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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.29 Valparaíso  2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552007000100004 

 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos 2007, XXIX, pp. 209-231

DERECHO ROMANO

La Conducta Punible en una Injuria Verbal Proferida en Público

 

Punishable Conduct in a Verbal Slender Uttered in Public

 

María José Bravo Bosch.

Universidad de Vigo, España.

Dirección para Correspondencia


RESUMEN

El edictum de convicio, concedido por el pretor, protege al cives que sufra una afrenta verbal en público, proferida por un grupo de personas. Para un análisis de la conducta punible, abordamos el estudio de los términos convicium y adversas bonos mores contenidos en la cláusula edictal, así como el de los posibles sujetos pasivos.

Palabras clave: Injuria verbal - Convicium — Adversus bonos mores


ABSTRACT

The edictum de convicio, granted by the praetor, protected the cives from being insulted in public by a group of people. For a deeper analysis of the punishable conduct, we deal with the study of the terms convicium and adversus bonos mores contained in the edictal clause, as well as the possible passive subjects.

Keywords: Verbal injury - Convicium — Adversus bonos mores.


 

I. El presupuesto de hecho del ilícito pretorio se encuentra tipificado en la cláusula edictal, recogida por Ulpiano1 en D. 47, 10, 15,2 (57 ad. ed.): "Aitpraetor: Qui adversus bonos mores2 convicium3? cuifecisse cuiusve opera factum esse dicetur, quo adversus bonos mores convicium fieret4, in eum iudicium dabo"5.

Del texto se deduce la protección que concede el pretor ante hechos considerados muy graves en una sociedad romana que era extremadamente sensible en todo aquello que afectaba a la buena reputación y al honor6, por lo que los insultos realizados en público7 eran sancionados con severidad.

El motivo de la protección pretoria8 no es otro que el amparo del cives que sufre una afrenta verbal9, en público10, proferida por un grupo de personas que realiza la ofensa, por lo que la intervención dirigida a reprimir tal conducta nos demuestra que la actuación del magistrado11 era absolutamente necesaria por la multitud de casos acaecidos en la sociedad romana de la época12. Como dice Hagemann13: "Der Prátor erfasst damit ein oft von Mehreren gemeinsam verans-taltetes Schimpfkonzert oder ehrenrühriges Geschrei gegen einen Mitbürger".

II. La palabra convicium14 ha suscitado desde hace tiempo las dudas de los intérpretes y los críticos. Tiene razón Huvelin cuando afirma que "II faut encoré préciser le sens du mot convicium"15. Para él, convicium faceré, en su sentido técnico, no se aplica más que al hecho de una persona que, junto con otras, o al menos en medio de otras, vocifera, "fait entendre des vociférations", entendiendo como tardía la posibilidad de que convicium tenga el significado de insulto realizado por una sola persona: "insulte proferée par une personne isolée", tema debatido constantemente por la doctrina, en cuanto a si el convicium se podía realizar sólo por parte de un grupo de personas o incluso por alguien de forma singular16.

Algunos, como Fraenkel17, entienden que existe relación entre la noción edictal privada de convicium y la decenviral del carmen famosum (recitado o cantado: occentare18; escrito: carmen condere), documentada en el pasaje de Festo19: "occentassint antiqui dicebant quodnunc convicium facerint dicimus, quod id clare et cum quodam canorefit utprocul exaudiripossit. Quod turpe habetur, quia non sine causa fieri putatur".

De esta forma, ya el occentare en las XII Tablas gravitaría en la esfera de la difamación verbal20, teoría21 rechazada por nosotros en lo que respecta a la iniuria decenviral.

Otros, como Manfredini, recurren a la etimología22 del vocablo para hablar de su naturaleza colectiva: cum y voces: 'L'etimologia non é sicura ma pare sia difficilmente negabile il collegamento con vox", lo que se traduce en el hecho de hacer vocería conjuntamente con otros, siendo característica de la pluralidad en el convicium no el número de sujetos que participan en el alboroto "bensí dalla quantita delle grida. Questa idea é confortata dalla lectura dei passi di Plauto23 e Terenzio24 che costituiscono i piü antichi documenti dell'impiego del termine convicium nel linguaggio comune, probabilmente coevi dell'editto pretorio de convicio e nei quali, come vedremo, é sempre una persona singóla che convicium facit"25.

Para el autor —frente a la opinión común de la doctrina que sostiene que el pretor, con el edicto de convicio, sancionaba los verba difamatorias pronunciadas con alboroto por un grupo (o una persona individual) y en público— la noción originaria de convicium nada tiene que ver con la difamación a través de las palabras ni con la difamación escrita contenida en un carmen, liber o libellus, sino que se refería a gritos y alborotos colectivos, dirigidos como protesta sobre todo contra primores.

El comentario de Ulpiano sobre la cláusula de progenie edictal recogida en D. 47, 10, 15, 2, nada dice acerca del significado de convicium. Es otro pasaje del propio Ulpiano, reproducido en D. 47, 10, 15, 4, (57 ed.) el que nos brinda el significado etimológico26 de convicium: "Convicium27 autem dicitur vela concitatione28 vel a conventu29, hoc est a collatione vocum; cum enim in unum complures voces conferuntur30, convicium appellatur, quasi convocium".

El interés suscitado en la doctrina por lo que se refiere a este pasaje se infiere de la necesidad de circunscribir el ámbito del edicto de convide?31. Así, mientras unos, como Hendrickson32, apuestan por la posibilidad de que constituya conducta punible el convicium33 proferido por una sola persona34, otros como Wittmann35 —que representa la opinión de la mayoría— niegan por el contrario el ilícito realizado de forma individual, afirmando que el edicto condena única y exclusivamente la actitud de una pluralidad de personas36. Para él, Ulpiano se limitó a ofrecer en el pasaje un cuadro etimológico del término convicium, con dos posibles acepciones: la primera: "vel a concitatione, vel a conventu"; y la segunda, por la que Ulpiano se decide: "cum enim in unum conplures voces conferuntur, convicium appellatur quasi convocium"37.

Ambas teorías relacionan la etimología de convicium prevista en D. 47, 10, 15, 4, con el contenido de lo dispuesto en D. 47, 10, 15, 11-12, cuyo tenor literal es el siguiente: "Ex his apparet, non omne maledictum38 convicium esse: sed idsolum, quodcum vociferatione39 dictum est40. Sive unus, siveplures dixerint, quodin coetu dictum est, convicium est41: quod autem non in coetu, nec vociferatione dicitur, convicium nonproprie dicitur, sed infamandi causa dictum"42.

Del contenido del texto se infiere la no consideración de convicium ante cualquier afrenta verbal43, siendo imprescindible el requisito de elevar la voz, cum vociferatione44, y con intención de lesionar el honor de otra persona45. También es necesaria la presencia de un grupo de gente ante las que se realiza la vocería, puesto que si no existe una pluralidad de personas cuando se profiere el ilícito contenido en el convicium, no se gozaría de la protección de pretor46. Por lo que resulta clara la necesidad de que ambos supuestos47 se den a la vez48, es decir: si existe vociferación, pero no en presencia de un grupo de gente, no existirá convicium, y al revés. Esta obligación cumulativa de ambos supuestos se produce porque en ausencia de alguno de estos requisitos, estaríamos ante el infamandi causa dictum49, no ante un caso propio de convicium50.

Por lo que hace al fr. 12, debemos poner de manifiesto que seguramente sea un requisito de época clásica la participación de varios sujetos profiriendo insultos a otro51, mientras que la posibilidad prevista sive unus, de incurrir en el ilícito edictal cuando es una sola persona la que realiza la vocería puede ser de progenie postclásica52, aunque la doctrina resulta difusa en torno a este punto, siempre sometido a meras hipótesis. Con todo, no es menos cierto que en medio de una turba encolerizada que insulta a alguien53, resulta dudoso pensar que tan sólo sea uno el que participe de forma directa en la afrenta verbal y pública contra otro.

Por todo ello, resulta más acorde con la lógica pensar que el pretor quiso condenar la conducta ilícita de un grupo de individuos que realizan convicium a otro, es decir, que insultan como conjunto a una persona, y que buscan como resultado el menoscabo del honor de la misma.

A mayor abundamiento, en D. (h. t.) fr. 8, encontramos la siguiente consideración deljuristaUlpiano: "Fecisse convicium non tantum is videtur, qui vociferatus est, verum is quoque, qui concitavit54 ad vociferationem alios vel qui summissit ut vociferentur"55.

Suponemos, a la vista de este fragmento, que se podía dar en ocasiones la circunstancia de que hubiese un instigador56 que sublevase a una muchedumbre para que profiriese el convicium, aun cuando el mismo no estuviese presente en la perpetración del acto ilícito, ya que nada dice Ulpiano de la necesidad de la presencia física del que concita a otros a vociferar o los envía para que vociferen. Por lo tanto, se presupone la existencia de diversos sujetos activos en la realización del convicium, siendo punible la conducta de todos los que hayan intervenido en la ofensa, aun cuando directamente no hayan proferido el convicium condenable. Esto vendría en ayuda de la tesis de Wittmann, según la cual sólo es posible el convicium realizado por varios, aun cuando persiste la duda de qué hacer ante un caso de convicium proferido por uno solo, y sin la instigación de nadie, sin olvidar que el vocablo convicium?57 nos refiere la necesidad de un conjunto de voces.

III. Acabamos de ver cómo para subsumir una determinada conducta en el concepto de convicium resultan necesarios ciertos requisitos (vociferación, conjunto de voces, tumulto, insultos). Del mismo modo, para que una afrenta verbal sea considerada objeto de reprobación debe efectuarse contra bonos mores, debiendo analizar a continuación qué significado se le debe atribuir a los boni mores, pudiendo así saber cuándo se contravienen esas buenas costumbres58 y se actúa adversus bonos mores59.

La referencia a las buenas costumbres entre los juristas es muy frecuente60, hablando incluso del papel decisivo que la contravención de las mismas, como norma objetiva, tiene en los diferentes tipos de iniuria61. Ahora bien, como dice Mezger62, la percepción de la máxima contra bonos mores referida a la moral, que es el significado que se le suele atribuir63, no es propio del Derecho clásico, sino de la etapa postclásica, siendo nuestra labor la de concretar la acepción de los bonos mores previstos en el edicto del pretor64, como recoge Ulpiano en el texto ya citado D. 47. h. t. 265: "Qui adversus bonos mores convicium cui fecisse...quo adversus bonos mores convicium fieret, in eum iudicium dabo"66.

A tenor de lo dispuesto por el magistrado, resulta indispensable la combinación de convicium con adversus bonos mores67, por cuanto la conducta punible la constituye la injuria verbal cometida contra las buenas costumbres68, y sólo en ese caso será condenado el insulto.

A mayor abundamiento, Ulpiano concreta en D. 47. 10. 15. 569 la declaración realizada por el pretor: "Sed quod adiicitur a Praetore: "adversus bonos mores", ostendit, non omnem in unum collatam vociferationem Praetorem notare, sed eam, quae bonis moribus improbatur, quaeque ad infamiam vel invidiam alicuius spectaret"70.

La parte quaque ad infamiam vel invidiam alicuius spectaret es entendida por algunos como una posible interpolación71, ya que el sentido originario de la cláusula edictal se ve perturbado por la inserción de esta última frase72.

Por lo tanto, sólo la vociferación proferida contra las buenas costumbres es susceptible de ser perseguida73, y no cualquier otra manifestación ruidosa de voces74. Y en el párrafo siguiente, D. 47 h. t. 6, el jurista Ulpiano75 nos refiere la realidad del alcance de la expresión "adversus bonos mores". Dice: "ídem ait: "adversus bonos mores76 "sic accipiendum, non eius, qui fecit, sedgeneraliter acci-piendum adversus bonos mores77 huius civitatis".

La concreción ahora resulta meridianamente clara. Lo que importa no es si el autor contravino su propia concepción de las buenas costumbres, es decir, aquí el concepto de bonos mores no se refiere a las buenas costumbres del autor del ilícito, sino que deben ser asumidas en un ámbito concreto: contraías buenas costumbres de la ciudad. Dicho esto, debemos dejar constancia de la teoría de Mezger78, que habla de una interpolación desde non eius hasta generaliter accipiendum, lo que facilitaría todavía más la comprensión del texto. Así, lo que se dirime no son los boni mores79 del autor de la injuria verbal —algo superfluo— sino la interpretación de los boni mores en el sentido de los huius civitatis, como medida objetiva80. A tenor de lo dispuesto, resulta mucho más sencilla la tarea de identificar cuando se contravienen las buenas costumbres —en el sentido de los boni mores de la civitas— siendo un ámbito concreto el que delimita la acción ilícita. No cabe duda de que en caso contrario, si se hiciese depender la condena de la conducta adversus bonos mores de un ámbito más amplio, o de un concepto vagamente delimitado (contra las buenas costumbres de los romanos —por ejemplo— sin especificar más) hubiese sido tarea harto difícil el condenar a los que hubiesen proferido una afrenta verbal a otra persona.

IV. Por lo que atañe a los que sufren la realización del convicium, que resultan afectados por la vocería de un grupo81 que profiere insultos y descalificaciones contra su persona82, debemos interesarnos por las palabras pronunciadas por Labeón, recogidas por Ulpiano en D. 47, 10, 15, 7, en donde se determina lo siguiente: "Convicium non tantum praesenti, verum absenti quoque fieri posse, Labeo scribit. Proinde si quis ad domum tuam venerit te absenté, convicium factum esse dicitur. Idem et si ad stationem vel tabernam ventum sit, probari oportere".

El texto precisa quién puede ser afrentado con el convicium, aclarando que no se exige la presencia del sujeto —una persona concreta83— para que se produzca el ilícito, sin duda porque lo que protege el edicto es el honor de la persona que se ve insultada por otros, por lo que resulta indiferente que el individuo esté o no en su domicilio84, incluyendo un punto de parada o una hostería. Lo que se condena aquí es la vulneración de los derechos del otro85, la difamación realizada directamente contra una persona86, en presencia de un grupo que participa de la afrenta87, motivo por el cual el Pretor concederá una acción88, la actio iniuriarum. Es obvio que para que exista el convicium, el sujeto pasivo de la injuria debe ser una persona cierta, concreta, determinada, no siendo posible la protección prevista en el edicto del pretor si la vocería no se puede identificar como lesiva para los intereses de un sujeto determinado. Es decir, si alguien profiere insultos en grupo, pero no se sabe contra quién van dirigidos, al no haber sujeto pasivo no existirá la tutela del edicto de convicio. Con patente rotundidad nos refiere Ulpiano en D. 47, 10, 15, 9 la siguiente afirmación: "Cui "non sine causa adiectum est; nam si incertae personae convicium fíat, nulla executio est".

Se condena la realización del acto que produce daño en la víctima, daño real y lesivo para su honor, sin reconocer como conducta imputable la actitud del que desea que profieran convicium a alguien, sin conseguirlo, por el motivo que sea, como se desprende de Ulpiano en D. (h. t.) fr. 10: "Si curaverit quis convicium alicui89 fieri, non tamen factum sit, non tenebitur".

Lo importante es el resultado, el atentar contra el honor de un sujeto determinado, y conseguir realizar la afrenta, en este caso verbal, y sometida a los límites del convicium, esto es, en grupo, en público, y por supuesto, adversus bonos mores. Ahora bien, no se enumeran los sujetos90 que pueden ser defendidos con la cláusula edictal91 —como sucede por ejemplo en el edictum de adtemptata pudicitia92sino que se deducen en cada caso concreto.

La única referencia93 que nos brinda Ulpiano por lo que hace a la objetivación de un posible sujeto pasivo, se encuentra en D. 47, 10, 15, 13, pero como bien dice Marrone94, no parece que el texto se refiera al edicto de convicio, sino que "tenuto presente il contenuto di esso, é probabile che si riferisse alleditto "ne quid infamandi causa fíat"": "Si quis astrologus, velqui aliquam illicitam divinationem pollicetur, consultus aliquem furem dixisset, qui non erat, iniuriarum cum eo agi non potest, sed Constitutiones eos tenent".

 

V. A pesar de la ausencia en el edicto de convicio de un elenco determinado de sujetos pasivos del ilícito, si acudimos a la acción general de injurias, podemos encontrar elementos diferenciadores en cuanto a quién puede o no ser sujeto pasivo de la iniuria, y circunscribirlo al ámbito de nuestro edicto. Así, debemos detenernos en lo dispuesto en D. 47, 10, 3, en donde recoge las palabras de Ulpiano (66 ed.) en referencia a quien puede o no ejercitar la acción general: "Illud relatum peraeque est, eos, qui iniuriam pati possunt, et faceréposse. 1. Sane sunt quídam, qui faceré nonpossunt, utputa furiosus95 et impubes96, qui doli capax non est; nam que hipati iniuriam solent, non faceré; quum enim iniuria ex affectu facientis consistat97, consequens erit dicere, hos, sivepulsent, sive convicium dicant, iniuriam fecisse non videri. 2. Itaquepati quis iniuriam, etiamsi non sentiat, potest, faceré nemo, nisi qui scit, se iniuriam faceré, etiamsi nesciat, cuifaciat. 3. Quare si quis per iocum percutiat, aut dum certat, iniuriarum non tenetur".

La importancia de este comentario viene dada por la supuesta imposibilidad de inferir injuria (en nuestro caso como afrenta verbal) por parte de quien no es capaz de sentir la magnitud del acto ilícito realizado. Esto es, la iniuria presupone la capacidad de actuar del autor del delito98, deben ser sujetos qui sentiunt, por lo que se entiende que quien carezca de voluntad no puede ser sujeto activo de la injuria, aunque haya sido proferida. Todo ello nos conduce en un principio a que los impúberes y furiosi99, qui dolus capax non est, no pueden realizar injurias, al carecer de la capacidad volitiva necesaria100. Cabe pensar, por lo tanto, que quien no puede ser sujeto activo del ilícito, tampoco podrá ser sujeto pasivo del mismo101, de acuerdo con lo previsto en elpr.: qui iniuriam pati possent, et faceré posse.

Aun siendo cierta esta regla general, debemos señalar la excepción a la misma, afirmando que la citada disposición cambia cuando afecta a los dos casos mencionados a continuación, ya que como dice Ulpiano en § 2, uno puede sufrir injuria aunque no la sienta, lo que resulta adecuado para proteger a los furiosi102 et impúberes. En caso contrario, estarían sometidos continuamente a escarnio e insultos varios en público, realizados por diversos sujetos que sabiendo de la no existencia del ilícito, abusarían en múltiples ocasiones de tal impunidad. El bien jurídico aquí protegido es la dignidad humana103, que se ve atacada por una injuria que debe ser perseguida públicamente como delito que atenta contra la personalidad moral de los individuos, garantizando su integridad104.

Así, queda claro que en un principio, en el delito privado de iniuria carecen de capacidad activa y pasiva los infansy furiosus, que aparecen protegidos después en el ámbito público, pudiendo ser sujetos pasivos del delito -seguramente en época postclásica105- cuando la persecución extra ordinem de la iniuria prevalezca ya sobre la privada106.

 

NOTAS

1 Esto demuestra la existencia del texto original del edicto de convicio, en contraposición a lo que sucede con el edictum de adtemptata pudicitia, edicto especial concedido por el pretor a continuación del que es objeto de nuestro estudio, cuyo texto no se conserva, por lo que es preciso acudir a la reconstrucción de LENEL, EP.3 (Leipzig, 1927, reímp. 1985), para poder analizar el edicto en cuestión. Es anterior al ne quid infamandi causa fiat, último en aparecer de los edictos especíales, del que sí se conserva el texto original.

2 Paul., Coll. 2, 5, 2: "Commune omnibus iniuriis est, quod semper adversus bonos mores fit [...]"; véase sobre la afirmación contenida en el texto déla Coll.-, RABER, Grundlagen klassischer Injurienansprüche (Wíen - Kóln - Graz, 1969), p. 5 ss. en donde rechaza la afirmación de que toda iniuria, para ser jurídicamente relevante, deba cometerse adversus bonos mores-, ya que pueden darse casos de injuria en donde los boni mores no sean tomados explícitamente en consideración; WITTMANN, Die Entwicklungslinien der klassischen Injurienklage, en ZSS. 91 (1974), p. 303-304. "         [ Links ]Eín weíterer abstrakter Gesíchtspunkt, den die Klassíker aus dem Edíkt herleiten konnten, war das Kríterium des Handelns adversus bonos mores-, das nur ín dreí Spezialedíkten —im edictum de conviciis, Ím edictum de adtemptatapudicitia, und ím edictum de iniuriis quae servís fiunt— explízít gennant war, von den Klassíkern jedoch ais Ím gesamten Bereich der actio iniuriarum ma geblích betrachtet wurde: Commune omnibus iniuriis est, quod semper adversus bonos moresfit idque non fieri alicuius interest (Paul. Coll. 2, 5, 2); Mayer-Maly, "Contra bonos mores", en Juris Profiessio. Festgabe fur Max Kaser (1986), pp. 157 ss.

3 Véase, al respecto, FesTO, De verborum significatu, s. v. convicium: "a vicis, in quibus prius habitatum esty videtur dictum, velinmutata littera quasi convocium". Sobre el significado del término convicium, Berger, Encyclopedic Dictionary of Roman Law (Fíladelfia, 1953, reimp. 1991), s. v. convicium: "A verbal offense against a person's honor. It is considered an iniuria when commited by loud shouting in public (vociferation. Se pone en relación con el término ingratus, "ungrateful, íngrate", pero creemos que es una relación residual, referida al hijo emancipado o hija que en el Bajo Imperio volvía a estar bajo la. potestas del pater en caso de ingratitud hacía su padre, poniendo como ejemplo "a verbal offense, convicium", así como el supuesto del libertus ingratus que volvía a ser esclavo: "Non-fulfillment of his dudes towards the patron, refusal of manteinance in the case of poverty, participation in a plot against the manumissor, treating him with contempt (contumelia, convicium...) and the like, were considered ingratitude of a freedman"; ErnouT - MEILLET, Dictionnaire étymolo-gique de la langue latine (París, 1959), s.v. convicium, p. 141: "ensemble de cris"; Heumann - Seckel, Handlexicon zu den Quellen des rbmischen Rechts (Jena 1926, reimp. Graz 1958), s.v. convicium', Lewis - Short, A Latin Dictionary (Oxford, 1966, reimp. 1995), pp. 465, s.v. con-vicium, con respecto a su significado en particular: "Loud, violent reproaching, abuse, reviling, insult"; en relación con esto, MOORE, Corrections and Additions to Lewis and Short, en AJPh. 15 (1894) 3, p. 350, en donde precisa con respecto al término: "convicium II D.: "Distinguish between reviling and vigorous censure (without abuse); cf. Fore, and Georges, s.v. II; Tac. Agr. 22"; Walde, Lateininches. Etymologisches Wbrterbuch (Heidelberg, 1965), s.v. convicium, p. 269.' "lautes Geschrei".

4 Cfr. ScHULZ, Derecho Romano Clásico (trad, de ed. inglesa por Santa Cruz Teijeiro, Barcelona, I960), p. 569: "Convicium adversus bonos mores faceré significa reunirse ante la casa de alguien para ofenderle a voces e insultarle con alboroto".

5 Contra la genuinidad del texto, MASCHKE, Die Persbnlichkeitsrechte des rbmischen Iniuriensystems (Breslau, 1903), p. 43, que habla de una interpolación desde cuiusve a esse y de quo a.fieret, aunque posteriormente modificó su parecer y hoy en día el fragmento se entiende libre de cualquier sospecha; cfr. Raber, Grundlagen, cit, (n. 2), p. 23; véase Polay, Iniuria types in Roman Law (Budapest, 1986), p. 145, cuando dice que el fragmento de Ulpiano "supuestamente" no está interpolado.

