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Revista de estudios histórico-jurídicos

versão impressa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.21 Valparaíso  1999

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54551999002100061 

PRIMERAS JORNADAS ANDALUZAS
DE DERECHO ROMANO

Los días 20 y 21 de noviembre de 1997 se celebraron en Jaén las "Primeras Jornadas Andaluzas de Derecho Romano", que aglutinaron a un importante número de romanistas de esta comunidad, contando además con la inestimable presencia de Giuliano Crifò, Catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Roma "La Sapienza". La organización de las Jornadas corrió a cargo del Área de Derecho Romano de la Universidad de Jaén, en colaboración con los Vicerrectorados de Investigación y de Extensión Universitaria de dicha Universidad, la Concejalía de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Jaén, el Patronato de Turismo de su Excma. Diputación Provincial y la Caja Rural de Jaén.

Con el objetivo central de debatir "La problemática del Derecho Romano ante la implantación de los nuevos Planes de Estudios en Andalucia", dieron comienzo las sesiones la mañana del día 21 en la Sala de Juntas del Edificio Zabaleta, de la Universidad de Jaén. Presidieron la inauguración oficial de las Jornadas el Vicerrector de Extensión Universitaria de dicha Universidad, Pedro Galera Andreu, y el Vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas, Jose Angel Marín Gámez. Tras la Presentación oficial, realizada por Ramón Herrera Bravo, Catedrático de Derecho Romano de esta Universidad, intervino Fermín Camacho Evangelista, Catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Granada, con su conferencia inaugural "Derecho Romano y Derecho Europeo". Con gran atino sintetizaron los Profesores Herrera y Camacho la clave fundamental del problema que habría de debatirse a lo largo de las Jornadas, a saber, la precaria situación en que se encuentra la asignatura de Derecho Romano en los nuevos Planes de estudio, por el escaso número de créditos previstos para la misma, en contraste con la crucial importancia y trascendencia de su estudio, en cuanto base indiscutible de los distintos sistemas jurídicos europeos.

Sentadas así las bases del problema, y tras un breve pausa, se dio paso a la primera de las ponencias, a cargo de Ramón López Rosa, Catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Huelva, relativa al "Derecho Romano y formación jurídica al amparo de la legislación reformista española". A lo largo de su intervención, el ponente puso de manifiesto el verdadero problema que se plantea, resuelto felizmente, el de la inclusión del Derecho Romano en los nuevos planes de estudio como asignatura troncal, en torno a nuestra disciplina, cual es el de fijar el propio concepto de Derecho Romano. Siguiendo a D´Ors, la expresión Derecho Romano encierra en sí dos aspectos contradictorios, en cuanto nos encontramos "...ante una Ciencia que es jurídica e histórica al mismo tiempo..., pero no debe entenderse esto a modo de yuxtaposición de los dos aspectos, sino en el sentido de que toda la materia, también la institucional, debe ser considerada como histórica". En este sentido, apostilló el ponente que la enseñanza de los Derechos de la Antigüedad (al estilo de como se hace en Francia), comprendido aquí el Derecho Romano, sería contraproducente ya que conduciría a un cúmulo de datos de escaso valor informativo. Por otro lado, insistió el profesor López Rosa en la importancia del estudio del Derecho Romano para la formación del jurista, en cuanto clave como Derecho fundamental para el conocimiento de los Derechos privados burgueses vigentes y en cuanto material imprescindible para componer la tradición jurídica europea, en aras a una hipotética unificación jurídica. Abrió la sesión de la tarde del día 20, desarrollada en el Hotel Condestable de Jaén, Antonio Ortega Carrillo de Albornoz, Catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Málaga, con la ponencia relativa a "La optatividad y libre configuración en el Derecho Romano. Criterios". El profesor Ortega comenzó su disertación con una breve referencia a la normativa relativa a la reforma de los planes de estudio (R. D. 1497/1987 de 27 de noviembre y R. D. 1424/1990 de 26 de octubre, en desarrollo de la Ley Orgánica de Reforma Universitaria de 25 de agosto de 1983), para centrarse seguidamente en el análisis de aquella categoría de asignaturas calificadas como "optativas" por el art. 7. 1. b. 2. 2 del Real Decreto de directrices generales comunes de 1987. A propósito, incidió Ortega en la necesidad de diferenciar de la citada categoría de asignaturas, aquella otra que el art. 7. 1. c), del mismo cuerpo legal, denomina como "de libre elección", ya que si bien tanto unas como otras son elegidas libremente por el cada vez más libérrimo alumno, de entre las impartidas por la Universidad, las primeras forman parte del plan propio y por tanto se incluirán en el mismo, mientras que las de "libre elección" se sitúan al margen. En este sentido, manifestó su conformidad con Antonio Fernández de Buján quien, en un trabajo relativo a esta misma cuestión, propone una nueva redacción del artículo 7. 1. c que refleje inequívocamente que las materias de libre elección deberán ser ajenas al propio plan de estudios (La reforma de los Estudios de Derecho, Madrid, 1992, pp. 187- ss.). A esta reflexión, siguió otra relativa al origen etimológico del verbo optar, derivado de optare, que puede traducirse por "optar por, elegir previo examen", pero que lleva incrustado al mismo tiempo un significado de "deseo, anhelo o suspiro", que contrasta con la práctica, en que la libertad de elección del alumno se ve condicionada y mermada por dos factores: el primero, externo, consistente en la escasez del profesorado y, aun más, del especializado que requiere el nuevo plan de estudios, con la consiguiente disminución de la oferta de optativas, que lleva a que el alumno se vea obligado a "elegir" todas o casi todas las asignaturas ofertadas. El segundo elemento o factor condicionante, éste interno, encuentra su raíz en el deseo ancestral, vehemente e incontrolable de superar el examen, "la magia del aprobado", que hace que el alumno escoja, no aquellas optativas más intersantes o más acordes con su curriculum, sino aquellas en que el aprobado se obtiene con mayor facilidad. Así expuestos los factores que, a su juicio, dificultan la puesta en marcha del plan de estudios, impidiendo una correcta interpretatio legis, pasó a continuación a relatar las materias optativas ofertadas por las distintas Facultades en el Área de Derecho Romano, que agrupó en cuatro categorías:

-En la primera categoría quedarían comprendidas aquellas asignaturas que se ocupan del fenómeno de la recepción del Derecho Romano en los sistemas jurídicos contemporáneos, fundamentalmente europeos. Aprobando esta iniciativa, llevada a efecto, entre otras, en las Facultades de Oviedo (Derecho comparado sobre bases romanísticas), Deusto (Historia de la dogmática jurídica); Valladolid (El Derecho común: Fundamentos históricos del Derecho), Complutense de Madrid (Bases romanas de las obligaciones civiles e Historia del Derecho Europeo)..., el ponente advirtió, sin embargo, de la necesidad de unificar en alguna medida denominación y contenido, o de que al menos un núcleo importante del contenido coincidiera en todas estas asignaturas.

-En la segunda categoría o grupo de optativas se encuadrarían todas aquellas asignaturas centradas en el Derecho Público Romano, como son las ofertadas en las Facultades de Oviedo, San Sebastián, Rioja, Valladolid, León, Autónoma de Madrid, Valencia y Jerez con esta precisa denominación. Ante el amplísimo contenido del tema, propuso Ortega dos opciones: la primera, ofertar la materia en su conjunto, siempre que se explicase de forma clara y precisa para poder ser asimilada con facilidad por el alumno; la segunda, desgajar del tronco común aquellas parcelas del Derecho Público que, por su interés e importancia, merecen ser ofertadas separadamente, opción que sin embargo, advirtió, plantea el escollo de la particular especialización, para la cual no todas las áreas de Derecho Romano cuentan con los medios suficientes.

-La tercera categoría de optativas serían aquellas centradas en evidenciar la relación e influencia del Derecho Romano con y en el derecho especial aplicable en distintas Comunidades, ofertadas en diversas Facultades, como la de Navarra (La Recepción del Derecho Romano y su vigencia en el Derecho foral navarro), Central de Barcelona (El Derecho Romano en la vida jurídica catalana actual), Girona (Historia del Derecho privado de Cataluña) y Tarragona (Derecho Romano y tradición jurídica catalana). También, propuso agudamente el profesor Ortega, podríamos inventarnos un Derecho andaluz que abriera nuevas vías de investigación junto a las tradicionales, ya existentes y casi exhaustas.

-La cuarta categoría vendría representada por aquellas optativas que resultan de la segregación de la troncal de Derecho Romano de bloques de materias de contenido unitario, como las que ofertan, entre otras, las Facultades de Valencia (Derecho testamentario romano y Derecho de obligaciones romano), Jerez (Las obligaciones en Derecho Romano y Regulación procesal de las instituciones en Roma) y Córdoba (El matrimonio romano y Sistema contractual romano), para salir al paso del reducido espacio temporal previsto en los nuevos planes de estudio para impartir la troncal. En opinión del profesor Ortega, sin embargo, con la citada vía, además de darse lugar a duplicaciones y reiteraciones nada deseables, ni formal ni estéticamente, se resta importancia o protagonismo a la asignatura troncal y, consiguientemente, se la debilita, por lo que, a su juicio, sería más acertado seguir el ejemplo de León, que oferta su Sistema romano de responsabilidad contractual como obligatoria, si bien reconoció que esto representa una utopía en muchas Facultades.

