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Revista chilena de anatomía

versión impresa ISSN 0716-9868

Rev. chil. anat. v.19 n.2 Temuco ago. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-98682001000200015 

ESTUDIO MORFOLÓGICO DE LA GLÁNDULA BULBOURETRAL DE CONEJO
(Oryctolagus cuniculus)

MORPHOLOGIC STUDY OF THE BULBOURETHRAL GLAND OF THE RABBIT
(Oryctolagus cuniculus)

Bélgica Vásquez & Mariano del Sol

Facultad de Medicina, Universidad de La Frontera, Chile.

RESUMEN: El objetivo del estudio fue conocer la morfología de la glándula bulbouretral de conejo (Oryctolagus cuniculus), para, posteriormente, efectuar el estudio morfofuncional.

Se utilizaron 5 conejos (Oryctolagus cuniculus), obtenidos del Bioterio de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Frontera, Chile, durante el período de máxima reproducción. Con la ayuda de una lupa ransor se disecó la región pélvica, retirándose en bloque los componentes anatómicos del aparato genital. Fueron disecadas las estructuras anatómicas cuyos conductos terminaban en la uretra y se aisló la glándula bulbouretral. Las muestras fueron fijadas en Bouin y procesadas para su inclusión en paraplast. Se realizaron cortes seriados de 5 µm de espesor, los cuales fueron teñidas para las observaciones histológica e histoquímica. El estudio morfológico y las fotografías se realizaron utilizando un microscopio Carl Zeiss, Axiolab, con cámara MC 80 DX.

Los resultados mostraron que la glándula bulbouretral del conejo es única, que está rodeada por el músculo bulboglandular y una cápsula fibrosa. De forma cuboidea, alargada en sentido anteroposterior, con ductos cortos que se abren en la pared posterior de la uretra. La glándula se encuentra relacionada con la próstata y parapróstata y está muy vascularizada. Es de tipo alveolar, cubierta de tejidos muscular estriado y conectivo, formado principalmente por fibras colágenas y elásticas, las cuales penetran en su interior dividiéndola en dos lóbulos y subdividiendo cada uno de ellos en lobulillos menores. El estudio histoquímico reveló la presencia de gránulos de glucógeno, mucosustancias neutras y ácidas, sulfatadas y no sulfatadas.

La diferencia morfológica observada en la población celular, de la glándula bulbouretral del conejo, se debe, posiblemente, al estado secretorio en que se encuentra.

PALABRAS CLAVE: 1. Glándula bulbouretral; 2. Anatomía; 3. Histología; 4. Histoquímica; 5. Conejo.

INTRODUCCIÓN

En el hombre, las glándulas bulbouretrales son dos cuerpos pequeños de color amarillento, redondeados y un tanto lobulados, de 1 cm de diámetro, aproximadamente. La  visualización de las glándulas, a través de imágenes,  resulta difícil , incluso en animales  muy grandes como los elefantes, donde sólo fueron detectadas in situ, por grupos de científicos de Biología de la Reproducción de Alemania, encargados de la preservación y de la reproducción de estos animales en cautiverio (Hildebrandt et al., 1998).

La presencia y el número de glándulas bulbouretrales varía en los mamíferos, según la especie. Por ejemplos no existen en los caninos (Krahmer et al., 1979), en cambio, existen 3 pares de estas glándulas en los marsupiales (Barbour, 1981 y Nogueira et al., 1984).

  Se ha comprobado que la actividad secretora y el tamaño de la glándula se correlaciona directamente con la madurez sexual, ya que se desarrollan en la pubertad, se reducen durante el invierno en los animales invernantes, aumentan de volumen en época de celo, se atrofian por efecto de la castración y disminuyen su tamaño gradualmente en individuos de edad avanzada (Hellgreen et al., 1982; Cooke et al., 1987).

La función que desempeña la glándula bulbouretral sigue siendo incierta, aunque se las relaciona, principalmente, con la secreción de una sustancia lubricante mucosa y clara, de reacción alcalina, cuya función es neutralizar los restos de acidez de la uretra y, probablemente, de la secreción vaginal ácida de la hembra, aumentado con ello el potencial de supervivencia de los espermatozoides en el aparato genital femenino (Orts, 1967; Nimoniya et al., 1995; Lippert, 1999). Empero, se ha demostrado que el líquido de la glándula bulbouretral en el plasma seminal, cumple funciones directas sobre los espermatozoides.

