SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.67 número220Hans-Joachim Rotzsch (1929-2013)Roberto González Le-Feuvre (1928-2013) índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.67 no.220 Santiago dic. 2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902013000200020 

IN MEMORIAM

 

Gerardo Gandini (1936-2013)

Mi amigo murió

 


 

Gerardo Gandini murió el sábado 23 de marzo de 2013, según fuera anunciado en un email que me mandó Jaime Torres desde Valparaíso.

Cuando llegué a Argentina, recién iniciaba mi carrera musical. Tuve la suerte de tener maestros argentinos del calibre de Julio Rizzo, Martin Tow, Ljerko Spiller y luego Gerardo Gandini. Él me escuchó en una audición interpretando la Sonata N° 2 de Johannes Brahms para clarinete y piano, acompañada por la eximia pianista argentina Susana Szlukier, y me admitió a su curso de Música Contemporánea en el Goethe Institut. Ese curso hizo historia, puesto que la sala donde se impartía se llenaba noche tras noche con las locuras musicales que solo Gandini podía imaginar, soñar, inventar, organizar, gestionar y dirigir. Las filas daban la vuelta a la cuadra entera con un público ansioso de escuchar la última locura de Gandini, como La pasión de Buster Keaton. Se exhibían películas mudas y actores locos zarandeaban por el escenario mientras que nosotros los músicos tocábamos notas sueltas y acrobáticas, al son de un metrónomo gigante colocado frente a cada uno en un pedestal. Gerardo fue quien me guió en el sendero de la música contemporánea, fue él quien me estimuló a un primer vistazo de un nuevo mundo lleno de pulsaciones, vibraciones y ecos de otras galaxias. Aquí primaba la imaginación junto a la creatividad de los nuevos compositores. Él me llevó a ese bosque, a veces amenazante, a veces loco, siempre muy estimulante y llevadero, un nuevo planeta con una manera renovada de pensar la música y la vida.

Gerardo, me admitiste a tu círculo de amigos, me invitaste a tu casa junto a tu mujer, la eximia guitarrista Irma Costanzo, cocinaste a mí y mi marido, la más refinada y exquisita comida italiana. Me invitaste al camping de Bariloche, donde inventamos nuestro propio conjunto de jazz, los "Smokies" para tocar en la noche. Tú fumabas un cigarro negro, y me dejaste sentarme en la tapa del piano que estabas tocando para entonar Blue Moon. Fue genial e inolvidable.

De mi querida Argentina me vine a Chile donde nos esperaban con los brazos abiertos. Aquí inventamos el Ensemble Bartok Chile, que no habría sido posible concebir sin tu participación. En cierto modo fuiste tú el padre del conjunto, como que Alicia Terzian fue su madre. Juntos nos ayudaron a inventarnos, nos estimularon, nos acompañaron, nos entregaron material invaluable, guiaron los primeros pasos del bebé balbuceante. Viniste, Gerardo, a tocar con nosotros, a dirigir los conciertos. Tocamos la Serenata a un satélite de Bruno Maderna bajo tu conducción, En Do de Terry Riley, Prelude, Fugue and Riffs de Leonard Bernstein. Muy genialmente interpretaste la Sonata en forma de pera de Erik Satie con nuestro eximio y adorable pianista Cirilo Vila. Luego regresaste e interpretamos Ocho canciones para un rey loco de Maxwell Davies, una primicia en Chile, para lo cual trajiste el Teatro Colón entero: el regisseur, el barítono, los trajes y tú mismo dirigiste esa memorable presentación en la Sala Arrau del Teatro Municipal. Varias señoras indignadas se levantaron y se fueron porque la obra era demasiado moderna y atrevida. ¡Gloria! ¡Qué éxito!

Luego 'you wowed them' en el Hotel Sheraton, durante un concierto para puros gerentes de bancos y managers top, en el cual incluiste varias escenas de nada menos que Pierrot lunaire de Arnold Schoenberg. Luego los dejaste estupefactos con tu interpretación de Post tangos.

Me acuerdo cuando te invitamos a un Festival en 1991 junto a Sam Adler, tan pulcro, inocente y puro. Se me ocurrió llevarlos al Club de Jazz en Ñuñoa. Subiste al escenario en medio de un ruido espantoso y cuando empezaste a tocar tu jazz tan sublime y original, poco a poco el ruido disminuyó y la gente no podía creer la maravilla que estaba escuchando.

Me llamaste aquella noche en 1998 y me dijiste, "che, estoy en el Sheraton con Piazzolla, ¿le quieres conocer?". Yo no podía creerlo, salí corriendo de mi casa, me presentaste al gran Astor y a todo su equipo y me explicaste la historia increíble de cómo tu llegaste a ser su último pianista. Tocaron esa noche como una orquesta de ángeles aquí en el Teatro Oriente de Santiago y crearon una fusión insólita y nunca más escuchada de jazz, impresionismo, música clásica y tango. Estoy segura de que hoy estás en el cielo, donde tú y Astor se han juntado de nuevo para llenar la sala celestial de conciertos con sonidos gloriosos, que solo ustedes pueden haber inventado juntos, un nuevo lenguaje, un nuevo tango, una nueva música clásica.

Así fuiste Gerardo, un gran ángel de la música, un gran talento que pocas veces se ha visto en la tierra, merecedor de codearse con Liszt, con Brubeck y con los grandes músicos de la historia.

Personalmente tuve el privilegio de conocerte, de ser tu amiga, de recibir de ti una enseñanza que de otra manera no habría podido tener. Me tomaste bajo tu alero, y me enseñaste a volar.

Querido Gerardo, sé que estás volando muy alto, en el cielo con nuestro Padre y todos nuestros amigos que se adelantaron a nosotros y nos están esperando. Qué descanses en la paz del amor y de la música. Hasta siempre.

 

Valene Georges
Directora Artística del Ensamble Bartok Chile,
Miembro Correspondiente de la Academia Chilena de Bellas Artes,
Instituto de Chile, Chile
bartokchile@gmail.com

 

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons