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 número28Retamal Fuentes, Fernando, Chilensia Pontificia, Monumenta Ecclesiae Chilensia. Segunda Parte: De León XIII a Pío XII (1878-1958), II (Anales de la Facultad de Teología, Fuera de Serie, Monumenta Ecclesiae Chilensia 6, 7, Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago, 2005), III, pp. 1004-1765; IV, pp. 1766-2493Ruggiero, Guido de, Historia del liberalismo europeo (trad. de Carlos G. Posada, Granada, Edit. Comares, 2005), 452 págs índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.28 Valparaíso  2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552006000100053 

 

Revista de Estudios Histórico–Jurídicos 2006, XXVIII, 750 – 752

RECENSIONES Y RESEÑAS

 

Revista Peruana de Historia Eclesiástica 9 (Cuzco, 2006), 254 págs.


Coincidiendo con el cuarto centenario de la muerte de santo Toribio de Mogrovejo, ocurrida en Zaña, el 23 de abril de 1606, el presente volumen de la Revista Peruana de Historia Eclesiástica se dedica a la persona del que fuera segundo arzobispo de Lima, con un conjunto de artículo que intentan poner de relieve dos aspectos fundamentales de su actividad al frente de la sede limeña: su labor pastoral y su obra legislativa.

El volumen se abre con la homilía del actual arzobispo de Lima, cardenal Juan Luis Cipriani Thorne en la inauguración de las celebraciones por el IV centenario de la muerte del santo arzobispo (pp. 9-12). Seguidamente se publican los diferentes trabajados escritos para esta ocasión, el primero de los cuales es el de José Antonio Benito Rodríguez, Las visitas pastorales de santo Toribio (pp. 13-50) en el que, junto con describir las cuatro visitas generales realizadas por el prelado a su arquidiócesis, hace una primera presentación del volumen que, custodiado en el archivo del Cabildo eclesiástico de Lima, recoge las visitas realizadas entre 1593 y 1605 que el mismo a. acaba de editar y del que hacemos una reseña en estas mismas páginas. Le sigue el trabajo de Esteban Puig T., Cartas de santo Toribio de Mogrovejo (pp. 51-82), las que constituyen una fuente valiosa para conocer las circunstancias y percances de su trajinar como pastor por los pueblos de su extensa diócesis y, sobre todo, para descubrir jirones de su alma santa que se manifiestan en sus acrisoladas virtudes de fe, amor y entrega generosa sin límites a los feligreses, especialmente los más pobres; y, como no le faltaron pruebas, también sirven para conocer las contradicciones provenientes de las autoridades de la Corona, de los encomenderos y los mil y un peligros que debió afrontar para visitar su extensa iglesia particular.

A las anteriores sigue el trabajo de María Jesús Ayuso Manso, El catecismo limense (pp. 83-99), descripción pormenorizada de la Doctrina cristiana y catecismo para instrucción de los indios, fruto maduro del tercer concilio limense de 1583, obra de valor bibliográfico –es el primer libro impreso en América del sur–, lingüístico –escrito en castellano, quechua y aymara simultáneamente–, etnográfico, por el conocimiento que ofrece de las costumbre y ritos indígenas; y misionero, pues sirvió como instrumento de evangelización para muchos hombres del siglo XVI hasta el XIX. Continúa Javier del Río, obispos auxiliar del Callao, quien escribe sobre la Doctrina sobre la Iglesia en los documentos pastorales del III Concilio limense (pp. 101-124), según el a. en los documentos limenses del siglo XVI se observa una rica eclesiología alimentada por la española y romana, pero que a la vez se desarrolló desde las nuevas cuestiones que fueron surgiendo con motivo de la misión; el trabajo se estructura en torno a los diversos elementos que componen la definición que, de la Iglesia, proporcionan los documentos pastorales elaborados por el III Concilio limense. Josep-Ignasi Saranyana escribe el siguiente trabajo, La teología conciliar en tiempo de santo Toribio de Mogrovejo (pp. 125-159), en el que sitúa el tercer concilio límense en la tradición general de los concilios en la Iglesia, pasando por los de los reinos hispánicos entre los que ocupa un lugar especial el sínodo de Sevilla de 1512, cuyas sinodales rigieron en América hasta 1545, y los concilios americanos anteriores a Trento, hasta llegar a este último Concilio y su proyección en América hispana, entre los que hay que situar el tercer concilio de Lima y sus instrumentos pastorales, para continuar con los concilios limenses posteriores al tercero; el artículo finaliza con algunas consideraciones acerca de la cuestión conciliar en tiempos de santo Toribio.

Los trabajos que continúan son los siguientes: Antonio San Cristóbal, cmf, La catedral de Lima en tiempo de santo Toribio (pp. 161-167), breve descripción del estado de la catedral limense durante el tiempo del segundo arzobispo, con especial referencia a la participación que pudo tener Toribio de Mogrovejo en las obras de construcción, y la coexistencia de la presencia del arzobispo en Lima y la larga duración de las obras para levantar la tercera catedral. Severo Aparicio, o. de m., Las doctrinas mercedarias en Carabaillo (1534-1792) (pp. 169-174), en que el a. hace una corta relación de los misioneros mercedarios en la doctrina de San Pedro de Carabaillo, la que, con el correr del tiempo fue creciendo hasta dar origen a la reciente erección de la diócesis de Carabaillo. Armando Nieto Vélez, s.j., El conflicto de la doctrina del Cercado (1590-1592) (pp. 175-188), relación de una situación de tensión vivida entre los jesuitas y el arzobispo Mogrovejo con ocasión de la atención espiritual del barrio de San Lázaro, en Lima, al otro lado del río Rímac, y de la doctrina de Santiago del Cercado, originada por la intempestiva intervención del iracundo virrey García Hurtado de Mendoza, que hicieron que el santo arzobispo pudiera ejercitar heroicamente las virtudes de paciencia, fortaleza, humildad y mansedumbre. Julián Heras, ofm., Santo Toribio de Mogrovejo y los religiosos (pp. 189-195), en tiempos de Mogrovejo había en su diócesis más de mil religiosos, entre frailes conventuales, misioneros libres y doctrineros, por lo que no le faltaron al arzobispo contiendas de jurisdicción con las Ordenes religiosas, si bien siempre buscó la colaboración y el entendimiento con ellas; por su parte, los religiosos supieron defenderle y aprobar su conducta ante las autoridades virreinales y ante el mismo rey. Los trabajos dedicados al santo arzobispo finalizan con la carta pastoral del obispo de Huaraz, Eduardo Velásquez.

En la sección de varios se incluyen los siguientes trabajos de los que sólo doy noticia: Jorge A. Flores Ochoa, Historia del origen y genealogía real de los reyes ingas(pp. 203-206); Emiliano A. Cisneros, oar., 200 años de la diócesis de Chachapoyas. Breve reseña (pp. 207-212); Rafael Sánchez-Concha Barrios, El doctor José Fausto Gallegos, canónigo de la catedral limense y custodio de las capuchinas de Jesús, María y José (pp. 213-226).


C. S

 

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