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Revista de estudios histórico-jurídicos

versão impressa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  no.37 Valparaíso out. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552015000100034 

BIBLIOGRAFÍA

Robles, Gregorio, Hans Kelsen. Vida y obra (Cizur Menor, Civitas, 2014), 198 págs.


Desde el comienzo de la época del “absolutismo jurídico”, siguiendo el concepto de Paolo Grossi, los juristas han tenido un papel mucho más restringido en la creación del derecho. Pocos han sido los juristas de los dos últimos siglos que hayan tenido un rol tan relevante como el que tuvieron en su momento los juristas romanos, bajomedievales o decimonónicos, auténticos creadores y forjadores del derecho. Sin embargo, hay algunas excepciones. El actual absolutismo jurídico ha sido teorizado por diferentes autores, entre los que destaca Hans Kelsen, la figura de referencia para entender la historia y el pensamiento jurídico del siglo XX.

De ahí que la vida y la obra de Kelsen puedan sentarse a la derecha y a la izquierda de la de otros grandes “juristas universales” (en la feliz expresión de Rafael Domingo) como Gayo, Triboniano, Accursio o Savigny. No todos ellos tuvieron una vida y una obra tan interesantes y variadas como la de Hans Kelsen, pero coinciden con él en quintaesenciar y dar forma a la mentalidad jurídica de una época. En el momento en que el derecho quería ser una ciencia y llevar a cabo un desarrollo tan espectacular como el que a la sazón tenía la matemática o la física, la obra de Kelsen permitió apuntar hacia esa dirección y lograr algunos objetivos.

Kelsen es un autor muy estudiado por los especialistas en teoría y filosofía del derecho, aunque desconocido para la mayoría de los juristas. Hacía falta una obra propedéutica para iniciarse en su obra, muy necesaria para la formación del jurista de nuestros días. Se requería un trabajo que hiciera accesible a Kelsen –un autor sin duda complejo– a la mayoría de los juristas, teóricos y prácticos. Esa ha sido la intención del autor del libro que aquí se recensiona, Gregorio Robles Morchón, catedrático de filosofía del derecho en la Universitat de les Illes Balears desde 1983 y uno de los máximos especialistas del mundo hispano en la obra de Kelsen.

Al comienzo del libro se indica que se trata de una obra divulgativa (p. 11), pensada para llegar a un amplio público jurídico. Para ello, en vez de una exposición teórica, el profesor Robles ha optado por una biografía intelectual, que le sirve para hilvanar mejor las preocupaciones teóricas del autor siguiendo el trayecto de sus peripecias vitales, que no fueron pocas. Uno de los puntos más acertados de este libro es precisamente la sabia combinación entre la vida y la obra, pues los horizontes teóricos de Kelsen raramente pueden entenderse sin conocer los avatares de su existencia. La obra concluye diciendo precisamente que “su vida es su obra” (p. 198).

A lo largo de doce capítulos, se presenta al lector un pensador de carne y hueso, más allá de los manidos apuntes y de las tópicas referencias. Gregorio Robles quiere mostrar la unidad del pensamiento de Kelsen, su inquebrantable voluntad como teórico del derecho, y también su adaptabilidad a las circunstancias que le rodearon: un hombre que tuvo cuatro nacionalidades, que dio clases de diferentes materias jurídicas y que fue un judío errante hasta sus últimos días.

Resumir aquí la obra supondría evitar buena parte del placer de la lectura de este libro, ameno y riguroso a la par. Conviene más destacar algunos puntos especialmente interesantes, sobre los que merece la pena prestar atención. Cada lector encontrará en esta obra algunos puntos que le atraigan más, puesto que la vida y la obra de Kelsen dan mucho juego.

Destacaría algunos aspectos poco conocidos para el público general, como por ejemplo la fijación de Kelsen en la física y su decepción por la falta de método en los estudios jurídicos que cursó en la Universidad de Viena. La falta de método había sido una denuncia general de los teóricos del derecho de todas las épocas y hay que decir que con Kelsen el derecho consiguió elaborar un método formal que le dio una cierta coherencia epistemológica, de la que había carecido durante muchas centurias, como bien explicó Piano Mortari al referirse a los orígenes del pensamiento jurídico moderno.

