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Revista de estudios histórico-jurídicos

versão impressa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.26 Valparaíso  2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552004002600066 

Estudios Histórico-Jurídicos 26, 716-718

BIBLIOGRAFIA

Sánchez-Moreno Ellart, Carlos: Professio liberorum. Las declaraciones y los registros de nacimientos en derecho romano, con especial atención a las fuentes papirológicas (Madrid, Dykinson, 2001), 191 págs.

 

Patricio Lazo


 

La obra que reseñamos aborda un tema complejo debido a varias razones. Entre ellas, se encuentra la fragmentación de la información que caracteriza a las fuentes más importantes sobre la materia. Aun cuando trabajar con fuentes así caracterizadas no presenta mucha novedad para los estudiosos de la Antigüedad, en este caso el problema parece acentuarse dadas las notorias diferencias que la interpretación de ellas ha provocado, en ocasiones, entre los estudiosos de las mismas. El A. de esta monografía se adentra, pues, en aguas difíciles y hasta diría bravas, pero las sortea con maestría, demostrando su valía en su doble condición de jurista y filólogo.

Desde el punto de vista del enfoque del problema, se nos advierte que algunas de las no tan numerosas aportaciones que hoy es posible encontrar acerca de este tema, no obstante ser valiosas, adolecen del defecto de no haber tomado en cuenta documentos que sólo con posterioridad se han descubierto. Además, una monografía exhaustiva, esto es, que no sólo tuviera a la vista todas las fuentes, sino que contrastara todas las interpretaciones, no existía. La propuesta del A. es examinar en regla las aristas más salientes de los varios problemas a que da lugar la professio liberorum: naturaleza, modalidades y efectos de la misma, así como el funcionamiento de los registros (p. 22). El trabajo avanza interesantes e inteligentes hipótesis, a las que me referiré más adelante.

La obra se divide en cinco partes; a ello se agrega una Introducción que hace las veces de un status quaestionis y de exposición de objetivos. A continuación, en la primera parte (pp. 25 - 44) el A. delimita el objeto de su trabajo, por medio de la distinción entre las declaraciones de nacimiento de grecoegipcios y declaraciones de nacimientos de ciudadanos romanos, precisando que su trabajo se centra en los segundos. Junto con ello, aclara que al hablar de professio no hará sólo referencia a la llamada professio in albo, sino que a toda declaración de nacimiento con independencia del procedimiento al que se recurriese. Quedan así delimitados los límites del trabajo, pero de paso insinúa el A. una hipótesis a cuya prueba aportará inteligentes argumentos, como es el hecho de que por professio debemos entender un acto más extenso que el de professio in albo, como lo ha venido sosteniendo la doctrina en forma casi unánime.

A su turno, las partes siguientes se dirigen a examinar el problema de la professio en las fuentes literarias (II, pp. 29 - 44), en Digesto y Codex (III) y en las fuentes papirológicas (IV). El trabajo culmina con la reproducción de los papiros, de acuerdo con la edición que de ellos se hace en el Corpus Papyrorum Latinarum de Cavenaile y un comentario a los mismos, a la luz de las hipótesis defendidas por el A.

El estudio se abre con examen de las fuentes literarias. La primera obra que es objeto de análisis es la Historia Augusta, Iul. Cap., Vita Marci IX, 7 - 9. Esta obra plantea importantes dificultades, desde el punto de vista de la veracidad de cuanto ahí se afirma. Veamos. El anónimo autor de la Vita Marci, afirma que fue Marco Aurelio el instaurador de los registros y declaraciones de nacimientos. Esta afirmación es puesta en entredicho, tanto por otras fuentes literarias, como por papiros que permiten atribuir tanto los registros como las declaraciones de nacimiento a Augusto. Se trata de un primer escollo que el A. sortea con éxito y a punta de contundentes argumentos. Sin embargo, como bien advierte el A., no todo es espurio en la Historia Augusta y, por consiguiente, alguna verdad esconde la afirmación. El problema se reconduce, por tanto, a saber cuál fue concretamente el contenido de la decisión de Marco Aurelio. Es aquí donde el A. se enfrenta a las opiniones, tanto de Schwendemann, según la cual Marco Aurelio extendió la institución a todas las provincias del Imperio, como de Schulz, Lanfranchi y Weiss, quienes conjeturan que la reforma de Marco Aurelio consistió en la extensión de la professio a los ilegítimos. Se trata esta última de una tesis apoyada en argumentos bastante sólidos, como para desecharla de plano; el A. lo sabe y por ello cuida mucho sus argumentos. Hay que agregar que esta tesis supone que existía una diferencia entre professio y testatio; pero a esto opone el A. que nada autoriza a pensar que dicha diferencia fuese real; por lo tanto, hay dos problemas: el contenido de la reforma de Marco Aurelio y la diferencia entre los actos antes mencionados. El A toma distancia de las posiciones anteriores y, con base en los estudios de Sanders, Motevecchi y Scheltema, se inclina a pensar que la reforma de Marco Aurelio se encaminó a generalizar, tanto para legítimos como ilegítimos el procedimiento de la professio in actis, que tenía como consecuencia que las copias que quedaban en manos de legítimos e ilegítimos eran ahora autenticadas por un funcionario. Ello implicaba una abolir la diferencia de procedimientos que venían de la época de Augusto y fortalecía el control de la administración sobre las profesiones. El argumento es de peso y el A. pone de relieve su conexión con otros datos (p. 37); se trata de una hipótesis bien sustentada y que respeta las limitadas informaciones que acerca de la institución se dispone.