6 Véase, al respecto, POMMERAY, Etudes sur Vinfamie en Droit Romain (París, 1937), p. 113: "Le préteur, comme tout magístrat romain, attríbuera a Vexistimatio des índívídus une grande importance. Celle-cÍ sera tout particulíérement grande en raíson de l'activité méme quí est dévolue au préteur. C'est dans deux cas quí correspondent d'aílleurs a deux passages différents de son Edit, qu'Ü sera appelé a s'occuper de Thonorabilité des gens et a exercer son controle sur le Ubre jeu de l'infamie populaíre. Tout d'abord, le magístrat s'est donné comme tache de défendre le membre de la cité contr ceux quí voudraíent faíre naítre a son égard la reprobation populaíre que nous avons décelée dans le type anden; des moyens de droít seront accordés a celuí quí se prétendraít aínsí incriminé a tort: a la rubrique de injuriis, tít. XXXV de 1'EdÍt, les édits §191, 192 et 193, de convicio, de adtemptata pudicitia, et ne quid infamandi causa fiat"; sobre el significado de existimatio, GREENIDGE, Infamia. It's place in Roman Public and Private Law (reimp. Aalen, 1977), pp. 1-17.

7 Como dice Watson, The Law of obligations in the later roman republic (Oxford, 1967), p. 251: "Convicium means public insult".

8 En el último tercio del siglo II a. C, como ya analizamos en el capítulo dedicado al origen histórico de la cláusula edictal, en los casos de los mimos contra Lucilio y Acio. Véase al respecto, SMITH, The Law of Libel at Rome, en CLQ. 1 (1951) 3-4, p. 171: "We next hear of criticism from the stage towards the end of the second century, when we learn that both L. and A. brought cases for damages against mime writers who had criticized them byname, and that Accius was awarded damages, Lucilius not [...]. The defence in the case of Accius is that it is permissible to criticize fellow-dramatists. Clearly the situation now changed; personal criticism from the stage makes the author liable to a suit for damages. This is exactly the situation envisaged in the Praetor s Edict [...]".

9 Cfr. CARNAZZA-RAMETA, Studi sul Diritto pénale dei romani (Roma, 1972), p. 214, en donde dice que la injuria se podía cometer verbis, y que el edicto del pretor se ocupó de las injurias verbales que eran privadas o públicas, división mantenida en los códigos modernos; la injuria privada era un maledictum, no tenía la importancia de la segunda que para constituirla era necesario el convicium por concitatio o conventus o collatio vocum; MÉHÉSZ, La injuria en Derecho Penal Romano (Buenos Aires, 1969), p. 30, en donde define el convicium como una injuria inmediata verbal, a lo que añade que la injuria verbal era muy común en Roma: "porque ahí nunca faltaban los impertinentes y groseros, que con vocerío vulgar y palabras torpes, sabían cómo amargar a sus víctimas".

10 Precisamente contra la difamación efectuada sin la presencia de público, no existía protección alguna, hasta la emanación del edicto ne quid infamandi causa fiat (posterior al de convicio, como hemos visto al tratar la cronología edíctal), que comprende cualquier ilícito que se realice infamandi causa fiat. En palabras de Daube, "Ne quid infamandi causa fiat", en Collected Studies in Roman law (Frankfurt, 1991), I, p. 469, la aparición de este edicto "Was a tremendous innovation, the effects of which are still felt in our day. Any human act might come under the prohibition; and wether or not a given act did come under it was to depend, in the first place, on the intent with which it was done. It was the craftiness of those out to destroy the good name of others which had led to this triumph of a 'subjective' criterion. As they had demonstrated that there was practically no act which could not be used for the purpose of defamation, the only thing for the praetor to do was to include any act having that purpose".

11 Resulta interesante la lectura del libro de LabaTUT, Etudes sur la Sociéte Romaine, Histoire de la Préture (París - Leipzig, 1868), passim, en donde se analizan minuciosamente todas las atribuciones de los pretores.

12 Las fuentes literarias describen a la sociedad romana de los últimos tiempos de la República y de los primeros siglos del Imperio como una chitas calumniadora, que ridiculizaba, criticaba y sometía a escarnio público a todo el mundo, sin respeto por nadie, y siempre dispuestos a la mofa y burla de cualquiera, ya sea adversario, conocido o amigo, como se aprecia en CIC, Pro Cael. 38; Quaest. Tuse 4, 2; Hor., Sat. 1, 4, 75; ibid. 86-89; ibid. 1, 7, 20 ss.; Juv., Sat. 102-120; SuET., Caes. 22, 49; cfr. Marrone, Considerazioni in tema di íiniuria\ en Synteleia Arangio-Ruiz (Ñapóles, 1964), pp. 475 ss. en donde declara que alguna de las manifestaciones de estas ofensas, podrían justificarse objetivamente por la idea de la némesís, por lo que los antiguos podrían, en períodos buenos, provocar una desgracia o un hecho negativo para restablecer el equilibrio turbado y así actuase la ley de la némesís: "Ad un evento líeto doveva necessariamente seguiré, ín vírtü dell'ídea della Nemesí, un evento triste. Ebbene, mortificando Íl tríonfatore, Íl maríto, Íl fortunato agrícoltore sí attuava la legge della Nemesí"; de ahí la costumbre de los versos fescenínos, fescennina licentia , como se observa en Hor., Ep. 2. 1. 145; Sen., AW. 113: festa convicia; Verg., Georg. 2, 386; Aug., De civ. Dei7, 21;yla misma existencia de los carmina triunfales, declamados por los soldados en las celebraciones de los triunfos, Liv. 7, 2, 7; Suet., Caes. 49, 51; Vell. Paterc. 2, 67, 3, 4; Mart. 7, 8, 7; Plin., Nat. hist. 28. 7 39; Dio. Cass. 43, 20; véase, sobre la calumnia, García Caminas, La lex Remmia de Calumniatoribus (Santiago de Compostela, 1984); Ensayo de reconstrucción del título IX del Edicto Perpetuo: De Calumniatoribus (Santiago de Compostela, 1994); CENTOLA, IIcrimen calumniae, contributo alio studio delprocesso crimínale romano (Ñapóles, 1999), p. 1, en donde explica: " II termine calumnia ha, infatti, nelle fontí un duplíce valore: da un lato esprime un concetto píü propnamente tecníco-processuale che Índica Taccusa fraudolenta attuata nel processo crimínale (é questo íl crimen calumniae) o íl comportamento di coluí che proponga un'azíone gíudizíaría a scopo vessatorío o resista volutamente alio stesso scopo nel processo prívato, dall'altro, Íl suo valore semántico sí restringe a quello del sígníficato comune e volgare della parola". El autor nos proporciona además una lista profusa de fuentes sobre la calumnia en p. 3-6; finalmente, sobre la infamia: d'Ors, A., Una nueva lista de acciones infamantes, en Sodalitas. Studi in onore de A. Guarino, IV, pp. 2.575 ss.; FERNÁNDEZ DE BujÁN, A., Las nociones de ignominia e infamia en el Derecho Romano, en Homenaje a Valletde Goytisolo (Madrid, 1982), IV, pp. 313 ss.; Camacho DE LOS RfOS, F., La infamia en el Derecho Romano (Alicante, 1997),passim.

13 Hagemann, Iniuria. Von den XII Tafeln bis zur Justinianischen Kodifkation (Kóln, 1998), P. 59.

14 Incluímos aquí la referencia contenida en QlJINT., Inst. orat. I: "Ejfagitasti cotidiano convicio, ut libros, quos ad Marcellum meum de Institutione oratoria scripseram iam emitiere ¿nciperem"-, para destacar que aquí el término convicio-, se utiliza en un sentido coloquial, no de afrenta. En la trad, llevada a cabo por WATSON, John Selby, Quintilians Institutes of oratory (1856), se lee en el prefacio, p. 1: "This word ís not used here in a reproachful, but ín a friendly sense"; lo mismo en ClC, Ep. ad Q. Fratr. II, 10: "Epistolam hanc convicio effagitarunt codicilli tui"; y en ClC, AdDiv. XII, 25.

15 HUVELIN, La notion de Viniuria dans le tres ancien droit romain (Roma, 1971), p. 59.

16 Cfr. RABER, Grundlagen, cit. (n. 2), p. 27 ss. ya que afirma que también uno sólo puede hacer convicium, de acuerdo con D. 47, 10, 15, 12, donde los requisitos cum vociferatione e in coetu se pueden entender como referidos no necesariamente a una pluralidad de sujetos, basándose en que se dice sive unus al principio del texto. Incluso trae a colación como prueba argumental, el comentario de Gayo, adEdictumprovinciate, recogido en D. 47, 10, 34: "Si plures servi simul aliquem caeciderint, aut convicium alicui fecerint, singuiorum proprium est maleficium, et tanto maior iniuria, quanto apluribus admissa est; imo etiam tot iniuriae sunt, quot etpersonae iniuriam facientium".

17 "Rec. a Beckmann, Zauberei undRechtim Romsfrühzeit, en Gnomon 1 (1925), pp. 193-194, donde habla de la naturaleza jurídica de la glosa por la referencia al convicium, ubicándola en época republicana, o como mucho, augustea.

18 Véase al respecto, HUVELIN, La notion, cit. (n. 15), p. 62, en contra de la interpretación de Festo de la analogía entre la antigua occentatio y el reciente convicium, al declarar: "Convicium faceré implique une idee de pluralité qui est étrangére a occentare, comme le prouve la formation méme de ce dernier mot, et comme le prouvent aussi les passages cites plus haut de Plaute, oü Xoccentatio emane d'une personne isolée", concluyendo la necesidad de que la occentatio tenga lugar en una reunión para que uno de los participantes pueda ser acusado de convicium.

19 FESTO, De verborum, cit. (n. 3), s. v. occentare.

20 Cfr. MANFREDINI, La diffamazione verbale nel diritto romano (Milano, 1979), pp. 51 ss., quien en punto a los argumentos de Fraenkel señala: "A nostro parere glí argomentí che sí pretende di rícavare, dal collegamento tra occentare e convicium faceré stabílíto dalle fonti, a favore dell'esístenza nelle XII tavole di una disposizione proibitiva della difamazíone órale e scrítta, sonó poco concludenti e ín alcuní casi poggíano su una errata ínterpretazíone delle fonti", analizando a continuación el pasaje de Festo objeto de discusión, ya que mientras Fraenkel sostiene que la glosa festina se refiere a un antiguo comentario jurídico de las XII Tablas, Manfrediní, por su parte, apunta que el uso del término canor en el mismo, "Íl quale rísulta usato del tutto eccezíonalmente Ín tarda etá repubblícana e píü díffusamente nella prima etá classíca" nos lleva a atribuir tal glosa a la época de Verrío Flaco o a la de Festo, al margen de sus dudas sobre la calificación del texto en cuestión como "comentario jurídico"; en apoyo de Fraenkel, BRECHT, s.v. occentatio, en RE. XVII, 2, col. 1752 ss. a favor de la ubicación de la glosa de Festo en un texto jurídico.

21 Iniciada por MOMMSEN, Romisches Strafrecht (Leipzig, 1899), pp. 794 ss.; en el sentido de admitir que la occentatio confluye en el convicium, véase entre otros, a ClJQ, s.v. iniuria, en DS. 3, 1, p. 519 ss., Daube, Ne quid infamandi, cit. (n. 10), pp. 467 ss., JóRS - KUNKEL - Wenger, Romisches Recht (3a ed., Berlin - Góttingen - Heidelberg, 1949), pp. 258-259; BIRKS, The early History of Iniuria, en TIJ. 37 (1969), p. 206; Kaser, Romisches Privatrecht (2a ed., München, 1971), I, p. 624 n. 14.

