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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.27 Valparaíso  2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552005000100049 

 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos XXVII, 2005, 545-551

RECENSIONES Y RESEÑAS

Martín Pinto, José, Testigo de una época (1939 - 1997). Vivencias de una generación esperanzada y soñadora (Málaga, 2002), 407 pp.





Con un carácter marcadamente histórico-político y jurídico que, sin desmerecer, va más allá del puramente testimonial y hasta biográfico que quizás evoca la simple lectura del título de la obra, nos presenta Martín Pinto, Licenciado en Ciencias Políticas y en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, y en Filosofía y Letras por la Universidad Pontificia de Salamanca, un excelente trabajo de investigación profundamente descriptivo y explicativo, de los principales acontecimientos políticos tanto a nivel nacional como internacional del periodo temporal que abarca, casi sesenta años de historia.

El A. comienza su relato al término de la guerra civil española, momento álgido de la reciente Historia de España, a partir del cual comienza la época de verdadera institucionalización del régimen de Franco, si bien analiza destacadas disposiciones anteriores como el Decreto de 13 de septiembre de 1936, por el cual las reservas del Banco de España fueron trasladadas al Depósito del Estado de Metales Preciosos del Comisario de Hacienda de la Unión Soviética, o la disposición de 14 de marzo de 1937 por la cual el régimen de Franco obligó a los particulares a ceder al Gobierno las divisas y metales nobles que poseyeran para capitalizar de nuevo el banco central español, mientras que a nivel internacional, Martín Pinto se hace eco de la ocupación alemana de Polonia en septiembre de 1939, de que Francia e Inglaterra le declaran la guerra a Alemania y de la consiguiente declaración de neutralidad de España por Decreto publicado en Burgos el 4 de septiembre de 1939, no olvidando el A. la mención de que en 1941 Alemania le declara la guerra a la Unión Soviética, lo que ocasionó el envío de tropas españolas, la División Azul, al mando del General Agustín Muñoz Grandes, hecho que los aliados consideraron como la ruptura de nuestra neutralidad, dando cuenta el A. de que se pidieron sobre este acontecimiento explicaciones al Gobierno español y que éstas fueron consideradas insuficientes. La crisis se zanjaría con el cambio del titular de Asuntos Exteriores a la sazón Serrano Suñer por el más moderado Conde de Jordana repatriándose la citada División Azul. Al finalizar la Guerra en 1945, la situación económica española muy deteriorada por los avatares bélicos no mejora, pues el A. constata que tanto en la Declaración de Potsdam como en la Conferencia de San Francisco se decretó la expulsión de España de los organismos internacionales, hasta el punto de que en 1946 las Naciones Unidas declararon a España "peligro para la paz" recomendando la ruptura total de relaciones diplomáticas y comerciales, comenzando nuestro tradicional aislamiento internacional que impidió, entre otras muchas cuestiones, que nos pudiéramos beneficiar del famoso "Plan Marshall", por lo que el A. deja entrever que de nada nos sirvió la política de acercamiento a los aliados mediante la institucionalización del Régimen llevada a cabo con la promulgación del Fuero del Trabajo en 1938, la creación de las Cortes Españolas en 1942, la aprobación del Fuero de los Españoles el 17 de julio de 1945 o la promulgación de la Ley de Referéndum en octubre de ese año, destacando el A. que por Referéndum de 6 de julio de 1947, España como unidad política quedaba constituida como "un Estado Católico, Social y Representativo que de acuerdo con su tradición se declara constituido en Reino", y que Franco quedaba como Jefe del Estado con carácter vitalicio y con la facultad de designar a su sucesor a título de rey o regente.

