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Literatura y lingüística

Print version ISSN 0716-5811

Lit. lingüíst.  no.28 Santiago  2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-58112013000200015 

RESEÑAS

 

SOCIEDAD Y DISCURSO

Teun A. Van Dijk

Traducción de Elsa Ghio

Gedisa, Barcelona, España. 2011, 401 pp.

 

Camila Cárdenas Neira*

*Estudiante de Doctorado en Traducción y Ciencias del Lenguaje Grupo de Estudios del Discurso (GED) Universitat Pompeu Fabra, España Barcelona.


 

Sociedad y discurso, en conjunto con Discurso y contexto (2012), constituyen las publicaciones más recientes con las que Teun Van Dijk expone y fundamenta una de sus líneas de investigación más prolíficas: la teoría del contexto. Desde su reconocida obra Strategies of discourse comprehension (1983) en coautoría con Walter Kintsch, Van Dijk ha trabajado sistemáticamente en una propuesta que busca enlazar la producción y comprensión discursiva a las estructuras sociales, para lo cual reformula un entendido ampliamente aceptado en las ciencias humanas, en general, y en las ciencias del lenguaje, en particular, que conceptualiza el contexto en cuanto situación 'objetiva', 'extralingüística', como una entidad ubicada en el 'afuera' de las prácticas comunicativas. Con una mirada crítica Van Dijk retoma y discute las aportaciones de múltiples corrientes disciplinarias para justificar en qué sentido el contexto constituye un modelo subjetivo de los hablantes/escritores involucrados en una interacción dada, construcción de base psicosocial que les permite adecuar su actuación lingüística en función de una interfaz socio-cognitiva que media entre las disposiciones individuales de los usuarios del lenguaje y la (interpretación de la) situación social en la que se encuentran insertos.

Mientras que en Discurso y contexto remite a planteamientos derivados de la lingüística, la psicología cognitiva y la sociolingüística para explorar en los elementos cognitivos y discursivos que integran su teoría, en Sociedad y discurso lo hace basándose en la psicología social, la sociología y la antropología, con el propósito de abordar los aspectos más explícitamente socio-culturales. Por lo tanto, este libro constituye un aporte significativo para investigadores sociales interesados en el discurso en uso y que no cuentan, necesariamente, con una formación lingüística previa. En efecto, una de las mayores virtudes de este trabajo consiste en lograr una perspectiva interdisciplinaria que sirve de horizonte teórico y metodológico para aquellos estudiosos que otorguen un lugar relevante a los discursos comprendidos como prácticas sociales. Junto con ofrecer un apartado de Introducción, Apéndice de textos analizados y Conclusiones, el libro se conforma de cuatro capítulos centrales: a) Contexto y cognición social, b) Contexto, situación y sociedad, c) El contexto y la cultura, y d) El contexto y la política. Una de las ideas transversales a todos ellos concibe a los usuarios del lenguaje en tanto actores sociales con una capacidad estratégica para producir y comprender discursos situados, de allí que Van Dijk dedique íntegramente este volumen al análisis de la dimensión sociocultural articulada al comportamiento lingüístico.

Desde esta perspectiva, discurso y acciones son conductas que son atribuidas a ciertos actores en términos de significados, intenciones y propósitos. Los interlocutores devienen así en sujetos que traen consigo identidades, roles y relaciones de poder que son activadas cada vez que éstos se involucran en un evento comunicativo. Para Teun Van Dijk, la teoría del contexto supone que productores y destinatarios construyen modelos mentales para representarse los aspectos relevantes de la interacción discursiva, proporcionando un conjunto de propiedades socio-cognitivas que configuran las situaciones sociales. Se cuestiona así el determinismo con el cual ha pretendido establecerse una relación unívoca entre el lenguaje y la sociedad, asumiendo que los enunciados lingüísticos informan e impactan 'directamente' sobre el contexto 'circundante': "no existe tal influencia directa, simplemente porque las propiedades sociales de la situación no están directamente involucradas en los procesos cognitivos de la producción y la interpretación del discurso" (20). Éstas son continuamente interpretadas, lo que constata la existencia de un 'filtro' que, al tiempo que media entre las experiencias sociales e individuales, las resignifica.

