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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  no.34 Valparaíso oct. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552012000100017 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos
XXXIV (Valparaíso, Chile, 2012)
[pp. 515 - 519]

Bibliografía

Brufau Prats, Jaime - Sánchez-Lauro, Sixto, Domingo de Soto, OP., Relecciones y opúsculos (Salamanca, Editorial San Esteban, 2011), II, 2, 617 págs.


Último volumen de la colección dedicada a las relecciones, opúsculos y otras obras menores de fray Domingo de Soto, OP. En sí es el quinto volumen de la colección que publica la Editorial San Esteban dedicada a este ilustre dominico.

En esta obra se publican diversos textos de Domingo de Soto con sus estudios introductorios. El primero es la relección De haeresi, a cargo de Sixto Sánchez- Lauro; y el resto, diversos textos, a cuenta del catedrático Jaime Brufau (relecciones, cartas, y otros trabajos de Soto).

Como ocurre con los otros volúmenes de la colección, también en este caso se opta por publicar la edición príncipe de cada uno de los textos que se estudian y analizan, con su edición crítica a partir de su cotejo con todos los manuscritos existentes conocidos. E incluso, si existen versiones en latín y en romance, se publican ambas para su mejor comprensión y comparación.

A) Edición a cargo de Sixto Sánchez-Lauro:

La primera obra que se publica es la relección De haeresi, con el estudio introductorio y la edición crítica a cargo de Sixto Sánchez-Lauro.

El autor destaca del texto que se encuadra en la disciplina académica vigente en su tiempo en la Universidad de Salamanca, donde los titulares de las cátedras cada año, debían dar una relectio o repetitio sobre alguno de los temas desarrollados en las lectiones ordinarias del curso.

La relección que nos ocupa corresponde al curso 1538-1539, en el que Domingo de Soto tenía asignada la Cátedra de Vísperas, de Teología acerca de la Fe. El texto ha llegado a nosotros a través de tres manuscritos existentes en archivos de Valencia, Palencia y Sevilla; aunque ninguno es original, pues se trata de copias del s. XVI.

En esta obra se desarrollan seis aspectos: la existencia de la herejía y su utilidad; su naturaleza y la condición del hereje; la distinción entre herejía, cismas y proposiciones erróneas y temerarias; el hereje y su condición; las penas; y la posible reconciliación del hereje.

Sánchez-Lauro describe con detalle los tres textos; y publica finalmente la copia palentina por considerarla la mejor transcripción, para luego elaborar un muy completo aparato crítico que permite hasta corregir otras versiones defectuosas.

Incluso se revisan las citas del propio Soto, detectando numerosos errores que también se subsanan, debidos en su mayor parte a que el dominico trabajó con versiones no siempre originales de sus fuentes y acostumbraba a no comprobarlas.

Sánchez-Lauro destaca la elección por Soto de este tema; de hecho el afirma haberlo hecho por estimar que la escolástica lo había tratado muy poco, a pesar de su importancia y trascendencia.

Soto define la herejía y alude a la permisividad divina hacia este mal y sus razones (esencialmente por su función purificadora). Trata también de la naturaleza de la herejía y del hereje básicamente como expresión de infidelidad (de paganos, e igualmente de cristianos como de judíos).

Herejía como error frente a principios y proposiciones católicas; pero aún cabría distinguir entre una proposición herética y una proposición errónea. El error como inicio, y la herejía propiamente dicha en tanto que aceptación final del error como una verdad de fe.

El autor aún va más allá y señala la diferencia entre herejía y cisma. El cisma supondría la desobediencia a los preceptos de la Iglesia; y la herejía, la ruptura de la fe. Ello sin perjuicio de que se consume un cisma tras la asunción de proposiciones heréticas.

B) Ediciones a cargo de Jaime Brufau:

El Dr. Jaime Brufau se encarga de la edición y del estudio de otros textos de Domingo de Soto.

1. Las Cartas dirigidas al emperador Carlos V (dos de Soto y una del arzobispo de Sevilla), en relación con el proceso que la Inquisición dirigía contra el canónigo hispalense Juan Gil, conocido como Dr. Egidio.

Con sus cartas, Soto se arrepiente de haber propuesto en su día al Dr. Egidio como nuevo obispo de Tortosa, para lo que entonces le reconoce como inhábil (aun admitiendo su posterior abjuración como sincera y considerándolo como “un buen hombre”).

2. Relección sobre si los judíos conocieron que Cristo es Hijo natural de Dios.

Un texto incompleto y que corresponde a otra lección académica. El fragmento que se publica procede de la Biblioteca Apostólica Vaticana, y Brufau nos lo describe con sumo detalle.

Un texto con adiciones manuscritas hechas por el copista del documento, quizás dictadas por el mismo Soto. Esta y otras cuestiones (errores y correcciones y adiciones) dificultan la tarea de fijar un texto fiel a su original.

Del documento se desprende que la lección a la que se refiere y desarrolla, se divide en tres partes: i) Aquella relativa a lo que el pueblo judío estaba obligado a creer; ii) Sobre lo que realmente creía; y iii) Respecto la incredulidad y la temeridad que muestra este pueblo al crucificar a Cristo, un crimen muy grave.

Brufau fecha el texto original en el curso 1554-1555.

3. Deliberación en la causa de los pobres.

Un opúsculo de Domingo de Soto con el que trata el problema del pauperismo en Castilla. Los pobres y los mendigos aumentan rápidamente, con los desafíos y problemas que ello conlleva y provoca; y el autor insiste en la necesidad de tomar decisiones y aprobar medidas normativas para solucionarlo.