En la década de los 50 del pasado siglo XX comienza la etapa de consolidación del Régimen de Franco, y el A. no olvida hacer mención de un enorme cúmulo de hechos de gran significación partiendo de que las Naciones Unidas decretan el cese de las recomendaciones contra España y comienzan a regresar los embajadores, dando cuenta por otro lado de que en 1952 España ingresa en la unesco y al año siguiente se produce la firma del Concordato con la Santa Sede y el Pacto de Alianza y Ayuda Mutua con los Estados Unidos de América, normalizándose la situación internacional con el ingreso de España en la onu como miembro de pleno derecho con el voto favorable incluso de la entonces Unión Soviética en 1955. En el interior, España y Francia conceden la independencia a Marruecos en 1956, y en 1957 estalla la guerra de Ifni y Sahara analizando el A., entre otras normas, la Ley de Régimen Jurídico de la Administración del Estado de 1957, la Ley de Procedimiento Administrativo de 1958, la aprobación el 17 de mayo de ese año de la Ley de los Principios Fundamentales del Movimiento "síntesis de los valores que inspiran las Leyes Fundamentales y son, por su propia naturaleza, permanentes e inalterables" y la Ley de Convenios Colectivos, también de la misma fecha que hizo posible que los salarios y las condiciones laborales se regularan por acuerdos directos entre empresarios y trabajadores. Igualmente, también en 1958, Martín Pinto constata la incorporación de España a la Organización de Cooperación Económica Europea y al Fondo Monetario Internacional, mientras que en 1959, y contra la opinión de sus asesores, España recibe la visita del carismático Presidente norteamericano Dwight D. Eisenhower, el famoso ike, que tan importantes consecuencias económicas y políticas supuso para nuestro país, _ofrece el A. interesantes detalles de la misma como el arriesgado paseo en coche descubierto por Madrid escoltado por gran cantidad de guardias civiles entre los que él mismo (por aquel entonces incorporado a la Comandancia Móvil de la Guardia Civil y estudiante al mismo tiempo en la Facultad de Filosofía y Letras) se encontraba_ rompiéndose sin prisa pero sin pausa la tendencia aislacionista.

El exitoso Plan de estabilización económica que daría sus frutos a principios de los 60, la aprobación por las Cortes el 28 de diciembre de 1963 del Primer Plan de Desarrollo Económico y Social para el periodo 1964 - 1967, el Plan Nacional de la Vivienda (1961 - 1976) por el que aparecen las denominadas vpo (viviendas de protección oficial), la reclamación ante la onu sin éxito de la soberanía sobre Gibraltar, el ingreso de España en el gatt (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) en 1963 por el que nuestra economía va pasando paulatinamente de un sistema autárquico al neocapitalismo, la Ley General Tributaria del mismo año, la reforma del sistema impositivo en 1964, la celebración del Concilio Vaticano II (1962 - 1965) y su repercusión en la Iglesia española, junto con la aprobación en 1965 de la Ley de retribuciones de los funcionarios de la Administración Civil del Estado y la que regulaba los derechos pasivos de los mismos, junto con la reforma de la Ley de Enseñanza primaria que ampliaba la enseñanza obligatoria de los 12 a los 14 años, son otras de las temáticas en las que se detiene el A., ofreciéndonos sobre todas ellas su impronta y sus meditadas y autorizadas opiniones.

Un tercer periodo político importante dentro del espacio temporal que abarca el libro, es el que sitúa el A. a mediados de los años 60 con la Ley Orgánica del Estado de 14 de diciembre de 1966 que ya apunta la posibilidad de apertura del sistema a las fuerzas de la oposición, siempre que éstas aceptaran la estructura económico-social vigente, siendo de indudable trascendencia en este lapso de tiempo que Martín Pinto hace llegar hasta 1968, la Ley de Prensa de 18 de marzo de 1966 auspiciada por Fraga, por la que se reconocía la libertad de expresión, la libertad de empresa periodística, la libre designación del director de cada órgano y la desaparición de la censura; la Ley Sindical que da paso a la creación de asociaciones de patronos, técnicos y trabajadores, todos ellos en el mismo sindicato, la Ley de Libertad Religiosa de 1967 que, en opinión del A., supuso un gran paso adelante en la consecución de la separación Iglesia - Estado y la creación en 1968 de las denominadas Universidades Autónomas.

