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Revista musical chilena

Print version ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.69 no.224 Santiago Dec. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902015000200023 

IN MEMORIAM

 

Gunther Schuller (Nueva York, 22 de noviembre de 1925-21 de junio de 2015)

 


 

Una de las grandes pérdidas musicales del 2015 fue la del importante compositor, director de orquesta, musicólogo y cornista estadounidense Gunther Schuller. La pertinencia de que la Revista Musical Chilena lo recuerde en estas páginas radica en que esta figura de elemental importancia del modernismo a nivel planetario visitó nuestro país en 1971. Pero antes de referirnos a aquella histórica visita, bien vale recordar el porqué nos referimos a él de tal manera superlativa.

Los obituarios y notas relativas a su deceso resumieron su aporte a la música mundial en el hecho de haber impulsado (y bautizado) el movimiento conocido como "Third Stream" (Tercera Corriente). Este buscó en la década de los 50 un acercamiento entre el particular lenguaje del jazz con las técnicas de composición modernas, principalmente el serialismo, que parecía en aquel momento antagónico a la espontaneidad que reflejaba el jazz. No se trataba en definitiva de un mero jazz "sinfonizado". Junto a Schuller, hicieron sus aportes a esta propuesta músicos como John Lewis, Charles Mingus y (sorprendentemente) compositores como Milton Babbitt.

Pero la importancia de Schuller no se limita a esa convergencia, que en definitiva resultó ser un movimiento de corta duración y que fue opacado rápidamente por el desarrollo del llamado "Free Jazz", más en sintonía con el propio espíritu jazzístico. Y es que Schuller fue un compositor completo, cuya obra despojada de esa intersección con el jazz supera con creces esos esfuerzos de aunar mundos. En su propia creación, aunó otros mundos, como por ejemplo, el rigor del serialismo dodecafónico con la libertad de discurso de un Carl Ruggles o la exploración tímbrica de Edgard Varèse. Eso lo plasmó en sus cerca de 200 obras, en todos los formatos, pero donde claramente se destacan las piezas sinfónicas. Probablemente la más famosa sea Serven Studies on Themes of Paul Klee (1959), que no es la única que alude a las artes visuales, ya que Schuller fue también un gran admirador de Roberto Matta, que inspiró su fresco orquestal El delirio de Eros de 1943.

Si hablamos de compositores internacionalmente reconocidos que hayan pisado suelo chileno, entonces la venida de Schuller debe estar entre lo más alto de ese apartado. Fue a fines de 1971, como parte del Festival de Música Contemporánea de la Universidad Católica, que organizaba en aquel entonces el maestro Fernando Rosas. Ese legendario ciclo contó con la presencia además de Duke Ellington, Astor Piazzolla, Juan Pablo Izquierdo, Juan Orrego-Salas (que ya estaba radicado en Estados Unidos), y ofreció un panorama irrepetible de la música contemporánea, desde Stravinsky hasta la música electrónica en un concierto didáctico comandado por José Vicente Asuar.

La Revista Musical Chilena dio cuenta de este importante acontecimiento en su Vol. 26, No. 117 de 1972, p. 88, no de manera tan acabada como lo hizo con Stravinsky una década antes y con un imperdonable error de grafía, ya que el nombre del compositor se escribió de manera seudoalemana como "Günther" (la versión alemana de Gunther es en verdad Günter). La escuálida información nos indica que Schuller hizo una conferencia acerca de música contemporánea, otra relativa al jazz y dirigió en un concierto realizado en el Teatro Municipal a la legendaria Orquesta de Cámara de la Universidad Católica, en obras propias, de Morton Feldman, Charles Ives y Mario Davidovsky, pero sin especificar cuáles.

La hija del maestro Rosas, Magdalena, tiene su propia remembranza al respecto: "Lo recuerdo muy alto, vestido de gris, sentado en un sillón de nuestra casa en Santiago. A los 12 años impresionan esas imágenes. Mucho después supe quién era. Mi padre lo admiró para toda la vida". En efecto, Rosas sentía un gran aprecio por Schuller y reconocía su importancia, pero los chilenos suelen olvidar muy fácilmente, y hoy sorprende que varios compositores nacionales por mí consultados manifestaron desconocer absolutamente a Schuller, o ubicarlo solo de nombre. No los culpo, el medio nacional tampoco le ha dado espacio a su música, y el reducido ámbito que tienen las orquestas sinfónicas locales para la música moderna se ha tenido que enfocar en decenas de otras prioridades, sean estas acertadas o no. Esperemos que este sencillo obituario despierte la curiosidad del lector para indagar respecto de esta figura única de la composición del último siglo.

 

Álvaro Gallegos
Periodista, Chile
 alvarogallegosm@gmail.com

 

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