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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.24 Valparaíso  2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552002002400007 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos
[Sección Historia del Pensamiento Jurídico]
XXIV (Valparaíso, Chile, 2002)

 

LOS ORÍGENES DE LA NOCIÓN DE SUJETO DE DERECHO*

Alejandro Guzmán Brito
Universidad Católica de Valparaíso.Chile
Academia Chilena de la Historia
Miembro Extranjero de la Academia de Iusprivatistas Europeos

I. INTRODUCCIÓN

1. La expresión "sujeto del (o de) derecho" es técnica de la ciencia jurídica de nuestros días para designar supremamente a los entes solo a los cuales es posible imputar derechos y obligaciones, o relaciones jurídicas en terminología también de nuestra época1. Dicha expresión incluso ha comenzado a penetrar en la legislación del último tercio del siglo XX. Así, el artículo 67 del Código Civil de Portugal (1966) dice que "As pessoas podem ser sujeitos de quaisquer relaçôes jurídicas". El artículo 1 del Código Civil del Perú (1984) expresa en su artículo 1: "La persona humana es sujeto de derecho desde su nacimiento". Y el artículo 23 del Código Civil de Cuba (1987) manifiesta: "Los elementos de la relación jurídica son: a) los sujetos que intervienen en ella", cuyo título II se rubrica, por lo demás: "Sujetos de la relación jurídica". La generalidad de los códigos civiles inclusos algunos de más reciente data, como el de Quebec (1991) o el de Holanda (1992), sin embargo, optan por el término tradicional de "persona" en sus especies de persona natural y jurídica2 (lo que también, por lo demás, terminan por hacer preferentemente en el interior de su articulado los códigos en que aparece la expresión "sujeto"). En ello siguen la tradición de los juristas romanos, en especial del sistema que llamamos gayano-justinianeo o institucional, cuyo punto de partida es la división de todo el ius en personae, res, actiones.

Ahora bien, ¿cuándo y cómo se originaron la noción de "sujeto de derecho" y esta expresión misma? Sabemos que ambas son usuales en el lenguaje de la pandectística alemana del siglo XIX. De hecho, desde ahí comenzaron a expandirse hacia la ciencia jurídica de otros países europeos y americanos. Pero si retrocedemos solo un poco más atrás, el asunto comienza a adquirir caracteres borrosos y de pronto nos encontramos sin saber cómo y cuándo fue introducida la noción y su expresión. A dilucidar este problema de origen, al cual únicamente le han sido concedidas unas pocas páginas3, que se sepa, dedicamos el presente trabajo.

2. Estrictamente, parece haber sido el filósofo y teólogo alemán, Konrad Summenhart (1450/1460 - 1502), quien por la primera vez conectó subiectum con ius. Comentando la definición de este último concepto que había ofrecido el teólogo francés Jean de Gerson (1363 - 1429), como "potestas vel facultas propinqua conveniens alicui secundum dictamen rectae rationis"4, acerca de su cláusula "conveniens alicui" ("que conviene a alguien"), dice que eso "se pone para denotar el sujeto del definido mismo"5, o sea, el "sujeto" de "derecho".

Pero la expresión directa y completa subiectum iuris la encontramos, también parece que por la primera vez, en los escritos de algunos teólogos juristas españoles del siglo XVI, pertenecientes a esa corriente que solemos denominar "neoescolástica" o "segunda escolástica".

Leemos, así, en la relección De dominio (1534 - 1535, pero inédita) del jesuita Luis de Molina (1535 - 1600), las siguientes palabras: "...quattuor intendimus disputare quibus totum negotium de rerum dominio opinamur comprehendi. Primum est circa quidditatem dominii: quid sit dominium et quot genera dominiorum. Secundum circa ejus subiectum, nempe quibus conveniat habere dominium. Tertium circa eius obiectum, videlicet quarum rerum possit quis habere dominium. Quartum denique circa eius traslationem, quomodo scilicet transferantur rerum dominia"6. Y poco más adelante: "Secundum punctum principale est de subiecto dominii, nempe quibus conveniat habere dominium"7. Lo mismo que en el volumen I de su tratado De justitia et jure (1597): "Explicato integre dominio in genere, de illius et de juris subjecto est dicendum"8.

Asimismo en el De justitia et jure (1553 - 1554) del dominico Domingo de Soto (1495 - 1560), al iniciarse el tratamiento de la cuestión concerniente al dominio en general: "Quaestio praesens in duos articulos secari se postulat: quorum alter definitionem dominii, alter vero subjectum nobis constituat"9. Una vez examinado el concepto de dominio en el artículo 1, Soto entra en el siguiente anunciado, así: "Praefixa ergo dominii definitione subsequitur articulo secundo eius subiectum explorare, videlicet inquirere quibus proprie competat rerum dominium: an scilicet solis post Deum angelis etque hominibus. Arguit enim quia brutis animalibus suo ordine congruat dominium, ut puta herbarum, quae, ut legitur Genes. I, concessa illis sunt in pabulum"10. En el artículo 3º, para introducirlo, escribe de Soto: "Post constitutum tam subiectum quam obiectum dominiorum, ordo postulat ut tertio loco de eorum divisione disseramus"11.

Algo parecido encontramos en el tratado De justitia et jure (1590) de Pedro de Aragón (1539 - 1592), también a propósito del dominio: "De qua re a nobis quinque sunt tractanda. Primum est, quid sit dominium. Secundum de subiecto dominii, quis, scilicet habeat dominium. Tertium de objecto dominii, is est, quae res possint cadere sub dominio, an vita, an forma, etc."12. Al llegar al segundo punto, dice:

"Explicato iam quid sit dominium, operae pretium est, ut agamus de subiecto dominii, de illis, scilicet, qui possint habere dominium"13. Para concluir: "Ex his, quae diximus de subiecto dominii, satis clare convincitur ex omnibus creaturis, solos homines et angelos posse habere dominium"14.

En fin, cabe citar a Miguel Bartolomé Salón (1539 - 1621) y sus Commentaria in disputationem de justitia et jure quam habet divus Thomae (1591): "Continebit autem haec disputatio quinque potissime capita seu quaestiones. Prima erit de essentia et natura dominii. Secunda, de subjecto, idest quid sit capax dominii. Tertia de objecto dominii, idest quae res dominio hominum possint subjacere..."15.

3. Inmediatamente fuera de la escolástica, volvemos a encontrar expresiones semejantes en el De iure belli ac pacis (1625) de Hugo Grotius (1583 - 1645). Hablando él del ius puniendi, dice: "[1] Sed huius iuris subiectum id est cui ius debetur, per naturam ipsam determinatum non est Dictat enim ratio maleficum posse puniri, non autem quis punire debea"16. De modo que para Grotius hay un subiectum iuris puniendi.

Para Grotius, también el dominium y el imperium tienen un sujeto. A propósito de los modos de extinguir ambos poderes, dice: "Est et alius desinendi modus, sublato subiecto in quo est imperium vel dominium, ante alienationem sicilicet vel expressam, vel tacitam, qualis est in successionibus ab intestato"17.

En este autor también descubrimos una indagación sobre el subiectum de la summa potestas. Se lee, asimismo, en la obra antes citada: "[1] Haec ergo summa potestas, quod subiectum habeat videamus. Subiectum aliud est commune, aliud proprium: ut visus subiectum commune est corpus, proprium oculos. Ita summae potestatis subiectum commune est civitas... [3] Subiectum proprium est persona una pluresve pro cuiusque gentis legibus ac moribus"18. Para formular la cuestión acerca de quién detenta la suma potestad, Grotius recurre al concepto de subiectum¸ dividido en commune y proprium, y se responde: subiectum commune de esa potestad es la civitas, subiectum proprium, la persona o grupo de personas a quienes el ordenamiento de cada lugar les otorga tal potestad.

3. Así, pues, en estos autores nos encontramos con subiectum iuris, subiectum dominii, subiectum summae potestatis, como también a veces con el opuesto obiectum. La tentación de ver en tales expresiones al "sujeto de (del) derecho" y al "sujeto del dominio" es muy grande. Y como es casi seguro que semejantes expresiones no las hallaremos en el vocabulario de los juristas romanos ni medievales _hasta ahora nadie, entre tantos quienes han estudiado a estos juristas, ha observado ni de pasada su existencia ahí19_, resultaría fácil concluir que los escolásticos españoles fueron quienes inventaron la expresión y la introdujeron en la terminología moderna. Faltaría solo por investigar cómo y cuándo pasó al lenguaje general de la jurisprudencia europea.

Pero las cosas no son así. En los escolásticos, subiectum juris - dominii no significa lo que la expresión técnica de la pandectística decimonónica y de la jurisprudencia y la legislación posteriores significa. Lo cual no quiere implicar que no se trate de un punto de partida para el derecho.

II. "SUJETO" COMO TÉRMINO TÉCNICO
EN LA ONTOLOGÍA Y LA LÓGICA DE LA ANTIGUEDAD

El cual punto de partida, a su vez, se sumerge en la filosofía y la lógica antiguas.

1. La palabra castellana "sujeto" (fr. sujet, it. soggeto, port. sujeito, al. Subjekt, ingl. subjet) deriva de la latina subiectum, el participio de pretérito pasivo del verbo subicio (subicere), formado sobre la base del verbo iacio (iacere) = "arrojar, lanzar", y el prefijo preposicional sub- = "debajo de", de donde el significado primordial de "arrojar, lanzar debajo de" en sentido físico, y después también moral, como "someter"20. Según siempre ocurre, la palabra terminó por adquirir además otros sentidos, que no nos interesan. En su significado original, físico y moral, el participio subiectum, pues, significa "arrojado, lanzado, puesto debajo de, sometido", y así aparece como usual en los escritores latinos, sea bajo forma verbal (por ej.: subiectum est = "fue sometido"), adjetival (como en homo subiectum = "esclavo sometido") o sustantivada (así en subiectum = "el sometido"), de tal guisa de poder decirse que en la época clásica este término carece, en principio, de todo sentido técnico.

2. Si ahora nosotros damos un gran salto hacia fines del siglo XIII, encontramos la siguiente noticia en la obra titulada Catholicon del gramático Johannes Januensis (o sea, de Génova)21: "Suppositum est illud de quo loquimur, et dicitur in dialectica subiectum. Appositum est illud de quod altero dicitur, et appellatur in dialectica praedicatum. Et scias quod quidquid praecedeit verbum principale vel intellegitur praecedere est suppositum. Verbum vero principale cum toto illud quod sequitur est appositum"22. De este texto aprendemos dos cosas importantes para nuestro tema. Primeramente, que subiectum equivale a suppositum (así como praedicatum a appositum). En seguida, que en tanto subiectum (lo mismo que praedicatum) era término de la dialéctica, suppositum (y appositum) lo era de la gramática23. Parte de esta noticia, aquella referente a subiectum y praedicatum como términos de la dialéctica o lógica, que es la que nos interesa, resulta confirmada, no mucho después, por Johannes Duns Scotus (1266 - 1308), en su tratado De modis significandi sive grammatica speculativa, en donde leemos lo siguiente: "Terminus vero dicit rationem terminandi resolutiones syllogismi, quia dialecticus resolvit syllogismum in propositiones, et propositiones in subiectum et praedicatum; quae dicuntur termini secundum logicu"24. Es claro, pues, que Johannes Januensis, confirmado después por Duns, daba cuenta de dos parejas de términos técnicos de cada una de aquellas disciplinas. En general, se trata de lo que ahora designamos como "sujeto" y "predicado", tanto de un juicio o proposición en lógica25, como de una oración en gramática.

3. ¿Cómo fue que subiectum, de designar lo "puesto debajo de" o "sometido" en el lenguaje latino más clásico, pasó a significar al "sujeto" de un juicio o proposición lógicos en la Edad Media?

a) Ciertamente, como ya se hizo notar, este último sentido de subiectum no se encuentra en absoluto en el vocabulario latino clásico. Pero en una obra que bajo el título de perì e2rmeneíaç viene atribuida a Lucius Apuleius (c. 125 - c. 180 d. C.)26, y trasmitida como libro III del De dogmate Platonis o De Platone et eius dogmate27, encontramos el adjetivo femenino subiectiva, derivado del participio subiecta, y también esta misma última forma como adjetivo, para designar a una parte de la proposición lógica (no de la oración gramatical).

El autor dice, siguiendo a Platón, que una proposición predicativa o simple28, como "Apuleyo diserta", consta de dos partes: nombre y verbo (nomen - verbum)29. Añade que de estas dos partes, una se denomina subiectiva y la otra declarativa30. Así, en "Apuleyo diserta (o no diserta)", "Apuleyo" es la pars que se llama subiectiva; en tanto "diserta" o "no diserta" es la que se llama declarativa. Y explica que la pars subiectiva se llama así "a modo de súbdita" (velut subdita); mientras que la pars declarativa "declara qué cosa haga Apuleyo"31. En la exposición siguiente, se emplea indistintamente las expresiones subiectiva y subdita32.

b) Siglos después encontramos con alguna frecuencia la misma terminología de Apuleius en la parte sobre dialéctica del De nuptiis Philologiae et Mercurii de Martianus Capella, compuesto probablemente durante el último cuarto del siglo V d. C.

También M. Capella trata de las partes de la proposición lógica, no de la oración gramatical. Solo que aquello denominado por Apuleius proposición predicativa simple, M. Capella lo llama proloquium33; y éste, como aquél, también distingue un nomen y un verbum, que esta vez aparecen definidos, en un modo que en algo recuerda a Aristóteles, como "el que significa una cosa y puede ser declinado según casos" el nombre; y "el que significa algo y puede ser flexionado (conjugado) por tiempos" el verbo34, como en "Cicerón disputa". También para M. Capella el proloquium tiene dos partes. En principio identifica al nomen con la parte subiectiva y al verbum con la declarativa. A propósito de la primera, explica su denominación porque: "se pone debajo lo que sea"; y con respecto a la segunda, porque "se declara qué puede entenderse acerca de ello"35. Pero más adelante aclara M. Capella que no siempre se produce la identificación nomen - pars subiectiva y verbum - pars declarativa. Así, en el proloquio: "El que disputa es Cicerón", la pars subiectiva está representada por "el que disputa", que contiene al verbo, en tanto "es Cicerón" constituye la pars declarativa, que contiene al nombre36.

c) Entre el perì ermeneíaç, perteneciente al siglo II, y el De nuptiis, escrito hacia fines del siglo V, nos encontramos con un opúsculo titulado Categoriae decem, trasmitido a la Edad Media bajo la paternidad de Agustín de Hipona (354 - 430), pero que probablemente no fue sino que la traducción al latín de un trabajo del filósofo griego Temistios (317 - 388), autor de varios comentarios a obras de Aristóteles, en este caso, de sus Categoriae. En esta obra, de todos modos anterior al De nuptiis, sí que aparece la expresión subiectum, con cierta frecuencia. Pero el punto de partida de la obra es la comprobación de la distinción de nomen y verbum, que atribuye a Aristóteles, como las únicas de todas las partes de la oración que resultan necesarias, y que propiamente pueden llamarse así, vale decir, partes de la oración, pues las demás son más "junturas" (compages) de aquéllas que verdaderas partes. Del nomen se dice, muy restrictivamente, que "indica a la persona" (personam demonstrat), y del verbum, "lo que alguno haga o padezca" (quid quisque faciat patiaturve)37. En la explicación que sigue, empero, queda claro que el nomen también puede indicar animales y cosas. Esa explicación está destinada a verificar que la inmensidad de personas, animales y cosas, cada cual con su nombre, puede ser paulatinamente reducida a cada vez menos nombres que los comprenden universalmente, hasta que finalmente todo lo que "es" se lo puede reducir a uno solo: ou1sía (así, en alfabeto griego), que es una de las diez categorías, fuera de la cual, nada se puede hallar ni pensar38.

En seguida, el texto muestra por qué las figuras de que se trata se llaman "categorías": "Appellatas vero categorias constat, propterea quod non possint nisi ex subjectis agnosci… Quis enim quid sit homo possit agnoscere, nisi aliquem sibi hominem ponat ante oculos, quasi subjectum homini?"39. A continuación se presenta una gradación de posibilidades de predicación que tienen por centro a subiectum. Se comienza diciendo: "Et quoniam in permanente usia [sic] ea quae accidunt, inesse noscuntur, ipsam usiam u1pokeímenon, id est, subiacens, et non in subiecto appellari voluerunt; illa vero quae accidunt e1u u1pokeime'nwª, id est in subiacenti, dixerunt"40. Sucesivamente se afirma que de todas las cosas que significan algo, unas significan "acerca de un sujeto" (de subiecto), aunque no están "en un sujeto" (in subiecto); otras no están in subiecto ni significan de subiecto; también las hay que están in subiecto y significan de subiecto; y, en fin, comparecen aquellas que están in subiecto, pero no significan de subiecto41. Conviene hacer notar que, con todo, en esta obra la expresión subiectiva no figura.

Este texto, y desde luego su pertenencia a un tratado acerca de las categorías, en el que Aristóteles aparece citado a cada momento, nos da la pista que de ahora en adelante debemos seguir. Evidentemente, se trata aquí de nociones y terminología aristotélicas de su tratado Categoriae, traducidas al latín. Por lo demás, las traducciones aparecen declaradas en el texto mismo. Ahí se dice, en efecto, que la usia (sic, con referencia a la ou1sía = essentia, de Aristóteles) es un u2pokeímenon, y se vierte este término por subiacens ("subyacente"42). Se agrega que de los accidentes se dice e1u u2pokeime'nw, vale decir, in subiacente (= en el subyacente"). Entremedio se desliza que de la usia no se dice in subiecto ("en el sujeto").

Continuaremos más adelante con Aristóteles.

d) En Martianus Capella, en quien, como dijimos, subiectiva (-declarativa) comparece con frecuencia43, también encontramos subiectum. El texto principal, siempre en tema de dialéctica o lógica, es el siguiente: "Omne quicquid dicimus aut subiectum est aut de subiecto aut in subiectum est. Subiectum est prima substantia, quod ipsum nulli accidit alii inseparabiliter, ei tamen alia accidunt, ut Cicero est non nomen, sed quod eo nomine significatur"44. Después de esta explicación sobre subiectum, M. Capella continúa con las demás nociones: de subiecto, in subiecto y con la combinación de ambas (de subiecto et in subiecto)45.

e) La terminología subiectum, de subiecto, in subiecto, que observamos en las Categoriae decem y en M. Capella, la volvemos a encontrar profusamente después en Severinus Boetius (480 - 524). Así, por ejemplo, en su obra sobre el De interpretatione de Aristóteles. Como esta obra es al mismo tiempo una traducción latina del original griego, y un comentario, en la cual se alternan aquella y éste, la terminología comparece, en realidad, primeramente en el texto aristotélico traducido al latín, que reza así: "Eorum quae sunt alia de subiecto quodam dicuntur, in subjecto vero nullo sunt… Alia in subjecto quidem sunt, de subiecto autem nullo dicuntur… Alia et de subjecto quodam dicuntur et in subiecto sunt… Alia neque in subiecto sunt neque de subiecto dicuntur…"46. Por cierto, el comentario de Boetius, que sigue, explica las ideas del original y emplea detalladamente su terminología47. Expresamente se pone Boetius el problema de la relación existente entre la distinción de nomen y verbum y las categorías; pero a ello nos referiremos después.

Nuestra nomenclatura aparece también en Aurelius Cassiodorus (490 - c. 585), lo que no es extraño, porque entre sus fuentes habituales se cuenta Boetius. En el capítulo sobre la dialéctica de su De artibus ac disciplinis liberalium litterarum o Institutiones saecularium litterarum, leemos, en efecto: "Substantia est, quae proprie et principaliter et maxime dicitur, quae neque de subiecto praedicatur neque in subiecto est, ut aliquid homo vel aliqui equus"48.

Asimismo la hallamos en Isidorus Hispalensis (c. 562 - 636), de quien recordamos los siguientes pasajes extraídos de la parte sobre dialéctica de sus Etymologiae: "Substantia est, quae proprie et principaliter dicitur, quae neque de subiecto praedicatur, neque in subiecto est, ut aliquid homo vel aliqui equus"49, que evidentemente depende de Cassiodorus, como en tantas otras oportunidades. También: "12. Illa vero accidentia, quae in subsistente atque subiecto sunt, substantiae non sunt, quia non subsistunt, sed mutantur, sicut color vel forma. 13. De subiecto autem et in subiecto quasi de ipso et in ipso. Ubi enim dicitur de subiecto, substantia est, quasi dicatur de substantia. Ubi autem dicitur in subiecto, accidentia sunt, id est, quae accidunt in substantia, ut quantitas, qualitas vel figura. De subiecto igitur genera et species; in subiecto accidentia sunt... 14. Appellatas autem categorias constat, quia non possunt nisi ex subiectis agnosci. Quis enim quid sit homo possit agnoscere, nisi aliquem hominem sibi ponat ante oculos, quasi subiectum nominis?"50. Ahora es de las Categoriae decem que depende el último párrafo de este texto51.

Tanto en Cassiodorus como en Isidorus no hay ningún intento de relacionar la distinción de nomen y verbum con las categorías.

4. Antes verificamos que en las Categoriae decem se muestra expresa la traducción de cierta terminología griega de Aristóteles al latín. El término importante ahí es u2pokeímenon.

a) Este vocablo es un participio medio o deponente sustantivado del verbo u2pókeimai = "yacer, estar debajo de, servir de base, estar sometido", por lo que aquel sustantivo significa "lo que yace, está debajo de", etcétera. El verbo se integra con el verbo keímai = "estar colocado, estar acostado" y el prefijo preposicional u2pó- = "debajo de".

Ahora bien, aunque el verbo subicio (de donde deriva subiectum) indique la acción de "arrojar, lanzar debajo de" como vimos, pudo servir para verter semántica, si bien no gramaticalmente, al verbo u2pókeimai, que es forma media o deponente y denota el estado de "yacer o estar debajo de". El adjetivo verbal sustantivado subiectum = "lo arrojado, lanzado o puesto debajo de" corresponde también semánticamente, por ser un participio pasivo, al participio medio sustantivado u2pokei'menon = "lo que yace o está debajo de".

b) Aristóteles había empleado el sustantivo u2pokeímenon con dos significaciones, por lo demás relacionadas.

En primer lugar, lo usó en clave ontológica para designar uno de los sentidos en que se toma la categoría que denominó ou1sia (esencia52), la primera de las diez que él aceptaba, antes de la cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, situación, posesión, acción y pasión. Dice Aristóteles: "De la esencia (ou1sía) se habla, al menos, en cuatro sentidos principales. En efecto, lo que "es", el universal y el género parecen ser esencia de cada cosa; y el cuarto de ellos es el sujeto (u2pokei'menon)"53 . En seguida define este último concepto: "Y el sujeto (u2pokei'menon) es aquello de lo que se dicen las demás cosas, sin que él, por su parte, se diga de otra"54. Aristóteles, pues, hablando de la ou1sía (esencia), dice que ésta, entre otras, también significa el sujeto (u2pokei'menon). No es, por cierto, que la ou1sía y el u2pokei'menon constituyan cosas realmente distintas entre sí. El u2pokei'menon es la ou1sía misma en cuanto de ésta se dicen las cosas. Como las cosas que pueden decirse de algo quedan finalmente reconducidas a las 10 categorías, de las cuales la primera es la ou1sía, entonces ese algo de lo que se dice ou1sía es el u2pokei'menon, del cual, con mayor razón, se predican las 9 categorías restantes. Así, por ejemplo, en: "Sócrates es mortal", tenemos que "mortal" (una cualidad) se dice de "Sócrates", pero no la inversa, que "mortal es Sócrates". "Sócrates" es, pues, un u2pokei'menon y vale como ou1sía, del cual se dice una cualidad en el ejemplo. En este sentido, el u2pokei'menon es aquello que sustenta las categorías, incluida la ou1sía misma, como si se dijera que "está debajo" de ellas, lo cual es, como hemos visto, el significado etimológico del término55.

En segundo lugar, Aristóteles acudió a nuestro sustantivo para designar al substrato lógico de todos los predicados posibles, vale decir, de las categorías en suma. Esta vez nos ilustra su tratado así titulado, en donde leemos: "De las cosas que son, unas se dicen de un cierto sujeto, pero no son en ningún sujeto... Otras son en un sujeto, pero no se dicen de ningún sujeto... Otras tanto se dicen de un sujeto como son en un sujeto... Otras ni son en un sujeto ni se dicen de un cierto sujeto"56. Si tomamos "hombre" se dice de un sujeto concreto, cualquiera que lo sea, pero no es en ningún sujeto, porque de nadie puede decirse ser "el hombre". Si ahora tomamos "gramática", se dice ser en cualquier sujeto que posea el conocimiento de una cierta gramática, pero de nadie puede decirse ser la gramática. Cuanto consideramos la "ciencia", ella se dice de un sujeto, como la gramática, porque es ciencia, y es en un sujeto, vale decir en cualquiera que la posea. Pero si ahora tomamos un hombre concreto y singular o un caballo así, ni son en un sujeto ni se dicen de un sujeto, pues son el sujeto mismo. Más adelante, Aristóteles identifica estas cosas que no son en un sujeto ni se dicen de un sujeto con la ousía: "Y la que más propia y primera y máximamente se dice esencia es la que ni se dice de un cierto sujeto ni es en un cierto sujeto"57.

El punto de unión entre los dos sentidos de u2pokei'menon lo ofrece Aristóteles en esta frase: "De modo que todas las otras cosas o se dicen de las entidades primeras como de sujetos, o son en los sujetos mismos"58. En efecto, lo que se predica es porque se atribuye a un sujeto (sentido lógico), o porque adhiere a él como accidente (sentido ontológico)59.

5. Ahora bien, la terminología subiectum, de subiecto, ex subiecto, que en su momento hicimos comparecer en cada autor latino tardío, no es sino versión latina de la empleada por Aristóteles en sus Categoriae, en un texto antes transcrito60: u2pokei'menon (subiectum), kaq 1 u2pokeime'nou (de subiecto), e1n u2pokeime'nv (in subiecto). La traducción es un hecho consumado en las Categoriae decem61, y pasa a Martianus Capella, a quien siguen Boetius, Cassiodorus e Isidorus Hispalensis, según vimos precedentemente. En consecuencia, no fue Martianus Capella, como se ha dicho, ni menos Boetius, el primer traductor de u2pokeímenon por subiectum62. Pero todavía podemos dar un paso más.

Acerca del origen de la expresión, ciertamente técnica, pars subiectiva (- pars declarativa), que por vez primera aparece, como vimos, en Apuleius y después recoge M. Capella, tenemos una laguna en nuestras fuentes. Esa expresión implica al sustantivo subiectum, pues es claro que el adjetivo subiectiva denota algo que pertenece o atañe a subiectum. Pero, ¿con cuál significado? Apuleius dice que la pars subiectiva se denomina así "velut subdita", y este último adjetivo femenino deriva del participio de pasado subditum del verbo subdo, que tiene un sentido muy parecido al de subiacio _de donde subiectum_ pues significa "poner, meter, colocar por debajo". Por su parte, M. Capella, explica la denominación de subiectiva porque "subicitur quid sit", vale decir, con recurso al verbo subiacio. Así que subiectiva tiene que ver con algún concepto básico que no se denomina bien con el solo recurso a un adjetivo, y supone un sustantivo manifestador de aquello "que está debajo de". Ello nos lleva a subiectum y éste a u1pokeímenon63.

Por lo tanto, tenemos que suponer que el autor del perì e2rmeneíaç recogió de fuentes anteriores la expresión pars subiectiva (- pars declarativa), en las que también debía aparecer el uso técnico de subiectum, aunque no sepamos cuáles fueron esas fuentes anteriores ni las poseamos. Si es así, el uso de subiectum queda remontado al siglo II d. C. Lo cual nada tiene de sorprendente. Lo realmente sorprendente es que se haya aceptado que la traducción de u2pokeímenon por subiectum solo habría aparecido tan tardíamente como en la época de M. Capella o de Boetius; e incluso aun el siglo II nos parece demasiado tardío para un vocabulario aristotélico, proveniente del siglo III a. C.

6. A Boetius hay que reconocerle una operación terminológica distinta: la introducción de subiectum y praedicatum como partes de la proposición lógica simple.

En la tradición gramático-dialéctica griega existía la distinción de o5noma y r2h<ma, que ya Aristóteles64 había empleado y, antes que él, Platón incluso65. Ambas expresiones también fueron usadas en la gramática latina, como nomen y verbum66. Con esos términos se designan los elementos sin los cuales no puede formularse una oración simple. Al formular esta división, empero, ni Platón ni Aristóteles entendían hacer teoría gramatical67 sino la que llamaríamos semántica (que para ellos no era una ciencia autónoma sino una parte de la dialéctica o lógica).

Se habrá observado que la distinción se presenta tanto en Apuleius cuanto en M. Capella. Pero en ellos comparece algo más, determinado por una relación entre nomen - verbum, por un lado, y la distinción pars subiectiva - pars declarativa, por otro. Expresamente dice Apuleius que las partes de una proposición predicativa o simple son el nomen y el verbum; y agrega que de estas dos partes, una se llama subiectiva y la otra declarativa68, aunque no identifica nomen con pars subiectiva ni verbum con pars declarativa. En la distinción subiectiva - declarativa se encuentra en ciernes la futura de sujeto y predicado69. También M. Capella diferencia el nomen y el verbum en un proloquium (la propositio praedicativa de Apuleius), pero esta vez identifica al primero con la pars subiectiva y al segundo con la declarativa, si bien termina por deshacer la identificación70. Entre tanto, en las Categoriae decem, no bien se principie con la distinción nomen - verbum, como las partes esenciales de la oración (en sentido gramatical), no hay una preocupación por diferenciar las partes de un enunciado lógico (porque esa obra no versa sobre dialéctica canónicamente entendida).

El germen de las nociones de sujeto y predicado que se observa en Apuleius y M. Capella maduró definitivamente en Boetius

Al comentar el texto del De interpretatione de Aristóteles71, en que se define una a1pof'ansiç, como afirmar o negar algo de algo, y que Boetius traduce como simplex enuntiatio (aunque en el comentario varía su terminología), dice: "Est enim simplex oratio quae duobus terminis constat. Termini autem sunt nomina et verba, quae in simplici propositione praedicamus, ut in eo quod est, Socrates disputat…"72. Pero inmediatamente continúa el texto: "`Socrates' et `disputat' termini sunt. Et qui minor terminus in enuntiatione proponitur, ut `Socrates', subiectus dicitur et ponitur prior; qui vero maior, praedicatus, et locatur posterior, ut `disputat'. Quaecunque propositio ex uno subjecto et uno praedicato facta est, illa simplex enuntiatio nuncupatur"73. Aunque "Sócrates" y "disputa" son termini, claramente como nomen el primero y verbum el segundo, lo importante es que el término de menor extensión y que se pone primero, se llama subiectum, sea nomen, sea verbum; y que el de mayor extensión y que se pone posteriormente, se llama praedicatus, sea nomen, sea verbum, aunque en el ejemplo el sujeto "Sócrates" sea un nombre y el predicado "disputa", un verbo. Como se ve, a partir de la vieja distinción de nomen y verbum, y sin perjuicio de los gérmenes que se encuentran en Apuleius y M. Capella, Boetius transitó a dos nociones totalmente diferentes como las de sujeto y predicado74 en sentido lógico75.

Boetius no se limitó a Aristóteles. De él se nos conserva una traducción comentada del Isagoge de Porfirio (233/ 234 - c. 305), una introducción a las Categoriae de Aristóteles, en donde su autor expone la doctrina de los categoremas (género, especie, propio, diferencia, accidente), llamados praedicabiles (y también quinque voces) en la tradición medieval. Cuando en el texto griego de Porfirio aparece u2pokei'menon, Boetius traduce este término por subiectum naturalmente. Así, por ejemplo, leemos en aquél: dei= ga>r ei3nai to> u2pokei'menon, i7 e1kei'nv ti sumbñ=76. Boetius traduce: "Oportet enim ante esse subiectum, ut illi aliquid accidat"77.

Interesante es el comentario de Boetius a Porfirio, Isag. 21, 5, en donde, empero, no comparece u2pokei'menon. Dice Boetius: "...diversum est, id quod accidit et cui accidit. Cui enim accidit subiectum est atque suppositum. Quod vero accidit superpositum est, atque advenientis naturae. Itam quod supponitur substantia est, quod vero velut accidens praedicatur, extrinsecus venit"78. Lo interesante aquí es el empleo de suppositum como sinónimo de subiectum. Ambos términos, semánticamente, están ciertamente conectados, pero nosotros sabemos que suppositum terminó por quedar reservado a la gramática para designar al sujeto gramatical. Aunque ello no nos importe ahora, vale advertir que esta reserva quizá también tuvo su punto de partida en Boetius.

7. De esta manera, el término subiectum quedó incorporado en la dialéctica tardía, ya no con el original significado del "sometido", sino como "sujeto", solo que en el sentido lógico-ontológico que había impreso Aristóteles a u2pokei'menon. Añadamos que el correlativo de subiectum en el sentido indicado, vale decir praedicatus, fue la voz con que Boetius tradujo el término kategorou'menon, el participio del verbo kategore<stai = "predicar", que Aristóteles usó precisamente como correlativo de u2pokei'menon79.

De acuerdo con ello, pues, y para resumir, subiectum ofrece dos sentidos.

En su sentido lógico, es el término de todas predicaciones posibles (que se reconducen a las categorías, entendidas también lógicamente). Para esto podemos hacer repetir una de las definiciones de Boetius: "Est enim simplex orati quae duobus terminis constat. Termini autem sunt nomina et verba, quae in semplici propositione praedicamus, ut in eo quod est `Socrates disputat', `Socrates' et `disputat' termini sunt. Et qui minor terminus in enuntiatione proponitur, ut `Socrates', subiectus dicitur et ponitur prior; qui vero maior, praedicatur et locatur posterior, ut `disputat' Quaecunque propositio ex uno subjecto et uno praedicato facta est, illa simplex enuntiatio nuncupatur"80.

Ontológicamente, subiectum es la esencia, que es por sí misma, en cuanto sustentadora de los accidentes, que no pueden ser sino en una esencia. Ahora vale la definición de Capella: "Subiectum est prima substantia, quod ipsum nulli accidict alii inseparabiliter, ei tamen alia accidunt, ut Cicero est non nomen, sed quod eo nomine significatur"81. Pero también la otra definición del mismo Boetius:" ...diversum est, id quod accidit et cui accidit. Cui enim accidit subiectum est atque suppositum. Quod vero accidit superpositum est, atque advenientis naturae. Itam quod supponitur substantia est, quod vero velut accidens praedicatur, extrinsecus venit"82.

III. "SUJETO" COMO TÉRMINO TÉCNICO
EN LA ONTOLOGÍA Y LA LÓGICA DE LA EDAD MEDIA

1. Las categoriae decem atribuidas a Agustín de Hipona, amén de un De dialectica, con más seguridad auténticamente agustiniano, el libro IV del De nuptiis de Martianus Capella, las traducciones y comentarios de Boetius a algunas de las obras lógicas de Aristóteles83 y Cicerón84 y al Isagoge de Porphyrius, así como algunas obras propias del género85, el libro III del De artibus de Cassiodorus y el libro II de las Etymologiae de Isidorus, a los que se puede agregar un Liber de definitionis de Mario Victorinus y el perì e2rmeneíaç atribuido a Apuleius, conformaron el corpus lógico de que se nutrió la Alta Edad Media86. Varias de estas obras han sido hechas venir aquí a propósito de nuestro tema. En consecuencia, no cabe extrañarse que el término subiectum, tan profusamente diseminado en algunos de estos escritos sobre lógica haya sido trasmitido a aquella época con los mismos significados que los escritores más antiguos le otorgaron.

Un buen ejemplo lo ofrece Alcuinus en su opúsculo dialogado De dialectica, en el que vemos influencias entrecruzadas, derivadas sin duda del método compilatorio a partir de diferentes fuentes empleado por el autor, que, por lo demás, ya se observa en la tardía Antigüedad como en Isidorus. Leemos en la obra citada: "Alcuinus: …Nam id quod corporali sensu discernitur, usian, id est, substantiam dici iusserunt. Illud autem, quod animi tractatu solum colligitur, ac saepe mutatur, symbebicos [sic], id est accidens nominari maluerunt. Usian [sic] quoque ypocimenon [sic] id est, subiacens appellare voluerunt. Illo vero quae accidunt, enypocimenon [sic] id est, in subiacente dixerunt. Necesse est vero accidentia in qualibet esse substantia. Ideo illa substantia subiacens dicitur; illa vero accidentia in subiacente substantia…"87. Alcuino emplea la terminología aristotélica transliterada (no siempre correctamente) y traducida al latín: usia (o1usi'a) = substantia; symbebicos (sumbebhko'ç) = accidens; ypocimenon (u2pokei'menon) = subiacens; enypocimenon (e1n u2pokeime'nv) = in subiacente. En este caso la fuente está en las Categoriae decem, y ello explica la traducción de u2pokei'menon por subiacens88. Pero más adelante, a propósito de las propositiones praedicativae, encontramos la traducción subiectum, que terminó, como sabemos, por hacerse la tradicional,: "Carolus: Unde dicuntur praedicativae? _ Alcuinus: Quia homo substantia est, iustitia accidens; et preaedicatur de homine. _ Car.: Quid est inter hominem et iustum; nonne sunt duo nomina <et duo termini>? _ Alc.: Sunt enim duo nomina et duo termini; et terminus maior de termino minore praedicatur. _ Car.: Quomodo? _ Alc.: Iustitia enim de homine praedicatur, et homo est minor terminus. Non enim de solo homine, sed de Deo et angelis iustitia preadicatur; et ideo maior terminus iustitia est quam homo, quia latius patet; et homo subiectus est iustitiae; et minor terminus subiectus dicitur; maior, quia latius vadet, praedicatus terminus dicitur"89. Ahora la fuente parece haber sido M. Capella.

Otro ejemplo lo encontramos en Petrus Abaelardus (1079 - 1142). Hablando él de las proposiciones categóricas, dice: "Sunt autem membra ex quibus coniuncte sunt, predicatum ac subiectum atque ipsorum copula, secundum hoc scilicet quod verbum a predicato seorsum per se accipimus, veluti in ea prepositione qua dicitur `homo est animal', `animal' predicatur, `homo' vero subicitur, verbum vero interpositum predicatum subiecto copulat"90. También la distinción de subiecto e in subiecto, con expresa cita a Boetius, aparece tratada por Abaelardus91.

2. Atendidos estos antecedentes, pues, se entiende bien que las cosas no hayan cambiado durante la Baja Edad Media, como el Catholicon del gramático Johannes Januensis, nos informaba, en orden a que: "Suppositum est illud de quo loquimur, et dicitur in dialectica subiectum. Appositum est illud de quod altero dicitur, et appellatur in dialectica praedicatum"92. No solo se entiende, sino que, además, lo podemos corroborar ampliamente a través de autores representativos y selectos.

Así, por ejemplo, en Petrus Hispanus (+1277, como Papa Juan XXI), autor de unas célebres Summule logicales que sirvieron de texto de estudio durante toda la Baja Edad Media, encontramos la siguiente exposición: "Propositio est oratio verum vel falsum significans, ut `homo currit'. Propositionum alia cathegorica, alia ypotetica. Cathegorica est illa que habet subiectum et predicatum principales partes sui, ut `homo currit'; in hac enim propositione hoc nomen `homo' est subiectum, hoc verbum `currit' est predicatum, et quod coniungit unum cum altero est copula… Subiectum est de quo aliquid dicitur; predicatum est quod de altero dicitur"93. Más adelante repite los mismos conceptos algo más sintéticamente: "Propositio est oratio affirmativa vel negativa, alicuius de aliquo vel alicuius ab aliquo. Terminus est in quem resolvitur propositio, ut in subiectum et predicatum"94. Por lo demás, en Petrus Hispanus también encontramos expuestas las posibilidades de predicación sobre la base de la distinción de subiecto e in subiecto95.

También en Tomás de Aquino (1225 - 1274) hallamos nuestra terminología. Así en su comentario al De interpretatione de Aristóteles, aparece la acepción lógica: "Subiectum autem enunciationis est nomen vel aliquid loco nominis sumptum"96. Ninguna definición semejante, ni menos la expresión "sujeto", aparecen en el original aristótélico. La definición y su terminología están completamente en la tradición tardo-antigua y medieval. De hecho, puede decirse que todo el comentario de Tomás de Aquino al De interpretatione de Aristóteles es una reinterpretación en cuanto comparece ahí permanentemente en la explicación la noción de subiectum, que Aristóteles no conocía.

