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 número27Vaquer Aloy, Antoni (dir.), El Dret privat del Pallars Sobirà (Generalitat de Catalunya, Departament de Justicia, Barcelona - Lérida, 2001), 224 págsVV. AA., Ordo Iuris: Storia e forme dell'esperienza giuridica (Giuffrè Editore, Milán, 2003), 419 págs índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
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Revista de estudios histórico-jurídicos

versão impressa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.27 Valparaíso  2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552005000100071 

 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos XXVII, 2005, 619-621

RECENSIONES Y RESEÑAS

VV. AA, El Derecho en la Facultad. Cuarenta años de la nueva Facultad de Derecho de Barcelona (Universitat de Barcelona, Marcial Pons, Barcelona - Madrid, 2002), 392 págs.





Cumplidos cuarenta años del traslado de la Facultad de Derecho de Barcelona a su actual enclave en el Edificio Pedralbes en plena avenida Diagonal de la ciudad condal, que más allá de una simple mutación geográfica implicó una transformación de su estructura interna, se organiza por iniciativa del propio centro un ciclo conmemorativo que culminaría en la publicación en 2002 de la obra que nos ocupa, compuesta por estudios de contenido muy diverso y en su conjunto de enorme interés, de entre los cuales centraremos ahora nuestra atención en aquéllos que describen más precisamente este proceso histórico que experimenta la Facultad de Derecho de Barcelona.

Una primera aproximación a la cuestión nos ofrece Josep María Font i Rius, profesor emérito de la referida Facultad, en su trabajo: La "transició" de la Facultat de Dret, de la Gran Via a Pedralbes, que relata con gran detalle los pormenores del traslado y consiguiente transformación de la Facultad de Derecho desde su tradicional enclave en la Gran Vía (en catalán sin acento) hasta el Edificio en Pedralbes, que el autor conoce de primera mano en cuanto testigo directo del citado proceso, desde su posición en aquellos años 1957-1959 de Secretario-administrador de la Junta de Obras de la Universidad de Barcelona y, al mismo tiempo, de Decano de la Facultad de Derecho. Tras referir la composición interna y las principales funciones de la mencionada Junta de Obras, Font i Rius se centra en el proceso de traslado de la Facultad, dando precisa cuenta del mismo: desde las primeras gestiones de la Junta para la adquisición de los terrenos en los que se enclavaría la nueva Facultad, a través de la tramitación de sucesivos expedientes de expropiación forzosa desde 1946 a 1955; la polémica suscitada como consecuencia de la modificación del proyecto originario sugerida posteriormente por vía ministerial con base en razones de orden público; hasta la definitiva construcción del actual edificio, superado el escollo anterior, ofreciendo el autor una precisa panorámica de su estructura interna. En último lugar, Font i Rius dedica unas breves líneas a la transformación que como consecuencia del cambio geográfico se opera en la propia Facultad de Derecho, destacando en este sentido la mayor independencia de la misma respecto de los llamados "centros de poder" de la Universidad, así como la realización de nuevas actividades impulsadoras del desenvolvimiento interno y externo de la Facultad, favorecidas por la creación de nuevas y más espaciosas estancias (p. 67).

La panorámica expuesta se completa con el trabajo de Manuel Díez de Velasco Vallejo, Catedrático de Derecho Internacional Público y Privado, antiguo Magistrado del Tribunal Constitucional; Juez del Tribunal de Justicia de las Comunidades europeas; y Profesor emérito de la Universidad de Cantabria, Los cuarenta años del edificio de la Facultad de Derecho en "Pedralbes" y el Derecho internacional. Según declara el propio autor, en cumplimiento de expreso encargo el estudio se estructura en dos apartados: el primero, dedicado a exponer el proceso histórico y las razones del traslado de la Facultad al Edificio de Pedralbes, que localiza acertadamente en motivos de orden público, derivados básicamente de la dispersión estudiantil ligada a los acontecimientos y condicionamientos políticos del momento; y el segundo, en que ofrece una visión más amplia y personal de este traslado, en que se entremezclan datos objetivos referentes al organigrama docente, con reflexiones subjetivas acerca del modo en que se operó el traslado, basadas en sus propias vivencias y recuerdos. A éstos se suma otro apartado mucho más extenso que se centra en el derecho internacional y en la evolución que se opera en la enseñanza del mismo en aquellos tiempos de transición que se conmemoran en estos estudios, destacando en este contexto el papel crucial y no siempre suficientemente valorado que en el ámbito del Derecho internacional juegan, en su opinión, las Organizaciones internacionales (p. 124). Para finalizar, Díez de Velasco dedica unas breves líneas al modo en que se estructuró la enseñanza del Derecho internacional privado, para concluir con unas palabras de agradecimiento a todos aquéllos que compartieron con él la labor docente y por supuesto a sus "inolvidables alumnos" (p. 127).

