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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.27 Valparaíso  2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552005000100025 

 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos XXVII, 2005, 435-437

RECENSIONES Y RESEÑAS

Azcárate, Gumersindo de, Minuta de un testamento (Ideario del Krausismo liberal) (Granada, Ed. Comares, 2004), 139 págs.





La importancia de la obra Minuta de un testamento estriba en el hecho de erigirse en testimonio de una época, de un modo de pensar _el krausista_, que, a la postre, tendrá una notable incidencia en el contexto del reformismo social. En efecto, tal y como indica el subtítulo del libro, el texto de Gumersindo de Azcárate Menéndez (1840 - 1917) resulta ser la aplicación práctica de la conciencia krausista a tres cuestiones fundamentales: la política, la social y la religiosa. Y así, siendo una obra peculiar en cuanto a su configuración, a medio camino entre el diario personal, el testamento literario y el texto científico e histórico, Azcárate plantea desde el krausismo el modo de resolver las contradicciones de la época.

Esta señalada trascendencia del libro de Azcárate le hace convertirse en un texto clásico, uno más en la Colección Crítica del Derecho de la editorial Comares que dirige el Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Granada, José Luis Monereo Pérez y que está llamada a convertirse en una biblioteca de primer orden, ya que se recogen en la misma obra de enorme repercusión en las elaboraciones doctrinales y científicas posteriores. La de Azcárate también es, por tanto, una obra que evoca un visión crítica de las instituciones del momento postulando, desde una óptica personal y a la manera de una confesión interior, un conjunto de reformas en el plano de la renovación política y social. Nótese que el libro trasciende el marco prefigurado por su autor, el de ser una mera autobiografía sin más, puesto que finalmente se convierte en un discurso amalgado de argumentos de toda índole en el que se pretende tomar conciencia de la filosofía armonizadora representada por el krausismo.

Esta última cuestión, es decir, la importancia de Azcárate y su obra en el contexto del pensamiento krausista del momento, se recoge en el magnífico y esclarecedor Estudio Preliminar a la obra del Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, Elías Díaz, no hace mucho investido como doctor honoris causa en Derecho por la Universidad Carlos III de Madrid. Se trata del Estudio Preliminar a la Minuta de un testamento publicada por Elías Díaz en 1967, a la que se incorpora una addenda a la publicación de Comares en la que su autor justifica su pretensión de no modificar el texto de la época en la idea de preservar la originalidad del pensamiento expresado, pese a que le hubiera gustado matizar algunas cuestiones, e incluso incorporar ahora alguna posición sostenida con posterioridad. El Estudio Preliminar de Elías Díaz resulta sumamente interesante dado que no sólo realiza una caracterización general del krausismo, del que Azcárate forma parte en su "segunda promoción", sino que también analiza el pensamiento social y político del autor de Minuta de un testamento. Con respecto a la primera cuestión, se establecen los vínculos entre krausismo y liberalismo, para a continuación abordar la verdadera esencia del krausismo como filosofía conciliacionista o armonizadora. En efecto, los fundamentos del krausismo no hay que buscarlos en el liberalismo de corte individualista, sino en un liberalismo orgánico, es decir, en la concepción de la sociedad desde un punto de vista organicista. Organicismo liberal que, como indica Elías Díaz, debe diferenciarse "no sólo del organicismo totalitario posterior, sino también del organicismo tradicionalista del XIX". Ahora bien, también se apunta, en esta suerte de conexiones que el krausismo mantiene con las diversas corrientes de pensamiento del momento, su vinculación con sectores del socialismo moderado en España. Y así, en el seno del socialismo español de la época aparecen nombres ligados al krausismo, el caso de Julián Besteiro Fernández (1870 - 1940), Fernando de los Ríos Urruti (1879 - 1949) o Rodolfo Llopis Ferrándiz (1895 - 1983), los cuales tienen una concepción de la sociedad próxima al organicismo defendido por los krausistas.

Caracterizada de esta forma la filosofía krausista, Elías Díaz realiza, a continuación, una breve introducción del pensamiento social y político de Gumersindo de Azcárate. Y así, se ensalza su actitud crítica y de oposición ante la Restauración y su militancia en un liberalismo político que se enmarca en una posición "reformista en lo social que tratará de armonizar (muy krausistamente) la libertad del individualismo y el liberalismo económico, por un lado, con la organización y el intervencionismo de las actitudes socialistas, por otro". Es evidente, que esta "correlación del liberalismo e individualismo económico" es el resultado de la concepción organicista de la sociedad que es característica general del krausismo. Y es en este punto donde se manifiesta con mayor rotundidad la importancia de Azcárate en el contexto de las reformas sociales del momento, ya que la actitud de este krausismo práctico al que pertenece Azcárate permitió realizar propuestas de reforma que trataban de superar la díficil y contradictoria situación de finales del XIX. En definitiva, la ideología krausista va a permitir superar las reticencias de los sectores liberales más ortodoxos promoviendo la intervención del poder público en el campo social.