De lo anterior se desprende la naturaleza 'subjetiva' de los contextos, por cuanto conforman constructos simbólicos que son el resultado de procesos de selección, resemantización y síntesis de las cualidades factuales desprendidas de las situaciones comunicativas efectivas. En este sentido, señala Van Dijk, los modelos mentales explican el hecho de que los individuos construyan representaciones personales de un evento, con su propia perspectiva, intereses, evaluaciones y emociones, basándose en su singular historia personal y en su experiencia interpretativa en curso. Esto es así en un sentido pragmático, pues los interlocutores construyen modelos de las situaciones en las que participan (modelos contextuales), y en un sentido semántico, ya que estos modelos también incluyen una representación de los eventos acerca de los cuales trata la comunicación (modelos situacionales). Sobre la base de este planteamiento general, este volumen profundiza en los fundamentos socio-culturales de dichos modelos, dado que éstos no son total o exclusivamente individuales: también contemplan dimensiones intersubjetivas. Los usuarios del lenguaje, en virtud de sus procesos de socialización, adquieren diversas clases de conocimientos y creencias compartidas que, abstraídas y generalizadas, influyen en la construcción de nuevos modelos que facilitan la interacción y la comprensión mutua.

El primer capítulo retoma las contribuciones de la Psicología Social para indagar en los modos en que diversas propiedades de la situación social influyen en la conducta humana. Aunque ésta tiene un origen más bien conductista, Van Dijk destaca la emergencia de trabajos preocupados por la cognición social, es decir, por las formas en que las personas son influidas por (la percepción de los) otros. Si bien reconoce el valor de esta apertura, advierte que estas aproximaciones han sido más bien individualistas, pues han reconocido al sujeto al margen de sus contextos socio-culturales reales, privilegiando el examen de los procesos informativos por sobre la repercusión de creencias sociales más generales. En esta línea, su principal aporte consiste en establecer los espacios en que la teoría del contexto converge con las preocupaciones de la psicología social, echando luz sobre los siguientes aspectos: a) el rol del yo (self) en la percepción de la interacción comunicativa; b) la categorización y la comprensión de los actores sociales; c) la formación de juicios e impresiones acerca de ellos; d) la atribución de identidades sociales, roles, intenciones y propósitos; e) la reducción de información compleja sobre los actores mediante esquemas, estereotipos, prejuicios, etc.; f) la comprensión y evaluación de las acciones de los co-participantes en relación a atributos personales o sociales y las circunstancias del entorno, y g) las inferencias acerca de los conocimientos y creencias sociales de dichos actores.

El segundo capítulo amplía la comprensión de la base social de los (modelos de) contextos hacia otras dimensiones críticas tales como la acción colectiva y los procesos y relaciones socio-políticas y de poder. Con ello, Van Dijk destaca la naturaleza bidireccional del vínculo contexto-discurso: "las definiciones del contexto controlan la producción y la interpretación y -a través de su interpretación por parte de los destinatarios- el discurso mismo contribuye a los cambios y otras influencias sobre la situación social" (134). De allí que los modelos sirvan a los actores sociales para vincular la estructura social (por ejemplo: dominación entre grupos e instituciones) en el nivel macro, con la comprensión de la interacción discursiva (la agencia realizada por las elites y las minorías) en el nivel micro. En este punto, Van Dijk discute el modo cómo diversas disciplinas, desde la Sociología al Análisis Crítico del Discurso, han abordado la situación social con arreglo a diversos tipos de cogniciones sociales compartidas. Aunque buena parte de sus planteamientos recuperan su propuesta de Ideología (1999), en esta ocasión son explícitamente vinculados a los procedimientos que les permiten a los actores representar la situación en la que se encuentran involucrados como miembros de un grupo social. Sintetiza así cómo una teoría del contexto presupone una teoría sociológica más amplia sobre los colectivos humanos, sugiriendo el análisis de los siguientes elementos: a) localización y espacios; b) tiempo, permanencia y temporalidad; c) tamaño y número de los miembros, así como su afiliación, acceso, inclusión o exclusión en grupos determinados; d) conocimientos compartidos; e) lengua y otros sistemas de comunicación propios; f) objetivos, normas, valores, actitudes o ideologías comunes; g) tipos de acciones e interacciones de los miembros; h) tipos de organización (liderazgos, jerarquía y poder); i) grupos de referencia (nosotros/ellos), y; j) recursos orientados a los objetivos grupales.

