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Revista de estudios histórico-jurídicos

versão impressa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.26 Valparaíso  2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552004002600054 

Estudios Histórico-Jurídicos 26, 684-686

BIBLIOGRAFIA

Planas Rosselló, Antonio, La abogacía en el Reino de Mallorca (siglos XIII - XVIII) (Palma de Mallorca, Lleonard Muntaner: Colección Refaubetx, 2003), 213 págs.

 

Emilio Lecuona


 

El estudio histórico de la abogacía ha levantado un interés relativamente escaso entre los historiadores del derecho españoles. Dicha realidad, coherente con una cierta visión teórica de la profesión del jurista y del propio derecho, entendido en ocasiones más como norma abstracta que como respuesta a los problemas convivenciales del grupo humano, olvida sin embargo que para reconstruir el pasado jurídico es esencial conocer su vida en el foro. Y ello tanto porque la resolución de controversias sociales es uno de los principales cometidos del derecho (y en ocasiones una de sus fuentes de creación), como porque han sido los juristas, en el sentido de "conocedores" del derecho, quienes han tratado siempre de monopolizar dicha actividad, bien sea juzgando la "litis", bien asesorando al juzgador (cuando éste no es jurista) o simplemente abogando por una de las partes.

En este sentido, el presente libro que estudia la evolución de la profesión de abogado en el Reino de Mallorca por más de cinco siglos, es una obra especialmente atractiva. Por una parte porque ofrece uno de los más detallados análisis de la profesión que se hayan publicado últimamente entre nosotros. Por otra, porque el hecho de que esté centrado en un lugar tan concreto y en apariencia limitado como el Reino de Mallorca, en lugar de restarle interés para el lector interesado en ámbitos más generales, acrecienta su valor por muy diversos motivos.

Primero, porque está escrito desde una visión no exclusivamente localista, haciendo continua referencia a contextos más amplios, de modo que, como ocurre con algunos textos de microhistoria, presenta la virtud de combinar la realidad humana de los protagonistas históricos (la reconstrucción detallada del mundo de los juristas isleños que dotan de mayor cercanía y realismo a la lectura) con la más amplia del mundo social y jurídico europeo que le rodea: un contexto de grandes acontecimientos como la configuración y recepción del ius commune.

Segundo, porque el derecho de Mallorca fue uno de los diferentes ordenamientos jurídicos en que se encontraba estructurado el derecho de España en el Antiguo Régimen, un derecho que, nacido en el siglo XIII a raíz de la conquista cristiana de la isla, alcanzó un alto nivel técnico debido a la temprana recepción en ella del "derecho común" (Derecho supletorio oficial del reino). La regulación en él de la abogacía cristaliza en una sugerente aceptación del derecho romano que el derecho regio se limitó tan sólo a completar cuando surgieron cuestiones que no estaban previstas en él, a establecer algunas excepciones o simplemente a reiterar algunas normas cuando no eran debidamente aplicadas.

Y tercero, porque abarca un periodo especialmente interesante y complejo dentro de la reconstrucción histórica de la labor del abogado: desde el siglo XIII, cuando aparecieron los primeros juristas en el Reino de Mallorca (fase inicial de difícil reconstrucción archivística por la casi total ausencia de huellas documentales de la abogacía en la Edad Media), hasta finales del siglo XVIII, cuando la profesión fue profundamente reorganizada a raíz de diversas reformas operadas durante el reinado de Carlos IV y se estableció en la isla un Colegio de Abogados. Se omite por razones lógicas, de coherencia temática, el siglo XIX, ya que en esa centuria se produjo la unificación del régimen jurídico de la profesión de la abogacía en toda España.