En un opúsculo sobre las proposiciones modales atribuido al Aquinatense, leemos: "Quia propositio modalis a modo dicitur, ad sciendum quid sit propositio modalis oportet prius scire quid sit modus. Est autem modus determinatio adiacens rei, quae quidem fit per adiectionem nominis adiectivi, quod determinat substantivum, ut cum dicitur homo est albus, vel per adverbium, quod determinat verbum, ut homo currit bene. Sciendum etiam quod triplex est modus. Quidam determinat subiectum propositionis, ut homo albus currit. Quidam determinat praedicatum, ut Socrates est homo albus, vel Socrates currit velociter. Quidam determinat compositionem ipsam praedicati ad subiectum, ut cum dicitur Socrates currere est impossibile: et ab hoc solo modo dicitur propositio modalis"97.

Como era de esperar, en Tomás de Aquino encontramos no solo la noción lógica de subiectum, más también la ontológica, en cuanto substrato de los accidentes. Desde luego en la Summa theologiae: "Respondeo dicendum quod, secundum philosophum, in V Metaphys., substantia dicitur dupliciter. Uno modo dicitur substantia quidditas rei…. Alio modo dicitur substantia subiectum vel suppositum quod subsistit in genere substantiae"98. También en una monografía sobre el alma: "Ad investigandum igitur utrum potentiae sensitiuae corrumpantur corrupto corpore, vel remaneant in anima separata, principium investigationis oportet accipere ut consideremus quid sit subiectum potentiarum predictarum. Manifestum est autem quod subiectum potentiae oportet esse id quod secundum potentiam dicitur potens, nam omne accidens suum subiectum denominat. Idem autem est quod est potens agere uel pati, et quod est agens uel patiens; unde oportet ut illud sit subiectum potentiae quod est subiectum actionis uel passionis cuius potentia est principium"99. Tomás de Aquino hablaba de las potencias sensitivas, que, como toda potencia, pertenecen a la categoría de la cualidad, y se pregunta por el sujeto de esas potencias, vale decir, de esas cualidades sensitivas. En consecuencia, subiectum aquí está tomado en su sentido de sustentante o substrato de los accidentes o categorías.

Es interesante observar que a veces, como ya vimos ocurrir en Boetius, Tomás de Aquino emplea suppositum como sinónimo de subiectum. Así en este pasaje de su comentario a las Sententiae de Petrus Lombardus: "Ad quartum dicendum, quod ea quae differunt genere vel specie, differunt numero essentiae vel naturae; non autem oportet quod differant numero suppositi vel subiecti: quia ea quae secundum se considerata diversorum sunt generum vel specierum, in unum suppositum vel subiectum congregari possunt; sicut caro et os ad constituendum corpus, et albedo et longitudo in eodem subiecto sunt..."100.

En fin, recordemos a Guillermo de Ockham (c. 1298 - c. 1349). En su Summa logica encontramos una explanación de los términos subiectum y praedicatum, particularmente importante atendida la célebre maestría de este pensador para distinguir diversos sentidos en una palabra.

Por lo que atañe al sujeto, Ockham parte con una cita de Damasceno: "Et de subiecto quidem est primo sciendum quod, sicut dicit Damascenus in Logica sua, cap. 8: `subiectum dicitur dupliciter: hoc quidem ad exsistentiam, hoc autem ad praedicationem. Et ad existentiam quidem, quemadmodum subicitur substantia accidentibus. In ipsa enim habent esse et extra ipsam non substant. Quod autem ad praedicationem, subiectum est particulare'"101. Damasceno, pues, distinguía los dos sentidos de sujeto usuales en la dialéctica, vale decir, el sentido ontológico, que identifica como ad existentiam, referido a la substancia en cuanto sustentante de los accidentes, que por sí mismos no pueden subsistir; y el sentido lógico, que caracteriza como ad praedicationem, y que no aparece explicado en la cita.

A partir de esta división de sentidos, Ockham inicia su explicación, que comienza con una identificación general: "Ex quo colligi potest quod aliquid dicitur subiectum, quia realiter substat alteri rei inhaerenti sibi et sibi advenienti realiter"102. La idea general de sujeto, pues, corresponde a una estructura doble de dos cosas, una de las cuales inhiere a otra o se inhiere en ella y le adviene, todo realmente. La segunda sustenta a aquella que se le inhiere, y es entonces su sujeto.

Esta noción general _continúa Ockham_, se aplica con dos sentidos que nosotros podemos calificar de técnicos. Estrictamente, en relación con los accidentes que inhieren en el sujeto, el cual subsiste sin aquellos, que, a su vez, no pueden subsistir sin él. En sentido largo, sujeto es todo lo que sustenta a otro, bien que la cosa sustentada sea accidente realmente inherente al sujeto (lo que corresponde al sentido estricto), bien que la cosa sustentada sea forma sustancial que informa aquello en lo cual inhiere, sentido en el cual la materia se dice sujeto con respecto a la forma sustancial. Con estas explicaciones, Ockham agota la noción ontológica de sujeto103.

En sentido que nosotros llamamos lógico, se entiende por sujeto a la parte de la proposición que antecede a la cópula, de la cual parte algo es predicado. Ockham ilustra la idea con este ejemplo: "el hombre es animal", en donde "hombre" es sujeto, porque de "hombre" se predica "animal". Pero _añade_ el sujeto así considerado puede entenderse, a su vez, en múltiples sentidos, de hecho, cuatro. En sentido amplio se llama sujeto al de cualquier proposición, sea verdadera, sea falsa. Así, las proposiciones "todo animal es asno" o "todo blanco es curvo", aunque ambas sean falsas, tienen su sujeto en "todo animal" y "todo blanco". En sentido estricto, es sujeto solo el de una proposición verdadera; como en "el hombre es animal", en donde "hombre" es sujeto de "animal"; pero no en "el animal es hombre", por el contrario, pues "animal" no es sujeto de "hombre". En sentido más estricto aún _agrega Ockham_, es sujeto el de una conclusión (proposición) demostrada. En este sentido puede decirse que cuantas sean las conclusiones con sus respectivos sujetos, tantos son los sujetos que se van agregando a una ciencia a medida que esta avanza y progresa, y así en lógica, en metafísica, en filosofía natural y en otras ciencias hay muchos sujetos, vale decir, muchos sujetos de conclusiones demostradas. En fin _termina Ockham_, sujeto se toma estrictísimamente cuando, entre todos los sujetos de proposiciones demostradas en una ciencia, se denomina así a los de aquellas proposiciones que tienen rango de principios104.

Es claro que detrás de todas estas distinciones y subdistinciones, se encuentran los dos sentidos básicos de sujeto, el ontológico, como substancia sustentante de los accidentes y como materia sustentante de la forma; y el lógico, como término de las predicaciones, que Ockham describe muy técnicamente como la parte de la proposición que antecede a la cópula105.

3. Ockham dice, como acabamos de ver, que subiectum tiene un "sentido (lógico) más estricto" (magis stricte) cuando se lo refiere al sujeto de una proposición científicamente demostrada, que aquel en realidad denomina conclusio, porque piensa en la proposición que aparece como conclusión del silogismo que la demostró. Esta acepción es solo una especificación del concepto lógico de subiectum, y no algo distinto, porque sigue consistiendo en el sujeto de una proposición. Comoquiera que una ciencia puede ser considerada cual un conjunto o (si se quiere) un sistema de proposiciones demostradas106, cada una con su subiectum, resulta que en todas las ciencias hay muchos sujetos de proposiciones demostradas (que suelen ser lingüísticamente expresados con un nombre técnico), según se van agregando a la respectiva ciencia, como consecuencia de las nuevas proposiciones demostradas que se le añaden en el curso de su progreso, y así ocurre _termina Ockham_ en lógica, en metafísica, en filosofía natural y en otras ciencias. Se produce, así, una suerte de metonimia del concepto de subiectum, que termina por ser transferido de la proposición de la cual es sujeto a la ciencia a la cual pertenece la proposición, con lo cual resulta lícito hablar de sujetos de la lógica, la metafísica, la filosofía natural y de otras ciencias. De esta forma, en fin, son las ciencias las que tienen sujetos de estudio e investigación.

Esta transferencia la vemos supuesta en Johannes Duns Scotus (1266 - 1308), por ejemplo, cuando expone los diversos sentidos en que se toma la palabra subiectum. A propósito de nuestro tema, viene a dar una acepción parecida a la que dirá después Ockham, pero sin describir el proceso interno que condujo a la formación de esa acepción: "De primo, subiectum solet sumi multipliciter, ut patet per hos versus… In proposito capitur ultimo modo, pro illo videlicet, circa quod speculatur intellectus in scientia", aunque añade: "quod verius obiectum quam subiectum dici debet…"107. La definición de "sujeto" de Duns, como aquello acerca de lo cual el intelecto especula en la ciencia la entendemos bien cuando, a la luz de las advertencias posteriores de Ockham, observamos que el proceso del intelecto científico consiste en concluir demostrativamente, vale decir, en atribuir determinados predicados a cierto sujeto como necesarios, de donde que se pueda decir que "sujeto" es aquel de una proposición ya demostrada, y metonímicamente, que "sujeto" es aquel sobre el cual especula el intelecto científico. Solo esto último es lo que Duns viene precisamente a expresar.

Tal es el sentido en que subiectum aparece empleado, por ejemplo, en el siguiente texto del comentario de Tomás de Aquino al De interprertatione de Aristóteles: "Postquam philosophus determinavit de ordine significationis vocum, hic accedit ad determinandum de ipsis vocibus significativis. Et quia principaliter intendit de enuntiatione, quae est subiectum huius libri; in qualibet autem scientia oportet praenoscere principia subiecti"108. Según el Aquinatense, pues, el "sujeto" del libro De interpretatione de Aristóteles, que él comenta, es la "enunciación" (enuntiatio). La expresión "sujeto del libro" en sí misma carece de sentido, a menos que se la entienda aludir al sujeto ontológico del ser llamado "libro", lo que notoriamente no es el caso, o a menos que se la tome en el sentido ilustrado por Duns y Ockham. En efecto, la "enunciación" es sujeto de muchas proposiciones científicas de la dialéctica, por ejemplo, de aquella que dice: "Potest ex solo nomine et verbo simplex enunciatio fieri"109. En consecuencia, "sujeto del libro" es una metonimia de contenido a continente que traslada el sujeto enuntiatio de las proposiciones científicas sobre la enunciación al libro en que se trata de la enuntiatio.

Por cierto, subiectum así entendido se prestaba al uso en otros dominios distintos a la filosofía. Así, en una carta del Dante, en la que explica algunos aspectos del Paradiso, la tercera parte de su Comedia, leemos: "Sex igitur sunt, quae in principio cuiusque doctrinalis operis inquirenda sunt, videlicet subiectum, agens, forma, finis, libri titulus, et genus philosophiae. De istis tria sunt, in quibus pars ista, quam vobis destinare proposui, variatur a toto, scilicet subiectum, forma et titulus; in aliis vero..."110. La expresión "sujeto de una obra doctrinal" (doctrinalis operis… subiectum) es también una metonimia de contenido a continente que transfiere el sujeto de las proposiciones afirmadas en la obra doctrinal a esta misma. Después, añade el Dante: "His visis, manifestum est quod duplex oportet esse subiectum circa quod currant alterni sensus. Et ideo videndum est de subiecto huius operis, prout ad litteram accipitur; deinde de subiecto, prout allegorice sententiatur. Est ergo subiectum totius operis, litteraliter tantum accepti, status animarum post mortem simpliciter sumptus"111. Ahora se dice cuál sea el sujeto de la obra, o sea, de la Comedia: "el estado simple de las almas después de la muerte" (status animarum post mortem simpliciter sumptus). Pero es casi seguro que esta expresión no aparece vez alguna a lo largo de toda la obra. Por tanto, el Dante usa subiectum, aunque en el sentido escolástico, en forma relajada, no solo porque la Comedia no es una obra científica, sino porque "el estado simple de las almas después de la muerte" no aparece como sujeto de ninguna proposición o enunciado en ella. El Dante, pues, emplea subiectum en el sentido de "materia" o "tema".

Fue en tal acepción relajada que subiectum pasó como usual a las lenguas derivadas del latín y a las germánicas que adoptaron el término. El Diccionario de la lengua española, en efecto, como segunda acepción de aquel término todavía registra la de "asunto o materia sobre que se habla o escribe"112. En la lengua castellana ya no empleamos "sujeto" en este sentido, que ha caído, pues, en desuso; pero él se mantiene plenamente en vigencia en el francés (sujet) y en el inglés (Subject). En el italiano (sogetto) y en el alemán (Subjekt), ocurre algo parecido que en el castellano: en el pasado, la palabra soportó la acepción en examen, pero ya no suele usársela con él.

4. Ahora bien, resulta claro que subiectum entendido al modo escolástico es lo que ahora nosotros sin más llamamos "objeto", cuando hablamos, por ejemplo, del objeto de tal ciencia o del objeto de tal exposición. De hecho, empero, ese era asimismo el lenguaje de los escolásticos. En Duns Scotus vimos, casi como una protesta, que: "…subiectum… capitur… pro illo… circa quod speculatur intellectus in scientia, quod verius obiectum quam subiectum dici debet"113. Siglos después, en Francisco Suárez (1548 - 1617) observamos el empleo promiscuo de "sujeto" y "objeto": "His suppositis, quae de objecto seu subjecto hujus scientiae [sc. metaphysicae] tradidimus, necessarium imprimis est..."114.

¿Cómo se explica esto?

En el lenguaje escolástico, subiectum no se opone a obiectum, como en nuestro actual lenguaje. Se trata de nociones distintas. Mientras subiectum significa lo que ya sabemos, obiectum es el término de las potencias o hábitos, por ejemplo, el color con respecto a la potencia visual, sentido en el cual la noción casi coincide con la nuestra de objeto, si no fuera por su limitación a las potencias y hábitos. Ahora bien, el obiectum puede ser considerado materialiter, como cuando se atiende a una piedra, o sub ratione formali (formaliter), si, en cambio, se atiende al color de una piedra. Esta doctrina es la de Tomás de Aquino: "Sic enim se habet subiectum ad scientiam, sicut obiectum ad potentiam vel habitum. Proprie autem illud assignatur obiectum alicuius potentiae vel habitus, sub cuius ratione omnia referuntur ad potentiam vel habitum, sicut homo et lapis referuntur ad visum inquantum sunt colorata, unde coloratum est proprium obiectum visus"115. Lo cual viene repetido en este otro pasaje: "Est enim unitas potentiae et habitus consideranda secundum obiectum, non quidem materialiter, sed secundum rationem formalem obiecti, puta homo, asinus et lapis conveniunt in una formali ratione colorati, quod est obiectum visus"116. Y, en cierta manera, asimismo en este otro: "Ad secundum dicendum quod nihil prohibet inferiores potentias vel habitus diversificari circa illas materias, quae communiter cadunt sub una potentia vel habitu superiori, quia superior potentia vel habitus respicit obiectum sub universaliori ratione formali. Sicut obiectum sensus communis est sensibile, quod comprehendit sub se visibile et audibile, unde sensus communis, cum sit una potentia, extendit se ad omnia obiecta quinque sensuum"117.

Ahora bien, aquello que sea considerado bajo la noción de subiectum, por serlo efectivamente, también puede ser considerado bajo la noción de obiectum, en cuanto término de un hábito o potencia. En tal caso, estamos en presencia de un subiectum que es al mismo obiectum de ese hábito o potencia. Tal puede ocurrir con los "objetos" de esas potencias intelectuales que son las ciencias. Todavía el muy posterior Lexicon de Johannes Micraelius (1597 - 1658) recoge sin ningún escrúpulo esta composición para definir obiectum: "Obiectum est subiectum circa quod aliquid versatur"118.

Cuando Duns Scotus alega que de aquello sobre lo cual el intelecto especula en la ciencia mejor debería decirse ser el obiectum que el subiectum, con ello tan solo desplaza el "objeto" de la ciencia desde su calidad de subiectum a su calidad de obiectum. Y cuando Suárez habla indistintamente de obiectum y subiectum huius scientiae, considera el "objeto" de una ciencia desde dos puntos de vista no contradictorios: el "objeto" de una ciencia es obiectum en cuanto término de la facultad científica; y es también subiectum en cuanto corresponde al subiectum de proposiciones demostradas, en el sentido que explicaba Ockham.

5. El resumen de todo lo que antes ha sido expuesto, lo podemos hacer recurriendo nuevamente a una fuente. Pues a fines en la primera mitad del siglo XV, en un muy leído comentario a las Summule de Petrus Hispanus, titulado de diversas maneras como Logicae brevis expositio, simplemente Logica y también Summula philosophiae rationalis, Nicolaus Orbellis (Dorbellus) (+1455) expuso así los diversos significados de "sujeto": "Subiectum potest capi octo modis: pro obiecto… pro famulo… pro illo, quod ponitur sub alio… pro illo, cui inhaeret aliquid… pro illo, quod praecedit copulam… pro subiecto propriae passiones… pro inferiori respectu superiori… pro subiecto artis vel scientiae"119. La segunda y tercera acepciones: "pro famulo" y "pro illo, quod ponitur sub alio", y la séptima: "pro inferiori respectu superiori", corresponden al campo semántico de "sujeto" como "sometido" o "súbdito". La cuarta: "pro illo, cui inhaeret aliquid", es la acepción ontológica de sustentante de los accidentes. La quinta: "pro illo, quod praecedit copulam" y la sexta: "pro subiecto propriae passiones" atienden al significado lógico de sujeto como aquello de lo que se predica algo. En fin, la primera y última acepciones conforman la significación especial de materia u objeto.

IV. "SUJETO" COMO TÉRMINO TÉCNICO
EN LA ONTOLOGÍA Y LA LÓGICA DE LA ÉPOCA MODERNA

La cosas no cambiaron en la época moderna, al menos bajo el aspecto desde el cual aquí consideramos el tema. Algunos ejemplos de autores muy relevantes serán suficientes.

1. Examinemos, así, en primer lugar, a Pierre de la Ramée (Ramus, 1515 - 1572), cuya lógica, de declarado signo antiaristotélico, se presentaba como una completa innovación120. Bien sabido es que ella ejerció una muy considerable influencia, incluso en el derecho121, lo que la cualifica como un documento probatorio de excepcional poder. En la Dialectique de 1555122, redactada en francés, la noción de sujet comparece en tres momentos. Una vez, en tema de invention, la primera parte de la dialéctica, destinada a declarar "les parties séparés dont toute sentence est composé"123, sujet se presenta para designar una especie de los argumentos llamados artificiels, que de la Ramée individualiza como sujets et adjoints, frente a los demás que son "causa y efecto", "opuestos" y "comparados"124. El sujet viene definido como "ce à qui quelque chose est adjointe"125, por ejemplo el alma, que es sujeto de la ciencia, la ignorancia, la virtud, el vicio; o el cuerpo, que lo es de la la grandeza, la pequeñez, la salud, la fuerza, la belleza, etcétera. En cuanto al adjoint, de la Ramée lo define como "la chose adjoint au sujet"126. El autor recuerda que Aristóteles lo llama accident, y declara que él, con Cicerón y Quintiliano, lo denomina precisamente adjoint (o circonstance). Por ejemplo, son adjoint del alma y del cuerpo (que serían, pues, los sujets) sus bienes y sus males, la risa es adjoint del hombre, el relincho lo es del caballo y el ladrido del perro127.

La función de estos argumentos se nos aclara en la segunda parte de la Dialectique, destinada al tratamiento del jugement: "qui montre les voies et les moyens de bien juger par certaines règles de dispositions"128. La disposition contiene tres especies: la énonciation, el syllogisme y la méthode. La énontiation es la "dispositions par laquelle quelque chose est énoncé de quelque chose"129, come "el fuego quema" y "el fuego es caliente", en donde "el fuego" es la partie antécédente, y "quema" y "es caliente", la partie conséquente. Ahora bien, cada enunciación se puede analizar desde algún tipo de argumento de los tratados en la primera parte. Así, la enunciación "el fuego quema" contiene el argumento de causa y efecto, en tanto la enunciación "el fuego es caliente" contiene el argumento de sujet y adjoint130.

En seguida, el tema vuelve a ser tratado a propósito de la distribution, que es una las especies de argumentos nacidos de aquellos primordiales: "causa y efecto", "sujeto y adjunto", "opuestos" y "comparados". La distribution es "la distinction du tout en ses parties", partes que son bien causas o efectos, bien sujetos o adjuntos del todo131. De esta manera, puede haber una distribution par les sujets cuando "le tout est adjoint, les parties sont sujets de celui-ci". De la Ramée no cita ejemplos estilizados sino unos largos versos de Pasquier y una extensa frase de Cicerón. Pero un ejemplo sería si se dice que la blancura se da tanto en los animales, cuanto en los vegetale lo mismo que en los minerales, ya que el todo, representado por el color blanco, es un adjunto de las partes aquí consideradas, o sea, los animales, vegetales y minerales, que son sujetos de ese color. Por el contrario, la distribution par les adjoints se da cuando "le tout est sujet et les parties sont circonstances"132. Así ocurre cuando se divide a los hombres en sanos y enfermos o en ricos y pobres, pues el todo, o sea, "hombre" es el sujeto y las partes de su división, vale decir, "sanos" y "enfermos" o "ricos y pobres" son adjuntos de "hombre".

En fin, de la Ramée recuerda el término sujet al tratar de la énonciation simple, o sea, aquella "qui contient une sentence simple"133. En ella, el antécédent es llamado sujet y attribut el conséquente.

El segundo ejemplo que deseamos ofrecer es el de la influyente Logique llamada de Port-Royal, escrita en francés por Arnauld y Nicole en colaboración, y publicada primeramente en 1662 y muchas veces más después. En ella vemos aparecer las dos conocidas acepciones de sujet. Leemos ahí: "Tout ce que nous concevons est représenté à notre esprit ou comme chose, ou comme maniere de chose, ou comme chose modifiée. J'appelle chose ce que l'on conçoit comme subsistant par soi-même, et comme le sujet de tout ce que l'on y conçoit. C'est ce qu'on appelle autrement substance. J'appele maniere de chose, ou mode, ou attribut, ou qualité, ce qui étant conçu dans la chose, et comme ne pouvant subsistir sans elle, la détermine à être d'une certaine façon, et la fait nommer telle134. J'appelle chose modifiée, lorqu'on considere la substance comme déterminée para une certaine maniere ou mode". Seguidamente se ofrecen ejemplos ilustradores: cuando yo considero un cuerpo, eso es substancia porque me la represento como una cosa que subsiste por sí misma y que "n'a point besoin d'aucun sujet pour existir". Cuando considero que ese cuerpo es redondo, la idea que me formo de la redondez no es más que la de una manera de ser y un modo que no puede subsistir por sí, sin un cuerpo al cual hace redondo. La cosa modificada es el modo con la cosa, o sea, el cuerpo redondo mismo135. Como consecuencia del cartesianismo que inspira a la Logique de Port-Royal, la acepción ontológica de sujet se ha transformado aquí en psicológica: ya no se trata de la estructura objetiva de las cosas, sino de cómo el espíritu se las representa ("Tout ce que nous concevons est représenté à notre esprit..."). Pero aun así son claramente reconocibles las viejas nociones. El espíritu concibe un subsistente por sí mismo y sustentante de algo diferente: es la substancia. También concibe un insubsistente por sí mismo y necesitado de sustentación en otro: son los accidentes. Concibe en fin la combinación de sustentante y sustentado: es la cosa modificada. Ahora bien, aparte la conservación de los conceptos, no bien profundamente cambiados de perspectiva, lo que nos interesa también es la conservación de la terminología: el subsistente sustentante, que es la substancia, con la tradición aparece llamado expresamente, en efecto, sujet: "J'appelle chose ce que l'on conçoit comme subsistant par soi-même, et comme le sujet de tout ce que l'on y conçoit".

La acepción lógica de sujet se nos introduce en este otro pasaje: "Après avoir conçû les choses par nos idées, nous comparons ces idées ensemble, et trouvant que les unes conviennent entr'elles et que les autres ne conviennent pas, nous les lions ou délions, ce qui s'appelle affirmer ou nier, et generalement juger. Ce juguement s'appelle aussi proposition, et il est aisé de voir qu'elle doit avoir deux termes: l'un, de qui l'on affirme, ou de qui l'on nie, lequel on appelle sujet; et l'autre que l'on affirme, ou que l'on nie, lequel s'appelle attribut ou praedicatum"136. El asunto queda claro: el espíritu _nuevamente la perspectiva psicológica_, después de formar sus ideas las compara y forma los juicios o proposiciones, o sea, las afirmaciones y las negaciones. Estas proposiciones quedan organizadas sobre la base de dos términos: sujet y attribut o praedicatum. El sujeto "es aquello de lo que se afirma o niega algo"; y el atributo, "aquello que se afirma o se niega"137.

2. En el ámbito filosófico, un buen ejemplo está representado por Francisco Suárez (1548 - 1617). En sus Diputationes metaphysicae, tratando acerca de la materia como principio de individuación, expone este argumento en favor de la tesis positiva: "Tertio, quia individuum est primum subiectum in metaphysica coordinatione. De illo enim omnia superiora praedicantur, et ipsum non de aliis. Ergo, primum principium et fundamentum individui, ut sic, esse debet illud, quod est primum subiectum inter principia physica. Huiusmodi autem est materia. Ergo"138. Tal argumento lo contesta Suárez así: "Atque ex his constat tertiam coniecturam nullam habere efficaciam, quia est longe diversa ratio de subiecto inhaesionis et de subiecto praedicationis…"139. El resto no nos interesa, y tan solo rescatamos la terminología de subiectum inhaesionis, para la noción ontológica de sujeto como sustentante de los accidentes que en él inhieren; y subiectum praedicationis, para la noción lógica de sujeto que recibe predicados. Una terminología eficaz, que resume conceptos de sobra expuestos en la tradición filosófica.

De Suárez, en fin, precedentemente hemos citado un texto en el que aparece empleado el término subiectum en el sentido de materia de una ciencia, como equivalente, por lo demás, a obiectum140.

También podemos recurrir a René Descartes (1596 - 1650) y a sus Meditationes: "Iam vero lumine naturali manifestum est tantumdem ad minimum esse debere in causa efficiente et totali, quantum in eiusdem causae effectu. Nam, quaeso, unde nam posset assumere realitatem suam effectus, nisi a causa? Et quomodo illam ei causa dare posset, nisi etiam haberet? Hinc autem sequitur, nec posse aliquid a nihilo fieri, nec etiam id quod magis perfectum est, hoc est quod plus realitatis in se continet, ab eo quod minus. Atque hoc non modo perspicue verum est de iis effectibus, quorum realitas est actualis sive formalis, sed etiam de ideis, in quibus consideratur tantum realitas objectiva. Hoc est, non modo non potest, exempli causa… calor in subjectum quod priùs non calebat induci, nisi a re quae sit ordinis saltem aeque perfecti atque est calor…"141. El texto es especialmente interesante, porque habiendo usado la noción de realitas objectiva, se vio conducido a emplear la de subjectum. Por realitas obiectiva Descartes entiende aquí, con la tradición escolástica, la realidad en el intelecto, puesto que habla de las ideas, en oposición a la realitas actualis o formalis142. En seguida presenta un ejemplo de esta última, como es el calor, y a propósito de él, para referir una cosa material en la que el calor debe estar, acude a subiectum, como sustentante del calor. En seguida, con respecto a las ideas, insiste: "Nam quemadmodum iste modus essendi objectivus competit ideis ex ipsarum natura, ita modus essendi formalis competit idearum causis, saltem primis et praecipuis, ex earum natura"143, con lo cual nosotros nos reafirmamos en que Descartes todavía seguía la nomenclatura escolástica.

Un último ejemplo es el de Leibniz (1646 - 1716), en quien frecuentemente volvemos a encontrar subiectum en sus diversas acepciones. Si queremos localizar en él al concepto lógico de sujeto, nada más tenemos que acudir a su De arte combinatoria seu logicae inventionis semina (1666), un tratado que ofrece una nueva forma de lógica inventiva, en que subiectum y praedicatum aparecen a cada instante. Desde luego, en la afirmación inicial de que una "propositio componitur ex subjecto et praedicato", y en la definición misma del problema que ha de resolver la combinatoria: "1. dato subjecto praedicata; 2. dato praedicato subjecta invenire, utraque tum affirmative, tum negative"144.

De la acepción ontológica de sujeto, podemos presentar sus definiciones de tal, que aparecen en una Catena definitionum, en las que la antigua noción aparece involucrada145.

Para ilustrar la acepción de subiectum como "materia", resulta muy interesante este pasaje leibniziano: "Sciendum ultimo, subjectum constare duabus partibus, quarum una dicitur res considerata, altera modus considerandi. Res considerata dicitur subjectum materiale; modus considerandi dicitur formale. Res considerata, ut ipsum nomen indicat, est quod in aliqua disciplina vel scientia consideratur… modus autem considerandi, ut iterum nomen indicat, esta ratio sub qua res consideratur. Sic in physicis res considerata est corpus naturale. Cum autem corpus naturale pluribus possit considerari modis, ut nempe est ens, ut est substantia, ut est quantum, proinde addendus hic certus modus est, nempe in physicis considerari corpus naturale quatenus naturale, h. e. corpus naturale hic non aliter considerari, quam ut habeat principia naturalia motus et quietis, etc."146. Para Leibniz, con la tradición escolástica, la res estudiada por una ciencia es su subiectum. Cuando a tal res se la mira sin más, se dice subiectum materiale; cuando se atiende al punto de vista desde el cual se la estudia, se dice subiectum formale. Un mismo sujeto material puede dar lugar a diversos sujetos formales, y estos son los que en verdad constituyen las distintas ciencias que versan sobre una misma res. En cuanto al obiectum seu materia circa quam, Leibniz, también con la tradición escolástica, lo considera como aquello "in quo seu circa quod aliqua facultas vel habitus versatur" ("en lo cual o acerca de lo cual versa alguna facultad o hábito"). Así, el objeto de la visión es el color147. En consecuencia, no hay oposición entre sujeto y objeto, porque se trata de cosas distintas. El sujeto es la res extramental, mientras que el objeto es el sujeto en cuanto sobre él se ejercen las facultades y hábitos, como pueden ser las ciencias. En la parte siguiente del texto al cual pertenecen los anteriores conceptos, que trata sobre el sujeto de la metafísica, el lenguaje de Leibniz transita promiscuamente del objeto al sujeto, y viceversa.

3. No vale la pena continuar con ejemplos, porque el resultado sería el mismo. El sistema filosófico en el que las nociones tradicionales quedaron engarzadas podrá haber mudado, como hemos visto ocurrir en de la Ramée o en la Logique de Port-Royal, en donde las nociones aristotélico-escolásticas de sujet y attribut (praedicatum) han sido engarzadas en un medio distinto en el primer caso, y cartesiano en el segundo. Pero si ahora vamos a las nociones básicas, las cosas no han mudado mucho. Sujeto sigue designado al subsistente sustentante, tanto de los accidentes cuanto de la predicación. La terminología de Suárez _subiectum inhesionis y subiectum praedicationis_ es especialmente apta para resumir la dualidad.

V. "SUJETO" EN EL LENGUAJE DE LOS JURISTAS

1. En el lenguaje de los juristas romanos, el verbo subicio y su participio subiectum carecen de mayor sentido técnico148. Reciben, pues, las acepciones usuales originales y derivadas149. Por lo demás, subiectum jamás aparece sustantivado150. En particular, hay que hacer notar la acepción común de "someter", empleada en el derecho de personas para designar precisamente a las personas sometidas a una potestad ajena: hijos no emancipados sometidos a su pater, mujer casada cum manu sometida a su marido, esclavos sometidos a su amo, en oposición a aquellas no sometidas a nadie (llamadas sui iuris). Así, por ejemplo, en D. 1, 6, 1 (Gai., 1 inst.151), leemos: "De iure personarum alia divisio sequitur, quod quaedam personae sui iuris sunt, quaedam alieno iuri subiectae sunt"152. En Dig. 12, 2, 24 (Paul., 28 ed.) se dice: "Multo magis proderit patri religio filii, cum quo etiam iudicium consistere potest. Ipsi autem referentes condicionem eorum, quibus subiecti sunt, non faciunt deteriorem"153. También en Dig.14, 4, 1, 4 (Ulp., 29 ed.): "Potestatis verbum ad omnem sexum, item ad omnes, qui sunt alieno iuri subiecti, porrigendum erit"154, etcétera. En la época postclásica, desde Teodosio II, después de la promulgación del codex Theodosianus (438 d. C.), subiectum, sustantivado, empieza a designar al "súbdito", esto es, al sometido al poder público155.

2. No necesitamos conducir un estudio pormenorizado sobre el uso de subicio y subiectum en las fuentes jurídicas medievales. Glosadores y comentaristas no se apartaron del sentido con que encontraron al verbo en sus fuentes romanas, vale decir, sin un mayor sentido técnico, así que no localizaremos ahí novedades interesantes para nuestro tema. Lo único que cabe destacar es que el uso postclásico de subiectum sustantivado como "súbdito" ahora se acentuó y se convirtió en derechamente técnico. Un célebre diccionario jurídico del derecho común, el Repertorium de Bertachini, no registra la palabra subiectus como autónoma, pero bajo subiectio la anota así: "Subditi vel subiecti domini temporalis vel spiritualis possunt appellare"156. Para él, pues, subiectus es lo mismo que subditus, designando, así, al "sometido" (político).

En una ocasión nos hemos topado con el uso del adjetivo subiectiva en la glossa acursiana (siglo XIII), que exige un examen especial. Se trata de la gl. servitutis sit a D. 50, 16, 25 pr., sobre el término pars, y dice: "i.(dest) species, nam servitus alia est ususfructus, alia via, alia iter, et omnis species ut pars quantum ad suum totum habere se videtur... Habes ergo hic quod usufructus non est pars domini... sed alibi habes quod sic..., quae est contra. Solutio: Ro.(dericus) dicit... Placen.(tinus) vero sic, quod ususfructus est pars dominii, et non est pars dominii, utrumque verum secundum dialecticos. Est pars dominii legalis, non est pars dominii praedicativa sive subiectiva, ut posita species ponatur genus, ut homo, ergo animal. Nam non sequitur, est <usus>fructus, ergo dominium, scilicet plenum. Sed est legalis, id est integralis, quia simul iuncta proprietas et fructus faciunt dominium, sc.(ilicet) plenum"157.

Esta glosa trata un viejo problema que agitó a los glosadores. Dig. 7, 1, 4 dice que el usufructo es parte del dominio (pars dominii), en tanto Dig. 50, 16, 25 pr. dice que el usufructo no es parte del dominio. Los glosadores intentaron superar esta para ellos angustiante contradicción de distintas maneras, que no es el caso tratar aquí. La solución que le dio Placentinus (+1192) y que aparece acogida por Acursio en la glosa antes transcrita, fue la siguiente: la palabra "parte" (pars) se puede entender en dos sentidos: en el de especie incluida en un género, tal cual sucede con la especie "hombre", que hace parte del género "animal"; y en el de miembro integrante de un todo, como la cabeza que es parte del cuerpo. Ahora bien, cuando Dig. 50, 16, 25 pr. dice que el usufructo no es pars dominii, la palabra pars está tomada en el sentido de species y, en consecuencia, dice, con razón, que el usufructo no es una especie del género "dominio" (porque dominio y usufructo son algo totalmente distinto). Si se tomara pars como species, entonces se estaría aludiendo al usufructo como especie de servidumbre, pues, según se recordará, en el derecho justinianeo el usufructo y las servidumbre prediales (las verdaderas y únicas servidumbres del derecho clásico) fueron agrupadas bajo el concepto genérico de servitutes, dividido en reales (las prediales) y personales (el usufructo, el uso y la habitación), y los glosadores mantuvieron este punto de vista. A esta materia se refiere la primera parte de la glossa. Pero cuando Dig. 7, 1, 4 afirma que el usufructo es pars dominii, la palabra pars está tomada en el sentido de miembro componente o integrante de un todo y, por ende, afirma, también correctamente, que el usufructo compone al dominio. En efecto, puesto que el usufructo consiste en usar y disfrutar, y el dominio, a su vez, consiste en usar, disfrutar y disponer, resulta claro que el usufructo es parte componente del dominio. De esta manera, considerando que en cada texto el término pars resulta empleado con sentidos diversos, Placentinus superaba la aparente contradicción entre ambos158.

Esta argumentación se fundaba en recursos dialécticos o lógicos. La glossa recuerda que Placentinus atribuía a los dialécticos que ambas afirmaciones contradictorias fueran verdaderas ("utrumque verum secundum dialecticos"). En efecto, en la lógica medieval existían, entre varios otros, dos loci argumentorum, vale decir, sedes de donde se extraen los argumentos159.

Uno de ellos es el locus a specie o a parte subiectiva, concebido como la relación de parte que hay entre la especie y el género, que proporciona dos argumentos. Uno es que todo lo que se predica de la especie se predica del género, como en "el hombre corre, luego el animal corre": ahí se sujeta, es decir, se pone como sujeto, a la especie, de modo que esta es pars subiectiva.

El otro locus es que de todo lo que se predica la especie también se predica el género, como en "Sócrates es hombre, luego Sócrates es animal": ahora la especie "hombre" aparece como predicado (de "Sócrates"), de guisa que predicando la especie de algo ("Sócrates"), también se puede predicar de ello el género ("animal"). Además estaba el locus a toto integrale. Un todo integral se compone de partes con cantidad, llamadas también integrales, como la pared respecto de la casa. Este locus también ofrece dos argumentos, como son que puesto el todo, se ponen sus partes, y que no existiendo la parte no existe el todo160.

No es difícil encontrar en los filósofos medievales la aplicación de este aparato. Así en Tomás de Aquino, en su comentario al De interpretatione de Aristóteles: "His igitur praemissis quasi principiis, subiungit de his, quae pertinent ad principalem intentionem, dicens: `postea quid negatio et quid affirmatio, quae sunt enunciationis partes': non quidem integrales, sicut nomen et verbum (alioquin oporteret omnem enunciationem ex affirmatione et negatione compositam esse), sed partes subiectivae, idest species"161. La afirmación y la negación no son partes integrales de la enunciación, como sí lo son el nombre y el verbo, sino partes subjetivas o especies suyas, vale decir, clases de enunciación (enunciaciones afirmativas y negativas).

Ahora, ¿por qué la especie se denomina "parte subjetiva"? Naturalmente por subiectum, pero no en su sentido de substrato, sino en el tradicional de "sujetado" o "sometido". Se trata de unas partes _precisamente de las especies_ puesta debajo de un género, o sea, sometidas o sujetas a él162.

Se observará, pues, que estos recursos están presente, incluso con su terminología, en la glossa163: "non est pars dominii praedicativa sive subiectiva, ut posita species ponatur genus, ut homo, ergo animal. Nam non sequitur, est <usus>fructus, ergo dominium, scilicet plenum. Sed est legalis, id est integralis, quia simul iuncta proprietas et fructus faciunt dominium". El usufructo no es "parte predicativa o subjetiva", vale decir, no es una especie sujeta o sometida al género dominio, de modo que lo dicho de la especie se diga del género. Es "parte integral", pues el usufructo fusionado con la nuda propiedad hace el todo llamado dominio.

En consecuencia, pars subiectiva en la glossa no es un concepto jurídico, sino dialéctico o lógico al cual aquella recurre para explicar el sentido en que el concepto sí jurídico de pars está tomado en los dos pasajes aparentemente contradictorios del Digesto. No hay ahí, pues, novedad alguna para el derecho.

3. Al comenzar este trabajo dejamos constancia que en la literatura europea, subiectum iuris (dominii) aparece, quizá por primera vez, en los escritos de los escolásticos españoles del siglo XVI, e inmediatamente después en Grotius164. A la luz de cuanto ha quedado expuesto en la primera parte de este trabajo, podemos conocer qué entendían ellos decir cuando así hablaban.

Bien sabido es que los autores de la segunda escolástica, casi sin excepción sacerdotes, antes que juristas fueron teólogos y filósofos y, en tal calidad, eran profundos conocedores de la ontología y de la dialéctica o lógica. Para el uso de la noción de subiectum en temas jurídicos, ellos no contaban con ningún precedente en el ius commune, que era el que tenían a la vista para escribir sus tratados y que constantemente les servía de punto de partida y de argumentación. Estaba, por cierto, la acepción de "sometido" en el sentido de "súbdito". Pero claramente no es con esta acepción que aparece subiectum en los pasajes de estos juristas citados al principiar, ni siquiera bajo la consideración de alguien "sometido al derecho", porque subiectum iuris no hay cómo traducirlo así, ni el contexto en que aparece la expresión lo permitiría. Lo propio acaece con la acepción de "tema" o "materia". En tales condiciones, debemos concluir que subiectum significaba en estos autores ora el sujeto ontológico, ora el sujeto lógico (excluida, como se dijo, aquella especificación del sujeto lógico que es el "tema" o "materia"). Adelantaremos que, en realidad, se trató del primero. Lo cual nos lleva a buscar el accidente jurídico que entonces tendría que inherir en el afirmado subiectum iuris. Lo encontraremos en la figura que nosotros ahora llamamos "derecho subjetivo", nombre éste que comenzó a configurarse solo a fines del siglo XVIII y que, por ende, fue desconocido por nuestros juristas. Los cuales empero, frecuentaron perfectamente la noción posteriormente así llamada. Más aún, fueron sus divulgadores, aunque no sus inventores.

