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Revista de estudios histórico-jurídicos

versão impressa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.26 Valparaíso  2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552004002600040 

Estudios Histórico-Jurídicos 26, 648-651

BIBLIOGRAFIA

Hölzl, F., Friedrich Carl Savignys Lehre von der Stellvertretung: ein Blick in seiner juristische Werkstatt (Göttingen, Wallstein-Verlag, 2002), 318 págs.

 

Federico Fernández-Crehuet


 

La obra de Rückert, Idealismus, Politik und Jurisprudenz bei C. von Savigny (1986), se ha constituido en un auténtico hito metodológico que toda la literatura jurídica secundaría no debería perder de vista. A partir de ahora -al menos en los circunspectos estudios alemanes- no es suficiente con conocer detenidamente las obras clásicas del autor de orillas del Main, sino que, además, parece aconsejable revisar sus manuscritos personales aún no publicados, las notas de clase de sus alumnos -como es sabido la Metodología de Savigny se publica a partir de las notas de los hermanos Grimm- y cualquier otro tipo de escrito que no haya visto la luz. Sólo de este modo será posible una reconstrucción fidedigna de las reflexiones y argumentaciones jurídicas que se encuentran en este material. El conocimiento de los textos clásicos ya no es suficiente, hay que ir más allá -como escribe Hölzl- hay que investigar en el "atelier" de Savigny; allí donde se esbozan, se entretejen las instituciones jurídicas con el material vital.

Precisamente esta metodología es la que emplea el Dr. Hölzl a la hora de escribir su monografía: Friedrich Carl Savignys Lehre von der Stellvertretung: ein Blick in seiner juristische Werkstatt. Hölzl, para describir la teoría de la representación en la obra de Savigny, no se contenta con situarse en el punto exterior de la obra -aquel ocupado de ordinario por el erudito que conoce toda la prolija literatura secundaria y primaria-, a la vez emplea un punto de vista interno, muestra las reflexiones del propio Savigny utilizando la mirada histórica, investigando según los métodos propios de la Escuela Histórica, es decir, entendiendo que el Derecho -en este caso la obra de Savigny- es la vida misma observada desde un especial punto de vista, y aquella sólo puede ser interpretada correctamente si se la contempla en su totalidad, en unión de sus más arriesgados bosquejos, de las circunstancias vitales y de las obras monumentales, pero no sólo con relación a estas últimas.

La monografía de Hölzl está compuesta a modo de sinfonía clásica1; comienza con una breve Overture donde presenta el andamiaje intelectual de su trabajo. Posteriormente, en el primer movimiento, se ocupa del redescubrimiento, en clave histórico-evolutiva, de la teoría de la representación por Savigny. En un segundo movimiento, muestra los anclajes de esa teoría en su sistema orgánico. En la tercera parte, se eleva el grado de generalidad y abstracción, tratando la representación en la Ciencia romanista. La monografía concluye con un Finale en donde se exponen, de modo claro y conciso, las conclusiones generales. Presentemos un sucinto análisis de la estructura expuesta.

En la primera parte de esta obra, "Nacimiento e Historia evolutiva: Redescubrimiento: volviendo a comprender", se presenta con detenimiento los temas que componen la totalidad. A su vez, está dividida, dejando al margen una introducción previa, en tres partes que responden a los tres períodos académicos -los cuales se pueden vincular a tres ciudades: Marburgo, Landhut y Berlín- de la vida de Savigny.

Así, de la época en que Savigny impartió clase en Marburgo, se analizan las notas que Savigny toma de los principia iuris de Hofacker, de las pandectas de Böhmer, de las lecciones de Historia de Hugo y, por último, aquellas que los hermanos Grimm recogieron en las lecciones dictadas por Savigny. En este primer período, Savigny, influido por la lectura de las pandectas de Böhmer, limita la representación al ámbito del ius civile. Esta interpretación, que restringe la representación al ámbito del derecho de familia, subraya el carácter orgánico que para Savigny define el Derecho; las personas no son seres aislados, sino que su realidad jurídica debe ser contextualizada en relación con el ubi que ocupan en la sociedad, en este caso en la familia.

