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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.28 Valparaíso  2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552006000100032 

 

Revista de Estudios Histórico–Jurídicos 2006, XXVIII, 678 – 680

RECENSIONES Y RESEÑAS

 

Escudero, José Antonio, Estudios sobre la Inquisición (Madrid, Marcial Pons Historia – Colegio Universitario de Segovia, 2005), 438 págs.





José Antonio Escudero, catedrático de Historia del derecho y de las instituciones de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, antes de la Universidad Complutense de Madrid, y miembro de número de las reales Academias de Jurisprudencia y Legislación y de la Historia, recoge en un volumen una serie de trabajos suyos sobre la Inquisición. Es mérito principal de Escudero haber sido quien, desde 1976, ha organizado en España y Portugal más encuentros sobre la Inquisición y haber promovido la realización de numerosos trabajos dedicados al estudio de la dimensión jurídica de la Inquisición española de la Edad Moderna. La Inquisición medieval que tanto debe, desde el punto de vista jurídico–canónico, a ese catalán universal que fue San Ramon de Penyafort (c. 1185–1275) no le ha interesado ni a Escudero ni a la larga relación de sus discípulos preocupados por la materia.

Promovió Escudero la creación, en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, del Instituto de Historia de la Inquisición, erigido en 1985, de gran reconocimiento internacional, pero que no fue del agrado de dos catedráticos de Historia del derecho y de las instituciones de la propia Universidad, José Manuel Pérez–Prendes y Muñoz de Arracó (actualmente profesor emérito y presidente del primer Tribunal de habilitación nacional de catedráticos de Historia del derecho y de las instituciones que ha habido en España, tras haberse modificado el sistema de selección del profesorado); y José Sánchez–Arcilla Bernal (director del departamento de Historia del derecho), que no dejaron de poner trabas e inconvenientes en la consolidación del Instituto, particularmente este último. Trasladado J. A. Escudero a la uned., el Instituto fue transferido, o mejor y más correctamente dicho, "reconstituido" por vía de "instituir" otro nuevo, bajo el nombre de Instituto de Historia de la Intolerancia (Inquisición y Derechos Humanos), donde sigue editando su Revista de la Inquisición, con el subtítulo de Intolerancia y Derechos Humanos, que actualmente dirige la historiadora Consuelo Maqueda.

Califica Escudero a la Inquisición española como "una grave cuestión histórica" y "sobre todo, una fecunda lección cara al futuro: una lección de tolerancia y de concordia civil" (p. 15). Su trabajo aquí publicado (ver pp. 15–50), "La Inquisición española: revisión y reflexiones" constituyó la lección inaugural del curso 2000–2001 de la uned., y presenta de modo magistral un tratamiento inteligible, un status quaestionis memorable y un resumen de lo que fue la Inquisición, incluidas las cuestiones procesales y también unas reflexiones personales sobre el proceso. En orden a la sentencia ha sido una discípula de Escudero, María del Camino Fernández Giménez, la que ha abordado la materia en una tesis doctoral luego traducida en una monografía sobre la que en el ahde. se pronunció elogiosamente Guillermo Hierrezuelo Conde, pero de la que no se ha hecho eco la rehj., como tampoco otras revistas iushistóricas internacionales. El libro de Fernández Giménez y su trayectoria científica ha sido objeto de duras críticas orales por parte de algún catedrático de la Universidad de Elche y en una reciente habilitación de profesores titulares por alguien que sin duda debía creerse Alejandro Magno, por el tono que empleaba al hablar. Sin embargo, examinado el libro, que venía para nosotros precedido de tan deshonesta fama (acrecentada por los comentarios de algún profesor local, que iba a escribir una reseña crítica y luego no la hizo), constato mi sorpresa y coincido con el que ya lo ha valorado con juicio no benévolo sino altamente positivo in scriptis y pasando por los tórculos de las linotipias, no el de los que hablan incontinentemente o hacen escrititos, que más que guardarse se sepultan durante cincuenta años en los Archivos universitarios. El libro de Camino Fernández me ha gustado y está bien hecho. Pero teniendo en cuenta con L. A. Seneca que curae leves loquuntur, ingentes stupent,haré cuatro afirmaciones al respecto: 1ª) Es el libro más jurídico que se ha escrito en los últimos años sobre la Inquisición en España. Sería incapaz de escribirlo un simple historiador egresado de una Facultad de Filosofía y Letras o de Humanidades que, dicho sea de paso y sin menoscabo, los historiadores generalistas para ciertos estudios de Historia de las instituciones político–administrativas están mejor preparados y consiguen resultados más sólidos y profundos que muchos historiadores del Derecho, con exclusiva formación jurídica. 2ª) Es un libro de Derecho procesal penal que se entiende. Aquí radica uno de los mayores méritos de la obra: su claridad en materia de por sí sumamente compleja, y en un doble sentido: la autora se ha enterado sobre aquello de lo que está escribiendo y logra hacerlo perfectamente sencillo e inteligible al lector. 3ª) Se trata de una obra muy bien estructurada en relación a los apartados no sólo referentes al procedimiento, sino a los agentes del proceso, los elementos personales y reales de la sentencia, las clases de sentencia, la estructura de la misma y la apelación y la suplicación. 4ª) Los textos de sentencias que recoge no disminuyen el valor del argumento, sino que están correctamente seleccionados para clarificar lo que es el hilo argumental de su exposición. En cambio otros libros como El veneno de Dios (1994) pretenden deslumbrarnos con las luces del faro de Alejandría, pero no son en este caso obras de rigor jurídico, sino un panfleto anticlerical que puede servir de argumento de una película pornográfica en la que impune y lamentablemente se vuelva a atacar a la Iglesia, a sus ministros y a sus instituciones.

