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Revista de estudios histórico-jurídicos

versão impressa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.26 Valparaíso  2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552004002600039 

Estudios Histórico-Jurídicos 26, 646-648

BIBLIOGRAFIA

Hilaire, Jean, Histoire du Droit. Introduction historique au Droit et Histoire des institutions publiques (Dalloz, Paris, 2002), 197 págs.

 

Guillermo Hierrezuelo Conde


 

Jean Hilaire, profesor emérito de Historia del derecho, de las instituciones y de los hechos sociales y económicos de la Universidad Panthéon-Assas (Paris II), nos presenta una nueva edición de una de sus obras, con nuevo planteamiento y con el rigor que siempre caracteriza a sus publicaciones. Jean Hilaire comienza el estudio preliminar haciendo un análisis de la formación de la unidad francesa (pp. 2 - 8) y para ello se remonta a la conquista de la Galia romana (58 - 51 a.C.) para comprender los orígenes del Imperio romano. A mediados del siglo III d.C., el Imperio romano de occidente conoció una grave crisis política, social, económica y religiosa a consecuencia de las invasiones de otros pueblos. Dividida en diversos reinos bárbaros (visigodos, francos, merovingios, etc.) la Galia fue reunificada. El papel de la Iglesia en el Imperio carolingio fue determinante en la medida en que "se constituyó como el auténtico lazo de unión entre las civilizaciones romana y germánica" (p. 2).

A lo largo de los reinados de Felipe Augusto (1180 - 1223), San Luis (1226 - 1270) y Felipe el Hermoso (1285 - 1314) se extendieron considerablemente los dominios de Francia, unas veces utilizando las artes de la guerra, las negociaciones o los matrimonios de conveniencia. Durante los reinados de Enrique IV, Luis XIII y Luis XIV se reafirmó en unos casos el absolutismo y en otros se fomentó el mismo. Con el advenimiento del periodo revolucionario se constituyó el 9 de julio de 1789 la Asamblea nacional. El siglo XIX representó el paso del periodo de Restauración _que comenzó en 1814 bajo el reinado de Luis XVIII_ , a la III República. El golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851 hizo posible el restablecimiento del Imperio prácticamente un año más tarde, el 2 de noviembre de 1852. En realidad, la III República nació en un periodo de incertidumbre y de desconcierto, marcado por las secuelas de la guerra (p. 8).

Hilaire estudia la sociedad cristiana feudal (pp. 9 - 15), que se organizaba en función a una economía de subsistencia carente de relaciones comerciales de cierta importancia. A finales de la Edad Media tuvo lugar una gran crisis económica (1350 - 1450), que originó malas cosechas, grandes epidemias y descensos demográficos a consecuencia de las pestes de mediados del siglo XIV o la guerra de los cien años, etc. En las clases sociales había que distinguir el clero, la nobleza, los siervos y los plebeyos (pp. 10 - 12). A partir del siglo XVI se produjeron en Europa, y especialmente en Inglaterra, una serie de cambios profundos que afectaron a la economía y favorecieron su expansión. La sociedad del Antiguo Régimen estaba dominada por la tradición medieval y por el mantenimiento de los privilegios en las relaciones sociales. La realeza abogaba por mantener el equilibrio en las clases sociales, pero de hecho existía discriminación entre el bajo y el alto clero. La crisis económica que acaeció a partir de 1786 agravó el malestar social existente, y afectó principalmente a la industria textil, provocando la disminución de la producción y un aumento de desempleo, que se extendió a otros sectores. Con la Revolución francesa de 1789 se puso fin al Antiguo Régimen y a los derechos feudales y señoriales, iniciándose una fase de liberalización de la economía y de las libertades individuales, así como la implantación del capitalismo industrial y un nuevo orden social, que finalmente fue consagrado por el Código civil francés de 1804 (p. 25).