En segundo lugar, se estudia la etapa de docencia en Landhut. Hölzl examina las notas anónimas de uno de sus estudiantes sobre las lecciones de Instituciones e Historia del Derecho, dictadas en el semestre de invierno de 1808/09. En este tiempo se produce una ruptura en la teoría de la representación; se introducen las dicotomía ius civile/ius gentium, derecho antiguo/derecho moderno y, también, la separación entre derecho formal/no formal; la representación se contractualiza, y Savigny defiende la representación en el ámbito de las obligaciones; la representación se convierte en un instrumento útil tanto en la pérdida como en la adquisición de obligaciones.

Por último se hace alusión a los años de docencia berlinesa, que ocupan el amplio período comprendido entre 1810 hasta 1842, años centrales de la tarea académica de Savigny. En este período de tiempo se matiza y precisa la teoría de la representación, a través de la dicotomía ius civile/ius gentium: la representación civil es aquella que realizan personas sujetas a nuestro poder (el hijo o el esclavo, por ejemplo). En el ámbito del ius gentium se admite la representación, pero sólo en sentido activo, es decir, como acreedor no como deudor. Esta posición ya se encuentra en las primeras lecciones del semestre de invierno de 1810/11. Posteriormente, en Beruf (1814)2, desarrolla la teoría de la dicotomía entre ius civile/ius gentium. Pero será en System donde se encuentre una teoría relativamente acabada de la teoría de la representación. En nueve condensadas páginas se nos ofrece dicha teoría, que presenta importantes reflexiones sobre el carácter histórico, aceptándola incluso en las épocas más antiguas. Posteriormente, en los materiales para el Derecho de obligaciones, introduce, siguiendo el consejo de Rudorff, la idea de la bona fides en el seno de la teoría de la representación: por medio de ella divide el ámbito del ius gentium en stricti iuris judicia y en los bonae fidei judicia, y acepta la representación tan sólo en el seno de estos últimos. Finalmente, en el segundo volumen del Derecho de Obligaciones, se concluye la compleja arquitectura de la teoría de la representación, basada en la idea del dominio del negocio jurídico. En estas líneas se esboza una teoría de la representación directa a favor de tercero y, además, se asevera la eficacia de actos del negocio jurídico sin autorización previa.

De esta primera parte de la obra Hölzl se desprenden las siguientes conclusiones: 1) Savigny no admite, desde sus primeros escritos, la teoría de la representación directa ni en el Derecho Romano, ni en el Derecho actual. 2) Savigny basa sus reflexiones e investigaciones en el uso directo de las fuentes romanas. 3) La teoría de la representación jurídica es un símbolo jurídico muy oportuno, donde se plasma la evolución del pensamiento jurídico de Savigny. 4) La idea de la totalidad del Derecho se induce del estudio de las fuentes romanas, y no parte de pensamientos de carácter filosófico de carácter abstracto. 5) La teoría de la representación muestra claramente la existencia de un plan inicial en los estudios de Savigny, que se pergeña, desde sus años de juventud, sobre la sólida base del estudio de las fuentes jurídicas. 6) El lugar cardinal, en torno al cual se aglutinan los pensamientos de la idea de representación, es el D. 41,1,53, que funciona como un aleph comprimido del Derecho Romano; allí se establece el carácter evolutivo orgánico del Derecho Romano.

Estas son la conclusiones que Hölzl obtiene tras estudiar los materiales encontrados en la trastienda, en el taller romanista de Savigny. A partir de aquí, de modo inductivo, se construye el segundo movimiento. Como se observa, la metodología del trabajo, y éste me parece uno de sus mayores logros, es la misma que la empleada por Savigny: primero se conocen las fuentes, luego se construyen las ideas. Pues bien, en esta segunda parte de la monografía se describe con detenimiento cuáles son los elementos orgánicos de la totalidad, que circundan la teoría de la representación de Savigny, y que pueden ser resumidos por medio de las siguientes aseveraciones. (1) Los criterios clásicos de la exégesis, propuestos por Savigny, ofrecen las claves jurídicas para una correcta interpretación de la teoría de la representación. A éstos habrá que añadir (2) la contradicción de las fuentes, como expresión de la evolución en el Derecho, y (3) el ius gentium impregnado por el principio de equidad. Todo ello nos da (4) idea de la espiritualidad jurídica de Savigny, que se percibe especialmente en el concepto de posesión, y (5) en la evolución de la teoría de la representación, que encuentra su estadio previo en la institución jurídica del nuntius.

