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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.28 Valparaíso  2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552006000100044 

 

Revista de Estudios Histórico–Jurídicos 2006, XXVIII, 725 – 728

RECENSIONES Y RESEÑAS

 

Maihold, Harald, Strafe für fremde Schuld? Die Systematisierung des Strafbegriffs in der spanischen Spätscholastik und Naturrechtslehre (Köln, Böhlau, 2005), 393 págs.


El libro de Harald Maihold (traducción libre del título "Pena por culpa ajena?") es una tesis doctoral realizada en la Universidad de Basilea (Suiza) bajo la dirección del eminente profesor Kurt Seelmann dentro de un proyecto financiado por el Consejo de Investigación Alemán. La obra fue seleccionada como mejor libro jurídico en habla alemana del año 2005. Según el prefacio, su autor trabajó diez años en él y sus investigaciones históricas, teológicas, morales y jurídicas constituyen un campo importante para la comprensión de un tópico relevante del derecho penal contemporáneo: la punibilidad de las personas de existencia ideal, grupos y comunidades. Trasfondo: la punibilidad de sujetos sin que ella deba fundarse necesariamente en la culpa. El método de presentación aplicado –a partir del denominado Siglo de Oro Español (siglo XVI)– para buscar fundamentos histórico con abundante estudio y presentación de fuentes, de fácil lectura y convincentes argumentos convierten al trabajo en doblemente atractivo y actual. [V. Schumann, Antje , Informationen 3 (2005), pp. 216-218]. En el derecho de los países de lengua alemana se discute en la actualidad con vehemencia la introducción de un derecho penal cuyos destinatarios serían personas de existencia ideal, empresas o grupos independizándolo de toda culpa. En efecto varios estados del sistema continental-europeo han introducido reformas a sus ordenamientos penales reconociendo dicha posibilidad. Ello ya tiene larga data en el sistema anglo-americano y se repotenció con el auge del terrorismo en los inicios de este siglo. Para los críticos de esta corriente, un derecho penal que separa la punibilidad de la culpa como mínimo factor de atribución deshumanizaría al fundamento y télesis de la pena misma. Así, el derecho penal pasaría a ser una categoría vaga, flexible ya que el destinatario de la pena podría ser responsable sin culpa. Maihold demuestra en su estudio que, ni el tema, ni sus argumentos son un "fenómeno de moda contemporáneo", sino que ya habían sido profusa e interdisciplinariamente discutido desde el medioevo por Santo Tomás de Aquino (1224-1274) y luego fue profundizado agudamente por la escolástica española tardía en los siglos XVI y XVII con una presentación altamente sistematizada y vanguardista. En efecto tanto los canonistas como legistas españoles en especial en el marco académico de la prestigiosa Universidad de Salamanca dedicaron estudios a cuestiones tales como las herejías y delitos de lesa majestad como a la extensión o no de las penas (castigos) a familiares o terceros ajenos a la conducta criminal culposa ( p. 299). Los planos eternos y temporales, canónicos y de derecho laico en efecto contemplaban ya esta problemática. Desde las distintas manifestaciones de la excomunión, pasando por los interdictos contra herejes (que podían incluir pueblos y familias enteras) hasta los castigos físicos y patrimoniales como la confiscación, no necesariamente se fundaban en la culpa del penado [Cfr. Pawlik, Michael, Höchstrichterliche Rechtsprechung Strafrecht 8 (2005), pp. 298-300].

El estudio se inicia con una muy elaborada introducción que contiene detalles de la discusión dogmática penal actual. Dentro de este marco es que estudiará la producción y aportes de la Escolástica española y su tardío descubrimiento en los estudios contemporáneos en países de lengua alemana. Luego siguen seis capítulos principales, conteniendo el final las conclusiones y propuestas del autor. Cada capítulo contiene conclusiones parciales que resumen lo más importante y la posición del autor. La bibliografía (pp. 357-377), con abundante material entre fuentes y textos consultados primarios y secundarios, se complementa con un índice de registro de autoridades y términos (pp. 379-393). La importancia de la culpa y el hecho reprochable al actor "culposo" como requisito para aplicar la pena no era ignorada "sine culpa, nisi subsist causa, non est aliquis uniendus". Pero tampoco se excluían otros factores de atribución (causas) que no necesariamente se fundaban en la culpa. La distinción entre la "poena" y "rationem poena" no eran ajenas a los canonista y legistas. El "castigo por otro" no es sino una consecuencia de que, independientemente de la culpa podía existir una causa para aquel. El fenómeno de la "solidaridad" si bien diluía la culpa no obstaba a la expansión de una "causa justificativa" para castigar "Utrum aliquis puniatur pro peccato alterius". Si existía una causa común, entonces tal calidad también podía también ser asumida por la pena. Ello permitió fundar la razonabilidad de castigos a una familia o comunidad (p. 134). Los canonistas y legistas medievales admitieron en ciertos casos el principio que establecía finalmente la responsabilidad sin culpa, en tanto exista una razón para ello "et secundum hoc aliquis interdum punitur sine culpa, non tomen sine causa" (p. 164). Así los hijos de los herejes eran castigados por los pecados de sus padres y en otras áreas de alguna manera también se aplicó para así sustituir la venganza por un castigo que tenía una justificación atendible terrenal o divina. Santo Tomás distinguió entre el "castigo real" que tiene por sí un fin punitivo de aquel castigo "medicinal o reconfortante" –voluntariamente aceptado– y que persigue la reconciliación luego del pecado (poena medicinalis). Aquí no es posible para el pecador que otro asuma voluntariamente su calidad y aspire a la "reconciliación". Esta pena tiene además un propósito preventivo que insta a no incurrir en nuevas faltas. Un tercer tipo completa la clasificación y es la pena satisfactoria (poena satisfactoria) que repara y se cumple aun contra la voluntad del transgresor (p. 153). Esta clasificación tomista fundamenta el desarrollo posterior –en especial de Alfonso de Castro (1495-1558)– de las bondades "medicinal-preventiva" de la pena. La diferenciación entre el castigo-sanción fundado en culpa y otro justificado en cualquier otra causa (moral, religiosa, social, teológica, sociológica, medicinal) no solo fue empleada para explicar casos de sanción a terceros en materia penal, sino también en derecho civil. A pari no serían diferentes por cierto los argumentos para admitir y justificar el "pago por tercero" (solvens per tertium et satisfactio) en razón de justicia o amor al prójimo así en efecto "posse quempiam pro poena ab alio debita satisfacere" (pp. 242-254). La escolástica española supo diferenciar tanto teológica, como canónica y jurídicamente los aspectos preventivos, disuasivos, satisfactorios y de mero castigo de la pena y así poder buscar fundamentos aceptables de justificación.