Pero volvamos a Escudero. Creo recordar que tres de los trabajos aquí recogidos tienen que ver con el Congreso Internacional celebrado en Lisboa en 1998 cuyas actas no fueron publicadas en una obra específica y que lo que allí se dijo ha ido apareciendo en diversas sedes. Cronista oficiosa de aquel evento fue Elena Martínez Barrios, de lo que dejó noticia en tres sedes. Dichas tres intervenciones de J. A. Escudero fueron la presentación del libro de Benzion Netanyahu, The origins of the Inquisition in Fifteenth Century Spain, de donde sale el artículo "Netanyahu y los orígenes de la Inquisición española", precisamente publicado en la Revista de la Inquisición 7 (1998), pp. 9–46 y que se recoge ahora en estos Estudios (pp. 127–164); en segundo término, "La introducción de la Inquisición en España", que se publica ahora en pp. 77–126 y en texto muy modificado respecto a lo que se dijo en Lisboa y, en tercer lugar, la presentación a guisa de prólogo del libro de Gonzalo Martínez Díez, Bulario de la Inquisición española, que cubre el periodo entre 1478 y 1516.

Gran interés para la Historia de las Instituciones tienen los artículos que responden a los siguientes títulos: "Los orígenes del Consejo de la Suprema Inquisición" (pp. 175–218), "Inquisidor General y Consejo de la Suprema: dudas sobre competencias en nombramientos" (pp. 219–227), "Conflictos en el régimen funcional del Santo Oficio: los Secretarios del Consejo" (pp. 243–253), "Inquisición y Cortes de Castilla" (pp. 293–314) y "La abolición de la Inquisición española" (pp. 351–438), argumento este último con el que ingresó Escudero en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación en 1991.

A mi modesto entender, los trabajos "Notas al proceso del arzobispo Carranza" (pp. 315–332) y "El Quijote y la Inquisición" son descriptivos y literarios, muy elegantemente escritos, pero no nos da la impresión de que haya sido propósito del autor entretenerse con el Derecho Procesal y el Derecho Penal, sino presentar con gran claridad y sencillez la persecución a que fue sometido el pobre Bartolomé de Carranza y aventurar lo que va a ser un estudio más amplio sobre la materia en la magistral obra de Cervantes.

Hombre de airoso y proporcionado estilo con la pluma en la mano, José Antonio Escudero, denota una cierta obsesión por la claridad y el orden, pero a veces a la hora de escribir, pienso que el sentido jurídico requiere saber cómo nigrum in candida vertunt y también recta prava faciunt, hecha la salvedad de que hay que ajustarse a las reglas de la Deontología jurídica. De esta forma nadie niega que J. G. F. Hegel sea un genio, pero ¿cuántos son capaces de entender sus Grundlinien des Philosophie des Rechts?

 

Manuel J. Peláez

Universidad de Málaga
España

 

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