En el camino de la instauración monárquica, analiza Martín Pinto con detenimiento, entre otras cuestiones, la llamada "Operación Salmón" por la que el Almirante Carrero Blanco y López Rodó dejan claro que el futuro Rey de España sería Juan Carlos de Borbón y no su padre al que por continuidad dinástica le hubiera correspondido el trono, la presentación que realizó el General Franco en las Cortes en 1969 del entonces Príncipe Juan Carlos como su sucesor a título de Rey, la Ley General de Educación de 1970 que supone para el A. "la revolución más importante que jamás se había llevado a cabo en el campo de la enseñanza en orden a aumentar el nivel cultural de los españoles y a conseguir una mayor igualdad de oportunidades", la promulgación en 1972 de dos Leyes de Jefatura del Estado sobre previsiones sucesorias y sobre posibles interferencias entre Cortes, Gobierno y Justicia además de la aprobación en ese año del Tercer Plan de Desarrollo y del Proyecto de Bases del Régimen Local, la firma en Bruselas en 1973 del acuerdo preferencial entre España y la Comunidad Económica Europea, el nombramiento el 8 de junio de ese año como Presidente del Gobierno a Carrero Blanco, su asesinato seis meses más tarde y el consiguiente ascenso de Carlos Arias Navarro el 28 de diciembre deteniéndose Martín Pinto en el análisis del discurso pronunciado por éste el 12 de febrero de 1974 que tuvo una gran repercusión política llegándose a hablar en la prensa del "espíritu del 12 de febrero" donde se proponía actualizar los Principios Fundamentales del Movimiento, finalizando el A. el estudio de esta etapa en 1975 con la mención de la denominada "Marcha Verde" compuesta por 300.000 civiles desarmados marroquíes que pretendían entrar en el Sahara y la muerte de Francisco Franco acaecida el 20 de noviembre de 1975 a los 82 años de edad, constatando el A. el hecho comprobable de que miles de personas, soportando desagradables condiciones climatológicas y largas colas, se acercaron al Palacio de Oriente donde fueron velados sus restos mortales a dar su último adiós a un personaje tan importante en la reciente historia de España sin que los analistas extranjeros pudieran comprender este hecho. Ya el 22 de noviembre de 1975 Juan Carlos de Borbón es proclamado Rey de todos los españoles comenzando el periodo de la instauración monárquica con Carlos Arias Navarro ratificado en su cargo de Presidente del Gobierno.

La transición a la democracia ocupa la parte central del volumen presentado por José Martín Pinto, señalando el A. que este periodo abarca desde la muerte de Franco hasta la celebración de las elecciones generales en marzo de 1979, y dentro de él considera como especialmente destacables, en 1976, la Ley para la Reforma Política y la aprobación por las Cortes de la Ley de Reunión y Asociación, la modificación de la ley electoral y la reforma del Código Penal, además del resultado del Referéndum para la Reforma Política celebrado el 15 de diciembre de ese año que en una proporción del 94,5% de un 78,3% de participación aprobó el cambio de rumbo, igualmente se detiene el A. en el nombramiento por el Rey de Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno por la dimisión de Arias _profundiza Martín Pinto en este asunto confirmando que al monarca se le presentaron por parte del Consejo del Reino dos ternas: una compuesta por Silva Muñoz, Areilza y Suárez y la otra por López Bravo, Silva Muñoz y Suárez_ y en el análisis de algunas medidas de hondo calado social aprobadas en 1977 como la integración de las Fuerzas de Orden Público y del clero en la Seguridad Social, el reconocimiento de la libertad de huelga y despido, la aprobación de una ley que reguló el derecho de asociación sindical, el Real Decreto sobre la extinción de la sindicación obligatoria o la creación del Fondo de Garantía Laboral, no olvidando el A. la firma también en 1977 del muy importante Pacto de la Moncloa para intentar paliar la gravísima crisis por la que atravesaba en aquellos momentos la economía española, la legalización del Partido Comunista, las Elecciones Generales celebradas el 16 de junio de 1977 con la victoria de la extinta Unión de Centro Democrático que obtuvo 165 diputados, la desaparición de la Secretaría Nacional del Movimiento pasando su patrimonio a la Hacienda Pública, la despenalización del adulterio y amancebamiento, cerrándose el periodo constituyente que se inició en junio de 1977 con la sanción del monarca de la Constitución española el 27 de diciembre de 1978 en una solemne sesión conjunta de las dos Cámaras; a partir de ese momento Adolfo Suárez anuncia la disolución de las Cortes y la celebración de nuevas Elecciones Generales el primero de marzo de 1979 y municipales el 3 de abril.

