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Revista de estudios histórico-jurídicos

versão impressa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.22 Valparaíso  2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552000002200042 

García y García, Antonio, En el entorno del Derecho común (Madrid 1999), 253 págs.

Se recogen en este libro diez de los más de 250 trabajos que el profesor Antonio García ha dedicado a la difusión y uso del derecho romano-canónico medieval en Europa, particularmente en la península ibérica y en su proyección ultramarina. Los publica la joven universidad madrileña Rey Juan Carlos como tributo y homenaje al magisterio de este reconocido maestro.

El primero de los trabajos aquí reunidos lleva por título El renacimiento de la teoría y la práctica jurídicas. Siglo XII (págs. 11-27), para lo cual, después de repasar brevemente la recepción del derecho romano con anterioridad al siglo XII, centra su atención en este siglo, analizando el paso de las escuelas notariales a las universidades, los textos jurídicos, tanto romanos como canónicos que fueron objeto de estudio en la naciente universidad, la doctrina de civilistas y canonistas que va indisolublemente unida a dichos textos, y la praxis jurídica, especialmente en lo referido a los Ordines iudiciorum y Ordines iudiciarii. Hecha esta presentación del renacimiento jurídico bajo medieval, el autor nos ofrece inmediatamente El Derecho canónico medieval (págs. 29-72), páginas en las que describe el Derecho canónico clásico de la baja Edad Media, que se inicia con el Decreto de Graciano, se acaba de configurar en el resto del medievo, continúa ejerciendo su influjo en los tiempos modernos y está presente todavía en muchas instituciones del derecho vigente de la Iglesia católica y de otras confesiones cristianas, así como en algunas instituciones de los derechos seculares. Para ello hace un repaso detenido de las fuentes las que describe externa e internamente, en concreto el Decreto de Graciano, concilios y sínodos, las antiguas colecciones de decretales pontificias, y las colecciones de decretales del Corpus Iuris Canonici. Se complementa con el Colloqui que siguió a la presentación original de este trabajo.

Los tres trabajos siguientes se refieren a las universidades medievales. En el primero de ellos trata Las facultades de leyes (págs. 73-92), para lo cual analiza los orígenes y la temprana historia de las facultades de leyes, las características generales que ellas presentan, los textos legales fundamentales estudiados en ella, los géneros literarios en los escritos jurídicos de la época y las cuestiones de nomenclatura de los mismos, el método utilizado en la enseñanza del derecho, los estudiantes y profesores, para finalizar con algunas consideraciones sobre el derecho, la Iglesia y la sociedad de la época. Seguidamente el autor nos presenta La enseñanza del derecho en la universidad medieval (págs. 93-117), donde amplía aspectos tratados en el trabajo anterior, en concreto, el profesorado -clases de profesores, número, elección, relaciones entre profesores y estudiantes-, los estudios, donde se ocupa sucesivamente de los textos legales comentados por los juristas, los programa, la metodología de la enseñanza académica, las clases y la duración de los estudios, los exámenes y grados y la figura del estacionario, es decir, quien alquilaba a profesores y alumnos los cuadernillos de los libros para que fueran copiados. En un tercer apartado de este trabajo se detiene en los estudiantes para finalizar con los géneros literarios jurídico-didácticos. Si los dos trabajos anteriores describen principalmente la realidad universitaria boloñesa, el trabajo siguiente se centra en la península ibérica, La enseñanza universitaria en las Partidas (págs. 119-30), aunque el autor reconoce que las leyes de Partidas referidas a las universidades no siempre están reflejando la realidad universitaria peninsular, lo que demuestra con diversas referencias.

Seguidamente se reúnen tres trabajos referidos específicamente al Derecho canónico medieval. En La canonistique françaice méridionale et la Péninsule Ibérique (págs. 131-50), el autor estudia la difusión de la canonística meridional francesa en la península describiendo los manuscritos encontrados en cinco bibliotecas españolas y cuatro portuguesas, y los textos producto de la reelaboración ibérica de obras de la canonística meridional. Como apéndice incluye un catálogo de manuscritos canónicos de Francia meridional conservados en las bibliotecas ibéricas. El segundo de estos artículos es Significación del elemento asociativo en las historia del derecho de la Iglesia (págs. 151-70), tema que puede ser abordado en una doble perspectiva, la Iglesia como asociación, o las asociaciones en la Iglesia. En este artículo se desarrolla ampliamente la segunda de estas perspectivas siguiendo un orden cronológico desde la antigüedad hasta la época contemporánea, si bien se ofrecen algunas consideraciones generales sobre la primera de dichas perspectivas. Finalmente, el autor nos ofrece Judíos y mahometanos en el marco del Derecho canónico medieval (págs. 171-88), tema que aborda analizando, en tres apartados, el tratamiento jurídico de judíos y mahometanos en las fuentes del Derecho canónico común medieval, esto es, los textos que integran el Corpus Iuris Canonici; las cruzadas; y las relaciones con los judíos y otros infieles en la experiencia y legislación franciscanas.

El artículo siguiente se separa del Derecho canónico medieval, El iusnaturalismo suareciano (págs. 189-97), en el que el profesor García nos ofrece primeramente la línea evolutiva del pensamiento de Suárez sobre el Derecho natural, para analizar seguidamente los principales problemas que emergen en la interpretación de su sistema. En cambio los dos últimos vuelven a entroncarse con el Derecho canónico medieval si bien abordan temas de épocas algo posteriores, pero en los que la referencia a dicho Derecho es obligada, pues los temas tratados constituyen un desarrollo que necesariamente lo han debido tomar en cuenta: El pensamiento económico y el mundo del derecho hasta el siglo XVI (págs. 199-225), en el que sigue el siguiente esquema: I, Antigüedad: 1. De la Biblia a la patrística; 2. El Derecho romano. II. El medievo: 1. Fuentes romanísticas; 2. Civilísticas; 3. Canonísticas. III. El siglo XVI: 1.Tradición y renovación; 2. Literatura sobre materias y actividades económicas; 3. Aportes doctrinales en materia económica. El último de los artículos que aquí se presenta es El Derecho canónico medieval y los problemas del Nuevo Mundo (págs. 227-53), tema que aborda analizando primeramente los antecedentes medievales, para ocuparse seguidamente del sentido de las conquistas y de su cuestionamiento, reflejando cuál era el pensamiento sobre estas cuestiones en el resto de la Europa de la época subsiguiente al descubrimiento, para pasar a continuación a la verdadera denuncia de las conquistas y las respuestas de las partes implicadas en este debate, concluyendo con la indicación de los problemas canónico-pastorales en cuyo tratamiento influyó de modo específico el Derecho canónico medieval.

Los artículos aquí reunidos fueron publicados originalmente en sedes europeas no siempre de fácil acceso desde Latinoamérica, de allí que la publicación de los mismos reunidos en un libro resulta un hecho de notable valor para facilitar el acceso a ellos, sobre todo teniendo en cuenta la actualidad que en América Latina tienen los temas tratados, donde la historia del derecho en buena parte está centrando su atención en el Derecho común bajomedieval y su proyección indiana. Tanto más valor, si tomamos en cuenta que la perspectiva que se nos ofrece es la del Derecho canónico, rama que por su especificidad, no cuenta con muchos cultivadores de la calidad del autor de estas páginas que, con razón, ha merecido el homenaje de la Universidad Rey Juan Carlos.

C. Salinas

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