22 WALDE, ck. (n. 3), s.v. convicium.

23 PLAUT., Ba. 873, en el caso del soldado Cleomaco, en el que para evitar el clamor y el convicium que está haciendo el militar, el viejo Nícobolo le propone —a través del esclavo Crisalo—la siguiente transacción: vis tibi ducentos nummos iampromittierl' utne clamorem hic facias neu convicium', PLAUT., Mo. 615, en donde el viejo Teopropídes asiste a distancia a una discusión entre un usurero y el siervo Tranío, al que reclama el pago del fenus, y le insiste gritando ; el siervo le pide repetidamente (el verbo es clamare) que no grite, y entonces Teopropídes se acerca y dice: "quis illic est? quid illic petit?/ quid Philolachetem gnatum compellat meumi sic etpraesenti tibi facit convicium?"; PLAUT., Mere. 235, cuando el viejo Demífo y el caso de la mona que male mihiprecatur etfacit convicium, que testimonia que en el lenguaje corriente la locución convicium faceré describe formas de protesta ruidosa incluso por individuos singulares y en privado; Manfredíní omite PLAUT., Mere. 59, según él por ser de dudosa interpretación, a lo que nosotros debemos añadir el análisis anteriormente realizado por PRESCOTT, Plautus Mercator 59: Convicium or coniurium? en CPh. 7 (1912) 1, pp. 81-82, en donde el autor concluye que "convicium should disappear from our verse in future editions of the Mercator" en beneficio de la palabra coniurium: "One might better read coniuratum in our verse than the undeservedly popular convicium", que daría por resuelto el hecho de que este texto no se refiere al convicium', poco después, PRESCOTT, en Plautus Mercator 59 and Lambinus note, CPh. 7 (1912) 2, p. 251, atendiendo a la sugerencia propuesta por Lindsay, fija su atención en un texto de CIC, Epist. adAtt. 1, 14, 5: "Hie tibi rostra Cato advolat, convicium Pisoni consuli mirificum facity si id est convicium, voxplena gravitatis, plena auctoritatis, plena denique salutis", para el que el manuscrito da en primera instancia commulticium "(M, with convicium in the margin), commulcium (Z), and in the second instance commultium (MZ)...In view of this evidence I must say that commulcium, to which rather than to commulticium the evidence seems to me to point, may be worthy of more serious attention than coniurium in the verse of Plautus, to say nothing of Cicero", para concluir expresando el deseo de que "the Thesaurus will find a place for commulcium as it has not for coniurius".

24 Véase al respecto, SlMON, Begriff und Tatbestand der iniuria in altrbmischen Recht, en ZSS. 82 (1965), p. 181 ss. en donde analiza la presencia de la iniuria en las comedías de Plauto y Terencío: "Eine gewisse Bestatigung der gefundenen Ergebnisse liefern einige Szenen aus den Komodien von Plautus und Terenz, in denen auf das iniuria-Delikt angespielt wird".

25 Manfredini, La diffamazione verbale, cit. (n. 20), p. 61; el autor relaciona además, en pp. 63 ss., el término convicium con maledictum , documentado en CIC, Cael. 6: "maledictio autem nihil habet propositi praeter contumeliam; quae si petulantius iactatur, convicium, si facetius, urbanitas nominatur", así como en CIC, ad Q. Fratr. 2, 3, 2; Sen., Dial. 2, 11, 3; 3, 19, 1; 4, 25, 4; QUINT., Decl. 328, lo que le lleva a declarar que del análisis de las fuentes literarias se deduce la existencia de un doble significado de convicium "nel senso di 'strepito di voci' (clamor) en el senso di 'grave insulto verbale' (maledictum)", del cual el primero, más cercano al valor etimológico, precede con toda probabilidad al segundo.

26 Como afirma HAGEMANN, Iniuria, cit. (n. 13), p. 68: "Ulpian gibt für die Bedeutung von convicium ín D. 47, 10, 15, 4 eine etymologische Erklarung".

27 Imprescindible la consulta de Th. 1. 1. s. v. convicium: "orig. inc. sunt qui conferant c. vocare, vox"-, en donde cita a FESTO, De verb. cit. (n. 3), s. v. convicium, y a Ulpiano en este texto del Digesto, así como a Nonio, p. 64: "convicium dictum est quasi e vieis logi, in quis secundum ignobilitatem loci maledictis et dictis turpibus cavilletur"; BOETH., top. Arist. 6, 3, p. 976d: "qui convicium iniuriam cum irrisione definivit"; OVID., met. 6, 362; 13, 306; 14, 522. Como otro significado, "i. q. exprobatio cum clamore facta, maledictum probrium, acris vitu-peratio, sim". Por lo que se refiere a las fuentes literarias en cuanto a su significado generatim: PlauT., Bacch. 874; CIC, Verr. 2, 158: "hominum clamoreatqueconvicio"; 5, 141; 6, 28: "erant convivía [...] cum máximo clamore atque convicio". Or., Frg. A6, 1: "fit clamor, fit convicium mulierum". El Th. 1. 1. nos proporciona además los posibles synonima: "clamor, contumelia, detestatio, improperium, infamia, iniuria, insectatio, lis, maledictum, obiurgatio, opprobium, pipulum, probrum, rixa, sibilus, strepitus, vellicatio, vocifieratio".

28 Th. l.l. s. v. concitatio; significado en sentido propio: "vehemens motus, excitatio, agitatio"; en sentido translaticio: "motus, incitatiopopuli, militum, multitudinis". Incluso parece obligada la referencia que hace a s.v. concitare, II B: "de sedictione ac tumultu"; cfr. QlJINT. XI, 3, 175: "fiortis et vehemens etlatro erecta et concitata voce dicendum est"; Val. Max. IX, 3, 8: "animi concitatione nimia atque immoderato vocis ímpetu".

29 Cfr. Th. l.l. s. v. conventus: sígníf. I A: "concursus, congregado"; Paul., Diac. s.v. conven-tus (L. 36): "Conventus quattuor modis intellegitur. Uno, cum quemlibet hominem ab aliquo conventum esse dicimus. Altero, cum significatur multitudo ex conpluribus generibus hominum contracta in unum locum. Tertio, cum a magistratibus iudicii causapopulus congregatur. Quarto cum aliquem in locum firequentia hominum supplicationis aut gratulationis causa conligitur", siendo el núcleo central del significado la pluralidad de personas citadas en un lugar.

30 Véase al respecto, POLAY, Iniuria types, cit. (n. 5), p. 103, en donde habla del convicium "Commited by more persons than one, who shout together (confieruntur) ", añadiendo en p. 146 n. 21 que la expresión de D. 47, 10, 15, 12 sive unus, siveplures dixerint está en contradición con el supuesto original (con-voc¿um) ya que el grito de una sola persona no puede realizar esta clase de iniuria. Para él, resulta evidente que puede tratarse de una interpretación postclásíca extensiva del significado original.

31 Sobre la delimitación entre el edicto de convicio y el edicto ne quid infamandi causa fiat, véase FERNÁNDEZ PRIETO, La difamación en el Derecho Romano (Valencia, 2002), pp. 206 ss. en donde resalta las diferencias entre ambos edictos, a fin de concretar el ámbito de cada uno. Según la autora, para fijar los límites entre los dos edictos resulta decisivo Ulpiano en el texto de D. 47, 10, 15, 11-12, en donde señala dos condiciones para determinar el convicium: el insulto o injuria debe realizarse en voz alta (cum vociferatione) y públicamente (in coetu); el problema para tipificar el convicio y diferenciarlo del ne quid infamandi causa fiat es el de precisar sí cum vociferatione e in coetu son condiciones esenciales para su existencia o sí son más bien requisitos "que dan lugar a dos clases distintas de convicio', convicium cum vociferatione y convicium in coetu-, pues dependiendo de la tesis que defendamos, serán subsumíbles en el edicto ne quid infamandi causa fiat lo infamandi causa dictum en voz baja —aunque estén presentes más personas— y también lo dicho sin presencia de terceros —incluso sí fuese dicho en voz alta— (en el primer caso), o únicamente lo pronunciado para infamar en voz baja y, simultáneamente, en ausencia de terceros (en el segundo supuesto)". No obstante, concluye que la esfera de aplicación del edicto ne quid infamandi causa fiat, en lo que se refiere a la difamación verbal oral, debió de ser nimia teniendo en cuenta las fuentes literarias (referidas por Manfredini) que dan testimonio de la gran difusión de la difamación oral, practicada de forma impune hasta la época de Augusto, sí bien después de la emanación de este edicto pudo producirse una extensión de los supuestos de insulto oral condenables.

32 HENDRICKSON, Convicium en Cl. Ph. 21 (1926) 2, pp. 114 ss.

33 HENDRICKSON, ibid., p. 114: "The technical legal word for abusive speech audibly uttered, as distinguished from compositions written and posted or circulated, was convicium".

34 HENDRICKSON, ibid., p. 116 ss. en donde hace un análisis exhaustivo del texto de Ulpiano, del que destaca que en un lenguaje que semeja llano e inequívoco, aparentemente los juristas modernos se dieron cuenta del hecho de que son dos las interpretaciones posibles ofrecidas, exactamente como las de los antiguos gramáticos en las presentes etimologías, por ejemplo, Paulus ex Festo s. v. convicium : "a vícís [...] vídetur, dictum, vel inmutata littera quasi convocium. La primera definición, a concitatione, da la idea de concentración o intensidad "that is of noise, or, as is said presently, vociferation, la segunda, aconventu "of a plurality of speakers". Así, Ulpiano tendría en mente dos posibles acepciones del convicium, una desde el punto de vista de la vociferatio, otra dependiendo del número de los que vociferan, coetus. Continúa el autor diciendo: "In sections 11 and 12 there is an apparent blending of these points of view, which has I suspect been the source of the error noted in the citations from the modern jurists at the beginning of this paper", todo ello por la pérdida de la partícula vel que para Hendrickson debía estar en el texto: ex his apparetnon omne maledictum convicium esse, sed id solum quodcum vociferatione dictum est, [...] [b] <vel> quodin coetu dictum est, convicium est. "That this sharp twofold division —obscured by the loss of vel— is intended, appears from the words following: quodautem [b]non in coetu [a] nec vociferatione dicitur, convicium nonproprie dicitur, sed infamandi causa dictum" para terminar diciendo que la creencia de que convicium implica la presencia de una multitud o muchedumbre es claramente errónea. Merece la pena traer a colación las conclusiones del filólogo, cuando afirma en la p. 119: "It is spun out of an assumed etymology, which Ulpian does not in fact entirely indorse, but merely advances in explanation of one aspect of his twofold conception of convicium. But while not accepting it unreservedly, he yet rests one leg of his structure upon it. This is the starting point of the modern doctrine, which, failing to note the alternatives, has accepted the idea of a plurality of voices or persons as the unqualified teaching of the jurists. Convicium has necessarily no more to do with a plurality of utterance than has clamor or the ancient pipulum and vagulatio-, both of which are defined by convicium. To be sure a mob might shout insults at an individual, and these were convicia, not however, because they were shouted by a crowd or in chorus —quasi convocium, but because they were vehement expressions of hostile feeling— a concitatione, and meant to overwhelm (convincere)"; ya anteriormente, CARNAZZA-RAMETA, Studio sul diritto, cit. (n. 9), p. 214, cuando define el convicium como la propagación de la iniuria realizada por una o más personas en un lugar público, como en una plaza, en una posada o en un camino; del mismo modo, JÓRS- KUNKEL - WENGER, Romische, cit. (n. 21), p. 259, traducían la palabra convicium con la expresión "gemeinsames Schreien mehrerer Personen", que podía cometer alguien incluso solo; como seguidor de esta teoría, véase RABER, Grundlagen, cit. (n. 2), pp. 27 ss., en donde argumenta que también una sola persona puede hacer convicium.