El periodo de consolidación democrática (1979 - 1982) centra la atención del A. que se detiene en la descripción de diversos hechos relevantes que marcaron esos difíciles años, como el aumento de la conflictividad social con múltiples huelgas en todos los sectores ante la inestable situación económica, el incremento de los actos de terrorismo, el ametrallamiento de barcos pesqueros españoles por el Frente Polisario, el denominado "techo de competencias de las autonomías" _cuestión aun no resuelta_ y la aprobación de los Estatutos de algunas Comunidades, la dimisión de Adolfo Suárez el 29 de enero de 1981, el intento de Golpe de Estado del 23 de febrero de ese año y la investidura a los dos días de Leopoldo Calvo Sotelo como Presidente del Gobierno o el ingreso de España en la otan el 5 de junio de 1982.

Muy interesante por su documentada crítica es la síntesis que Martín Pinto realiza del periodo de los socialistas en el poder, ámbito que divide en cuatro etapas, comprendiendo la primera desde 1982, año en la que ganan las Elecciones Generales el 28 de octubre con una victoria que sobrepasa la mayoría absoluta, hasta 1986. En este lapso de tiempo considera el A. que el error más grave de este primer gobierno socialista fue su no acertada política económica destruyéndose más de cuatrocientos mil puestos de empleo _hay que recordar que los socialistas prometieron en su campaña la creación de 800.000_, el deterioro de la Seguridad Social que hizo temer por el futuro de las pensiones, el crecimiento excesivo del gasto público, el aumento de la presión fiscal y de la inflación, el estancamiento del consumo y de la inversión, apareciendo por otro lado, las corruptelas, la arrogancia y la prepotencia por exceso de poder, el deterioro del Parlamento como foro político, el desencuentro con la Unión General de Trabajadores y el fracaso de la Ley de Medidas para la Reforma de la Función Pública sobre la que el A. se muestra muy crítico ya que, en su opinión, la práctica de libre designación con convocatoria pública "para cubrir las apariencias dio lugar al favoritismo y al amiguismo", el enfrentamiento con la Iglesia a causa de la Ley de Despenalización del aborto que no satisfizo ni a los antiabortistas ni a los pro-abortistas que la consideraron muy restrictiva y de la Ley Orgánica del Derecho a la Educación de Maravall orientada por el laicismo y el predominio del Estado y que ocasionó el descontento de estudiantes y profesores y dio lugar finalmente a la dimisión del Ministro en 1987.

A pesar de todos estos hechos y siendo fiel a su extrema objetividad, el A. reconoce como principales logros de los socialistas en este periodo, la modernización del Ejército y su subordinación al poder civil _trae a colación el Plan General de Modernización del Ejército de 1983, que redujo drásticamente los cuadros de mando, la Ley de Reserva Transitoria que contempla el retiro voluntario de los oficiales del Ejército, la Ley Orgánica de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que hizo posible la creación de un solo cuerpo policial que dejó de tener carácter militar y la aprobación en 1985 del nuevo Código Militar que recoge únicamente delitos de esta naturaleza_, el avance en la consecución de las libertades con las reformas de las leyes _menciona el A. la Ley de Reforma Universitaria que hace que alrededor de cinco mil profesores no numerarios mediante las pruebas de idoneidad pasen a ser titulares_ y de las garantías individuales, la consolidación de la democracia _se aprueba la Ley de Incompatibilidades de Altos Cargos el 25 de febrero de 1983 por la cual se declaraba la incompatibilidad del cargo de Diputado o Senador con el desempeño de cualquier otra función pública_ y europeización de España _no olvida Martín Pinto la firma en 1985 del Tratado de Adhesión de España a la Comunidad Económica Europea_, avances en la lucha antiterrorista por el perfeccionamiento de los medios policiales _menciona Martín Pinto la Ley Antiterrorista de 1984_ y una política de reinserción social, la extensión de la cobertura sanitaria a todos los españoles y la normalización del Estado de las Autonomías salvo en el País Vasco donde la sociedad se encuentra cada vez más fraccionada, cerrando el A. el estudio de este periodo con él la celebración del referéndum sobre la permanencia de España en la otan el 12 de marzo de 1986.