El tercer capítulo vincula los conocimientos socioculturales compartidos, que sirven de base para la formación y la utilización de modelos contextuales, a su variación cultural, apoyándose en las aportaciones de la Antropología y en especial de la Antropología Lingüística. Teun Van Dijk conecta la teoría del contexto a la cultura mediante la noción de modelos situacionales: esta interfaz expone cómo los conocimientos culturales de los actores enlazan el contexto global y el discurso mediante las particulares síntesis cognitivas que éstos realizan sobre los saberes propios de su comunidad. Este autor enfatiza que, pese a las variaciones y a los posibles conflictos que éstas puedan generar en la comunicación intercultural, las categorías fundamentales de los modelos contextuales como el escenario, los participantes y las acciones no son tan diferentes; éstas adquieren especificidad pero no sufren modificaciones en términos estructurales. Aspectos como las relaciones entre participantes e identidades de poder, parentesco, género o edad siguen siendo muy generales, si no universales, pues ellas concentran los elementos relevantes de la interacción, aunque susceptibles de resemantizaciones específicas. Lo que Van Dijk subraya de esta revisión es la necesidad de integrar a la relación ya establecida entre cultura y lenguaje, las condiciones socio-cognitivas básicas ya indagadas en páginas anteriores.

El cuarto capítulo constituye una aplicación de los fundamentos teóricos mediante el análisis del discurso pronunciado por Tony Blair el año 2003 frente a la Cámara de los comunes británica, en el marco del debate parlamentario sobre la Guerra de Irak. Específicamente, Van Dijk se concentra en los aspectos políticos de la interacción (identidades, conocimientos e implicaturas) y sus efectos en la formación y aplicación de los modelos de contexto. Con ello procede a demostrar cómo las categorías contextuales, en especial aquéllas de base socio-cultural, caracterizan los modelos de los participantes e influyen en sus discursos permeando diversas acciones de confrontación y disidencia ideológica. Una de las observaciones más relevantes indica que buena parte de los argumentos políticos comunicados no son expresados explícitamente en el discurso, sino que deben ser sistemáticamente inferidos por los interlocutores. Lo anterior se enriquece con la constatación de que muchas propiedades contextuales son controladas por diversos conjuntos de reglas (institucionales, partidistas, morales, etc.) derivadas de la base común (common ground) de conocimientos sociales compartidos por los actores. Un último hallazgo enfatiza la importancia de las relaciones de poder que controlan el discurso y la actuación política, las que deben ser constantemente resignificadas y actualizadas en los modelos contextuales para hacer viable la interacción en curso.

En relación a lo expuesto, se sintetiza que una de las mayores virtudes de esta obra es su preocupación manifiesta por ofrecer una visión integrada de las prácticas humanas que, a un macro y micro nivel, confirman el vínculo indisoluble entre sociedad, discurso y contexto. Teun Van Dijk no sólo ofrece una sólida propuesta teórica sobre una de las nociones clave de las ciencias sociales, sino que además propone un enfoque crítico que aborda el (abuso de) poder con fines manipulativos. Al poner atención sobre aspectos socio-cognitivos, advierte que la dominación ideológica no se produce de manera 'directa'entre las estructuras sociales y sus actores, pues éstos tienen la capacidad estratégica de modelar las situaciones sobre la base de su experiencia y conocimientos acumulados. Por lo tanto, una teoría multidisciplinar de la 'mediación' alerta sobre la posibilidad de formular contrapoderes y contradiscursos resistentes, flexibles y dinámicos, cuestión que enriquece la reflexión sobre la comunicación, la acción y la transformación social.

 

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