-En quinto lugar, estarían aquellas optativas de carácter eminentemente práctico, que se ofertan Facultades como la de Navarra (Dictámenes de Derecho Romano), UNED (Jurisprudencia romana y jurisprudencia comunitaria), Complutense (Método jurídico y casuismo) y Autónoma de Barcelona (Derecho Romano: estudio de casos), Autónoma de Madrid (Seminario de Derecho Romano) y Tarragona (Método jurídico y casuismo). Al respecto, dijo el profesor Ortega, que resulta desacertado separar teoría y casuismo, pues forman un todo inseparable en orden a lograr una mayor asimilación e interés del alumnado por la asignatura de Derecho Romano, que se presta como ninguna otra, dada su peculiar formación y evolución eminentemente casuística, a compaginar lecciones teóricas con cuestiones prácticas.

-En la sexta categoría se agruparían aquellas optativas dirigidas a la mejor comprensión de la terminología jurídica, objetivo al que responden diversas asignaturas ofertadas por la Pompeu Fabra (Lenguaje jurídico), Oberta de Calalunya (Derecho lingüístico y lenguaje jurídico) y Castellón (Latín jurídico). La iniciativa fue ampliamente elogiada por el ponente, por el contenido tan enormemente interesante y beneficioso de estas asignaturas, y no sólo para el alumnado, sino también para el profesorado, más aun si se tiene en cuenta, añadió, la carencia actual de formación humanística, que provoca una actitud de rechazo y escepticismo ante todo lo que se aparte del Derecho Positivo y que deberíamos denominar, concluía agudamente, Derecho Negativo, por cuanto propio de extraños seres anclados en tiempos pretéritos.

-Finalmente, en séptimo lugar, se encuentran una serie de optativas de contenido heterogéneo, como las dedicadas al Derecho Penal Romano que ofertan las Facultades de Valencia y la UNED, la ofertada por Burgos bajo la rúbrica Derecho histórico-romanista del Comercio, la optativa relativa al Negocio jurídico en Derecho Romano que propone Granada, o aquella con la que cuenta León sobre La doctrina de las declaraciones de voluntad. De entre todas ellas, el profesor Ortega destacó las centradas en el Derecho Penal Romano, más que nada por su intrínseco atractivo en confrontación con el Derecho Penal español, que permitiría descubrir a alumnos y penalistas los precedentes romanos, tanto conceptuales como terminológicos, que la mayoría de las veces son marginados por ignorancia o por considerarlos carentes de interés.

Expuestos así sus criterios y con el deseo expreso de que pudiera agilizarse sobre los mismos un constructivo diálogo, Ortega Carrillo de Albornoz finalizó su intervención incidiendo nuevamente en la conveniencia de unificar la denominación de aquellas optativas ofertadas por las distintas Facultades que ofrecieran cierta afinidad de contenido, llamando así mismo la atención sobre la posibilidad de impartir una troncal con un mayor número de créditos, sin ofertar optativas, como así hacen las Facultades que integran la Comunidad de Castilla-La Mancha. Los nuevos planes —con esto concluía el ponente— tienen una virtud, la de anular los antiguos del 53, que dicen eran malos, pero adolecen de un defecto, insignificante eso sí, el de ser francamente peores. ¿Encontraremos la fórmula adecuada y podremos exclamar eureka?. Su excepticismo es cuasiabsoluto, evocando la espléndida y socorrida ambigüedad de los cuasiconceptos.

Tras la brillantísima exposición del profesor Ortega, fueron presentadas diversas comunicaciones que abordaron cuestiones varias del Derecho Romano. Es el caso de las que a continuación se enumeran: "El Derecho Romano como asignatura obligatoria", por Carmen García Vázquez, Catedrática de Derecho Romano de la Universidad de Cádiz; "El Derecho Romano en el nuevo plan de estudios de la Universidad de Córdoba", por Santiago Castán Pérez Gómez y Cármen Jiménez Salcedo, de la Universidad de Córdoba; "Relaciones extra-matrimoniales en la época republicana", por Eva Fernández Baquero, profesora Titular de Derecho Romano de la Universidad de Granada; "La protección del crédito en Derecho Romano", por Rosa López-Barajas Mira, profesora Titular de Derecho Romano de la Universidad de Granada; "Mandatum incertum", por Manuel Camacho de los Ríos, profesor Titular de Derecho Romano de la Universidad de Granada; "Datos en las fuentes literarias sobre la incidencia de los Senadoconsultos en el Derecho Romano clásico", por Bernardo Moreno Periñán, de la Universidad de Sevilla; y "Algunas consideraciones sobre la doctrina del nasciturus en la tradición romanística y en la Codificación", por María Salazar Revuelta, de la Universidad de Jaén.