VI. EL DERECHO COMO CUALIDAD

1. Durante mucho tiempo imperó la tesis del filósofo del derecho e historiador de las ideas jurídicas, el profesor francés Michel Villey, según el cual la atribución del significado de "facultad" o "potestad" a la palabra "derecho", tan familiar a nuestra actual cultura, tuvo sus orígenes precisos en el pensamiento del filósofo y teólogo inglés Guillermo de Ockham (c. 1298 - c. 1349). Villey se fundó en las investigaciones de Georges de Lagarde quien, por la primera vez, había llamado la atención acerca de la importancia del escrito ockhamiano Opus nonaginta dierum para la historia de la formación del concepto que mucho después se denominó derecho subjetivo165, pero acentuando esa importancia hasta el punto de convertir a la citada obra en el acta de nacimiento de ese concepto. Esto implicaba, según Villey, que ni los romanos ni los pensadores medievales anteriores a Ockham, particularmente Tomás de Aquino (1225 - 1274), ni los civilistas y canonistas de esa época, conocieron la figura del derecho subjetivo. Villey fue perfilando sus opiniones en un arco dilatado de tiempo166, y sobre sus bases históricas terminó por construir un más amplio sistema filosófico-jurídico167 que, con todo, se puede independizar de esas bases.

Las ideas de Villey han sido objeto de una revisión profunda de parte del profesor estadounidense Brian Tierney, quien, a través de muchos trabajos168 fue contorneando una opinión divergente, según la cual la noción de los derechos subjetivos había sido más bien una creación de los canonistas del siglo XII, que Ockham, por ende, encontró ya esencialmente formada y se limitó a usar. Esta opinión ha recibido la aprobación de algunos estudiosos tanto de los Estados Unidos169 como de Europa170.

Otra vertiente de la discusión está representada por los romanistas ocupados de saber si la noción de derecho subjetivo existió ya en el derecho de Roma. Los más antiguos veían profusamente representada esa noción ahí, sin atender, empero, a conducir un estudio crítico sobre el asunto. Ellos, más bien, la suponían sin más, transfiriendo las nociones modernas a la realidad antigua. Así, por ejemplo, Mitteis trataba de las potestates familiares bajo la rúbrica Das subjective Recht171. Las primeras ideas críticas, que negaron la presencia de nuestra noción en el derecho romano, provinieron de Koschembahr-Lykowsky172, pero no produjeron ninguna impresión en los romanistas profesionales. En 1938, Giovanni Pugliese todavía podía indagar el tema, muy pandectístico, de las relaciones entre acción y derecho subjetivo173. En la romanística de su tiempo, las tesis de Villey fueron más bien combatidas174. En 1943, d'Ors, con examen de muchas fuentes, sostuvo que de la palabra ius se puede hacer una lectura objetiva y subjetiva sin que los juristas romanos hayan propiamente conocido la noción de derecho subjetivo, por lo cual sugirió entender aquella palabra como "posición justa"175. Una opinión algo semejante sustentó después Carlo Gioffredi, quien habló de "situación jurídica"176. Kaser, por su lado, sin intentar buscar una fórmula general para verter el sentido de ius, creía que solo en unos límites muy estrechos usaron los romanos esa palabra con significado subjetivo177. Raimondo Santoro, de su parte, interpretaba el dominium romano en término de potestas y, por ende, de derecho subjetivo, aunque no hubiera sido este último el objeto directo de su trabajo178. Olis Robleda defendió la tesis de existir plenamente la noción del derecho subjetivo en Roma, en su sentido tradicional de facultad179.

Para los efectos del presente estudio, habremos de proceder de esta manera: nos abstendremos de examinar el problema de la existencia de la noción del derecho como facultad o potestad en el mundo romano, porque, pese a que nosotros creemos que no existió ahí, cualquier solución que se le dé carece de relevancia para el aspecto del asunto bajo el cual necesitamos estudiarlo ahora, comoquiera que no existe fuente jurídico-romana alguna que establezca expresamente la ecuación ius = potestas o facultas, y menos que estudie el significado de estas últimas nociones, como aquí interesa. En cuanto al debate medievalista, después de los trabajos de Tierney, lo damos por zanjado en el sentido que él defiende, pues ya no puede caber duda que Ockham no fue el inventor de la noción de ius como potestas o facultas, la cual ya se encuentra documentada en el siglo XII. Por lo demás, el propio Villey inicialmente había intuido y hasta, más que eso, visto claramente, que una noción como ésta no pudo aparecer de la noche a la mañana, y aceptó que ella hubo de surgir en el habla cotidiana del mundo medieval, como reflejo de vindicaciones de poderes y estatutos de particulares y comunidades contra comunidades mayores y viceversa, de que el mundo medieval estaba repleto, y en donde la tendencia a transformar el poder que se defiende en derecho resulta muy marcada180. Solo que Villey no fue más allá de Ockham. Tierney, partiendo casi del mismo postulado histórico-sociológico: "Medieval society was saturate with a concern of right", supo remontarse más lejos y poner de manifiesto que ya en el siglo XII los canonistas entendían al ius como potestas o facultas. Tan solo hay que insistir en que Villey quizá tuvo razón al afirmar que esta noción fue un deslizamiento del lenguaje vulgar ("glissement du langage vulgaire")181. Creemos ver un indicio en un texto del Defensor pacis (escrito entre 1318 y 1324, antes que el Opus nonaginta dierum de Ockham) de Marsilio de Padua, en donde su autor discute los sentidos de la palabra ius. A propósito de su significación "de omni humano actu, potestate vel habito acquisito"182, Marsilio comenta: "Secundum hanc quidem significationem soliti sumus dicere `hoc ius alicuius esse', cum rem aliquam iuri primo modo dicto conformiter vult aut tractat"183. Marsilio, pues, habla, aunque promiscuamente, de lo que hoy llamamos derecho subjetivo, cuya esencia se reconoce en la palabra potestas expresamente empleada en el texto. Esta noción aparece ilustrada enseguida con una expresión: se dice, en efecto, que "este derecho es de alguien" cuando alguien quiere o pretende algo. Pero lo que nos interesa destacar es el verbo empleado por Marsilio para introducir esta dicción: "acostumbramos decir" (en pretérito perfecto: soliti sumus dicere). La idea de los juristas de identificar ius con potestas, ¿no habrá sido precedida por usos lingüísticos del común como "este derecho es mío", "esto es mi derecho", etcétera?

2. Fuera como haya sido, lo cierto es que en algunos escritos canonísticos desde el siglo XII, puestos de manifiesto por Tierney184, ya comparece claramente la acepción de ius como facultas o potestas. Algunos de los textos citados por aquél son los siguientes:

La Summa in nomine (Inglaterra, siglo XII): "Quarto modo dicitur ius naturale habilitas quedam qua homo statim est habilis ad discernendum inter bonum et malum: et secundum hoc dicitur ius naturale facultas… hoc est liberum arbitrium"185.

Una quaestio, probablemente escrita hacia 1289, del canonista Enrique de Gante, en donde la noción de ius como potestas aparece profusamente, como en este pasaje: "Ad cuius intellectum sciendum est quod supra rem aliquam dupliciter haberi potest potestas sive ius: una quo ad proprietatem in substantia rei, alia quoad usum in actione aliqua exercenda circa rem. Primam potestatem aut ius nullatenus habet iudex saecularis..."186.

El canonista Iohannes Monachus, autor de una Glossa aurea aparecida en torno al 1310, explicando los diversos sentidos en que se toma la palabra ius, indica como tercero: "Tertio idem est [sc. ius] quod potestas…"187.

La noción de ius como potestas cumplió un papel importante en la llamada "querella de la pobreza" que agitó a los Franciscanos y al Papado en tiempos de Juan XXII (Pont. 1316 - 1334). Es lo que vemos en Marsilio de Padua (nacido entre 1275 y 1280 y muerto no después de 1343). En su Defensor pacis (elaborado entre 1318 y 1324), y como introducción al tema principal del estado de pobreza, de que trata en los capítulos XIII y XIV de la 2ª parte, el autor expone los diversos sentidos de la palabra ius en el capítulo XII.Según él, dícese primeramente ius de la lex188; dícese, en segundo lugar, de "de omni humano actu, potestate vel habito acquisito, imperato, interiori vel exteriori, tam immanente quam transeunte in rem aliquam exteriori aut in re aliquid, puta usum et usumfructum, acquicitionem, detentionem vel conservationem aut commutationem…"189; el tercer sentido es el de sentencia190; el cuarto es el acto o habitud en el interior de la justicia particular191. Una aplicación de la idea de ius tomado en el segundo sentido la encuentra Marsilio en la propiedad, que significa "potestatem principalem vendicandi rem aliquam…"192.

La noción también la encontramos en el franciscano Guillermo de Ockam (c. 1298 - c.1349), acerca de lo cual insistió Villey. Especialmente hay que examinar un panfleto que Guillermo de Ockham tituló Opus nonaginta dierum (1333), porque declaró haberlo compuesto en 90 días en los momentos más álgidos de la querella entre Juan XXII y los Franciscanos, y en el cual se propuso combatir las doctrinas de aquel Papa193. Ius, declara Ockham, se dice de varios modos: communissime, para designar cualquier derecho; y entonces se lo define como "omnis licita potestas"194; y determinate, para designar alguna división del derecho (como natural y positivo, etcétera); o un derecho concreto (como propiedad, usufructo, etcétera). Cada definición, al expresar el género próximo suele llevar expresiones como potestas, licita potestas (también auctoritas o libertas). Por ejemplo, el dominio se define "pro potestate quadam speciali vindicandi rem temporalem aliquam et defendendi ac tenendi et disponendi"195. En otro contexto, la diferencia entre derecho natural, que Ockham denomina ius poli, y derecho positivo (ius fori), aparece así: "ius autem poli non est aliud quam potestas conformis rationi rectae absque pactione; ius fori est potestas ex pactione aliquando conformi rationi rectae, et aliquando discordanti"196.

La noción de ius entendida como potestas todavía no tuvo fuerza para entrar en el lenguaje de los juristas civilistas y permaneció ligada a las escuelas de filosofía de filiación ockamista. Así se observa en Juan Gerson (1363 - 1429), un filósofo y teólogo perteneciente a esa corriente, quien definió al ius como "jus est potestas seu facultas propinqua conveniens alicui secundum dictamen rectae rationis"197. Posteriormente, esta definición fue minuciosamente explicada y comentada por Conrado Summenhart (1450/1460 - 1502)198. Insistieron en la idea los teólogos Juan Mayr (1469 - 1550)199 y Juan Driedo (c. 1480 - 1535)200.

Estos tres autores sirvieron de fuente a Francisco de Vitoria201 (1483 ó 1492 - 1546), quien, con su autoridad, aseguró la indiscutible entrada del concepto de ius como potestas en los escolásticos del siglo XVI. El mismo dio esta definición: "potestas vel facultas conveniens alicui secundum leges"202. En los sucesores de Vitoria, una definición de esta naturaleza resultó común203.

Así, Domingo de Soto (1495 - 1560) enseñó que "jus idem est quod facultas disponendi de rebus liberique illis utendi"204. Luis de Molina (1535 - 1600) explicó que es una "facultas aliquid faciendi sive obtinendi aut in eo insistendi, vel aliquo alio modo se habendi, cui sine legitima causa, contraveniatur, injuria fit eam habenti"205. Pedro de Aragón, por su lado, definía el ius como "potestas aliquid agendi"206. Francisco Suárez (1548 - 1617) sostuvo que es una "facultas quaedam moralis quam unusquisque habet vel circa rem suam vel ad rem sibi debita"207. Miguel Bartolomé Salón, en fin, definía jus "seu facultas propria, libera et voluntaria utendi rebus sibi subjectas ad propriam utilitatem in omnes usus jure sibi permisssos"208.

De esos maestros, a su vez, depende Grotius209, quien recoge esta definición de derecho: "Qualitas moralis personae competens ad aliquid juste habendum vel agendum... Qualitas autem moralis perfecta, facultas nobis dicitur..."210.

Se habrá observado que antes del siglo XVI, el género próximo en el que ius queda subsumido es predominantemente potestas, mientras que en el siglo XVI es facultas. Soto, que en la definición de ius antes transcrita sigue este partido, más adelante, al explicar su alcance en el mismo artículo 1, habla promiscuamente, empero, de legitima potestas y de potestas seu facultas. Grotius, en cambio, habla de qualitas, aunque termina refiriéndose a la facultas.

3. Comencemos con la potestas.
En el vocabulario de la filosofía escolástica, potentia o potestas, que Aristóteles había denominado du'namiç, es una de las especies en que se distribuye la qualitas (poio'tñç). Esta última, a su vez, designa un praedicamentum, término con el que Boetius tradujo el vocablo aristotélico katñgori'a. Petrus Hispanus, por ejemplo, definía la cualidad como "aquello según lo cual somos llamados `cuales', como cuando según la `blancura' nos llamamos `blancos', según el `color', `coloreados', y según la justicia, `justos'. Añadía haber cuatro especies de cualidad: i) por un lado, el hábito, como la ciencia y la virtud y, por otro, la disposición, como el calor, el frío, la enfermedad o la salud; en seguida ii) la potencia e impotencia naturales de hacer o padecer algo fácilmente, como la potencia de los corredores y pugilistas de correr y luchar, o la sanidad que es impotencia de padecer accidentes; también iii) la pasión o cualidad pasible, como la dulzura que se recibe en el sentido del gusto; y en fin iv) la forma y la figura de los cuerpos, como la rectitud o la curvatura211. En una obra atribuida a Tomás de Aquino, por su lado, se explica: "Nunc dicendum est de praedicamento qualitatis. Describitur autem qualitas sic: qualitas est secundum quam `quales' dicimur"212. En seguida, se examinan los cuatro géneros de cualidad: habitus seu dispositio; naturalis potentia vel impotentia; passio vel passibilis qualitas; forma et figura213. Ockham (c. 1298 - c. 1349), en fin, repetía: "Videtur autem mihi quod secundum principia Aristotelis debet poni quod praedicamentum qualitatis est quidam conceptus vel signum continens sub se omnia illa per quae respondetur convenienter ad quaestionem factam per `quale' de substantia, quod non exprimit partem substantialem substantiae. Hoc viso, sciendum est quod Aristoteles ponit quatuor modos vel quatuor species qualitatis. Primus modus est habitus et dispositio... Aliud genus qualitatis ponitur potentia naturalis vel impotentia. Unde omnis res qua potest aliquid faciliter agere vel resistere actioni in hoc genere ponitur... Tertia species ponitur passio et passibilis qualitas. 0mnis enim qualitas sensibilis ponitur in tertia specie qualitatis... Quartum autem genus qualitatis ponitur forma et circa aliquid constans figura, et similiter rectum et curvum et huiusmodi"214.

Acerca de la potentia, encontramos mayores explicaciones en la obra atribuida a Tomás de Aquino antes citada: "Secunda species qualitatis est naturalis potentia vel impotentia, aliquid facile faciendi vel patiendi. Ad intelligendum autem hanc speciem qualitatis, sciendum quod potentia potest sumi dupliciter. Uno modo, ut est de transcendentibus: potentia enim et actus dividunt omne ens… De tali autem potentia non loquimur modo. Alio modo sumitur potentia, prout est principium transmutandi aliud in quantum aliud; vel quod est principium transmutandi ab alio, in quantum aliud. Notandum, quod… nulla substantia creata potest esse per se sufficiens principium ad agendum et essendum: unde requiritur aliud principium in ea, quod immediate se habeat ad operationem: et hoc principium dicimus potentiam. Quod quidem si activum est, sicut sunt potentiae nutritivae in animato, dicitur potentia activa, quae est principium transmutandi aliud in quantum est aliud… Si vero tale principium sit passivum, ut sunt potentiae sensitivae in animali, tunc est principium transmutandi ab alio in quantum est aliud: et ad hanc speciem qualitatis pertinet durum et molle, pugillator et cursor et hujusmodi…"215. Esta distinción de potencias activas y pasivas está implícita en Petrus Hispanus y en Ockham, cuando, respectivamente, hablan de "potencia de hacer o padecer algo" (potentia aliquid faciendi vel patiendi), o de "actuar algo o resistir a la acción" (aliquid agere vel resistere actioni), aparece frecuentemente en Tomás de Aquino auténtico y, en realidad, es patrimonio común de la escolástica. En síntesis, se trata de esto: si la potentia es el principio del cambio (transmutatio), él es activo cuando hace que algo cambie a otro, y es pasivo cuando hace que algo sea cambiado a otro. La potencia nutritiva es activa porque hace cambiar el alimento a tejido, mientras que la potencia sensitiva, por ejemplo la visual, es pasiva, porque recibe a un objeto exterior como visto.

4. Ahora bien, en el lenguaje escolástico, facultas es sinónimo de potentia - potestas. Atendida la etimología de facultas, de facul = "fácilmente", con aquel vocablo se designaba a la potentia bajo el aspecto de su facilidad para la actuación u operación. Así el anónimo autor del opúsculo De potentiis animae, durante mucho tiempo atribuido a Tomás de Aquino: "Facultas etiam dicitur, quia potentia est expedita ad operandum"216. El mismo Tomás de Aquino lo dice: examinando si el libre arbitrio es potencia, argumenta en contra: "Praeterea, liberum arbitrium dicitur esse facultas voluntatis et rationis. Facultas autem nominat facilitatem potestatis, quae quidem est per habitum. Ergo liberum arbitrium est habitus. Bernardus etiam dicit quod liberum arbitrium est habitus animae liber sui. Non ergo est potentia"217. Se observará, además, el uso promiscuo de potentia y potestas. Por lo que a nuestro tema atañe, téngase presente la frase: "Facultas autem nominat facilitatem potestatis". En su respuesta al argumento, en cierto modo insiste en lo mismo: "Ad secundum dicendum quod facultas nominat quandoque potestatem expeditam ad operandum. Et sic facultas ponitur in definitione liberi arbitrii"218, pues ahora el rasgo de la "facilidad" viene expresado con recurso al verbo expedire = "dejar o estar libre, desembarazado, sin molestia u obstáculo". Por lo demás, ese rasgo aparece incluido en la definición misma de la potentia como "aliquid facile faciendi vel patiendi" en Petrus Hispanus219, o como "omnis res qua potest aliquid faciliter agere vel resistere actioni" en Ockham220.

El único matiz, puramente lingüístico, de diferencia que se puede encontrar entre potentia y facultas es que esta última expresión suele ser recurrida para denotar a las potentiae en concreto, que pasan así a ser facultates sin perder su adscripción a la potentia en abstracto. Es posible que este uso lingüístico haya sido sobrevenido, lo que explicaría que la definición de ius como facultas haya aparecido más posteriormente, como vimos. En efecto, así entendido el ius, sin dejar de ser una potentia o potestas, mejor aparece como facultas debido a ser una facultad concreta y específica, para tal o cual cosa.

5. De esta manera, pues, cuando nuestros escolásticos definían al ius como potestas o facultas, remarcaban que la noción pertenece al subpredicamento o subcategoría de la potentia, una de las especies del predicamento o categoría de la qualitas. Como hemos visto, Grotius, se conectaba directamente a la qualitas.

Todavía es necesario tener presente que en el pensamiento escolástico, aunque se tratara de diez predicamentos, había una diferencia ostensible entre el primero, vale decir, la substantia (essentia, ousía), y los nueves restantes: quantitas, qualitas, relatio, etcétera. La diferencia está en que la substantia es un ser por sí mismo (ens per se), mientras que los otros predicamentos son ser en otro (ens in alio). En efecto, la substantia puede ser sin los demás predicamentos (sin color, lugar, etc.), al tiempo que estos necesitan de una substantia para ser. Esta idea la expresa así Tomás de Aquino: "Primi autem modi quibus contrahitur ens sunt esse per se, et esse in alio. Esse autem per se est modus praedicamenti substantiae; esse vero in alio est modus aliorum novem praedicamentorum"221. En definitiva, esta diferencia conduce a la distinción de sustancia y accidentes, en que estos últimos quedan representados por los nueve predicamentos posteriores a la substancia.

VII. EL SIGNIFICADO DE SUBIECTUM IURIS-DOMINII
EN LOS ESCOLÁSTICOS Y EN GROTIUS

Antes concluimos que para filósofos como Soto, Molina, Aragón, Suárez y Salón222, y también para Grotius, la voz subiectum no pudo significar algo distinto a lo que significaba ontológicamente: el substrato de los accidentes, vale decir, la substantia, que bajo los diversos respectos en que puede ser considerada, también vale precisamente como subiectum, el u2pokei'menon de Aristóteles. De esto tratamos en la segunda parte de este trabajo223.

Ahora bien, ¿de qué accidente insubsistente y necesitado de sustentación se trata aquí? Atendida la definición de ius como facultas o potestas que manejaban estos autores, se trata naturalmente del accidente-predicamento de la qualitas, que como todos los accidentes, también necesita de un substrato sustentante o subiectum. De esta manera, hablando de subiectum iuris, nuestros escolásticos ni recurrían a un concepto dogmático propio del derecho (que no existía), ni entendían construir uno nuevo para él: simplemente aplicaban instrumentalmente el aparato conceptual general de la ontología, según el cual todo predicamento o categoría, entre ellos la cualidad, a que el derecho pertenece, tiene que tener un sujeto sustentante, para afrontar el problema jurídico consistente en saber quién puede ser el titular (como podemos decir hoy) de los derechos, en general y del dominio en especial. Pero igual podrían haber discutido ese problema bajo otro título, por ejemplo, en términos de "quién sea capaz del dominio"224, o "a quién convenga tener dominio"225, etcétera.

En su respuesta a tal problema, los escolásticos, por cierto, normalmente concluyeron que el subiectum del derecho o del dominio es un ser humano o una corporación de las que mucho después se llamarán personas morales o jurídicas. Pero ello era precisamente una conclusión, vale decir, no un punto de partida, como si se dijera que de antemano subiectum significara lo mismo que persona (caso en el cual el problema hubiera estado resuelto a priori). Y no podía dejar de ser así, puesto que la noción ontológica (lo mismo que la lógica) de subiectum nada tenía que ver con la de persona, y bien podía aplicarse a un animal o a cualquier otra res, o a los entes de razón, o a lo que se quisiera, porque no se identifica con ninguna substantia y puede quedar referida a todas en cuanto substratos, no bien que, por supuesto, una persona pueda ser un subiectum en tanto es también un substrato. Por tal razón, cuando de indagar sobre el sujeto del dominio se trataba, los escolásticos incluso se allanaban a discutir el problema de si los animales pueden ser dueños _como se ve en Soto226 _, lo cual implica la posibilidad de que ellos, en teoría, fueran sujetos de aquel; y aunque esta posibilidad en definitiva resultaba reprobada, ello era no por razón de derecho, sino de hecho, al comprobarse no existir en los animales ciertas características necesarias para poder ser dueños. En otros casos, vemos asignar con éxito la noción de subiectum a algo que dista mucho de ser una persona. Así, por ejemplo, Suárez la atribuye a la ley": "Ad hoc autem explicandum adverto tertio, legem in triplici statu vel subiecto posse considerari: primo in ipso legislatore, quomodo supra dicebamus, legem esse conceptam in mente Dei ex aeternitate. Secundo in subditis, quibus lex imponitur, quomodo dici solet lex naturae esse indita in mentibus hominum. Tertio in aliquo alio signo, seu alia materia exteriori, ut in scripto vel etiam in voce manifestante voluntatem superioris"227. Para aclarar cierto tema, Suárez dice que la ley puede estar en tres sujetos: en el legislador, por ejemplo en Dios, en cuanto concibe la ley (eterna), en los súbditos en cuanto la reciben (como ocurre con la ley natural), y en una materia exterior, como un escrito o la voz, que la soportan. Con este lenguaje, Suárez no entendía exponer una teoría jurídica de los "sujetos de la ley", y tan solo se valía instrumentalmente de la noción filosófica de sujeto para sus elucidaciones.

Para terminar, conviene hacer notar que la noción ontológica de subiectum no cumplió ningún papel sistemático en los escolásticos (como tampoco en Grotius). Jamás aparece en las rúbricas de los summa capita de sus tratados De justitia et jure o De legibus, ni actúa como punto ordenador de alguna materia. De hecho, es recurrida en contadas oportunidades, por lo que, en último término, podemos decir que ella actúa en función puramente tópica, como instrumento apto para plantear los términos de un problema.

VIII. "SUBIECTUM" Y "OBIECTUM"
EN LA CORRIENTE SISTEMÁTICA DEL HUMANISMO JURÍDICO

1. Cabe ahora preguntarnos por el panorama que en lo tocante a nuestro tema ofrecen los cultivadores de la jurisprudencia influida por los cánones del humanismo, que durante el siglo XVI se desenvolvió en Francia y en otros países paralelamente al desarrollo de la Escolástica en España. Observaremos emerger al subiectum en el interior de la vertiente sistemática del humanismo, vale decir, en aquella que realizó los primeros intentos de superar el ordo legalis de los Iustiniani Digesta, bajo el ideal ciceroniano de reconducir el material jurídico a un sistema dialécticamente compuesto (ius in artem redigere), merced especialmente a la operaciones de la partitio de un todo en sus partes, y de la divisio de los géneros en sus especies. Fueron los juristas humanistas preocupados por la iuris methodus quienes descubrieron las virtualidades sistemáticas y clasificadoras de las nociones dialécticas clásicas _así precisamente de subiectum_, que los medievales y todavía los escolásticos habían usado solo en función problemática y tópica.

Para adelantar sintéticamente nuestros resultados, habremos de ver que los autores humanistas recurren a subiectum como punto de ordenación sistemática, bajo el sentido lógico de "aquello de lo cual se predica algo", bien usado en su acepción general, bien en la especial de sujeto de las proposiciones de una ciencia, que determina su significación por metonimia de materia o tema sobre lo cual recae una ciencia. Esta última acepción, empero, pronto entró en concurrencia con obiectum. Se recordará que ya en la Edad Media se habían levantado voces, como la de Duns Scotus, por ejemplo, para pedir que a lo llamado "sujeto" de una ciencia mejor se lo llamase "objeto"228.

2. A estos corolarios llegamos merced al examen de algunas obras de una selección de autores humanistas de la corriente sistemática.

Joachim Hopper (1523 - 1576), en el libro III de su obra De iuris arte libri tres (1553), presenta al derecho canónico y al civil bajo la forma de tablas inspiradas en la dialéctica ramista, de acuerdo con este esquema: 1. De ipso iure; 2. De subiectis vel materia juris; 3. De iudiciis et rebus forensibus. La rúbrica del Nº 2 misma indica el significado que Hopper atribuía a subiectum: el de materia del derecho, de acuerdo, por lo demás, con la tradición escolástica. Ahora bien, bajo el subiectum, Hopper incluía a las personae y las res, de las que, por razones que aquí no interesan, él separaba las actiones, tema de la rúbrica Nº 3, introduciendo, así, una leve modificación de niveles al sistema gayano-justinianeo que agrupaba personae, res y actiones en un mismo rango.

Un ejemplo muy acabado del uso dialéctico de subiectum nos lo ofrece Jean Bodin (c. 1529 - 1596), en su Iuris universi distributio (1576), un opúsculo situado plenamente en la mencionada tradición humanista del ius in artem redigere. Ahí, en tres ocasiones aparecen unos argumentos que vienen denominados ex subiectis, y en dos complementados ellos con otro denominado ex adiunctis.

Aparecen, en primer lugar, para dividir uno de los elementos de la materia juris, como son las res (junto a las personae y los facta ac dictis personarum). Dice Bodin, en efecto: "Res circa quas velut materiam ius versatur, bifariam dividuntur: ex subiectis et adjunctis". Y agrega: "Ex subiectis res aliae corporeae, aliae incorporaea... Ex adiunctis res aliae publicae sunt civibus tantum, vel civibus simul ac peregrinis; aliae privatae, municipii, collegii, singulorum; aliae nullius, ut sacrae, sanctae, religiosae, vacantes"229.

En seguida, Bodin emplea estos argumentos en relación con los delicta, que se dividen ex subjecta materia, ex adjunctis y ex causa230. Dice: "Ex subiecta materia delicta alia fiunt consilio... alia gestu... alia scripto... alia verbo... alia facto. Ex adiunctis delicta graviora sunt aut leviora... Ex causis delicta sunt voluntaria, fortuita et mixta"231.

En otra oportunidad, Bodin recurre a subiectum en relación con los pactos, que dice dividirse en tres clases: "Ex subiectis, ut aliud sit in rem, aliud in personam, aliud mixtum... Ex forma... Ex fine..."232.

¿Qué alcance tiene aquí el empleo de estos argumentos? El opúsculo de Bodin, que estamos examinando fue compuesto bajo la clara inspiración del método de Pierre de la Ramée, contemporáneo de Bodin233. Tres aspectos típicamente ramísticos están presentes en la obra234. Primeramente, la pretensión de presentar un orden del tema fundado en la natura; en seguida, la de exponer un orden descendente de nociones desde las más generales hasta las más especiales; en fin, el fundamento de ese orden en las cuatro causas de la materia, la forma, el eficiente y el fin. Estos tres aspectos son índices muy seguros de influencia ramística235.

Si esto es así, disponemos de una pista para entender el significado de los argumentos ex subiectis y ex adiunctis empleados por Bodin. De ellos, como se recordará, había precisamente tratado Pierre de la Ramée en su Dialectique. Aquel los aplica aquí en función divisoria, vale decir, para dividir las res según el sujeto o según sus adjuntos. Es claro que cuando las divide en corpóreas e incorpóreas, entiende que estas nociones son sujetos de un todo que en sí es adjunto; y que cuando las divide en públicas, privadas y de nadie, se trata de predicados o adjuntos de un todo que en sí es sujeto. A su vez, cuando divide los delicta en aquellos que se hacen mediante designio (consilio), mediante gestos (gestu), por escrito (scripto), por palabra (verbo), por un hecho (facto), entiende que todos estos extremos corresponden a un sujeto que ahora es el acto; mientras que la división en delitos más graves (graviora) y más leves (leviora) incluye sus predicados o adjuntos. En fin, cuando divide los pactos ex subiectis en pacta in rem y pacta in personam, Bodin atiende ahora al efecto del pacto, en cuanto vale solo con respecto a un individuo determinado (pactum in personam), o bien, para todos los que estén en determinada situación (pactum in rem).

Si ahora vamos a las Quaestiones Iustinianeae in Institutiones iuris civilis (1578), de Ioannes Thomas Freigius (1543 - 1583), también compuestas bajo el característico método ramista de las tablas o esquemas construidos sobre la base de dicotomías, el libro I de las Iustiniani Institutiones aparece compendiado en una tabla, que lo divide en dos partes: proemium y apodixis. En esta última se considera el methodus docendi y el subiectum, que se hace consistir en el ius; el cual se fracciona en publicum y privatum. Este último aparece subdividido en naturale seu gentium y civile seu positivum. En el ius civile o positivum se considera sus species y subiecta duo, que son la lex y la legis actio seu persecutio. La lex, en fin, versatur circa personas y circa res236. El resto no nos interesa. A las tablas siguen unas explicaciones. Tratando de la apodixis, en que se considera el methodus seu forma docendi y el subiectum, dice Freigius acerca de éste último: "Quodnam est subiectum Institutionum? Iurisprudentia seu iustitia"237. Más adelante, llegado el turno de los subiecta iuris civilis, explica: "Tria sunt: quorum duo extra iudicium considerantur: personae scilicet et res; unum in iudicio, ut actiones, hoc est, lex et legis actiones"238. En fin de cuentas, Freigius confirma la vieja tripartición gayano-justinianea de personae, res, actiones, a las que considerada subiecta iuris civilis. Nuevamente, el autor usa subiectum, pues, en el sentido escolástico de materia de una ciencia.

En otra obra del mismo autor, titulada Methodica actionum iuris repetitio (1569), aquél expone que en el methodus actionum, de las actiones hay que indagar su: 1. Definitio 2. Divisio. 3 Subiectum. 4. Obiectum. 5. Forma. 6. Effectus, etcétera. Del subiectum actionis, a su vez, dice que son tres personae: actor, reus, iudex. El obiectum actionis es la controversia bien de rebus, bien de personis239. Más adelante se explica que el subiectum "consistit in tribus personis quae quodlibet iudicium constituunt, nempe in actore, reo et iudice"240; y que el obiectum "est forensis controversia, quae movetur aut de rebus corporalibus, ut de dominio, aut incorporalibus, ut est de servitutibus. Iem controversia versatur circa personas, quae obligatae sunt aliis, vel ex quodam contractu aut quasi contractu, item ex delicto aut quasi delicto: omnium enim actionum quibus utimur materia est ut in personam dirigantur, aut in rebus..."241. En este caso, Freigius _quien no aclara el alcance técnico de las nociones dialéctico-filosóficas que emplea_ usó subiectum en diverso sentido a aquel usado en las Quaestiones Iustinianeae. La idea de materia parece estar representada, en efecto, por obiectum, pues en la explicación del contenido de éste dice expresamente: "omnium enim actionum quibus utimur materia est"; mientras que subiectum actionis ofrece el sentido ramista de sujet como argumento artificiel, según lo cual aquél significa "ce à qui quelque chose est adjointe"", que también sirve para "distribuir" el todo en sus partes242. En el caso, el todo está representado por el iudicium, que se distribuye según sus sujetos en actor, reus, iudex, los cuales "quodlibet iudicium constituunt".

Hubert Giphanius (1534 - 1604), en su obra publicada postuma Tractatus de diversis regulis (1614) primero se refiere a la materia iuris con alusión al ius personarum, de rebus, de actionibus243, y después habla del iuris subiectum (en el sentido de materia) con relación a las res244. De donde deducimos que Giphanius alterna promiscuamente materia (pudiendo haber dicho obiectum) y subiectum.

3. Hay una amplia línea de autores que, por el contrario, en vez de subiectum en el sentido de materia, acuden precisamente a obiectum, muchos antes que Giphanius.

Así, en Sebastián Derrer (ante 1512 - 1541), uno de los primeros en intentar nuevas sistematizaciones del derecho bajo el influjo del humanismo y su ideal del ius in artem redigere245, encontramos la siguiente ordenación de la materia que da forma a su libro Jurisprudentiae liber primus (1540): I. Jus. II. Juris objectum: 1. Persona. 2. Res. Commercium. 4. Persecutio.

Algo semejante ocurre en Matthaeus Wesenbeck (1531 - 1586), autor de una Oeconomia iuris (1564), como tantas otras, de inspiración ramista, en que su autor, con referencia a la tricotomía del ius en personae, res, actiones, presentada por las Institutiones, dice "Hae [sc. eruditionis primordia] quadam artificiali divisione tres partes, tanquam organicas, secundum tria iuris obiecta, circa quae ius omne sese vertit, apte distribuuntur: quarum [sc. partium] prima ius personarum, secunda rerum, tertia actionnum comprehendit"246.

Otro ejemplo lo hallamos en la Idea juris (1586), también escrita bajo inspiración ramista, de Hermann Vulteius (1555 - 1634): "Hoc ius omne in tribus est occupatum: in hominibus et in rebus et in iudiciis... Nihil enim in universo iure dici vel excogitari potest, quod ad horum trium unum et alterum referri non possit aut debeat, ut non incommode ad haec tria quasi iuris obiecta universa romanorum iurisprudentia constitui posse videatur" 247

En Iulius Pacius a Beriga (1550 - 1635), Sinopsis iuris civilis (1588), volvemos a encontrar el caso. En la sinopsis Institutionum, hay esta clasificación: iuris/ -finis -scientia -divisiones -obiecta. Dentro de estos últimos: -enumeratio -expositio. Esta, a su vez: -personarum -rerum -actionum248. La anotación de la palabra obiecta dice: "Obiecta iuris tria sunt: personae... res... et actio seu forma agendi et litigandi"249.

Presentamos en seguida la Exegesis iuris civilis quo utimur ad methodum Institutionum Iustiniani Imperatoris concinnata et secundum tria iuris obiecta tribus partem comprehensa (1617) de Matthiaeus Stephanius (+ 1646). Se trata de una exposición institucional, que, por ende, sigue el esquema gayano-justinianeo de personae, res, actiones. Lo que nos interesa destacar es que el autor consideró que estos tres miembros del esquema expositivo son obiecti iuris. De ello resulta que en la primera parte de su obra rubricada De primo iuris obiecto, trata de las personas.

Es interesante hacer notar que esta tradición humanista de los tria iuris obiecta (personae, res, actiones) llegó hasta entrado el siglo XVIII250 y se manifestó incluso en un trabajo legislativo de Prusia, como fue el Project des corporis juris Fridericiani (1749 - 1751) de Samuel von Coccejii. El extenso y detallado título con que esta obra fue presentada, en la parte que nos interesa, rezaba, en efecto: "Project des corporis juris Fridericiani… worinn das Römische Recht in eine natürliche Ordnung und richtiges Systema, nach den dreyen objectis juris gebracht…" ("Proyecto del cuerpo de derecho Fridericiano… en el cual el derecho romano es llevado a un orden natural y a un sistema correcto según los tres objetos del derecho"). Más allá de este proyecto, esta tradición sobrevivió todavía en algunos autores tardíos251.

4. Queda, así, corroborado lo dicho al principiar este capítulo: en el humanismo sistemático, la noción de subiectum iuris, a diferencia de cuanto acaece en la escolástica, jamás presenta el significado ontológico de substrato o sustentante de los iura, y es usada únicamente en su sentido lógico de "aquello de lo cual se predica algo", bien usado en su acepción general, bien en la especial de sujeto de las proposiciones de una ciencia, que determina su significación por metonimia de materia o tema sobre lo cual recae una ciencia. En tal sentido, cumple ahí una función precisamente sistemática u ordenadora del material jurídico expuesto. Pero cuando estos juristas usan subiectum como punto ordenador, con ello, además, no aluden necesariamente a una persona, como tenía que resultar natural, pues subiectum jamás se había identificado con "persona" en la tradición. En efecto, según se habrá observado, frecuentemente los subiecta iuris son las res y las actiones, además de las personae252. Así en Hopper, en una parte de la Distributio de Bodin, en las Quaestiones de Freigius, en Giphanius, no bien que pudieran ser las personas, como en el mismo Bodín en otro lugar de la misma obra y en la Metódica repetitio de Freigius, y en todos los demás.

Por otro lado, hay toda una línea de autores humanistas, la cual se prolonga en hasta muy tarde en el racionalismo, que en vez de recurrir a subiectum, como punto ordenador del material, acuden a obiectum. Ahora bien, casi siempre sus obiecta son los mismos subiecta de los juristas anteriores que sí empleaban el término subiectum, vale decir, las res y las actiones, pero, además, las personae. Lo cual muestra que en la conciencia común de los autores, la noción de subiectum, por su naturaleza puramente lógica y prejurídica, nada tenía que ver en sí misma con la vieja noción jurídica de persona.

En fin, no está de más recalcar que el uso jurídico de subiectum queda asociado a autores humanistas que adoptaron el método ramístico como inspirador para sus trabajos sistemáticos, según lo hemos podido comprobar en varios casos en su lugar. Lo cual no es extraño, porque, como también vimos, en Ramus la noción cumple un papel de primera importancia. Lo cual no significa que necesariamente la hayan usado todos los juristas que sufrieron la influencia de aquel autor. Así, un caso notable en que subiectum está ausente es el de Johannes Althusius (1557 - 1638), cuyo empleo del método ramístico es muy conocido.

IX. "SUBIECTUM" EN PUFENDORF Y THOMASIUS

Al iniciar este trabajo, hicimos notar que subiectum es término que se encuentra algunas veces en el De iure belli ac pacis de Hugo Grotius, y después advertimos que la significación del término ahí no es diferente de aquella de los escolásticos españoles, de quienes probablemente obtuvo el modelo para su uso en la exposición jurídica.

Vayamos ahora a examinar el asunto en los grandes sucesores de Grotius, en los cuales, empero, no hallaremos novedades ni aportes en lo que a nuestro tema respecta.

1. La doctrina de los entia moralia de Samuel Pufendorf (1632 - 1694), impregnada de intenso filosofismo, se prestaba especialmente para el empleo del concepto de subiectum253. Pufendorf concibe tales entes como "modi quidam rebus ut motibus physicis superadditi ab entibus intelligentibus, ad dirigendam potissimum et temperandm libertatem actuum hominis voluntariorum et ad ordinem aliquem ad decorem vitrae humanae conciliandum"254. Sin entrar en mayores detalles acerca de estos entia moralia, recordemos más directamente que por tales Pufendorf entiende los derechos, las obligaciones, el status, las calidades jurídicas de las cosas, etc. Lo que nos interesa es destacar el término modus, que en la definición transcrita aparece como el género próximo de la definición de los entia moralia. Pufendorf explica ese término. Dice que en sentido lato, el ser (ens) se divide más apropiadamente en substantia y modus que en substantia y accidentia. Aclara que la diferencia entre modi y accidentia es ésta: mientras aquellos inhieren inseparablemente en las substantiae de guisa de no poder nunca existir per se, los accidentia son per se verdaderas substancias y pueden existir independientemente del sujeto al cual se conciben adjuntados (existere possunt independenter a subiecto, cui adiecta esse concipiuntur)255. Los entia moralia, pues, son modi, más no accidentia, precisamente porque "non per se subsistere, sed in substantiis"256. Con todo, Pufendorf configura los entia moralia "a manera de substancias" (ad modum substantiarum257) o "por analogía con las substancias" (ad analogiam substantiarum258), en cuanto en ellos inhieren cantidades y cualidades (también morales, no físicas) de la misma manera como cantidades y cualidades (físicas) inhieren en las substancias físicas259. En este sentido, los entia moralia pueden ser considerados, con la tradición escolástica, como subiecta, si bien Pufendorf, en la explicación que ofrece acerca de la diferencia de los modi y los accidentia, parece distinguir entre la substantia a la que inhieren los modi, y el subiectum al que inhieren los accidentia: "Modi enim substantiae inseparabiliter cohaerent, ita, ut numquam per se exsistere possint. Accidentia contra per se verae substantiae sunt, et exsistere possunt independenter a subjecto, cui adiecta esse concipiuntur"260. Pero se trata de una apariencia, y el lenguaje del autor se justifica para no tener que decir que los accidentes, que son substancias, inhieren en las substancias.

Esto queda corroborado porque a veces Pufendorf aplica a los modi el concepto de subiectum. Así, hablando de las potestates, un tipo de qualitates que inhieren en los entia moralia, dice que aquéllas se pueden dividir "en consideración al sujeto" (intuitu subiecti) en personales, si no se pueden transferir a otros, y communicabiles, si se pueden transferir de uno a otro261. De esta manera, Puffendorf acepta que los entia moralia inhieren en un subiectum. Lo cual queda corroborado en este otro pasaje: "…ideo eadem [sc. entia moralia] potissimum velut inhaerere intelliguntur hominibus, ipsorumque actionibus et aliquatenus rebus, per naturam, aut adiuvante eam industria hominum, productis. Quamvis autem iuxta haec tria subiecta eorumdem [sc. entium moralium] divisio non absurde poterat institui, concinnius tamen visum fuit ad normam entium physicorum ista quoque [sc. entia] moralia in classes redigere"262. Los tria subiecta a que alude Pufendorf en la segunda parte del texto, son los homines, sus actiones y las res, vale decir, cada uno de los elementos de la vieja tricotomía institucional de personae, res, actiones, modernizadas estas últimas como acciones de las personas (que en el futuro se denominarán actos jurídicos); y cada uno de los miembros de los tria iuris objecti de la tradición humanista. A tales tria subiecta se entienden inherir los entia moralia, viene a decir Pufendorf en la primera parte del texto. De lo que nuevamente deducimos que esos entia, en efecto, inhieren en algún sujeto263.

Pese a la intensa aplicabilidad de la noción de subiectum a los entia moralia, Pufendorf no recurre con frecuencia, ni mucho menos, a ella, ni para las explicaciones, ni para la sistematización del material.

2. La escasa importancia dada por Grotius y Pufendorf al concepto de subiectum se vuelve a observar en Chr. Thomasius (1655 - 1728). En sus Institutiones iurisprudentiae divinae (1688), afirma: "solus homo est immediatum et primarium iuris obiectum"264. En una nota, aclara que las demás criaturas corpóreas son objetos mediatos y secundarios265. Lo cual explica que en otro lugar, declare: "Sunt enim iuris obiectum vel aliorum actiones vel res aliorum"266, con referencia al derecho entendido como facultad. El derecho, así entendido, que recae sobre las cosas de otro, se llama ius in re, y aquel que recae sobre las acciones de otro, creditum267. Las acciones humanas, consideradas en general, también aparecen como obiectum legum: "Ex dictis hactenus facile responderi potest ad quaestiones speciales de imputativitate ac moralitate humanarum actiones, et quatenus esse possint obiectum legum"268. En esto, pues, Thomasius se hace, aunque muy parcialmente, seguidor de la tradición humanista de los iuris obiecta269.

En Thomasius, subiectum aparece en el sentido de sujeto lógico: "Debet autem primum principium, quod quaerimus, esse primo verum, h.(oc) e.(st), cuius praedicatum cum subiecto necessario connectitur"270; y en el de "sometido": "Lex est iussus imperantis obligans subiectos, ut secundum istum iussum actiones suas instituant"271. De este modo: "Is cui lex fertur, est subiectus…"272. Pero cuando se trata de definir al derecho en su sentido de facultad, en cambio, se deja ver la palabra tradicional "persona", pese a que Thomasius, ya como los escolásticos, define al ius como qualitas, no bien, más que ellos, expresamente mencione a esta categoría en la definición (en seguimiento de Grotius): "Ius pro atributo personae sumptum est qualitas moralis activa ex concessione superiois, personae competens ad aliquid ab altero homine, cum quo in societate vivit, juste habendum vel agendum"273. Así las cosas, hubiera sido muy natural que también Thomasius hubiera acudido a subiectum como substrato ontológico de esta qualitas, pero el hecho es que no lo hizo, al menos en las obras aquí examinadas.

X. "SUBIECTUM" COMO PERSONA EN LEIBNIZ Y WOLFF

1. Godofredo Guillermo Leibniz274 (1646 - 1716) fue el autor de las síntesis e innovaciones que veremos. En él habremos de descubrir el uso abundante de la expresión subiectum iuris en varios sentidos.

a) Desde luego, está el sentido lógico, como la parte de la proposición en que se señala a aquel de quien se predica algo, en correlación con praedicatum, como la otra parte en que se atribuye algo al sujeto. Con respecto a este uso, que se explica atendidos los amplios intereses que Leibniz tenía en la ciencia lógica, nada de particular hay que observar. Lo verdaderamente interesante para nosotros es la aplicación que hizo de ambas nociones al derecho.

Ha sido observado que la idea de derecho como sistema de proposiciones jurídicas, tan familiar a nosotros y que tan intensamente impregnó la cultura jurídica del siglo XIX, deriva precisamente de Leibniz, seguido en este punto por Christian Wolff. Al respecto así se expresa un conocido autor contemporáneo con respecto a esta contribución de Leibniz consistente en: "...una concezione del diritto come sistema de proposizioni; proposizioni che connettono a sogetti (giuridici) predicati (giuridici), proposizioni che sono vere, e dalle quali, con regole di trasformazioni delle proposizioni che troviamo nella scienza logica, possiamo perciò pervenire ad altre proposizioni (giuridiche) vere, e incluse nel sistema giuridico"275.

Estas afirmaciones, que el autor citado, empero, no ilustra con textos pertinentes, encuentran apoyo en varias obras de Leibniz.

En su Ratio corporis juris reconcinnandi (editada en 1668 y de nuevo en 1768), hallamos esta afirmación: "Debent autem leges quolibet titulo disponi, secundum locos materiae, topicos, quales sunt: forma, finis, efficiens, subjectum, modus causandi, objectum, effectus, contrarium"276 . El escrito en que aparece este texto contiene una teoría sobre cómo distribuir el material del Corpus iuris civilis, vale decir, los textos que lo componen _las leges de la tradición medie-val_. En la Ratio, las sugerencias sistemáticas de Leibniz aparecen estrechamente conectadas con los vicios existentes, según él, en el jus Romanum. Uno de estos vicios es la confusio (párr. 7), que se divide en confusio operum, materiarum et leges (párr. 25), y esta última en dispertio y perturbatio (párr. 56). La confusio legum consiste, en síntesis, en un desorden en la colocación de las leyes en los diversos títulos, pues a veces una ley es colocada en dos títulos diferentes, en otras ocasiones es colocada en un título que no le corresponde o que le corresponde solo en parte, etcétera. En el pasaje antes transcrito, Leibniz ofrece el criterio general de colocación de las leyes en sus títulos, que él identifica como "lugares tópicos de materias" (loci topici materiae). Tales lugares son los indicados en el texto (forma, fin, etcétera), entre los cuales está el subiectum. En otras palabras, todas las leyes que tratan de un mismo sujeto, deben recibir una colocación reunida. En ese pasaje, subiectum recibe dinámicamente la acepción de sujeto lógico y de "tema o materia" (que, empero, según se recordará, sigue siendo un sujeto lógico y solo por metonimia pasa a ser el tema o materia).

Todavía leemos en la misma obra: "Nobis vero, redactis in ordinem legibus, eadem brevitate multo plus complecti licuit, quia ob rerum sibi recte connexarum seriem possumus idem praedicatum multis subjectis simul collectis, vel e converso…"277. Aquí aparece muy claramente manifestada la idea de la composición de normas sobre la base de un mismo predicado atribuido a muchos sujetos, o de muchos sujetos enlazados con un mismo predicado278. Ello, por cierto, estaba destinado a evitar sobrecargar la exposición del derecho y a evitar las repeticiones.

Las bases teóricas de esta técnica se encuentran en la lógica combinatoria que Leibniz había desarrollado poco antes en su obra editada en 1666 y que tituló precisamente De arte combinatoria. Ella aparece definida como un método para encontrar todos los predicados posibles de un sujeto dado, y todos los sujetos posibles de un predicado dado279. En cada ciencia a la cual se trata de aplicar esta lógica, la aplicación supone reducir previamente los términos de esas ciencias a los géneros supremos, que contienen a los demás. Así, en jurisprudencia esos géneros supremos son personae, res, actus, jura, cada uno de los cuales, a su vez, contiene géneros menores, como el de las personae, que contiene los naturalia de mas, foemina, hermaphroditus, monstrum, surdum mutus, caecus, aeger, embryo, puer, juvenis, adolescens, vir, senex; y los artificialia de corpora, collegia, etcétera280. Por cierto, estos términos pueden funcionar tanto en el subjectum como en el praedicatum de las proposiciones que han de resultar de las correspondientes atribuciones combinadas de uno a otro.

b) En la Nova methodus discendae docendaeque jurisprudentiae (editada en 1657 y de nuevo en 1768), Leibniz ofrece, entre otras tantas cosas, una sistematización del derecho, para denominar lo cual recurre al término methodus. Con ello seguía la tradición sistemática del humanismo. Luego de exponer sumariamente algunos intentos precedentes en el mismo sentido y de criticarlos281, Leibniz propone su propio esquema de ordenación. Es en este contexto en que subjectum surge como elemento ordenador, igual que en los humanistas, pero ahora, a diferencia de ellos, bajo la acepción de substrato ontológico de alguna categoría, y concretamente, de la qualitas.

La moralidad, vale decir, "la justicia o injusticia de las acciones", que es el concepto fundamental de que parte Leibniz, se origina de una "cualidad de la persona agente en orden a la acción" y que se llama cualidad moral" (qualitas moralis). Esta es de dos clases, pues hay una potencia de actuar (potentia agendi) y una necesidad de actuar (necessitas agendi). La primera es el ius282; la segunda, la obligatio283. Leibniz desarrolla el concepto de qualitas moralis sobre la base de un esquema tripartito: subjectum, objectum, causa, que formalmente recuerda a la tripartición gayano-justinianea de personae, res, actiones, en donde las actiones han sido transformadas en causa. Pero solo formalmente, porque enseguida veremos que ni el subjectum corresponde a la persona, ni el objectum a la res.

Según Leibniz, en efecto, el sujeto de la cualidad moral es la persona y la cosa. (subjectum qualitatis moralis est persona et res). Define a la persona como substantia rationalis, y la divide en naturalis y civilis. Son personas naturales Dios, los ángeles y el hombre. Solo que Dios es "sujeto del derecho" (subjectum iuris) en todo orden de cosas, mas no sujeto de ninguna obligación. Por "persona civil", Leibniz entiende a una agrupación (collegium), que por tener una sola voluntad puede obligar y obligarse. De que la cosa sea también sujeto de un derecho y de una obligación (res quoque subjectum iuris est et obligationis), Leibniz ofrece varios ejemplos algo descabellados _lo que no nos interesa_, y después generaliza: "en todo derecho real la cosa es sujeto de la obligación" (In omni vero jure reali res est subjectum obligationis). Añade que al sujeto pertenece toda la materia de las sucesiones, puesto que ésta consiste en "un movimiento del derecho y de la obligación de un sujeto a un sujeto" (motus juris vel obligationis de subjecto in subjectum)284.

El objeto del derecho (objectum juris) puede ser, según Leibniz, el "cuerpo de un sujeto" (corpus subjecti) en cuanto sujeto y se llama libertas; o bien, una cosa (jus in rem), y se llama facultas en sus especies de dominio directo, dominio útil, servidumbres, et alia jura realia: o bien, la persona de un tercero (jus in personam tertii) y se denomina potestas con muchas variedades. Por su parte, el objeto de las obligaciones (objectum obligationis) consiste en no impedir la libertas, la facultas o la potestas285.

En fin, la causa qualitatis moralis es, por un lado, la natura, como causa de la libertad y la facultad, y sus correlatas obligaciones para otros de no impedirlas; y, por otro, la actio, que como causa de la potestas de hacer algo y su correspondiente obligación de soportar que algo se haga en lo mío, se desdobla en tres: possessio, injuria, conventio286. Dejamos hasta aquí la exposición, porque el resto no nos interesa287.

c) Leibniz nunca abandonó la idea inicial de presentar la qualitas moralis organizada sobre la base de sus elementos: subjectum, objectum, causa, que determinaba, a su vez, la exposición sistemática de toda la materia jurídica. Tampoco varió su concepto de subjectum, como substrato. Pero con el tiempo mudó el contenido de este último.

En un escrito de entre 1667 y 1670, observamos, en efecto, el siguiente esquema: "Qualitas moralis/… est potestas vel impotentia moralis. Potestas moralis faciendi vel non faciendi patiendive dicitur ius, impotentia moralis dicitur obligatio./ Subjectum/ Subjectum qualitatis moralis est persona, seu substantia rationalis. Persona est Deus, Angelus, Mortuus, Homo, Universitas./… Subjectum juris non est haereticus, apostata, etc., reus laesae majestatis./ Subjectum obligationis non est pupillus sine tutoris auctoritate./… Objectum… Causa…"288.

Como se ve, subiectum ahora es solo la persona seu substantia rationalis289, aunque no únicamente la persona humana viviente, pues el concepto se extiende a los seres sobrenaturales y a los difuntos; ni todas las personas humanas vivientes, pues se excluye al hereje, al apóstata, al reo de lesa majestad, etcétera. En todo caso, las res han quedado excluidas de la noción de subjectum.

En otro escrito de 1670 - 1672 es la noción de persona la que cambia, pues: "Persona seu qualitatis moralis, i.(d) e.(st) juris et obligationis capax, est substantia habens aut habitura rationem et voluntati"290. Leibniz menciona al demente, al dormido, al qui in utero est y al muerto, mas parece excluir a Dios y a los ángeles. Pero si nosotros combinamos la definición de subjectum del escrito de 1667 - 1670: "Subjectum qualitatis moralis est persona, seu substantia rationalis", con la definición de persona de este escrito de 1670 - 1672: "Persona... i.(d) e.(st) juris et obligationis capax", nos resulta que subjectum = persona.

En un escrito de 1696, queda confirmada la limitación del concepto de subjectum a la persona, pero reaparece la idea inicial de que la persona también puede ser objectum: "In facto persona est subjectum, res objectum, actus causa <vel contrarium> juris… Subtituli ergo subjectum, objectum (quod potest esse tam res quam persona, quae tunc est subjectum obligationis), causa vel contrarium"291.

En concordancia con estas mudanzas al contenido del concepto de subjectum juris, con motivo de la revisión que hacia el fin de su vida Leibniz ejecutó en la Nova methodus, la frase del párr. 15 de la 2ª parte, que originalmente rezaba: "Subjectum qualitatis moralis est Persona et Res"292 quedó así: "Subjectum qualitatis moralis est Persona, nam et cum Rei videtur inesse jus aut obligatio, intelligitur persona indefinite qua rem habebit, ita ut res transeat cum jure et obligatione"293. A su vez, esta frase de ese mismo párrafo: "Res quoque subjectum juris est et obligationis"294 fue redactada de otra manera: "Res quoque sed modo jam dicto, per reductionem ad personam censetur subjectum juris et obligationis"295. En definitiva, Leibniz se refiere a los que solemos denominar derechos y obligaciones propter rem, que transitan de persona a persona con la cosa, y cuyos titular o deudor quedan determinados por la posesión de ésta. En este sentido las considera subjecta juris, pero ya se ve que en cuanto haya una persona de por medio.

d) En resumen, pues, independientemente del contenido material de subiectum, en todos estos esquemas está claro que tal palabra significa al sustentante o substrato de las qualitates morales, vale decir, del jus y de la obligatio, de guisa que ella está tomada en su sentido ontológico, en lo que Leibniz se presenta como heredero de la tradición escolástica. Inicialmente él no identificó el subjectum con la persona, pues lo extendió también a las res, y en ello también se mostró en consonancia con toda la tradición anterior. Después lo limitó a las personas humanas, vivientes o no, y sobrenaturales. En fin, lo circunscribió a las personas humanas, vivientes o no. En esto Leibniz fue innovador. También lo fue en cuanto al planteamiento de las relaciones entre los conceptos de subjectum y persona: en esa relación, el concepto primordial es el primero, del cual enseguida se desciende al segundo ("el sujeto es la persona"). En ello, se diferenció de los escolásticos, para quienes el concepto primordial era el hombre, al cual solo instrumentalmente aplicaban la noción de subjectum (¿"es que la persona es sujeto"?). Esto se debe a la gran amplitud de contenido material que Leibniz otorgaba al subjectum (Dios, los angeles, los hombres, los muertos y, antes, hasta las cosas), lo que lo obligaba a buscar una noción inicial apta para recibir ese amplio contenido, que encontró precisamente en subjectum. Mas Leibniz nunca abandonó la idea de que, además, la persona puede ser objectum, en lo cual también se mostró como seguidor de la tradición humanista de los objecta iuris.

En otro punto Leibniz siguió a esta última escuela: subjectum iuris cumple una función sistemática, y sirve, pues, como punto ordenador de la materia, conjuntamente con objectum y causa. De este modo, resulta muy constante en sus diversos sistemas la organización del conjunto sobre el punto inicial de la qualitas moralis _que reemplaza al ius del sistema gayano-justinianeo tradicional_ y de sus elementos: subjectum, objectum, causa _que reemplazan a las personae, res y actiones del mismo_.

Así, pues, la innovación leibniziana consistió en haber identificado por la primera vez subjectum con persona, no bien que, atendidas sus vastas y grandiosas concepciones unitarias, él se haya referido alguna vez también a las personas sobrenaturales y a los difuntos, y que, en consonancia con el derecho canónico y el penal de su época, a veces haya excluido de esa noción a determinados individuos, como los herejes, apóstatas y reos de lesa majestad.

En fin, se observará que en la relación subjectum - persona, Leibniz suele partir preferentemente del primer extremo para de él llegar al segundo, vale decir, se trata del sujeto que es la persona, y no de la persona que es sujeto.

2. Cuando dirigimos nuestra atención a Christian Wolff (1679 - 1754), para observar el uso jurídico que él hizo de la noción de subiectum, verificamos haberse limitado a adoptar el último concepto que de subjectum juris había ofrecido Leibniz, vale decir, aquel que lo identificaba con la persona humana, solo que limitándola a la viviente. En todo caso, para este autor, el concepto inicial es el de "persona" y no el de "sujeto", al revés de lo que, como vimos, ocurría en Leibniz. En un lugar de su Jus naturae, vemos comparecer el término en la definición de homo moralis: "Homo moralis est subjectum obligationum atque jurium"296. Lo cual es sustancialmente repetido en sus Institutiones: "Homo persona moralis est, quatenus spectatur tanquam subjectum certarum obligationum atque jurium certorum"297.

La noción wolffiana de homo moralis se enmarca en una distinción más superior de homo carnalis y homo spiritualis. El primero "denotat subjectum, cui non insunt nisi facultates animae inferiores..."298. El segundo "significat subjectum, cui non insunt nisi facultates superiores..."299. Como se ve, esta distinción _preludio de la kantiana de homo phaenomenon y homo noumenon_ está construida sobre la base del subjectum y sus facultates: consideradas las facultates inferiores del subjectum _las sensitivas, por ejemplo_, se tiene al homo carnalis; consideradas las facultates superiores _de la razón y la voluntad_ aparece el homo spiritualis. El homo moralis no es otra cosa que el homo spiritualis cuando se atiende a sus cualidades jurídicas, vale decir, a las obligationes atque jura, que por ser racionales son superiores. Wolff define la obligación como "necesitas moralis agendi"300; y el derecho como "facultas seu potentia moralis agendi"301. De esta manera, por sobre el hombre biológico y natural, se modela un hombre jurídico, que no es sino un sujeto solo portador de derechos y obligaciones: "Nimirum quatenus homo spectatur quoad obligationes et jura, quae in ipsum cadunt, eatenus distinguitur a seipso, et fingitur subjectum quoddam, cui non insunt nisi obligationes et jura"302.

XI. "SUBJEKT" EN KANT

1. Según los especialistas303, Kant introdujo en el ámbito general de la filosofía (no solo en materia filosófico-jurídica) una nueva acepción importante en el término "sujeto", de la cual viene uno de nuestros actuales usos ordinarios de tal expresión. Como habrá podido apreciarse muchas veces en el transcurso de este trabajo, tradicionalmente "sujeto", en su sentido ontológico, designó a la substancia (cualquier substancia, animada o no) en cuanto substrato de los accidentes. Kant empezó a usar la palabra "sujeto", aunque sin hacerle perder aquella significación, para designar además a la substancia pensante, al yo, a la conciencia, en cuanto tales, y en oposición a "objeto" o lo que está fuera de la conciencia, invirtiendo, por ende, el significado escolástico de "sujeto" y "objeto"304. Es cierto que antes de Kant, ya Leibniz, y enseguida Wolf, habían terminado por identificar subiectum con persona y homo; pero tal identificación seguía siendo metafísica y nada tenía que ver con la persona en cuanto substancia pensante o como conciencia. Esta última consideración, que fue la kantiana, a lo más ratificaba y afirmaba la precedente identificación leibniziano-wolffiana, solo que desde un punto de vista diferente. Por ello es necesario discernir bien en este asunto, evitando cuidadosamente la confusión entre dos temas: por un lado, el de la exaltación de la "subjetividad"; por otro, el de la designación o nominación de la "subjetividad". Pese a la importancia que tuvo el idealismo moderno, cuyos orígenes se remontan precisamente a Descartes, para la exaltación de la "subjetividad", ni Descartes ni nadie hasta el siglo XVIII usaron los términos subjectum (subjectivus o subjective) para designar sustantiva, adjetival o adverbialmente la "subjetividad". Como hemos visto, para Descartes y todavía para Leibniz, objectus significaba algo intramental, en el modo escolástico. De hecho, cuando Descartes quería expresar algo concerniente al sujeto en el nuevo sentido de Kant, acudía a expresiones perifrásticas, como: in nostra tantum cogitatione, in sola mente, in perceptione nostra, in sensu305.

Se dice que Kant obtuvo el nuevo significado de "sujeto" a partir de un nuevo significado del adjetivo subiectivus y del adverbio subiective desarrollado en el siglo XVIII antes que él. En la tradición escolástica, que se prolongó hasta principios de aquel siglo, con esos términos se designaba lo extramental (en coincidencia con el valor escolástico del sustantivo subiectum). Bastarán un par de ejemplos. El primero lo da el tardío escolástico nominalista, seguidor de Ockham, Gabriel Biel (1425 - 1495), quien enseña: "Intellectus noster videns rem aliquam extra, fingit in se eius similitudinem, quae talis est in esse objectivo, qualis est res extra, quae fingitur, in esse subjectivo"306. Para Biel, pues, la res extra tiene esse subiectivo; en tanto el símil que el intelecto modela de ella tiene esse obiectivo. El segundo ejemplo lo proporciona Leibniz, en este pasaje de una reseña por él escrita al Compendium metaphysicum (1655) de Daniel Stahl: "Ens distinguitur in: 1. Ens rationis, et dicitur id, quod tantum habet esse objective in intellectu… I. Subjective, sive ut accidens in subjecto…II. Effective… III. Objective, quod est esse actu objectum intellectus… i. Vel enim est aliquid in intellectu ita, ut citra hoc, quod est objectum intellectus, aliquid sit, ut coelum, homo, frigus, calor… ii. Vel ut citra hoc, quod est objecvtum intellectus, non sit. Et per hunc modum est objective in intellectu Ens rationis: ut homo irrationalis. 2. Ens reale, quod est citra mentis operationem…"307. Es claro en este pasaje que esse objective significa ser o estar en el intelecto; y esse subjective, ser en la realidad extramental. Se podría recordar entre medio a Descartes en un texto antes citado308.

Parece que fue en la escuela de Christian Wolf _no en él propiamente_ en la que emergió un nuevo sentido de "subjetivo", pues lo encontramos en el filósofo alemán Alexander Baumgarten (1714 - 1762), precisamente un discípulo de aquél, célebre por haber puesto en circulación la palabra "estética" y haber fundado la disciplina del mismo nombre. Baumgarten, en efecto, hablaba de "fides sacra subiective sumta" para referirse a la fe de cada cual, en oposición a aquella obiective sumta, o conjunto de las creencias309.

Por nuestra parte, hemos observado un uso semejante en otro discípulo de Wolf, Georg Darjes (1714-1791). Explica este autor que la naturaleza puede ser mirada obiective y subiective. Mirada "objetivamente", "naturaleza" significa la esencia o concepto primero de la cosa de la cual se trata. Lo cual Darjes demuestra así: como tal, la naturaleza es el principio del conocimiento del derecho natural; de lo cual se desprende que "naturaleza" objetivamente mirada significa aquello de lo cual podemos colegir aquellas cosas que son buenas o malas en fuerza de la esencia de la cosa que se tiene al frente, lo cual es lo mismo que la esencia o concepto primero de la cosa, y esto es la naturaleza. Cuando, en cambio, se observa subjetivamente la naturaleza, ella significa la "razón", con la cual se percibe aquellas cosas que son buenas o malas por la esencia de las cosas; en consecuencia, es una facultad de percibir los nexos de la cosas, y esto es la razón310. En síntesis, pues, para este autor, natura obiective sumta significa la naturaleza mirada como esencia de las cosas que determinan lo bueno y lo malo; subiective sumta, en cambio, significa la naturaleza mirada como facultad de conocer lo bueno y lo malo que deriva de la esencia de las cosas. En el lenguaje medieval, sería lo exactamente inverso: natura subiective sumta significaría la esencia de las cosas de que deriva lo bueno y lo malo; y natura obiective sumta significaría la percepción racional de lo bueno y lo malo.

El mismo punto de vista se observa en otro discípulo de Wolf, Daniel Nettelbladt (1719-1791). Definiendo él las nociones de bonitas y pravitas, dice: "Bonitas et pravitas actionum est vel intrinseca, quae etiam obiectiva seu naturalis dici solet, vel extrinseca, quae etiam subiectiva seu positiva dici solet, prout eas bonas seu malas esse vel ex natura earum venit, sicque per se tales sunt, vel ex voluntati alicuius"311. De acuerdo con esto, el ser buenas o malas las acciones viene, ora de su propia naturaleza y entonces son buenas o malas en sí mismas, ora de la voluntad de alguien (o sea, de cada cual). A la primera forma de bondad o maldad, Nettelbladt la llama obiectiva (también intrinseca y naturalis), y subiectiva (asimismo extrinseca y positiva) a la segunda312.

Para acabar este punto, recordemos a otros nombres los cuales suelen traerse a su propósito, como Moses Mendelssohn (1729 - 1786), quien diferenciaba: "die subjective Reihe der Dinge, die nur in ihm wahr ist, von den objectiven Reihe der Dinge, die allen denkenden Wesen nach ihrem Standorte und Gesichtspunkte gemeinschaftlich ist"313; o August Heinrich Ulrich (1746 - 1813): "Subiective… mihi verum aliquid est, quod et quousque ita videtur"314.

Tal innovación de lenguaje fue aceptada por Inmanuel Kant (1724 - 1804), quien le dio su carta definitiva de ciudadanía en el lenguaje filosófico, merced a la enorme influencia que ejerció en su tiempo. Aquí nos limitaremos a ofrecer un par de ejemplos tomados de la Metaphysik der Sitten (1797)315. Dice, así, aquel autor en el siguiente célebre pasaje: "Der Grundsatz, welcher gewisse Handlungen zur Pflicht macht, ist ein praktische Gesetz. Die Regel des Handelnden, die er sich selbst aus subjektiven Gründen zum Prinzip macht, heisst seine Máxime; daher bei einerlei Gesetzen doch die Maximen der Handelnden sehr verschieden sein können./ Der kategorische Imperativ, der überhaupt nur aussagt, was Verbindlichkeit sei, ist: Handle nach einer Máxime, welche zugleich als eine allgemeines Gesetz gelten kann! Deine Handlungen musst du also zuerst nach ihrem subjektiven Grundsatze betrachtet; ob aber dieser Grundsatz auch objektiv gültig sei, kannst du nur daran erkennen, dass..."316. La contraposición "objetivo - subjetivo" sirve a Kant para establecer la diferencia existente entre máxima y ley universal. La máxima de conducta es una regla que cada cual establece con base en fundamentos "subjetivos" (aus subjektiven Gründen), mientras que una ley general vale "objetivamente" (objektiv gültig). En el lenguaje medieval, esto significaría que la máxima tiene fundamentos reales que no dependen del que actúa, pues atañe a un "sujeto" externo a él, en tanto que la ley general vale en cuanto incorporada en la conciencia del que actúa, como objeto mental. En Kant, en cambio, es exactamente lo inverso. Según hemos observado, tal inversión ya se observa en una obra de Baumgarten, editada cuando Kant tenía 15 años de edad.

Pero en Kant hay un dato nuevo, que aun no era para Baumgarten: la ya dicha acepción de substancia pensante o yo consciente de la expresión "sujeto". Kant, como se adelantó, habría llegado a esta novedad a partir del significado de subiective o subiectivus encontrado en Baumgarten y otros317, que ya hemos ilustrado. En el siguiente pasaje, en efecto, se ve la conexión: "Die Übereinstimmung einer Handlung mit dem Pflichtgesetze ist die Gesetzmässigkeit (legalitas), die der Máxime der Handlung mit dem Gesetz die Sittlichkeit (moralitas) derselben. Máxime aber ist das subjective Prinzip zu handeln, was sich das Subject selbst zur Regel macht (wie es nämlich handeln will). Dagegen ist der Grundsatz der Pflicht das, was ihm die Vernunft schlechtin, mithin objectiv gebiete (wie es handeln soll)"318. Lo que queremos destacar es la conexión establecida entre "subjetivo" y " sujeto": "la máxima es el principio subjetivo para actuar, que el sujeto se erige para sí mismo" ("Máxime aber ist das subjective Prinzip zu handeln, was sich das Subject selbst zur Regel macht"), conexión no dada a través de ninguna de las acepciones tradicionales de "sujeto" examinadas al principiar este capítulo, sino precisamente a través de la nueva y kantiana como substancia pensante y conciencia319.

2. La Metaphysik der Sitten (1797) de Kant recurrió profusamente al concepto de Subjekt. No es seguro que al hablar de tal, el autor haya adoptado, sin embargo, el término en el nuevo sentido introducido por él, al que acabamos de referirnos, y no en el sentido tradicional de substrato de los derechos y de las obligaciones (por más que ese substrato sea la substancia pensante y consciente), aunque el nuevo concepto, que en definitiva también desembocaba en el hombre, le haya servido para reforzar la idea leibniziano-wolffiana previa de la identificación de sujeto y hombre. Pues, en efecto, es seguro que por Subjekt, en el ámbito jurídico, Kant entiende normalmente solo al ser humano320 _en lo que no hubo novedad_, y tanto, que con frecuencia aquella expresión se ve reemplazada por Mensch o por Person321. En todo caso, es necesario advertir que Subjekt no es un concepto central o primordial en Kant, como lo es precisamente el de Person o Mensch (igual que en Wolff, por ende). Tampoco ofrece virtualidad sistemática.

Desde luego, Subjekt aparece en una de las definiciones de persona como "dasjenige Subjekt, dessen Handlungen einer Zurechnung fähig sind"322. Esta definición, que tiene, según se ve, como centro de gravedad a la noción de "imputación", queda bien complementada con estos otros textos: por un lado: "Die guten oder schlimmen Folgen einer schuldigen Handlung... können dem Subjekte nicht zugerechnet werden (modus imputationis tollens)... können dem Subjekte zugerechnet werden (modus imputationis ponens)"323; por otro: "Daher der Gemütszustand, ob das Subjekt die Tat im Affekt oder mit ruhiger Überlegung verübt habe, in der Zurechnung einen Unterschied macht, der Folgen hat"324. También: "Tat heisst eine Handlung, sofern sie unter Gesetzen der Verbindlichkeit steht, folglich auch sofern das Subjekt in derselben nach der Freiheit seiner Willkür betrachtet wird"325. En fin, Subjekt a veces está tomado en sentido absoluto: "Nur das können wir wohl einsehen: dass... die Feiheit nimmermehr darin gesetzt werden kann, dass das vernünftige Subjekt auch eine wider seine (gesetzgebende) Vernunft streitenden Wahl treffen kann"326.

El término concurre, asimismo, para designar al titular y al paciente de deberes: "Die Einteilung kann nur in Ansehung des Objekts der Pflicht, nicht in Ansehung des sich verplichtenden Subjekts gemacht werden. Das verpflichtete sowohl als das verpflichtende Subjekts ist immer nur der Mensch..."327. También:

"Der Mensch betrachtet sich in dem Bewusstsein einer Pflicht gegen sich selbst, als Subjekt derselben, in zweifacher Qualität..."328. Asimismo: "Es können aber gar wohl zwei Gründe der Verbindlichkeit (rationes obligandi), deren einer aber oder der andere zur Verpflichtung nicht zureichend ist (rationes obligandi non obligantes), in einem Subjekt und der Regel, die es sich vorschreibt, verbunden sein, da dann der eine nicht Pflicht ist"329. Kant emplea la noción de sujeto también en materia de obligación, precisamente cuando habla de las obligaciones para consigo mismo. Ahí la palabra aparece usada en dos sentidos. En primer lugar, como "sujeto" = persona, y va escrita en alemán: "Ich, ebendasselbe Subjekt, bin der verbindende", para indicar, pues, que en tales obligaciones una misma persona = sujeto es la obligante y la obligada. En segundo lugar, como "sometido (= sujeto) a una obligación", vale decir, como obligado, y ahora va escrita en latín: "der Verbindende (auctor obligationis) könne den Verbundenen (subiectum obligationis) jederzeit von der Verbindlichkeit (terminus obligationis) lossprechen"330.

Por lo demás, Kant presenta, en un cuadro, una división de la ética "nach dem Unterschiede der Subjekt und ihre Gesetze" ("según la diferencia del sujeto y de su ley")331. De acuerdo con ello, los deberes se dividen en "del hombre hacia el hombre" y "del hombre hacia seres no humanos". Los primeros se subdividen en "deberes hacia sí mismo" y "deberes hacia otros hombres". Los segundos, en "deberes hacia seres subhumanos" y "deberes hacia seres sobrehumanos". Ahora bien, es claro que aquí el Subjekt es el hombre en cuanto portador de deberes.

A veces designa al titular de un derecho: "Da die Subjekte, in Ansehung deren ein Verhältnis des Rechts zur Pflicht... gedacht wird, verschiedene Beziehungen zulassen..."332.

3. Ahora bien, para la especulación jurídica, la innovación de lenguaje filosófico general a la que nos hemos referido en el Nº 1 de este capítulo, y el empleo profuso que de Subjekt en el sentido de Person hizo Kant, llegaron tarde como para producir algún impacto renovador en aquélla. Con antelación, ya Leibniz, seguido por Wolff, según vimos, había identificado al "sujeto del derecho" en la "persona", con independencia, por cierto, de su carácter de substancia pensante, y bajo el solo punto de vista tradicional (ya neoescolástico) de (único) substrato de las cualidades morales (derechos y obligaciones). Así que cuando Kant recurrió a Subjekt para sus explicaciones jurídicas, no hizo más que atenerse a un uso ya introducido previamente. Esto significa que la mencionada innovación de lenguaje, estrictamente y en sí, no influyó en nada en la configuración del concepto de sujeto de derecho. A lo más podría reconocerse que la sanción que dio Kant al término sirvió para reforzar su uso de parte de los juristas que le siguieron o sufrieron su influencia.

XII."SUBJEKT" EN LOS JURISTAS ALEMANES
DE FINES DEL SIGLO XVIII Y DEL SIGLO XIX

1. El único autor que ha dedicado algunas páginas a indagar algo de la historia de la noción de "sujeto de derecho" ha sido Riccardo Orestano333. Sin perjuicio de algunas certeras, aunque incompletas, observaciones suyas, como él, en realidad, estaba interesado en la emergencia de la noción de derecho subjetivo y del individualismo moderno, conectó indebidamente, empero, la terminología de "sujeto de derecho" con aquellas dos cosas: "Si andò operando così tutto un nuovo ripensamento del complesso degli istituti e dei princìpi in termini di diritti soggettivi: al centro, signore e domino, il `soggetto', alias l'individuo concepito come persona libera e cosciente, rafforzato anche ideologicamente dalla sua posizione logica nel `sistema' intorno a lui costruito; tutti i problemi della capacità risolti in altrettanti `atributi' necessari della sostanza del `soggetto'; il diritto soggettivo inteso come potere della volontà del soggetto"334. En este discurso solo objetamos que la noción de "sujeto del derecho" haya sido una consecuencia directa del individualismo moderno, vale decir, de la idea del individuo libre, igual y autónomo que, sin discusión, estuvo en el centro de la moderna ciencia jurídica iusnaturalista335. Ni siquiera objetamos que la denominación "derecho subjetivo" haya sido un efecto de la noción de "sujeto" _cosa que no ha sido tema de la presente indagación_, aunque la denominación, bajo la forma de ius subjective sumto ("derecho tomado en sentido subjetivo"), apareció en época bastante más tardía a lo que suele suponerse: hacia la mitad del siglo XVIII336. La terminología de "sujeto del derecho" tuvo los orígenes que aquí hemos tratado de precisar, y su significado incluso jurídico se conectó ora con la acepción ontológica de "sujeto", ora con su acepción lógica. Ahora bien, ambas acepciones son aristotélico-escolásticas, no modernas y nada tienen que ver con el individualismo de esta última época. Sí tienen que ver, en cambio, con la noción de derecho que después se llamará "subjetivo", vale decir, con su acepción de potestas o facultas, que en cuanto qualitas necesita de un subiectum o substrato, como todos los accidentes, según mostramos en su lugar337. Y aunque también podamos aceptar que la noción medieval de ius como facultas o potestas obedezca a una concepción individualista _distinta, en todo caso, de la concepción individualista moderna, aunque quizá haya sido su germen_, tampoco nada tuvo que ver con individualismo alguno que los escolásticos hayan acudido a la noción ontológica de subiectum para explicar algún extremo del derecho-facultad, ni sus sucesores a la noción lógica del mismo para analizar los conceptos jurídicos, para construir las normas o para formular sistemas. Solo una vez que la idea de "sujeto" entró en la dogmática de la ciencia jurídica y empezó a hacer parte de su nomenclatura técnica, vinieron a unirse ambas cosas; vale decir, solo entonces la noción de "sujeto", de origen no ideológico sino filosófico y bastante técnica en sí, empezó a ser interpretada en términos de la ideología individualista entonces imperante. Pero ello fue, como se ve, un posterius, no un prius, como Orestano parece darlo a entender. Ese fenómeno lo podemos situar muy a fines del siglo XVIII y plenamente en el siglo XIX; y como, según lo visto, no tuvo incidencia en la formación de la noción a la cual hemos dedicado este estudio, lo dejaremos a un lado.

2. En Wolff, a diferencia de Leibniz, la noción de subjectum no es esencial, como en los escolásticos. Lo esencial es el homo o persona moralis que es tal en cuanto en él inhieren obligaciones y derechos. Mas, para definirlo, en vez de haber recurrido a metáforas como "centro en el cual inhieren", o a cualquier otra noción superior, por ejemplo, a la de "ente en el cual inhieren", recurrió a subjectum, porque técnicamente ese es el concepto apropiado para expresar sin más la idea de aquello a lo cual algo inhiere. Para ello, además de ser técnicamente correcto y asequible, disponía del ejemplo de Leibniz. Lo cual no implica que la noción resultara imprescindible.

Que se podía prescindir de ella en la definición de homo, lo vemos en un cercano discípulo de Wolff: Daniel Nettelbladt (1719 - 1791), del cual examinaremos su Systema elementare universae jurisprudentiae naturalis (1749).

Tratando de conceptos generales, dice el autor: "`Persona' in sensu generali idem est ac homo. In sensu speciali vero sub `personae' nomine venit homo consideratus cum certu statu. `Status' autem hoc loco est qualitas, secundum quam homines diversis iuribus et obligationibus utuntur"338. Queda aquí claro que persona (en sentido especial) = homo cum certu statu = homo cum qualitate secundum quam diversis iuribus et obligationibus utuntur; por lo que persona en sentido especial es el hombre que, en cada estado, usa derechos y obligaciones. Nettelbladt, pues, da por sentado el concepto wolffiano de persona u homo moralis (que aquél denomina "en sentido especial"), contentándose con hacer ver que este homo actúa en la vida jurídica dotado con algunos status según los cuales usa los derechos y obligaciones que le son inherentes. Así que la noción de subiectum no cumple función alguna en la definición del homo. Tampoco la cumple en la organización del sistema expositivo, como veremos más adelante339.

Nettelbladt, empero, recurre a esa noción en materias especiales. Desde luego, en tema _muy wolffiano340 _ de imputación de las acciones. Por imputación, Nettelbladt entiende un "iudicium quo causa libera declaratur agens actionis, vel eius quod ex ea sequitur, sive boni, sive mali"341. Ahora bien, el obiectum de esta imputación _continua_ son las actiones liberae, mientras que su subiectum los "homines qui libere egerunt, quibus non solum actiones propriae, sed et actiones agentium ab ipsis diversorum, vel hominum, vel brutorum, vel rerum inanimatarum, quatenus causae liberae earum sunt, imputantur"342. Añade Nettelbladt que no es subiectum imputationis, por lo que a la imputación de hechos propios atañe, el bruto, la cosa inanimada y el destituido del uso de razón343; y que, por el contrario, es subiectum imputationis por lo que a la imputación de hechos ajenos respecta el coautor de la acción que no la prohibió, resistió o protestó, y el que con violencia impelió a actuar a otro344.

Nettelbladt también acude a la noción de subiectum para exponer la doctrina de los pactos, que consume tres grandes rúbricas: su definición y división (De pactorum definitione et variis eorum divisionibus), el sujeto y el objeto (De subiecto et obiecto pactorum), y las reglas generales (De communia pactorum). Bajo la segunda de estas rúbricas, dice Nettelbladt: "Subiectum pactorum sunt ii qui acceptant et promittunt, seu pasciscentes"345. Es interesante lo que el autor piensa acerca del obiectum pacti, lo cual se dice de aquello "ad quod prestandum per promissionem promissor se obligat, estque vel res vel nudum factum"346.

La noción se presenta, asimismo, en tema de clasificación del dominio. En relación con el número de los sujetos en quienes radica el dominio, éste se clasifica en condominio y dominio singular347.

En todos estos temas, Nettelbladt se nos aparece como si fuera seguidor de los humanistas. La noción de subiectum es usada siempre con su sentido lógico y en función analítica o clasificatoria. Con respecto a la imputación, ésta la hace consistir en un juicio (equivalente a la proposición lógica) por el cual se imputa (la cópula) una acción libre (el predicado u objeto) a un sujeto. Algo semejante ocurre con los pacta. En este caso, pues, el esquema subjectum - objectum cumple una función de análisis, como cuando Giphanius se preguntaba por los subiecta de un iudicium, y encontraba tres: actor, reus, iudex348. Tratándose del dominio, el recurso al subjectum permite declaradamente una de sus clasificaciones. Independientemente de lo anterior, la virtualidad ordenadora y expositiva de subjectum, lo mismo que de otras nociones, como objectum, es evidente, aunque el autor haya aprovechado esa virtualidad solo en determinadas materias, como las dichas, y no en el íntegro sistema, en donde una rúbrica de subjectis está totalmente ausente. En efecto, en el lugar en que una rúbrica del género pudo haber estado, solo se lee, con la tradición: de personis349.

2. Solo a fines del siglo XVIII, la noción de Subject, en el último sentido leibniziano de "ser humano" o "persona", empieza a penetrar con fuerza en las definiciones de persona. Pero es posible que, como antes quedó dicho350, haya que atribuir en alguna medida a Kant el impulso final de la difusión del concepto en la ciencia jurídica alemana del siglo XIX351. En lo que sigue, nos fijaremos en las definiciones ofrecidas por los juristas más relevantes.

En Christoph Chr. Dabelow (1768 - 1830), System des gesammten heutigen Civil-Rechts, titulo con que en 1796 fue editada la segunda edición inalterada de su obra aparecida por vez primera en 1794 con el nombre de System der heutigen Civilrechtsgelahrtheit352, leemos una curiosa definición de persona, que sustancialmente no se encuentra todavía bajo influencia kantiana, sino en la línea de Wolff. De la palabra Person dice Dabelow que es multívoca. "In den weitern [sc. Sinn], worin man darunter [sc. Person] ein jedes menschliches Wesen, ohne Unterschied des Alters, Geschlechts oder Zustande, versteht. 2. in den engern [sc. Sinn], in welcher dieses Prädicat [sc. Person] nur einem solchen menschlichen Individuum zukommt, das als Subject von Rechten und Verbindlichkeiten in der bürgerlichen Gesellschaft angesehen werden kann. 3. …"353. Para el autor, pues, "persona" es un predicado atribuible al que sea sujeto de derechos y obligaciones354. En consecuencia, el concepto principal sigue siendo el de "persona". Se observará que la distinción de sentidos amplio y estricto de aquella noción, que hace Dabelow, corresponde a la distinción de homo carnalis y homo moralis de Wolff.

En Gustav Hugo (1764 - 1844), el precursor de la escuela histórica, la noción de Subject, por influencia que tanto pudo ser wolffiana como kantiana355, vuelve a comparecer en la definición de "persona". Leemos en su Lehrbuch eines civilistiches Cursus (1799): "Eine Person heisst alles, was für sich selbs das Subject eines Rechtsverhältnisses sein kann. Eine Person ist entweder eine physische _ein einzeler Mensch_ oder eine juristische (moralische) _mehrere Menschen, die im Rechtsverstände nur ein Einzeler angesehen werden_"356.

La idea de Subject también hace parte de la definición de al menos la persona jurídica en Arnold Heisse, el fundador del llamado sistema pandectístico: "Juristische Person ist alles ausser den einzelnen Menschen, was in Staat als ein eignes Subject von Rechten anerkannt ist. Jede solche muss aber irgend ein Substrat haben, welches die juristische Person bildet oder vorstellt. Diese Substrat kann nun bestehen: 1) Aus Menschen... 2) Aus Sachen"357.

La serie la podemos hacer continuar con Anton Friedrich Thibaut (1772 - 1840), con una diferencia, que implica un retorno a Leibniz: después de éste, como vimos, los autores solieron partir de la idea primordial de "persona" que definían como "sujeto". Thibaut, por el contrario, parte de la idea general de "sujeto" al cual después asigna la de persona como su contenido.

En su System des Pendecten-Recht de 1803, dice, en efecto: "Das dritte, was bey Rechten und Verbindlichkeit in Betracht kommen, ist das Subject derselben, d.(as) h.(eisst) dasjenige, dem etwas möglich oder nothwendig ist. Hier ist nun zunächts die Frage vor allen zu erörtern: wer kann Subject eines Rechts seyn, und zwar sowohl nach der Natur der Sache (natürliche Rechtsfähigkeit), als den Vorschriften des positiven Rechts (bürgerliche Rechtsfähigkeit)? Derjenige, welcher in irgend einer Rücksicht als Subject eines Rechts betrachtet wird, heisst insofern Person, besonders insofern man ihn als Subject bürgerlicher Rechte betrachtet; Sache dagegen heisst dann alles, was den Gegensatz einer Person ausmacht"358. En los párrafos siguientes, Thibaut discute las condiciones que se deben cumplir para poder "ser mirado como sujeto de derechos" ("als Subject von Rechten betrachtet werden zu können"), como la razón y la voluntad, el nacimiento, etcétera359.

La segunda diferencia con sus predecesores inmediatos _con la excepción de Madihn, que veremos_ es que Thibaut _igual que antes Leibniz_ introduce la noción de Subject en la rubricación misma de la ya prácticamente formada Allgemeiner Teil del sistema pandectístico, como detallaremos después360, lo cual, por lo demás, pasa ser usual en los autores siguientes.

En su Lehrbuch für Institutionen-Vorlesungen (1829), Georg Friedrich Puchta (1798 - 1846) identifica sin más (Willens) subject con Person: "Das Recht fast den Menschen zunächts bloss als Willenssubject auf, als Person, und schreibt ihm Freiheit zu"361.

Christian Friedrich Mühlenbruch (1785 - 1843), Lehrbuch des Pandekten-Rechts (1835) dice: "Der Ausdruck persona bedeutet soviel als Rechtsfähigkeit, oder die Eigenschaft, wonach jemand als Subject von Rechten und Verbindlichkeiten in Betracht kommt"362.

Johann Friedrich Kierulff (1806 - 1894), Theorie des gemeinen Civilrechts (Altona, 1839), con lenguaje hegeliano, expresa: "Das Civilgesetz gewährt ein bestimmtes Dürfen und Können; das Wesen, welchem es dies zugesteht ist juristisches Subject... Fölglich ist juristisches Subject das Wessen, welches nach dem Gesetz wollen, d.(as) h.(eisst) Rechte haben und juristich besitzen, darf. Das zum Wollen juristisch befähigte Subject hat Rechtsfähigkeit, juristische Persönlichkeit, ist Person"363.

Friederich Carl von Savigny (1779 - 1861) hace un profuso empleo de la noción de Subject, aunque, excepcionalmente ahora, no ocupe un lugar en las rúbricas de su sistema. Al igual que en Thibaut, ella es antecedente de la de Person o Mensch. En lo que sigue, examinaremos algunos textos del System des heutigen römischen Rechts (1840 - 1849).

Savigny considera al pueblo como sujeto del derecho en general: "Die Rechtserzeugung ist hier vorläufig in das Volk, als dass thätige, persönliche Subject, gesezt worden. Die Natur dieses Subjects soll nummehr genauer bestimmt werden"364. El pueblo también aparece como sujeto del Estado en cuanto su sustrato "Zuvorderft ist es auch hier wieder der unbestimmte Begriff einer Menge überhaupt, abstrahirt von der Volkseinheit, welcher häufig als Subject des Staats gedacht wird"365.

Pero no es esta la aplicación dogmática más importante de la noción de sujeto, sino aquellas de las personas naturales y jurídicas. Cuando llega el momento de diseñar la parte del sistema civilístico dedicado a las personas, se pregunta Savigny: "Was ist zuvorderst der Inhalt des ersten Theils de personis? Viele haben diesen Theil von jeher so aufgefasst, als enthalte er die Lehre vom status, d(as). h(eisst) (wie sie diesen Ausdruck verstanden) von den wichtigsten Zuständen oder Eigenschaften der Personen als Rechtssubjecte, also überhaupt die Lehre von der Rechtssubjecte"366.

Savigny concibe al sujeto ante todo como sujeto de relaciones jurídicas: "Bisher ist in diesem Abschnitt untersucht worden, wer überhaupt Subject eines Rechtsverhältnisses sein könne... diese bestimmungen vorausgesetzt, entsteht nun die fernere Frage, wie die Rechtsverhältnisse mit den an sich dazu fähigen Subjecten verknüpft werden"367. Por ello, la noción de sujeto de derecho puede incluso definirse como aquel que es portador de relaciones jurídicas, según vemos en el siguiente pasaje: "Jedes Rechtsverhältniss besteht in der Beziehung einer Person zu einer andern Person. Die ertste Bestandtheil desselben, der einer genaueren Betrachtung bedarf, ist die Natur der Personen... Hier ist also die Frage zu beantworten: Wer kann Träger oder Subject eines Rechtsverhältnisses sein"368

Por supuesto, la idea de sujeto de derecho se aplica en primer lugar al ser humano individual: "Darum muss der ursprüngliche Begriff der Person oder der Rechtssubject zusammen fallen mit dem Begriff des Menschen, und diese ursprüngliche Identität beider Begriff lässt sich in folgender Formel ausdrücken: jeder einzelnen Mensch, und nur der einzelne Mensch, ist rechtsfähig"369

Pero también se aplica a las personas jurídicas: "Die Rechtsfähigkeit wurde oben dargestellt als zusammenfallend mit dem Begriff des einzelnen Menschen. Wir betrachten sie jetzt als ausgedehnt auf künstliche, durch blosse Fiction angenommen Subject. Ein solches Subject nennen wir eine juristiche Person, d.(ass) h.(eisst) eine person welche blos zu juristischen Zwecken angenommen wird. In ihr finden wir einen Träger von Rechtsverhältnissen noch neben del einzelnen Menschen"370.

En seguida nos fijaremos en Karl Ludwig Arndts (1803 - 1878) y en su Lehrbuch der Pandecten (1852), en donde encontramos esta definición: "Person ist im juristischen Sinn ein Individuum, das Subject von Rechten ist oder sein kann. Darin, dass Jemand als solcher anerkannt ist, besteht die Personlichkeit, Rechtsfähigkeit. Von Natur kommt diese allen Menschen zu und nur diesen; aber während dieselbe nach positiven Recht wohl einzelnen Menschen abgesprochen wird, sind andrerseits auch Rechtsubjecte anerkannt, die nicht einzelne Menschen sind und als Person nur durch dem juristischen Begriff existieren. Diese nennt man juristische Personen (moralische, fingirte Personen)"371.

Comparece ahora Bernhard Windscheid (1817 - 1892), quien escribió en la primera edición de su Lehrbuch des Pandektenrechts (1862): "Das natürliche und der Betrachtung sich zunächst darbietende Verhältniss ist, das die Recht und Verbindlichkeiten angeknüpft sind an einen (oder mehrere) Menschen, dass die Rechte und Verbindlichkeiten eines (oder mehrerer) Menschen sind. Das natürlichliche und und nächstliegende Rechtssubject is der Mensch"372.

En fin, ya tardíamente, podemos tener presente a Heinrich Dernburg (1829 - 1907), Pandecten (2ª ed.,1884), quien define: "Rechtsfähig oder Rechtssubjekt oder Person ist, wer Rechte haben kann"373.

XIII. LA ELEVACIÓN DE LA NOCIÓN DE "SUJETO DE DERECHO"
A RANGO SISTEMÁTICO

1. Una cosa fue la difusión de Subject cual concepto que terminó por ser técnico, en su doble perspectiva de servir, ora como punto de partida para llegar a la persona, como había hecho Leibniz ("el sujeto es la persona"), ora como género próximo del concepto de persona ("la persona es sujeto"), tal cual lo hemos visto en el elenco bastante representativo de autores hechos comparecer en el capítulo anterior; y otra distinta que Subject ocupara un lugar en alguna rúbrica de la Allgemeiner Teil, ya esencialmente formada a fines del siglo XVIII374 (y con antecedentes que se remontan al siglo XVI), sobre la base de la vieja tripartición gayano-justinianea de persona, res, actiones (convertidas estas últimas en Handlungen)375. Para localizar sistemáticamente el tratado jurídico concerniente al titular de derechos y obligaciones, los juristas continuaron empleando el lenguaje tradicional de "persona", seguido del de "cosa" y "actuación", en la línea tradicional de los tria iuris obiecta del humanismo. Incluso algunos juristas que acudieron al término subiectum - Subjekt en sus explicaciones, a la hora de referirse en general al titular de los derechos y obligacioners en el sistema, a modo de Oberbegriff o supraconcepto, acudían a personae - Personen. Así lo verificamos en los siguientes autores.

Nettelbladt (1719 - 1791), Systema elementare jurisprudentiae naturalis (1749):

Pars III: Iurisprudentia naturalis generalis

  Lib. I: Iurisprudentia naturalis generalis stricte sic dicta
   

I: De personis, factis et rebus

      1: De personis
2: De factis
3: De rebus
   

II: De legibus et actibus iuridicis

Nettelbladt, pues, en una parte III, trata de la "jurisprudencia natural general", en lo cual cabe recalcar el carácter que precisamente denota este último adjetivo. Los elementos de esta jurisprudencia son las personas, los hechos y las cosas (sección I del libro I).

Poco después, en el Lehrbuch der Pandecten oder des heutigen römischen Rechts (1789) de Gustav Hugo (1764 - 1844), nos volvemos a encontrar con lo mismo:

Algemeiner Begriffe (Conceptos generales)

 

I. Arten von Personen (Clases de personas)

    a) Physische Personen
b) Juristische Personen
 

II. Arten von Sachen (Clases de cosas)

    a) Physische Sachen
b) Juristische Sachen
 

III. Arten von Handlungen (Clases de actos)

    a) Physische Handlungen
b) Juristische Handlungen

No es extraño, en consecuencia, que, poco después, el código prusiano de 1794 (Allgemeines Landrecht für die königlich-preussischen Staaten) continuara la misma línea. En él, una doctrina general de las personas, las cosas y las actuaciones ocupó un lugar principal que ya había adquirido mucho tiempo antes, pero sin recurso a la noción de Subject (ni siquiera en el desarrollo de sus normas), sino a la de Person. Helo aquí, en lo que nos interesa:

Erster Theil

I. Von personen und deren Rechten überhaupt (De las personas y principalmente de sus derechos)
II. Von Sachen und deren Rechten überhaupt (De las cosas y principalmente de sus derechos)
III. Von Handlungen und den daraus entstehenden Rechten (De los actos y de los derechos que provienen de ellos)

Lo propio ocurre en Christoph Chr. Dabelow (1768 - 1830), System des gesammten heutigen Civil-Rechts (1796):

Allgemeiner Theil

I. Von Personen und Sachen überhaupt

  1. Von Personen überhaupt
2. Von Sachen überhaupt

II. Von Handlungen

El Grundriß eines Systems des gemeinen Civilrechts zum Behuf von Pandecten - Vorlesungen (1807)376 de Arnold Heise (1778 - 1851), una suerte de sumario o esquema del derecho civil (romano) usado por su autor como programa para sus lecciones, y que en adelante fue adoptado como sistema, por así decirlo, oficial de los tratados de la pandectística del siglo XIX, incluía una allgemeiner Teil fundada en la tricotomía Personen, Sachen, Handlungen, así:

Lib. I: Allgemeine Lehre (Teoría general)
  ...
4: Von den Personen
5: Von den Sachen
6: Von den Handlungen

Solo en las rúbricas especiales del punto I, 4 del lib. I: Von den Subjecten und Objecten des Besitzes, y del cap. 2º del lib. III: Vom Subject der Obligationen, comparece la noción en este autor.

2. El reemplazo de Person por Subjekt, en función de supraconcepto u Oberbegriff en la rubricación de una parte general tuvo lugar _ignoro si por la primera vez_ en un tratado titulado Principia iuris romani systematice in usum pralectionum disposita (1785, 3ª ed. 1803) de Ludwig Gottfried Madihn (1748 - 1834)377, así:

I. Praecognita
II. Theoria generalis
  1. De iuribus et obligationibus eorumque subiecto et obiecto
2. De possessione eiusque iuribus, etcétera

Después volvemos a encontrar el fenómeno en el System des Pandektenrechts (1803) de A. F. J. Thibaut:

I. Über Gesetze und Rechtswissenschaften an sich
II. Über den Zweck der Gesetze
III. Über das Product der Gesetze
  1. Über Rechte und Verbindlichkeiten an sich betrachtet
2. Über den Grund der Rechte und Verbindlichkeiten
3. Über das Subjekt der Rechte und Verbindlichkeiten
4. Über das Objekt der Rechte und Verbindlichkeiten
5. Über den Besitz der Rechte

En seguida, en Carl Joseph Mittermaier (1787 - 1867), Versuch einer wissenschaftlichen Behandlung der deutschen Privatsrechts mit einem Grundrisse zu Vorselungen (Krüll, 1815) y, propiamente, en el Grundrisse:

Allgemeiner Teil

 

§ § 1 - 7
§ 8: Von den Subjecten der Rechte

...
§ 11: Von Sachen als Gegenstände der Rechte etcétera

En seguida está Georgt Friedrich Puchta (1798 - 1846, Lehrbuch für Institutionen-Vorlesungen (München, 1829):

Allgemeiner Teil

 

I. Das Recht

II. Das Subject des rechtlichen Willens
III. Die Recht
IV. Der Process

Sucesivamente comparece Christian Friedrich Mühlenbruch (1785 - 1843), Lehrbuch des Pandekten-Rechts (Halle, 1835). El sistema de este autor es algo anómalo. Aunque formalmente conserva la distinción de parte general y parte especial, en la primera no trata de la secuencia más tradicional: derecho objetivo y subjetivo, personas, cosas y actuaciones, sino solo de las dos primeras y de las actuaciones, dejando las personas y las cosas para la parte especial. Pero, a propósito de las personas, su rúbrica específica lleva la voz Rechtssubject:

Die allgemeinsten Rechtsbegriffe
Allgemeiner Theil
  I. Von den Rechtsquellen
II. Das Recht
    1. Von den Rechten und den Hauptgattungen derselben
2. Von Handlungen als Grund der Rechte
….

Besonderer Theil

 

I. Die Personen und die rein persönlichen Rechte

   

1. Vom Rechtssubject überhaupt und den allgemeinen rechtlichen

Verschiedenheiten der Mensch

 

II. Das unmmitelbare Sachenrecht

    1. Von Sachen überhaupt und deren Einteilung
….

Se presenta ahora Johann Friedrich Kierlruft (1806 - 1894), Theorie des gemeinen Civilrechts (Altona, 1839):

Allgemeiner Theil

  1: Das Recht in seiner Ursprung und seiner Verwicklichung
2: Das Rechtssubject
3: Recht und Verbindlichkeit
4: Das practische Object

Pasamos a Karl Ludwig Arndts (1803 - 1878), Lehrbuch der Pandecten (München, 1852):

Lib. I: Von den Rechten im Allgemein

  1: Begriff und Eintheilung der Rechte
2: Von der Personen oder Rechtssubjecten der Rechte
4: Von den Rechtsobjecte oder Sache
5: Von Entetehung und Endigung der Rechte

Por cierto, la nomenclatura aparece en el sistema del epígono de la pandectística, el Lehrbuch des Pandektenrechts (1862) de Bernhard Windscheid (1817 - 1892):

Erstes Buch: Von dem Rechte überhaupt
Zweites Buch: Von den Rechten überhaupt
  1. Begriff und Arten der Rechte
2. Das Rechtssubjekt
    I. Vom Rechtssubjekt im allgemein
II. Der Mensch als Rechtssubjekt
....
III. Die juristische Person
      A. Begriff und Arten
B. Rechtsverhältniss
       

1. Die juristische Person als Rechtssubjekt, etcétera

Ya cercano al código alemán, aun se presenta la terminología en el sisterma de Heinrich Dernburg (1829 - 1907), Pandecten (2ª ed., Berlin, 1884):

Einteilung

I: Allgemeine Lehre

  1. Recht im objektiven und in subjektiven Sinne
2. Das Rechtssubjekt

Con todo, Subject no ocupó su lugar en las rúbricas del BGB. de 1900 (tampoco en el discurso de sus parágrafos), cuyo sistema, en lo pertinente, es así:

Lib. I: Allgemeiner Teil

  1. Personen
2. Sachen
3. Rechtsgeschäfte

Pero el uso tanto sistemático, cuando discursivo que de Subjekt hicieron los pandectistas, atendido el prestigio universal de su ciencia en el siglo XIX y primera parte del siguiente, fue suficiente para asegurar su expansión en la doctrina jurídica europea y americana hasta nuestros días.

XIV. SÍNTESIS Y CONCLUSIONES

A través de este estudio, hemos podido determinar que la noción de sujeto de derecho no es originaria en la nomenclatura técnica de la ciencia jurídica: no perteneció al lenguaje ni de los juristas romanos ni de los juristas medievales. Para ellos, solo se trata de las "personas" y de una variedad de denominaciones para las que después se llamarían personas jurídicas (universitates, collegia, etcétera). Les faltó, pues, un supraconcepto o concepto común para ambas.

El empleo de la expresión subiectum iuris lo descubrimos por la primera vez en el lenguaje de los escolásticos españoles del siglo XVI. Pero no como un término técnico del derecho ni con rango sistemático. En tales juristas, la expresión introduce en el discurso jurídico una noción filosófica apta para plantear la específica pregunta de quién puede ser titular del dominio en especial y de derechos (subjetivos) en general.

La voz subiectum tradujo desde la tardía Antigüedad a la palabra griega u2pokei'menon, que había empleado Aristóteles para designar la o1usi'a (essentia - substantia) en cuanto substrato de las demás categorías o accidentes (cualidad, relación, cantidad, etcétera). La palabra subiectum, a su vez, fue adoptada _también sobre base aristotélica_ para designar la parte de la proposición lógica en que aparece aquello a lo cual se atribuye algo, en oposición al praedicatum, que es la otra parte en que aparece aquello que se atribuye. Así que subiectum fue término técnico tanto de la metafísica cuanto de la dialéctica o lógica, que la Edad Media recibió merced a la obra de los comentaristas y traductores latinos de Aristóteles de la Antigüedad tardía, como Boetius y otros.

Los escolásticos recurrieron a subiectum, pues, en sentido metafísico (no lógico), para identificar a través de él a aquello que sirve de sustrato al ius entendido como facultas moralis, o sea, como cualidad (porque la noción de facultad es una subespecie de la categoría de la cualidad). Y al responder a su pregunta de qué sea tal substrato, lo encontraban naturalmente en el ser humano, pero no en los animales ni en las cosas inanimadas. Solucionado este problema, ellos abandonaban la noción y continuaban hablando de "personas" o "colegios", etcétera, sin que subiectum, por ende, reemplazara a "persona" como idea general, ni tampoco se identificara con ella. Más aún, en otros contextos, pudieron aplicarla a problemas diferentes del precedentemente descrito, que nada tuvieran que ver con las personas, porque subiectum, tanto en su sentido lógico, cuanto ontológico, es una noción aplicable a cualquier ente, no necesariamente a las personas. De esta forma, la idea general de subiectum usada en el derecho por los escolásticos, no perdió su entidad y autonomía filosóficas ni se convirtió en un término-concepto de la dogmática.

Debido a la conocida influencia de los escolásticos en Grotius, hallamos su lenguaje concerniente en él, exactamente en los mismo términos que en los escolásticos. Lo propio acaece en otros autores posteriores de la época iusracionalista (Pufendorf, Thomasius).

En la vertiente sistemática del humanismo, y en especial en aquella que sufrió la influencia de P. de la Ramée, subiectum fue adoptado en su sentido lógico, y entonces pudo demostrar su virtualidad ordenadora, precisamente sobre la base del "sujeto" que se puede descubrir funcionante en determinadas nociones del derecho. Así, pues, mientras los escolásticos recurrían a subiectum en función tópica, los humanistas lo recurrieron preferentemente en función sistemática. Con todo, debió sufrir la concurrencia de obiectum con la misma función. En el humanismo, en fin, igual que en la escolástica, subiectum jamás se identifica con persona, aunque, por cierto, puede designarla.

Un momento muy significativo de esta historia estuvo representado por G. G. Leibniz, quien empezó el proceso de tecnificación del concepto de subiectum iuris, al cual inicialmente confirió un sentido muy universal, acorde con el amplio sentido que poseía en la escolástica. De hecho, hasta un cierto momento, Leibniz consideró a las personas y a las cosas como subiecta iuris. Con posterioridad, identificó a estos solo con las personas. Además, Leibniz completó el punto de vista humanista, situando a la noción en el más alto rango sistemático, en la serie subjectum, objectum, causa, como elementos de las qualitates morales, vale decir, de los derechos y obligaciones. En consecuencia, Leibniz usó este concepto en su sentido ontológico, o sea, de substrato de aquellos, como punto de partida para llegar a la noción de persona. Además, a Leibniz se debe la idea de construir las normas sobre la base de sujeto y predicado, acudiendo a ellas ahora en su sentido lógico.

Desde Leibniz, seguido por Wolff, y después por Kant, la identificación de subiectum y persona, bajo la expresión subiectum iuris, se convirtió en algo aceptado sin discusión, y penetró profundamente en el lenguaje de los juristas alemanes de fines del siglo XVIII y del siglo siguiente, primero en el discurso, por ejemplo, en la definición de las personas como sujetos, y después en el sistema, como una de las rúbricas de la allgemeiner Teil, en que Rechtssubjekt ocupa un lugar como Oberbegriff o supraconcepto principal, del cual se desciende enseguida a la persona. En esta identificación de la persona como actor del derecho con el sujeto de derecho no tuvo influencia apreciable la identificación de sujeto con la substancia pensante, la conciencia y el yo, que en el ámbito de la filosofía general empezó a tener lugar por influencia de Kant.

2. La noción de subiectum iuris, como instrumento extraído del arsenal filosófico para analizar un problema jurídico, en el modo escolástico, que no le hacía perder su autonomía y carácter filosófico, terminó por convertirse, pues, en una idea técnico-dogmática propia de la ciencia jurídica, como Rechtssubjekt, que obtuvo su lugar en el sistema de la allgemeiner Teil. En su calidad de supraconcepto, quedó determinado que los derechos y obligaciones son imputables al sujeto, no a la persona o al hombre. Solo una vez verificado que la persona es sujeto, queda claro que es a ella a la que tales derechos y obligaciones resultan imputables, pero por ser sujeto, no por ser persona u hombre. Lo que implicaba la posibilidad de que la discusión previa sobre el sujeto concluyere en que otros seres distintos de la persona u hombre también lo fueran y, por ende, recibieran imputación de derechos y obligaciones. Así, claramente en Leibniz cuando durante un tiempo consideró a las cosas como sujetos, sin que, por cierto, hubiera podido alguna vez mirarlas como personas u hombres, si es que uno de éstos hubiese sido el supraconcepto, como lo era en la ciencia jurídica romana y medieval. En final de cuentas, Leibniz mismo y todos sus sucesores se mantuvieron firmes en que el sujeto es solo el hombre. Pero ahí quedó el concepto de sujeto con su latente capacidad para ver ampliado el contenido, como lo estamos viendo en nuestro tiempo a través de todas aquellas teorías que postulan unos derechos de los animales y aun de las cosas o de la naturaleza, lo cual envuelve reconocerles su calidad de sujetos de derechos. Por lo demás, este mismo riesgo estaba ínsito en el planteamiento de los iniciadores de la carrera histórica de nuestra noción, vale decir, los escolásticos españoles del siglo XVI, cuando, para precisamente discutir si los animales eran capaces de tener dominio, se preguntaban, en aparentemente inocentes términos filosóficos, por el sujeto del dominio.

* La investigación que condujo al presente trabajo recibió un subsidio del Fondo Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (FONDECYT), que agradezco.


1 Vid. Guzmán, Alejandro, La influencia de la filosofía en el derecho con especial referencia al concepto de relación jurídica, en Anuario de Filosofía Jurídica y Social 13 (Valparaíso, 1995), pp. 139-167.         [ Links ]

2 Suele atribuirse la invención de la expresión "persona jurídica (juristiche Person) a Arnold Heisse en su Grundriss eines Systems des gemeinen Civilrechts zum Behuf von Pandecten-Vorlesungen (1807, 3ª ed., Heidelberg, 1819, lib. I, cap. 4, Nº 111, p. 25);         [ Links ] pero antes que en él ya aparece en Hugo, Gustav, Lehrbuch eines civilistischen Cursus (Berlin, 1799), IV, p. 12 ss.: véase infra n. 356.

3 Orestano, R., Introduzione allo studio storico del diritto romano (Torino, Giappichelli, s. d. [1961]), p. 95 n. 1; El mismo, Azione, diritti soggetivi, persone giuridiche (Bologna, il Mulino, s. d. [1978]), pp. 116 - 120. Le sigue Tarello, G., Storia della cultura giuridica moderna, I: Assolutismo e codificazione del diritto (Bologna, Il Mulino, s. d. [1976]), p. 139.

4 Gerson, J. De, De vita spirituali animae, 3, en El mismo, Opera omnia (Parisiis, 1521): potetad o facultad actual que conviene a alguien según el dictamen de la recta razón"

5 Summenhart, Konrad, De contractibus (Hagenau, 1515), qu. 1ª, prima concl.: "conveniens alicui ponitur ad denotandum subjectum ipsius deffiniti...".

6 de Molina, Luis, Relectio de dominio (ed. Brufau, Granada, 1964), proemium, lín. 51 - 59 (p. 72): "         [ Links ]Pretendemos discutir cuatro temas, con los cuales opinamos que queda comprendido todo el asunto concerniente al dominio de las cosas. El primero es el de la quididad del dominio: qué es el dominio y cuántos géneros de dominio hay. El segundo es el de su sujeto, esto es, a quiénes conviene tener dominio. El tercero es el de su objeto, esto es, de cuáles cosas puede alguien tener dominio. El cuarto finalmente, es el de su traspaso, vale decir, de qué modo se transfiere el dominio de las cosas".

7 Ibíd., 9, lín. 322 - 323 (p. 98): "El segundo punto principal es el del sujeto del dominio, esto es, a quiénes conviene tener dominio".

8 de Molina, Luis, De justitia et jure (ed. Coloniae Allobrogum, 1773), lib. I, disput. 18 pr.         [ Links ]: "Explicado íntegramente el dominio en general, debemos tratar ahora del sujeto de aquel y del derecho".

9 De Soto, Domingo, De justitia et jure libri decem (Salmanticae, 1556, reimp. anast. Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1968), lib. IV, qu. 1, art. 1: "La presente cuestión pide dividirse en dos artículos, de los cuales uno nos configura la definición del dominio, el otro, en cambio, el sujeto".

10 Ibíd., lib. IV, qu. 1, art. 2: "Prefijada, pues, la definición del dominio, en este artículo 2º, procede explorar su sujeto, o sea, inquirir a quiénes competa propiamente el dominio de las cosas, es decir, si acaso solo, después de Dios, a los ángeles y a los hombres. Pues se arguye que el dominio corresponda a los animales brutos en su orden, por ejemplo sobre las hierbas que, como se lee en Génesis I, les fue concedida para su sustento".

11 Ibíd. lib. IV, qu. 3, art. 1: "Después de configurado tanto el sujeto como el objeto de los dominios, exige el orden que en tercer lugar disertemos de su división".

12 Aragón, Pedro de, In secundam secundae Divi Thomae Doctoris Angelici commentaria (Ludguni, 1597), qu. 72 (p. 92, col. 1ª): "Acerca del cual asunto [sc. el dominio] hemos de tratar cinco puntos. El primero es el de qué sea el dominio. El segundo el del sujeto del dominio, vale decir, quién tenga dominio. El tercero es el del objeto del dominio, esto es, qué cosas pueden caer bajo dominio, si la vida, si la forma, etcétera".

13 Ibíd., qu. 72 (p. 96 col. 1ª): "Habiendo ya explicado qué es el dominio, la economía de esta obra pide que tratemos del sujeto del dominio, vale decir, de aquellos que pueden tener dominio".

14 Ibíd., qu. 62, p. 97 col. 2ª: Lo que hemos dicho acerca del sujeto del dominio, convence con suficiente claridad que de todas las creaturas, solo los hombres y los ángeles pueden tener dominio".

15 Salón, Miguel Bartolomé, Controversiae de justitia et jure, tractatus de dominio rerum, proemium (Venetiis, 1608): "Esta disputación contendrá principalmente cinco capítulos o cuestiones. La primera será acerca de la esencia y naturaleza del dominio. La segunda, del sujeto, esto es, de quién sea capaz de dominio. La tercera, del objeto del dominio, esto es, de qué cosas puedan quedar sujetas al dominio de los hombres...".

16 Grotius, H., De iure belli ac pacis lib. II, cap. 20, párr. 3 (De Kanter - Van Hettinga, Leiden, Brill, 1939, reimp. Aalen, Scientia, 1993, p. 466): "Pero el sujeto de este derecho, esto es, al cual es debido el derecho, no está determinado por la naturaleza misma. Pues la razón dicta que el maleficio pueda ser castigado, mas no quién deba castigar".

17 Grotius, H., De iure belli ac pacis lib. II, cap. 9, párr. 1 (De Kanter - Van Hettinga, p. 309): "Hay también otro modo de extinguir, desaparecido el sujeto en el cual está el imperio o el dominio, esto es, antes de la alienación expresa o tácita, lo cual acontece en las sucesiones intestadas".

18 Grotius, H., De iure belli ac pacis lib. I, cap. 3, párr. 7 (De Kanter - Van Hettinga, p. 100 s.): "[1] Veamos, por tanto, qué sujeto tenga esta suprema potestad. El sujeto es común o propio: como la vista, que tiene como sujeto común al cuerpo, y a los ojos como propio. Así, el sujeto común de la suprema potestad es la ciudad... [3] El sujeto propio es una persona, o varias, según las leyes y costumbres de cada nación".

19 Es seguro que al menos en los juristas romanos, subiectum iuris o dominii no aparece nunca, a juzgar por el Vocabularium iurisprudentiae romanae. Sobre esto: infra V, 1.

20 Ernout, A. - Meillet, A., Dictionnaire étymologique de la langue Latine (4ª ed., Paris, Klincksieck, 1959), s. v. iacio, p. 304 s.

21 Fue escrito hacia el 1286. Desde que se lo imprimió en 1460, tuvo una gran difusión, pues recibió al menos 24 ediciones hasta 1520: Vineis, E. - Maierù, A., La linguistica medievale, en Lepschy, G. C. (ed.), Storia della linguistica (Bologna, Il Mulino, s. d. [1990]), II, p. 83 y n. 271.

22 Cit. por Pfister, Raimund, Zur Geschichte der Begriffe Subjekt und Prädikat, en Münchener Studien zur Sprachwissenschaft 35 (München, R. Kitzinger, 1976), p. 109: "         [ Links ]Supósito (o supuesto, suppositum) es aquello de lo cual hablamos, y en dialéctica se dice sujeto (subiectum). Apuesto (o apósito, appositum) es aquello que se dice de otro, y en dialéctica se lo llama predicado (praedicatum). Y sepas que todo lo que precede al verbo principal o se entiende precederle es supósito (o supuesto, suppositum). Mas, el verbo principal con todo cuanto le sigue es apuesto (o apósito, appositum)". Las palabras castellanas "apósito" y "apuesto", con que hemos traducido literalmente appositum, no significan lo que ésta en el texto, pero, como appositum denota al "predicado" de la oración, empleamos aquellas para no tener que traducir appositum, que era un término de la gramática, precisamente por "predicado", atendido lo que se dice en el texto, en orden a que praedicatum era un término de la dialéctica y no de la gramática.

23 Johannes hablaba en general, porque en la gramática medieval también solió usarse subiectum y praedicatum junto a suppositum y appositum por algunos autores del siglo XIII, como lo muestra Pfister, Raimund, Zur Geschichte cit (n. 22), p. 110.

24 J. Duns Scotus, De modis significandi sive grammatica speculativa, cap. 6 [en El mismo, Opera omnia, Parisiis, apud. L. Vives, 1841), I, p. 4]: "Pero el término se refiere a la razón de definir las descomposiciones del silogismo, porque el dialéctico descompone el silogismo en proposiciones, y las proposiciones en sujeto y predicado, que se llaman términos según el lógico".

