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Revista de estudios histórico-jurídicos

versão impressa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.24 Valparaíso  2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552002002400014 

Chabot, Jean-Luc, Histoire de la pensée politique. Fin XVIIIe - début XXe siècle (Grenoble, Presses Universitaires de Grenoble, 2001), 307 págs.

Nos presenta en esta ocasión Jean-Luc Chabot, catedrático de Ciencia Política de la Facultad de Derecho de la Universidad Pierre Mendès France (Grenoble 2), un manual perfectamente estructurado que contiene las líneas principales de la ideología política del período histórico que abarca y que pretende un acercamiento básico al pensamiento de los siglos XVIII, XIX y XX, fundamentado en un fenómeno que le confiere una cierta unidad y que, en su opinión, supone una interpretación del hombre que va más allá de las explicaciones religiosas o filosóficas antiguas o medievales, para incardinarse en la modernidad, donde va a predominar la política en un sentido global como ideología.

El A. parte en su exposición de la constatación de que si bien en ciencias humanas y sociales es frecuente que las materias sean separadas en función de su anterioridad o posterioridad a la Revolución Francesa, esta división no es aplicable a la historia del pensamiento político, donde el punto de inflexión había comenzado con anterioridad, en concreto en el siglo XVI. Esta premisa va a servir al prof. Chabot para estructurar las diferentes partes del trabajo que presenta, principiando por realizar una breve aunque adecuada sinopsis sobre el nacimiento de la ideología política, donde va a tener un papel fundamental la sustitución del referente trascendente por un proyecto inmanente junto al proceso histórico de formación y de acoplamiento de las diferentes ideologías. No obstante, hacemos la precisión que ese es un planteamiento francés que no se da ni en España, ni en los países latinoamericanos.

La Revolución Francesa aparece fundamentada, según Chabot, sobre la base de tres trazos fundamentales: el cartesianismo político que supone la transposición de la lógica matemática a la filosofía, el legalismo o culto a la ley y el jacobinismo, éste último desde un doble punto de vista, como actitud del hombre político y como política para cambiar al hombre, adentrándose después el A. en el análisis del pensamiento contrarevolucionario, lo que realiza trayendo a colación la biografía y las líneas ideológicas fundamentales de pensadores de la talla de E. Burke (1729 -1797), Joseph de Maistre (1753 -1821) y Louis de Bonald (1763 -1840).

Los fundamentos filosóficos de las ideologías políticas contemporáneas es otra de las temáticas incluidas por Jean-Luc Chabot en su manual, dividiendo esta parte en tres secciones realizando un breve recorrido por el idealismo kantiano, el panteísmo hegeliano, la corriente empirista, la materialista y los positivismos, desembocando en el sincretismo contemporáneo donde se eclipsan la filosofía y la ciencia ante el nacimiento de las ideologías filosóficas, destacando el A. en este punto tres grandes grupos constituidos por los liberalismos, los socialismos y los nacionalismos.

Respecto a los liberalismos el volumen realiza un recorrido sobre su concepto ideológico o individualista cuya evolución concluye en los neoliberalismos. Chabot analiza los orígenes del liberalismo ideológico deteniéndose en tres puntos, la ética protestante, el pensamiento de John Locke y Bernard de Mandeville y la influencia de los fisiócratas en Francia, centrándose después en la concepción económica del hombre, preconizada por Adam Smith y Jeremías Bentham, tendente a sacralizar la sociedad a través del individuo que será el único principio activo, mientras que con posterioridad la tendencia se invertirá y será el individuo el que resulte protegido por la sociedad que tenderá a servirle, y en este punto el análisis del A. se centrará en las líneas básicas del pensamiento de Benjamin Constant, del anarco-liberalismo de Max Stirner (1805 -1856) y del ultra-liberalismo contemporáneo de I. L. Von Mises (1887 -1973).

