SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.16 número1IRRIGACION DE LA RODILLA Y PIERNA DE LA LLAMA (Lama glama)EL PROCESO XIFOIDES DEL ESTERNON MAPUCHE índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Revista chilena de anatomía

versión impresa ISSN 0716-9868

Rev. chil. anat. v.16 n.1 Temuco  1998

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-98681998000100013 

ESTUDIO DEL HUESO CLITORIDIANO CANINO

STUDY OF THE CANINE CLITORIDIAN BONE

Ibañez, Marcelo
Ortega, Hugo
Galván, Stella M.
Lorente, Juan A.
Ferraro, Maria C.

Departamento de Anatomía e Histología, Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional del Litoral. Santa Fé, Argentina.

RESUMEN: Al realizar una revisión bibliográfica sobre las estructuras anatómica e histológica del clítoris canino, se constató una marcada discrepancia entre los autores consultados, acerca de la existencia del hueso clitoridiano. Ante esta disyuntiva, se decidió indagar sobre la existencia de la estructura en cuestión. Con tal fin se disecaron y procesaron histológicamente 23 clítoris de perras. Se efectuó una minuciosa descripción de la constitución tisular, no hallando en ningún caso tejido óseo. A pesar de ello, consideramos que el número de muestras procesadas, así como la edad de los animales estudiados, no es lo suficientemente representativo para aseverar la ausencia de esta estructura.

PALABRAS CLAVE: 1. Canino; 2. Clítoris; 3. Hueso; 4. Anatomía; 5. Histología.

INTRODUCCION

Los órganos reproductivos femeninos de los carnívoros comprenden, como en la totalidad de las hembras domésticas, un par de gónadas femeninas (los ovarios), las tubas uterinas, el útero, la vagina y el vestíbulo que se abre al exterior en la vulva. La abertura vulvar vertical está limitada por dos labios que se unen en las comisuras dorsal y ventral y que corresponden a los labios menores descritos en la mujer. Los labios mayores no existen en los animales domésticos (DYCE et al., 1991).

El clítoris es el órgano femenino homólogo al pene, encontrándose por dentro de la comisura ventral. Morfológicamente se manifiesta como un pequeño apéndice cutáneo cónico o puntiagudo que al igual que el pene, consta de una raíz con dos pilares, cuerpo y cabeza (glande). La exteriorización completa del clítoris sólo es posible a través de una disección adecuada, de otro modo sólo se visualiza el glande, que sobresale dentro de una fosa en el piso del vestíbulo y se encuentra envuelto por un pliegue mucoso que conforma el prepucio.

La base o raíz clitoridiana está formada por dos cuerpos cavernosos que nacen a cada lado del arco isquiático y se unen constituyendo el cuerpo. En la perra, el cuerpo del clítoris es relativamente grande, ancho y plano; posee escasas estructuras eréctiles, está infiltrado por grasa y revestido por una túnica albugínea fibrosa. En su parte ventral discurren arterias grandes y numerosos nervios. El vértice libre del clítoris consta de un cuerpo cavernoso impar, presentando una estructura similar a la de los cuerpos cavernosos de la uretra.

En virtud de la homología que guarda el clítoris con el pene, se considera necesario denotar que tal órgano, en los machos caninos, posee un cuerpo provisto de una estructura cavernosa que distalmente se convierte en un hueso (Os penis) dentro del pene. Dicho hueso se adelgaza hacia su extremo apical prolongándose mediante una formación fibrocartilaginosa que llega hasta la punta del pene y no se osifica ni siquiera en perros muy añosos.

Autores como DYCE et al. y GETTY, (1982) basándose en el carácter homólogo del clítoris con el pene, aseguran la existencia de un hueso clitoridiano (Hueso clítoris) en las perras, mientras que EVANS y DE LAHUNTA (1988), destacaron que tal estructura se presenta como una rareza. Sin embargo, BUDRAS et al. (1986), plantean que el clítoris de las perras está constituido prácticamente igual que el cuerpo rígido del pene, o cuerpo cavernoso, señalando la falta total de osificación apical. Las otras dos partes del cuerpo cavernoso -bulbo y parte intermedia- se encuentran independizados del clítoris como bulbo vestibular, debajo de la mucosa cutánea del vestíbulo vaginal (BUDRAS et al.).

