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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.27 Valparaíso  2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552005000100048 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos XXVII, 2005, 543-544

RECENSIONES Y RESEÑAS

Lecuona Prats, Emilio, La liberalización de la propiedad a finales del Antiguo Régimen. Centro y periferia del proceso desamortizador y redentor de censos perpetuos en tiempos de Carlos IV (Servicio de Publicaciones e Intercambio Científico de la Universidad de Málaga, Málaga, 2004), 214 págs.





La liberalización de la propiedad, especialmente la desamortización, ha sido un tema asiduamente visitado por la historiografía jurídica española. Su importante envergadura como operación económica y financiera, así como su alto contenido revolucionario, sobre todo en relación con la desamortización eclesiástica, lo justifican. No se trata, pese a ello, de un terreno de investigación agotado. El estudio de la liberalización de la propiedad tal y como ha sido enfocado tradicionalmente en España ha venido dejando algunas lagunas sin colmar que sin duda merecen ser cubiertas, como el relativo desinterés que han levantado los procesos desamortizadores no directamente vinculados con nuestra revolución liberal política (es decir, sobre todo los no impulsados por Mendizábal y Madoz) y el olvido generalizado que se ha tenido de otros instrumentos liberalizadores de la propiedad (especialmente la redención de censos perpetuos) sin cuya referencia la propia desamortización pierde sentido.

El libro, que ahora recensionamos, tiene la virtud de centrarse en estas lagunas aportando algo a su cobertura. Primero porque se ocupa de un proceso liberalizador de la propiedad (el llevado a cabo durante el reinado de Carlos IV) que está lejos de ser plenamente conocido, a pesar de las obras de Richard Herr, Azagra Ros o Peer Schmidt. Segundo, teniendo en cuenta que su autor trata de explicar no sólo la desamortización sino el proceso paralelo de redención de censos perpetuos que también vio la luz en aquellos momentos. Tercero, porque, tomando prestados de la teoría social los conceptos de "centro" y "periferia", trata de reflexionar acerca del proceso de ejecución de los mismos en los lugares alejados de la Corte. Y cuarto, ya que al centrarse concretamente en una región periférica, la del archipiélago canario, ofrece por vez primera datos definitivos de lo vendido y redimido en estas islas, algo importante en cuanto que la historia de procesos tan complejos como el liberalizador de la propiedad sólo podrá darse por concluido cuando sepamos realmente su envergadura exacta en los distintos lugares en donde se llevó a cabo.

El libro se organiza en una "Introducción" y dos grandes partes. En la "Introducción" se realiza un completo estado de la cuestión bibliográfica y se apuesta por un enfoque metodológico cercano a la microhistoria jurídica en el sentido de pretender explicar el proceso liberalizador de la propiedad a través de los ojos de los seres humanos que lo vivieron, insistiendo al hacerlo en un estilo narrativo que si bien no siempre termina de cristalizar en el texto supone un intento de superar los a veces excesivamente cuantitativos estudios sobre desamortización.

En la primera parte, titulada "Marco normativo de la liberalización de la propiedad a finales del Antiguo Régimen", se estudia con detalle la polémica redacción de las diversas normas liberalizadoras de la propiedad que vieron la luz desde el ascenso al trono de Carlos IV hasta su derrocamiento (especialmente la polémica jurídica en torno a la desamortización eclesiástica), los complejos motivos que las promovieron y las diferentes disposiciones que finalmente se aprobaron, en especial el Real Decreto de 19 de septiembre de 1798 que promovió la desamortización de los establecimientos piadosos, el más importante de todos ellos. Con esta explicación Lecuona pretende ofrecer una visión desde el centro del poder, desde Madrid, con el objeto de ubicar al lector en el tema que realmente le interesa: la aplicación de ese complejo marco normativo en la periferia canaria.

El estudio de la liberalización de la propiedad en las islas Canarias ocupa la segunda parte del libro. Fruto del examen de múltiples archivos isleños y peninsulares, el autor reconstruye los acontecimientos de forma detallada: desde las mayores dificultades para poner en marcha el proceso en el archipiélago debido a su aislamiento (la guerra contra Inglaterra de 1796 mantenía a las islas en una situación de aislamiento realmente notable), hasta la propia laxitud de sus autoridades para hacerlo (fruto de la periferiedad tradicional o incluso ultraperiferiedad en el caso de algunas islas), pasando por la grave crisis económica que vivía el archipiélago desde la aprobación del libre comercio (también causa de entorpecimiento) o la clara oposición del clero de las islas a lo que se consideraba una medida peligrosamente revolucionaria (concretamente la venta de los bienes de obras pías), por más que el obispo de las islas, el ilustrado Verdugo, se mostrara aparentemente colaborador con los oficiales reales.

Resulta entre todo ello especialmente interesante un tema: la llegada a las islas en 1802 de un comisionado del Rey con el fin de poner en marcha sin dilación este proceso liberalizador. Dicho comisionado, llamado don Juan Antonio Báñez, termina por convertirse en uno de los pilares fundamentales del libro, hasta el punto de que sirve a su autor para llevar en adelante las riendas de la narración, desde su aparición hasta 1808 en que es procesado por traidor en Canarias (aprovechando las turbulencias políticas de aquel año) sin duda como represalia de sus habitantes por su labor incentivadora del proceso.

Pero al margen de ello, la obra de Lecuona tiene el valor de no sólo reconstruir el proceso, sino de dar, de forma clara y detallada, utilizando tablas y gráficos, los resultados definitivos de lo vendido y redimido en las islas desde 1798 hasta 1808. Al hacerlo no sólo contribuye decididamente al estudio de la liberalización de la propiedad en tiempos de Carlos IV sino también al conocimiento, en ocasiones superficial, que del archipiélago canario se tiene.

María Encarnación Gómez Rojo

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