35 WITTMANN, Die Entwicklungslinien, cit. (n. 2), p. 308; anteriormente, en Die Körper-verletzungan Freien im klassischen römischen Recht (München, 1972), p. 29, se refería ya al convicium de la siguiente forma: "convicium ist jedenfalls ursprünglich ein Schimpfkonzert, das von mehreren gegen jemanden veranstaltet wird", quedando claro el espíritu colectivo de los que realizan una afrenta verbal contra otro.

36 Véase al respecto, VEYNE, El folklore en Roma y los derechos de la conciencia pública sobre la conducta individual, en La sociedad romana (Madrid, 1991), p. 228, cuando dice que el convicium consistía en perseguir al enemigo por la calle, con un acompañamiento de sarcasmos, cubriéndolo de obscenidades y hasta desnudándolo para escarnio público, instrumento que perduró a lo largo del Imperio y los juristas se esforzaron en señalar sus límites: "Había manifestaciones públicas en las que la masa misma presionaba a un individuo o le expresaba su desaprobación, muchas veces con insultos hirientes, burlas, carcajadas, funerales paródicos simulados, etc. También los muertos podían ser insultados, y sus funerales injuriados, bloqueados o disueltos", en donde queda claro el elemento colectivo necesario para la existencia del convicium; RUIZ FERNÁNDEZ, Sanción de las iniuriae en el derecho clásico, en Derecho de Obligaciones. Homenaje a Murga Gener (Madrid, 1994), p. 821: "edictum de convicio, que sancionaba los insultos o vocinglería proferidos por varías personas reunidas en grupo o asamblea ante el domicilio de la persona a quien se injuria o en lugar frecuentado por ella"; de la misma opinión, en cuanto a la necesidad de que participen varias personas en la ofensa verbal, FERNÁNDEZ BARREIRO - PARICIO, Fundamentos de Derecho Privado Romano (3a ed., Madrid, 1997), p. 437, cuando definen el convicium como "insultos proferidos con alboroto por personas reunidas en grupo".

37 Ibíd., p. 308-309, donde añade: "Hoc est a collatione vocum stellt daher nicht eine Substitution für vela concitatione vela conventu dar, noch gar alleín für a conventu, wíe Raber meint, sondern eine zur eigentlichen überleitende Korrektur"; véase al respecto, MANFREDINI, La diffamazione, cit. (n. 20), p. 69, a quien le parece que la frase en la que se encuentra la interpretación etimológica del término es convicium appellatur quasi convocium, siendo las otras palabras —concitatio, conventus, collattio vocum— las que intentan describir el convicium desde un punto de vista "fattuale, fenoménico".

38 Cfr. BALZARINI, De iniuria extra ordinem statui (Padua, 1983), pp. 164-165, en donde pone en relación el texto de Paul. Sent. 5,4, 19-21: 19. "Maledictum itemque conviciumpublice factum ad iniuriae vindictam revocatur. Quo facto condemnatus infamis efficitur. 20. Non tantum is, qui maledictum autconvicium ingesserit, iniuriarum convictusfamosus efficitur, sedetis, cuius ope consiliove factum esse dicitur. 21. Convicium contra bonos mores fieri videtur, si obscaeno nomine aut inferiore parte corporis nudatus aliquis insectatus sit. Quod factum contemplatione morum et causa publicae honestatis vindictam extraordinariae ultionis expectat", con el pasaje que escribe Ulpiano en su comentario ad edictum, aunque habla de una semejanza aparente. Además, "per il momento, vale la pena di rilevare che il fatto che "publice factum" si riferisca sia a maledictum che a convicium non modifica i termini della distinzione teórica prospetta da Ulpiano (non mi pare dubbio che un maledictum possa essere "publice factum" anche se non pronunziatto "cum vociferatione" o "in coetu" [...]) Íl che significa che i due termini possono essere statí udÜzzati nella stessa accezíone di Ulpiano, pur senza che ció sía stato fatto aglí stessí finí di Ulpiano"; véase al respecto, PlJGLIESE, Recensíoní a Balzaríní, en lura 34 (1983), p. 234, que recuerda, entre otras cosas, que Balzaríní no tiene en cuenta el carácter vulgar de muchos pasajes del título 5, 4, de las Pauli Sententiae; cfr. MARRONE, Considerazioni, cit, (n. 12), p. 480 n. 30, en donde díce que es distinto el significado que asume el convicium adversus bonos mores en PS. 5, 4, 21: "Trattasí pero di testo inserito in uno squarcio ampliamente e profundamente rielaborato, dal punto di vista della repressione criminale extra ordinem, in etá postclassica"; anteriormente, ya lo había apuntado DE DOMINICIS, en Synt. Arangio Ruiz (1953), 11, p. 533 ss.

39 FORCELLINI, s. v. vociferatio.

40 Véase al respecto, FERRINI, Diritto pénale romano (Milano, 1899), p. 236, en donde dice que sí el maledictum no es público, no puede considerarse " infamatio"; ZlMMERMANN, The Law of Obligations. Roman Foundations of the Civilian Tradition (Oxford, 1996), p. 1.054, cuando afirma que no todo tipo de ofensa verbal era convicium, ya que "It had to be bawled aloud (id solum, quod cum vociferatione dictum est), and it had to be voiced within a crowd of people (.. .quod in coetu dictum est), sin pronunciarse sobre la posibilidad de que una sola persona pueda cometer convicium, apuntando tan sólo en forma interrogativa sí tal opción podía acontecer: "Could an individual person commit the offence of convicium?".

41 Cfr. HAGEMANN, Iniuria, cit. (n. 13), p. 69, quien a la vista del pasaje declara que el insulto puede, de acuerdo con eso, proceder también de un individuo al que escucha la muchedumbre, no es imprescindible un número de autores del delito, lo que viene corroborado por los casos de convicium proporcionados por Reth. ad. Her. 2, 3, 19. Para él, en cualquier caso, es imprescindible que un grupo de personas esté presente, y que el ultraje sea pronunciado en voz alta, cum vociferatione.

42 Resulta de interés la lectura de la obra de RABER, Grundlagen, cit, (n. 2), p. 60 ss. en donde al hablar de otro grupo de supuestos pertenecientes al ámbito del edicto ne quid infamandi causa fiat, el "carmen conscribere velproponere", y el "cantare aliquodquodpudorem laedat", se refiere a este segundo supuesto en relación a su similitud con el convicium, aunque aclara que para que exista el convicium se requiere que tenga lugar vociferatione e in coetu, lo que supone una distancia insalvable entre el cantare alíquod y el ilícito que sanciona el edicto de convicio.

43 Cfr. PUGLIESE, Studi sulT "iniuria" (Milano, 1941), p. 53, en donde declara: "Inoltre occorre tenere presente che il convicium non é propriamente un'ingiuria verbale, ma qualcosa di piu caratteristico, come é ripetuto ancora da Ulpiano (D. 47, 10, 15, 11), ed é pure una figura típicamente romana, in quanto non ha riscontro, a quel che pare, in nessun delitto greco".

44 Véase al respecto, Santa Cruz Teijeiro, La 'iniuria' en Derecho romano, en Studi in onore di C. Sanfilippo (Milano, 1982), II, pp. 524 ss. en donde declara que el convicium precisa la vociferado que implique agravio o ultraje de la persona.

45 Devilla, NNDI, cit.: "de convicio che contempla l'offessa all 'onore di una persona mediante clamori ingiuriosi, un chiaro e pubblico insulto che cagiona l'odio ed il disprezzo altrui".

46 Cfr. SANTA CRUZ - D'ORS, "A propósito de los edictos especiales de iniuriis", AHDE. (1979), p. 657: "El concurso de varías personas es esencial para este tipo delictual, aunque no es necesario que las voces ofensivas sean proferidas por todas o muchas de ellas, sino que basta que lo sean por una; pero, si no hay concurso, las palabras injuriosas proferidas por alguien quedan sancionadas por el otro edicto especial contra actos difamatorios, como aclara Ulpiano", optando por la posibilidad de que exista convicium aunque sea tan sólo uno el que profiera la ofensa verbal.

47 Véase al respecto, MÉHÉSZ, La injuria, cit. (n. 9), p. 31: "Convicium [...] consiste en la concitación, es decir, en la reunión de muchas voces y palabreríos, dirigidos contra una determinada persona con el principal fin de difamarla".

48 Cfr. PUGLIESE, Istituzioni di Diritto Romano (2a ed., Torino, 1990), p. 608: "il convicium: schiamazzo offensivo a piu voci, poi genericamente insulto"; TALAMANCA, Istituzioni di Diritto Romano (Milano, 1990), p. 631, al definir el convicium adversus bonos mores: "L'insulto collettivo mediante espressioni offensive e versi derisori".

49 Como afirma BESELER, Beitrage zur Kritik der rbmischen Rechtquellen (Tubingen, 1913), III p. 117, en la interpretación propuesta por él los dos requisitos aparecen claramente Ínter dependientes, de forma que sí el maledictum no es pronunciado en la misma unidad de tiempo en voz alta y en público no hay convicium sino infamandi causa dictum, proponiendo la siguiente reconstrucción: "Ex his apparet non omne maledictum convicium esse: sed id solum, quod <in coetu> cum vociferatione dictum est, sive unus siveplures dixerint, [quod in coetu dictum est,]convicium est [...]".

50 Cfr. WlTTMANN, Die Entwicklungslinien, cit. (n. 2), p. 310, en donde dice que Ulpiano impone para la noción de convicium dos condiciones que tienen que existir a la vez: "Die kumulativ vorlíegen müssen. Die Beschímpfung muís mít lauter Stímme (cum vociferatione) und óffentlích (in coetu) erfolgen". Para Wíttmann, la locución sed id solum, quod cum vociferatione dictum est, sive unus sive plures dixerint, quod in coetu dictum est, convicium est, se debe entender en el sentido de que para Ulpiano no podía darse el convicium sin vociferatio, y aunque D. 47, 10, 15, 12, hable de quod autem non in coetu nec vociferatione dicitur, en vez de quod autem non in coetu aut non vociferatione dicitur, ello no significa que bastase para la existencia del convicium solamente el in coetu dictum o la vociferatio, siendo necesaria la concurrencia de ambos requisitos cumulativamente. Es decir, para que se pueda dar el supuesto punible, debe existir —además de una multitud— el autor o autores del convicium, que deben proferir el insulto con vociferación influyendo en los que conforman la muchedumbre, y no en voz baja de modo que nadie comprenda lo que dicen.

51 Véase al respecto, RABER, Grundlagen, cit, (n. 2), pp. 28 ss. en donde declara que la noción de convicium presentada en los pasajes ulpíaneos es la noción clásica de convicium adversus bonos mores-, en el sentido de que una sola persona o en grupo, cum vociferatione e in coetu, pronuncíase un insulto o una ofensa al honor adversus bonos mores', contra, MANFRE-DINI, La diffamazione, cit, (n. 20), pp. 78-79, para quien Ulpiano trata del convicium alicui faceré no desde el punto de vista de la noción jurídica prevista en su tiempo {convicium como iniuria-contumelia) sino en la perspectiva histórica del desarrollo edíctal del delito de iniuria, caracterizado por la emanación, por obra del pretor, de una serie de edictos (de convicio, de adtemptata pudicitia, de infamandi causa facto, etc.) con los que se prometía la concesión de la actio iniuriarum para los hechos previstos en el edicto, y de la sucesiva subsuncíón de los diversos supuestos en el concepto unitario de iniuria-contumelia elaborado por la jurisprudencia. Ulpiano, en los fragmentos citados, trata de la noción edíctal del convicium y de su relación con los otros supuestos edíctales, en referencia a un momento histórico en el cual el edicto era el fundamento de la acción: "ma ció non é píü ín etá classíca quando Íl maledictum non é represso come convicium ex edicto de convicio, ma a títolo di iniurid\

52 Contra, MANFREDINI, íbíd, p. 74, ya que afirma que en las fuentes literarias se encuentran varios ejemplos que refrendan el convicium realizado por una sola persona, prescindiendo del hecho de que partícipe en un grupo. Además, entiende que el texto del D. 47, 10, 15, 8, se refiere a la antigua noción de convicium, que no tenía nada que ver con la difamación por medio de palabras específicamente ofensivas sino entendidas como una forma de seditio, "non, per usare le parole di Modestíno, del tipo atrox, ma dí quella sollevata intra veciferationem aut levem querellam (D. 49, 16, 3, 20)"; véase, con respecto al uso del término convicium en las fuentes literarias, WlTTMANN, Díe Entwicklungslinien, cit, (n. 2), pp. 311-312, que en contra de la tesis de Manfredíní, apunta a un uso diferente de convicium en los textos literarios, como sucede en uno de los ejemplos que trae a colación, CIC, pro Cael. 3, 6, en donde díce que Cicerón utiliza la palabra convicium como contraste con accusatio, para que pueda aparecer la acusación contra Caelío como un insulto desnudo.

