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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.72 no.230 Santiago dic. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902018000200173 

Reseñas De Publicaciones

Violeta Parra en Concepción y la frontera del Biobío, 1957-1960. Recopilación, difusión del folklore y desborde creativo

Nicolás  Masquiarán Díaz1 

1Departamento de Música, Universidad de Concepción glindae@yahoo.es

Venegas, Fernando, Violeta Parra en Concepción y la frontera del Biobío, 1957-1960. Recopilación, difusión del folklore y desborde creativo. Concepción: Universidad de Concepción, 2016. 356 ppp.

El sustancioso encuentro entre Violeta Parra y la ciudad de Concepción, materializado en sucesivas visitas y una estadía, fue fruto del afán modernizador que caracterizó a la Universidad de Concepción (UdeC) bajo el liderazgo de David Stitchkin Branover (1956-1962), cuyo ímpetu definió el futuro de la institución. Fue la primera vez que esta casa de estudios se enfrentó a una intención seria y categórica de romper con el persistente hermetismo de la academia y buscar los medios para que el conocimiento fluyera activamente más allá de los límites del campus. Fue él quien quiso poner en contacto a su universidad con aquellos saberes tradicionales que hasta entonces se habían visto excluidos de sus aulas.

Esa voluntad ha sido recogida y explorada por la Cátedra Violeta Parra, iniciativa lanzada en 2016 con el respaldo de la Vicerrectoría de Relaciones Institucionales y Vinculación con el Medio de la UdeC. Actuando como mediadora y gestora, se ha dedicado tanto a producir y difundir conocimiento relativo a la celebérrima artista nacional como promover y preservar la cultura tradicional chilena contribuyendo al debate, la reflexión crítica y la divulgación de sus diferentes formas de expresión, inspirándose en el legado de Violeta como referente de la música popular y la investigación. Por supuesto, aprender a enfrentar este desafío siendo fiel a los principios que los motivan es un largo proceso de aprendizaje.

Es en ese marco que se nos presenta el libro Violeta Parra en Concepción y la frontera del Biobío: 1957-1960. Recopilación, difusión del folklore y desborde creativo, resultado de la investigación realizada por el Dr. Fernando Venegas Espinoza, actual Director del Departamento de Historia de la UdeC y principal responsable de la referida cátedra. Como sugiere el título, este trabajo nos relata los encuentros y desencuentros de sus dos protagonistas: Violeta Parra y la ciudad de Concepción, problematizando el periodo en que la folclorista se relacionó de forma más estrecha con la zona, por medio de la universidad y de su trabajo como recopiladora.

El arte de portada del libro ya supone una declaración de principios, un gesto que valida las prácticas populares vigentes recurriendo al muralista Ernesto “Pititore” Guerrero, cuyo estilo gráfico, que recoge elementos del muralismo y el grafiti, es actualmente una marca de identidad urbana en Concepción. Además, aunque en ocasiones resulta difícil abandonar los usos académicos, se procura utilizar un lenguaje simple y transparente que haga el texto accesible a cualquier lector interesado.

Como es posible esperar, el libro aporta nuevos antecedentes biográficos de la artista. Pero no se agota en el anecdotario. Por el contrario, Violeta se convierte a ratos en el pretexto para elaborar un relato situado y revisitar un valioso pasaje de la historia local, el de mayor auge cultural en Concepción, del que muy poco material se ha producido hasta ahora. Con una matriz de historia cultural que flirtea con la historia local y la microhistoria, se articula un relato de varios niveles donde la ciudad es reconocida como un espacio dinámico que reacciona al acontecer nacional y mundial al tiempo que marca su propio pulso vital.

La acotada espacialidad del relato no nos arrastra hacia un fervor localista gratuito, pues Concepción aparece inserta con todas sus singularidades en un panorama nacional e internacional, que desde la paranoica Guerra Fría y la carrera espacial aterriza en las aulas universitarias, orbitando desde el Sputnik la derrota de Allende frente a Alessandri, y los contrastes de una urbe que enfrentaba sus propias crisis a consecuencia de la migración campo-ciudad. En el centro, la Violeta peregrina puede ser observada no como un objeto congelado en el tiempo, sino como un sujeto que interactúa con una realidad dinámica. Mientras los tres capítulos iniciales acotan este contexto de lo global a lo local, los centrales proponen temas como el inconcluso Museo de Arte Folklórico, su trabajo de recopilación, de divulgación, su vida social y su retorno a la ciudad como artista creadora.

El relato es intersticial. Aborda una temporalidad sumamente acotada. Pero lo que se compromete en extensión se compensa en profundidad. De este modo contribuye a rellenar los numerosos vacíos que todavía pesan sobre esta figura emblema de la cultura nacional. Se inserta en el metarrelato con una mirada diferente que se plantea sin grandes pretensiones, pero ambiciosa, apasionada y honesta.

El rigor metodológico en el trabajo con las fuentes es uno de los puntos fuertes del libro. La acuciosa revisión de prensa marca una diferencia de otras publicaciones afines, a veces demasiado volcadas hacia los testimonios, guiados por respuestas preconcebidas en lugar de preguntas, o sin una necesaria contrastación de antecedentes que obligue a repensar nuestras certezas. Esto no obsta a que el necesario trabajo con las fuentes orales también se haga presente, dándole historicidad a una memoria pendiente, a la espera de ser visibilizada bajo el riesgo siempre inminente de desvanecerse. Y allí se nos revela una dimensión rara vez explorada: la recopiladora vista por los informantes, necesario recordatorio de cómo la hemos interpuesto entre nosotros y aquellos sujetos que quería darnos a conocer.

Fernando Venegas propone, ante todo, desde la desmitificación. Lejos de dar por cierto lo sabido, se permite cuestionar algunas ideas ya asentadas para distanciarse de las idealizaciones, los lugares comunes. Se revela capaz de asumir una postura razonada, sin atribuirse verdades absolutas ni forzar interpretaciones. De este modo, consigue reconstruir una Violeta más humana que aquella imagen exacerbada, truncada y esencialista que habita en los complacientes discursos oficiales, versiones que se desintegran cuando alguien alude a esa mujer capaz de conectar con la intimidad del sujeto común.

Esa mirada crítica y sensible, visibiliza el mundo que existe más allá de la idea canonizada. Nos recuerda que hay territorios y trayectorias, historias y sujetos que la hicieron lo que es; anónimos que le regalaron sus saberes y merecen ser recordados, espacios omitidos que merecen ser reconocidos con su propia identidad. Se muestra capaz de comprender que una persona, por intensa que se la pretenda, no llega a asentarse en una nueva comunidad únicamente para transformarla, sino antes para ser transformada. Luego, la tesis que sostiene el autor propone que el paso de Violeta por Concepción, su contacto con el efervescente ambiente cultural de la época, habría sido clave en modelar aquella metamorfosis que marcó de manera definitiva la transición desde la recopiladora a la artista, en pleno esplendor de los procesos creativos que, entre otras cosas, se plasmaron en la composición de “El Gavilán”.

La lucidez con que se realizó esta reconstrucción histórica consiguió, a mi juicio, exceder el automatismo de los pertinaces homenajes del centenario. Pudiera ser un paso para recuperar algo de integridad; repensar la complejidad de esa Violeta marchita por el manoseo de los estereotipos y encontrar en ella a alguien menos parecido a lo que siempre hemos querido ver.

En principio, este libro quiso hacerse cargo de las omisiones de la UdeC hacia sus dos protagonistas de la historia: Violeta Parra y esa comunidad que llamamos Concepción. Por cierto, ambas todavía pueden reclamar más substancia en los discursos que las han construido. Pero desde esa inquietud, quizá sin haber magnificado su alcance, logró proyectarse hacia algo mucho más significativo. Pudiera ser que en el futuro se le reconozca como un referente imprescindible. Mis parabienes por ello, al derecho y al revés.

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