Al comenzar el relato de lo más destacado del segundo gobierno socialista (1986 - 1989), José Martín Pinto principia por las Elecciones Generales de 22 de junio de 1986 en las que el PSOE obtuvo 184 escaños, llevando a cabo una amplia labor legislativa siendo aprobadas entre otras, la ley de Propiedad Intelectual, la de financiación de partidos políticos, la de regulación de los fondos de pensiones o la de la televisión privada y ordenación de telecomunicaciones. Señala el A. que si bien la política exterior de estos años fue muy acertada _España ingresa en la Unión Europea Occidental, negocia con Estados Unidos la retirada de cazabombarderos de las bases de Torrejón de Ardoz, preside por primera vez la cee en el primer semestre de 1988 dando vía libre a la unión monetaria, al mercado único europeo y a la Carta Social Europea, y logra el acuerdo de no nuclearización permanente del territorio_, no es posible emitir el mismo juicio acerca de la interior por el aumento de la conflictividad social al considerar los agentes sociales, muy contrariados por los altos niveles de desempleo y sometidos a la reconversión industrial, la política económica del gobierno completamente inadecuada, lo que desembocaría en la Huelga General de 14 de diciembre de 1988. Este acontecimiento precipita la celebración de unas nuevas Elecciones Generales el 29 de octubre de 1989, abriéndose de este modo el periodo del tercer gobierno socialista (1990 - 1993), etapa marcada por la decadencia de este partido y que el A. caracteriza por las irregularidades en los comicios _hubo de repetirse la votación en Murcia, Pontevedra y Melilla_, la pérdida de escaños del psoe, que tuvo que aliarse con Coalición Canaria para seguir disfrutando de mayoría absoluta, y el ascenso del Partido Popular, mencionando Martín Pinto que la política del Gobierno se vio marcada por la Guerra del Golfo, el desmoronamiento de la u.r.s.s. y la guerra civil en Yugoslavia. En el interior da cuenta de que el paro alcanzó los 3,5 millones de desempleados lo que hizo que el gobierno aprobara el denominado "decretazo" que reducía la cobertura por desempleo y las prestaciones por incapacidad laboral transitoria, lo que unido a las inversiones ocasionadas por la celebración en 1992 de la Exposición Universal en Sevilla, de los Juegos Olímpicos de Barcelona y del V Centenario del Descubrimiento de América ocasionó un considerable aumento del déficit público y que los socialistas se vieran obligados a devaluar la peseta en tres ocasiones entre 1992 y 1993, para colmo, señala el A. que entró en vigor en 1992 el denostado Impuesto de Actividades Económicas, muy mal recibido por comerciantes y empresarios y que se producen nuevos enfrentamientos con la Iglesia a causa de la enseñanza de la religión y por si todo esto no fuera suficiente la opinión pública conoce casos de corrupción como el de Filesa que confirma la existencia de unos cauces de financiación ilícita del psoe.

En el periodo que transcurre entre las Elecciones Generales de 6 de junio de 1993 a 1996, cuarto y último gobierno socialista del periodo que abarca el libro, destaca el A. la aprobación del nuevo Código Penal y la Ley del Jurado, obra de Juan Alberto Belloch, si bien esta etapa se caracterizó especialmente por los múltiples casos de corrupción que marcaron tanto la vida pública como el mundo financiero, recordando Martín Pinto, entre otros, el caso Ollero, el de Juan Guerra, el de Carmen Salanueva (Directora General del b.o.e.), el fraude ocasionado por la promotora social de viviendas (p.s.v.), el del g.a.l., el de ibercorp o el de Luis Roldán, Director General de la Guardia Civil desde 1986.

El volumen culmina con el ascenso al poder del Partido Popular en las Elecciones del 3 de marzo de 1996 obteniendo esta formación 156 escaños en el Congreso de los Diputados frente a los 143 del psoe, pudiendo gobernar finalmente los populares con el respaldo de los partidos nacionalistas, ciu, pnv y Coalición Canaria. Para Martín Pinto los dos primeros años de este gobierno se caracterizaron por los acuerdos de estabilidad en el empleo y el de negociación colectiva, que trajeron la paz necesaria para la ansiada reactivación económica, señalando el A. por otro lado, que los Presupuestos Generales del Estado de 1997 tuvieron un carácter restrictivo buscando los criterios de convergencia de Maastricht, siendo aprobado el nuevo plan de financiación autonómica y continuándose la política de liberalización de mercados iniciada por el psoe, destacando igualmente la aprobación el 5 de mayo de 1997 de la Ley de Ordenación y Funcionamiento de la Administración General del Estado por la cual desaparecen los Gobernadores Civiles creándose la figura de los Subdelegados del Gobierno, la integración de España en la estructura militar de la otan y la reducción importante del desempleo que se operó en estos primeros años de los populares en el poder.