53 Véase al respecto, Aja SÁNCHEZ, "Plebs contra Dominum" (in Edessa). La modalidad del "convicium" como forma de expresión de la " iustitia populi \ en Homenaje al profesor Montenegro Duque (Valladolíd, 1999), p. 728, cuando al referir la vejación de la estatua de Constancio II en Edessa, suceso conocido a través del testimonio de LlBANlO, en Orat. XIX, 48 y XX, 27 y acaecido en el siglo IV, dice lo siguiente: "[...] Líbanío tampoco fue especialmente explícito al referirse a los autores del derribo y vapuleo humillante sufrido por la estatua. Tan solo señaló a "los habitantes de la ciudad", en un sentido así de amplío y general, como los responsables y autores materiales de la ofensa al emperador, ello cuando no prefiere referirse a "la ciudad", como sí toda la población hubiera participado de una u otra forma en el suceso, ya que es siempre de este modo genérico como alude a los culpables y autores materiales de la afrenta al eikon imperial"; además, en p. 732, al hablar de la existencia de un "convicium in ^ffigiem", ante el que el emperador adopta una actitud de silencio y de perdón, comenta que este acto popular de desacato frente al poder central proviene de una antigua y popular tradición edessense, por lo que Líbanío consideró justificable la conducta de los habitantes de la ciudad cuando hicieron convicium a la estatua del emperador, pero solo porque ello formaba parte de una costumbre de larga tradición; cfr. sobre la mención más detallada del suceso, GLEASON, Festive satire: Julians Misopogon and the New Year atAntioch, enjRS. 76 (1986), p. 106-119, en donde además refiere el tumulto popular más conocido del siglo IV, el ocurrido en Antíoquía en el año 387 (posterior al de Edessa), cuando la población injurió una serie de estatuas de la familia imperial, con gran repercusión en el mundo antiguo.

54 Véase al respecto, LEWIS - SHORT, s. v. concito, en cuanto a su acepción general: "to move violently, to put in violent or quick motion, to stir up, rouse up, excite, incite, shake". En su significado concreto en relación al texto, "to rouse, urge, impel one to any act, to move strongly, to influence, stir up, instigate".

55 HAGEMANN, Iniuria, cit. (n. 13), p. 68-69, en donde dice que es típico el agravio de la víctima a través de una agitada muchedumbre, a menudo espoleada por un portavoz, quien, según Ulpiano, también responde, aunque él mismo no vocifere, sino simplemente haga de instigador.

56 Cfr. Guerrero Lebrón, La injuria indirecta en derecho romano (Sevilla, 2005), p. 39: "Se castiga también al instigador, que incita a llevar a cabo estas conductas o envía a alguien para que las realice".

57 MARRONE, Considerazioni, cit. (n. 12), p. 479, cuando declara: "Convicium vuol díre riuníone di píü vocí: consísteva nello schíamazzo ingiurioso, effettuato da un grupo numeroso di persone presso l'abitazione di alcuno, durante Íl quale, tra Taltro, sí proclamavano ad alta voce tortí e colpe della vittima".

58 Kaser, Rechtswidrigkeit und Sittenwidrigkeit in klassischen rbmischen Recht, en ZSS. 60 (1940), p. 131, cuando Índica que la contravención de las buenas costumbres—comuna todos los casos de iniuria— es un requisito imprescindible para que pueda existir responsabilidad.

59 Cfr. VON LüBTOW, Zum rbmischen Injurienrecht, en Labeo 15 (1969), p. 164, en donde cita Coll. 2, 5, 2: Commune omnibus iniuriis est, quodsemper adversus bonos mores fit idque non fieri alicuius interest, para decir a continuación que esta frase es de época postclásíca —con su correspondiente adaptación— cuando la cláusula adversus bonos mores estaba ya generalizada. Según Von Lübtow, en Derecho clásico sólo se encuentra en los edictos especíales de convicio, de adtemptata pudicitia, así como en el edicto de iniuriis, quae servís fiunt.

60 Kaser, Das rbmische Privatrecht (München, 1971-1975), I, p. 195-196.

61 Como se puede comprobar en el testimonio de Paulo recogido en D. 47, 10, 33 (10 ad Sab.): "Quod reipublicae venerandae causa secundum bonos mores fit, etiam si ad contumeliam alicuius pertinet, quia tamen non ea mente magistratus fiacit, ut iniuriam fiaciat, sed ad vindictam maiestatispublice respiciat, actione iniuriarum non tenetur", lo que se hace según bonos mores para venerar a la república —aunque sea en afrenta de alguien— no está sujeto a la acción de injurias; incluso en el edicto suplementario de iniuriis quae servís fiunt; recogido en D. 47, 10, 15, 34: "Praetor ait: qui servum alienum adversus bonos mores verberavisse, deve eo iniussu domini quaestionem habuisse dicetur, in eum iudicium dabo; item si quid aliud fiactum esse dicetur, causa cognita iudicium dabo"; asimismo, en D. h. t. 38: "Adiicitur: 'adversus bonos mores', ut non omnis omnino, qui verberavit, sed qui adversus bonos mores verberavit, teneatur; ceterum si quis corrigendo animo, aut si quis emendandi, non tenetur"; sobre el paso ulpíaneo, véase BONFIGLIO, Corruptioserví (Milano, 1998), p. 156, en donde analizad caso "ín cuí uno schíavo altrui sía torturato adversus bonos mores".

62 MEZGER, Stipulationen und letztwillige Verfiügungen "contra bonos mores" ¿m klassisch-rbmischen und nachklassischen Recht (Góttíngen, 1930), p. 4: "Nach allgemeíner Anschauung solí contra bonos mores den Verstoss gegen das SittÜchkeits —oder Moral— gesetz bezeíchnet haben. Ich glaube nícht, dass dies der Standpunkt des klassischen Rechtes war", sino de la época postclásíca, apuntando el hecho de que el cristianismo fue el que introdujo una consideración más fuerte de la moral.

63 Cfr. APPLETON, Notre enseignement de droit romain, ses énémis etses defaults-, en Melanges Cornil (París, 1926), p. 68 ss., en donde habla de la unión íntima "a Rome de la morale et du droit".

64 Como afirma POLAY, Iniuria types, cit, (n. 5), p. 104, de lo que se trata es de aclarar qué importancia se le debe atribuir a la expresión adversus bonos mores en el texto del edicto.

65 MEZGER, Stipulationen, cit, (n. 62), p. 14, en donde se refiere a la expresión boni mores contenida en este texto como la más temprana: "Das früheste überlíeferte Vorkommen der boni mores findet sích ím Edíkt über das convicium\

66 Véase al respecto, KASER, Zum Ediktsstil, en Festschrift Fritz Schulz (1951), II, p. 33, cuando al hablar del estilo de redacción de los edictos, refiere lo siguiente: "Die náchstjün-gere Stufe der "eingliedrigen Edikte in direkter Fassung" verbíndet die beíden Sátze zu eíner Einheit, índem síe, ohne das Verbot ausdrücklich auszusprechen, an besrimmte Handlungen die Klagverheissung knüpft; regelmássíg nach dem Schema 's¿ quis (oder in eum quí) [...] fecerit, iudicium dabo", poniendo como ejemplo el edicto de convicio recogido en D. 47, 10, 15, 2 (EP. 400).

67 Como afirma Amparo GONZÁLEZ, Reflexiones sobre el problema de las lesiones a un hombre libre, en Estudios Iglesias (Madrid, 1988), II, p. 786: "El pretor sólo sancionó con pena pecuniaria el convicium adversus bonos mores".

68 Véase, al respecto, MARRONE, Consider azi oní, cit, (n. 12), p. 480, en donde dice que el convicium era un concepto bastante difuso por lo que mereció la atención del pretor, el cual concedió una pena pecuniaria privada contra los autores de un convicium adversus bonos mores-, precisando que no se trataba de mores individuales, sino de los mores de la civitas, como se desprende de D. 47, 10, 15, 6, que luego analizaremos en profundidad. Añade que el convicium continuó siendo lícito, con tal de que esté justificado, a condición de que se realice en la confrontación con un indigno, "di un individuo che avesse Ín sostanza mentato quella condanna popolare, dí cuí íl convicium era al contempo la pronunzía e l'esecuzione".

69 Sobre la interpretación de este texto, WITTMANN, Die Entwicklungslinien, cit, (n. 2), pp. 313-314, en donde señala que la comprensión clásica del criterio edictal de la acción adversus bonos mores es tratada por Ulpiano en D. 47, 10, 15, 5, en donde se recogen los posibles comportamientos de los autores que infrinjan los boni mores; MANFREDINI, La diffamazione, cit, (n. 20), p. 72 n. 108, en donde dice que en el tratamiento ulpianeo de la noción edictal de convicium, "proprio perché Íl giunsta non si pone Ín una netta prospettíva storíca consapevolmente scelta ma ad essa approda índírettamente, attraverso íl commento lemmatíco dedícato alia clausola edíttale daí precedenti commentaton ad edictum che egli mette a profitto", se asiste a una interferencia entre reglas y conceptos del pasado con las actuales, en vigor en la época del jurista.

70 La inserción de esta última frase es objeto de sospecha por parte de la doctrina en cuanto al carácter subjetivo de los vocablos infamia y envidia. Cfr. MANFREDINI, La diffamazione, cit. (n. 20), p. 65.

71 Cfr. MEZGER, Stipulationen, cit. (n. 62), p. 18; de distinta forma piensa ZlMMERMANN, The Law, cit,, p. 1054, cuando declara que la acción del pretor podía ser apta "to bring the person exposed to it into disrepute or contempt", en referencia clara a la última frase.

72 POLAY, Iniuria types, cit. (n. 5), p. 104, cuando considera probable la interpolación "because the text —if not interpolated in this part— would already mean the connection of the edict-clauses arranging the concepts of convocium and. infamandicausa".

73 Como dice HAGEMANN, Iniuria cit. (n. 13), p. 70, el pretor sólo concede la acción cuando el convicium "gegen die guten Sitten verstosst".

74 Así lo manifiesta MARRONE, Rec. a Raber, en Iura 22 (1971), p. 155, cuando dice que "II convicium., ovviamente, doveva suonare insulto e recare disonore all'offeso", aclarando que no era condenable si el ofendido era ya infamis o tenía ya habitualmente muy poca fama, escaso honor.

75 Véase al respecto, MANFREDINI, La diffamazione, cit. (n. 20), p. 64-65, en donde afirma con respecto a la referencia de Ulpiano a la definición labeoníana que reclama los boni mores huius civitatis: "el hecho de que, en la época a la que se refiere el edicto, los boni mores eran apreciados no a la luz de criterios especulativos sino de aquel que prácticamente era reconocido como correspondiente al bien común, nos lleva a creer que sólo en edad clásica sean predominantes —en la valoración de los boni mores— elementos subjetivos, como la intención de causar infamia y envidia"; en cuanto al reconocimiento de los boni mores como los que se corresponden con el bien común, cfr. KASER, Rechtswidrigkeit, cit. (n. 58), pp. 100 ss.