En este punto, momento es de analizar los pormenores del contenido de la obra de Azcárate y su importancia en el marco del krausismo español. Y así, Minuta de un testamento, publicada en el verano de 1876, simula ser un texto crepuscular en la obra de Azcárate, pero en realidad es una visión renovada del modo de pensar de los liberales krausistas de la época. Utilizando el formato del testamento, Azcárate rinde cuentas con el pasado y realiza un supuesto examen de conciencia de toda su vida. Este es el motivo de su libro: desvelar la esencia de su pensamiento y descubrirnos el porqué de sus actos en vida. Pero siendo esto, en apariencia, lo que plantea su autor, la obra deviene finalmente en una suerte de manual de los avatares de un krausista en el final de siglo. Y en esto último radica su importancia, en el hecho de ser capaz de hacer de lo personal un verdadero compendio del pensamiento de la época. En efecto, las tres preocupaciones fundamentales en la vida de Azcárate fluyen continuadamente en la obra: nos referimos a la cuestión política, a la social y a la religiosa. Tres aspectos en los que Azcárate pone todo su empeño en desvelar cuáles fueron sus respuestas a los interrogantes planteados en estos temas.

Y así, en el plano político-social, realiza una breve autobiografía de su militancia liberal y de su oposición a la Restauración, y de cómo ésta no iba a ser capaz de resolver los problemas sociales y políticos planteados en aquella época, de ahí que estimara que la República "es la llamada a dar solución a aquellos; pero no la República individualista, estrecha y sin sentido de los que, rindiendo un culto pagano a la forma, imaginan tenerlo todo con tener aquella; ni tampoco la República revolucionaria y desorganizadora de los que intentan reproducir las luchas de clases y resolver en un día cuestiones delicadas que piden detención y madurez de juicio; sino la República reformista buena herencia de la centralización de la Monarquía, ni el absurdo de retroceder a la anárquica diversificación del poder de la Edad Media; que, lejos de ser indiferente ante los dolores de las clases menos acomodadas, procura buscar remedios para ellos en la esfera que incumbe al Estado, pero en el seno de la paz y llamando a esta santa obra a todas las instituciones sociales y a todos los hombres de buena voluntad". Se trata, en suma, de la vindicación de un nuevo modelo de Estado que se aleje del laissez faire del liberalismo individualista, dado que éste no servía para asegurar un orden justo en la vida económica y, por tanto, tampoco daba respuesta al problema social. Esta crítica a este tipo de liberalismo no va a suponer una aceptación del socialismo que más de una vez se condena el espíritu revolucionario, reconociendo, en todo caso, una vía intermedia de entendimiento entre "la organización que pide y a que aspira el socialismo, y la libertad que con tanto ardor defiende el individuo como conquista ya realizada".

En lo que respecta a la cuestión religiosa, Azcárate viene a defender la libertad de conciencia y de cultos explicando los pormenores de su defensa de un cristianismo liberal no católico. En este sentido, Azcárate hace profesión de su fe cristiana, la cual entiende es el elemento esencial de la vida, de manera que apuesta por una renovación o renacimiento de la vida cristiana en los que son católicos y la aceptación por parte de los que no lo son del Cristianismo en sentido racional o liberal. Con esta defensa del cristianismo, Azcárate pretende eliminar los temores acerca de la posible propagación del protestantismo sectario y tradicional o, incluso, que la Filosofía sustituyera a la Religión, de manera que la primera pudiera "satisfacer las exigencias de la conciencia religiosa de la humanidad". Este alejamiento del catolicismo, especialmente a partir del Syllabus en 1864 y la declaración de infalibilidad pontificia en 1870, es una característica general del krausismo. En fin, en el Anexo que se incorpora a la Minuta de un testamento, Azcárate entiende la religión como algo que está en permanente evolución, como una actividad humana sometida a la ley inevitable de la transformación, quedando siempre vivo lo esencial de ella que es la relación íntima y de subordinación entre el hombre y Dios. Entendido así el Cristianismo, lógico es que Azcárate critique la "intransigencia de los católicos militantes, que no quieren oír hablar de catolicismo liberal ni de americanismo, ni de modernismo", así como el "ateísmo puramente intelectual, frío, vacío y negativo".

En fin, la obra Minuta de un testamento de Azcárate ha de servir para volver a reflexionar sobre la historia del pensamiento jurídico del Krausismo y su importancia en el contexto general de regeneración de la España de finales del siglo XIX. En definitiva, en las páginas de este libro está el ideario práctico de una corriente de intelectuales y librepensadores que soñaron con la transformación del hombre español a través de la educación y la moral. Sin embargo, el reformismo armónico defendido por los krausistas no va a evitar, como indica Elías Díaz, "un distanciamiento con respecto del pueblo", ya que el liberalismo orgánico defendido por el krausismo no llegó a ser suficiente para que se produjera una participación real de la sociedad en la gestión de la vida política, social y económica.

Juan Antonio Fernández Bernat

 

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