Hart & Greenstein (1968), en un estudio realizado en roedores, sugieren que la secreción de la glándula bulbouretral participa en la formación de un coágulo que mantiene al semen en las regiones profunda de la vagina. Se ha demostrado también, que tienen relación con los niveles de testosterona presente en el plasma sanguíneo, siendo un órgano sensitivo que experimenta cambios andrógenos dependientes de la madurez sexual (Srivastava et al., 1981; Cooke et al.), así como, cambios tardíos en los aspectos histológicos e histoquímicos, después de prostatectomías o vesiculo-sectomías seminales (Sikorski & Kmie c, 1983).

Por otra parte, estudios sobre la presencia de fosfolipasa A2, detectada en las glándulas bulbouretrales de toro, demostraron que esta enzima juega un rol importante en la maduración espermática y reacción de acrosoma (Rönkkö et al., 1995).

El objetivo del trabajo es conocer la morfología de la glándula bulbouretral de conejo, sus aspectos macro y microscópicos, dando así las bases para, posteriormente, realizar el estudio morfofuncional.

MATERIAL Y MÉTODO

Se utilizaron 5 conejos (Oryctolagus cuniculus), híbridos, sin raza definida, clínicamente sanos, criados y mantenidos en cautiverio, alimentados con pellets y zanahorias ad libitum. Los conejos fueron obtenidos del Bioterio de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Frontera, Chile.

Una vez sacrificados los conejos, se registró su peso corporal y se disecó macro y mesoscópicamente la región pélvica, retirándose en bloque los componentes anatómicos del aparato urogenital. La disección se realizó utilizando una lupa ransor (10X). Posteriormente, fueron aisladas las estructuras cuyos conductos terminaban en la uretra (ductos deferentes, glándula vesicular, propróstata, próstata, parapróstatas y glándula bulbouretral). Se conservó la parte de la uretra donde se abrían los conductos de la glándula bulbouretral.

Se efectuó el estudio de la anatomía mesoscópica, describiéndose las relaciones existentes entre la glándula bulbouretral y las otras glándulas anexas. El tracto reproductivo fue mantenido húmedo con suero fisiológico estéril, mientras se realizaba la disección. Luego, la glándula bulbouretral fue separada de las otras glándulas para el estudio histológico.

Las muestras fueron fijadas en Bouin, durante 24 horas y procesadas para su inclusión en paraplast. Posteriormente se realizaron cortes seriados de 5 µm de espesor, los cuales fueron montados en portaobjetos. Los cortes de tejido desparafinados e hidratados, fueron teñidos siguiendo los métodos adecuados para su observación histológica e histoquímica. Para el análisis histológico las secciones fueron teñidas con hematoxilina-eosina (H. E.), tricómico de Masson (Masson, 1929), van Gieson (Mallory, 1938), impregnación de plata para fibras reticulares (Gomori, 1937) y coloración de Verhoeff para fibras elásticas (Mallory, 1942). Para el análisis histoquímico se realizaron las técnicas de ácido periódico de Schiff (PAS) (McManus, 1948), PAS diastasa (Lillie & Greco, 1947), azul alcian (AA) (1%) a pH 2.5 (Lev & Spicer, 1964), azul alcian (1%) a pH 0.4 (Johnson et al., 1964) y la técnica combinada AA y PAS (Lev & Spicer). El montaje se realizó con Permount (Fisher, USA). El estudio morfológico y las fotografías se realizaron utilizando un microscopio Carl Zeiss, Axiolab, con cámara MC 80 DX.

RESULTADOS

La glándula bulbouretral del conejo es una pequeña masa de tejido glandular, cubierta por una cápsula de tejido fibroso y rodeada por el músculo bulboglandular, el cual penetra en ella dividiéndola en dos lóbulos. Se encuentra localizada dorsal a la uretra y caudal a la próstata. Más o menos cuboidea, alargada en sentido anteroposterior y aplanada dorsoventralmente. Presenta seis caras: ventral, dorsal, caudal y rostral, izquierda y derecha. En la parte mediana de su cara dorsal, se observa un surco poco profundo, en sentido anteroposterior, vestigio de la unión antimérica de la glándula, (Figs. 1 y 2).

Figs. 1 y 2. Glándulas accesorias del aparato genital del conejo macho. 1. Glándula bulbouretral; 2. Próstata; 3. Propróstata; 4. Glándula vesicular; 5. Parapróstata; 6. Conductos deferentes (reclinados en el esquema); 7. Uretra.

La glándula está compuesta de dos lóbulos, subdivididos en lobulillos por tejidos conectivo y muscular. Cada lóbulo presenta un corto conducto excretor que se dirige ventral y un poco lateralmente y se abre de esta manera, a través de un diminuto orificio en la cara dorsal de la uretra, inmediatamente caudal al colículo seminal. La abertura de los conductos en la uretra puede ser simétrica o asimétrica.

Las principales relaciones de la glándula bulbouretral corresponden a la uretra, músculo bulboglandular, próstata, y se encuentra rodeada de numerosos vasos.

Histológicamente, se observa cubierta por tejidos muscular estriado y conectivo, formado principalmente por fibras colágenas, elásticas y fibroblastos. El tejido que recubre a los lóbulos de la glándula, penetra en ellos, en forma de gruesos septos y subdivide los lóbulos en lobulillos de menor tamaño. En los septos se observan además, numerosos vasos sanguíneos, tales como arterias y venas de pequeño calibre, arteriolas y vénulas. Fibroblastos, fibras cólagenas, elásticas y musculatura estriada se distribuyen irregularmente en el parénquima glandular (Fig. 3).

Fig. 3. Tejido glandular en el que se observa la penetración de gruesos septos dividiendo los lóbulos en lobulillos. Los tejidos muscular y conectivo se distribuyen irregularmente en el parénquima. H.E. (50x).

Cada lobulillo está constituido por tejido glandular de tipo alveolar, con una gran cavidad central. El epitelio se encuentra subdividido, por unas delgadas trabéculas de tejido conectivo. Las células epiteliales que constituyen la cavidad central, descansan sobre una lámina propia formada por unas pocas fibras musculares lisas y tejido conectivo, rico en fibras cólagenas y elásticas (Figs. 4, 5). El epitelio celular es simple, variando de forma cuboidea a columnar, observándose en este último caso, un lumen central de menor diámetro. El núcleo es de forma esférica, y está ubicado, generalmente, en la zona apical del citoplasma. Ambos tipos de epitelios muestran una fuerte reacción eosinofílica con la tinción H. E.

El tejido glandular se encuentra altamente vasculari-zado y morfológicamente constituido por células acidófilas y células claras de menor reacción, siendo las primeras las más abundantes (Figs. 6 y 7). Estas células de forma piramidal, con sus núcleos localizados basalmente, se encuentran formando pequeños grupos, los cuales se disponen ordenadamente alrededor de un lumen central, rodeadas por fibras reticulares que forman una fina malla en el estroma glandular. (Fig. 8).

Fig. 4. Se observan delgadas trabéculas dividiendo los lobulillos. Cavidad central constituida por epitelio simple cúbico y lámina propia con fibras musculares lisas (amarillo) y tejido conectivo (rojo). van Gieson. (400X)

Fig. 5. Tejido conectivo de la lámina propia rica en fibras colágenas, de color rojo y fibras elásticas de color negro. Coloración de Verhoeff para fibras elásticas. (400X).
Fig. 6. Células acidófilas de núcleos esféricos ubicados basalmente, ordenados alrededor de un pequeño lumen. Tinción H. E. (400X). Fig. 7. Células claras de menor reacción esosinofílica, rodeadas por capilares sanguíneos. Tinción H. E. (630X).
Fig. 8. Fibras reticulares (café oscuro) formando una delgada malla en el estroma glandular. Impregnación de plata para fibras reticulares. (400X). Fig. 9. Ductos colectores de menor diámetro rodeado por escaso tejido conectivo (color verde). Método, Tricrómico de Masson. (400X).

Fig. 10. Reacción positiva para mucinas ácidas no s ulfatadas. Células con gránulos de color azul distribuidos irregularmente en su citoplasma. Tinción, AA al 1%, pH 2,5. (630x).

Fig. 11. Reacción positiva para mucinas ácidas sulfatadas. Células con gránulos de color azul intenso de distribución citoplasmática irregular. Tinción, AA al 1%, pH 0,4. (400x).
Fig. 12. Reacción granular positiva para glucógeno y mucinas neutras. Se observan células intensamente teñidas de color púrpura y otras con menor reacción. Método, PAS (400x). Fig. 13. Reacción positiva sólo para mucinas neutras. Se observa un color púrpura principalmente en la zonza apical de las células. Método, PAS distasa. (630x).

En algunos lobulillos, se observan ductos colectores de menor diámetro, rodeados por escaso tejido conectivo, presentando un epitelio simple cuboideo y núcleos  esféricos que se sitúan central o apicalmente (Fig. 9).

Los resultados obtenidos de los métodos histoquí-micos, revelaron la presencia de glucógeno y mucosus-tancias, en todos los casos estudiados. Las células del epitelio glandular mostraron una reacción alcianofílica, tanto para pH 2.5 (Fig. 10), como para pH 0.4 (Fig. 11). Así mismo, PAS positivo (Fig. 12) y material diastasa resistente (Fig. 13), demuestran la presencia de gránulos de glucógeno y mucina de naturaleza neutra. Ambos métodos fueron confirmados con la técnica combinada AA-PAS. Cabe destacar, que en algunas zonas glandulares la reacción al AA y PAS fue muy débil e incluso negativa.

DISCUSIÓN

La glándula bulbouretral que se deriva de la pared uretral, es única en el conejo, a diferencia de otros mamíferos y del hombre. Está adosada posteriormente a la uretra, sobrepasándola por sus lados, de tal modo que el trayecto de los conductos excretores es posteroanterior y, por tanto, son bastante cortos, distinto a lo que ocurre en otros animales como el hombre.

La glándula bulbouretral del conejo es pequeña, pero relativamente mayor que la del hombre. Sin embargo, en animales como el cerdo son muy voluminosas, y el porcentaje de secreción en el plasma seminal de ellas alcanza a más del 50% del volumen de semen eyaculado (Machado, 1987).

Según Holtz & Foote (1978) la glándula bulbouretral del conejo de 23-28 meses, presenta un largo de 11,7 ± 1,2 mm; ancho de 11,2 ± 0,9 mm y en profundidad de 4,6 ± 0,6 mm. En nuestro estudio estamos construyendo un índice órgano somático de conejos en cautiverio, de diferentes edades y en diversas épocas del año. Este índice debe ser distinto a los conejos de especies silvestres, debido al aislamiento de las hembras (falta de actividad sexual) y a su alimentación. Por otra parte, como lo señalaron Contreras & Bustos Obregón (1977), es posible que las glándulas bulbouretrales experimenten regresión durante el período de reposo sexual.

En el conejo, la glándula bulbouretral se encuentra rodeada por tejido muscular estriado del músculo bulbo-glandular que la separa en lóbulos, similar a lo que sucede en el hombre, en que cada glándula está rodeada de fibras estriadas  procedentes del músculo transverso profundo del periné. Su localización y relación con músculo estriado podría sugerir que cuando éste se contrae ayuda a la expulsión de la secreción glandular.

En el hombre, las glándulas bulbouretrales consisten en varios acinos de tipo túbulo alveolar ramificado, tapizado por un epitelio simple formado por células columnares, con núcleo denso localizado basalmente en su citoplasma. Su secreción glandular es recolectada a través de un sistema de ductos excretores (Orts), situación similar a la observada en la glándula bulbouretral de conejo.

Como lo señalaran Tsukise & Yamada (1987), Moré (1991) y Cepeda et al. (1999) en las glándulas bulbouretrales existirían dos poblaciones de células epiteliales, lo cual podría reflejar un patrón secretorio distinto. Esta afirmación concuerda con las observaciones de Nogueira et al. Sin embargo, ellos plantean también que las células acidófilas y claras de la glándula bulbouretral medial de marsupial, elaboran las mismas sustancias en diferentes cantidades, sugiriendo que estas diferencias morfológicas están relacionadas con la actividad secretora. Coincidiendo con lo indicado anteriormente, se postula que en la glándula bulbouretral del conejo existiría una sola población celular y las diferencias observadas se deberían al estado secretorio de ellas, como también ha sido demostrado en las glándulas bulbouretrales del hombre (Sala & Bruni in Balli et al., 1932) y búfalo (Moussa et al., 1983).

Concordamos con las observaciones hechas en chinchilla por Cepeda et al., quienes describieron la presencia de gran cantidad de carbohidratos, a través del análisis histoquímico efectuado durante el periodo otoño-invierno, es decir en los días cortos del año, coincidente en el tiempo con lo realizado en nuestro estudio.