76 Cfr. RABER, Grundlagen, cit. (n. 2), p. 24 ss. en donde sostiene que el atentado contraías buenas costumbres es un elemento objetivo; contra, WlTTMANN, Die Entwicklungslinien, cit. (n. 2), p. 314, para quien el hecho de que sean los mores de la civitas el referente para determinar la conducta ilícita, "folg nícht die Objektivierung des Kríteríums des Handelns adversus bonos mores ín dem Sínne, dass die Rufschádigungsabsícht, sobald objektiv die MÍssbÍllígung des Verhaltens des Táters durch die boni mores feststeht, unbeachtlích wáre. Diese muÁvielmehr zur objektíven Nichtübereinstimmung des Verhaltens mít den boni mores hinzukommen".

77 Véase sobre la relación entre la expresión adversus bonos mores contenida en el convicium^ y el edicto de adtemptata pudicitia ^ DE LA PUERTA MoNTOYA, Estudio sobre el edictum de adtemptatapudicitia (Valencia, 1999), pp. 108. ss, en donde señala que aunque no se conserva el texto literal del edicto de adtemptata pudicitia, no hay por qué dudar de que la expresión adversus bonos mores se recogiese originariamente en esa cláusula, tomando como referencia la frase adversus bonos mores —tomada de Ulpiano D. 47, 10, 15, 6— que concreta el edicto de convicio para analizar los boni mores a los que se refiere Ulpiano en D. 47, 10, 15, 20 (57 ad. ed.): "Appellare est blanda oratione alteriuspudicitiam attentare; hoc enim non est convicium faceré, sed adversus bonos mores attentare". Para la autora, la expresión aquí contenida se refiere, no a la específica sensibilidad o moral de los sujetos, sino a las normas de la sociedad en la que conviven el ofensor y el ofendido. Añade además, en p. 110: "Al exigirse al atentado a las buenas costumbres como causa de responsabilidad por appellare y por adsectari^ se evita una interpretación extensiva del honor y el pudor. Es necesario que la agresión sea objetivamente contraría al pudor y las buenas costumbres [...]. En el tema de los boni mores^ el comitem abducere requiere una especial atención. En este tercer supuesto de atentado al pudor no se exige la agresión a las buenas costumbres como requisito específico" porque el hecho de alejar al acompañante supone ya un atentado a los boni mores por sí mismo; cfr. RABER, Grundlagen^ cit., pp. 39 ss. en donde ya anteriormente declaraba que la appellatio del edicto de adtemptata pudicitia era reprimido en cuanto fuese adversus bonos mores^ entendiéndolos como mores de la ciudad, como en el convicium^ además de que constituyese un atentado a la pudicitia. Añadía luego la figura del adsectari^ que como el appellare^ era jurídicamente relevante sólo sí era adversus bonos mores^ lo que no se exigía expresamente en el comitem abducere^ por constituir en sí mismo, un ilícito adversus bonos mores.

78 MEZGER, Stipulationen, cit. (n. 62), p. 18.

79 Véase al respecto, MEZGER, Stipulationen, cit. (n. 62), p. 8, en donde dice que la expresión boni mores —en la literatura no jurídica— no es ningún término técnico, utilizándose las expresiones meliores y optimi mores con mucha más asiduidad. Podemos poner como ejemplos, PLAUT., Aul. 492: "hocsi itafiat, mores meliores sibiparent, pro dote quosfierant, quam nunc fierunt, ego fiaxim muli [...]"; CIC, Phil. 3, 18: "O admirabilem impudentiam [...] in eum adulescentem haec scribere quern ego etfirater meuspropter eius suavissimos atque óptimos mores certatim amamus"; CIC, Verr. 2, 3,210, 5: [...] cum et optimi mores erant ethominum existimatiogravis habebatur et indicia severa fie bant, adhanc hominum libidinem ac licentiam me abducis?"; SALUST., Hist. fir. 1.11: "Optimis autem moribus et maxima concordia egitpopulus Romanus inter secundum [...]"; Rhet. ad. Her. A->A3, 55 : "[.-] tute atque honeste produxit usque ad hanc aetatem, muniitmeas rationes bonis legibus, optimis moribus, honestissimis disciplinis"; CIC, Tuse. 2, 27 : "[...] cum mores óptimos et optimum reipublicae statum exquireret"; sin embargo, el uso del vocablo mos con la preposición contra y adversus tiene siempre el significado de uso moral, de costumbre, como se refleja por ejemplo, en CIC, Pro domo 68: "[...] omnia contra leges moremque maiorum temeré turbulenteper vim, per fiurorem esse gesta"; CIC, De ofifi 3, 63: "[.-] Sapientis esse nihil contra mores, leges, instituía fiacientem habere rationem rei fiamiliaris"; igualmente en CIC, De ofifi. 148: "[...] nee quemquam hoc errore duci oportet ut si quid Socrates aut Aristippus contra morem consuetudinemque civilem fiecerint locutive sint, idem sibi arbitretur licere"; LlV., Ad urbe cond. VIII, 32, 7: " [...] quo tu imperio meo spreto, incertis auspiciis, turbatis religionibus adversus morem militarem disciplinamque maiorum et numen deorum ausus es cum hoste confluyere"', por último, la expresión compuesta por bonus y mos precedidos de la preposición contra no es habitual en las fuentes literarias (no jurídicas); así, se puede apreciar en dos ocasiones en Sen., Dial. 3, 14, 2: "[...] alioquin ipse sibi odio erit.Cogitet quam multa contra bonum morem fiaciat, quam multa ex iis quae egit, veniam desiderent [...]"; y en Sen. Dial. 6, 1, 2: "non est ignotum qualem te in persona patris tui gesseris quem non minus quam liberos dilexisti excepto eo quod non optabas superstitem: nee scio an et optaveris permittit enim sibi quaedam contra bonum morem magnapietas"; pero es tan solo en un texto de Apuleyo en el que encontramos un apunte del sentido jurídico de la expresión contra bonos mores: Apul., Metam. 7, 27: "An ignoras eos etiam qui morituris auxilium salutare denegarint, quod contra bonos mores idipsum fiecerint, solerépuniri? Sed non diutius meis cladibus laetaberis, homicida".

80 Cfr. POLAY, Iniuria types-, cit. (n. 5), p. 105, cuando dice en referencia a los boni mores de la ciudad :"this term meaning, therefore, objective measure".

81 Según RABER, Grundlagen, cit, (n. 2), p. 28 ss. la pluralidad, de autores de un convicium comportaba tan sólo una mayor gravedad de la iniuria, como se puede apreciar en D. 47, 10, 34, en donde se recoge el testimonio de Gayo (13 ed.): "Si plures servi simul aliquem caeciderint, aut convicium alicuifecerint, singulorumproprium estmalefcium, ettanto maior iniuria, quanto apluribus admissa est; imo etiam tot iniuriae sunt, quot etpersonae iniuriam facientium".

82 Diferente del edicto posterior ne quid infamandi causa fiat, previsto precisamente para tutelar a los que pueden resultar perjudicados en su fama por la conducta de otra persona, de la que falta en el edicto ne quid infamandi causa fiat una concreta y precisa especificación de su comportamiento, como dice WITTMANN, Die Entwicklungslinien, cit. (n. 2), p. 321, mediante "objektive Merkmale". Sin embargo, en los otros dos edictos (de convicio y de adtemptatapudi-citia) sí se prevén supuestos especiales, como bien dice MARRONE, Considerazioni, cit, (n. 12) p. 481; siguiendo a CRIFÓ, ED. 12, cit,, podemos decir que eran subsumibles en el edicto ne quid infamandi causa fat "todos aquellos actos que no constituyendo golpes, ni siendo calificables inmediatamente como actos contra ¿us-, ni provocando una perturbación de la paz de la comunidad, y no siendo necesariamente realizados contra bonos mores-, no se correspondían con las previsiones de los primeros tres edictos". En todo caso, es preciso que la ofensa proferida no sea conforme a la verdad, porque como dicen FERNÁNDEZ BARREIRO - PARICIO, Fundamentos-, cit, (n. 36), p. 438, eso permite "al demandado fundar su defensa en la demostración de la realidad del hecho o conducta socíalmente reprochable que el demandante considera injuriosa (exceptio veritatis); este requisito no estaba expresamente previsto en el edicto relativo a la infamia, pero sí en otros referentes a diversos supuestos de atentado al honor, de los que parte la Jurisprudencia para configurar ese elemento como de alcance general".

83 HAGEMANN, Iniuria-, cit, (n. 13), p. 70: "Eín convicium kann auch gegen eíne bestímmte abwesende Person veriibt werden"; véase en relación con el concepto de persona determinada, la acción de injurias concedida en caso de error con respecto a la identidad de alguien, prevista en D. 47, 10, 18, 3 (Paul. 55 ad ed.): "Si iniuria mihi fat ab eo, cui sim ignotus, aut si quis putei, me Lucium Titium esse, quum sim Caius Seius, praevalet quod principale est, iniuriam eum mihi faceré velle; nam certus ego sum, licet Ule putet me alium esse, quam sum, et ideo iniuriarum habeo".

84 CARNAZZA-RAMETA, Studio sul Diritto, cit. (n. 9), p. 214: "La presenza dell'ingiurato non reputavasí necessaría, presente o assente che fosse la persona oltraggíata, l'ingíuria per se stessa aveva íl suo valore".

85 Como dice Daube, Ne quid-, cit. (n. 10), p. 468, el hecho de gritar en medio de un tumulto constituye un "act not prima facie illegal", pero al dirigirse contra una persona determinada se convierte en un acto ilegal y por tanto perseguíble.

86 Cfr. PoLAY, Iniuria types-, cit. (n. 5), p. 145-146, cuando dice que la parte injuriada no necesita estar presente cuando se comete convicium, ya que se puede realizar contra una persona ausente, siendo sólo esencial que se profiera el ilícito directamente "against his (her) person and be contra bonos mores".

87 MARRONE, Considerazioniy cit. (n. 12) p. 485, cuando declara que lo que se reprime es la afrenta misma, directa o indirecta, a la fama o consideración de una persona, que le puede suponer a esa víctima una disminución o anulación de su capacidad jurídica (lo que ponemos en relación con el elemento subjetivo del ilícito, que veremos posteriormente). Añade que bastaba que la acción del ofensor se realízase en un sitio público para que su conducta pudiese ser condenada, "sulla pubblíca vía, nel Foro [...] ín modo che mold vedessero e sentíssero. Le fattispecíe dell fonti sonó tutte di questo tipo e non occorre citarle una per una per sottolíneare Ín esse la presenza del partícolare requisito della publícitá", limitándose a recordar como eso resulta evidente en el primer edicto especial pretorio en materia: el edicto de convicio.

88 Sin embargo, en el edicto ne quid infamandi causa fiat-, precisamente por la elasticidad en la determinación de la conducta punible, el pretor no prometía una acción o iudicium, como opina Crifó, ED. cit., sino simplemente declaraba que si quis adversus ea fecerit, prout quaque res erit-, ejercitaría la propia animadversio, como dice Ulpiano en D. 47, 10, 15, 28 (77 <57> ad. ed.)-> de lo que colegimos que la reparación habrá de ser decidida como consecuencia de una previa investigación atendiendo a las circunstancias concretas del acto, por parte del magistrado.

89 Hemos incluido aquí este texto por cuanto se refiere al sujeto pasivo, sin olvidar la clara referencia al sujeto activo del convicium, que es quién procuró que se le hiciese vocería a alguien, pero que al no conseguir su objetivo, no queda obligado, no estando sujeto a ninguna responsabilidad.

90 Véase al respecto, Cursi, Iniuria cum damno (Milano, 2002), pp. 264-265, en donde al hablar del testimonio de Cicerón que en varías ocasiones ofrece ejemplos de iniuria inmaterial —como sucede en CIC, Cael. 8, 20— incluye el acto de molestar "le altruí moglí, con evidente allusíone all'editto sul convicium che rícomprende anche Íl comitem matronae abducere"; cfr, Costa, Ciceronegiureconsulto (reímp. Roma, 1964), p. 156.

