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Revista de estudios histórico-jurídicos

versão impressa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.29 Valparaíso  2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552007000100048 

 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos XXIX, 2007, pp. 636-641

RECENSIONES Y RESEÑAS

 

STAFFHORST, Andreas, Die Teilnichtigkeit von Rechtsgeschiifien im klassischen römischen Recht (Berlin, Duncker & Humblot, s. d. [pero 2006]), 363 págs.        [ Links ]

 

Alejandro Guzmán Brito
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.


Se trata de una "Dissertation" o tesis doctoral, que sobre el tema de la nulidad parcial de los actos jurídicos en el Derecho romano elaboró el autor bajo la dirección del profesor Karlheinz Misera y defendió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Heidelberg en el segundo semestre de 2004. Ahora, previa una leve reelaboración y actualización, viene publicada como se ha indicado en el encabezamiento.

La edición consta de una "Einleitung", destinada a presentar, aparte el estado de la cuestión, ciertas ideas generales, tres párrafos y una "Zusammmenfassung". Termina con una extensa "Literaturverzichnis" y dos índices o registros: de fuentes y de temas.

La materia viene examinada con respecto a tres amplias ramas, a saber: el Derecho de contratos (§ 1), el Derecho de sucesiones (§ 2) y el Derecho procesal (§ 3).

En el interior del Derecho de contratos, a su vez, se examina la nulidad parcial en el contrato verbal (stipulatio), en los contratos consensúales, en los pactos y en la donación supra legitimum modum. Con respecto al Derecho de sucesiones, se trata de la nulidad parcial de las diferentes disposiciones testamentarias o de sus elementos accidentales. Finalmente, en relación con el proceso, el punto de vista es el de las diferentes formas procesales históricas de Roma, a saber el procedimiento per formulas, el de las legis actiones y el cognitorio (en ese orden).

El tema de la nulidad parcial de los actos jurídicos no ha sido objeto de un intenso ni extenso tratamiento en la romanística moderna (pp. 14-15). De hecho, el autor destaca tan sólo el libro de Criscuoli, G., La nullitáparziale delnegoziogiuridico. Teoría genérale (1959), cuyo autor es un civilista y comparatista, empero, y el libro, un tratado de Derecho civil, no bien contenga abundantes noticias concernientes al Derecho romano; el artículo de Hans Hermann Seiler, "Utileper inutile non vitiatur"'(en Fest. Kaser, 1976); el libro de Reinhard Zimmermann, RichterlichesModerationsrecht oder Totalnichtigkeit (1979), limitado a la nulidad parcial por incongruencia cuantitativa; y el libro de Christian Baldus, Regelhafte Vertragsauslegung nach Parteirollen im klass. rom. Recht und in den modernen Volkerrechtswissenschaft (1998), limitado a aspectos singulares, más otros trabajos también circunscritos, que el autor cita en la p. 14 nota 6. En todo caso, éste cree advertir una tendencia actual en orden a conceder crédito a las fuentes que aceptan la idea de la nulidad parcial, en contra de una tendencia más antigua, que las miraba como interpoladas para darle cabida, bajo el concepto de ser la nulidad parcial una idea postclásica; con la cual opinión concordamos.

Ahora bien, así como los juristas romanos se desinteresaron por formular una "teoría general" del acto jurídico, así también sintieron un similar, y paralelo, y consecuente desinterés por reducir a teoría general el fenómeno de la nulidad y, con mayor razón, pues, el de la nulidad parcial, aunque lo reconocieran ampliamente; pero lo reconocían a propósito de actos específicos y concretos y fundados en más de una razón. Por lo demás, esto de "nulidad" es un general término nuestro de comodidad, porque, como es sabido, y el autor se encarga de recordarlo (p. 17) sobre la base de los trabajos de Hellmann (en ZSS. 23 y 24), la terminología usada por los juristas para el campo semántico que por facilidad reducimos a la "nulidad" es variadísima y aunque alguna parte de ella valga como sinónima, eso no impide que otra deba ser diferenciada como portadora de conceptos y efectos diversos. En todo caso, eso no obliga a previamente a aportar claridad en el tema, cuando se trata de la "nulidad" parcial, porque, cualquiera que sea el término y el concepto usados por el texto, no es tan importante dilucidar su significado, cuanto el por qué se atribuye efecto parcial en él al vicio. La explanación del significado del término designante del vicio sería tarea para quien acometa la empresa de estudiar la "nulidad" total. Así, por ejemplo, si el texto habla de inutilis, el estudioso de la "nulidad" ("inutilidad") parcial no necesita aclarar qué significa que un acto sea inutilis, sino determinar por qué y en qué sentido tal acto es parcialmente inutilis; y así con los demás términos del amplio vocabulario para la "nulidad". Tal es, por lo demás, la vía escogida por el autor.