Pero Kelsen no fue sólo un científico del derecho, sino que también tuvo otros intereses paralelos, que enriquecieron su experiencia jurídica. Los estudios de sociología, antropología y de psicoanálisis revelan una amplitud de pensamiento mucho más vasta de lo que se suele decir. Pero incluso su libro póstumo Secular religion, acabado en 1964 (pp. 186-195) muestra una inusitada afición por la filosofía de la religión y por la filosofía de la historia, que por mor de la reciente fecha de publicación (2012) aún no ha sido suficientemente aquilatada en nuestros días.

Pese a que Kelsen es uno de los filósofos del derecho más reconocidos del siglo XX (no en vano, recuerda Robles que si hubiese Premio Nobel de Derecho se le hubiera podido otorgar con toda justicia, p. 197), destaca por haber estudiado sólo derecho y no derecho y filosofía, como era costumbre a la sazón en diversos países europeos. Kelsen fue el precedente de muchos “filósofos del derecho”, que han intentado hacer filosofía desde el derecho. Con él, si se puede decir kantianamente, se empezó a hacer una teoría del derecho desde los “límites del mero derecho”.

La posición intelectual de Kelsen, más allá de las consideraciones que pueden sostenerse sobre ella, es una apuesta de extraordinaria solidez intelectual. La teoría del derecho y del Estado actual, también con sus fallos y sus incoherencias, es en buena parte deudora de la obra de Kelsen, una de las más impresionantes por su arquitectura interna y por su ensamblaje teórico, siempre desde el derecho.

Los avatares existenciales de este jurista errante le llevaron a ampliar primero su radio de estudio hacia el derecho político y el derecho internacional público y, paralelamente, a que su obra fuese divulgada en otros idiomas distintos del alemán (esencialmente el inglés, que empezó a ser el idioma científico justo cuando se trasladó a los Estados Unidos). En esta vida tan compleja, llena de sinsabores y de virajes, Kelsen tuvo también la suerte de estar en los sitios clave en momentos clave y poder huir de ellos cuando su vida peligraba.

Su experiencia en el Tribunal Constitucional austríaco ha marcado de forma indeleble la estructura de estos tribunales en Europa. Pudo beneficiarse del gran magisterio de Jellinek y beber en la gran dogmática del derecho público en Alemania, al tiempo que iba construyendo una teoría jurídica en las universidades más prestigiosas del mundo germánico. Tuvo la fortuna de poder huir del terror nazi y de lograr una difusión de sus obras en los Estados Unidos de Norteamérica, la nación hegemónica en todos los sentidos desde 1945, la cual no aprovechó todas las oportunidades que la valía teórica de Kelsen le propiciaba. Al fin y al cabo, como muestra Gregorio Robles, Kelsen fue un hombre de entreguerras, que ayudó a cimentar la transición desde el Imperio Austrohúngaro hacia la República y su construcción intelectual fue arrumbada por el horror nacionalsocialista. Fue, en definitiva, un científico del derecho y un teórico del estado democrático, entendido siempre desde el propio derecho.

En el libro se muestran las continuidades y las discontinuidades desde Hauptprobleme hasta la Reine Rechtslehre, que fue traducida al español en 1941 y que conoció una segunda traducción en 2011, debida precisamente a Gregorio Robles, quien hizo una introducción a esa obra y a la vida de Kelsen, que se ha visto notablemente ampliada en este libro. Sin duda, el enfoque de ambos trabajos del profesor español sobre Kelsen muestra no sólo una notable empatía, sino también un muy profundo conocimiento de su obra, que ha sido una de las bases desde la que Robles ha planteado su “teoría comunicacional del derecho”.

Se trata, en fin, de un libro de lectura grata, bien elaborado, que conjuga exitosamente la exposición teórica con los hechos biográficos, atendiendo a los escritos autobiográficos del autor y a la bibliografía más actualizada, con un afán divulgativo y propedéutico. Kelsen se ha convertido en un clásico para los juristas, tal vez el jurista más destacado del siglo XX. Gracias a este libro se obtiene una visión panorámica sobre su vida y su pensamiento, que no es sino un acicate para leer sus obras.

Rafael Ramis Barceló

Universitat de les Illes Balears

 

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