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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.68 no.222 Santiago dic. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902014000200008 

RESEÑAS DE PUBLICACIONES

 

Margot Loyola Palacios, Osvaldo Cádiz Valenzuela. Me nieganpero existo: la presencia e influencia del negro en la cultura chilena. Santiago: Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, FONDART, 2013, 26 pp. Incluye además un CD.

 


 

En la reseña escrita por el investigador José Rojas Navea del libro La música entre África y América, que aparece en el presente número de la Revista Musical Chilena, cuya edición fue coordinada por el destacado musicólogo uruguayo Coriún Aharonián, se hace referencia a lo señalado por el musicólogo argentino Norberto Pablo Cirio acerca de la invisibilización y negación del componente afro en la cultura musical argentina. Algo muy similar se puede establecer para el caso de la cultura musical chilena, toda vez que libros basales de la historiografía musical del país, como son aquellos escritos por Eugenio Pereira Salas en 19411 o Samuel Claro Valdés y Jorge Urrutia Blondel en 19732, no plantean siquiera la existencia de un legado afroamericano en el país. Ambos libros se circunscriben a las vertientes de raigambre hispánica y de los pueblos originarios que habitaron el territorio antes de 1492 como los componentes esenciales de la cultura musical actual de Chile.

Afortunadamente esta invisibilización y negación del legado afroamericano en Chile está en vías de revertirse. En el 2010 apareció el libro de Jean Franco Daponte Araya titulado El aporte de los negros a la identidad musical de Pica, Matilla y Tarapacá3. De acuerdo con el autor, "este trabajo pretende presentar un estudio que contribuya a la construcción de una identidad local basada en un relato histórico-cultural que tome en cuenta además del aporte de todos sus protagonistas, los aportes que hicieron los esclavos negros y sus descendientes a los aspectos musicales más significativos de los Oasis de Pica, Matilla y Tarapacá" (p. 12).

Tres años más tarde apareció el trabajo escrito por Margot Loyola Palacios, Premio Nacional de Artes Musicales 1994 y Osvaldo Cádiz Valenzuela, materia de esta reseña.

Es el fruto de un proyecto de investigación y creación artística "destinado a resaltar la importancia de nuestra herencia negra. Para entendernos y reconocernos como latinoamericanos, y más aún como chilenos, necesitamos comprender nuestros orígenes con una justa valoración". El proyecto se centró "en un solo aspecto, que es determinar la influencia de esta cultura en diversas danzas y cantos de nuestra cultura tradicional" (p. 1).

El texto se estructura en dos grandes partes. La primera trata sobre la "llegada de los negros a Chile" y entrega valiosos antecedentes sobre el arribo y posterior transculturación en nuestro país de la vertiente afroamericana. La segunda parte aborda la "influencia negra en aspectos dancísticos y musicales de la cultura tradicional chilena". Para ello presenta una completa descripción de especies seleccionadas tanto cantadas como bailadas, que abarcan lo largo y ancho de nuestro territorio.

El recorrido se inicia en el norte de Chile con las regiones de Arica y Parinacota, de las que provienen el Tumbe Carnaval, el principal carnaval afroariqueño, y la ceremonia denominada Pisa Pisa, cultivada en la fiesta de la Virgen de las Peñas. Como canción-danza esta última se encuentra en los lagares del Norte Grande en las regiones de Iquique y Pica, junto a la Danza o habanera y el cachimbo. De la región de Antofagasta proviene el Baile de los Catimbanos, mientras que del Norte Chico (Coquimbo y sus alrededores) se seleccionaron la Lancha y la Danza de Quilimarí y Petorca, además del malambo, una danza individual masculina de carácter devocional. De la zona central (Santiago, Valparaíso y sus alrededores) figura la sajuriana. De San Fernando, en la localidad de Roma de la provincia de Colchagua, se aprecia la Pascua de Negros, la marcha homenaje al Niño Dios y una cueca de negros, junto a una habanera titulada "El cimarroncito", la danza de negros de la Plaza de Rengo, además de un juego infantil de la provincia de Colchagua conocido como "El tío Blas", en el que participan niños y adolescentes. De la región del Maule proviene otro juego infantil conocido como "Las calaveras" de El Arenal, Cauquenes, que se realizaba durante el período estival. Concluye esta segunda sección con la Región del Biobío (Concepción) y Chiloé. De Ñuble proviene la danza de hombre solo "El agua de nieve", la que según los autores "fue estudiada y aprendida de vecinos en el Maule y en la zona de Ñuble" (p. 23).

Esta completa descripción se complementa con un CD que contiene ejemplos sonoros de regiones del norte y sur de Chile, congruente con el formato de este proyecto de investigación y creación artística. Esto permite al lector formarse una idea cabal y completa del legado afroamericano en la cultura musical del país. Merece destacarse además el aporte del Grupo Palomar a la realización al proyecto. Según se declara en el folleto del disco, este grupo "por más de cinco décadas, ha desarrollado una labor ininterrumpida de estudio, defensa y proyección de la cultura tradicional de Chile, labor que ha realizado no sólo sobre escenarios nacionales e internacionales, sino que en una formación integral de sus participantes como intérpretes de la cultura tradicional".

Los macizos resultados de este proyecto de investigación y creación artística sustentan con creces el planteamiento de Margot Loyola, en cuanto a que los descendientes de los grupos afroamericanos afincados en Chile deberían ser reconocidos como uno de los pueblos originarios del país, junto a aquellos que a la fecha se les reconoce esta característica.

NOTAS

1 Eugenio Pereira Salas, Los orígenes del arte musical en Chile (Santiago: Imprenta Universitaria, 1941).

2 Samuel Claro Valdés y Jorge Urrutia Blondel, Historia de la música en Chile (Santiago: Editorial Orbe, 1973).

3 Jean Franco Daponte Araya, El aporte de los negros a la identidad musical de Pica, Matilla y Tarapacá (Santiago: Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Fondo para el Fomento de la Música Nacional; Revista Musical Chilena, 2010).

 

Prof. Dr. Luis Merino Montero
Facultad de Artes
Universidad de Chile, Chile
lmerino@u.uchile.cl

 

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