Que los juristas romanos no hayan reducido tampoco la nulidad parcial a teoría general significa, en primer lugar, que no formularon una regla general sobre la nulidad parcial; al menos no la encontramos en las fuentes. Pero en D. 45, 1,1,5 (Ulp-, 48 Sab.), leemos el siguiente caso: en una estipulación, el estipulante interrogó por la dación de Panfilo, y el promitente respondió por la dación de Panfilo y Estico ("Sed-si mihi Pamphilum stipulanti tu Pamphilum et Stichum spoponderit"). Se juzga como superflua la adición de Estico ("Stichi adiectionem pro supervacua habendam puto"), pues "[...] si tantas son las estipulaciones cuantos los objetos, en cierto modo hay dos estipulaciones" ("[...] nam si tot sunt stipulationes, quot corpora, duae sunt quo-dammodo stipulationes"). Ahora bien, una de ellas es útil y la otra inútil ("una utilis, alia inutilis"). Es ciertamente útil la relativa a Panfilo, pues en ella hay congruencia entre lo preguntado y lo respondido; pero la otra, la concerniente a Estico, es inútil, porque en realidad no es una estipulación, al consistir en una mera respuesta que no enlaza con ninguna pregunta: en efecto, el estipulante no interrogó por Estico, en circunstancias que la estipulación consiste en una pregunta y respuesta congruentes. Se añade que la estipulación útil no es viciada por la inútil ("neque vitiatur utilis per hanc inutilem").

Se diría que este pasaje contiene una descripción general de la nulidad parcial: cuando en un mismo acto jurídico se reúnen algo útil y algo inútil, entonces "utilis non vitiatur per inutilem"; vale decir, se anula la parte inútil, y se mantiene la útil. De hecho, los glosadores medievales, sobre la base de este texto, construyeron el brocardo "utileper inutilem non vitiatur", como se ve ya en los Brocarda, de Azo, en la Lectura super Digesto veteri, de Odofredo y en la Glossa de Acursio y, desde luego, en los comentaristas (véase la p. 13 nota 4, pero no en el orden histórico de los autores).

Sin embargo, ha de observarse que la idea expresada con la frase "neque [se. non] vitiatur utilis per (hanc) inutilem", ni siquiera con sustitución de los términos utilis e inutilis por otros alusivos a algún diverso aspecto del campo semántico de la "nulidad" distinto al de la "inutilidad", no vuelve a aparecer en las fuentes para justificar alguna decisión relativa a mantener en vigor una parte del acto, mientras se resta vigor a otra del mismo. Por lo demás, esa frase, como bien lo hace notar el autor (p. 28 n. 104) se refiere únicamente a las estipulaciones y no a la generalidad de los negocios. Pero tan decisivo como todo esto es que, en la economía de D. 45, 1, 1, 5, la frase "neque vitiatur utilis per hanc inutilem" no es la principal. El primer eje del texto es la frase "Stichi adiectionem pro supervacua habendam puto", pues ya de la consideración de que la adición de Estico sea superflua o supervacua se deduce la consecuencia de no tener que tomarse ella en cuenta; ahora bien, si no hay que tomar en cuenta tal adición, entonces es claro que la estipulación vale con referencia sólo a Panfilo; y ahí termina todo. Así que el principio general regente, si es que se quiere encontrar un principio general regente, es el que podría ser formulado así: "lo superfluo se tiene por no puesto".