El examen de otro breve capítulo de la Historia Augusta, así como de obras de Apuleyo, Juvenal y Tertuliano sirve al A. en su propósito de ir dando fe de ciertos aspectos, a los que no es necesario hacer mención en esta noticia que damos de la monografía. Baste decir que el análisis sigue siendo exhaustivo y permite ir, de la mano con el A., aceptando de buen grado las hipótesis que éste avanza. Similar apreciación es posible hacer de la lectura que se ofrece de los pasajes tanto del Digesto como del Codex (pp. 45 - 56), donde los testimonios de los fragmentos jurisprudenciales sirven para cumplir con dos objetivos: uno, dar cuenta de la anterioridad de los registros de nacimiento a Marco Aurelio, y dos, informar, en relación con su valor probatorio (uno de los ámbitos en que, conjeturalmente, quiso Marco Aurelio incidir) de que se trataba de documentos sometidos a la libre valoración del juez.

Sin embargo, no es sino en la cuarta parte, dedicada al estudio de la professio en las fuentes papirológicas, donde el A. hilvana y estructura todas sus hipótesis de un modo más extenso y, ciertamente, de forma muy convincente. El avance de tales hipótesis es precedido por un largo desarrollo (pp. 57 - 77), donde el A. da cuenta del material papirológico, clasificando los documentos en descripta et recognita ex tabula albi, testationes de hijos ilegítimos y declaraciones autenticadas por la autoridad. En el empleo de esta clasificación el A. es, sin embargo, cauto, por cuanto sostiene _contra sus principales fautores, Lanfranchi y Montevecchi_ que ella resulta insuficiente.

A partir de la página 78, y separando ahora los epígrafes con letras mayúsculas, son aportadas las hipótesis que han guiado su trabajo, a saber, la insuficiencia de la clasificación propuesta por Lanfranchi y Montevecchi a que hacíamos referencia más arriba, y a la propuesta de una oposición entre dos conceptos que hasta el momento no se habían enfrentado: professio in actis y professio in albo. Tales son los supuestos que guían la interpretación que el A. hace de cada documento, entre las páginas 113 y 165, en lo que corresponde a la última parte de esta monografía, dedicada, tal como lo anuncia su título, a la documentación.

La prueba que ofrece el A. de sus hipótesis cumple su objetivo. No debe perderse de vista que, al trabajar con fuentes que obligan permanentemente a la elaboración de conjeturas, éstas terminan por verse más expuestas a su "falsación" (para emplear la terminología de Popper). Es lo que ocurre con las hipótesis que hasta ahora han constituido en mayor o menor grado la opinión dominante en esta materia: llegado el momento, no son capaces de sortear con éxito todas las críticas que se les pueda oponer; de ahí que el mérito del A. sea doble: por una parte, somete a una eficaz crítica las opiniones anteriores y, por otra, propone, sin excederse demasiado de los límites que la documentación impone, conjeturas verosímiles. El análisis detallado de la validez de las hipótesis sostenidas por el A. excede los límites de una reseña como esta; sin embargo, no está de más decir que el A. a reabierto un debate que llevaba quizá demasiados años sin atraer la atención de los romanistas y que, gracias a la acribia con que el A. ha desarrollado su trabajo, es revisado con toda la dignidad que le dieron los estudiosos que abordaron el tema.

 

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