El tratamiento pormenorizado de estos cinco aspectos nos conduce inductivamente, por último, al tercer movimiento, aquel que cierra el libro, que versa sobre las diferentes teorías de la representación y de la posesión, pero tratadas desde un punto de vista romanista. Aunque sea someramente, habrá que realizar las siguientes consideraciones:

1. Puede sorprender que el final de la monografía verse, precisamente, sobre algunas teorías que, desde la ciencia romanista, han afrontado la institución de la representación. A mi juicio, esta estructura no es un defecto, sino una señal del modo de proceder histórico-inductivo que preside la obra. Al final será lógico, pues, analizar cuáles han sido las teorías más afortunadas y compararlas con la propuesta por Savigny. Por ello, la primera parte de la obra está destinada a exponer con detalle y detenimiento cuáles son los rasgos distintivos de esta última.

2. Una vez analizadas las distintas épocas, se llega a la curiosa conclusión de que la teoría de la representación, propuesta por Savigny, a pesar de su predicamento y de la influencia que ejerció sobre otros enfoques3, es poco adecuada4, pues contradice el principio general de Derecho Romano: "alteri stipulari nemo potest". Efectivamente, en el Derecho Romano clásico no es admisible la representación directa, y ello, entre otras razones, por la visión formalista que propugnó la Escuela de Servius Sulpicius (106- 43 a. d. C., aprox.). Las ideas de Savigny permanecen ancladas a las de Q. Mucius y al ius veteris, siendo insostenibles en épocas posteriores.

3. Aunque, posteriormente, hayan sido superadas por interpretaciones más adecuadas, la importancia de la teoría de la representación de Savigny reside en ser un lugar concentrado de su obra, subrayando su fuerte anclaje histórico evolutivo y empírico del Derecho.

A modo de conclusiones generales, se puede aseverar que la mayor ganancia de la obra de Hölzl es haber esbozado un explicación general de la obra de Savigny, tomando como lugar concentrado de la misma la teoría de la representación, que funciona como una dovela clave a partir del cual se puede reconstruir el pensamiento y la estructura del enfoque jurídico-sistemático, propuestos por Savigny; y ello por dos razones: en primer lugar, porque _como ya señalábamos_ la teoría de la representación muestra el anclaje histórico del Derecho; en segundo lugar, porque enfatiza la idea de organismo que vertebra la relación entre las distintas instituciones jurídicas; idea de organismo que no está deducida de un enfoque vitalista biológico, sino que, a mi juicio, nace de una forma metafísica-teológica de entender el derecho que muestra las continuidades del pensamiento de Savigny con el iusnaturalismo racionalista que le precedió. En este sentido, el sistema jurídico no está articulado como un mero mecanismo; es, más bien, un organismo vivo que no puede ser reducido a explicaciones simples, cuyo fundamento se halla en las fuerzas silentes, en el Volksgeist.

 

NOTAS

1 Como es sabido, la monumental obra de STOLL, A., Friedrich Karl von Savigny: ein Bild seines Lebens mit einer Sammlung seiner Briefe, comienza precisamente afirmando que Savigny es un clásico de la naturaleza de Goethe. Por ello, la estructura de una sinfonía clásica -al modo de Mozart- se me antoja de lo más acertada para abordar su pensamiento.

2 La misma teoría se encuentra en la segunda edición de Recht des Besitz, que data del mismo año.

3 Sobre todo se refiere a las teorías de Buchka, quien en 1852 realiza un profundo estudio histórico y dogmático de la teoría de la representación que defiende la admisibilidad de la representación directa. Buchka, H., Die Lehre von der Stellvertretung bei Eingehung von Verträgen (Rostock und Schwerin, 1852). Es necesario subrayar que los puntos de vista sobre la teoría de la representación de Savigny fueron duramente criticados por todos sus contemporáneos, especialmente por Puchta. Al respecto vid. Puchta, Vorlesungen I, § 52, p. 108, donde sostiene que se trata de un "instituto jurídico claramente artificial" apud Hölzl, F. J., ob. cit., p. 238.

4 Hölzl, F. J., ob. cit., p. 243.

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