25 En el texto de Johannes Januensis, "dialéctica" significa "lógica". Aunque Aristóteles usó alguna vez el término "lógica", éste se tecnificó completamente por obra de los estoicos quienes designaron con él a una parte de la íntegra filosofía, la cual se completaba con la ética y la física. La lógica la dividían aquéllos en retórica y dialéctica, y ésta, a su vez, en dialéctica de los significantes o gramática (que, en términos generales, equivalía a nuestras actuales ciencias del lenguaje) y dialéctica de los significados (que, dicho en general, coincidía con nuestra lógica). Desde que la retórica y la dialéctica de los significantes o gramática se especializaron tanto, que empezaron a quedar fuera de la filosofía y, por ende, de la lógica, ésta tendió a coincidir con la dialéctica de los significados, de donde provino la práctica de llamar "lógica" a la dialéctica, ya en el siglo I d. C., si bien todavía prevaleció el uso del término "dialéctica". En la Edad. Media y durante el comienzo de la Epoca Moderna se recurrió promiscuamente ambos vocablos. Solo desde el siglo XVII empezó a predominar, hasta hoy, el empleo de la palabra "lógica". En el siglo XIX, reapareció el vocablo "dialéctica", pero con significados acotadamente técnicos, como en Hegel o en Marx. Sobre algunos aspectos de lo anterior, véase Guzmán, Alejandro, Historia de la interpretación de las normas en el derecho romano (Santiago de Chile, Instituto Juan de Solórzano y Pereyra, 2000), pp. 306 s.

26 Sobre esta atribución, d'Onofrio, Guido, Fons scientiae. La dialectica nell'Occidente tardo-antico2 (Napoli, Liguori, 1986), p. 15 n. 10, con literatura.         [ Links ]

27 Se trata de un manual en el que vienen comparadas la lógica aristotélica y la estoica. Aunque no se acepte la paternidad de Apuleius, no hay razón para dudar que haya sido escrita en el siglo II d. C.: Kneale, W. - Kneale, M., El desarrollo de la lógica (1961, trad. cast. Madrid, Tecnos, 1972, reimp. 1980), p. 172.

28 Que a esta clase de proposiciones se refiere el texto, se deduce de Apuleius Madaur., perì e2rmeneíaç (ed. Thomas, P., Lipsiae, Teubner, 1908, reimp. 1930), II, lín. 19 - 20 y 9: "Propositionum… duae species sunt, altera praedicativa, quae etiam simplex est… altera substitutiva vel condicionalis… nos nunc de praedicativa dicemus…" ("De las proposiciones… hay dos especies, una predicativa, que también es simple… otra sustitutiva o condicional… nosotros ahora nos referimos a la predicativa").

29 Apuleius Madaur., perì e2rmeneíaç (Thomas), IV, lín. 1 - 3: "Por lo demás, la proposición, como dice Platón en el Teeteto, consta solamente de dos partes de la oración, nombre y verbo, como `Apuleyo diserta'" (Ceterum propositio, ut ait in Theaeteto Plato duabus paucissimis orationis partibus constat, nomine et verbo, ut `Apuleius desserit'…). La cita de Platón es al Theaet. 206d: o5noma y r2h<ma. Tales son las designaciones que también emplea y define Arist., de interpret. cap. 1, 2 y 3 (16a -17a). El nombre significa algo con independencia del tiempo, como "salud", mientras que el verbo designa algo con referencia al tiempo pasado, presente o futuro, como "está bien".

30 Sobre esta terminología: Sullivan, Mark, Apuleian Logic. The Nature, Sources and Influence of Apuleius's Peri Hermeneias (Amsterdam, North-Holland Publ. Co., 1967), pp. 35 - 38;         [ Links ] d'Onofrio, Guido, Fons scientiae. La dialectica nell'Occidente tardo-antico (2ª ed., Napoli, Liguori, 1986), pp. 203 - 204, 208 - 211, 215 - 217, 226 - 239.

31 Apuleius Madaur., perì e2rmeneíaç (Thomas), IV, lín. 12 - 15: "Ex duabus praedictis partibus altera subiectiva nominatur, veluti subdita, ut `Apuleius'; altera declarativa, ut `disserit' vel `non disserit'; declarat enim, quid faciat Apuleius" ("De las dos antedichas partes, una se llama subjetiva, al modo de súbdita, como `Apuleyo'; la otra declarativa, como `diserta' o `no diserta'; pues declara qué cosa haga Apuleyo").

32 Apuleius Madaur., perì e2rmeneíaç (Thomas), IV, lín. 25, 9; VII, lín. 13, 14.

33 Mart. Capella, De nuptiis Philologiae et Mercurii (ed. Dick, A. - Préaux, J., Stutgardiae, Teubner, 1969), IV, 390.         [ Links ]

34 Mart. Capella, De nuptiis (Dick - Préaux), IV, 388: "Nomen est, quod quam rem significat et per casus flecti potest; verbum est, quod aliquid significat et per tempora flecti potest; ut Cicero nomen, disputat verbum".

35 Mart. Capella, De nuptiis (Dick - Préaux), IV, 393: "Nam sunt proloquii partes duae; quae in nomine una subiectiva dicitur, quae in verbo altera declarativa. Subicitur enim quid sit, et declaratur quid de illo possit intelligi" ("Pues las partes del proloquio son dos; una, la que está en el nombre, se llama subjetiva, la otra, que en el verbo, declarativa. Pues se pone debajo lo que sea, y se declara qué puede entenderse acerca de ello").

36 Mart. Capella, De nuptiis (Dick - Préaux), IV, 394.         [ Links ] Apuleius no ofrece esta aclaración, pero tampoco dice que las pars subiectiva se identifica con el nomen, y la declarativa con el verbo. Se limita a afirmar que una de ambas partes es llamada subjetiva y la otra declarativa, sin más: véase nota 31.

37 Categoriae decem 1 (Migne, PL. XXXII, 1, col. 1.419): "Is igitur nos docuit ex octo his, quas grammatici partes orationis vocant, eam solam recte appellari orationis partem, quae indicaret aliquid vocabuloque signaret. Itaque solas orationis partes, auctore Aristotele, nomen et verbum debemus accipere; ceteras vero ex his fieri et compagines orationis potius, quam partes eius debere nominare. Nomen namque personam demonstrat, verbum quis quisque faciat patiaturve" ("El [sc. Aristóteles], pues, nos enseña que de las ocho que los gramáticos llaman partes de la oración, rectamente se llama parte de la oración solo la que indica algo y signa con un vocablo. Así, pues, debemos considerar solo como partes de la oración, de que es autor Aristóteles, al nombre y al verbo; por lo que atañe a las demás, que se construyen a partir de aquéllas, mejor se las debe denominar junturas de la oración que partes suyas. Así, pues, el nombre señala a una persona; el verbo, lo que alguno haga o padezca").

38 Categoriae decem 1 (Migne, col. 1.420): "…omne quidquid est comprehendens dixit ou1sía, extra quam nec inveniri nec cogitari potest. Haec est una de categoriis decem".

39 Categoriae decem 1 (Migne, col. 1.420): "Pero consta que las categorías se llaman así, en razón de que no se pueden conocer sino a partir del sujeto… Pues, ¿quién puede conocer qué sea un hombre, a menos que ponga ante sus ojos a algún hombre, como sujeto del hombre?".

40 Categoriae decem 5 (Migne, col. 1.423): "Y puesto que en la usía permanente, aquellas cosas que le son accidentales son conocidas como estando en ella, la usía misma, quisieron llamarla u2pokeímenon, esto es, subyacente, y no en el sujeto; pero aquellas cosas que son accidentes las llamaron e1u u1pokeime'nw, esto es, en el subyacente".

41 Categoriae decem 5 (Migne, col. 1.425).

42 Subiacens es el participio de presente activo del verbo subiaceo = "estar echado, colocado, situado debajo de, estar sometido, subordinado".

43 Aparte los lugares antes citados, véanse Mart. Capella, De nuptiis (Dick - Préaux), IV, 394, 397, 408, 412, 422.         [ Links ]

44 Mart. Capella, De nuptiis (Dick - Préax), IV, 361: "         [ Links ]Todo lo que decimos o es un sujeto (subiectum), o es acerca de un sujeto (de subiecto) o está en un sujeto (in subiecto). Sujeto (subiectum) es la sustancia primera, que él mismo no es inseparablemente accidente de ningún otro, pero del cual otros son accidentes, como `Cicerón es', no el nombre, sino lo que con ese nombre se significa". En seguida, el autor explica los conceptos involucrados por las expresiones "acerca de un sujeto" (de subiecto) y "en un sujeto" (in subiecto)". Traducimos el verbo accidere, de donde accidens ("accidente"), merced a una perífrasis que incluye al sustantivo "accidente", dado que en castellano el verbo latino accidere no está representado por un verbo. La traducción de subiectum por "sujeto" es correcta a condición de que no se entienda bajo ella al sujeto gramatical de una oración, sino al sujeto ontológico o al lógico. Claro ello, resulta exagerada la precaución de Pfister, Raimund, Zur Geschichte cit (n. 22), p. 107, cuando exige que subiectum sea traducido por "substancia" o "substrato", a fin de evitar que se entienda bajo la traducción "sujeto" al gramatical.

45 Mart. Capella, De nuptiis (Dick - Préaux), IV, 361 - 362.         [ Links ]

46 S. Boetius, In categorias Aristotelis libri quatuor (Migne, PL. LXIV, 2), I, col. 169: "De aquellas cosas que son, unas se dicen de un cierto sujeto, pero no están en ningún sujeto… Mas otras están en un sujeto, pero no se dicen de ningún sujeto… Otras se dicen de un cierto sujeto y están en un sujeto… Otras ni están en un sujeto ni se dicen de un sujeto…".

47 S. Boetius, In categorias Aristotelis (Migne), I, col. 171 - 175, y el texto aristotélico siguiente, ibi, con su comentario col. 175 - 177.         [ Links ]

48 A. Cassiodorus, De artibus ac disciplinis liberalium litterarum (Migne, PL. CXX), III, 586 A (col. 1070): "         [ Links ]La que se dice propia, principal y máximamente substancia es la que no es predicada del sujeto (de subiecto) ni está en el sujeto (in subiecto), como algún hombre o algún caballo".

49 Isidorus Hisp., Etymologiae sive origines II, 26, 6 (Oroz - Marcos, BAC., I, p. 401): "         [ Links ]La que propia y principalmente se dice substancia es aquella que no es predicada acerca del sujeto ni está en el sujeto, como algún hombre o algún caballo".

50 Isidorus Hisp., Etymologiae sive origines II, 26, 12 - 14 (Oroz - Marcos,         [ Links ]): "12. Pero aquellos accidentes que están en un subsistente o sujeto (in subiecto), no son substancias, ya que no subsisten, mas se alteran, como el color o la forma. 13. [sc. Se dice] acerca del sujeto (de subiecto) y en el sujeto (in subiecto), como [sc. si se dijera] acerca del mismo y en el mismo. Cuando se dice acerca del sujeto (de subiecto), se trata de la substancia, y es como si se dijera acerca de la substancia. Pero cuando se dice en el sujeto (in subiecto), se trata de los accidentes, esto es, de aquellos que inciden en la substancia, como la cantidad, la cualidad, la figura. Por lo tanto, del sujeto (de subiecto) emanan los géneros y las especies; en el sujeto (in subiecto) están los accidentes. Es claro que las categorías se llaman así porque no pueden ser conocidas a no ser que se las conozca a partir de los sujetos (ex subiectis). Pues, ¿quién podría conocer qué cosa sea un hombre, a no ser que ponga un hombre ante sus ojos, como sujeto (subiectum) del nombre?"

51 Véase supra d).

52 Mejor que "substancia", que es, empero, la traducción mayoritaria. También se puede decir "entidad": vid. Giannini, H. - Flisfisch, I., Introducción a su edición y traducción de Arist., Las categorías (Santiago, Ed. Universitaria, 1988), pp. 24 - 27.         [ Links ]

53 Arist., metaph. VII, 3 - 1028b lín. 33 - 36 (ed. García-Yebra, Madrid, Gredos, 1982, reimp. 1990): Le'getai d 1 h2 ou1sia, ei1 mh> pleonacw<ç, a1ll 1 e1n te'ttarsi' ge ma'lista. Kai> ga>r to> ti' h3n ei3nai kai> to> kaqo'lou kai> to> ge>noç ou1si'a dokei< ei3nai e2ka'stou, kai> te'tarton tou'twn to> u2pokei'menon*

54 Arist., metaph. (García-Yebra) VII, 3 - 1028b lín. 36 - 37: To> d 1 u1pokei'menon e1sti kaq 1 ou3 ta> a5lla le'getai, e1kei<no de> au1to> mhke'ti kat 1 a5llou* Para la definición de u2pokei'menon, ver también: Arist., metaph. V, 8 - 1017b lín. 13 - 14 (García-Yebra).

55 Ya en Platón, Prot. 349b, aparece la misma idea, expresada, empero, con recurso al verbo (u2po'keimai) no al sustantivo (u2pokei'menon). Qué cosa sea, a su vez, el u2pokei'menon en sí, lo discute Aristóteles en metaph. VII, 3 - 1029a ss.: puede tratarse de la materia (el bronce), o bien, la forma (el diseño de la estatua), o quizá el compuesto de ambas (la estatua de bronce). Pero este tema ya no nos interesa.

56 Arist., cat. (Giannini - Flisfisch ) 2 - 1a, lín. 20 - 24 (ed. Giannini - Flisfisch, Santiago de Chile, Ed. Universitaria, 1998): Tw<         [ Links ]n o5ntwn ta> me>n kaq 1 u2pokei'menou tino>ç le'getai, e>n u2pokeime'nv de> o1deni' e1sin... ta> de' e1n u1pokeime'nv me'n 1esi, kaq 1 u1pokeime'no de> 2odeno>ç l'egetai... ta> de' kaq 1 u1pokeim'eno te le'getai kai> u2pokei'me'nv e1si'n... ta> de' o5t 1 e1n u1pokeim'eno e1si'n o3te kaq 1 u1pokeim'eno tino>ç le'getai...

57 Arist., cat. (Giannini - Flisfisch ) 5 - 2a, lín. 11 _ 13: Ou1si1a de' 1estin h' kuriwtata' te kai> prw'twç kai> ma'lista legome'nh, h7 mh'te kaq 1 u2pokeime'nou tino> le'getai mh't 1 e1un u1pokeime'nv tini' e1stin...

58 Arist., cat. (Giannini - Flisfisch ) 5 - 2b lín. 4 - 5: w7çe ta> a6lla pa'nta h6toi kaq 1 u1pokeimenwn le'getai tw<n prw'twn ou1siw<n h6 e1n u1pokeime'nais au1tai<ç e1çi'n*

59 La noción de u2pokei'menon también perteneció a la filosofía estoica En la conocida distinción que ella hacía de shmaino'menon (significado), semai'non (significante: la voz) y tugca'non (el objeto externo, la cosa), esta última aparece descrita como u2pokei'menon (Arnim, Stoicorum veterum fragmenta II Nº 166, p. 48, lín. 21). Más en general, el u2pokei'menon es una de las cuatro categorías que aceptaban los estoicos (Arnim, SVF II Nº 369, 371 - 374, p. 124 - 125); y que identificaban con la materia primordial sin cualidades (ibíd. II, Nº 374, p. 125; II Nº 376 - 380, p. 126; II Nº 762, p. 214) y con el objeto concreto. En este último sentido, se convierte en el tugca'non de la teoría linguística. Véase: Zeller, Eduard, Die Philosophie der Griechen in ihrer geschichtlichen Entwicklung (5ª ed., 1923, reimp. Hildesheim y otras, Olms, 1990), III, 1, p. 95 s.; Pohlenz, M., La Stoa (1959, trad. Ital., Firenze, La Nuova italia, 1967, reimp. 1978), I, p. 130; II, p. 39.

60 Véase supra nota 56.

61 Se recordará, empero, que en esta obra u2pokei'menon también aparece vertido como subiacens (= subyacente), de manera, por lo demás, muy propia, porque el verbo subiaceo equivale exactamente al verbo u2pókeimai [véase supra 4 a) y nota 42].

62 Pfister, Raimund, Zur Geschichte cit (n. 22), pp. 106 - 107.

63 Difícilmente subiectiva y subdita significan "sometida", porque, ¿a qué se "somete" la parte de que aquí se trata?

64 Arist., de interpret., cap. 1, 2 y 3 (16a -17a). El nombre significa algo con independencia del tiempo, como "salud", mientras que el verbo designa algo con referencia al tiempo pasado, presente o futuro, como "está bien". Varrón, en el lugar indicado en la nota 66, cita precisamente a Aristóteles.

65 Plat., Crat. 425a; 431b - c; Soph. 262a; Theaet. 206d. No equivalen al sustantivo y al verbo. Así, por ejemplo, para Platón y Aristóteles, el adjetivo es un o5noma. Pfister, Raimund, Zur Geschichte cit (n. 22), p. 105. Solo a partir de los estoicos empezó a diferenciarse claramente las distintas partes de la oración hasta llegarse a las 8 que aun hoy distinguimos.

66 Vid., por ejemplo, Varro, de ling. Lat. VIII, 4.

67 Pfister, Raimund, Zur Geschichte cit (n. 22), p. 105.

68 Véase supra 3 a).

69 Pfister, Raimund, Zur Geschichte cit (n. 22), pp. 107 s.         [ Links ], si bien al autor le interesa el asunto desde un punto de vista gramatical, que no era el de Apuleius.

70 Véase supra 3 b).

71 Arist., de interpr. 5 - 17a lín. 20.

72 S. Boetius, In librum Aristotelis de interpretatione libri duo (Migne, PL. LXIV, 2), I, col. 316 B-C: "         [ Links ]Es pues oración simple la que consta de dos términos. Los términos son el nombre y el verbo, que predicamos en una proposición simple, como en aquello que es, [sc. por ejemplo] `Sócrates disputa'…".

73 S. Boetius, In librum Aristotelis de interpretatione (Migne), I, col. 316 C: "[sc. en donde] `Sócrates' y `disputa' son términos. Y el término menor que se propone en el enunciado, como `Sócrates', se llama sujeto (subiectum) y se pone primero; pero el mayor, que se predica (praedicatur), como `disputa', se coloca después. Cualquier proposición que ha sido hecha a partir de un sujeto (ex uno subiecto) y de un predicado (uno praedicato), es llamada enunciación simple".

74 Cfr. estas otras definiciones del mismo S. Boetius, Introductio ad syllogismos categoricos (Migne, PL. LXIV, 2), col. 768, C: "         [ Links ]Simplicium vero enuntiationum partes sunt subiectum atque praedicatum. Subiectum est quod praedicati suscipit dictionem, ut in ea propositione quae est `Plato philosophus est', `Plato' subiectum est, de ipso enim `philosophus' praedicatur, et in eo `philosophi' suscipit dictionem. Praedicatum vero est quod dicitur de subiecto, ut in eadem prepositione, `philosophus' dicitur de `Platone' subiecto…" ("Pero las partes de las enunciaciones simples son el sujeto y el predicado. Sujeto es el que recibe dicción del predicado, como en la proposición `Platón es un filósofo', en donde `Platón' es el sujeto, pues `filósofo' es predicado del mismo, y en él se recibe la dicción de `filósofo'. Predicado es, por su lado, lo que se dice del sujeto, como, en la misma proposición, `filósofo', que se dice del sujeto `Platón'…").

75 Lo cual se olvida cuando se afirma en sede lingüística que el establecimiento de las denominaciones de "sujeto" y "predicado" se deben a Boetius [por todos, Vineis, E. - Maierù, A., La lingüística medievale, en Lepschy, G. C. (ed.), Storia della lingustica (Bologna, II Mulino, s. d. [1990]), II, p. 36], porque él no se refería al sujeto gramatical, sino al lógico. Aquel no fue denominado subiectum sino muy tardíamente. En la Edad Media, como vimos, se lo llama suppositum, y appositum al predicado.

76 Porfirius, Isagoge (ed. Girgenti, G., Milano, Rusconi, 1995) 21, 13: "         [ Links ]en efecto, es necesario que exista un u2pokei'menon, para que algo le sea inherente accidentalmente" .

77 S. Boetius, Commentaria in Porphyrium (Migne, PL. LXIV, 2), V, col. 150 B.         [ Links ]

78 S. Boetius, Commentaria in Porphyrium (Migne), V, col. 156 A: "         [ Links ]...es diverso aquello que adhiere como accidente y aquello al cual se adhiere como accidente. Pues aquel al cual se adhiere como accidente es sujeto (subiectum) o supósito (suppositum). Pero lo que adhiere como accidente es superpósito (o superpuesto, superpositum) o de naturaleza adventicia. También aquello que es supuesto es substancia, pero lo que es predicado como accidente viene extrínsecamente".

79 Arist., cat. (Giannini - Flisfisch ) 3 - 1b, lín. 11 y 23.

80 S. Boetius, In librum Aristotelis de interpretatione libri duo (Migne, PL. LXIV, 2), I, col. 316 B - C: "         [ Links ]Así, pues, una oración simple es la que consta de dos términos. Los términos que predicamos en una proposición simple, o son nombres o son verbos, como en `Sócrates disputa', [sc. en donde] `Sócrates' y `disputa' son términos. Y el término menor que se propone en el enunciado, como `Sócrates', se llama sujeto (subiectum) y se pone primero; pero el mayor, que se predica (praedicatur), como `disputa', se coloca después. Cualquier proposición que ha sido hecha a partir de un sujeto (ex uno subiecto) y de un predicado (uno praedicato), es llamada enunciación simple".

81 Mart. Capella, De nuptiis (Dick - Préaux) IV, 361: "         [ Links ]Sujeto (subiectum) es la sustancia primera, que él mismo no es inseparablemente accidente de ningún otro, pero del cual otros son accidentes, como `Cicerón es', no el nombre, sino lo que con ese nombre se significa".

82 S. Boetius, Commentaria in Porphyrium (Migne), V, col. 156 A: "         [ Links ]...es diverso aquello que adhiere como accidente y aquello al cual se adhiere como accidente. Pues aquel al cual se adhiere como accidente es sujeto (subiectum) o supósito (suppositum). Pero lo que adhiere como accidente es superpósito (o superpuesto, superpositum) o de naturaleza adventicia. También aquello que es supuesto es substancia, pero lo que es predicado como accidente viene extrínsecamente".

83 Los tratados aristótélicos traducidos y comentados por Boetius fueron las Categoriae y el De interpretatione.

84 Boetius comentó la Topica de Cicerón.

85 Boetius escribió las siguientes obras, muy fundadas en Aristóteles y también en Cicerón: Introductio ad categoricos syllogismos, De syllogismo categorico, De syllogismo hypothetico, De divisione, De definitione y De differentiis topicis.

86 Prantl, Karl, Geschichte der Logik im Abendlande (1855, reimp. Graz, Akad. Druck - u. Verlagsanstalt, 1955), II, pp. 1 ss. También d'Onofrio, Guido, Fons scientiae cit. (n. 26), pp. 3 - 22.

87 Alcuinus, De dialectica (Migne, PL. CI), 338, C - D, col. 956): "Alcuino: Pues aquello que se discierne por el sentido corporal decidieron llamarla usia, esto es, substancia. Mas aquello que solo se colige con el procedimiento del alma, que a menudo cambia, prefirieron denominarlo symbebicos, esto es, accidente. A la usia también quisieron llamarla ypocimenon, esto es, subyacente. Pero aquellas cosas que son accidentales dijeron que se llaman enypocimenon, esto es, en el subyacente. Pero es necesario que los accidentes estén en cualquier substancia.. Por esto aquella substancia se llama subyacente, mas aquellos accidentes en la substancia subyacente…".

88 Véase supra 3 c).

89 Alcuinus, De dialectica (Migne), 344, A - B, col. 965: "         [ Links ]Carlos: ¿De dónde es que se dice predicativas? _ Alcuino: Porque `hombre' es substancia y `justicia' accidente; y se predica de `hombre'. _ Car.: ¿Qué relación hay entre `hombre' y `justo'? ¿Acaso no son dos nombres <y dos términos>? _ Alc.: En efecto, son dos nombres y dos términos; y el término mayor se predica del término menor. _ Car.: ¿De qué manera? _ Alc.: Pues `justicia' se predica de `hombre', y `hombre' es el término menor. Ya que `justicia' se predica no solo de' hombre', sino también de Dios y de los ángeles; y por esto `justicia' es término mayor que' hombre', porque aparece más lato; y' hombre' es sujeto de `justicia'; y el término menor se llama sujeto; el mayor se llama término predicado, porque va más ampliamente".

90 Abaelardus, P., Dialectica (ed. De Rijk, L. M., Assen, Van Gorcum, 1970), tract. II, lib. 1º, p. 161: "Los miembros con los cuales se compone [sc. una preposición categórica] son el predicado y el sujeto, y asimismo la cópula de los mismos, y es por esto que el verbo lo entendemos por sí mismo, separadamente del predicado, como en la proposición por la que se dice `el hombre es un animal', [sc. en donde] `animal' se predica, mientras `hombre' se sujeta, en tanto que el verbo interpuesto copula el predicado al sujeto".

91 Abaelardus, P., Dialectica (De Rijk), tract. I, vol. 3, lib. 3º, p. 130 ss.

92 "Supósito (o supuesto, suppositum) es aquello de lo cual hablamos, y en dialéctica se dice sujeto (subiectum). Apuesto (o apósito, appositum) es aquello que se dice de otro, y en dialéctica de lo llama predicado (praedicatum)" Véase supra II, 2.

93 Petrus Hispanus, Tractatus o Summule logicales (ed. L. M. De Rijk, Assen, van Gorcum, 1972), tract. I, 7: "         [ Links ]La proposición es la oración que significa lo verdadero o lo falso, como `el hombre corre'. De las proposiciones, una es categórica, otra hipotética. La categórica es aquella que tiene como sus partes principales un sujeto y un predicado, como `el hombre corre'. En esta proposición, en efecto, el nombre `el hombre' es el sujeto, el verbo `corre' es el predicado, y lo que conecta a uno con otro es la cópula... El sujeto es aquello de lo que se dice algo; el predicado es lo que se dice de otro".

94 Petrus Hisp., Tractatus o Summule logicales (De Rijk ), IV, 1: "La proposición es la oración afirmativa o negativa de algo acerca de algo o de algo a algo. El término es aquello en lo que se descompone la proposición, como en sujeto y predicado".

95 Petrus Hisp., Tractatus o Summule logicales (De Rijk ), III, 3.

96 Thoma Aquinat., In Aristotelis peri hermenesias (ed. Leonina, Taurini, 1955), lib. I, lect. 10, núm. 2: "         [ Links ]El sujeto de la enunciación es un nombre o algo tomado en el lugar de un nombre".

97 Thoma Aquinat., De propositionibus modalibus (ed. Leonina, Taurini - Romae, 1954): "         [ Links ]Puesto que se dice `proposición modal' de `modo', para saber qué cosa sea una proposición modal, primero debe saberse qué cosa es un modo. Así, pues, el modo es una determinación adherente de la cosa, que se hace por agregación de un nombre adjetivo, que determina al sustantivo, como cuando se dice que `el hombre es blanco', o por adverbio, que determina al verbo, como `el hombre corre bien'. Debe saberse también que el modo es triple. Alguno determina al sujeto de la proposición, como `el hombre blanco corre'. Alguno determina al predicado, como `Sócrates es un hombre blanco' o `Sócrates corre velozmente'. Alguno determina la composición misma del predicado al sujeto, como cuando se dice `que Sócrates corra es imposible': y solo es bajo este modo que se habla de una proposición modal".

98 Thoma Aquinat., STh. Ia qu. 29, art. 2, resp.: "Respondo diciendo que según el Filósofo, en el libro V de la Metaphysica, substancia tiene dos sentidos. De un modo se dice substancia de la quididad de la cosa, que significa la definición… De otro modo se dice substancia del sujeto o supósito (subiectum vel suppositum) que subsiste en el género de la substancia…".

99 Thoma Aquinat., Quaestiones disputate de anima, en Opera omnia (Ed. Bazán, Roma, Les Editions du Cerf, 1996), XXIV, 1, quaest. XIX: "         [ Links ]Para investigar, por ende, si las potencias sensitivas se corrompen habiéndose corrompido el cuerpo, o bien, si permanecen en el alma separada, el principio de la investigación debe situarse en considerar cuál es el sujeto de las predichas potencias. Pero es manifiesto que el sujeto de una potencia debe ser aquello de que se dice que puede según la potencia [sc. de que se trate], pues todo accidente denomina a su sujeto. Así, pues, es lo mismo que [sc. algo] pueda actuar o padecer y que sea agente o paciente; de donde resulta como necesario que sea sujeto de la potencia aquel que es sujeto de la acción o pasión, de las cuales la potencia es principio".

100 Thoma Aquinat., Commentaria in Sentent. III, d. 5, qu. 1, art. 3: "A la cuarta [sc. objeción] debe decirse que aquellas cosas que difieren por el género o la especie, difieren en el número de la esencia o naturaleza; pero no es necesario que difieran en el número del supósito o sujeto (suppositi vel subiecti): porque aquellas cosas que consideradas en sí son de diversos géneros o especies, pueden acumularse en un supósito o sujeto (suppositum vel subiectum), como la carne y el hueso al constituir el cuerpo, y la palidez y la longitud que están en el mismo sujeto...".

101 G. de Ockham, Summa logicae (en El mismo, Opera philosophica et theologica, I, ed. Boehner, Ph. - Gál, G. - Brown, S., N. Y., St. Bonaventura, 1974), pars. I, cap. 30: "Sujeto se dice doblemente: como existencia y como predicación. Y como existencia, en el mismo modo en que la substancia es puesta debajo de los accidentes. Pues [sc. estos] tienen ser en la misma [sc. substancia] y fuera de ella no subsisten. Por lo que se refiere a la predicación, el sujeto es particular".

102 G. de Ockham, Summa logicae (Boehner y otros), pars. I, cap. 30: "         [ Links ]De lo cual puede colegirse que algo se llama sujeto porque realmente está debajo de otra cosa que le inhiere y a la cual adviene realmente".

103 G. de Ockham, Summa logicae (Boehner y otros), pars. I, cap. 30: "         [ Links ]Et sic subiectum accipitur dupliciter, stricte scilicet, et sic dicitur subiectum respectu accidentium realiter inhaerentium sibi, sine quibus potest subsistere. Large autem dicitur subiectum omnis res quae alteri substat, sive illa res cui substat sit accidens inhaerens realiter sive sit forma substantialis informans rem cui adhaeret, et sic materia dicitur subiectum respectu formarum substantialium".

104 G. de Ockham, Summa logicae (Boehner y otros), pars. I, cap. 30: "         [ Links ]Aliter autem dicitur subiectum, quia est pars propositionis praececedens copulam, de quo aliquid praedicatur, sicut in ista propositione `homo est animal', `homo' est subiectum, quia de homine praedicatur `animal'. Et subiectum sic acceptum potest multipliciter accipi. Uno modo dicitur subiectum large omne illud quod potest in quacumque propositione vera vel falsa subici. Et sic quodlibet universale respectu alterius potest esse subiectum, sicut patet in talibus propositionibus `omne animal est asinus', `omnis albedo est corvus', et sic de aliis. Aliter accipitur subiectum stricte, et sic dicitur subiectum illud quod subicitur in propositione vera ubi est directa praedicatio; et sic est `homo' subiectum respectu `animalis', sed non e converso. Tertio dicitur subiectum magis stricte, scilicet illud quod est subiectum in conclusione demonstrata, quae scitur vel nata est sciri scientia proprie dicta. Et sic accipiendo subiectum, quot sunt conclusiones habentes distincta subiecta, tot sunt subiecta in ista scientia aggregata; et sic in logica sunt multa subiecta, et similiter in metaphysica et in naturali philosophia. Aliter accipitur subiectum strictissime pro aliquo primo aliqua primitate inter talia subiecta. Et sic aliquando subiectum comunissimum inter talia subiecta vocatur subiectum, et aliquando illud quod est perfectius, et sic de aliis primitatibus. Hoc tantum est commune omnibus quod quodlibet istorum est subiectum per praedicationem".

105 En lo que atañe al predicado, G. de Ockham, Summa logicae (Boehner y otros), pars. I, cap. 31, se expresa así: "Sicut subiectum dicitur illa pars propositionis quae praecedit copulam, ita illa pars propositionis quae sequitur copulam dicitur praedicatum. Volunt tamen aliqui quod praedicatum est copula cum illo quod sequitur copulam. Sed quia ista controversia dependet ex significato vocabuli, quod ad placitum est utentium, ideo de hoc nunc pertranseo. Et qualitercumque dicatur praedicatum, multipliciter accipitur. Uno modo omne illud quod est alterum extremum propositionis et non est subiectum; et sic quilibet terminus potest esse praedicatum qui praedicari potest in propositione vera vel falsa. Aliter accipitur praedicatum quod praedicatur in propositione vera in qua est directa praedicatio. Et sic `animal' est praedicatum respectu `hominis' sed non respectu `lapidis'. Tertio dicitur praedicatum illud quod praedicatur de aliquo subiecto praedicatione directa, de quo subiecto potest esse scientia proprie dicta. Et sic accipit Philosophus praedicatum I Topicorum', ubi distinguit quatuor praedicata, scilicet genus, definitionem, proprium et accidens, et sub genere comprehendit differentiam. Ubi non enumeratur species, quia quamvis species praedicetur de individuis, quia tamen individua non possunt esse subiecta in propositionibus scitis scientia proprie dicta, ideo inter illa praedicata species non enumeratur. Copula autem vocatur verbum copulans praedicatum cum subiecto" ("Así como se dice sujeto de aquella parte de la proposición que precede a la cópula, así aquella parte de la proposición que sigue a la cópula se llama predicado. Algunos quieren, empero, que el predicado es la cópula con aquello que sigue a la cópula. Pero como esta controversia depende del significado de los vocablos, que queda al arbitrio de los usuarios, por ello entro ahora en esto. Y de cualquier manera que se hable de predicado, se entienden múltiples cosas. En un modo, de todo aquello que está en el otro extremo de la proposición y no es sujeto; y así cualquier término puede ser el predicado, que se puede predicar en una proposición verdadera o falsa. De otro modo se entiende el predicado como lo que es predicado en una proposición verdadera en la cual hay una predicación directa. Y así `animal' es predicado respecto de `hombre' pero no respecto de `piedra'. En tercer lugar se dice predicado de aquello que es predicado de algún sujeto en predicación directa, del cual sujeto puede haber ciencia propiamente dicha. Y así entiende el predicado el Filósofo en el libro I de los Tópicos, en donde distingue cuatro predicados, esto es, el género, la definición, el propio y el accidente, y bajo el género comprende la diferencia. Ahí no enumera la especie, pues, aunque la especie se predique de los individuos, como, empero, los individuos no pueden ser sujetos en proposiciones formuladas a partir de la ciencia propiamente dicha, por ello la especie no es enumerada entre aquellos predicados. La cópula se llama verbo que une el predicado con el sujeto").

106 Hoy día antepondríamos "provisionalmente" a "demostradas".

107 J. Duns Scotus, Super universalia Porphyrii quaestiones, qu. III, 12 [en El mismo, Opera omnia, Parisiis, apud. L. Vives, 1841), I, p. 72]: "Acerca de lo primero, `sujeto' suele tomarse en múltiples sentidos, como aparece en estos versos… A propósito de nuestro tema, se toma en el último sentido, esto es, en el de aquello acerca de lo cual el intelecto especula en la ciencia, que debe llamarse con más verdad objeto que sujeto…".

108 Thoma Aquinat., In Aristotelis perihermeneias (ed. Leonina, Taurini, 1955), lib. I, lect. 4, núm. 1: "         [ Links ]Después que el Filósofo [sc. Aristóteles] fijó el orden de la significación de las voces, entra ahora a la fijación de las voces significativas mismas. Y porque principalmente trata de la enunciación, que es el tema (subiectum) de este libro [sc. el de interpretatione], en cualquiera ciencia deben conocerse con anterioridad los principios del tema".

109 Thoma Aquinat., In Aristotelis perihermenesias, lib. I, lect. 1, núm. 3: "         [ Links ]A `partir de solo un nombre y un verbo puede hacerse una enunciación simple".

110 Dante, Epistulae, XIII, ad Cangrande, 6: "Seis, por tanto, son las cosas que en el principio de una obra doctrinal hay que investigar, vale decir: el tema (subiectum), el personaje, la forma, la finalidad, el título del libro y el género filosófico. De ellas, hay tres en que esta parte que me propuse dedicaros se diferencia por completo del conjunto, a saber: el tema, la forma y el título; pero en las demás...".

111 Dante, Epistulae, XIII: ad Cangrande, 8: "Vistas estas cosas, es manifiesto que el tema (subiectum) acerca del cual discurran uno y otro sentido es doble. Y por ello hay que examinar el tema de esta obra (de subiecto huius operis), tomado al pie de la letra, después el tema percibido en sentido alegórico. Así, pues, el tema de toda la obra (subiectum totius operis), tomado tan solo en sentido literal, es el estado simple de las almas después de la muerte".

112 Diccionario de la lengua española21 (Madrid, Real Academia, 2001), s. v. sujeto, p. 2.107.         [ Links ]

113 "...`sujeto'... se toma... en el... de aquello acerca de lo cual el intelecto especula en la ciencia, que debe llamarse con más verdad objeto que sujeto…".

114 Suárez, F., Disputationes metaphysicae, disput. II (princ.), en El mismo, Opera omnia (Paris, Vives, 1861), XXV, p. 64: "Supuestas estas cosas, que traemos acerca del objeto o sujeto de esta ciencia [sc. de la metafísica], en primer lugar es necesario…".

115 Thoma Aquinat. STh. Iª qu. 1, art. 7 resp.: "Así, pues, el sujeto es a la ciencia como el objeto a la potencia o al hábito. Mas propiamente aquel se asigna al objeto de alguna potencia o hábito bajo razón del cual todo se refiere a la potencia o al hábito, así como el hombre y la piedra son referidos a la vista en cuanto tienen color, de donde lo coloreado es el objeto propio de la vista".

116 Thoma Aquinat. STh. Iª qu. 1, art. 3 resp.: "La unidad de la potencia y el hábito hay que considerarla según el objeto, no materialmente, sino según la razón formal del objeto, por ejemplo el hombre, un asno y una piedra convienen en una razón formal de lo coloreado, que es el objeto de la vista".

117 Thoma Aquinat. STh. Iª qu. 1, art. 3 ad 2.: "A la segunda, hay que decir que nada prohíbe que las potencias o hábitos inferiores se diversifiquen acerca de aquellas materias que comúnmente caen bajo una potencia o hábito superior, porque la potencia o el hábito superior mira al objeto bajo una más universal razón formal. Así, el objeto del sentido común es lo sensible, que comprende bajo sí a lo visible y lo audible, de donde que el sentido común como es una potencia, se extiende a todos los objetos de los cinco sentidos".

118 J. Micraelius, Lexicon philosophicum terminorum philosophis usitatorum (Jena 1653), s. v. obiectum (p. 729): "         [ Links ]Objeto es el sujeto acerca del cual versa algo".

119 De Orbellis (Dorbellus), Nicolaus, Logicae brevis expositio f. 8r B [cit. por Prantl, C., Gesch. der Logik cit. (n. 86), p. 175 nota 8, al que también remito para los datos sobre el autor y su obra]: "Sujeto se puede entender de ocho modos: como objeto… como servidor… como aquello que se pone bajo otro… como aquello a lo cual algo inhiere… como aquello que precede a la cópula… como sujeto de los propios atributos… como inferior respecto al superior… como sujeto (sc. objeto) de las artes y las ciencias".

120 Sobre la dialéctica ramista: Vasoli, Cesare, La dialettica e la retorica dell'Umanesimo (Milano, Feltrinelli, 1968), pp. 333 - 601;         [ Links ] Bruyère, Nelly, Méthode et dialectique dans l'oeuvre de La Ramée (Paris, Vrin, 1984).

121 En general, véase Stintzing, R., Geschichte der deutschen Rechtswissenschaft (München - Leipzig, 1880, reimp. Aalen, Scientia, 1957), I, pp. 145 ss.         [ Links ]; Troje, Erich, Die Literatur des gemeinen Rechts unter der Einfluss des humanismus, en Coing, Helmut (ed.), Handbuch der Quellen und Literatur der neueren europäischen Privatrechtsgeschichte (München, Beck, 1977), II, 1, pp. 737 - 738, con literatura especial (p. 740 s.).

122 Lo que enseguida se expone acerca de la Dialectique de 1555, que es la primera edición de esta obra, no sufrió variaciones en los Dialecticae libri duo de 1572, que es la última, pese a que de la Ramée constantemente modificó su sistema en el curso de las numerosas ediciones que hizo de su obra.

123 de la Ramée, Pierre, Dialectique, Lib. I, p. 4 (ed. Bruyère, Paris, Vrin, 1996, p. 18).         [ Links ]

124 Ibíd., p. 6 (p. 19)

125 Ibíd. p. 22 (p. 27).

126 Ibíd., p. 23 (p. 28).

127 Ibíd., p. 24 (p. 28).

128 Ibíd., lib. II, p. 71 (p. 50).

129 Ibíd.

130 Ibíd. p. 72 (p. 50).

131 Ibíd., p. 48 (p. 40).

132 Ibíd., p. 56 (p. 44).

133 Ibíd., lib. II, p. 72 (p. 51).

134 Cfr. Thoma Aquinat., Quaest. disput. De anima cit. supra n. 98: "omne accidens suum subiectum denominat" ("todo accidente denomina o da nombre a su sujeto").

135 Todo en Arnaudl, A. - Nicole, P., La logique ou l'art de penser contenant, outre les règles communes, plusieurs observations nouvelles, propres à former le jugement (1662, ed. Clair, P.- Girbal, F., Paris, Vrin, 19932), 1ª parte, cap. 2 (p. 46 s.         [ Links ]).

136 Arnaudl, A. - Nicole, P., La logique cit. (n. 135), 2ª parte, cap. 3 (p. 113).         [ Links ]

137 A lo largo de la Logique, el término ordinariamente empleado para el predicado es attribut. La razón resulta evidente: la lengua francesa no derivó del latín praedicatum un término vernáculo correspondiente al castellano "predicado", lo que obligó al uso de attribut, y, como se observará, al empleo en el texto citado del término escrito en latín (praedicatum), que sirve de identificación para el lector.

138 Suárez, F., Disputationes metaphysicae, disput. V, sect. 3, núm. 4 [en El mismo, Opera omnia (Parisiis, Vives, 1861), XXV, p. 163]: "En tercer lugar, porque el individuo es el primer sujeto en la coordinación metafísica. De él, en efecto, se predican todas las cosas superiores, y el mismo no de otras. En consecuencia, el primer principio y fundamento del individuo, como tal, debe ser aquello que es el primer sujeto entre los principios físicos. Lo cual es la materia. Por tanto".

139 Suárez, F., Disputationee metaphysicae, disput. V, sect. 3, núm. 7 (ibid., p. 164): "         [ Links ]Y lo anterior hace constar que la tercera argumentación no tiene eficacia, porque es largamente diversa la razón del sujeto de inhesión y del sujeto de predicación…".

140 Véase supra III, 4 y nota 114.

141 Descartes, R., Meditationes de prima philosophia (Parisiis, apud. M. Soly, 1641), medit. III, 14: "         [ Links ]Sin embargo, por la luz natural es manifiesto que debe haber por lo menos tanta [sc. realidad] en la causa eficiente y total cuanta en el efecto de esa causa. Pues, pregunto, ¿de dónde puede asumir su realidad el efecto, sino de la causa? Y, ¿de qué manera la causa podría dársela [sc. realidad], a no ser que también la tuviera? Y de aquí se sigue que algo no puede hacerse a partir de la nada, ni que aquello que es más perfecto, vale decir, que contiene en sí más realidad, de aquello que lo es menos. Y esto no solo es perspicuamente verdadero con relación a aquellos efectos cuya realidad es actual o formal, sino también con relación a las ideas, en las cuales tan solo se considera la realidad objetiva. Esto es que no solo no puede, por ejemplo, … producirse calor en un sujeto que previamente no calentaba, a no ser por una cosa que sea de orden igualmente perfecto como es el calor…".

142 En el lenguaje escolástico, totalmente inverso al nuestro, obiectivus significa lo que está en el pensamiento, en oposición a subiectivus, que designa la realidad extramental.

143 Descartes, R., Meditationes, medit. III, 15: "Pues, ya que este modo de ser objetivo compete a las ideas merced a su misma naturaleza, así el modo de ser formal compete a las causas de las ideas, al menos a las primeras y principales…".

144 Leibniz, G. W., De arte combinatoria, párr. 55 (en El mismo, Sämtliche Schriften und Briefe, Berlin, Deutschen Akademie der Wissenschaften, 1971, VI, 1, pp. 192): "1. Dado un sujeto, encontrar sus predicados; 2. Dado un predicado, encontrar sus sujetos, en uno y otro caso, tanto afirmativa como negativamente".

145 Leibniz, G. W., Catena definitionum, en El mismo, Textes inédits (ed. Grua, Gaston, Paris, PUF., 1948), II, pp. 539 - 540.         [ Links ]

146 Leibniz, G. W., Notae ad Dan. Stahlum (en El mismo, Sämtliche Schriften und Briefe, Berlin, Deutschen Akademie der Wissenschaften, 1971, VI, 1, pp. 37): "         [ Links ]Debe saberse, en último término, que el sujeto consta de dos partes, de las cuales una se llama `cosa considerada' y la otra `modo de considerar'. La `cosa considerada' se llama sujeto material; el `modo de considerarla' se llama formal. La `cosa considerada', como el nombre mismo lo indica, es lo que se considera en alguna disciplina o ciencia… pero el `modo de considerar', como de nuevo el nombre lo indica, es la razón bajo la cual se considera la cosa. Así, en física, la `cosa considerada' es el cuerpo natural. Pero como un cuerpo natural se puede considerar de muchos modos, como ente, como substancia, como `cuanto', por lo cual debe añadirse un cierto modo de considerar en física al cuerpo natural en cuanto natural, esto es, que el cuerpo natural se considera no de otro modo que en tanto porte los principios naturales del movimiento y el reposo, etc.".

147 Ibíd., p. 39.

148 Salvo, quizá, en expresiones como "someter a tortura" (tormentis subicere, quaestioni subicere), "someter a suplicios" (supplicio subicere), "arrojar (someter, condenar) a las bestias" (como pena: bestiis subicere), "condenar (someter) a una pena" (poenam subicere). Vid. nota 150.

149 Véase supra II, 1.

150 Vid. Vocabularium jurisprudentiae Romane, s. v. subicio (V, col. 706 ss.). También Heumann- Seckel, Handlexikon zu den Quellen des römischen Rechts (9ª ed., Jena, 1907, reimp.Graz, 1971), s. v. subicere, p. 560.         [ Links ]

151 Gai. I, 48.

152 "Sigue otra división acerca del derecho de las personas, puesto que algunas personas son de su derecho propio y otras están sometidas al derecho ajeno".

153 "Con mucha más razón aprovechará al padre el juramento del hijo, con el que también puede estar en juicio; pero contradefiriéndolo ellos, no hacen peor la condición de aquellos a quienes están sometidos".

154 "El verbo `potestad' debe ser extendido a todos los sexos, y también a todos quienes están sometidos a un derecho ajeno".

155 Orestano, R., Il problema delle persone giuridiche in diritto romano (Torino, Giappichelli, s. d. [1968]), p. 275 ss. y notas 232 y 236.

156 Bertachini, I., Repertorium juris utriusque (Lyon , J. Liber, 1499), III, p. 248 vta.         [ Links ]: "Los súbditos o sujetos al señor temporal o espiritual pueden interponer apelación"..

157 "Esto es, especie. Pues una cosa es la servidumbre llamada usufructo, otra la llamada de paso a pie, de paso a caballo y todas las otras especies que parecen tenerse como parte en cuanto a su todo. Por lo tanto, aquí se dice que el usufructo no es parte del dominio... pero en otro lugar se dice que sí lo es, lo que es contrario. Solución: Roderico dice que... pero Placentino que el usufructo es y no es parte del dominio y que, según los dialécticos, lo uno y lo otro es verdadero. Es parte legal del dominio, no es parte predicativa o subjetiva, de modo que dada la especie se dé el género, como `hombre', por lo tanto `animal'. Pues no se concluye que es `usufructo', por lo tanto `dominio', o sea, el pleno. Sino que es legal, esto es, integral, porque simultáneamente toda la propiedad y el usufructo conforman al dominio, es decir, al pleno".

158 Sobre este problema puede verse mi libro Las cosas incorporales en la doctrina y el derecho positivo (Santiago, Editorial Jurídica de Chile, 1995), pp. 118 ss.

159 Petrus Hispanus, Tractatus o Summule logicales (De Rijk), tract. V, 4.

160 Petrus Hispanus, Tractatus o Summule logicales (De Rijk), tract. V, 13 - 14.

161 Thoma Aquinat., Expositio peryermeneias, lib. I, l. 4, núm. 4: "Habiendo establecido estas premisas, pues, como principios, agrega acerca de aquellas que pertenecen a la intención principal: postea quid negatio et quid affirmatio, que son partes de la enunciación: pero no partes integrales, así como el nombre y el verbo (de otro modo debería ser que toda enunciación se compusiera de una afirmación y negación), sino partes subjetivas, esto es, especies".

162 Cfr. Thoma a Sutton, De natura generis (Taurini, 1954), cap. 6: "...ad species specialissimas, quia sub eis nihil est nisi individua, quae dicunt privationem divisionis per partes subiectivas: nam individuum non habet partem subiectam sibi de qua praedicetur, cum a prima substantia nulla sit praedicatio" ("a las especies especialísimas, porque bajo ellas no hay nada más que individuos, que dicen privación de división por partes subjetivas: pues el individuo no tiene una parte sujeta a sí, de la cual se predique, como quiera que de la substancia primera no hay predicación").

163 Otte, G., Dialektik und Jurisprudenz (Frankfurt am Main, Klostermann, 1971), p. 46 ve en la glossa el recurso a los predicables de la ló         [ Links ]gica medieval, sin advertir que en realidad se trata de los loci que hemos expuestos precedentemente.

164 Supra I, 2. Ahora podemos discutir, además: Grotius, H., De iure belli ac pacis lib. I, cap. 3, párr. 17 (De Kanter - Van Hettinga), quien dice que a veces el imperium aparece dividido, sea en partes potentiales, sea en partes subiectivae. Con esta última forma de división alude a aquella que da por resultado partes inferiores (especies) con respecto al universal, en oposición a las partes integrales o miembros componentes de un todo (véase supra V, 2), y a las partes potenciales, de las que la anónima Summa totius logicae Aristotelis, tract. 5, cap. 17, dice: "Totum vero potentiale dicitur aliquid in quo sunt potentiae, quae nec partes integrales dici possunt, nec partes subjectivae: sicut anima respectu suarum potentiarum est totum potentiale, et quaelibet ejus potentia dicitur vis potentialis" ("Pero `todo potencial' se dice de algo en el cual hay potencias, que no se pueden llamar ni partes integrales ni partes subjetivas: así, el alma con respecto a sus potencias es un todo potencial, y cualesquiera de sus potencias se denomina fuerza potencial"). De la división por partes subjetivas, Grotius ofrece el ejemplo del Imperio Romano dividido en parte occidental y parte oriental (aunque el ejemplo es malo, pues tal división es por partes integrales). De la división por partes potenciales, su ejemplo es que el pueblo elija un rey y se reserve para sí ciertos actos, como distribuyéndose diversas competencias. Este texto de Grotius es citado por Leibniz, Specimen quaestionum philosophicarum ex iure collectarum quaest. XV, núm 1 (en El mismo, Sämtliche Schriften und Briefe (ed. Deutschen Akademie der Wissenschaften zu Berlin [Berlin, Akademie Verlag, 1930, reimp. 1971], VI: Philosoph. Schriften, I: 1663 - 1672, p. 92), y comenta: "partes alias esse subiectivas, alias potentiales, ubi terminos potius, quam interpretationem mutuo sumsit a Scholasticis, in doctrina enim de divisione Majestatis d. l. exemplis sic applicat, subiectivas partes esse, cum plure provinciam dividunt; potentiales, cum potestates seu iura et regalia partiuntur" ([sc. Grotius dice ] "que las partes unas son subjetivas y otras potenciales, en donde mejor los términos que su significado recibe de la doctrina de los escolásticos acerca de la división de la soberanía, y da estos ejemplos: son partes subjetivas cuando se divide en varias provincias; y potenciales, cuando se reparten los derechos y regalías").

165 de Lagarde, Georges, La naissance de l'esprit laïque au déclin du Moyen Age (Louvain, Nauwelaerts, 1934 - 1946), VI.

166 Véanse: Villey, Michel, Las Institutes de Gaïus et l'idée du droit subjectif (publicado en 1946 - 1947 como L'idée de droit subjectif et les systémes juridiques romaines), en El mismo, Leçons d'histoire de la philosophie du droit (Paris, Dalloz, 1962), pp. 167 ss. (trad. cast. en El mismo, Estudios en torno a la noción de derecho subjetivo, Valparaíso, Ediciones Universitarias de Valparaíso, s. d. (1976), pp. 71 ss.]; El mismo, Du sens de l'expression `jus in re' en droit romain classique, en Revue Internationale des Droits de l'Antiquité 3 (1949), pp. 417 ss. (trad. cast. en El mismo, Estudios cit. ibi, pp. 101 ss.]; El mismo, Le `ius in re' du droit classique romain au droit moderne, en Conférences faites à l'Institut de Droit Romain (Paris, 1950), VI, pp. 187 ss. (trad. cast. en El mismo, Estudios cit. ibi, pp. 125 ss.]; El mismo, Les origines de la notion de droit subjectif (1953 - 1954), en El mismo, Leçons cit. ibi, pp. 221 ss. (trad. cast en El mismo, Estudios cit. ibi, pp. 23 ss.]; El mismo, Suum cuique tribuens (1956), en Studi in onore di pietro De Francisci (Milano, Giuffré, 1959), I, pp. 363 ss. (trad. cast. en El mismo, Estudios cit. ibi, pp. 59 ss.]; El mismo, La genèse du droit subjectif chez Guillaume d'Occam (1964), en El mismo, Seize essais de philosophie du droit dont un sur la crise universitaire (Paris, Dalloz, 1969), pp. 140 ss. (trad. cast. en El mismo, Estudios cit. ibi, pp. 149 ss.]; El mismo, Le droit de l'individu chez Hobbes, en El mismo, Seize essais cit. ibi, pp. 179 ss. (trad. cast. en El mismo, Estudios cit. ibi, pp. 191 ss.]; El mismo, Le droit subjectif chez Ihering, en El mismo, Seize essais cit. ibi, pp. 208 ss. (trad. cast. en El mismo, Estudios cit. ibi, pp. 223 ss.]; El mismo, La promotion de la loi et du droit subjectif dans la Seconde Scolastique (1973), publicado como Dikaion-Torah II (Seconde scolastique), en Critique de la pensée juridique moderne (Paris, Dalloz, 1976), pp. 35 ss. También debe tomarse en cuenta su exposición histórica de conjunto: La formation de la pensée juridique4 (Paris, Montchretien, 1975), passim desde pp. 147 ss.

167 Véanse: Villey, Michel, Philosophie du droit, I: Définitions et fins du droit (3ª ed., Paris, Dalloz, 1982); II: Les moyens du droit (2ª         [ Links ] ed., Paris, Dalloz, 1984): de ésta última obra hay trad. cast. como Compendio de filosofía del derecho (Pamplona, Eunsa, 1979), 2 vols.; El mismo, Le droit et les droits de l'homme (2ª ed., Paris, PUF., 1990). Sobre el pensamiento de Villey: Rabbi-Baldi, Renato, La filosofía jurídica de Michel Villey (Pamplona, Eunsa, 1990). Véase también: Gallego, Elio, Tradición jurídica y derecho subjetivo (Madrid, Dykinson, 1996).

168 Véanse: Tierney, Brian, Tuck on Right: Some Medieval Problems, en History of Political Thought 4 (1983), pp. 429 ss.; El mismo, Natural Law and Cannon Law in Ockham's Dialogus, en Rowe, J. G. (editor), Aspect of Late Medieval Government and Society. Essays Presented to J. R. Lander (Toronto, 1986); El mismo, Villey, Ockham and the Origin of Individual Right, en White, J. - Alexander, F. S. (editores), The Weightier Matters of the Law. Essays on Law and Religion (Atlanta, 1988), pp. 1 ss., ahora en El mismo, The Idea of Natural Rights. Studies on Natural Rights, Natural Law and Church Law. 1150 - 1625 (Grands Rapids, Mich., 1997), pp. 13 ss.; El mismo, Origins of Natural Rights Language: Text and Context. 1150 - 1250, en History of Political Thought 10 (1989), pp. 615 ss., ahora en El mismo, Idea of Nat. Rights cit. ibi, pp. 43 ss.; El mismo, Aristotle and the American Indians - Again: Two Critical Discussions, en Cristianesimo nella storia 12 (1991), pp. 295 ss., ahora en El mismo, Idea of Nat. Rights cit. ibi, pp. 255 ss.; El mismo, Ius dictum est a iure possidendo: Law and Rights in Decretales 5, 40, 12, en Wood, D. (editor), Church and Sovereignty. Essays in Honour of Michel Wilks (Oxford, 1991), pp. 457 ss.; El mismo, Marsilius on Rights, en Journal of the History of Ideas 53 (1991), pp. 3 ss., ahora en El mismo, Idea of Nat. rights cit. ibi., pp. 108 ss.; El mismo, Natural Rights in the Thirteenth Century. A Quaestio of Henry of Ghent, en Speculum 67 (1992), pp. 58 ss., ahora en El mismo, Idea of Nat. Rights cit. ibi, pp. 78 ss. De todos modos es conveniente tener presente todo el volumen titulado The Idea of Natural Rights antes citado.

169 Véase, por ejemplo, Pennington, Kenneth, The Prince and the Law, 1200 - 1600. Sovereignty and Rights in the Western Legal Tradition (Berkeley y otras, University of California Press, 1993), pp. 123 ss.         [ Links ]; El mismo, The History of Rights in Western Thought, en Emory Law Journal 47 (1998), pp. 237 ss. Cfr. Donahue, Charles jr., Ius in the Subjetive Sense in Roman Law. Reflections on Villey and Tierney, en A Ennio Cortese (Roma, Il Cigno, 2001), I.

170 Así, por ejemplo, Nörr. Knut Wolfgang, Zur Frage des subjectiven Rechts in der mittelalterlichen Rechtswissenschaft, en Medicus, D. y otros (editores), Festschrift für Hermann Lange zum 70. Geburstag (Sttutgart y otras, Kohlhammer, 1992), pp. 193 ss.         [ Links ]

171 Mitteis, Ludwig, Römisches Privatrecht bis auf die Zeit Diokletians (Leipzig, 1908), pp. 73 ss.

172 Koschembahr-Lykowsky, Quelques dispositions générales d'un projet de Code Civil polonais, en Revue Trimestrelle de Droit Civil 27 (1928), pp. 569 ss.         [ Links ]

173 Pugliese, Giovanni, Actio e diritto subiettivo (Milano, 1939).

174 Pugliese, Giovanni, Res corporales, res incorporales e il problema del diritto soggettivo, en Studi in onore di V. Arangio-Ruiz (Napoli, 1953), III, pp. 223 ss.         [ Links ]; Betti, Emilio, Falsa impostazione della questione storica dipendente da erronea dignosi giuridica, en Studi in onore di V. Arangio-Ruiz (Napoli, 1953), IV, pp. 81 ss.; Biscardi, Arnaldo, Azzione e rapporti giuridico, en Antologia giuridica romanistica ed anticuaria (Milano, Giuffrè, 1968), I, pp. 142 - 153.

175 d'Ors, Aspectos objetivos y subjetivos del concepto de ius, en Studii in memoria di Emilio Albertario (Milano, Giuffrè, 1943), II, pp. 277 ss.; El mismo, Varia romana, I: Ius en sentido objetivo - subjetivo, en Anuario de Historia del Derecho Español 24 (1954), pp. 635 s.; El mismo, Varia romana, I: Ius, posición justa, en Anuario de Historia del Derecho Español 25 (1955), pp. 825.

176 Gioffredi, Carlo, Ius, lex, praetor, en Studia et Documenta Historiae et Iuris 13 - 14 (1947 - 1948), pp. 52;         [ Links ] El mismo, Diritto e processo nelle antiche forme giuridiche romane (Roma, Apollinaris, 1955), pp. 291 - 300; El mismo, Osservazioni sul problema del diritto soggettivo nel diritto romano, en Bulletino dell Istituto di Diritto Romano 70 (1967), pp. 27 ss.

177 Kaser, Max, Das altrömische Ius (Gottingen, Vandenhoeck und Ruprecht, 1949), pp. 96 - 100.         [ Links ]

178 Santoro, Raimondo, Potere ed azione nell'antico diritto romano, en Annali del Seminario Giuridico della Università di Palermo 30 (1967), pp. 103 ss.; cfr. especialmente pp. 213 - 217, 427 - 439.         [ Links ]

179 Robleda, Olis, El derecho subjetivo en Gayo, en Studi in onore di Gaetano Scherillo (Milano, Ist. Edit. Cisalpino - La Goliardica, 1972), I, pp. 7 ss.; El mismo, La idea del derecho subjetivo, en Bulletino dell'Istituto di Diritto Romano 80 (1977), pp. 23 ss.

180 Villey, M., Les origines de la notion de droit subjectif, en El mismo, Leçons d'histoire de la philosophie du droit (Paris, Dalloz, 1962), pp. 238 - 240 [= El mismo, Estudios en torno a la noción de derecho subjetivo, Valparaíso, Ediciones Universitarias de Valparaíso, s. d. (1976), pp. 44 - 46]. Véase también: El mismo, Le `ius in re' du droit classique romain au droit moderne, en Conférences faites à l'Institut de Droit Romain (Paris, 1950), VI, pp. 188 - 190 (trad. cast. en El mismo, Estudios cit. ibi, pp. 128 - 130].

181 Villey, M., Les origines de la notion de droit subjectif cit. (n. 180), p. 238.

182 Marsilius Patav., Defensor pacis II, 12, 10: "de todo acto humano, potestad o hábito adquirido… tanto inmanente como trascendente a alguna cosa exterior o a algo de una cosa, como el uso o el usufructo, una adquisición, detentación o conservación y cambio…".

183 Marsilius Patav., Defensor pacis II, 12, 11: " Según esta significación, en efecto, acostumbramos a decir que `este derecho es de alguien', cuando alguna cosa se quiere o pretende, conformemente con el derecho en el primer sentido dicho".

184 Véase también: Reid, Charles (jr.), The Canonistic Contribution to the Western Right Tradition: an Historical Inquiry, en Boston College Law Review 33 ( 1991), pp. 37 ss.         [ Links ]

185 En Kuttner, Repertorium der Kanonistik cit. por Tierney, B., The Idea of Natural Rights. Studies on Natural Rights, Natural Law and Church Law. 1150 - 1625 (Grands Rapids, Mich., 1997), p. 64: "En un cuarto modo se dice derecho natural de cierta habilidad por el cual una persona es inmediatamente hábil para discernir el bien y el mal: y, según esto, se dice que el derecho natural es una facultad… esto es, libre arbitrio".

186 De Gandavo, Henricus, Quodlibet 26, en Opera omnia (ed. Macken y otros, Leuven, 1979 - 1994), XIII, p. 309 cit.         [ Links ] por Tierney, B., The idea of Natural Right cit. (n. 185), p. 45: "Para cuyo entendimiento debe saberse que sobre una cosa cualquiera puede haber una doble potestad o derecho: una, relativa a la propiedad sobre la substancia de la cosa, otra concerniente al uso para ejercer alguna acción acerca de la cosa. Un juez secular no tiene en ningún caso la primera potestad o derecho…".

187 I. Monachus, Glossa aurea (Paris, 1535), gl. Ad Sext. I, 6, 16, cit. por Tierney, B., The idea of Natural Right cit. (n. 185), p. 40: en tercer lugar [sc. el derecho], es lo mismo que la potestad".

188 Marsilius patav, Defensor pacis IIª parte, cap. XII, párr. 3 - 9. Véase Tierney, B., The idea of Natural Right cit. (n. 185), pp. 108 - 118.

189 Marsilius Patav., Defensor pacis IIª parte, cap. XII, párr. 10 - 11: "         [ Links ]De una segunda manera se dice `derecho' de todo acto humano, potestad o hábito adquirido, imperado, interior o exterior, tanto inmanente cuanto transeúnte a una cosa exterior o en una cosa, como el uso y el usufructo, la adquisición, detentación o conservación y conmutación ...".

190 Marsilio de Padua, Defensor pacis IIª parte, cap. XII, párr. 11.

191 Marsilio de Padua, Defensor pacis IIª parte, cap. XII, párr. 12.

192 Marsilio de Padua, Defensor pacis IIª parte, cap. XII, párr. 14: "el poder principal de vindicar una cierta cosa…".

193 Sobre Ockham y el derecho subjetivo: Folgado, A., Evolución histórica del concepto de derecho subjetivo (San Lorenzo de El Escorial, 1960), I (único), pp. 96 ss.; Villey, M., La genèse du droit subjectif chez Guillaume d'Occam (1964), en El mismo, Seize essais de philosophie du droit dont un sur la crise universitaire (Paris, Dalloz, 1969), pp. 140 ss. (trad. cast. en El mismo, Estudios en torno a la noción de derecho subjetivo (Valparaíso, Ediciones Universitarias de Valparaíso, s. d. [1976]), pp. 149 ss.); Tierney, B., The idea of Natural Right cit. (n. 185), pp. 93 - 103, 118 - 130, 157 - 169, 170 ss.

194 Ockham, G., Opus nonaginta dierum, cap. 6 (en El mismo, Opera politica, ed. Offler, Mancunii, 1974, I, p. 359, lín. 170 s.).

195 Ockham, G., Opus nonaginta dierum, cap. 2 (Offler, p. 305, lín. 171 s.).

196 Ockham, G., Opus nonaginta dierum, cap. 65 (Offler, p. 579, lín. 274 - 276).

197 Gerson, De vita spiritualis 3: "Una potestad o facultad actual que conviene a alguien según dictamen de la recta razón", cit. por Folgado, A., Evoluc. hist. cit (n. 193), pp. 147 ss.

198 Folgado, A., Evoluc. hist. cit (n. 193), pp. 161 y ss.

199 Folgado, A., Evoluc. hist. cit (n. 193), pp. 168 y ss.

200 Folgado, A., Evoluc. hist. cit (n. 193), pp. 171 y ss.

201 Folgado, A., Evoluc. hist. cit. (n. 193), pp. 191 y ss.

202 Vitoria, Francisco, In STh. Thom. Aquinat. IIa IIae, qu. 62, art. 1, 5 (ed. Beltrán de Heredia, Salamanca, 1932 - 1935): "potestad o facultad que conviene a alguien según la ley".

203 Para el estudio de la noción de derecho subjetivo en los escolásticos del siglo XVI es fundamental el libro de Folgado tantas veces citado antes. Véase también: Villey, Michel, La promotion de la loi et du droit subjectif dans la Seconde Scolastique (1973), publicado como Dikaion-Torah II (Seconde scolastique), en Critique de la pensée juridique moderne (Paris, Dalloz, 1976), pp. 35 ss.; Ortiz, B., El concepto de derecho en la Escolástica Española, en Cuadernos de la Universidad de Córdoba 143 (1980 - 1981), pp. 9 ss.; Megías Quirós, José Justo, De la facultad moral a la cualidad moral: el derecho subjetivo en la Segunda Escolástica tardía, en Anuario de Filosofía del Derecho 9 (Madrid, 1992), pp. 325 ss. (aunque el título de este trabajo no se ajusta bien a su contenido, que casi no trata del paso de la facultad a la cualidad). Para Molina, véase además: Cuevillas, Arturo, Luis de Molina: el creador de la idea del derecho como facultad, en Revista de Estudios Políticos 75 (Madrid, 1954), pp. 103 ss. (inadmisible); Sosa Morato, Beatriz, La noción de derecho en `Los seis libros de la justicia y el derecho' de Luis de Molina (Pamplona, eunsa, 1985). Para Aragón: Barrientos García, José, El tratado `De justitia et jure' (1590) de Pedro de Aragón (Salamanca, Ediciones de la Universidad de Salamanca, 1978), pp. 145 ss.; para Suárez: Composta, Dario, La `moralis facultas' nella filosofia giuridica di F. Suárez, en Salesianum. Rivista Trimestrale di Teologia, Pedagogía, Filosofia e Diritto Canonico 18 (1956) 1, pp. 476 ss.; 19 (1957) 1, pp. 3 ss.; Sánchez de la Torre, Angel, Derecho subjetivo y deber jurídico en la escuela de Suárez, en Boletim da Faculdade de Direito 65 (Coimbra, 1989), pp. 145 ss.; Carpintero, Francisco, Historia breve del derecho natural (Madrid, Colex, 2000), pp. 138 ss.

204 de Soto, Domingo, De justitia et jure lib. IV, qu. 1, art. 1: "Derecho es lo mismo que la facultad de disponer de las cosas y de usarlas libremente".

205 de Molina, Luis, De justitia et jure lib. II, disp. I: "una facultad de hacer o de obtener algo o de perseguirlo, o de tenerlo consigo de otro modo, que si se contraviene sin legítima causa, se hace injuria al que la tiene".

206 Aragón, Pedro de, In secundam secundae Divi Thomae Doctoris Angelici commentaria (Ludguni, 1597), qu. 62 (p. 126, col. 1ª         [ Links ]).

207 Suárez, Francisco, De legibus ac Deo legislatore lib. I, cap. 2, párr. 5: "cierta facultad moral que tiene cada uno con respecto a una cosa que es suya o a una cosa que le es debida". En lib. II, cap. 17, párr. 2, lo define así: "Ius enim interdum significat moralem facultatem ad rem aliquam vel in re sive sit verum dominium, sive aliqua participatio eius" ("Pues el derecho a veces significa la facultad moral a alguna cosa o en una cosa, bien se trate del verdadero dominio, bien de alguna participación en él").

208 Salón, Miguel Bartolomé, Controversiae de justitia et jure, tractatus de dominio rerum (Venetiis, 1608), p. 107: "         [ Links ]derecho o facultad propia, libre y voluntaria de utilizar las cosas sometidas a sí, en propia ventaja conforme con los usos permitidos por el derecho".

209 Schiedermair, Hartmut, Das Phänomen der Macht und der Idee des Rechts bei Gottfried Wilhelm Leibniz (Wiesbaden, Steiner, 1970), p. 78 n. 223,         [ Links ] quien, empero, no descarta que en el punto de la definición del derecho subjetivo, Grotius haya recibido la influencia de Hermann Vulteius.

210 Grotius, H., De iure belli ac pacis lib. I, cap. 1, párr. 4 (De Kanter - Van Hettinga).         [ Links ]

211 Petrus Hispanus, Summule logicales (De Rijk), tract. III, 21 - 24: "21.         [ Links ] Qualitas es secundum quam quales dicimur. Ut secundum albedinem dicimur albi et secundum colorem colorati et secundum iustitiam iusti. Qualitatis autem quatuor sunt species. Prima est habitus et dispositio… ut virtutes et sciente … ut calor et frigiditas, egritudo et sanitas… 22. Secunda species qualitatis est naturalis potentia vel impotentia aliquid facile faciendi vel patiendi. Ut sanativus dicitur eo quod habet naturalem potentiam ut nichil a quibuslibet accidentibus patiatur… cursores vero et pugillatores… 23. Tertia species qualitatis est passio et passibilis qualitas. Ut ille qualitates que in sensibus efficiunt passiones, ut in gustu dulcedo… 24. Quarta species qualitatis est forma vel circa aliquid constans figura… ut rectitudo et curvitas".

212 Thoma Aquinat., Summa de totius logicae Aristotelis (ed. Parmae, 1864), tract. 4, cap. 1: "         [ Links ]Ahora debemos hablar del predicamento de la cualidad. La cualidad, en efecto, se describe así: la cualidad es según la que decimos `cual' ".

213 ibíd., tract. 4, cap. 2 - 5.

214 Ockham, G., Summa totius logicae, pars I, cap. 55: "         [ Links ]Me parece que, según los principios de Aristóteles, debe asentarse que el predicamento de la cualidad es cierto concepto o signo bajo el cual se contienen todas aquellas cosas por las cuales se responde convenientemente a la pregunta formulada por el `cuál' de la substancia, que no expresa una parte substancial de la substancia. Visto esto, debe saberse que Aristóteles trae cuatro modos o especies de la cualidad. El primer modo es el hábito y la disposición… Otro género de la cualidad se tiene en la potencia o impotencia naturales. De donde que toda cosa que pueda actuar fácilmente algo o resistir a la acción se coloca en este género… La tercera especie se tiene en la pasión y en la cualidad pasible. En efecto, toda cualidad sensible se incluye en la tercera especie de cualidad. El cuarto género de la cualidad está en la forma y alguna figura constante, como recto y curvo".

215 Thoma Aquinat., Summa de totius logicae Aristotelis, tract. 4, cap. 3: "La segunda especie de cualidad es la natural potencia e impotencia de hacer o padecer algo fácilmente. Para entender, sin embargo, esta especie de cualidad, debe saberse que `potencia' se entiende doblemente. De un modo, como es con respecto a los trascendentes: pues la potencia y el acto dividen a todo ente… Pero no es de tal potencia de la que aquí hablamos. De otro modo se entiende `potencia' en cuanto es principio de transmutación de algo en cuanto algo; o lo que es principio de transmutación a partir de algo en cuanto algo. Nótese que… ninguna substancia creada puede ser por sí misma principio suficiente del actuar y del ser: de donde que se requiera otro principio en ella, dispuesto inmediatamente para la operación: y este principio lo llamamos potencia. El cual, si es activo, como son las potencias nutritivas en el ser animado, se llama potencia activa, que es principio de transmutación de algo en cuanto es algo… Pero si tal principio es pasivo, como son las potencias sensitivas en el animal, entonces es principio de transmutación a partir de algo en cuanto es algo: y a esta especie de cualidad pertenece lo duro y lo blando, el pugilista y el corredor, y otros".

216 Anon., De potentiis animae (ed. Parmae, 1864), cap. 7: "También se dice facultad, porque la potencia está libre para la operación".

217 Thoma Aquinat., STh. Ia qu. 83, art. 2, arg. 2: "Por lo demás, del libre arbitrio se dice ser una facultad de la voluntad y de la razón. Pero `facultad' denomina a una facilidad de la potestad, que es, así, por hábito. Por lo tanto, el libre arbitrio es un hábito… Por consiguiente, no es potencia".

218 Thoma Aquinat., STh. Ia qu. 83, art. 2, ad 2: "A lo segundo hay que decir que `facultad' denomina a veces una potestad expedita para la operación. Y de este modo `facultad' se pone en la definición del libre arbitrio".

219 Véase supra n. 211.

220 Véase supra n. 214.

221 Thoma Aquinat., Summa de totius logicae Aristotelis, 10: "Así, pues, los primeros modos como se constituye el ser son `ser por si' y `ser en otro'. Pues `ser por si' es el modo del predicamento de la substancia; pero `ser en otro' es el modo de los otros nueve predicamentos".

222 Lo mismo que para K. Summenhart (supra I, 2).

223 Véase supra II, 4 b).

224 De hecho, Suárez, Francisco, De opere sex dierum, lib. III, cap. 16, párr. 5 (en El mismo, Opera omnia, Parisiis, L. Vives, 1856, III, p. 278), tratando del dominio, el punto que otros tratan bajo el aspecto de quién es su sujeto, lo enfoca en términos de quienes son capaces de dominio: "Tria possumus in dominio distinguere, scilicet, capacitatem, potestatem, et usum seu statum dominandi" ("En el dominio podemos distinguir tres [sc. temas], esto es, la capacidad, la potestad y el ejercicio o estatuto dominical").

225 De hecho, es lo que hace de Molina, Luis, Relección de dominio cit. notas 6 y 7: "de subiecto dominii nempe quibus conveniat habere dominium" ("del sujeto del dominio, esto es, a quienes convenga tener dominio").

226 De Soto, Domingo, De justitia et jure libri decem, lib. IV, qu. 1, art. 2: "Arguitur enim quod brutis animalibus suo ordine congruat dominium, ut puta herbarum…" ("Pues se arguye que, en su orden, el dominio convenga a los animales brutos, como, por ejemplo, sobre las hierbas...").

227 Suárez, F., De legibus, lib. I, cap. 4, núm. 4: "Para explicar esto, advierto, en tercer lugar, que la ley puede ser considerada en un triple estado o sujeto: primeramente, en el legislador mismo, en el modo en que decíamos más arriba, en cuanto la ley está concebida en la mente de Dios desde la eternidad. Seguidamente, en los súbditos, a quienes se impone la ley, en el modo en que suele decirse que la ley de la naturaleza está impresa en la mente humana. En tercer lugar, en algún otro signo o materia exterior, como por escrito o en la voz que manifiesta la voluntad del superior".

228 Véase supra III, 3.

229 Bodin, J., Iuris universi distributio (Coloniae Agrippinae, 1580), p. 17 y 19 (reimp. Napoli, Jovene, s. d. [1980]): "Las cosas, acerca de las cuales, como sobre su materia, versa el derecho, se dividen doblemente: a partir de los sujetos y de los adjuntos. A partir de los sujetos las cosas son corpóreas e incorpóreas... A partir de los adjuntos, las cosas son unas públicas solo para los ciudadanos, o bien, para los ciudadanos y los peregrinos, otras privadas de los municipios, de los colegios, de los particulares; y otras de son de nadie, como las sagradas, santas, religiosas y vacantes".

230 Ibíd., p. 28.

231 Ibíd., p. 28, 29 y 30.

232 Ibíd., p. 21.

233 Véase Mc Rae, K. D., Ramist Tendences in the Thought of Bodin, en Journal of History of Ideas 16 (1955), pp. 306 ss.

234 Véase su prólogo.

235 Stintzing, R., Geschichte der deutschen Rechtswissenschaft (München - Leipzig, 1880, reimp. Aalen, Scientia, 1957), I, p. 149. El autor menciona como signos de ramismo al uso de dicotomías, al empleo de las cuatro causas y a la presentación en tablas. A ellos agregamos nosotros el recurso a la natura y el orden descendente.

236 Freigius, Ioannes, Quaestiones Iustinianeae in Institutiones iuris civilis (Basileae, 1578), s. fol.

237 Ibíd., p. 4.

238 Ibíd.., p. 9: "Son tres: de los cuales se considera a dos fuera de juicio: es decir, las personas y las cosas; y a uno en juicio, como las acciones, esto es, la ley y acciones de la ley".

239 Freigius, Thomas, Methodica actionum iuris repetitio (Basileae, 1569), s. fol.

240 Ibíd., p. 2: "consiste en las tres personas que constituyen cualquier juicio, a saber: el actor, el demandado y el juez".

241 Ibíd., pp. 2: "es la controversia forense que se agita bien sobre las cosas corporales, como en el dominio, o incorporales, como es la de servidumbres y otros derechos. Una controversia también versa sobre personas que están obligadas a otros, sea por un cierto contrato o cuasicontrato, también por un delito o cuasidelito: pues la materia de todas las acciones que usamos es que se las dirija contra las personas o contra las cosas...". .

242 Véase supra IV, 1.

243 Giphanius, Hubert, Tractatus de diversis regulis (Argentorati, 1614), p. 14.

244 Ibíd., p. 179.

245 Stintzing, R., Geschichte der deutschen Rechtswissenschaft (München - Leipzig, 1880, reim. Aalen, Scientia, 1957), I, p. 256.

246 Wesenbeck, Matthaeus, Oeconomia iuris (Basileae, 1583), I: Oeconomia Institutionum, p. 5: "[Sc. estos elementos primordiales de la erudición] se distribuyen con toda aptitud en cierta división artificial en tres partes, como orgánicas, según los tres objetos del derecho, en torno a los cuales se vierte todo el derecho: de las cuales [sc. partes] la primera comprende el derecho de las personas, la segunda de las cosas, la tercera de las acciones".

247 Vulteius, Hermann, Idea iuris (Marpurgi Cattorum, 1628), p. 16: "Todo este derecho se ocupa triplemente de los hombres y de las cosas y de los juicios… Pues, en efecto, nada puede ser dicho o pensado en todo el derecho, que no pueda o deba ser referido a uno u otro de estos tres, de guisa que no sin ventaja toda la jurisprudencia de los romanos parezca poder constituirse por estos tres como objetos del derecho".

248 Pacius, Iulius, Synopsis iuris civilis (Lugduni, 1588), p. 2.

249 Ibíd., p. 3.

250 En el jurista práctico-forense Johann H. Berger (1657 - 1732), muy celebrado en su época y autor de una Oeconomia juris (8 ediciones entre 1712 y 1771), leemos lo siguiente: "Quae quidem jurium distinctio (sc. jus personarum - jus rerum) repetenda est non a subjecto, quoniam utrumque personae competit, sed ab objecto. Etenim juris, ita accepti materia etiam persona est, sed non eodem semper modo: jus, quod circa personam versatur, intuitu debiti personalis, v. gr. cohabitationis connubialis, vocatur jus personarum; illud vero, quod personam respicit, ratione rei sive debiti realis, inita, jus rerum: jus quod personam afficit intrinsecus, personarum jus; alterum, quod exstrinsecus eandem attingit, jus rerum usurparur" (Berger, J. H., Oeconomia juris, lib. I, tít. 2, párr. 1: "La cual distinción de los derechos [sc. en derecho de las personas y derecho de las cosas] debe reconducirse no al sujeto, porque uno y otro competen a la persona, sino al objeto. En efecto, la persona también es materia del derecho así considerado, mas no siempre del mismo modo: el derecho que versa acerca de una persona, en consideración a un débito personal, por ejemplo, de la cohabitación conyugal, se llama derecho de las personas; pero aquel que mira a la persona en razón de una cosa o de un debito real, [sc. se llama] derecho de las cosas: el derecho que afecta intrínsecamente a una persona, [sc. es] derecho de las personas; el que atañe extrínsecamente a ella, suele [sc. llamarse] derecho de las cosas"). Berger dice, pues, que la distinción de ius personarum y ius rerum no atañe al sujeto, en el sentido de que el primero tenga por sujeto a la persona y el segundo por sujeto a la cosa, porque en realidad ambos tienen por sujeto a la persona. El criterio de la distinción _añade_ es el objeto: el ius personarum tiene por objeto a la persona, y el ius rerum tiene por objeto a la cosa.

251 Así en las Institutiones iuris Romani (1776), de Eberhard Habernikkel, (1730 - 1789), según puede verse en Schwarz, Andreas, Zur Entstehung des modernen Pandektensystems, en El mismo, Rechtsgeschichte und Gegenwart (Karlsruhe, Müller, 1960), p. 11: Lib. I: Principia generalia/ I. De legibus: 1. De obiecto legis: a) De personis; b) De rebus; c) De factis; y en las Institutiones iuris Romani método sistemática adornatae (1773), de Carl Chr. Hofacker (1749 - 1793), ibíd., pp. 11 - 12: A. Pars generalis/ 1. Fontes iuris privati: 2. Subsidia litteraria. 3. Principia generalia: A. De legibus in genere, earum interpretatione et adplicatione/ B. De obiectis legum: 1. Persona. 2. Res. 3. Factum.

252 Cfr. Unterholzner, Carl August (1787 - 1838), Juristiche Abhandlungen (München, 1810), p. 132: "Was ist Object der Rechte? (...) Lange glaubte man, es sei gar keinem Zweifel unterworfen das Sachem und Personen als Object des Rechts anzuheben seien" ("¿Qué es objeto del derecho? (...) Durante largo tiempo se creyó no haber ninguna duda en sostener que las personas y las cosas serían los objetos del derecho").

253 Lipp, Martín, `Persona moralis', `juristische Person' und Personenrecht. Eine Studie zur Dogmengeschichte der juristischen Person im Naturrechts und frühen 19. Jahrhundert, en Quaderni Fiorentini per las Storia del Pensiero Giuridico Moderno 11/ 12 (1982 - 1983) I, pp. 217 ss.

254 Pufendorf, S., De iure naturae et gentium, lib. I, cap. 1, párr. 2 (Francofurti et Lipsiae, 1759), I, p. 5: "Ciertos modos superagregados a las cosas y a los movimientos físicos por entes inteligentes, para dirigir mejor y temperar la libertad de los actos voluntarios del hombre y conciliar cierto orden y decoro de la vida humana".

255 Ibíd., párr. 3 nota 1 (en p. 4): "Modi enim substantiae inseparabilier cohaerent, ita, ut numquam per se exsistere possint. Accidentia contra per se verae substantiae sunt, et exsistere possunt independenter a Subiecto, cui adiecta esse concipiuntur" ("Pues los modos cohieren inseparablemente con la substancia, de modo que nunca pueden existir por sí mismos. Por el contrario, los accidentes son verdaderas substancias y pueden existir independientemente de un sujeto, al cual se los concibe como adjectos").

256 Ibíd., lib. I, cap. 1, párr. 3 (p. 5).

257 Ibíd., párr. 6 (p. 7).

258 Ibíd., párr. 12 y 17 (p. 12 y 17).

259 Ibíd., párr. 6 (p. 7).

260 Ibíd., párr. 3 nota 1 (p. 4).

261 Ibíd., párr. 19 (p. 19).

262 Ibíd., párr. 5 (p. 6 s.): "...por esta razón los mismos [sc. los entes morales] se los concibe correctamente como inhiriendo en los hombres, en las acciones de los mismos y en alguna medida en las cosas, producidos por naturaleza o ayudándola la industria humana. Aunque, en efecto, no absurdamente pudiera establecerse la división de los mismos [sc. de los entes morales] según estos tres sujetos, pareció más conveniente, sin embargo, reconducir las clases de estos entes [sc. morales] al modelo de los entes físicos".

263 Pufendof también usa subiectum en el sentido de "súbdito": "Quas lege obligari possit, facile ex iure legislatoris intelligitur: nempe ille, qui legislatoris imperio est subiectus" ("A quienes se puede obligar por la ley, se entiende fácilmente en virtud del derecho de legislador: a saber, a aquel que está sujeto al imperio del legislador": lib. I, cap. 6, párr. 17 (p. 108).

264 Thomasius, Chr., Institutiones jurisprudentiae divinae (Halae Magdeburgicae, 1720, reimp. Aalen, Scientia, 1963), lib. I, cap. 1, núm. 90: "Pues solo el hombre es objeto inmediato y primario del derecho".

265 Ibíd., n. l): "Mediata et secundaria sunt creaturae reliquae corporeae praeter hominem.

266 Thomasius, Chr., Instit., lib. I, cap. 1 núm. 115: "Son, pues, objeto del derecho las acciones de los otros o las cosas de los otros".

267 Ibíd., núm. 117.

268 Thomasius, Chr., Institut., lib. I, cap. 1, núm. 66: "Con lo dicho hasta el momento se puede responder fácilmente a los problemas especiales de imputatividad y moralidad de las acciones humanas y de la medida en que pueden ser objetos de las leyes".

269 Vid. supra VIII.

270 Thomasius, Chr., Institut., lib. I, cap. 6, núm. 4: "El primer principio que, en efecto, indagamos debe ser en primer lugar verdadero, esto es, cuyo predicado se conecte necesariamente con el sujeto…".

271 Thomasius, Chr., Institut., lib. I, cap. 1 núm. 28: "La ley es un mandato del imperante que obliga a los sujetos, de modo que instruyan sus acciones según este mandato".

272 Thomasius, Chr., Institut., lib. I, cap. 1 núm. 31: "Sujeto es aquel para quien se da la ley…". En el mismo sentido en lib. I, cap. 2, párr. 53.

273 Thomasius, Chr., Institut., lib. I, cap. 1, núm. 82: "Derecho, tomado como atributo de una persona, es una cualidad moral activa que compete a una persona en virtud de la concesión de un superior, para tener o actuar algo justamente de otro hombre con el cual vive en sociedad".

274 Literatura sobre el tema seguidamente tratado: Rück, Erwin, Die Leibniz'sche Staatsidee aus den Quellen dargestellt (Tübingen, 1909), pp. 41 ss.; Barillari, Michele, La dottrina del diritto di Gofredo Gugliemo Leibniz, en Società Reale di Napoli: Atti della Reale Academia di Scienze Morali e Politiche 42 (Napoli, 1913), pp. 68 ss.; Aceti, Guido, Sulla `Nova methodus discendae docendaeque jurisprudentiae' di Goffredo Gugliemo Leibniz, en Jus N. S. 8 (Milano, 1957) 1 - 4, pp. 19 ss.; Hartmann, Gustav, Leibniz als Jurist und Rechtsphilosph, en Festgabe Herrn Dr. Rudolph von Ihering (Tübingen, 1982), pp. 26 ss.; Herrmann, Karl, Das Staatsdenken bei Leibniz (Bonn, 1958), pp. 40 ss.; Aceti, Guido, Sulla `Nova methodus discendae docendaeque jurisprudentiae' di Godofredo Guglielmo Leibniz, en Jus. Rivista di Scienze Giuridiche 8 (1957) 1, pp. 21 ss.; Schiedermair, Hartmut, Das Phänomen der Macht und der Idee des Rechts bei Gottfried Wilhelm Leibniz (Wiesbaden, Steiner, 1970), pp. 18 ss., 73 ss.; Sève, René, Leibniz et l'École moderne du droit naturel (Paris, PUF., 1989), pp. 7 ss.; Torresetti, Giorgio, Crisi e rinascità del diritto naturale in Leibniz (Milano, Giuffrè, 2000), pp. 43 - 42; 89 - 94, 120 - 131.

275 Tarello, G., Storia della cultura giuridica moderna, I: Assolutismo e codificazione del diritto (Bologna, Il Mulino, s. d. [1976]), p. 133.

276 Leibniz, G. G., Ratio corporis iuris reconcinnandi, párr. 67 (en El mismo, Sämtliche Schriften und Briefe, Berlin, Deutschen Akademie der Wissenschaften, 1966, VI, 2, p. 99): "Las leyes, pues, deben ser dispuestas en el título que sea, según lugares tópicos de materias, que son: la forma, el fin, el eficiente, el sujeto, el modo de causación, el objeto, el efecto, el contrario". Cfr. párr. 70.

277 Leibniz, G. G., Ratio corporis iuris reconcinnandi, párr. 123 (p. 105): "Pero al nosotros componer las leyes en orden, es claro que con la misma brevedad abarcamos mucho más, porque en la serie de elementos conectados, podemos atribuir el mismo predicado simultáneamente a muchos sujetos escogidos, y al revés…".

278 Otros textos leibnizianos en que intervienen las nociones de subiectum y praedicatum como elementos de las leyes, en Leibniz, G. W., De legum interpretatione, rationibus, applicatione, systemate (ed. Ascarelli, T., Th. Hobbes, A Dialogue - G. W. Leibniz, Specimen quaestionum philosophicarum y otras, Milano, Giuffrè, s. d. [1969]), pp. 400, 404, 405 (hay trad. castellana en el mismo, Escritos de filosofía jurídica y política, Madrid, Biblioteca Nueva, 2001, pp. 142, 146, 149); El mismo, Elementa iuris naturalis (versión de 1671), en El mismo, Sämtliche Schriften und Briefe, Berlin, Deutschen Akademie der Wissenschaften, 1966, VI, 1, pp. 467 s. (hay trad. castellana como Los elementos del derecho natural, Madrid, Tecnos, s. d. [1991], pp. 87 s.).

279 Leibniz, G. W., De arte combinatoria, párr.s. 55, 71 y 72 (en El mismo, Sämtliche Schriften und Briefe, Berlin, Deutschen Akademie der Wissenschaften, 1971, VI, 1, pp. 192, 197 y 198). Véase supra n. 144.

280 Leibniz, G. W., De arte combinatoria, párr.s. 70 y 41. En el párr. 42 enumera las res, en el párr. 43 los actus y en el párr. 44 los jura.

281 Leibniz, G. G., Nova methodus discendae docendaeque jurisprudentiae, pars II, párr. 13 (en El mismo, Sämtliche Schriften und Briefe, Berlin, Deutschen Akademie der Wissenschaften, 1971, VI, 1, p. 300).

282 Sobre el concepto de derecho subjetivo en Leibniz, especialmente: Schiedermaier, H., Das Phänomen der Macht cit. (n. 274), pp. 18 - 24, 74 - 80.

283 Ibíd., pars II, párr. 14a (p. 301): "Moralitas autem, seu Justitia, vel Injustitia actionis oritur ex qualitate personae agentis in ordine ad actionem, ex actionibus praecedentibus orta, quae dicitur Qualitas moralis. Ut autem Qualitas realis [¿moralis?] in ordinem ad actionem duplex est: potentia agendi et necessitas agendi; ita potentia moralis dicitur Jus, necessitas moralis dicitur Obligatio".

284 Todo ibídem, II, párr. 15 (p. 301 s.).

285 Todo ibídem, II, párr. 16 (p. 302).

286 Todo ibídem, II, párr. 1617 (p. 303).

287 Véanse el comentario que algunos de estos conceptos merecen al propio Leibniz en su carta a Pape, en Leibniz, G. W., Textes inédits (ed. Grua, Gaston, Paris, PUF., 1948), II, pp. 774 - 775.

288 Leibniz, G. W., Elementa juris civilis, en El mismo, Sämtliche Schriften und Briefe, Berlin, Deutschen Akademie der Wissenschaften, 1971, VI, 2, pp. 36 - 39): "Cualidad moral/ ... es potestad o impotencia moral. La potestad moral de hacer, o de no hacer o soportar, se llama derecho, la impotencia moral se llama obligación./ Sujeto/ El sujeto de la cualidad moral es la persona o substancia racional. Es persona Dios, un ángel, el muerto, el hombre, una corporación./... No es sujeto de derecho el hereje, el apóstata, etc., el reo de lesa majestad./ No es sujeto de obligación el pupilo sin la autoridad del tutor./... Objeto... Causa".

289 Con ocasión de la revisión que hacia el fin de su vida Leibniz ejecutó en la Nova methodus, la frase del párr. 15 de la 2ª parte, que originalmente rezaba: "Subjectum qualitatis moralis est Persona et Res" ("El sujeto de una cualidad moral es la persona y la cosa"), quedó así: "Subjectum qualitatis moralis est Persona, nam et cum Rei videtur inesse jus aut obligatio, intelligitur persona indefinite qua rem habebit, ita ut res transeat cum jure et obligatione" ("El sujeto de una cualidad moral es la persona, y cuando un derecho o una obligación parece inherir a una cosa, la persona se entiende indeterminadamente, en cuanto tiene una cosa, de modo que la cosa transite con el derecho y la obligación"). A su vez, esta frase de ese mismo párrafo: "Res quoque subjectum juris est et obligationis" ("También una cosa es sujeto de derecho y obligación"), fue redactada de otra manera: "Res quoque sed modo jam dicto, per reductionem ad personam censetur subjectum juris et obligationis" ("También la cosa, pero en el modo ya dicho, por reducción a la persona se tiene como sujeto de derecho y obligación"). En definitiva, Leibniz se refiere a los que solemos denominar derechos y obligaciones propter rem, cuyo titular o deudor, vale decir, queda determinado por la posesión de la cosa. Con estas modificaciones, Leibniz se puso en consonancia con su nuevo concepto de subjectum iuris, reducido a la persona.

290 Leibniz, G. W., Elementa juris civilis, en El mismo, Sämtliche Schriften und Briefe, Berlin, Deutschen Akademie der Wissenschaften, 1971, VI, 2, p. 50). "La persona, o el capaz de una cualidad moral, esto es, de un derecho y una obligación, es la substancia que tiene o ha de tener razón y voluntad".

291 Leibniz, Notae in tabulam jurisprudentiae, en G. W. Leibniz, Textes inédits (ed. Grua, Gaston, Paris, PUF., 1948), II, p. 801: "En el hecho, la persona es el sujeto, la cosa el objeto, la causa el acto <o lo contrario> del derecho… En consecuencia, los subtítulos son: el sujeto, el objeto (que puede ser tanto una cosa como una persona, que ahora es sujeto de la obligación), la causa y lo contrario". Por "contrarium", Leibniz entiende los modos de extinguir derechos y obligaciones, sentido en el cual son "contrarios" a la causa o modos de crearlos. Leibniz alude aquí a los subtítulos del sistema del derecho propuesto en la Nova methodus.

292 Leibniz, G. G., Nova methodus discendae docendaeque jurisprudentiae, pars II, párr. 13, notas: "El sujeto de una cualidad moral es la persona y la cosa".

293 Ibíd.: "El sujeto de una cualidad moral es la persona, y cuando un derecho o una obligación parece inherir a una cosa, la persona se entiende indeterminadamente, en cuanto tiene una cosa, de modo que la cosa transite con el derecho y la obligación".

294 Ibíd.: "También una cosa es sujeto de derecho y obligación".

295 Ibíd.: "También la cosa, pero en el modo ya dicho, por reducción a la persona se tiene como sujeto de derecho y obligación".

296 Wolff, Christian, Jus naturae método scientifica pertractatum (Halae, 1740 - 1748, reimp. Aalen, Scientia, 1968), párr. 70: "El hombre moral es sujeto de obligaciones y derechos". Wolf también usa subjectus como sometido (párr. 134).

297 Wolff, Christian, Institutiones juris naturae et gentium (Halae, 1750, reimp. Scientia, Aalen, 1969), párr. 96: "El hombre es persona moral en cuanto sea mirado como sujeto de ciertas obligaciones y de ciertos derechos".

298 Wolff, Christian, Jus naturae, párr. 70: "Hombre carnal denota a un sujeto, al cual no pertenecen sino que facultades inferiores del alma...".

299 Wolff, Christian, Jus naturae, párr. 70: "Pero el hombre espiritual significa un sujeto al cual no pertenecen sino que facultades superiores...".

300 Wolff, Christian, Institutiones, párr. 37: "necesidad moral de actuar".

301 Wolff, Christian, Institutiones, párr. 46: "facultad o potencia moral de actuar". En el Jus naturae methodo scientifica pertractatum, párr. 23, la definición es ésta: "Jus... est enim facultas agendi, quod moraliter possibile est, vel non agendi, quod moraliter impossibile" ("El derecho... es pues la facultad de actuar lo que moralmente es posible, y de no actuar lo que moralmente es imposible"). Vid. Thomann, Marcel, Christian Wolff et le droit subjectif, en Archives de Philosophie du Droit 9 (1964), p. 153 ss.

302 Wolff, Christian, Jus naturae, párr. 70: "En realidad, en la medida en que el hombre es mirado en relación con obligaciones y derechos que caen en el mismo, en ese punto se distingue de sí mismo, y se lo finge como un cierto sujeto, al cual no pertenecen más que obligaciones y derechos".

303 Para lo que sigue, he consultado: Eisler, Rudolf, Wörterbuch der philosophiscen Begriffe (Berlin, 1910), II, s. v. Objekt, pp. 869 ss.; III, s. v. Subjekt, pp. 1.437 ss.; Abbagnano, Nicola, Diccionario de filosofía (1961, trad. cast., 2ª ed., México, FCE., 1974, reimp. 1994), s. v. objetivo, pp. 865 ss., objeto, pp. 867 ss., subjetivo, p. 1.097, sujeto, pp. 1.103 ss.; Ferrater Mora, Juan, Diccionario de filosofía (Barcelona, Ariel, 1994), K - P, s. v. objeto, objetivo, pp. 2.603 ss.; Q - Z, s. v. sujeto, pp. 3.415 ss. Véase mi trabajo: Historia de la denominación del derecho-facultad como "subjetivo" (en prensa).

304 Véase supra III, 3 y 4.

305 Descartes, R., Principia philosophiae (1644), I, 57; I, 67; I, 70.

306 Biel, G., Collectorium sive epitome in magistri sententiarum libros quatuor (Brixen, 1574), I, d. 2, qu. 4: "Viendo nuestro intelecto alguna cosa afuera, modela en sí su símil, el que tal es en ser objetivo cual es la cosa afuera, que es modelada, en ser subjetivo".

307 Leibniz, G. W., Notae ad Dan. Stahlium, en El mismo, Sämtliche Schriften und Briefe, Berlin, Deutschen Akademie der Wissenschaften, 1971, VI, 1, p. 23: "El ente se distingue en: 1. ente de razón, y se dice de aquello que solo tiene ser objetivo en el intelecto... I. Subjetivamente o como accidente en el sujeto... II. Efectivamente... III. Objetivamente, lo que es ser en acto, objeto del intelecto... i. Pues o algo está en el intelecto, de modo que, más allá de ser objeto del intelecto, es algo. Como el cielo, un hombre, el frío, el calor... ii. O, más allá de ser objeto del intelecto, no es. Y de este modo está objetivamente en el intelecto el ente de razón: como un hombre irracional".

308 Supra IV, 2.

309 Baumgarten, Alexander, Metaphysica (1739), párr.s. 758, 993: cit. por Eisler, R., Wörterbuch cit (n. 303), IIl, p. 1.439, y Abbagnano, Diccionario cit. (n. \h 303), p. 1.097.

310 Darjes, Georg, Observationes iuris naturalis, socialis et gentium ad ordinem systematis sui selectae (Ienae, 1751), observat. I, párr. 15: "Si obiective spectatur, natura idem significat, quod rei, de qua sermo est, essentia seu conceptus primus. Quum enim natura hac significatione accepta fit principium cognoscendi iuris naturalis, manifestum est, naturam hac ratione significare id, ex quo colligere possumus, quae obviae rei vi essentia bona vel mala sunt. Sed hoc est ipsa rei essentia seu conceptus primus"; párr. 16: "Si vero natura... subiective spectatur, idem significat, quod ratio (die Vernunft). Id affirmamus, quia omnia adsunt requisita. Natura enim hac ratione acepta perspicimus ea, quae per rerum essentias bona atque mala sunt. Ideoque est facultas perspiciendi rerum nexus, atque adeo idem, quod ratio".

311 Nettelbladt, Daniel, Systema elementare universae iurisprudentiae naturalis (1749, 3ª ed. Halae 1767), párr. 76.: "La bondad y la maldad de las acciones es o intrínseca, que suele ser llamada también objetiva o natural; o extrínseca, que también suele ser llamada subjetiva o positiva, en cuanto ser ellas buenas o malas viene de su naturaleza, así que son tales por sí mismas, o de la voluntad de alguien".

312 Al comienzo del título al cual pertenece el párrafo 76 transcrito, Nettelbladt cita como fuente a Chr. G. Seydlitz, Tr. philos. De moralitate actionum liberarum tam obiectiva quam subiectiva (Hasniae, 1765).

313 Mendelssohn, Moses, Morgenstunde oder Vorselungen über das Dasein Gottes (1785), I, 6: "la línea subjetiva de las cosas, que solo en él es verdad, de la línea objetiva de las cosas, que es común a todos los seres pensantes según su punto de permanencia y de vista": cit. por Eisler, R., Wörterbuch cit (n. 303), IIl, p. 1.439.

314 Ulrich, August Heinrich, Institutiones logicae, párr. 33: "algo es ...subjetivamente... verdadero para mí, en cuanto y mientras así parece", cit. por Eisler, R., Wörterbuch cit (n. 303), IIl, p. 1.439, según el cual, ibíd., el mismo sentido aparece en el matemático, científico y filósofo Johan Heinrich Lambert (1728 - 1777), Neues Organon (1764), I, párr. 63; y en el filósofo Johan Nikolaus Tetens (1736 - 1713), Philosophische Versuche ubre die menschliche Natur und ihre Entwicklung (1776 - 1777), I, p. 344, también citado por Abbagnano, Diccionario cit. (n. 303), p. 1.097; el cual, íbid., agrega en el filósofo Johan Christian Lossius, Physische Ursachen des Wahren (1775), p. 65.

315 Algunos textos de la Kritik der reinen Vernunft y de otras obras kantianas, en el sentido en estudio, se ven en Abbagnano, Diccionario cit. (n. 303), s. v. Objetivo, p. 866.

316 Kant, Immanuel, Metaphysische Anfangsgründe der Rechtslehre (ed. K. Vorländer, F. Meiner, Hamburg, 1959), Einleitung in die Metaphysik der Sitten, IV, p. 225 (p. 28): "El principio que convierte en deber determinadas acciones es una ley práctica. La regla del que actúa, que él mismo, por razones subjetivas, se pone como principio, se llama su máxima; de ahí que con respecto a unas mismas leyes las máximas de los que actúan pueden ser muy diferentes./ El imperativo categórico, que expresa solo lo que sea obligación, es así: Actúa según una máxima que pueda al mismo tiempo valer como una ley universal. En consecuencia, tú debes considerar tus conductas primeramente según su principio subjetivo; pero si este principio sea válido también objetivamente, solo puedes reconocerlo tú en esto, en que...".

317 Abbagnado, N., Diccionario cit. (n. 303), s. v. Subjetivo, p. 1.097.

318 Ibíd., p. 225 (p. 29): "La coincidencia de la acción con la ley del deber es la legalidad (legalitas), la de la máxima de la acción con la ley es la moralidad (moralitas) de la misma. Pero la máxima es el principio subjetivo para actuar, que el sujeto se erige para sí mismo (es decir, cómo quiere actuar). Por el contrario, el principio del deber es lo que la razón le manda en manera absoluta, por tanto objetivamente (cómo debe actuar)".

319 Otros textos kantianos en el mismo sentido se ven en las pp. 221, 222, 235, 264, 284, 297 de la ed. Vorländer.

320 En alguna ocasión extiende la noción a los seres sobrenaturales: véase la nota 331. Kant también usa el concepto de "sometido" como subiectus y Untertan: Kant, I., Metaphysik der Sitten (Vorländer, K. ed., Hamburg, Meiner, 1959), Rechtslehre, II, Allg. Anmerkung, D, p. 330 (p. 157).

321 Últimamente: Sciacca, Fabricio, Il concepto di persona in Kant. Nomativa e política (Milano, Giuffrè, 2000).

322 Kant, I., Metaphysik der Sitten (Vorländer, K. ed., Hamburg, Meiner, 1959), Einleitung, IV, p. 223 (p. 26, lín. 34 - 35): "Persona es aquel sujeto cuyas acciones son capaces de imputación". Sobre las resonancias wolffianas de esta definición: Sciacca, Fabricio, Concetto cit (n. 340), pp. 1 ss.

323 Ibíd., Einleitung, IV, p. 228 (p. 32, lín. 13 ss.): "Las buenas o malas consecuencias de una acción responsable... no pueden imputarse al sujeto (modus imputationis tollens)... pueden imputarse al sujeto (modus imputationis ponens)".

324 Ibíd., Einleitung, IV, p. 228 (p. 32, lín. 35 ss.): "Por consiguiente, en la imputación, el estado de ánimo hace una diferencia que tiene consecuencias: si el sujeto ha realizado la conducta apasionadamente o con reposada premeditación":

325 Kant, I., Metaphysik der Sitten, Einleitung, IV, p. 223 (p. 26, lín. 25 ss.): "Se llama conducta a una acción en la medida en que está sometida a leyes de obligación, por lo tanto, también en la medida en que se considera al sujeto en ella desde la perspectiva de la libertad de su arbitrio".

326 Ibíd., Einleitung, IV, p. 226 (p. 30, lín. 24 ss.): "Solo esto podemos ver bien nosotros: que... la libertad jamás puede ser colocada en que el sujeto racional pueda elegir también en contra de su razón (legisladora)".

327 Ibíd., Der ethische Elementallehre, I, párr. 4, p. 418 (p. 263, lín., 16 - 18): "La división solo puede hacerse en atención al objeto del deber, no en atención al sujeto que se obliga. El sujeto obligado, tanto como el que obliga, es siempre solamente el hombre...".

328 Ibíd., Der ethische Elementallehre, I, párr. 3, p. 418 (p. 262, lín. 14 - 16): "En la conciencia de un deber hacia sí, el hombre se considera como sujeto del mismo [sc. de tal deber], en una doble calidad...".

329 ibid., Einleitung, IV, p. 224 (p. 27, lín. 35 ss.): "No obstante, en un sujeto y en la regla que él se prescribe pueden muy bien encontrarse unidas dos razones de la obligación (rationes obligandi), de las cuales una u otra es, con todo, insuficiente para obligar (rationes obligandi non obligantes), porque entonces una no es deber".

330 Ibid. II: Metaphysische Anfagnsgründe der Tugendlehre, I: Ethische Elementallehre, I, Einleitung, párr. 1, p. 461 (p. 417, lín. 230 ss.): "el vinculante (`autor de la obligación') puede en cualquier momento declarar libre de la vinculación (`término de la obligación') al vinculado (`sujeto a la obligación')".

331 Kant, I., Metaphysische Anfangsgründe der Tugendlehre, Einleitung, XIX, p. 412 (p. 258, lín. 42 ss.)

332 Ibíd., Einleitung in der Rechtslehre, III, p. 241 (p. 47, lín. 1 ss.): "Puesto que los sujetos, respecto de los cuales es pensada una relación del derecho con el deber... dan lugar a diferentes conexiones...".

333 Véase supra nota 3.

334 Orestano, Riccardo, Azione cit. (n. 3), p. 119.

335 Sobre esto es imprescindible: Carpintero, Francisco, La independencia y autonomía del individuo: los orígenes de la `persona jurídica', en Anuario de Filosofía del Derecho, nueva época 4 (Madrid, 1987), pp. 477, aunque el autor sigue a Orestano en su conexión de "sujeto" e individualismo moderno.

336 En Darjes, Joachim Georg, Institutiones jurisprudentiae universalis (1745), praef., párr. 12 (3ª ed. Ienae, 1745): "…sequitur ut systema, quod inde componitur, sit verum ac proprie acceptum jus naturale, quod, quo a jure naturali subjective sumto possit distingui, systema juris naturalis seu jus naturale objective sumtum vocatur" ("…se sigue que el sistema que ahí se compone sea, verdadera y propiamente concebido, un derecho natural, el cual se llama sistema de derecho natural o derecho de la naturaleza objetivamente considerado, que se puede distinguir del derecho natural subjetivamente considerado"); El mismo, Observationes iuris naturalis, socialis et gentium ad ordinem systematis sui selectae (Ienae, 1751), observat. I, párr. 6: "Nomen iuris aut sumitur grammatice aut tecnice... Tecnice sumitur aut subiective aut obiecvtive. Subiective sumtum significat qualitatem quandam personae, quae est facultas... Si obiective spectatur, aut idem valet quod lex… aut sumitur systematice pro scientia…" (La palabra `derecho' se toma gramatical o técnicamente... Técnicamente se toma subjetiva u objetivamente. Subjetivamente tomado significa una cierta cualidad de la persona, que es una facultad... Si se lo mira objetivamente, o bien, significa lo mismo que `ley'... o se lo toma sistemáticamente, como ciencia..."); cfr. en el mismo sentido: observat. III, párr. 1; observat. IV, párr. 10; observat. V, párr. 1 y 2; observat. XXXVI, párr. 2; El mismo, Discours über sein Natur- und Volkerrecht (1726), pp. 52 - 54: "Das Wort Jus... hat mehrenteils drei verschiedene Bedeutungen: 1) wird es genommen subjective. Da bedeutet es facultatem id agendi, quod nobis bonum est...".

337 Supra VI y VII.

338 Nettelbladt, D., Systema elementare universae iurisprudentia naturalis3 (Hallae Magdeburgicae, 1767), párr. 43 (p. 31): "En sentido general, `persona' es lo mismo que hombre. Pero en sentido especial, bajo el nombre de 'persona' viene el hombre considerado con un cierto estatus. `Estatus', en efecto, es, en este lugar, una cualidad, según la cual los hombres usan diversos derechos y obligaciones".

339 Infra XII, 1.

340 Sobre la doctrina wolffiana de la imputación: Sciacca, Fabricio, Il concepto di persona in Kant (Milano, Giuffrè, 2000), pp. 4 ss.

341 Nettelbladt, D., Systema elementare universae iurisprudentia naturalis3 (Hallae Magdeburgicae, 1767), párr. 88: "un juicio por el cual una causa libre es declarada agente de la acción o de aquello que sigue de ésta, sea del bien, sea del mal". Nettelbladt repite casi al pie de la letra la definición de imputación de Wolff, Institutiones, párr. 3 (p. 2).

342 Ibíd., párr. 90: "los hombres que actuaron libremente, a los cuales se imputa no solo las acciones propias, sino también las acciones de sus diversos agentes, sean de hombres, brutos o cosas inanimadas, en la medida en que son causas libres suyas". Para definir la imputatio, Wolff, en cambio, no recurre a la noción auxiliar de subiectum.

343 Ibíd., párr. 92.

344 Ibíd., párr. 93.

345 Ibíd., párr. 649: "son sujeto de los pactos aquellos que aceptan y prometen, o sea, los pactantes".

346 Ibíd., párr. 652: "Objeto del pacto se dice de aquello a lo cual el promitente se obliga a prestar por la promesa, y es o una cosa o un mero hecho".

347 Ibíd., párr. 275: "Porro dominium in relatione ad subiectum penes quod est, ratione numeri horum subiectorum, est: v) vel condominium, vel dominium solitarium".

348 Vid. supra VIII, 2.

349 Nettelbladt, D., Systema elementare, pars III, lib. 1, sec. 1ª y membr. 1 (p. 30).

350 Supra XI, 3.

351 Sobre la influencia de Kant en esa ciencia: Kiefner, Hans, Der Einfluss Kants auf Theorie und Praxis des Zivilrechts im 19. Jahrhundert, en Blühdorn, J. - Ritter, J. (ed.), Philosophie und Rechtswissenschaft (Frankfurt am Main, Klostermann, s. d. [1969]), pp. 3 ss., aunque el autor no trata el punto específico de la noción de Subject. No está de más recordar que en ocasiones Kant emplea el término en el sentido tradicional de "súbdito": Kant, I., Rechtslehre, II: Das öffent. Recht, Abs. 3, D, p. 330 (p. 157, lín. 12).

352 Landsberg, Ernst, Geschichte der deutschen Rechtswissenschaft (München - Leipzig, 1898), III, 1, p. 441 y 283 de las notas.

353 Dabelow, Christoph, System des gesammten heutigen Civil-Rechts (Halle, 1796), I, párr. 3 (p. 36): "En [sc. sentido] amplio, en el cual se entiende bajo [sc. persona] cada ser humano sin diferencia de edad, sexo o estado. 2. en [sc. sentido] restringido, en el cual este predicado [sc. persona] solo pertenece a un tal individuo humano que pueda ser mirado como sujeto de derechos y obligaciones en la sociedad civil".

354 Cfr. Ibíd., párr. 505 (p. 251): "Recht (ius) is das Prädicat, das einem Subject um so fern zukommt, als eine Zwangsverbindlichkeit zu einer bejahenden oder verneinenden Handlung gegen dasselbe vorhanden ist" ("Derecho (ius) es el predicado que pertenece a un sujeto tanto como esté disponible una vinculación forzosa contra la conducta afirmativa o negativa contra el mismo [sc. derecho]".

355 Sobre las relaciones de Hugo con Kant: Landsberg, Ernst, Geschichte der deutschen Rechtswissenschaft (München - Berlin, 1910, reimp. Aalen, Scientia, 1957), III, 2, pp. 32 ss.

356 Hugo, G., Lehrbuch eines civilistischen Cursus (2ª ed. Berlin, 1799), IV, párr. 9 (p. 10): "Se llama persona todo lo que puede ser por sí mismo sujeto de una relación de derecho. Una persona es física _un hombre individual_ o jurídica _varios hombres, que en la consideración del derecho son mirados como uno solo_".

357 Heise, A., Grundriss eines system des gemeinen Civilrechts zum Behuf von Pandecten-Vorlesungen (1807, 3ª ed. Heidelberg, 1819), p. 25 n. 15: "Persona jurídica es todo lo que, fuera del hombre individual, es reconocido en el Estado como un sujeto propio de derechos. Pero aquella debe tener algún substrato, que forme o represente la persona jurídica. Este substrato solo puede consistir: i) en hombres... 2) en cosas".

358 Thibaut, Antón Friedrich, System des Pandekten-Recht (Jena, 1803), I, párr. 188: "Lo tercero que viene en examen con respecto a los derechos y deberes, es el sujeto de los mismos, esto es, aquel para el cual algo es posible o necesario. En primer lugar y ante todo debe discutirse esta cuestión: ¿quién puede ser sujeto de un derecho, vale decir, tanto según la naturaleza de la cosa (capacidad jurídica natural), como según las prescripciones del derecho positivo (capacidad jurídica civil)? Aquel que en cualquier perspectiva es mirado como sujeto de un derecho, se llama hasta ahora persona, especialmente en cuanto es mirado como sujeto de derechos civiles; cosa, a la inversa, se llama a todo aquello que constituye lo contrario de una persona".

359 Ibíd., párr. 189 ss.

360 Infra XII, 2.

361 Puchta, Georg Friedrich, Lehrbuch für Institutionen-Vorlesungen (München, 1829), lib. 2, cap. 1 (p. 19): "El derecho concibe al hombre en primer lugar solo como sujeto de voluntad, como persona, y le atribuye libertad".

362 Mühlenbruch, Christian Friedrich, Lehrbuch des Pandecte-Rechts (4ª ed., Halle, 1835), párr. 176 (p. 327): "La expresion `persona' significa tanto como capacidad jurídica, o la propiedad según la cual alguien viene en consideración como sujeto de derechos y obligaciones".

363 Kierulff, Johann Friedrich, Theorie des gemeinen Civilrechts (Altona, 1839), párr. 6 (p. 82): "La ley civil protege un determinado poder moral (dürfen) y poder material (können); el ente al cual ellos corresponden es sujeto jurídico... Consecuentemente, es sujeto jurídico el ente que, según la ley, puede querer, esto es, tener derechos y poseer jurídicamente. El sujeto capacitado para querer jurídicamente tiene capacidad jurídica, personalidad jurídica, es persona".

364 Savigny, F. C., System des heutigen römischen Rechts (Berlin, 1840, reimp. Scientia, Aalen, 1981), I, párr. 8, p. 18: "La convicción jurídica es provisional en el pueblo, como sujeto personal agente. La naturaleza de este sujeto debe ser determinada más precisamente".

365 Ibíd., I, párr. 10, p. 28: "Primeramente también aquí está de nuevo la indeterminada idea de una multitud, abstraída de la unidad del pueblo, que frecuentemente es mirada como sujeto del Estado".

366 Ibíd., I, párr. 59, p. 397: "¿Cuál es, ante todo, el contenido de la primera parte de personis? Hay muchos que han concebido esta parte como si contuviese la doctrina del status, esto es (como entienden esta expresión), de los más importantes estados o propiedades de las personas en cuanto sujetos de derecho, es decir, sobre todo de la doctrina del sujeto de derecho".

367 Ibíd., II, párr. 103, p. 374: "En esta sección, hasta el momento se ha investigado quién puede ser el sujeto de una relación de derecho... supuestas estas determinaciones, se presenta ahora la pregunta siguiente: cómo se conecta la relación de derecho con los sujetos capaces".

368 Ibíd., II, párr. 60, p. 1: "Toda relación de derecho consiste en la conexión de una persona con otra persona. El primer elemento de la misma, que precisa una especial consideración, es la naturaleza de la persona. Debe aquí responderse a esto: ¿quién puede ser sujeto o portador de una relación de derecho?".

369 Ibíd., II, párr. 60, p. 2: "Con esto debe coincidir la idea original de la persona o sujeto de derecho con la idea del hombre, y esta identidad original de ambas nociones se expresa en la siguiente fórmula: todo hombre individual y solo el hombre individual es jurídicamente capaz".

370 Ibíd., II, párr. 85, p. 236: "Más arriba se presentó la capacidad jurídica como coincidente con la idea del hombre individual. Ahora la miramos como extensión artificial al sujeto dado, merced a una pura ficción. A tal sujeto lo llamamos persona jurídica, esto es, una persona que es establecida solo para fines jurídicos. En ella encontramos un portador de relaciones de derecho junto al hombre individual".

371 Arndts, Karl Ludwig, Lehrbuch der Pandecten (München, 1852), párr. 24 (p. 22): "En sentido jurídico, persona es un individuo que es o puede ser sujeto de derechos. En esto, en que alguien es reconocido como tal, consiste la personalidad, capacidad jurídica. Por naturaleza ésta pertenece a todos los hombres y solo a éstos; pero mientras, según el derecho positivo, ella es atribuida a los hombres individuales, por otro lado son reconocidos como sujetos de derecho los que no son hombres singulares y que existen como persona solo merced a una idea jurídica. Estas se llaman personas jurídicas (personas morales o fingidas)".

372 Windscheid, Bernhard, Lehrbuch des Pandektenrechts (Düsseldorf, 1862), párr. 49 (p. 105 s.): "La relación natural y la observación que se ofrecen en primer lugar es que el derecho y la obligación están unidos a uno (o varios) hombres, de modo que son derechos y obligaciones de uno (o de varios) hombres. El natural y más cercano subyacente sujeto de derecho es el hombre".

373 Dernburg, Heinrich, Pandecten (2ª ed., Berlin, 1884), párr. 49 (p. 108): "Capaz de derecho, o sujeto de derecho o persona es quien puede tener derechos".

374 Sobre esto: Schwarz, Andreas, Zur Entstehung des modernen Pandektensystems, en El mismo, Rechtsgeschichte und Gegenwart (Karlsruhe, Müller, 1960), pp. 1 ss.

375 Sobre esto: Guzmán, Alejandro, Los orígenes de la noción de acto jurídico a través de la construcción de un sistema de derecho, en Anales de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba 34 (Córdoba, Argentina, 1995), pp. 41 - 60.

376 Heise, A., Grundriß eines Systems des gemeinen Civilrechts zum Behuf von Pandecten - Vorlesungen (3 ª ed., Heidelberg, 1819). Este trabajo no es propiamente un libro con contenido, sino una suerte de sumario, temario o programa sistemático, que su autor usaba para dar sus lecciones.

377 Que no he podido ver. El esquema en Schwarz, Andreas, Zur Entstehung des modernen Pandektensystems, en El mismo, Rechtsgeschichte und Gegenwart (Karlsruhe, Müller, 1960), p. 13.

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