Junto a temáticas políticas, económicas y jurídicas a nivel nacional, Martín Pinto ofrece una interesante crónica de los principales hechos internacionales del periodo que abarca _no olvida el A. la mención, entre otros, de la revolución cubana, el asesinato de J. F. Kennedy en 1963, la Guerra del Vietnam, la revolución cultural china, el Mayo francés, la Primavera de Praga, la elección del Canciller alemán W. Brandt, la retirada de De Gaulle, la deposición del Presidente Salvador Allende en Santiago de Chile, la revolución de los claveles en Portugal, la destitución del Sha, Mohamed Reza Pahlevi, en Irán, el Tratado de Paz egipcio-israelí firmado en Washington el 26 de marzo de 1979, la dimisión de Somoza en Nicaragua, el golpe de Estado en Guinea Ecuatorial, la invasión soviética de Afganistán, el asesinato de Sadat, la concesión del Premio Nobel de la Paz a Lech Walessa, lider del sindicato polaco Solidaritat, la Guerra de las Malvinas, el atentado de Juan Pablo II en mayo de 1981 y su viaje a España en 1982, la caída del muro de Berlín el 9 de diciembre de 1989, el final de Ceaucescu, la matanza de la plaza de Tiannamen, la Guerra del Golfo, la reunificación de Alemania o el Acuerdo de Dayton por el que Bosnia, Croacia y Serbia firmaron la paz tras cuatro años y medio de contiendas_, al tiempo que realiza un estudio sociológico de esta larga etapa de la historia de España analizando los hábitos morales, las costumbres sociales, la censura, las manifestaciones culturales, la problemática social del mundo rural en los años 40 del pasado siglo, la evolución de Málaga y su transformación turística, la enseñanza en todos los niveles _dedica especial atención a la vida en los internados y a los disturbios en la Universidad_ y la situación del profesorado, que el A. conoce bien por dedicación profesional durante 41 años y haber sido Presidente de la Asociación del Magisterio Oficial, la emigración española de los años setenta a la que Martín Pinto dedica la práctica totalidad del capítulo ocho de su libro, describiendo al lector su estancia en Olten (Suiza) para la que fue seleccionado por el Consejo Escolar para la Enseñanza de los Emigrantes, dependiente del Instituto Español de Emigración, siéndole encomendada la educación de los hijos de los emigrantes y el facilitarles la integración en el sistema educativo español si decidían regresar a España, el rumbo de la Iglesia española tras los avances del Concilio Vaticano II _menciona el A. el fallecimiento de Pío XII, el ascenso al solio Pontificio de Juan XXIII que inicia el citado Concilio, continuado después por Pablo VI, y que sorprendió al mundo con sus encíclicas "Mater et Magistra" y "Pacem in Terris"_, el auge del terrorismo que se agudiza a partir de los años 70 y la conflictividad social características de estos años.

Finaliza el volumen con la inclusión de tres índices, uno bibliográfico de indudable interés para los investigadores, otro temático y un tercero, onomástico.

El autor pone el alma en la síntesis histórica, política, económica y sociológica, que constituye el volumen que ahora recensionamos _su testimonio personal y las vivencias de los a Martín Pinto más allegados que aparecen intercalados en el texto y que en muchos pasajes resultan extremadamente emotivas y conmovedoras, constituyen un recurso literario empleado en este caso con tal maestría que enganchan al lector de principio a fin y que contribuyen a hacer más amena si cabe, la lectura del volumen_, pero sobre todo, y aquí está quizás su gran mérito, deja traslucir su claridad expositiva, su verbo sin circunloquios y su objetividad en el análisis de los hechos que menciona por su excelente memoria histórica y la exhaustiva documentación de la que hace gala, lo cual es sin duda fruto de su excelente preparación y valía científica, su innegable honestidad personal, su coherencia y su valentía ideológica alejada de cualquier hostilidad partidista, cualidades que le han hecho merecedor de numerosas distinciones en reconocimiento de su carrera profesional como la Cruz de Caballero de la Orden de Cisneros o la Medalla de Oro del Servicio Español del Magisterio.

María Encarnación Gómez Rojo

 

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