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Revista de estudios histórico-jurídicos

versão impressa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.30 Valparaíso  2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552008000100050 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos XXX, 2008, pp. 686 - 689

BIBLIOGRAFÍA

SCHMOLLER, Gustavo, Política social y economía política (cuestiones fundamentales) [1897], trad. castellana de Lorenzo de Benito (Edición y estudio preliminar a cargo de José Luis Monereo Pérez, Granada, 2007), xxxvi + 308 págs.


Continuando con su ingente labor, nos presenta en esta ocasión José Luis Monereo Pérez dentro de la ya más que conocida colección Crítica del Derecho un nuevo volumen dedicado en esta ocasión a Gustav Schmoller (Heilbronn, 1837-Band Hazburg, 1917), intelectual, jurista, economista, historiador del derecho constitucional, miembro del Consejo de Estado prusiano, del Consejo de Brandenburgo en 1897 y del Senado prusiano, en representación de la Univ. de Berlín en 1899 y además uno de los principales representante del llamado “socialismo de cátedra”, personaje fascinante con el que entré en contacto al realizar mi tesis doctoral [Historiografía jurídica y económica y pensamiento jurídico-público, social y económico de Manuel Reventós i Bordoy (1888-1942), Servicio de Publicaciones de la Universidad de Málaga, Málaga, 2001, 519 pp.], por haber sido maestro en Berlín de mi biografiado y que mereció ser seleccionado por R. Domingo en Juristas Universales, vol. III, pp. 448-452.

El libro principia con un estudio preliminar del propio Monereo titulado “La “escuela nueva” en economía y la política de reforma social” de 36 intensas páginas donde el catedrático de la Universidad de Granada afirma que “Schmoller ha sido verdaderamente el más importante y el más influyente economista alemán de la segunda mitad del siglo XIX” y repasa con cierto detenimiento los aspectos más destacados de su ideario político-social y económico, su adscripción a la Verein für Socialpolitik, su visión del derecho, “propia de un historicismo crítico” y su influencia en España.

Tras el documentado y bien construido trabajo de Monereo, el libro se adentra en la traducción castellana del alemán fechada en Berlín el 29 de diciembre de 1897 que se inicia con un “Prefacio” de Schmoller donde comenta el contenido concreto del volumen que recensionamos que, en realidad, consta fundamentalmente de dos opúsculos. El primero recoge su polémica con Heinrich von Treitschke en su famosa Carta abierta aparecida por primera vez en los Jahrbücher für Nationalökonomie und Statistik (1874-1875), mientras que el segundo incluye su trabajo sobre la Economía Política, sus principios y su método que vio la luz primigeniamente en 1893 en el Handwörtelbuch der Staatswissenschaften de Conrad. A estos dos trabajos, y a modo de resumen de las ideas principales de ambos, Schmoller tenía intención de unir, tal y como especifica, su discurso académico de toma de posesión del Rectorado de la Universidad de Berlín pronunciado el 15 de octubre de 1897 aunque luego no lo hiciera. Ya en este “Prólogo” Gustav von Schmoller, jefe visible de la Escuela Histórica en Alemania -es el propio Schmoller quien en un artículo publicado en 1911 establece las líneas generales de la metodología empleada por la Escuela Histórica, indicando que el método adecuado es el inductivo de investigación junto al deductivo de exposición, sin caer en absoluto en la teoría abstracta deductiva- expresa la intencionalidad claramente didáctica de esta edición que escasos años después y con unas pocas ampliaciones daría lugar a su muy conocido Der Grundriss der Allgemeinen Volkswirtschaftslehre (Berlín, 1900-1904) en dos volúmenes que fueron concebidos por el propio Schmoller, como una obra más amplia extraída de su curso universitario que con anterioridad era manejado a través de cuadernos repartidos a los alumnos y que se veía muy circunscrito a las cuatro horas semanales del semestre de verano en que impartía clases. Las indicaciones de sus discípulos acerca de la conveniencia de que tratara de sistematizar sus descubrimientos y enseñanzas en una gran obra, fue el acicate fundamental que tuvo Schmoller para realizar su tratado que ha servido de referencia a innumerables economistas, historiadores de las instituciones políticas, sociales y económicas, e incluso al renovador de los estudios de la Ciencia Económica en España, Antonio Flores de Lemus (1876-1941). Estos Principios de doctrina económica general, en traducción castellana, gozaron inmediatamente de amplia difusión siendo una versión francesa de los mismos la que contribuyó a popularizar el pensamiento de Schmoller en España, quien entre otras cuestiones señala que su interés por la Sicología y la Sociología habían influido en la redacción de su propia obra en la que formula una Economía Política Histórica en la que se parte de una serie de fórmulas y principios claros, de definiciones precisas, merced a la idea de una gran nitidez expositiva que pueda ser transmitida al estudioso y al estudiante.