El prepucio del clítoris, se origina al hundirse la mucosa de los labios mayores alrededor de la parte libre, constituyendo su hoja parietal; luego ésta pasa sobre el vértice del órgano formando la hoja visceral que posee la particularidad de ser muy rica en terminaciones nerviosas (CLAVER et al., 1987). Entre las dos hojas del prepucio clitoridiano se forma la fosa prepucial del clítoris. Estas hojas están más o menos unidas entre sí en distintas especies animales.

En la perra, el glande está muy poco invaginado en la fosa prepucial, de tal forma que, la hoja visceral está escasamente desarrollada, mientras que la fosa forma una simple pero profunda cavidad, evidenciándose además, el suelo cubierto con listas ordenadas radialmente (SCHWARZE & SCHRÖEDER, 1970).

La irrigación arterial proviene de la a. pudenda interna, que se distribuye hacia las vísceras pélvicas y a los genitales externos a la altura del arco isquiático. El origen de esta arteria se determina reconociéndola, por ser la rama más pequeña, de disposición ventral y que discurre caudalmente al tendón de inserción del músculo psoas menor.

A nivel de la unión sacroilíaca la a. pudenda interna emite, en sentido ventral y en un ángulo de 45 grados, la a. vaginal, ésta se continúa en dirección lateral entre el recto y la vagina hasta llegar al periné. A esta altura se encuentra la rama perineal ventral, que se dirige hacia los labios de la vulva y un ramo descendente que pasa a irrigar el clítoris y el bulbo vestibular en la hembra denominado a. del clítoris, la que a su vez emite las siguientes ramas: a. del bulbo del vestíbulo, a. profunda del clítoris y a. dorsal del clítoris. Las venas, que son satélites de las arterias, abocan a las venas ilíacas primitivas (BORTOLAMI et al., 1995; SCHWARZE & SCHRÖEDER).

La inervación del clítoris deriva de dos nervios, el n. pudendo y el n. pelviano. El N. pudendo se origina de las raíces ventrales del S1-S2 y S3, que llevan fibras sensitivas, motoras y parasimpáticas. Su ramo terminal es el Nervio dorsal del clítoris. El n. pelviano alcanza perpendicularmente a la pared lateral del recto a nivel de la vagina y se encuentra con el n. hipogástrico, que discurre horizontalmente. En esa región se localiza el plexo pelviano constituido por una mezcla de fibras simpáticas y parasimpáticas (S.N.A.) con sus correspondientes ganglios pelvianos. En este sitio se encuentran plexos nerviosos muy finos, los cuales son acompañados por vasos sanguíneos que se dirigen a los diferentes órganos de la cavidad pelviana (BORTOLOMI, et al.; FRANDSON, 1988; SCHWARZE & SCHRÖEDER).

Más allá de las particularidades morfológicas descritas en la bibliografía tradicional citada precedentemente, consideramos relevante informar que, según algunas investigaciones realizadas, el clítoris y otros componentes de la vulva presentan mínimas variaciones morfológicas entre las distintas especies de mamíferos (WILLIAMS-ASHMAN & REDDI, 1991).

En muy pocos casos se presentan características inusuales como el notable gigantismo y la semejanza al pene del clítoris y pseudoescroto de los genitales externos de la hiena (Crocuta crocuta) (WILLAMS-ASHMAN, 1990).

Todas las células del tejido eréctil y del hueso del pene, son de origen mesenquimal. Su diferenciación y crecimiento están estrictamente controladas endocrinoló-gicamente mediante la acción de andrógenos. Se han reportado casos aislados de existencia de hueso clitoridiano en caninos (GRANDAGE & ROBERTSON, 1971), siendo relevante su hallazgo luego de la administración neonatal de testosterona a perras neonatas (AUCELIO et al., 1982).

En patologías como la intersexualidad y sus variantes, donde se hallan alterados los niveles hormonales, se ha reportado desarrollo excesivo del clítoris (clitoromegalia) en felinos (BREDAL et al., 1997), porcinos (HUNTER & GREVE, 1996), ratas (RHEES et al., 1997).

En humanos, el síndrome adrenogenital se caracteriza en las mujeres, por una marcada virilización, con clitoromegalia evidente, como consecuencia de los elevados niveles de andrógenos circulantes (SUMMERS et al, 1996; ZUNTOVA & HOREJSI, 1993).

A partir de lo precedente y dada la discordancia encontrada en la información recabada, en lo que se refiere a la existencia del hueso clitoridiano, es que nos planteamos la tarea de tratar de dilucidar esta cuestión, mediante la disección y estudio histológico de los órganos genitales externos de perras de distintas tallas y edades.

MATERIAL Y METODO

Unidades experimentales: Se utilizaron 23 cadáveres de perras mestizas y de raza, provenientes del Hospital de Clínicas de Pequeños Animales de la Facultad de Agronomía y Veterinaria (Universidad Nacional del Litoral) y del Servicio de Lucha Antirrábica de la Municipalidad de la Ciudad de Santa Fe, Provincia de Santa Fe.

La edad media de los animales utilizados fue de 46,39 meses (± 30,14 meses) y el peso promedio 16,650 kg. (± 7,940 kg.). La edad de los animales sin datos clínicos, fue calculada analizando el desgaste dentario (DYCE; KRAHMER & SCHRÖEDER, 1979). Detalle de estos datos puede observarse en la Tabla I.

Técnica de disección: Se colocó al animal en decúbito dorsal para exponer el órgano genital externo y facilitar la extracción. Se efectuaron cortes de piel bordeando la vulva y separando las porciones circundantes, hasta una distancia cercana al ano para provocar la exposición de los músculos de la parte ventral del periné (diafragma urogenital), músculo constrictor de la vulva, músculo constrictor del vestíbulo, músculo periné, músculo isquiouretral y músculo isquiocavernoso, en parte.

Se disecaron y cortaron los músculos de la pared del periné y se seccionaron las fascias, llegando hasta el borde posterior del canal pélvico. Luego se siguió con cortes laterales a la vulva y, finalmente, se disecaron los músculos ventrales a la misma (Fig. 1).

Extraídas las vulvas completas con todos sus componentes, se colocaron en formol al 10% bufferado. Una vez fijada la pieza anatómica, se procedió a la extracción del clítoris. Con un bisturí se realizó un corte longitudinal sobre la superficie dorsal de la vulva, seccionándose la piel, el músculo bulbo-esponjoso, el bulbo-vestibular y, finalmente, la mucosa; de ese modo quedó visible la porción interna de la vulva y por consiguiente el clítoris.

Para la extracción del clítoris se realizaron cortes sagitales a ambos lados del mismo, separándolo de los dos pliegues. Una vez extraído el clítoris se efectuaron tres cortes transversales quedando divididas cuatro porciones de similar longitud.

Durante los trabajos de disección se prestó especial atención durante la observación de las estructuras, para determinar la posible presencia de tejidos de consistencia compatible con el tejido óseo.

Procesamiento histológico:Se optó por efectuar técnicas histológicas en lugar de técnicas macroscópicas de diafanización, debido a que, de esta forma, es posible efectuar un mejor estudio integral de los componentes tisulares. Para tal fin, los materiales fueron procesados mediante técnicas histológicas de rutina. Luego de la inclusión en parafina, se efectuaron 9 cortes seriados de 4 µm de espesor, seleccionando 1 de cada 10 a 15 cortes para efectuar la coloración con hematoxilina-eosina, y azul de toluidina. Una vez obtenidos los preparados, se realizó un minucioso estudio en búsqueda de tejido óseo, considerando las características tintoriales específicas de cada técnica empleada (MARTOJA Y MARTOJA, 1976).

RESULTADOS

En relación al estudio macroscópico de la estructura de referencia, se comprobó que la longitud media del clítoris fue de 2,1 cm (± 1,3 cm). Cabe destacar que, durante la microdisección efectuada para su separación, no se evidenció ningún tejido de consistencia ósea.

El examen microscópico de los preparados obtenidos fue realizado utilizando un microscopio Olympus CH2. La coloración con hematoxilina-eosina facilitó la identificación morfológica de los siguientes componentes tisulares: El cuerpo del clítoris: constituido por tejido conectivo fibroso, blanco, denso, irregular y tejido adiposo (Fig. 2) rodeados por una túnica albugínea gruesa de estructura fibrosa. Por debajo de la túnica se hallaron plexos venosos (Fig. 3), nervios y vasos arteriales en su parte ventral. El glande, formado por tejido eréctil y abundantes fibras nerviosas. El prepucio, revestido por un epitelio de revestimiento plano, estratificado, (Fig. 4), evidenciando cierto grado de queratinización en los animales mayores. Se observó, además, la presencia de tejido linfático y terminaciones nerviosas, estas últimas más abundantes en la hoja visceral. Entre ambas hojas (visceral y parietal) se constató la presencia de una fosa, de mayor desarrollo en los animales más viejos.