El primer capítulo (A) conduce al lector en la literatura teológica, canónica y legista del siglo XVI. El autor los presenta con claridad esquemática y en cuadros según el tipo de fuente con detalle de autor, título, materia y ubicación cronológica para luego hacer una breve reseña de cada autor y su influencia. Es un verdadero capítulo de paneo de las principales fuentes habiendo advertido ya en la introducción (p. 51) la dificultad metodológica. En el capítulo B se enuncian y analizan las distintas teorías y corrientes de los primeros canonistas y legistas como su recepción y transformación por los estudios de las obras de Santo Tomás. El autor parte del "castigo religioso" y sus fundamentos para arribar al "castigo legal". Un capítulo especial (C) dedica al desarrollo posterior de la Escolástica española tardía en el siglo XVI sobre el término "castigo" (poena) describiéndolo sus dos acepciones y con ello finalidades: i) una "pena real" fundada en culpa; o ii) una consecuencia perjudicial diferente del mero castigo e independiente de atribución culposa. No pasa por alto la influencia de la recepción de las teorías sobre el "pecado en sentido religioso" que hicieron los canonistas y su posterior desarrollo por los legistas del concepto y télesis de la pena (pp. 286-308). Este capítulo sirve de pórtico al D donde se desarrollan los institutos moral-teológicos de "satisfacción" y "restitución" a partir de la reconciliación y la misericordia que permite que terceros puedan asumir "deudas" y "castigos" por otros. Así tanto desde lo "justo como lo "bueno" es posible admitir no solo la satisfacción por un tercero (p. 312), sino además que éste pueda ser destinatario de (y soporte) una pena. La expansión del pensamiento "medicinal", incluso para justificar la muerte de inocentes en el marco de una guerra permiten según Mainhold, arribar a los razonamientos tomistas fundados en criterios públicos del bienestar (pp. 241 s., 256 s., 262). Será luego en el capítulo E donde se analizarán críticamente las modificaciones que asumió el "castigo por otro". El análisis de la passio Christi (p. 271) como el recuento de las teorías que fundamentan el castigo por el pecado (pp. 266 y 277) sirven para justificar la aplicación de penas legales en casos que asumen cierta analogía, como la afectación del patrimonio sucesorio de herejes o la amplitud en la interpretación de los delitos de lesa majestad (p. 286). El capítulo F no solo concluye la obra, sino también enuncia las principales tesis del autor y su marco de referencia: la discusión actual sobre los remedios del derecho penal acudiendo a penas (que tienen un justificativo último en la culpa) o medidas de castigo o sanción que pueden asumir un rol preventivo o asentarse en cualquiera otra causa diferente a la culpa.

En definitiva el excelente trabajo de Maihold fluye en un discurso final advirtiendo sobre el peligro de elaborar un derecho penal "deshumanizado" (p. 358) cuando se pretende abrir las puertas al castigo independizándolo absolutamente de la culpa. Esto era muy claro y por ello tuvo tamaño desarrollo en la Escolástica española. Un derecho penal moderno que ignore esto, corre el peligro de dejar a la pena y al propio derecho penal sin una finalidad razonable. Incluso la sola función preventiva podría perder su fuerza, por carecer de una justificación aceptable. El propio autor señala en una entrevista vinculada a su obra que, en su país (Suiza), con la nueva Ley Antiterrorista y las reformas al Código Penal (§ 100 quater y §102 StGB en la versión de 2002) que permiten el castigo a una empresa, incluso a la subsidiaria por las acciones criminales que realice, se ignora lo que claramente trató la escolástica española en el Siglo XVI. En consecuencia curiosamente Vg. en el caso de imposición de una multa, quienes pagarán serán en definitiva los accionistas en la afectación del patrimonio social del sujeto ideal [Kann man für fremde Schuld bestraft werden?, in Alumnibasel, News 2 (2005), pp. 6-7]. La obra con certeza es un hito en los textos científicos de habla alemana por la sistematización que logró de las fuentes de la producción del siglo XVI español en torno a un tema con respuesta que sirvieron para entonces y por qué no para hoy.


Álvaro Pérez Ragone

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Chile

 

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