El opúsculo ya mencionado que recoge la polémica sostenida por Schmoller con Heinrich von Treitschke (1834-1896) constituye un resumen de los fundamentos de toda la ideología social del primero y en ella formula una exposición pormenorizada del papel de la Historia para la Economía Política y para el Estado, y respecto a la Justicia en el mundo económico, Schmoller se plantea si el reparto de los bienes obedece a una concepción ética de la justicia, criticando la noción de justicia distributiva en Aristóteles por considerarla superada, lo mismo que le resulta inadecuado su concepto tal y como fue formulado por Darwin, quien reconocía al más fuerte el derecho de avasallar al más débil y descartaba toda idea de reparto equitativo de los bienes de este mundo. También reproduce las ideas de Adam Smith tendentes -como las de sus continuadores- a establecer unas bases que preconizasen una reforma en el reparto de los bienes productivos conforme a un criterio de una mayor justicia absoluta. De esta forma, Adam Smith, como consecuencia de sus principios acerca de la libertad natural y la justicia, demandaba la libertad de domicilio y la libertad de industria. También se ocupó Schmoller de las teorías de Marx y de los partidarios del libre cambio dentro de la Alemania de su época, llegando a afirmar que la fortuna alemana de entonces era perfectamente legítima porque el bienestar existente no era fruto de la posesión de colonias o de la explotación de esclavos, sino del trabajo honesto de la burguesía alemana. Él se plantea que, siendo la justicia una virtud del hombre, la misma ha de configurarse como un hábito constante de la persona, para tratar de llevar a cabo una conformación de sus comportamientos y de sus acciones a unos posibles ideales que quepa configurarlos con el calificativo de justos, aunque, en cualquier caso, considera que en la realidad no se encuentra lo justo en sí, lo justo absoluto sino que éste permanece siempre en ideal, al cual la realidad puede aproximarse pero no alcanzar.

Gustav von Schmoller se detiene en el análisis, por un lado, de toda la doctrina relativa al suelo, los pueblos, las razas, a la técnica, junto a una noción de la Economía Política desde el punto de vista de su constitución social, mientras que, por otro lado, la idea matriz era el proceso social, la circulación de bienes, el intercambio de producción, al mismo tiempo que también se reproduce la teoría general histórica del desarrollo económico, advirtiendo que el concepto de Economía Política se había formado, por primera vez, en torno a los siglos XVII y XVIII. La noción es lo que los ingleses llaman Political Economy, los alemanes denominan Economía de Estado o Economía Nacional, mientras que para los franceses es Economía Política, o en España, Economía Política dentro de las Facultades de Derecho y Política Económica en las de Ciencias Económicas, concepto que enlaza para Schmoller dos nociones fundamentales. Se trata de un fenómeno de conjunto que reposa sobre la actividad económica del hombre y que -al mismo tiempo- recibe sus órdenes de la existencia de las sociedades humanas. Schmoller formulaba una definición de la Economía Nacional, como aquel conjunto organizado unitariamente por las economías individuales y corporativas que existen en el interior de un Estado, bien aparezcan dentro del mismo como superpuestas o bien como yuxtapuestas, incluyendo naturalmente la propia estructura económica del Estado. Así, es un conjunto unitario en el que se integran tanto las instituciones como los comportamientos sociales, económicos y políticos de los miembros integrantes de la nación. Dentro de la misma tienen su importancia los instrumentos y los grupos, el propio Estado, las iglesias nacionales, las actividades sociales, los municipios, los órganos intermedios, etc. En otro orden de cosas, a la hora de analizar el método estadístico y el método histórico, Schmoller sostiene que la Estadística es una ciencia reciente mientras que la Historia es una ciencia antigua. Por un lado, la Estadística no está privada de su función auxiliar mientras que la Historia con la Filosofía es la más universal de todas la ciencias tanto para Schmoller como para algunos otros como Sybel o Berkheim, manteniendo ambas ciencias grandes relaciones con la Economía Política y ejerciendo una gran influencia sobre las mismas. Para Schmoller, autores como Savigny, Waitz y Einchhort, son los fundadores de la Historia del Derecho en Alemania, mientras que Niebuhr y Ranke son los fundadores de la Historia Moderna; Böckh, Arnold, Maurer y Nitzsch, de la Historia económica; y List, Roscher, Hildebrand y Knies los primeros economistas que reconocieron la importancia extraordinariamente creciente de la Historia para la Economía Política.

