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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  no.34 Valparaíso oct. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552012000100037 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos
XXXIV (Valparaíso, Chile, 2012)
[pp. 571 - 573]

Bibliografía

Tzitzis, Stamatios, Nietzsche et les hiérarchies (L'Harmattan, París, 2008), 157 págs.


Fruto de un importante seminario organizado por el Departamento de Filosofía penal del Instituto de Criminología de París, que tuvo lugar en la Universidad Panthéon- Assas, surge el presente volumen, dedicado a la figura de Friedrich Nietzsche (1844-1900), que tiene un notable interés histórico-jurídico e histórico-político. El simposio lleva por título “Nietzsche, Hiérarchie, Normes et Régles”.

Ha sido coordinado por Stamatios Tzitzis, investigador en Historia y Filosofía del Derecho en la Universidad Panthéon-Assas. Se compone de seis trabajos realizados por eminentes personalidades pertenecientes a diferentes disciplinas. Sobre una representativa selección de sus más destacadas obras, los ensayos se enmarcan en una diversidad de pensamiento, que permite al lector hacer una aproximación desde múltiples perspectivas.

En la introducción a cargo del propio Stamatios Tzitzis se pone de manifiesto la pretensión de abordar el estudio de Nietzsche desde un nuevo enfoque con el único propósito de entender las urdimbres políticas o jurídicas de las sociedades modernas. Tzitzis hace especial hincapié en la genealogía de la Moral como origen de su filosofía trazando la deconstrucción del mundo griego clásico para crear valores nuevos a partir de la voluntad del superhombre. Define su pensamiento como metódico y apodíctico y subraya su espíritu aristocrático llevado hacia el hybris por la fascinación de una vida de celebración dionisiaca; argumentando que su orgullo le hace sobrepasar el mundo con la fuerza del superhombre. En un mismo orden de cosas, otra de las cuestiones tratadas en el presente volumen, de cardinal importancia, es la referida a la voluntad de poder sobre la que el filósofo dirá que: “Al más importante apetito del hombre –su voluntad de dominio–, a este instinto se le da el nombre de libertad”. Ante dicha aseveración, no es de extrañar que Nietzsche encuentre su encaje en el marco de las corrientes deterministas que diluyen el sentido de la libertad.

También sobre la voluntad de poder versa la primera ponencia a cargo de Paul Valadier, profesor emérito de las “Facultades jesuitas” de París. Reflexiona acerca de su conceptuación como: necesidad natural inmanente al ser; el propio Nietzsche establecía, a su vez, una jerarquía ontológica y existencial con base en la desigualdad misma. De otro lado, Valadier se detiene, en otro momento en un análisis comparativo con las tesis de Alexis de Tocqueville y enfatiza su argumentación en la relación existente entre jerarquía y ley. Concluye afirmando que el propio Nietzsche cifró la esperanza humana en la voluntad de poder, de la cual había de surgir el superhombre triunfante sobre todas la flaquezas y miserias habidas en la Historia.

Seguidamente, el trabajo realizado por François Vallançon, diserta sobre la noción de jerarquía como concepto opuesto a la propia idea de igualdad, que, de suyo, le lleva a introducir la figura de Nietzsche en la esfera de pensamiento del propio Aristóteles y a contraponerla con las ideas de Jean-Jacques Rousseau. Para el autor la igualdad fundada en el mérito y la jerarquía según Aristóteles representa el sueño de Nietzsche en la búsqueda del alma aristocrática. La negación de los postulados de la Ilustración y la lucha contra el constructivismo moral serán otras de sus reflexiones.

El ensayo ulterior es abordado por Angéle Kremer-Marietti. La autora se ratifica en la idea de que su pensamiento persigue en sí mismo la búsqueda de “el mejor” el (aristón). Acto seguido, procede a seleccionar los textos que reflejan sus constantes filosóficas para hallar la clave hermenéutica de su pensamiento en clave histórica, con la gran admiración que Nietzsche sentía hacia el mundo clásico griego y romano. Concretamente, el impulso dionisíaco en Más allá del bien y del mal, que llevó a Nietzsche al nihilismo, a la destrucción de todos los otros valores que no fueran los vitales. Antes de Nietzsche el arquetipo de la persona humana era armónico. Los griegos suponían que el ideal del hombre se hallaba en lograr una mezcla adecuada en el temperamento y en el ser cristiano las virtudes cardinales eran: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. En la época de la Ilustración, persiste bajo otra forma el mismo equilibrio; pero finalmente es Nietzsche quien lo rompe. Platón, otra de sus constantes, aparece en La filosofía en la época trágica de los griegos (1873) o Sócrates en Ecce homo (1889) o La gaya ciencia (1882) entre otras.

El análisis crítico de la modernidad democrática constituyó uno de los temas principales del simposio. Y por ende, es estudiado de manera circunstanciada en los siguientes capítulos. No obstante, para entender adecuadamente este punto, es preciso atender a una doble premisa: de un lado, en Más allá del bien y del mal Nietzsche postula que la sociedad moderna vive sobre la idea de que “la diferencia engendra odio”. De otro, la percepción que tiene del igualitarismo es la de un sistema que arruina la creatividad del individuo. Concretamente el cuarto trabajo corre a cargo de Ingeburg Lachaussee. Enfatiza de nuevo la animadversión de Nietzsche hacia la cultura democrática, propugnando la futilidad del igualitarismo, antítesis de la voluntad de poder.

Para Lachaussee no existe en Nietzsche un sistema de pensamiento político elaborado. Su aversión al sistema heredado de la tradición judeo-cristiana, le lleva a combatir la moral cristiana preparando la llegada del hombre nuevo. Consecuentemente -como subraya con acierto- para Nietzsche el superhombre es esencialmente un puente; y declara en su obra Así habló Zaratustra que lo que es grande en el hombre es que es puente y no finalidad, lo que puede ser amado en el hombre es la transición y el declive.

También sobre el tiempo como categoría esencial en el pensamiento de Nietzsche versó esta ponencia. Del mismo modo, en el estudio llevado a cabo por Brigitte Krulic, catedrática de la Universidad de París-X Nanterre denominado Société individualiste, société hiérarchique: Les paradoxes d'un antimoderne, se aborda la idea de jerarquía desde el paradigma hermenéutico de una sociedad aristocrática que descansa sobre su estructura jerárquica contraria a las democracias modernas e individualistas. La visión jerárquica y holística de Nietzsche implica una representación del individuo alejado de los caracteres inherentes a la sociedad moderna: igualitarismo, individualismo, que se asemeja a lo que Louis Dumont llama “el individuo más allá del mundo” (p. 93); por ello, la autora se adentra en el posicionamiento crítico de Nietzsche respecto de la conciencia democrática de los siglos XVIII y XIX e insiste en la idea de la aplicación del principio jerárquico no sólo en las relaciones entre individuos entre sí, sino en las relaciones entre éstos y la comunidad política.

Jean-Jacques Briu, en el capítulo sexto, nos muestra la faceta poética del filósofo mediante un detallado análisis estilístico y lingüístico que revela, en esencia, la idea de jerarquía adscrita a una vida superior que inexorablemente debe pasar por la desigualdad ontológica, que se ha sido marcando a lo largo de los siglos.

El volumen que recensionamos culmina con un ensayo de Angelika Schober, catedrática de la Universidad de Limoges, que contiene algunas reflexiones en relación con el impacto de la religión en Nietzsche habida cuenta que su pensamiento ha sido lacerante para Europa y la civilización occidental que debe su identidad al Cristianismo. Por ello el ensayo apunta principalmente a la misma descripción de lo que él llama “El hombre del resentimiento” que se opone al hombre noble y aristocrático, y nos dibuja la génesis del concepto moral platónico y cristiano del Bien, como el instrumento de la venganza mezquina del resentimiento de los esclavos contra el hombre noble y fuerte y su mundo heroico. Esa terrible denuncia de la corrupción del hombre por la religión, especialmente por la cristiana, es a la postre, una necesidad interna del pensar de Nietzsche. No obstante, Nietzsche muestra su particular affectio hacia varios intelectuales católicos de los siglos XVII y XVIII.

Elena Sáez Arjona

Universidad de Málaga

 

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