La última sesión de las Jornadas se desarrolló en la mañana del día 21, en la Sala de Juntas del Edificio Zabaleta de la Universidad de Jaén. Dio comienzo a la misma Fernando Betancourt, Catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Sevilla, con la tercera y última ponencia, relativa a las "Líneas de investigación romanística. Estado de la cuestión". Tras unas palabras de agradecimiento a la "Organización" de las Jornadas, por la confianza en él depositada, al Profesor Giuliano Crifò, por su inestimable presencia en las mismas, y con el deseo expreso de que sus palabras fueran un estímulo humano e intelectual para la joven romanística andaluza, continuadora de una larga tradición cultural, entró de lleno en el objeto de su ponencia. Comenzó su disertación tratando de despejar la cuestión de los métodos de investigación romanística, pues —aseveró— cualquier método está subordinado al concepto o, lo que es lo mismo, y siguiendo a D´Ors: "el método está en función del objeto que nos proponemos estudiar y por eso la médula del problema radica en el modo de concebir el Derecho Romano, en el concepto que de él nos formemos y adoptemos para la práctica de la enseñanza universitaria". El problema de los métodos de investigación romanística, apuntó Betancourt, surgió fundamentalmente con la entrada en vigencia del B.G.B. en 1900, momento a partir del cual nuestra disciplina dejó de ser, en toda Europa, una materia útil para el jurista práctico, convirtiéndose en ciencia universitaria propedéutica en las Facultades de Derecho. Pero en estos momentos, prosiguió, nuestra asignatura atraviesa un momento de crisis interna, provocada por la opinión generalizada de que el Derecho Romano no es útil para el jurista, y ya no sólo para el práctico, sino ni siquiera para su formación, crisis que en España encuentra su claro reflejo a partir de la Ley de Reforma Universitaria de 1983, en virtud de la cual, y tras muchos esfuerzos, la asignatura queda como troncal, pero sólo con 6 créditos. En este sentido, llamó la atención el profesor Betancourt sobre el hecho de que fuese precisamente en Alemania donde se iniciara el repudio del cultivo del Derecho Romano, despareciendo prácticamente su docencia; seguida de Francia, con el plan de estudios de 1954, a pesar de que hay Facultades de Derecho francesas que cuentan hasta con cuatro materias de Derecho Romano o de Derechos de la Antigüedad. Así las cosas, el ponente señaló la necesidad de ajustar los métodos de investigación romanística al espíritu de nuestra época y del siglo próximo, del que, si algo se sabe ciertamente, es que es distinto al de los dos siglos pasados. Aceptando la premisa de la crisis, y como vehículo para salir de la misma, Betancourt apeló al mismo procedimiento que se sigue, en general, en estos casos: echar una mirada a los "orígenes", buscando los referentes para el presente. Trasladando la idea al campo de nuestra disciplina, recordó el profesor Betancourt que los "orígenes" del Derecho Romano en Europa estuvieron en las fuentes, fundamentalmente, en el descubrimiento del Corpus Iuris Civilis, del que se hicieron ediciones manuscritas en la transición entre la Alta y la Baja Edad Media, y que implicó asimismo, en el Renacimiento, la realización de una gigantesca labor de "ediciones filológicas" o críticas del mismo, posible gracias a la invención de la imprenta de letras móviles, decisiva para la difusión de las ideas humanistas. En el siglo XIX, prosiguió el ponente, se hicieron por parte de los investigadores alemanes nuevas "ediciones filológicas" de las fuentes del Derecho Romano, con carácter nacional alemán, pero de trascendencia universal para la ciencia jurídica. Y es en este momento, aseguró Betancourt, cuando se impone un "retorno a las fuentes del Derecho Romano", esto es, la realización de nuevas "ediciones filológicas" de las mismas, con objeto de superar las realizadas por los alemanes y poder así prestarles, a los juristas prácticos del futuro, el único referente civilizado para esa futura construcción jurídica que demandan los tiempos: el Derecho Romano. Tamaña labor, apostilló el ponente, dará unidad a la romanísitica de la Unión Europea; superará la cuestión del método de investigación; y, proporcionará a los juristas prácticos los materiales sobre los cuales elaborar el nuevo sistema jurídico que demande la Unión Europea, objetivo éste, de dimensiones gigantescas, que se verá facilitado, aseguró, por los grandes recursos técnicos que ofrece nuestra civilización.