Schmoller, sigue en sus concepciones a Eugen von Böhm-Bawerk (1851-1914), Joseph Conrad (1839-1915), que fue uno de los directores de los Jahrbücher für Nationalökonomie und Statistik de quien destaca sus teorías sobre el interés y el esquema orgánico que delineó en torno al proceso económico; Ludwig Joseph Brentano (1844-1931), Charles Robert Darwin (1809-1882), Charles Davenant (1656-1714), John Stuart Mill (1806-1873), Friedrich Ratzel (1844-1904), en quien destaca sus análisis antropogeográficos y etnológicos, que dieron notable fama a este estudioso originario de Karlsruhe, y a David Ricardo, deteniéndose Schmoller en su noción de economía nacional individualista, en la teoría del valor del cambio, en la graduación de las condiciones y coste de la producción, en la teoría del salario, en la base histórica de su interpretación sobre la renta fundiaria y en las teorías de las crisis y del librecambio. También sigue a Spencer, a Tocqueville, Giovannibattista Vico, Adolph Weber, Alfred Weber, Teodor Waitz, Adolph Wagner, y particularmente a Adam Smith, el autor más citado por Gustav Schmoller, de quien comenta su concepción ética, su visión naturalista, la noción de economía nacional individualista, la relación entre política y población, su teoría impositiva, su crítica a la burocracia, las causas de la división del trabajo, la productividad de la agricultura, del comercio, de la industria, el valor de cambio, el valor de uso, la naturaleza del trabajo y del capital, la división del capital, la teoría del interés y la de los salarios, su teoría de la libertad y la concurrencia y aquella que tiene sobre la renta. Schmoller se muestra también atraído por los planteamientos de Max Weber aunque sostuvo con él una fuerte polémica que ha sido puesta de mani?esto, entre otras cosas, en lo referente a una sólida democratización de las estructuras económicas de Alemania. En efecto, a comienzos del verano de 1895, Max Weber pronunció en lo que sería su segundo semestre en la Universidad de Friburgo de Brisgovia, la lección inaugural oficial de toma de posesión de la cátedra de Economía Política; dicha lección influiría decisivamente sobre la significación que iba a adquirir lo nacional como factor de poder político en Naumann y en el partido que éste fundaría en noviembre de 1896, denominado Nationalsozialer Verein. En dicha lección inaugural, Max Weber criticó el método de la ciencia económica alemana de su época, que pretendía obtener juicios de valor sobre los hechos económicos partiendo de conocimientos específicamente económicos sobre su objeto de investigación. La crítica que efectúa Weber a la escuela histórica alemana, dentro de la cual se había contado a sí mismo y con cuya metodología había escrito sus primeros trabajos históricos, la desarrolló en años posteriores en sus artículos de la Wissenschaftslehre, entre 1903-1906. Sin embargo, es en su Die protestantische Ethik und der “Geist” des Kapitalismus donde recoge algunos de los principales planteamientos de Oppenheimer, Lieffmann o Rodbertus y en la que explicita de forma más clara sus esfuerzos para la construcción de una verdadera Sociología Económica.

Felicitamos a José Luis Monereo por esta interesante edición que contribuirá a mejorar el conocimiento de Schmoller entre los actuales sociólogos y economistas españoles.

María Encarnación Gómez Rojo
Universidad de Málaga

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