La técnica de azul de toluidina no evidenció la metacromasia compatible con la presencia de cartílago, hueso o tejido osteoide en ninguna porción del clítoris ni en las estructuras vecinas.



Fig. 1. Detalles de una vulva canina donde se ha disecado el vestíbulo: (*) fosa; (Æ) clítoris; (Æ) labios mayores.



Fig. 2. Cuerpo del clítoris: a) tejido conectivo denso; b) tejido adiposo. (Hematoxilina-eosina) 50X.



Fig. 3. Cuerpo del clítoris: a) plexos venosos; b) tejido conectivo blanco, denso, irregular. (Hematoxilina-eosina) 50X.



Fig. 4. Prepucio: Detalles de la mucosa: a) epitelio polimorfo; b) túnica albugínea con tejido conectivo blanco denso irregular. (Hematoxilina-eosina) 100X.


Tabla I. Características de los animales utilizados

N
  Raza
Edad(meses)
 
Peso (kg)

1   Mestiza 6   12
2   Pastor Aleman 9   16
3   Mestiza 11   5
4   Cocker 15   11
5   Mestiza 18   21
6   Mestiza 22 * 9
7   Dogo Alemán 24   37
8   Pastor Alemán 29   28
9   Mestiza 30   11
10   Mestiza 33   9
11   Mestiza 36 * 22
12   Mestiza 36 * 19
13   Mestiza 48 * 14
14   Mestiza 48 * 27
15   Mestiza 54   10
16   Mestiza 60 * 16
17   Pointer 60 * 27
18   Mestiza 72 * 11
19   Mestiza 72 * 17
20   Mestiza 84   19
21   Doberman 96   22
22   Pekinés 96   6
23   Mestiza 108   14

(* Edad estimada por fórmula dentaria)

DISCUSION

Por los resultados obtenidos en el presente trabajo a partir del estudio microscópico, las estructuras halladas, se correlacionaron en gran medida con las descripciones citadas en obras modernas de histología (BANKS, 1996; CLAVER et al.; DELLMAN, 1993) ninguna de las cuales cita la existencia de tejido óseo.

En ningún caso de los estudiados se encontró tejido óseo, formado o en formación, en contraposición a lo que afirman algunos autores relativos a Anatomía Veterinaria (DYCE; EVANS & DE LAHUNTA; GETTY).

Esta discordancia hallada entre lo citado por anatomistas y lo encontrado por nuestro equipo de trabajo, se reafirma con lo descrito por los histólogos referenciados precedentemente.

Además, debemos considerar lo expresado por WILLIAMS-ASHMAN y REDDI en lo referente al origen, diferenciación embriológica, al crecimiento y al control endocrinológico (mediado por los andrógenos) del hueso peneano. También es importante lo expresado por AUCELIO et al. quienes demuestran en casos aislados, la existencia de hueso clitroridiano en caninos, luego de la administración neonatal de testosterona en perras.

Asimismo, es relevante invocar los trabajos que refieren a alteraciones patológicas citadas por BREDAL et al. con respecto a la clitoromegalia en felinos por disfunción en los niveles hormonales, así como lo expresado por HUNTER & GREVE con referencia a porcinos y RHEES et al. respecto a ratas.

Por todo lo expresado precedentemente y dados los antecedentes invocados, sería posible postular que, el hueso clitoridiano podría ser una consecuencia directa de alteraciones hormonales (altos niveles de andrógenos) durante el periodo de diferenciación de los caracteres sexuales secundarios, lo que replantearía la existencia de tejido óseo en el clítoris de perras, como una estructura anatómica normal.

SUMMARY: Upon carrying out a bibliographical revision on the anatomical and histological structure of the canine clitoris, an important discrepancy between the consulted authors was verified, about the existence of the clitoridian bone in dogs. In the face of this alternative, it was decided to investigate on the existence of the structure in question. For that reason were dissected and processed histologically 23 canine clitoris. A meticulous description of the tissular constitution was made, not finding bony tissue in any case. In spite of this consideration that the number of processed samples, as well as the age of the studied animals, it is not the representative enough in order to assert the absence of this structure.

