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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.31 Valparaíso  2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552009000100028 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos
XXXI (Valparaíso, Chile, 2009)
[pp. 486 - 488]

BIBLIOGRAFÍA

Fezzi, Luca, Il tribuno Clodio (Roma - Bari, Laterza, 2008), 147 págs.


Se trata de un libro de reducido formato que contiene una síntesis de la vida y obra de Publio Clodio Pulcro (93/92-52 a. C.), conocido personaje enclavado en el enrarecido clima de las violentas perturbaciones políticas que vivió Roma a fines de la república. Coetáneo de César, Pompeyo, Cicerón, Craso, Catón, etc., se movió en esa escena, ya como amigo o adversario, en torno a ellos. De origen patricio, enlazado con una de las estirpes de mayor abolengo en Roma -la gens Claudia- se pasó con posterioridad a la plebe (transitio ad plebem) al hacerse adoptar por uno de este linaje (Fonteyo), motivado por intereses políticos, como era su pretensión de acceder al tribunado y conseguir el exilio de Cicerón, objetivos que pronto alcanzaría. Así, a partir del año 59, trocó su nombre por el de Publio Clodio Pulcro.

El libro consta de cinco apartados: "La Roma di Publio Clodio Pulcro", "Da patrizio a plebeo", "Il tribunato", "Dopo il tribunato" y "Epilogo". Su eje central -acorde con el título del libro- lo constituye el tribunado de Clodio ("Il tribunato"). En él se describe su febril actividad legislativa desplegada cuando asume el tribunado en el año 58 a.C.: la lex frumentaria que distribuía gratuitamente grano a Roma, y entregaba el control de su aprovisionamiento y distribución (cura annonae) a un prosélito suyo; las leyes contra el obstruccionismo constitucional al limitar ahora los efectos de la intercessio y la obnuntiatio (malos presagios que revelan los auspicios), a fin de impedir el aplazamiento de las asambleas populares; la restricción de la antigua facultad de los censores de poner nota desfavorable a los malos ciudadanos (lex Clodia de censoria notione); la alteración de la competencia senatorial respecto de ciertos territorios extraitálicos; el restablecimiento de las fiestas en honor de los lares compitales- suprimidas una década antes- que al reunir a gente de la baja plebe, artesanos, pequeños comerciantes y aún esclavos, servían de instrumentos de presión a sus intereses, amén de ampliar la libertad de asociación ; además las leyes que sancionaban con el exilio la muerte de un ciudadano romano sin juicio regular (lex de capite civis Romani) y específicamente la que dispuso el destierro de Cicerón (lex de exilio Ciceronis) en razón de haber ordenado la pena capital contra los secuaces de Catalina, y que de paso afectaba la legitimidad del senatus consultum ultimum en cuya virtud había actuado el cónsul, etc. Todo un programa político popular, como correspondía a uno de los caudillos de dicho ideario. Le antecede un título ("La Roma di Publio Clodio Pulcro") en que se describe apretadamente el ámbito geográfico que a la sazón comprende Roma, algo sobre los órganos de su estructura constitucional, en que destaca la forma y grado de participación de los ciudadanos en los comicios, un poco respecto de los magistrados y el senado, y un par de referencias sobre los diversos estratos sociales entonces existentes. En el título que sigue ("Da patrizio a plebeo") trata sobre del origen familiar aristocrático de Clodio y su renuncia a él por cambio a otro de rango inferior, acto suya perfección requería cumplir con un complejo trámite -autorización de la divinidad y del cuerpo cívico-, ya que romper con los antepasados y adquirir una nueva identidad no era poca cosa, dada las implicancias de toda índole -religiosas, sociales y políticas- que conlleva; y también del ruidoso escándalo que produjo la sacrílega y subrepticia presencia de Clodio en los ritos de la Bona Dea (protectora de la fecundidad y la vida del hogar) reservada sólo a las sacerdotisas vestales, todo con alusión a los tantos efectos que ello ocasionó en la sociedad romana del momento. Y su parte final ("Dopo il tribunato") relata todo lo que significó el regreso del destierro de Cicerón a la Urbe, y el progresivo eclipse de la actividad política de Clodio, aunque todavía con algún destello, como fue su acceso a la edilidad y su abortada pretensión a la pretura, amén su actividad siempre vinculada a tumultos y motines callejeros, en los que era un verdadero experto, pero en los que encontraría la muerte en una refriega con los hombres de Milón, en la via Appia el año 52 a.C.., y que Cicerón defendiera en uno de sus más logrados discursos forenses. En el cierre de la obra ("Epilogo"), el A. hace alusión en un par de páginas a los sucesos, no exentos de violencia, que siguieron a la muerte de Clodio, y que confirman la popularidad que aún gozaba entre la gente de su facción, hecho que movió al senado a votar un nuevo senatus consultum ultimum; y concluye con una breve apreciación general sobre la actuación política del tribuno, depurada de las oscuras aristas que por ejemplo nos ofrece el retrato ciceroniano.

Por cierto no obstante el carácter controvertido de Clodio, a quién Mommsen califica de "hombre ligero y disoluto, pero hábil de audaz", el A. adopta una actitud cautelosa en ese sentido. No suele ser esto lo corriente ni en las fuentes ni en la historiografía alimentada por aquellas. Así, en la principal de las primeras, Cicerón (post reditum in Senatu, pro domo, pro Roscio, pro Milone, etc.), dirige contra aquél su andanada más virulenta de epítetos y denuestos en razón de haber sufrido en carne propia el destierro y la destrucción de sus bienes, por decreto del tribuno. Por ello, convertido éste en blanco del furor del abogado, le da motivo -como en tantas otras ocasiones- para pulsar los tonos más diversos de su lenguaje oratorio, ya iracundo, quejumbroso, mordaz, irónico.

En la narración de su trama el A. omite la indicación de aparato bibliográfico, pero trae a cuenta, cuando a su parecer lo requiere, la mención o cita de fuentes antiguas. Se añaden al libro cuatro secciones : un selecto listado bibliográfico, separado por materias, acerca del protagonista; un cuadro cronológico de hechos importantes vinculados a su vida; un glosario de diez y seis voces extraídas preferentemente del lenguaje constitucional romano (así cónsul, edil, tribuno, etc.) seguido de una breve explicación de su significado, a fin de facilitar la comprensión del lector no familiarizado con esta materia; y por último un elenco de fuentes antiguas, naturalmente singularizadas con el nombre de autor, obra y apartado, en que se encuentran referencias expresas a Clodio (así Cicerón, Tito Livio, Plutarco, etc.).

Es este un libro entrañable en su brevedad, que logra ofrecer un cuadro completo y claro acerca de lo que fue la tormentosa vida del tribuno; y también sugerente y no menos ambicioso al dejar abierta interrogantes que afloran del examen de las fuentes que a menudo recurre el A. Una obra no solo útil para quien quiera aproximarse al tema, sino también para el que pretenda indagar con mayor profundidad acerca de él, aprovechando los hilos que ella misma pone a disposición del lector.

Italo Merello
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Chile