El Título primero (pp. 32 - 57) estudia las perspectivas históricas del Derecho. Quizá uno de los retos más importantes sea el de abordar una definición de Derecho, y proceder más tarde a la delimitación del Derecho objetivo del subjetivo. Asimismo, Jean Hilaire hace un estudio de las conexiones existentes entre el Derecho, la filosofía y la ciencia, y llega a plantear la cuestión de "el derecho, como objeto de la ciencia" (p. 36) y la pluralidad de conceptos del término "institución" (pp. 38 - 39). Otro de los aspectos estudiados es el de los sistemas jurídicos que se han desarrollado en el transcurso de la Historia, como han sido el Derecho romano y el canónico, lo que supuso el resurgimiento del Derecho romano en el siglo XII en Francia, España y Portugal (pp. 41 - 47), y que está considerado "como el Derecho por excelencia" (p. 69). No fue hasta finales del siglo XI cuando se anunció una mayor difusión de la ciencia del Derecho canónico en Europa occidental y que coincidió con el renacimiento de los estudios de teología, de una parte, y el resurgimiento del Derecho romano, de otra (p. 70). Este Derecho canónico "tuvo una influencia directa sobre la formación de los derechos nacionales en la Europa medieval" (p. 71). En un sistema jurídico como el francés, las fuentes del Derecho se presentan en la actualidad con un dominio egregio de la ley sobre las demás fuentes, a diferencia de la costumbre, que se presenta como la más antigua de las fuentes del Derecho, pero de "menor importancia y de mediocre valor técnico" (p. 53). De hecho, Hilaire le atribuye a la ley una naturaleza "revolucionaria" en cuanto que está fundada en la misma soberanía nacional (p. 84). Asimismo, la distinción entre el poder legislativo y el reglamentario tuvo su germen en el Antiguo Régimen, si bien es cierto que, tras la Revolución francesa, alcanzó un desarrollo considerable (p. 86). J. Hilaire aboga por un Derecho común consuetudinario, tanto por un motivo práctico, ya que facilitaría la resolución de cualquier problema de interpretación, como teórico, en la medida en que favorecería la recopilación de textos, colecciones y haría viable la unificación (p. 79). Por otro lado, la codificación realizada durante el Antiguo Régimen fue llevada a cabo principalmente por Luis XIV (p. 83).

La segunda parte amplía información sobre la historia de las instituciones públicas en el periodo comprendido entre los siglos XI a XIX (pp. 94 - 182). El estudio comienza con el análisis de la construcción del Estado en Francia, como personificación jurídica de una nación y sociedad organizada. La concepción de la justicia en la Edad Media estaba asociada a la noción de soberanía y "en su acepción más estricta, la justicia se entendía como una jurisdicción contenciosa" (p. 98). Al término de la guerra de los Cien años, el pueblo defendía la idea de una monarquía y comenzó a escucharse un movimiento doctrinario que abogaba por una monarquía de Derecho divino. De hecho, a partir de 1614 los Estados generales no se reunieron más, y se dejó la tutela administrativa de las ciudades bajo el poder de Luis XIV. Este mismo monarca creó un consejo especializado en cuestiones financieras, que se denominó Consejo de Hacienda. Con la llegada del siglo XVIII, conocido a nivel universal como el siglo de las Luces, comenzó a surgir un movimiento en Francia _cuyos principales representantes fueron D'Alembert y Diderot_ que aportaba nuevas ideas sobre las relaciones entre el Estado, la nación y el individuo, que más tarde se materializaría en la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano de 1789 y, que a su vez, proporcionó el marco para la elaboración de la primera Constitución francesa. En la Constitución de 1791 el poder ejecutivo estaba, por definición, subordinado al legislativo (p. 130). La Revolución francesa de 1789 introdujo importantes cambios en la administración real de las provincias, y los intendentes fueron sus primeras víctimas. En la Constitución francesa de 1791 el poder judicial había adquirido los atributos de "separado" e "independiente", pero también, en reacción y frente a las pretensiones políticas de los parlamentarios del Antiguo Régimen, aparecía como un poder "limitado" por el legislativo y el ejecutivo (pp. 168 - 170). La estabilidad e independencia de los jueces se aseguraba gracias al largo mandato durante el que ejercían sus atribuciones seis años con posibilidad de reelección. Pero este estatuto de los magistrados fue modificado en múltiples ocasiones por eventos políticos. En definitiva, los principios que rigen el nuevo sistema jurisdiccional se contraponían a los que estuvieron vigentes en el Antiguo Régimen.

Obra llena de coherencia ésta que nos ofrece Hilaire, de una claridad meridiana, y destinada a cubrir parte del contenido de las dos asignaturas históricas semestrales de primer año de la carrera de Derecho en Francia, donde el panorama de las enseñanzas ha cambiado a partir de 1997, al haberse introducido, junto a las ya habituales Historia del Derecho, Historia de las Instituciones e Historia de las ideas políticas, una Introducción histórica al Derecho.

 

 

 

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