SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número25SALINAS DE FRÍAS, Ana (coord.), Persona y Estado en el umbral del siglo XXI. XX Aniversario de la Facultad de Derecho de Málaga (Málaga, Facultad de Derecho de Málaga, 2001), 884 págsSOULA, Laurence, L'essentiel de l'introduction historique à l'étude du droit (Gualino éditeur, Paris, 2000), 52 págs índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.25 Valparaíso  2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552003002500032 

SERRANO DAURA, Josep, Senyoriu i municipi a la Catalunya Nova (segles XII - XIX). Comandes de Miravet, d'Orta, d'Ascó i de Vilalba i baronies de Flix i d'Entença (Barcelona, 2000), 2 vols., 1.231 págs.

Este trabajo, que tiene su origen en la tesis doctoral en Derecho de su autor, estudia el señorío y municipio de Cataluña Nueva, que comprende el territorio que hoy se corresponde con las comarcas de Terra Alta y Ribera d'Ebre, en el sector noroeste de Cataluña, y limítrofe con Aragón, en el período del siglo XII al XIX. La obra está estructurada en cuatro partes: la primera, bajo el título "Los distritos señoriales" (pp. 35 - 133) incluye una reseña histórica del período anterior a la conquista de Ramón Berenguer IV, con referencia a la previa ocupación aragonesa acaecida los años 1132 y 1133 en la zona comprendida desde la Riba-roja hasta Godall cerca de Tortosa, con toda la franja de tierra que se encuentra entre los ríos Ebro y Algars. Estos territorios fueron recuperados por los sarracenos y, finalmente, tuvo lugar la segunda conquista cristiana, de carácter definitivo, entre los años 1148 y 1163 por los ejércitos catalano-aragoneses de Ramón Berenguer IV y su hijo Alfonso I. A continuación se ocupa del establecimiento político de los distritos señoriales, con referencia sucinta a las diversas donaciones condales-reales que se conceden, al proceso repoblador que se sigue en cada distrito, y a la evolución de su población, en la etapa comprendida desde el siglo XIV hasta el XVIII. Finalmente, dedica Serrano Daura un apartado a los conflictos que enfrentan las Monarquías de Aragón y Cataluña por el territorio comprendido en los distritos templarios hasta el Ebro.

La segunda parte, que se titula "El Derecho" (pp. 135 - 246), reconstruye el ordenamiento jurídico que rigió en la zona y en concreto en cada distrito. En este punto distingue el autor tres apartados: el primero sobre la vigencia del Derecho general catalán en la zona hasta la concesión de los primeros códigos de Costumbres propios (período que concluye en 1319, cuando se otorga el código de Miravet). Efectivamente, en el siglo XIII en todos los dominios del Temple la Curia de Zaragoza ejercía su propia jurisdicción, si bien existían derechos propios que regían en esos mismos territorios. De otra parte, el Temple se pronunció a favor de Aragón al menos hasta 1290; pero cuando las Juntas aragonesas reclamaron a sus vasallos que se les sometiesen y que se rigiesen por los fueros de Aragón, surgió la reivindicación de su catalanidad alegando que todos esos territorios fueron poblados según las costumbres de Lérida. El derecho propio que rigió los dominios se convirtió así en el fundamento de las reivindicaciones del Temple y de sus vasallos defendiendo su catalanidad. En segundo lugar, trata de los derechos propios que surgieron en cada distrito señorial; y, en último término, se refiere a la promulgación del Derecho de Nueva Planta y a su incidencia sobre aquellos ordenamientos hasta la extinción del régimen señorial. La tercera parte está dedicada a los colectivos de judíos y sarracenos (pp. 247 - 356), y analiza los ordenamientos propios que rigieron en cada uno de ellos, y a la regulación que sobre los mismos dictó el ordenamiento jurídico general del Principado, tratando después sobre su organización política y jurídica, y las cargas que debían soportar en cada distrito señorial. Las comunidades de judíos y sarracenos, que ocuparon estos territorios antes de la conquista, mantuvieron privilegios especiales, con el respeto de sus ordenamientos jurídicos particulares. La comunidad judía tuvo un estatuto diferenciado, gozando de una especial protección de los monarcas, ya que no asumieron todas las disposiciones canónicas que se promulgaron desde los primeros años del siglo XIII. Finalmente, los judíos se convirtieron o fueron expulsados en 1492, mientras que los señores se opusieron en las Cortes de 1503 a que se obligase a los sarracenos a convertirse, pero lo acaban aprobando entre 1509 y 1511. En cada caso Serrano Daura, profesor de Historia del Derecho en la Universidad Internacional de Cataluña, de cuya Facultad de Derecho ha sido Vicedecano durante algunos años, se refiere también a los respectivos procesos de conversión; y, por lo que respecta a los sarracenos, introduce un tercer apartado dedicado a los moriscos, así como al proceso de expulsión que se ordenó en el año 1610.

Por último, la cuarta parte, que con el título general de "Las comunidades cristianas: señoríos y municipios" (pp. 357 - 1193), constituye el núcleo general de la Tesis. Esta parte se divide en dos secciones, la primera sobre "El régimen señorial", y la segunda dedicada a "El señorío y la Universidad". La primera de las secciones, reconstruye el régimen feudal que se instauró según la primera documentación condal de donaciones particulares o de actuaciones de repoblación, y la posterior estrictamente señorial. En la misma se hace referencia a los tipos de señoríos que se instituyeron a partir de las donaciones condales. De esta forma, se ocupa Josep Serrano del establecimiento de los señoríos según las formas iniciales feudales de Volta y Castellvell y alodiales, con especial dedicación al dominio y a la jurisdicción que les son propios, y a su relación con el monarca. La jurisdicción señorial comprendía las siguientes potestades: la tributaria, la legislativa, la judicial y la personal sobre los vasallos. A continuación trata las castellanías y el establecimiento de la población cristiana, con especial atención a las nuevas relaciones feudo-enfitéuticas que se establecieron. En este punto hay que distinguir entre el establecimiento en términos municipales y en inmuebles determinados, por medio de un contrato peculiar; y, finalmente, con distinción de las actuaciones regias y de las señoriales, describe las cargas dominicales y jurisdiccionales que se impusieron a los pobladores de cada distrito. En cuanto a la segunda sección, se centra en las instituciones políticas y jurisdiccionales vigentes en cada momento en todos los señoríos y Universidades, con detalle de los organismos y de los oficiales que se instituyeron, a los medios de control señorial, al financiamiento de las Universidades, etc. La estructura organizativa de todos los señoríos era muy similar, ya que todos contaban con una organización política, administrativa y judicial similar, ordenada jerárquicamente y dirigida por el señor, que tenía al mismo tiempo una serie de oficiales, como el lugarteniente, el procurador general, el gobernador, el bayle, el subbayle, el sayón, el corredor, etc. En cuanto a las Universidades hay que señalar que ejercían una facultad reglamentaria por delegación señorial que les atribuía la competencia para dictar ordenanzas sobre diversos aspectos de la vida comunitaria, acompañada de otra potestad sancionadora para castigar económicamente a sus infractores. Los organismos de la Universidad ejercían todas sus funciones bajo control inmediato de la Señoría, que había de autorizar toda reunión y, además, presidirla, así como aprobar sus acuerdos. Todos estos acontecimientos, sin embargo, son analizados con distinción de dos períodos separados por la promulgación del Decreto de Nueva Planta de 1716. A continuación un tercer apartado relativo a la Administración de justicia analiza de forma específica esta institución, ya que se trata de una institución con la suficiente entidad y con una función compartida entre el señorío y la Universidad. Además, de los organismos de gobierno, la Universidad contaba con otros cargos como el mostassaf, el clavario encargado de la recaudación de los ingresos municipales, y el escribano municipal, miembro del Consejo General, encargado de levantar acta de las actuaciones municipales.

Las fuentes manejadas por Serrano Daura (pp. 1195 - 1201) están conformadas por una abundante documentación práctico-jurídica que ha sido consultada en diversos archivos. Deben destacarse en particular las Cartas de población y los códigos de Costumbres propios que se concedieron en estos territorios estudiados; y a parte otras y diversas fuentes jurídicas, y la bibliografía particular de esta zona, así como otra de carácter general (pp. 1.202 - 1.224). De las fuentes archivísticas consultadas, las más importantes se encuentran en el Archivo Histórico del Ayuntamiento de Pobla de Massaluca, el Archivo Histórico del Ayuntamiento de la Torre de l'Espanyol (archivo muy frecuentado por Serrano Daura), los Archivos parroquiales de Benissanet, Miravet o Palma d'Ebre, el Archivo de la Corona de Aragón, el Archivo Histórico Nacional de Madrid, el Archivo General de Palacio, de Madrid, el Archivo de Historia de la ciudad de Barcelona, el Archivo de la Casa Ducal de Medinaceli, el Archivo Histórico de Tarragona, el Archivo Histórico de Lérida, el Archivo Notarial del distrito de Caspe, la Biblioteca Capitular y Colombina de Sevilla, así como varios archivos particulares. En definitiva, este estudio parte básicamente de fondos documentales reales, señoriales, eclesiásticos, municipales, notariales y privados de naturaleza jurídica diversa, la mayoría de ellos inéditos, lo que avala la labor realizada por Josep Serrano Daura. Se trata, en definitiva, de documentación práctica normalmente original, que le permite a Serrano Daura llevar a cabo una obra histórico-jurídica de primera magnitud a lo largo de centenares de páginas. Serrano Daura. discípulo de Josep Maria Font i Rius y de Tomàs de Montagut, se inscribe en la Escuela catalana de historiadores jurídicos que parten desde Guillem de Brocà hasta Montserrat Bajet y es el más grande, sabio y conspicuo de los tres Serrano que en España se dedican a la Historia del Derecho. Científicamente con esta obra se ha convertido en un auténtico número uno. Aquí vemos publicada una de las tesis más largas que en Historia del derecho se han editado en España en el siglo XX, en la que la calidad es igualmente pareja a la grandiosa extensión de la misma.

MARIA DEL MAR MEDINA
GUILLERMO HIERREZUELA CONDE

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons