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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.27 Valparaíso  2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552005000100067 

 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos XXVII, 2005, 604-606

RECENSIONES Y RESEÑAS

Serra Puig, Eva (coord.), Cort General de Montsó (1585). Motsó - Binèfar. Procés del protonotari. Textos jurídics catalans. Lleis i costums II/6 (Generalitat de Catalunya, Departament de Justícia i Interior, Barcelona, 2001), 281 págs.





El estudio de las Cortes catalanas de la Edad Moderna tiene elementos institucionales que merecen ser estudiados con detalle y delimitados conceptualmente. En el "Proceso del protonotario" se recogía un testimonio propio de las actuaciones del Monarca y de la Corte, que presentaba una estructura y unas características particulares, que le atribuían un carácter específico al conjunto de esta documentación oficial. En este documento se repasaban los cometidos del oficio del protonotario real de la Corona de Aragón moderna, así como su activo papel durante las sesiones, las disputas suscitadas por el control de las funciones propias del oficio, e igualmente la intervención final del protonotario y de sus asistentes en la publicación de los textos constitucionales aprobados por el Rey y sus estamentos. El protonotario Francesc Gassol se autocalificaba a principios del siglo XVII como el "primero y presidente de los secretarios de la Corona", y destacó el protagonismo de este cargo durante las Cortes; en segundo lugar, el protonotario tenía atribuidas funciones como responsable de los oficiales de la Cancillería, con la facultad disciplinaria, de coordinación y supervisión de su trabajo. Asimismo, se presentaba como el responsable de la documentación, de la conservación de los originales de los acuerdos del Consell, así como de otros documentos hechos a manos de aquél. Por este motivo, se convertía en el oficial competente para extender copias y certificarlas con el original. Fue durante las Cortes generales de la Corona de Aragón cuando las funciones del protonotario adquirieron un especial protagonismo, ya que éste empezó a ocuparse de cualquier negocio entre el Rey y el Reino. Por este motivo, los protonotarios en particular y el Consejo de Aragón, en general, custodiaban abundante documentación preparatoria. El Proceso del protonotario se iniciaba con las cartas de la convocatoria remitidas a los miembros de los tres estamentos (cuatro en el caso del Reino de Aragón).

La preparación material de las Cortes generales conllevaba una amplia actividad y organización; de hecho, el simple llamamiento a las Cortes implicaba una relación ingente de despachos a todos los convocados. Por otro lado, el séquito real estaba integrado por un número importante de oficiales y ministros, que tenían que acudir a la convocatoria de las Cortes. El 20 de mayo de 1585 se reunieron en la Iglesia de Santa María de Montsó todos los representantes de los estamentos y los oficiales reales comisionados al efecto, si bien tuvieron lugar hasta tres prórrogas de la misma. En 1585 los estamentos aceptaron el juramento del príncipe, de siete años de edad, con el compromiso de que habría que repetirlo cuando alcanzase los catorce. El 28 de junio de 1585, un día después de la llegada del Monarca a Montsó, el protonotario procedió a la lectura de la proposición real, primer Acte de Cort; y al final de la apertura, se convocaba a los presentes al inicio de las sesiones de la Corte y a la entrega de los documentos notariales para habilitar a los miembros de los estamentos que habían acudido personalmente (p. XXVI). En otras palabras, el Proceso del protonotario representaba un testimonio de la habilitación de los asistentes, para controlar que éstos cumplían las exigencias requeridas para asistir a las Cortes, un proceso común a todas las asambleas estamentales del Antiguo Régimen. En alguna ocasión, Felipe II incluso amenazó con disolver las Cortes, ante las protestas presentadas por los estamentos porque señalaban que la justicia no correspondía sólo a Su majestad, sino de forma conjunta con el pueblo (p. XXXVIII). El protonotario procedía a la lectura de la nueva legislación aprobada y publicaba la aceptación de los donativos, junto con la abolición o indulto general de los delitos. Posteriormente, el Monarca procedía al juramento de las nuevas constituciones.

El protonotario se constituía en un observador privilegiado de las tensiones interministeriales en el Consell de Aragón, sobre todo durante las Cortes de 1585 y 1599. El brazo real intentó llevar a cabo una manipulación constitucional que consistía en el intento por parte de los ministros reales de hacer que los tres estamentos aceptasen una nueva legislación aprobada por caminos poco convencionales. De hecho, se habían borrado algunas de las propuestas aprobadas en las Cortes (p. XLIX).

En esta edición (pp. 1 - 281) de las Cortes Generales de Montsó de 1585, publicada por la Generalitat de Catalunya, se presenta la transcripción de la única copia auténtica existente del denominado "Proceso del protonotario" o "Proceso común" (con la signatura 1.043 de la serie Generalitat que se encuentra depositada en el Archivo de la Corona de Aragón), en cuanto que el original no ha llegado hasta nuestros días. Con esta publicación se está salvaguardando el texto bastante deteriorado por la acción del óxido de las tintas. El volumen, que está encuadernado con unas cubiertas de pergamino y consta de una extensión de 343 folios, no podría ser consultado de forma directa por los investigadores, si no fuera después de un complejo proceso de restauración, durante el cual no sería posible recuperar buena parte de su contenido. De ahí el alto valor que tiene esta obra. La transcripción de este manuscrito ha sido realizada por Miquel Pérez Latre, y la revisión de la parte latina ha corrido de la cuenta y de la mano de Gerard Marí. La edición ha sido coordinada por la profesora titular de Historia Moderna Eva Serra Puig, cuyo número de publicaciones es elevadísimo. Serra Puig tiene historia y fue procesada hace más de cinco lustros por su vinculación a grupos independentistas catalanes, que promovían acciones violentas. Afortunadamente lleva bastante años entregada a tareas de investigación, en las que lógicamente no sale de los ámbitos culturales y de la lengua catalana, y además se queda en un marco referencial histórico, olvidándose de la propaganda política.

Guillermo Hierrezuelo Conde

 

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