Así expuestos sus criterios, concluyó Betancourt con una serie de "recomendaciones", dirigidas, sobre todo, a la joven romanística andaluza. En primer lugar, que tuviesen confianza en la propia personalidad e identidad como romanistas; segundo, que se investigasen, no sólo los temas de Derecho Privado romano, sino también los de Derecho Público, y recordó, a este propósito, que la Bética es una de las más ricas canteras de Epigrafía jurídica; en tercer lugar, llamó la atención sobre la necesidad de afinar el concepto de "investigación interdisciplinar", que no consiste, según advirtió, en la consulta de bibliografía especializada en las ciencias auxiliares y con base a esa consulta elaborar nuestro propio "refrito", sino que se fundamenta, por un lado, en la familiarización con esa ciencia auxiliar, no sólo mediante el estudio de la bibliografía relativa, sino principalmente por el trato humano y asesoramiento permanente del especialista y, por otro, en la revisión por éstos de esa parte de la investigación en que se trata la materia ajena a nuestra especialidad. En último lugar, Betancourt Serna aconsejó a la joven romanística andaluza que realizasen sus investigaciones sobre ediciones filológicas de las fuentes, con objeto de abrir la oportunidad de "nuevas lecturas" de las mismas, que a los antecesores hubiesen pasado desapercibidas.

Concluida la intervención del profesor Betancourt, se abrió el turno para la presentación de comunicaciones. Se contó con "Crítica del dogma de la libertad testamentaria en la historiografía del Derecho Romano", por José Ribas Alva (Universidad de Sevilla); "Concepto y titularidad del dominio público", por Esther Pendón Meléndez, de la Universidad de Cádiz; "Presupuestos metodológicos para la investigación del Derecho Criminal romano", por Rosalía de Castro Camero, de la Universidad Hispalense; "El praestare en D. 13, 6, 5, 3", por Esther Domínguez López, de la Universidad de Málaga; "Ante un debate actual: el concepturus", por Ana Alemán Monterreal, de la Universidad de Almería; "La política urbanística relativa a los edificios públicos en la Novela IIII de Mayoriano", por Rosalía Rodríguez López, de la Universidad del Almería; "La palingenesia crítica como método de investigación romanística", por Felipe del Pino Toscano, de la Universidad de Huelva; y "Ficción jurídica y usucapio pro herede en la yacencia hereditaria", por Alfonso Castro Sáenz, de la Universidad de Sevilla.

Presentadas las diversas comunicaciones, intervino Pedro Resina Sola, Catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Almería, quien expuso sintéticamente las conclusiones extraibles de estas Primeras Jornadas Andaluzas de Derecho Romano. En primer lugar, señaló Resina, el acuerdo entre todos los participantes en cuanto a la necesidad de que la troncal de Derecho Romano tenga en los nuevos planes de estudio carácter anual (12 créditos). En segundo término, y en cuanto a las optativas, también se coincidió en la necesidad de una homologación de denominación y contenido de las mismas. Como recordó el profesor Resina, en las propuestas avanzadas al respecto por los participantes se resaltó la procedencia del estudio de parcelas de nuestra disciplina tradicionalmente descuidadas por la doctrina, fundamentalmente del Derecho público romano, y no sólo el Derecho penal, sino también los sistemas constitucionales romanos, los esquemas de poder..., con posible proyección sobre el Derecho fiscal, como ocurre en la obligatoria de Jerez. No obstante, también advirtió Resina, que dado el amplio espectro de optativas y la dispersión existente al respecto entre las distintas Facultades de España, tal como quedó puesto de manifiesto en el planteamiento de Ortega Carrillo de Albornoz, no se había podido llegar a una mayor concreción, defiriéndose para sucesivos encuentros la revisión del tema de las optativas, para ir centrando cada vez más la cuestión. En este sentido, señaló Resina, que tomando la palabra al profesor López Rosa, que tan cortésmente se había ofrecido para hacerse cargo de la organización, en el año siguiente, de las segundas Jornadas Andaluzas de Derecho Romano, quedaba fijada esta ciudad como próximo lugar de encuentro.

A continuación, quedaron clausuradas formalmente las Jornadas por Jose Luis Murga Gener, profesor emérito de la Universidad de Sevilla.

ESTHER DOMÍNGUEZ LÓPEZ

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