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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.31 Valparaíso  2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552009000100024 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos
XXXI (Valparaíso, Chile, 2009)
[pp. 478 - 480]

BIBLIOGRAFÍA

Dellaferrera, Nelson, Procesos canónicos. Catálogo (1688-1888) Archivo del Arzobispado de Córdoba (Buenos Aires, Pontificia Universidad Católica Argentina, Facultad de Derecho Canónico, Instituto de Historia del Derecho Canónico Indiano, 2007), 1007 págs.


En 1990 el autor publicó un catálogo de causas matrimoniales del obispado de Córdoba que iba de 1688 a 1810, en el que se incluían 95 fichas dedicadas sólo a las causas matrimoniales. El presente catálogo complementa ampliamente el anterior, que se incluye en su totalidad en estas páginas. Se trata de la publicación de 2374 fichas en que se describen los procesos judiciales conocidos por el tribunal eclesiástico de Córdoba entre 1688 y 1888, en los rubros más importantes de la actividad de un tribunal eclesiástico de la época, esto es, causas por esponsales, de divorcio, de nulidad de matrimonio y penales. Como lo explica el autor en la introducción, las fichas ahora publicadas recogen de manera resumida un total de 16.170 fojas, escritas casi siempre por ambos lados, que representan casi íntegramente la administración de justicia eclesiástica en el antiguo Tucumán y en la diócesis de Córdoba.

Las causas por esponsales van de 1702 a 1880 y son una fuente importante para conocer las costumbres de la época y contrastar la legislación canónica con la civil. Las causas de divorcio y nulidad van desde 1688 a 1888, año este último en que se dictó la ley de matrimonio civil que hizo que los juicios de divorcio pasaran a ser dirimidos por la autoridad civil, siendo más numerosas las causas de divorcio que las de nulidad; para las primeras, el autor hace una aclaración con el fin de comprender mejor las fichas: el divorcio perpetuo se concedía únicamente cuando se lograba probar la causal de adulterio; en los demás casos, el divorcio se concedía por tiempo determinado a menos que el esposo no se convirtiese ni con la oración, ni con las penitencias, ni con las correcciones que le proponía el juez, haciendo intolerable la vida del otro esposo y de los hijos, casos en los que el divorcio se declaraba por tiempo indefinido. Se advierte, además, un procedimiento diferente tratándose de procesos anteriores y posteriores al Código Civil de Vélez Sársfield. Las causas penales van desde 1699 hasta 1871; versan, por lo general, sobre la violación del derecho de asilo, clérigos que castigaban a sus fieles incluso con efusión de sangre o los injuriaban de hecho, inobservancia de la residencia parroquial, negligencia en el cumplimiento de los deberes parroquiales y remoción del oficio de párroco, desacato y desobediencia de clérigos pendencieros, clérigos que han agraviado con su conducta a la justicia secular, y otros.

En cada caso se describe el respectivo expediente con la indicación pormenorizada de los datos; en muchos casos se recogen y transcriben las partes más importantes del mismo y el texto de la sentencia cuando se ha considerado conveniente hacerlo. Es por lo que la información que aquí se recoge ha de ser útil no solo para el historiador del Derecho, sino también para el historiador de las mentalidades o de la vida privada, pues se recoge información, no pocas veces detallada, de los asuntos protagonizados por quienes se vieron envueltos en estos menesteres judiciales, proporcionando ricos datos históricos, antropológicos y sociales, amén de la información teológico que emerge de ellos. Preciso es tener presente, sin embargo, la especial clave de lectura con que hay que aproximarse a esta amplia información, pues la labor judicial de la Iglesia queda supeditada a un principio que ha de inspirar permanentemente la actividad no sólo de los jueces, sino que, en general, de quienes actúan con el Derecho, principio metajurídico lo llama el autor de este catálogo, cual es que la ley suprema en la Iglesia es la salvación de las almas, y a esta suprema ley hay que estar permanentemente sometidos. Es lo que explica, por ejemplo, algunas de las obligaciones impuestas por sentencia a los esposos, como la de hacer ejercicios espirituales, porque, precisamente, lo que se perseguía era ese supremo fin, que sigue siendo, hoy por hoy, suprema lex in Ecclesia, como lo dice el último canon del vigente código canónico.

Es de poner de relieve el período que abarca este catálogo, pues no se refiere sólo al período indiano, sino que abarca buena parte del siglo XIX, un siglo un poco olvidado por la historiografía hispanoamericana; lo que resulta tanto más interesante toda vez que es posible advertir los cambios que se van produciendo en la administración de justicia eclesial con el paso de los años, de las ideas nuevas que se van introduciendo y de la legislación que se va produciendo. Con este catálogo se ha dado inicio a las publicaciones en las que habrá de intervenir el recientemente creado Instituto de Historia del Derecho Canónico Indiano, en el seno de la Facultad de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad Católica Argentina, una de cuyas finalidades es el estudio y la investigación de ese Derecho canónico particular surgido en el siglo XVI.

Estas páginas han sido posibles porque el archivo histórico de la diócesis ha sido conservado con cuidado, habiéndose preocupado de él los prelados que a lo largo del siglo XX gobernaron esa iglesia particular. Y, por cierto, han sido igualmente posibles gracias al esfuerzo de su autor, pues son muchas las horas de trabajo, me imagino que a veces agobiante, que hay volcadas en ellas y que agradecemos, pues nos permiten acceder, sin tener que desplazarse, a una información detallada y pormenorizada de parte importante de los fondos judiciales del archivo cordobés.

Carlos Salinas Araneda
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Chile