No se agotan sin embargo en estos aspectos las virtudes del libro que ahora se recensiona, sino que se suman a ellas otras no menos importantes, como su cuidada edición, su amenidad, su bien calculada brevedad (el texto del estudio abarca poco más de cien páginas), su riqueza científica (traducida en el dominio de una adecuada bibliografía y sobre todo en la exhaustiva consulta a diferentes archivos, que se plasma a su vez en un interesante "Apéndice documental inédito" y una relación exhaustiva de los juristas mallorquines desde 1247 hasta 1779), y una estructura bien meditada que en doce apartados, sin subdivisiones innecesarias, va desglosando diversos aspectos de la profesión de abogado. Se inicia con una acertada "Introducción" en la que el autor señala con precisión y pulcritud el objeto de estudio y las fuentes de conocimiento y aprovecha para demarcar el concepto de abogado del de jurista, pues ni mucho menos fueron siempre juristas los encargados de ejercer esta profesión a pesar de que con el paso del tiempo lograrían efectivamente monopolizarla. Continúa a lo largo de los capítulos sucesivos tratando temas tan interesantes como la presencia de los primeros juristas en Mallorca en el siglo XIII y su importancia cara a promover la entrada del derecho común, el inicio de su intervención como abogados en el proceso (que como se señaló no fue exclusivo de los juristas), la histórica exclusión de los abogados-juristas en el proceso del Consulado de Mar (para evitar su ralentización), la cuestión de la defensa judicial de los pobres (que ya aparece en el siglo XIV en Mallorca al crearse el cargo de "abogado de pobres" como oficial real pagado de los bienes del patrimonio regio), y la siempre polémica cuestión de la remuneración del abogado.

Destacan al menos para quien esto escribe dos apartados, el dedicado a "Los requisitos para el ejercicio de la abogacía" y el que estudia "La posición estamental y privilegios y la participación en los órganos políticos del Reino por parte de los abogados". El primero, uno de los más largos del libro, porque sirve a su autor para analizar con bastante detalle diversos aspectos especialmente curiosos de las condiciones para ejercer la abogacía en el Reino de Mallorca. Así, el requisito de la formación jurídica (que hasta el siglo XVIII en que se estableció una facultad de leyes y cánones en la isla, estudiaron fuera, preferentemente en Bolonia, Padova, Barcelona, Valencia, Toulouse y Avignon en los siglos medievales y modernos), el requisito de la formación práctica de los mismos, la exclusión histórica de los clérigos para ejercer la abogacía ante las curias seculares (observable ya desde el siglo XIII en Mallorca) y el curioso y específico requisito mallorquín de la "posesión de libros" para el ejercicio de la abogacía, coherente al tratarse de un sistema impregnado de "ius commune", pues en este tipo de sistemas la ciencia del derecho es una ciencia textual y libresca que exigía a los juristas que pretendiesen ser abogados poseer los libros ordinarios del Derecho.

El segundo porque explica con enorme claridad un hecho social de gran calado: cómo el prestigio que fueron adquiriendo los juristas con el paso de los siglos gracias a sus conocimientos específicos, les permitió escalar puestos en la jerarquía eclesiástica y en la Administración con independencia de su nacimiento, lo que les llevó a terminar siendo en cierto sentido equiparados a los estamentos privilegiados, y gozar de alguno de sus privilegios como la exención militar, hasta llegar a convertirse en grandes representantes de la oligarquía urbana mallorquina y miembros incluso del Gran i General Consell.

En definitiva un estudio ejemplar en su materia que viene avalado por un autor de indiscutible calidad científica, profesor titular de Historia del Derecho y profundo conocedor de la realidad del Reino de Mallorca, a quien se deben valiosos libros especializados en el estudio de las fuentes e instituciones de su Derecho como El Sindicat de Fora. Corporación representativa de las villas de Mallorca o El Derecho Penal Histórico de Mallorca. Siglos XIII - XVIII, y que además ha venido mostrando especial interés por las cuestiones del foro, como ya ocurría en El proceso penal en el reino de Mallorca o en la obra Una práctica judiciaria mallorquina de finales del Antiguo Régimen. 1815 - 1820.

 

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