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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.73 no.231 Santiago jul. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902019000100167 

RESEÑAS DE PUBLICACIONES

Roberto Lecaros. Una vida en el jazz

Ricardo Álvarez Bulacio1 

1Instituto de Música, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile. ricardo.alvarez@pucv.cl

Menanteau, Álvaro. Roberto Lecaros. Una vida en el jazz.. Santiago: SCD /Editorial Hueders, 2018. 130 pp.p.

Álvaro Menanteau, doctor en musicología y autor del libro Historia del Jazz en Chile (2003), aborda la tarea de profundizar en la vida y carrera del músico Roberto Lecaros Venegas (Santiago, 1944). El libro fue impulsado por el área de publicaciones de la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD) a partir del reconocimiento que le otorgaron a Lecaros como Figura Fundamental de la Música Chilena en 2014. Esta distinción ha sido entregada por la SCD desde sus inicios en 1989 a destacadas figuras de la escena nacional considerando la diversidad de estilos musicales existentes en el país. En algunos casos, el premio ha ido aparejado con una publicación de carácter biográfico acerca de los galardonados como fue en el caso del compositor Fernando García (2013), el cuequero Hernán “Nano” Núñez (2000) o el cantautor Patricio Manns (2006), entre otros.

En este caso es la primera oportunidad que el reconocimiento es otorgado a un músico proveniente del jazz y se justifica en la participación de Roberto Lecaros como protagonista de este estilo musical en el país desde la década de los cincuenta, actuando como músico “bisagra” en sus distintas etapas, las que el autor describe con detalle en su primer libro de 2003. En ese sentido este texto aparece como una continuación natural de esa primera publicación, ya que se enfoca en un músico que fue testigo de estos cambios aportando, en este caso, el relato en primera persona que ayuda a profundizar tanto en sus experiencias de vida como del contexto sociopolítico que determinó decisiones relevantes acerca de su carrera musical. La narración se construye basada en cinco entrevistas realizadas entre septiembre y diciembre de 2016, las que son citadas de forma textual y complementadas con información aportada por Menanteau, que le da contexto al relato.

El capítulo 1 nos sitúa en el Santiago de la década de los cuarenta. Una ciudad de un millón y medio de habitantes de vida sencilla donde empezaban a aparecer elementos de modernidad provenientes de Europa y Estados Unidos por intermedio de la radio y las películas. En ese contexto, nace Roberto Lecaros como el primogénito de una familia de seis hermanos y hermanas que posteriormente se dedicarían a la música de forma profesional, siendo tres de ellos destacados jazzistas del medio nacional (Roberto, Mario y Pablo). Lecaros describe la vida de barrio cercana a la casa familiar en el barrio de la Plaza Manuel Rodríguez en Santiago Centro y la conexión de Roberto con la música desde temprana edad por medio de su padre, don Mario Lecaros Sánchez, músico acordeonista aficionado de gran habilidad para sacar melodías de oído e improvisar (y hermano de Fernando Lecaros Sánchez, destacado director de conjuntos de música popular); y de su madre doña Inés Venegas García, quien fue la encargada de enseñar nociones básicas de piano a todos sus hijos y a quien el entrevistado atribuye ser la responsable de incentivar su veta artística.

El capítulo 2 presenta los primeros años de formación musical ligados al Conservatorio de la Universidad de Chile, donde Roberto ingresa a la edad de cuatro años a estudiar violín hasta la etapa secundaria en el ISUCH, donde fue compañero del vibrafonista Guillermo Rifo y del pianista Roberto Bravo. Ya en ese período comienzan sus primeras incursiones en el jazz en encuentros musicales organizados por su padre en su casa con profesionales de la incipiente escena popular. Paralelamente, se relata su experiencia ya como contrabajista de la Orquesta Sinfónica de Chile, la que integra por tres temporadas a fines de los sesenta, donde se describe cómo su conocimiento del jazz le sirvió para interpretar el jazz beat de la parte de contrabajo del segundo movimiento de El pájaro de fuego de Stravinsky, recibiendo el elogio del director belga André Vandernoot. Sin embargo, luego de tres años deja su cargo en la orquesta al darse cuenta que la música clásica no era para él, “o sea tocar lo que otros han escrito” (p. 36). A partir de ese momento Roberto decide focalizarse en el jazz buscando desarrollar una individualidad musical con mayor espacio para la expresión creativa.

El capítulo 3 se retrotrae a 1957 con las primeras experiencias profesionales de Lecaros en el jazz a la edad de los trece años, cuando es invitado a participar de bandas de estilo tradicional en el Club de Jazz de Santiago, por ese entonces en la calle Mac-Iver. En la década de los sesenta ya es un intérprete solicitado por diversas bandas del ritmo sincopado donde participa como violinista, tubista, pianista y contrabajista, expandiendo su conocimiento del repertorio asociado al estilo New Orleans. Sin embargo, a fines de esa década forma parte de una nueva generación de músicos interesados en desarrollar las tendencias asociadas al jazz moderno y las composiciones propias. Es en este punto donde el libro adquiere un valor documental de gran relevancia al incluir el relato en primera persona del accidente automovilístico que costó la vida del pianista Omar Nahuel en 1969, quien lideraba esta nueva camada de músicos. Este hecho, mencionado por investigaciones previas respecto del jazz chileno, adquiere mayor profundidad aquí al ser relatado por el propio Lecaros. Él iba en el automóvil donde fallece el destacado pianista nacional, hecho que lo marcó para el resto de su vida, tanto en lo humano como en su capacidad interpretativa por los daños físicos causados por el accidente.

El otro hecho que aporta nueva información tiene relación con su secuestro en el Club de Jazz y posterior tortura, hechos ocurridos en 1975 por acción de agentes de la DINA. El relato detallado de dicha experiencia, incluyendo la indiferencia de sus colegas presentes en el lugar mientras era detenido, abre una temática que ha sido poco explorada por la investigación existente acerca de la relación entre jazz y política en Chile, especialmente durante la dictadura militar. El capítulo 8 describe las vicisitudes de Lecaros en ese período que incluyeron un “autoexilio” de cuatro años en Barcelona debido a la precariedad económica de la escena nacional, y su posterior retorno a Chile en 1986, donde forma parte de la fundación y administración de L’Atelier de Jazz en Providencia, del que se haría cargo junto con su mujer Mariluz Herrera. El lugar se convertiría en un referente del renacer del jazz moderno capitalino a fines de los ochenta con nuevos intérpretes que se forman con Lecaros o participan de sus agrupaciones, dando un nuevo impulso al movimiento que se sigue desarrollando a partir de la vuelta a la democracia en la década de los noventa y que actualmente goza de un buen presente con destacados intérpretes profesionales tanto en el país como en el extranjero. En el anexo se compila la discografía de Roberto Lecaros desde 1964 hasta 2014, producciones que incluyen la participación de sus hermanos Mario (piano) y Pablo (bajo) e hijos Félix (batería) y Roberto Carlos (contrabajo).

Este libro también permite aproximarse a la persona detrás del músico. Un hombre que se siente inadaptado en la sociedad chilena actual, acerca de esta, señala que “cambió del cielo a la tierra” luego del período militar; que se define como “hombre de jazz” por sobre multinstrumentista; de espíritu romántico, que “debió haber nacido en otra época”; crítico del medio musical actual y de la dedicación a este oficio por razones que sean ajenas a la búsqueda de la belleza y la felicidad. Un músico, formador y artífice de uno de los estilos musicales con mayor historia y presencia en la música nacional que resulta relevante seguir investigando.

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