La continuación del texto parece un agregado que discurre sobre otras bases: i) en una estipulación con varios objetos, hay tantas estipulaciones cuantos objetos ("tot sunt stipulationes, quot corpora"); ii) como en el caso hay dos objetos, "en cierto modo hay dos estipulaciones" ("duae sunt quodammodo stipulationes"); iii) una de ellas es útil y la otra inútil ("una utilis, alia inutilis"); y iv) la útil no se vicia por la inútil ("neque vitiatur utilis per hanc inutilem"). Así que ahora no es que el añadido o agregado de Estico sea supervacuo o superfluo, sino que constituye una estipulación distinta, sólo que inútil (debido a la antes expuesta falta de congruencia de la pregunta y la respuesta). Considerado en este punto el asunto, él ya está resuelto: si hay dos estipulaciones, una útil y otra inútil, es evidente que la útil, precisamente por serlo, produce todos sus efectos (es eso lo que significa que sea útil), y que la inútil, precisamente por serlo, no produce sus efectos (es eso lo que significa que sea inútil). El texto pudo haber terminado, por ende, con la frase "una utilis, alia inutilis". Pero Ulpiano creyó oportuno declarar expresamente la evidencia de una manera indirecta "neque vitiatur utilis per hanc inutilem". Ahora bien, es claro que el fundamento de la decisión está en la frase "tot sunt stipulationes, quot corpora", porque él permite separar la estipulación útil de la inútil. Así que, en final de cuentas, esa frase contiene el principio regente.

Esta escisión observable en el texto, entre la parte "Stichi adiectionem pro super-vacua habendam puto"y el resto, se puede explicar como una interpolación de todo ese resto, desde "nam si tot" hasta el fin, como algunos autores han pensado. Pero también se puede explicar como una superposición de la opinión de Ulpiano a la de Sabino, pues, como antes se dejó constancia, el texto fue extraído del libro 48° del comentario del primero a los luris civilis libri tres, del segundo. Así que la frase: "Sed si mihi Pamphilum stipulanti tu Pamphilum et Stichum spoponderit, Stichi adiectionem pro supervacua habendam puto"Correspondería a un lema de Sabino, que envuelve su opinión. De acuerdo con ello, Sabino habría simplemente afirmado que la adición de Estico es superflua, sea que después concluyera que la estipulación vale con respecto a Panfilo, sea que dejara al lector obtener tal conclusión, sobre la base implícita de que lo superfluo no daña a la estipulación. Lo que sigue pertenecería al comentario de Ulpiano. El cual, pues, habría dado otro enfoque al problema planteado por Sabino, en los términos antes analizados, y en el cual la frase: "neque vitiatur utilis per hanc inutilem", no ya aquella sobre el carácter supervacuo de la adición de Estico, es la decisiva, en cuanto encierra un principio regente. Los glosadores, con la visión de águila que los caracteriza, tuvieron, por ende, razón al formar sobre su base el brocardo que antes recordamos.

De ser válida esta explicación, nos encontraríamos, pues, ante un caso de evolución dogmática desde la época de Sabino (siglo I d. C.) al menos, hasta la de Ulpiano (fl. primer tercio del siglo III d. O). Pero es un aparente obstáculo lo expresado por Gai. 3, 102: "Adhuc inutilis est stipulatio, si quis ad id, quod interrogatus erit, non respondent". El sabiniano Gayo, a mediados del siglo II d. C., enseña, pues, que es inútil la estipulación cuyo promitente no respondiere a aquello sobre que fue interrogado. Esta información suele tenerse por contradictoria de la solución que se desprende de D. 45, 1, 1, 5, y así lo piensa el autor (p. 39). Pero no es así: la hipótesis de Gayo es que el estipulante pregunte por algo y el promitente no responda en tocante a ese algo preguntado (si quis [...] non respondent"). La hipótesis de Sabino-Ulpiano es distinta y propiamente la contraria: el estipulante no ha preguntado por algo (por Estico), pero el promitente ha respondido en lo concerniente a algo no preguntado (por Estico). Gayo nada informa sobre esta hipótesis, y la hipótesis sobre la cual sí informa no contradice la de Sabino-Ulpiano. La diferencia de hipótesis determina la diferencia de soluciones. Si el estipulante pregunta por algo y el promitente no responde nada a ello relativo, la estipulación es inútil, según Gayo. A un caso así se refiere también D. 45, 1, 83, 2 (Paul., 72 ed.)\ "Si stipulante me Stichum aut Pamphilum tu unum daturum te spoponderis, constat non teneri te nec ad interrogatum esse responsum". El estipulante preguntó por la alternativa de "Estico o Panfilo" y el promitente respondió por uno solo de ambos esclavos. Paulo decide sin hesitaciones y apoyado en la opinión común ("constat") que el promitente no resulta obligado; y añade, a modo de razón justificante: "no se respondió ala interrogado", que es la hipótesis de Gayo. Nosotros podríamos comentar que tal estipulación es inútil. Hay, pues, perfecta congruencia entre Gai. 3, 102 y D. 45, 1, 83, 2.

Claro, pues, que Gai. 3, 102 no es verdadero obstáculo alo expresado en D. 45, 1, 1,5, podemos proseguir con nuestro discurso. Sabino y Ulpiano coincidieron en los resultados: ante la pregunta del estipulante por Panfilo y la respuesta del promitente por Panfilo y Estico, éste queda obligado por Panfilo y no por Estico. Pero la razón fundante de la opinión de cada cual era distinta. Para Sabino, la mención de Estico es un añadido superfluo; para Ulpiano, la mención de Estico forma otra estipulación inútil. De esto, yo deduzco que en la época de Sabino aun no existía la regla "tot sunt stipulationes, quot corpora". De hecho, los demás textos en que aparece reproducida esta regla son en su mayoría de Ulpiano y Paulo. Lo cual no significa que Ulpiano la haya formulado por la vez primera, como claramente se deduce de D. 41, 1, 86 (Ulp., 78 ed.), en que el jurista invoca la regla como algo que "se dice": "Quod dicitur, tot stipulationes esse, quot res [...]". Lo propio acaece en D. 21, 2, 32 pr. (Ulp., 46 Sab.): "Quia dicitur, quotiesplures res in stipulationem deducuntur, plures esse stipulationes [...]". De la discusión que el propio Ulpiano conduce a continuación, en D. 21, 2 32, 1, ¿podríamos inferir que la regla aún no era conocida por Salvio Juliano? Éste, en sus Digesta, había tratado —según dice Ulpiano— el caso del comprador de un esclavo que interpuso sucesivamente la actio quanti minoris por causa de diversos vicios aparecidos en el esclavo, primero por su fuga, y después por ciertas enfermedades que presentó. Juliano —dice Ulpiano— había advertido sobre la necesidad de procurar que el comprador no lucre consiguiendo dos veces la estimación del mismo vicio. Acto seguido, Ulpiano ofrece un ejemplo, siempre sobre la base de la actio quanti minoris, para demostrar la factibilidad de interponerla sucesivamente por vicios diversos. En fin, concluye que, según tal análisis, se podría interponer varias veces sucesivas la actio ex stipulatu, ahora, si merced a una estipulación el vendedor hubiera prometido al comprador que el esclavo vendido "no es fugitivo ni vagabundo" y resultare fugitivo y vagabundo, porque "no se ejercita por una estipulación, sino por muchas" ("neque enim ex una stipulatione, sed expluribus agatur"), sobre la base de que la única estipulación de no ser fugitivo ni vagabundo el esclavo, al contener dos objetos, se desdobla en dos estipulaciones. Es claro que Juliano se había referido, pues, a la actio quanti minoris y que Ulpiano aplica sus conclusiones a la actio ex stipulatu derivada de una estipulación. De acuerdo con ello, Juliano no tenía por qué haber invocado la regla "tot sunt stipulationes, quot corpora", y es Ulpiano el que la estudia a propósito de la promesa del vendedor, aunque aprovechando la discusión de Juliano. En consecuencia, este texto no nos sirve, en realidad, para deducir que Juliano no conocía la regla, y a lo más nos permite preguntarnos que, si la conocía, cómo es que no obtuvo lecciones de ella para su tema concerniente a la actio quanti minoris, como las que obtuvo Ulpiano.

Hay otro texto que nos puede dar cierto indicio: D. 45, 1, 97 pr. (Cels., 26 dig.). Ahí se discurre sobre esta estipulación: "¿Prometes que comparecerás y que, si no comparecieres, me darás un hipocentauroí ("Te sisti, nisi steteris, hippocentaurum dari?"). Celso decide que el caso será lo mismo que si se hubiese estipulado solo la comparecencia ("proinde erit, atque te sisti solummodo stipulatus esse"). Por cuanto respecto al fundamento de su decisión, Celso nada dice. Pero nosotros podríamos considerar que en aquella estipulación [claramente es una sola, con una única respuesta, aunque el autor dude entre si hay una única respuesta o una respuesta doble (p. 62)], el añadido "nisi steteris, hippocentaurum dari"es supervacuo, al modo de Sabino; pero también que, conteniendo dos objetos la estipulación, ella se desdobla en dos, de guisa que, de acuerdo con el principio "tot sunt stipulationes, quot corpora", la primera es útil y la segunda inútil. Ambas fundamentaciones de la decisión permiten llegar al resultado: proinde erit, atque [...]"; pues ambas conducen, en final de cuentas, a que sea lo mismo que si solo se hubiese dicho: "te sisti".