Soto se refiere a la normativa que se dicta en ese momento, real y municipal, que él considera inadecuada, con un contenido que incluso estima contrario a la caridad y a la justicia. Aún así, elabora un estudio de esa normativa desde la perspectiva de la ética cristiana, para, en definitiva, defender a quines él consideraba injustamente afectados por las normas que se iban creando y aplicando.

Un texto escrito en latín y en romance, que se remite con frecuencia al Corpus Iuris Canonici (cita especialmente el Decretum de Graciano). Obra elaborada a partir de las lecciones de Soto sobre la limosna, y partiendo de dos principios básicos: el derecho de todo ser humano a pedir ayuda para cubrir sus propias necesidades; y el de la protección jurídica que gozan aquellos que lo hacen. Y todo ello, como indicábamos, en un contexto de crisis económica y política, de una sociedad que requiere una reestructuración en todos los ámbitos.

Aún así, Brufau insiste en la circunstancia de que Soto no acierta “a ver las causas de tal situación, (ni) supo indicar los caminos adecuados para darle salida o, al menos, para paliarla de modo eficaz”.

En esta edición se reproducen los dos textos conocidos, publicada en la edición príncipe de 1545. Brufau describe cada uno de ellos, con sus principales detalles, sus fuentes con especial mención a las jurídicas, y luego aún relaciona las ediciones posteriores de ambas versiones.

En la obra que presentamos, Brufau incluso incorpora y publica en la edición, con sus comentarios, las Pragmáticas y Leyes, Provisiones y Cédulas que el dominico menciona y comenta. Se trata de disposiciones normativas reales, sobre todo de Carlos I y Felipe II, relativas a los pobres, “ladrones y rufianes, y vagabundos, y ... los holgazanes, ... y los esclavos”, y otros colectivos marginados como los gitanos o los “egipcíacos”.

4. Summa de la Doctrina Christiana.

Nueva obra de Soto, impresa en 1552. Un catecismo en siete capítulos, precedidos de un prólogo; cada capítulo se divide en varias cuestiones, y concluyen con una Declaración, o exposición doctrinal sobre lo tratado en cada uno de ellos. Ya cada Declaración final va seguida de los textos del Padrenuestro, del Ave María y de la Salve Regina.

En esta obra Soto trata acerca: del significado del ser cristiano; del contenido de la Fe, de los Sacramentos, de los Mandamientos, de los pecados, de los dones del Espíritu Santo, etc.

Su objetivo no es otro que el de instruir, de “poner remedio a la ignorancia religiosa” de todos los sectores sociales. Y sus destinatarios son, principalmente los niños, aunque también se dirige a los adultos.

En todo caso esta obra no constituye un caso aislado, pues en el s. XVI ya hay una muy amplia producción de catecismos. Sin embargo, el Catecismo de Soto es breve, en romance, en forma dialogada, y con ese resumen final de cada capítulo, llamado Declaración, donde se sistematiza todo lo tratado en el mismo.

5. Tratado del Amor de Dios.

Última obra de Soto en esta extraordinaria edición, y que no se ha conservado en su versión original sino a través de una impresión del s. XVIII. En todo caso Brufau acepta la paternidad de Soto sobre este texto, en base a la afirmación que estima correcta en tal sentido, de su editor, Blas Román, y del P. V. Beltrán de Heredia, OP., su prologuista.

El impresor madrileño afirma que tal ejemplar es una copia del manuscrito original. Obra escrita también en romance, pretende descubrir o mostrar a la gente el Amor de Dios, y se divide en tres capítulos denominados Tratados referentes al “amor que Dios nos tiene, el que le debemos y el que debemos tenernos unos a otros” (oponiéndose en cualquier caso a la tesis luterana de que la fe basta para justificar ese amor).

Soto parte de la creación misma del Universo y del hombre, y siempre con una exposición sistemática, pretendidamente sencilla, llana y simple, sin perjuicio de mostrar su nivel erudito y un talante propios de la docencia universitaria.

Su objetivo, como siempre, la instrucción religiosa del pueblo sencillo, proponer un sistema de vida ordinario para su crecimiento sobrenatural.

Esta magnífica edición concluye con un índice “locorum Sacrae Scripturae” (de los textos bíblicos y de sus citas en las obras de Soto), y otros sumarios sobre las fuentes jurídicas (del “Corpus Iuris Civilis”, “Corpus Iuris Canonici”, “Iuris Hispanici”), y otras fuentes escritas de autores a las que nuestro autor dominico recurre. Finalmente ya figura un completo índice onomástico elaborado por Brufau y Sánchez-Lauro según los estudios que publican.

Tenemos ante nosotros una aportación innovadora, rigurosa; una obra conjunta de esos excelentes estudiosos del derecho, los Drs. Jaime Brufau y Sixto Sánchez-Lauro, que nos facilita considerablemente la comprensión y el estudio de la obra de fray Domingo de Soto, de los textos que se editan y de otros con los que nuestros autores los relacionan.

Unas relecciones y unos opúsculos expresión del sentir religioso y espiritual de su autor, con un claro objetivo de divulgación y difusión de los principios de la doctrina cristiana entre la gente sencilla en ese convulso siglo XVI, con la reforma luterana y sus graves secuelas para la Iglesia Católica.

Josep Serrano Daura

Universitat Internacional de Catalunya, España

 

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