  Estudios de la composición de la glándula bulbouretral han sido realizados en algunos animales, encontrándose en ellas cristales, electrolitos, lípidos, mucopolisacáridos, glicoproteinas, sialomucoproteínas, ácido siálico, glucógeno, fructosa, maltasa, fosfatasas alcalina y ácida, entre otros componentes enzimáticos, siendo uno de ellos una enzima oxidativa (Latalski & Obuchowska, 1979; Tsukise et al., 1979; Dellmann & Brown, 1980; Barbour, 1981; Srivastava et al.; Moussa et al.; Nogueira et al.; Delhon & Lawzewitsch, 1985; Pearse, 1985; Vanha-Perttula  et al., 1990; Rönkkö; Berthou & Chretien, 1995).

Como fue observado meso y microscópicamente, la glándula bulbouretral en el conejo se encuentra rodeada por numerosos vasos, los cuales penetran en los septos hasta sus divisiones más pequeñas, lo que sugeriría que esta glándula puede tener, además, una función endocrina.

Estudios a la microscopía electrónica se efectuaron en animales, como carnero y toro, en el que se revelan numerosas membranas, encontrándose glándulas secretoras con una matriz central densa en su citoplasma (Hellgreen et al.).

Hemos iniciado una línea de investigación morfo-fisiológica  de la glándula bulbouretral, porque a pesar  que ella ha sido señalada sólo como una glándula secretora de moco para lubricar la uretra antes del coito, se ha demostrado en estudios recientes que ejerce numerosas otras funciones, destacándose un rol importante en la defensa inmune, en el tracto genitourinario y en la infertilidad masculina. Estudios recientes en el hombre relatan las patologías más frecuentes que afectan a la glándula bulbouretral, entre ellas neoplasias, infecciones, seringocele, enfermedades císticas específicas, cálculos, etc. (Pedron et al., 1997).

Creemos que  tanto la morfología, como la fisiología de las glándulas bulbouretrales deben ser distintas en los mamíferos. Esto estaría avalado, como se mencionó anteriormente, por la presencia o ausencia  de ellas en algunos animales, por el número de glándulas, por el número de conductos excretores según la especie, por el tamaño de éstas (independiente del tamaño del animal) y por la edad del individuo o status reproductivo.

AGRADECIMIENTOS

Queremos agradecer a la T.M. Carolina Schencke por su colaboración en las técnicas de tinción de plata y al Centro de Biología de la Reproducción de la Universidad de La Frontera (CEBIOR) por la prestación del micrótomo.

SUMMARY: The purpose of this study was to learn about the rabbit bulbourethral gland morphology (Orictolagus cuniculus), to later proceed with their morphofunctional study.

5 rabbits specimens (Oryctolagus cuniculus) from the  Bioterio of the Medicine Faculty, Universidad de La Frontera, Chile, were chosen on their highest  reproduction period. Dissection was performed over the pelvic region with the help of a  ransor  magnifier glass. The genital apparatus was completely removed and their anatomical structures were exposed, specially   those conducts which ended at the urethra allowing the bulbourethral gland isolation. The samples were fixed in Bouin and later included in Paraplast. Serial cuts of 5 µm thick  were performed and later  stained for their histological and  histochemical study. The morphological study together at the pictures taken, were performed in a Carl Zeiss, Axiolab microscope with an MC 80 DX camera stand.

Our results present the bulbourethral gland as an unique structure, surrounded by the bulboglandularis muscle and a fibrous capsule. Which in  itself has a cuboidal  form, extended in the anterior-posterior sense, with short ducts ended on the posterior wall of the urethra. The gland is related with the prostate and the paraprostate presenting much vasculararization. It presents  an alveolar type, covered by striated muscular and connective tissue, this last one is formed by elastic collagen fibers which penetrates in their interior dividing the gland in two lobules and subdividing each one of them in many smaller  lobulated forms. The histochemical study reveal the presence of glycogen grains, neutral and sulfated and non sulfated acid mucous substances.

The morphological difference found at the cellular population of the rabbit  bulbourethral gland can be attributed  to the  secretory stage in which was found.

KEY WORDS: 1. Bulbourethral gland; 2. Anatomy; 3. Histology; 4. Histochemistry; 5. Rabbit.

Dirección para Correspondencia:

T. M. Bélgica Vásquez P.
Morfología
Facultad de Medicina
Universidad de La Frontera
Casilla 54-D
Temuco - CHILE

Recibido : 28-06-2001
Aceptado: 25-07-2001

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