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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.31 Valparaíso  2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552009000100027 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos
XXXI (Valparaíso, Chile, 2009)
[pp. 485 - 486]

BIBLIOGRAFÍA

Fernández de Buján, Antonio, Jurisdicción y arbitraje en Derecho romano (Madrid, Iustel, 2006), 241 págs.


El autor es sobradamente conocido por sus trabajos en torno a la jurisdicción voluntaria en el Derecho romano, tanto monografías como artículos en revistas especializadas, de modo que su cercanía con el tema constituye una garantía de la calidad de la obra. Ésta, en términos generales, es una obra de síntesis que se enmarca en la tradición de la Romanística española de atender con preferencia a los problemas del proceso. Como se sabe, el impulso de la Escuela Compostelana al examen del Derecho romano como un sistema de acciones, supuso para los romanistas españoles una directriz importante en su quehacer académico. En medida considerable, una parte del prestigio de la Romanística hispánica radica, precisamente, en esta orientación y esta obra es merecedora de tales honores. Sirva lo anterior para describir el contexto en el que se enmarca la obra del A. Pasemos ahora a un examen de su organización.

La obra, como ya se adelantó, es de síntesis -en cuanto exposición concentrada de un conjunto de temas ordenados en torno a un núcleo- y puede decirse que tiene una orientación formativa, lo que se ve reforzado por el carácter sistemático que exhibe. Los temas abordados en ella comprenden a los que son objeto usual de tratamiento en la mayoría de los cursos universitarios de Derecho romano; sin embargo, la sola extensión del texto anuncia que los temas que en la mayoría de las exposiciones sistemáticas reciben un tratamiento acotado, aquí son objeto de una explicación ampliada y enriquecida. La obra está dividida en seis capítulos, al final de cada cual se encuentra un repertorio bibliográfico ordenado cronológicamente. Ello compensa la ausencia de notas a pie de página y confirma su carácter formativo. La redacción de la obra es fluida, sobria, clara y, sobre todo, amena, todo lo cual permite barruntar que su aceptación por el público universitario debiera ser amplia; no menos, desde luego, entre los lectores especializados.

El capítulo I lo dedica el A. a los temas relacionados con la jurisdicción, dentro de los cuales aborda aquellos que tienen que ver con la siempre problemática relación iurisdictio-imperium, con los fundamentos de la diferenciación entre jurisdicción contenciosa y voluntaria y el destino que el curso de la historia del Derecho romano hubo deparado a las nociones de "jurisdicción" y "proceso". El capítulo II viene dedicado a la administración de justicia; en él se describen los conceptos clave, a saber, actio, iurisdictio, iudicatio y "partes", con especial énfasis en los problemas de la representación. El capítulo III está dedicado a las legis actiones; la exposición se corresponde con las habituales, en el sentido de diferenciar acciones declarativas y ejecutivas a propósito de la fase in iure, para luego dedicar un apartado a la fase apud iudicem y otro a la ejecución de la sentencia. El capítulo IV se destina al procedimiento formulario, en que se sigue un patrón de exposición similar al anterior, en el sentido de ordenar la exposición de las materias desde la bipartición del proceso. A su turno, el capítulo V viene destinado al procedimiento extraordinario, a cuya exposición agrega las de la jurisdicción eclesiástica y lo que el A. denomina "protección pretoria extraprocesal", equivalente a lo que en otras exposiciones se denomina "recursos complementarios de la jurisdicción del pretor" o, más sencillamente, "recursos parajurisdiccionales". Finalmente, el capítulo VI se destina al arbitraje, con toda seguridad, uno de los más interesantes del libro.

La bibliografía, como se adelantó, está ordenada al final de cada capítulo, lo que permite no sólo reconstruir los fundamentos de muchas de las convicciones del autor, sino también observar las diferentes lecturas que han sido promovidas por los romanistas en aquellas zonas que acusan una mayor necesidad de conjeturas. Ello explica también el carácter selectivo del material bibliográfico presentado. Se echa en falta, eso sí, un proceder más claro a propósito de los autores que finalmente aparecen registrados, puesto que se dan casos en que autores que son citados, incluso más de una vez en un capítulo -junto a la descripción de su correspondiente postura acerca de un problema- no aparecen, finalmente, en la bibliografía. Sólo a modo de ejemplo, así ocurre en el capítulo VI con Bonfante, Burdese, Huvelin, Magdelain y Schiavone, por nombrar algunos. Creo muy conveniente, sobre todo en una obra orientada a un público universitario, no escatimar esfuerzos en orden a que los autores citados sean siempre recogidos en la bibliografía. En un ambiente universitario en permanente cambio, como lo es el actual, en que se coloca en el estudiante parte importante de la responsabilidad por su aprendizaje, es importante poner a su disposición toda la información necesaria, particularmente aquella que el propio docente -en este caso, el A.- ha considerado importante en su exposición.

Es probable que el lector especializado pueda encontrar puntos de discrepancia con el autor en algunos extremos; toda obra científica, por lo demás, los ofrece y esta no es la excepción. Con todo, una valoración global del libro de texto ofrecido por el A. será necesariamente muy positiva. Una obra que, como esta, exhibe tantas fortalezas en su arquitectura, en la proporción homogénea del tratamiento de cada uno de los temas, en la claridad expositiva, en la constante vinculación con problemas del Derecho moderno y en la exposición de las principales hipótesis acerca de los problemas críticos, sólo puede ser calificada como una genuina contribución a la disciplina y su transmisión.

Patricio Lazo
Universidad de Antofagasta (Chile)