KEY WORDS: 1. Dog; 2. Clitoris; 3. Bone; 4. Anatomy; 5. Histology.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

AUCELIO, J. G.; DANNI, T. M.; CALIXTO, J. B. & VALLE, J. R. Bone formation in the clitoris of neonatally testosterone treated female dogs. Rev. Bras. Biol. 42:757-60, 1982.         [ Links ]

BANKS, W. J. Histología veterinaria aplicada. 2. ed. México, El Manual Moderno, 1996.         [ Links ]

BORTOLAMI, R.; CALLEGARI, E. & BEGHELLI, V. Anatomia e fisiologia degli animali domestici. Roma, Edagricole, 1995.         [ Links ]

BREDAL, W. P.; THORESEN, S. I.; KVELLESTAD, A. & LINDBLAD, K. Male pseudohermaphroditism in a cat. J. Small. Anim. Pract. 38:21-4, 1997.         [ Links ]

BUDRAS, K.D.; FRICKE, W. & SALAZAR, I. Atlas de anatomía del perro. Madrid, Interamericana, 1986.         [ Links ]

CLAVER, J. A.; SANCHAZ, A.; SICARDI, A. & VON LAWZEWITSCH, I. Lecciones de histología veterinaria. Buenos Aires, Hemisferio Sur, 1987, V. 7.         [ Links ]

DELLMAN, D. H. Histología veterinaria. 2. ed. Zaragoza, Acribia, 1993.         [ Links ]

DYCE, K. M.; SACK, W.O. & WENSING, C. J. G. Anatomía veterinaria. Buenos Aires, Médica Panamericana, 1991.         [ Links ]

EVANS, H. & DE LAHUNTA, A. Guide to the dissection of the dog. 3. ed. Philadelphia, Saunders Company, 1988.         [ Links ]

FRANDSON, R. D. Anatomía y fisiología de los animales domésticos. 4. ed. México, Interamericana, 1988.         [ Links ]

GETTY, S. Anatomía de los animales domésticos. Barcelona, Salvat Editores, 1982.         [ Links ]

GRANDAGE, J. & ROBERTSON, B .F. An os clitoridis in a bitch. Aust. Vet. J., 47:346-7, 1971.         [ Links ]

HUNTER, R.H. & GREVE, T. Intersexuality in pigs: clinical, physiological and practical considerations. Acta. Vet. Scand. 37:1-12, 1996.         [ Links ]

KRAHMER, R. & TSCHRÖEDER I. Anatomía de los animales domésticos. Zaragoza, Acribia, 1979.         [ Links ]

MARTOJA, R. & MARTOJA, M. Técnicas de histología animal. Barcelona, Toray S.A., 1976.         [ Links ]

RHEES, R.W.; KIRK, B. A.; SEPHTON, S. & LEPHART, E. D. Effects of prenatal testosterone on sexual behavior, reproductive morphology and LH secretion in the female rat. Dev. Neurosci. 19:430-7, 1997.         [ Links ]

SCHWARZE, E. & SCHRÖEDER, L. Compendio de anatomía veterinaria. Zaragoza, Acribia, 1970.         [ Links ]

SUMMERS, R. H.; HEROLD, D. A. & SEELY, B. L. Hormonal and genetic analysis of a patient with congenital adrenal hyperplasia. Clin. Chem., 42:1483-7, 1996.         [ Links ]

WILLAMS-ASHMAN, H.G. Enigmatic features of penile development and functions. Perpect. Biol. Med., 33:335-74, 1990.         [ Links ]

WILLAMS-ASHMAN, H.G. & REDDI, A. H. Diferentiation of mesenchymal tissues during phallic morphogenesis with emphasis on the os penis: Role of androgens and other regulatory agents. J. Steroid. Biochem. Molec. Biol., 39:873-81, 1991.         [ Links ]

ZUNTOVA, A. & HOREJSI, J. Histological structure of the peniform clitoris in congenital adrenogenital syndrome. Cesk. Patol., 29:36-40,. 1993.         [ Links ]

Dirección para correspondencia:
Dr. Hugo H. Ortega
Cátedra de Histología y Embriología
Facultad de Agronomía y Veterinaria
Universidad Nacional del Litoral
R.P. Kreder 2805 - Esperanza (3080)
Santa Fe - ARGENTINA

e-mail: hhortega@unl.edu.ar

Recibido : 20-08-1997
Aceptado: 23-06-1998

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons