SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.72 número229El patrimonio musical de Castilla-La Mancha: Nuevas perspectivasPlaying in the Cathedral. Music, Race and Status in New Spain índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.72 no.229 Santiago jun. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/s0716-27902018000100158 

Reseñas de Publicaciones

Música, sentimiento, poder

Dennis  Páez Muñoz1 

1Universidad Autónoma de Barcelona, España dpm119@gmail.com

Barjau, Eustaquio, Música, sentimiento, poder. Valencia: Pre-Textos, 2017. 44 ppp.

Situándose en las complejas redes que interrelacionan música y sociedad, el madrileño Eustaquio Barjau, traductor al español de memorables obras de autores germanos de la talla de Hölderlin, Novalis y Heidegger, desencadena en este breve ensayo una reflexión acerca del poder y sus manifestaciones en la música, desarrollando una línea original y desentrañando aspectos psicológicos que hasta ahora pocos se han detenido a indagar en detalle.

En efecto, el texto se propone estrechar las distancias entre los fenómenos musicales y su vínculo con la sociedad, tomando como punto de conexión al individuo, quien por complejos procesos psíquicos se ve afectado e intervenido desde el plano sonoro. En palabras del propio autor: “Los sentimientos, los que suscita la música, son el punto de intersección en el arte de los sonidos” (p. 20).

El aparato teórico en el que apoya sus reflexiones contempla una línea de argumentación propiamente filosófica, con la incorporación de las ideas de Arthur Schopenhauer y Peter Handke, añadiendo también una perspectiva psicológica respaldada en las investigaciones de Carlos Castilla del Pino, especialmente en lo que concierne a su Teoría de los sentimientos1.

El autor fundamenta su trabajo sobre la hipótesis de la intromisión del poder en la música, a pesar de que esta no es portadora ni de palabras ni imágenes en los casos estudiados. Esta diferenciación inicial lo habilita para avanzar hacia los métodos que servirían a esta figura abstracta del poder para entrar en el campo sonoro, afectando desde allí los sentimientos del oyente, removiendo sus ejes axiológicos e instándole a tomar posición. En este trecho, Barjau argumenta recurriendo a Wilhelm Wundt, que la música nos conduce al enfrentamiento de sentimientos antitéticos que surgen de una relación polar, inclinándonos hacia alguno de los extremos entre el placer/disgusto, agrado/desagrado, felicidad/tristeza, entre otras oposiciones binarias.

En este sentido, resulta interesante el contraste que genera entre los sentimientos, por un lado, y otros fenómenos psíquicos, como el conocimiento y la volición. Mientras los dos últimos, según Barjau, serían fenómenos intencionales, en los que el sujeto se predispone a realizarlos en plena consciencia, en el caso del sentimiento es el objeto el que afecta al individuo. La música entonces suscitaría en el oyente sentimientos que oscilan en una constante polaridad, frente a ella el individuo no permanece indiferente.

Si bien los ejemplos a los que acota la investigación constituyen un acercamiento hacia la música clásica en particular –en específico se detendrá en la Appasionata de Beethoven–, música sin intervención verbal, además, las reflexiones que va hilando se presentan como una oportunidad para el comparatismo y para extender estas ideas ante el panorama contemporáneo, donde los géneros musicales ya han construido su propio territorio discursivo y continuamente polemizan con otros discursos, sean estos sociales, políticos o ideológicos.

En este ámbito, el autor detecta los (ab)usos de lo sonoro en el plano sociocultural, al entrever cómo se instrumentaliza la música para generar ciertos estados anímicos y mover al oyente hacia cierto modo de pensar o actuar: “cuando la música puede inducir estados de ánimo que pueden ser concomitantes a historias o modos de vida convenientes para los planes del poder, entonces el arte de los sonidos adquiere una función demagógica, que mueve al pueblo, o “pastoral”, que mueve a la grey(…)” (p. 41).

En Música, sentimiento, poder se nos invita a pensar en la música y su papel más allá del mero disfrute o la experiencia estética que propone, acercándonos a su rol activo cuando se trata de instaurar y difundir ciertas ideas tendenciosas y convenientes para un grupo.

Pensar en estas posibilidades en nuestra contemporaneidad resultaría esclarecedor, incluso en nuestras prácticas cotidianas. Por ejemplo, si atendemos a la música alegre y entusiasta que hallamos en las tiendas y los supermercados, podríamos entrever que, incluso en instancias comunes y en actividades diarias como comprar, se generan condiciones sonoras que vinculan inconscientemente la práctica del consumo a un eje axiológico positivo, desempeñando la música un rol predominante en este posicionamiento estratégico del consumo y la adquisición de bienes como actividad placentera, agradable y reconfortante.

Resumiendo algunos puntos relevantes del texto, podemos señalar que mediante sus escuetas 44 páginas este libro cumple una doble misión: por un lado reactiva una discusión sumamente compleja que desde hace mucho se ha presentado en los vértices entre la filosofía y la música, como es la cuestión del poder y su capacidad de suscitar sentimientos y pasiones en el oyente. Pero también este texto llega en un momento prolijo para encarar otro tipo de manifestaciones musicales propias de nuestro tiempo. Y aquí entonces la segunda misión: el texto logra armar un aparato teórico y procedimental que resulta de utilidad para exploraciones futuras acerca del tema al que se acota el ensayo.

En una época donde abundan las producciones musicales destinadas a segmentos etáreos específicos, donde las canciones intervienen cada vez más en la publicidad, tanto como en la promoción de valores y estilos de vida convenientes al mercado, este trabajo constituye una herramienta para extender la reflexión hacia las nuevas expresiones musicales, donde la masiva influencia que ejercen géneros como el reggaeton, el rap, el pop y últimamente el trap, dejan en manifiesto la necesidad de pensar en la música y el poder que tiene para influir en quien está del otro lado del parlante.

1Carlos Castilla del Pino. Teoría de los sentimientos. Barcelona: Editorial Tusquets, 416 págs.

Creative Commons License All the contents of this journal, except where otherwise noted, is licensed under a Creative Commons Attribution License