Frente a los efectos indeseables del liberalismo político en la Europa del siglo XIX, Chabot no desconoce que el pensamiento liberal tiende a mitigar la lógica fundamental del individualismo atemperando sus aplicaciones con objeto de lograr una aceptación cada vez mayor del papel del Estado, y es entonces cuando surge lo que se ha dado en llamar neoliberalismo que si bien en un principio legitima la función del Estado en la regulación social y económica, después evoluciona hacia su reducción al máximo, trayendo Chabot a colación en este sentido a los principales representantes de la Escuela de Chicago, destacando el economista neoyorkino, Premio Nobel en 1976, Milton Friedmann junto al pensamiento de Friedrich Von Hayek (1899 -1992).

El estudio de las diversas corrientes del socialismo es quizás lo más conseguido del volumen y conforme a su evolución histórica y teórica, esta parte comporta tres capítulos: los primeros socialistas, el marxismo y el neomarxismo y la socialdemocracia. En el primero, Chabot discurre por el socialismo reformador destacando a sus principales representantes _Saint-Simon, Comte, Fourier, Owen, Cabet, Buchez, Leroux y Blanc_ y por el anarquismo, donde resalta las aportaciones del pensamiento político de Proudhon, los principios fundamentales del anarquismo revolucionario, los modelos postrevolucionarios de Bakunin y Kropotkin y el sindicalismo revolucionario de Sorel.

En el segundo, dedicado al marxismo, la atención del autor se detiene en sus precursores, Babeuf y Blanqui, entre otros, para desembocar más tarde en las principales líneas de la ideología y del pensamiento de Karl Marx y Friedrich Engels, de los que realiza un breve apunte bibliográfico. Sobre estos temas, muy tratados por la doctrina, la aportación de Chabot se circunscribe a la elaboración de una síntesis de gran claridad, si bien no hemos podido descubrir nada nuevo ni sobre el concepto de alienación ni sobre el materialismo histórico ni dialéctico.

Las líneas básicas de la evolución del pensamiento marxista constituyen el centro del tercero de los capítulos antes mencionado, en el que el A. estudia por un lado, las adaptaciones geopolíticas del marxismo _leninismo, stalinismo, trotskismo y maoismo_ y los neomarxismos intelectuales y teóricos de la mano de Gramsci, Althusser y Poulantzas en Francia y los integrantes de la Escuela de Fráncfort; mientras que, por otro, analiza los socialismos democráticos sobre la base de Rodbertus, Lasalle, Kautsky, Bernstein y Henri de Man.

A los nacionalismos dedica Chabot, la última parte del volumen que recensionamos, considerándolos más el fruto de una afectividad pasional y socialmente difusa, que de la evolución de una construcción intelectual inicial, deteniéndose en las aplicaciones prácticas concretas de lo que denomina nacionalismo autoritario, entre las que destaca el nacionalsocialismo alemán, el fascismo italiano y el falangismo español, de los cuales, quizás por su brevedad, no dice nada.

El volumen cuenta al final de cada capítulo con un interesante listado de obras de referencia que se completa con una bibliografía general que aparece al final del libro y que incluye diccionarios, manuales y obras de consulta de indudable interés para el estudiante o el investigador que quiera profundizar en las diferentes materias tratadas en el libro, todo ello acompañado de un índice de autores y de materias que facilita la búsqueda de cualquier concepto que al lector pueda interesar.

Desde estas líneas felicitamos muy sinceramente al profesor Jean-Luc Chabot, eminente investigador y docente, y defensor ardoroso de la doctrina social de la Iglesia, al que animamos a seguir en su estupenda trayectoria científica y en la organización de los interesantísimos Congresos internacionales de Derechos Humanos que, desde hace algunos años, convocan en la bella ciudad de Grenoble a todo un paisaje de científicos francófonos (con singular desprecio hacia las dos lenguas occidentales mayoritarias, inglés e italiano) de diversos países, secundando la magistral y disciplinada tarea del profesor Chianea, a la que contribuye con su elegancia gerencial Marie Zanardi.

María Encarnación Gómez Rojo

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