91 Véase al respecto, BLANCH NOUGUÉS, El edicto de los magistrados en el lenguaje de la jurisprudencia romana (Madrid, 1998), p. 72, cuando dice que la doctrina actual acostumbra a referirse a los edictos llamándolos "cláusulas edíctales": "un tanto imprecisamente según nuestra opinión"; anteriormente, Mancuso, "Praetoris edicta". Riflessioni terminologiche e spunti per la ricostruzione delVattivita edittale delpretore in eta repubblicana, en Annali Palermo 37 (1983), pp. 365 ss., en donde ya rechazaba la identificación de clausula con edictum.

92 Según la reconstrucción llevada a cabo por LENEL, cit, (n. 1), § 192: "Iniuria [...] committitur [...] (si) quis matremfamilias autpraetextatumpraetextatamve adsectatus fueritsive cuius pudicitia adtemptata esse dicetur'\ en donde se observa que los sujetos pasivos a los que se refiere son la materfamilias, el praetextatus y la praetextata; cfr. DE LA PUERTA MONTOYA, Estudio, cit, (n. 77), p. 91: "[...] la exigencia de la contravención de los boni mores (expresa en el appellare y en el adsectari-, e implícita en el comitem abducere) hace que el pudor sea valorado de una forma objetiva, en el sentido de honorabilidad, de buena fama; se trataba de proteger la "imagen" del sujeto pasivo (ya que nuestro edicto no contempla la efectiva agresión sexual). Por ello, aunque quizá sea una convicción subjetiva, no creemos que las mujeres Ubres pertenecientes al tunicatus populus reaccionasen, ante las atenciones de los provocadores, recurriendo al pretor".

93 Aunque debemos traer a colación lo dispuesto en D. 47, 10, 15, 14: "Iniuriarum, quae ex convicio nascitur, in heredes non est reddenda, sed nec heredi", en donde queda claro que el heredero no puede ser sujeto pasivo del convicium.

94MARRONE , Considerazioniy cit. (n. 12), p. 482.

95 Véase sobre el significado Ac furiosus, Baudry, s.v. furiosas-, en DS. 2, 2, p. 1.420; Ber-GER, Encyclopedic Dictionary, cit, (n. 3), p. 480, s.v. furiosus: "An insane persone, a lunatic", para luego añadir con respecto a su capacidad: "He is not able to conclude a legal transaction except during a lucid interval when he regains a normal state of his mental faculties. During his insanity a furiosus is under control of a curator who manages his affairs"; LEWIS - SHORT, s. v. furiosus, en cuanto a su significado especial: "in law, insane = non compos mentis"; sobre las diferencias en cuanto a la acepción del término, GARCÍA VÁZQUEZ, La polémica en torno al concepto de furiosus, en Homenaje a Ursicino Alvarez (Madrid, 1978), pp. 185 ss.; d'Ors Lois, Sobre las XII Tablas V, 7a: 'si furiosus escit', II: Consideraciones semánticas, I: "Furiosus", en Homenaje a Alfonso Otero (Santiago de Compostela, 1981), p. 221 ss.; DlLlBERTO, Uinesauribile temática del 'furor', en Labeo 42 (1996), pp. 107 ss.

96 BERGER, Encyclopedic Dictionary, cit, (n. 3), s. v. impubes: "A person below the age of puberty, one who has not attained manhood", en donde diferencia entre impubes infantiae proximus e impubes pubertati proximus, añadiendo a continuación: "A general classical rule was, however, that an impubes was not capax doli, i.e., he had no capacity of understanding the fraudulent (criminal) character of his actions".

97 Véase al respecto, WITTMANN, Die Entwicklungslinien, cit. (n. 2) p. 293, cuando afirma que Ulpiano basa la capacidad delictiva del furiosus y del impubes que no es pubertati proximus con la definición [...] iniuria ex affectu facientis consistat [...] que presupone la equiparación de la iniuria con la contumelia.

98 Sobre la iniuriae capacitas, debemos reflejar aquí las palabras de Sen., De ira 2,26: "non est enim iniuria nisi a consilio profeta. Noceri nobis (animalia) possunt, ut ferrum, aut lapis; iniuriam quidem faceré non possunt".

99 PS. 5, 4, 2: "Furiosus itemque infans adfectu doli et captu contumeliae carent".

100 Resulta diferente la responsabilidad aquiliana en lo que respecta a impubes y furiosus. Así, podemos ver que Ulpiano, en D. 9, 2, 5, 2 (18 ad ed.) dice lo siguiente: "Et ideo quaerimus, si furiosus damnum dederit, an legis Aquiliae actio sit? et Pegasus negavit: quae enim in eo culpa sit, cum suae mentis non sit? et hoc est verissimum. Cessabit igitur Aquiliae actio, quemadmodum, si quadrupes damnum dederit, Aquilia cessat, aut si tegula ceciderit. Sed et si infans damnum dederit, idem erit dicendum. Quodsi inpubes idfecerit, Labeo ait, quiafurti tenetur, teneri et Aquilia eum: et hoc puto verum, si sit ¿am iniuriae capax". Del texto se infiere la responsabilidad del impubes, al contrario del infans, siempre irresponsable. Ahora bien, la posición de Labeón es corregida por Ulpiano, limitando la responsabilidad a la hipótesis en la cual el impubes sea ya iniuriae capax; sobre la clasicidad del pasaje, véase RODRÍGUEZ ENNES, Notas sobre el elemento subjetivo del edictum de effusis vel deiectis, en Ivra 35 (1984), pp. 96-97, en donde expone los distintos pareceres de la doctrina en punto a la autenticidad del texto, para luego pronunciarse a favor de la clasicidad del mismo: "En nuestra opinión, no hay motivos suficientes para poner en duda la clasicidad de la referencia a la culpa., ya que Ulpiano se limita a recoger el parecer más antiguo de Pegaso sobre la absoluta incapacidad del furíosus para realizar una acción de la que pueda ser reputado responsable: el demente carece de voluntad y por ende de capacidad legal, de ahí la analogía con el animal y la teja que el propio Ulpiano propone"; véase sobre el pensamiento de Labeón, CURSI, Iniuria, cit. (n. 90), p. 95 ss. en donde analiza la relación que establece el autor latino entre la responsabilidad del impúber ex lege Aquilia y la responsabilidad en caso de hurto.

101 El hecho de que sólo puede ser sujeto pasivo de la iniuria aquel qui sentiunt, encuentra el refrendo en las fuentes, tanto jurídicas como literarias: Ulpiano, en D. 47, 10, 15, 35 (77 <57> ed.): "Si quis sic fecit iniuriam servo, ut domino faceret, video dominum iniuriarum agere posse suo nomine; si vero non ad suggillationem domini id fecit, ipsi servo ficta iniuria inulta a Praetore relinqui non debuit, máxime si verberibus, vel quaestione fieret; hanc enim et servum sentirépalam est"; Sen., Dial. 2, 17, 4: "fructus contumeliae in sensu et indignationepatientis est"; a mayor abundamiento, en Gayo 3, 224 se permite la estimación de la injuria por parte del sujeto pasivo de la misma, lo que supone la capacidad previa para hacer tal propuesta: "Sed nunc alio iure utimur; permittitur enim nobis a praetore ipsis iniuriam aestimare, et iudex vel tanti condemnat quanti nos aestimaverimus, vel minoris, prout illi visumfuerit. Sed cum atrocem iniuriam praetor aestimare soleat, si simul constituent quantae pecuniae eo nomine fieri debeat vadimonium, hac ipsa quantitate taxamus formulam, et iudex quipossit vel minoris damnare, plerumque tamenpropter ipsiuspraetoris auctoritatem non audet minuere condemnationem".

102 Véase al respecto, Gayo 3, 106: "furiosus nullum negotium gerere potest, quia non inte-lligit quid agat"; Gayo, Ib¿d3, 109: "[.-] Nam infans et qui infanti proximus estnon multum a furioso differt [...]"; sobre \a.potestas injurioso, LANZA, Ricerche su "furiosus" in diritto romano (Roma, 1990), pp. 31 ss.

103 Cfr. DONATUTI, II soggetto pasivo dell'iniuria, en St. Ratti (Milano, 1934), pp. 511 ss. en donde dice que el infans y el furiosus pueden ser sujetos pasivos del delito de iniuria (aunque no sujetos activos) porque ahora estamos ante un concepto de iniuria distinto, una acepción técnica que se centra en la injuria como violación de aquella dignidad humana que el ordenamiento jurídico quiere ver respetada en las personas que tutela el mismo.

104 Véase al respecto, PUGLIESE, Studi sull'iniuria, cit. (n. 43), p. 88 ss. en donde al analizar la actio iniuriarum , dice que el juez no se limitará a comprobar el hecho enunciado en la intentio, sino que "in parricolare, trattandose di Üleciti pretori, eglí terrá contó del difetto di imputabilitá deH'autore, sia per ragione di etá (infans, impubes), sia per malatria mentale (furiosus): vi sonó illeciti pretorí, che prescíndono dal requisito del dolo e persíno da ogni elemento soggettívo.. .ed allora é chíaro che Íl gíudíce gíá per ragíoní formalí puó tenere contó sía dell'assenza di dolo, sía dell'incapacit,aacute; psíchíca dell'autore ad agiré con dolo", lo que demuestra la preocupación por la situación especial de los impúberes y furiosi. SÍ carecen de capacidad para cometer un delito, no significa que se pueda eximir a quienes atenían contra su dignidad, esgrimiendo la falta de cognición ante tal afrenta, puesto que sí se les protege cuando cometen algún ilícito sin saber el alcance de tal acto, de la misma forma el pretor les concederá protección para evitar abusos (en este caso, afrentas verbales, insultos) por parte de quien sabe de su condición de incapaces.

105 DONATUTI, Il soggetto pasivo deli'iniuria, cit, (n. 103), p. 518, cuando señala que quien admite la posibilidad de ser sujetos pasivos a los incapaces: furiosi et impúberes, es un "glossadore postclasico, interprete fidele del concetto di iniuria quale alia sua época sí doveva essere configúrate per Íl prevalere quasi absoluto della tutela crimínale, extra ordinem, pubblica contro l'iniuria"; en el mismo sentido, MONIER, Manuel élémentaire de droit romain (París 1947-1954, reimp. 1977), II, p. 43, cuando declara que el texto delprincipium fue posteriormente completado por vía de una interpolación, para extender "la ausencia de responsabilidad al impúber, qui dolo capax non est" por una parte, y por otra, para afirmar que esas personas pueden ser sujetos pasivos de un delito de injurias.

106 Debemos destacar aquí la afirmación de RABER, Grundlagen, cit, (n. 2), p. 31 ss. para quien el convicium era reprimido —además de con la actio iniuriarum— extra ordinem como se desprende del testimonio de Ulpiano recogido en D. 37, 14, 1 (libro 9, de off. Proc): "Pa-tronorum querelas adversus libertos Praesides audire, et non translaticie exsequi debent, quum, si ingratus libertus sit, non impune ferré eum oporteat. Sed si quidem inofficiosus patrono, patronae, liberisve eorum sit, tantummodo castigan eum sub comminatione aliqua severitatis non defuturae, si rursum causam querelae praebuerit, et dimitti oportet. Enimvero si contumeliam fecit, aut convitium iis dixit, etiam in exilium temporale dari debebit. Quodsi manus intulit, in metallum dandus erit. ídem, et si calumniam aliquam iis instruxit, vel delatorem subornavit, vel quam causam adversus eos tentavit", y además, con penas establecidas en cada ocasión a discreción del órgano que juzgase.


Recibido el 26 de febrero de 2007. Aprobado el 30 de marzo de 2007.

Profesora Titular de Derecho Romano de la Universidad de Vigo (España). Dirección postal: Facultad de Ciencias Jurídicas y del Trabajo, Campus Universitario, Lagoas-Mar-cosende, Vigo, 36200 Pontevedra, España. Correo electrónico: bravobosch@uvigo.es

 

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