Entre los diversos trabajos presentados en este ciclo conmemorativo de los cuarenta años del nuevo edificio de la Facultad de Derecho, en los que se afrontan cuestiones doctrinales diversas, me voy a referir a continuación a dos estudios que desde una perspectiva histórica distinta a la manifestada en los anteriormente citados, ofrecen un especial interés sobre todo para los historiadores del Derecho. Me refiero, en primer lugar, a Los usatges de Barcelona. Una nota crítica, de Aquilino Iglesia Ferreirós, Catedrático de Historia del Derecho de la Universidad de Barcelona, en que el autor lleva a cabo una crítica de la edición de los Usatges realizada por D'Abadal y Valls Taberner fechada en 1913, que presenta el inconveniente de ofrecer una clasificación de los mismos no por su número, como así ocurre en el índice de los "Usatges de Barcelona, segons lorde dels comentadors" _IUC_ de la compilación catalana de 1704 e incluso de la de 1588-1589 (p. 193), sino por la página en que aparecían los mismos ubicados en esta edición, lo cual favorece, en su autorizada opinión, su consideración como texto legal y la consiguiente escasez de literatura histórico-jurídica desarrollada en torno a los mismos, que los propios autores denuncian. Asimismo, Iglesia Ferreirós llama la atención sobre el hecho de que, contra el texto que les sirve de modelos, el IUC, Ramon d'Abadal y Valls Taberner presenten una edición en latín que invita al confusionismo y a la falta de cohesión formal y sustancial entre las diversas ediciones, como detalladamente explica Iglesia a lo largo de su trabajo. En este mismo sentido, pone de relieve las discordancias que se aprecian entre el índice contenido en la edición de D'Abadal y Valls Taberner y el IUC, IUL ("Usatges en latin per orde de Alphabet") y TC que figuran en la compilación catalana. En último lugar, el autor ofrece una relación de los Usatges ordenados alfabéticamente por su incipit en catalán, cuya utilidad no resulta sin embargo suficientemente acreditada.

Y, en segundo lugar, al Discurso jurídico y político: algunas cuestiones sobre las fuentes del Derecho catalán a través de un episodio de la guerra con Francia, de Francisco Luis Pacheco Caballero, Catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones de la Universidad de Barcelona, en que el autor explica con gran rigor y detenimiento la problemática que se plantea en 1638 entre los feudatarios regios del Principado de Cataluña como consecuencia de las pretensiones expansionistas de Francia, por la presunta incompatibilidad alegada por los mismos en defensa de sus intereses entre las atribuciones del Baile General, como órgano encargado de determinar el servicio que cada feudatario está llamado a prestar ante la inminente guerra, y, de un lado, la Constitución de 1283, en virtud de la cual "las causas feudales entre el Rey y los barones y caballeros de Cataluña debían ser falladas por una curia de pares" y de otro, la Constitución de Fernando II de 1481 que declara nulos de pleno derecho "cualquier carta, provisión o mandamiento contrario a Usatges, constituciones, capítulos y actos de corte, privilegios, libertades y usos del Principado de Cataluña" (p. 250). La cuestión, explica Pacheco, se resolvió finalmente en sentido contrario a las pretensiones de los feudatarios regios y ello así, en gran medida, gracias a la intervención de Joan Pau Xammar [o Xetmar] de Sala (siglo XVII), de cuyas alegaciones en defensa del Baile General de Cataluña nos da cumplido detalle el autor a lo largo de su documentado e interesante artículo.

Por último, y por mi condición de romanista, permítaseme que realice una referencia, siquiera sucinta, al trabajo de Ricardo Panero Gutiérrez, Catedrático de Derecho romano de la Universidad de Barcelona: Derecho romano y cultura jurídica europea, dedicado, tal como se indica en su propio título, a una cuestión que se ha convertido en algo así como el ad delendam Carthaginem de los más recientes estudios jurídicos, cual es la de la importancia trascendental del Derecho romano en la formación de la cultura jurídica europea. A lo largo de estas líneas, Panero ofrece en efecto una clara y concisa visión del complejo fenómeno de la recepción del Derecho romano en los sistemas jurídicos actuales, partiendo del conocido impulso que tras largos siglos de olvido otorgan a su estudio los maestros de la Escuela de Bolonia, propiciado en gran medida, como recuerda el autor, por el conocido descubrimiento de la littera fiorentina, hasta llegar a las modernas codificaciones. En este sentido, Panero realiza un breve pero documentado recorrido por las diversas corrientes de pensamiento imperantes en los distintos momentos históricos: el humanismo renacentista que, como es sabido, encontrará su máxima difusión en Francia (mos Gallicus, frente al método del mos Italicus propio de los comentaristas); el iusnaturalismo racionalista de los siglos XVII y XVIII fundado por Huig de Groot (1583 - 1645) y la Escuela Histórica del Derecho, a la postre heredera del iluminismo dieciochesco, que preparará el camino para la codificación en Alemania, siguiendo un proceso ya concluido en otros países europeos, comenzando por Francia, Italia y España, destacando en cada caso el crucial papel otorgado al Derecho romano como base para la construcción de la ciencia jurídica europea. Se trata, volvemos a repetir, de un trabajo de enorme interés, sobre todo en unos momentos en que se ha hablado de "crisis" del Derecho romano, llegándose incluso a cuestionar la importancia de su estudio en la formación del jurista.

Esther Domínguez López

 

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