En D. 45, 1, 126, 3 (Paul., 3 quaest.) se discute una estipulación semejante a la anterior: "te sisti, et, nisi steterit, aliquid dari", supuesto que el "aliquid" prometido fuera imposible para el promitente —dice el texto—. Paulo finaliza su discusión con una frase también semejante a la de Celso: "y será como si yo hubiera estipulado que comparecieras" ("perinde erit, ac si sisti stipulatus essem"). En efecto, el paulino "perinde erit, ac"es equivalente al celsino "proinde erit, atque". Sólo que, antes de arribar a tal declaración, Paulo había dicho que "removida la segunda estipulación, la primera permanece útil" ("detracta secunda stipulationeprior manet utilis"). Paulo, pues, habla de dos estipulaciones: la primera y la segunda. Pero la estipulación era una sola. En consecuencia, él aplica implícita, pero claramente, la regla "tot sunt stipulationes, quot corpora". Vemos, pues, un perfecto paralelismo entre ambos textos, salvo en lo relativo al uso implícito de aquella regla por Paulo. Ahora bien, si Celso ya conocía esa regla, ¿por qué no la invocó? Podríamos, así, pensar en que más bien no la conocía. Claro que esta argumentación a silentio no es decisiva; y el asunto queda aún abierto.

Aparte de ello, la última conclusión que nosotros extraemos de todo el análisis precedente es que la frase "titileper inutilem non vitiatur", lejos de portar el principio rector de la nulidad parcial en D. 45, 1, 1, 5, sólo contiene su expresión, y es, vale decir, una manera de manifestar o describir la idea de nulidad parcial. El verdadero principio rector es, como quedó dicho, la regla "tot sunt stipulationes, quot corpora". Sólo que él vale para las estipulaciones.

A este mismo resultado llega el autor. Pero, si aquí hemos conducido esta larga discusión sobre D. 45, 1, 1, 5, es para hacer ver nuestro desacuerdo con el método del autor, demasiado dogmático y poco afecto al estudio histórico de las fuentes. En efecto, él despacha en pocas líneas la explicación de su contenido (p. 36), y pasa por alto la escisión que en él se encuentra y antes hemos presentado, entre su primera (hasta "habendamputo") y su segunda parte (el resto). En no pocos casos posteriores opera del mismo modo.

Lo cual nos da oportunidad de decir un par de palabras acerca de la metodología que actualmente se observa en uso prevaleciente en la romanística y que, principalmente, se caracteriza por su antinterpolacionismo. Este carácter se explica como reacción a los excesos a que llegó la romanística de la primera mitad del siglo XX, cuyo hiper-criticismo prácticamente disolvió el Digesto. Nosotros, en general, también creemos ser necesario evitar los excesos. Ahora bien, hay algo que en el hipercriticismo no se puede pasar por alto: que frecuentemente ese método era aplicado sobre la base de problemas objetivos, ora literarios, ora dogmáticos, ora conceptuales, presentes en los textos. Que se evite declararlos interpolados (o glosados), eso no hace desaparecer los problemas, que siguen presentes en demanda de una explicación satisfactoria. Yo creo que la absoluta prescindencia del método interpolacionístico —que puede ser provisionalmente usado como ensayo— ha conducido a una preterición del examen profundo de las fuentes; porque ese método, prudentemente administrado y usado no como fin sino como instrumento y ultima ratio, al menos tenía la virtud de obligarnos a un tal examen, que nos conducía a una mejor comprensión de los textos.

Para terminar, no deseo que quede la impresión de un general juicio negativo sobre este libro. En muchos casos no se puede sino que aceptar los resultados del autor; y desde luego tiene el mérito de haber presentado el tema en toda su extensión, de modo de permitir su visión completa.

 

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