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Revista chilena de anatomía

versión impresa ISSN 0716-9868

Rev. chil. anat. v.19 n.3 Temuco dic. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-98682001000300007 

ÁNGULOS DEL PLANP SAGITAL DE LA COLUMNA LUMBOSACRA EN UNA
MUESTRA DE ADOLESCENTES DE LA CIUDAD DE TEMUCO, CHILE

SAGITAL ANGLES VIEW FROM LUMBOSACRAL SPINE A ADOLESCENTS SAMPLE FROM

TEMUCO CITY, CHILE

Héctor Silva M.

Departamento de   Ciencias Básicas, Facultad de Medicina, Universidad de La Frontera, Chile.
Financiado por Proyecto de Investigación 1597 - DIDUFRO, Universidad de La Frontera, Chile.

RESUMEN: Las disfunciones  de la columna vertebral que producen incapacidad laboral, son de alta prevalencia en el mundo. Este problema de salud pública afecta a la mayoría de las personas principalmente en la edad media de la vida. Los problemas de columna son  multifactoriales  y uno de ellos  es el aumento de la lordosis lumbar, por aumentos del ángulo lumbosacro, ángulo lordótico y profundidad de la lordosis.

El propósito del estudio fue conocer como se comportan nuestros adolescentes  con respecto a las variables señaladas. Para ello se  analizaron 50 radiografías panorámicas de columna vertebral, de escolares entre 13  y 17 años de ambos sexos, 24 hombres  y 26 mujeres, de la ciudad de Temuco, Chile.

Del total  de los casos observados,   el 76% de los sujetos tenían ángulo lumbosacro que  variaba entre  30º a 49º,  lo que representa una normalidad con respecto a lo encontrado por otros autores. En cuanto al ángulo de la lordosis éste varió desde 43º a 95º, siendo la moda 50º, promedio 62,84º y la  mediana de  62º. En cuanto a los valores de dispersión, la desviación estándar fue  de 10,74. y el promedio de la  profundidad de la lordosis fue de 17,08 mm; los valores máximo y mínimo fueron de 9 y 24 mm, respectivamente, la desviación estándar fue de 3,7 y la moda 15.

Es importante conocer los diversos parámetros de la columna de los adolescentes y sus posibles alteraciones,  para iniciar programas masivos de prevención .

PALABRAS CLAVE: 1. Columna vertebral; 2. Ángulo lumbosacro; 3. Lordosis.

INTRODUCCIÓN

La frecuencia de dolor de  espalda es tal, que solo en  Estados Unidos hay  7 millones de personas  que dejan de trabajar por esta causa  en algún momento, siendo la principal causa de  pérdida de tiempo de trabajo. En  Gran Bretaña  se pierden   13, 2 millones de días  de trabajo por este síndrome (Mackenzie, 1998).

Frimoyer & Pope (1983) comunicaron una prevalencia del dolor de espalda a lo largo de la vida, del 70%, parecida a la comunicada por autores daneses, suecos y holandeses. En Canadá, la incidencia anual de lumbalgia causante de ausentismo laboral fue de 1,4%, en 1981. En Inglaterra se han comunicado tasas de 4,5% en estudios transversales que cubrían un gran margen de oficios (Anderson, 1986).

En el contexto del  dolor de la región inferior de la espalda (DRIE),  han sido considerados relevantes ocho factores individuales. De esos ocho, solamente la edad y el sexo tienen influencia directa importante. El DRIE suele empezar en etapas precoces de la vida; en los escolares es más frecuente de lo que antes se pensaba, pero suele ser ligero y de corta duración. Balagué  et al. (1988) estudiaron 1.715 escolares en una comunidad Suiza, de los cuáles un 35% tenía antecedentes de DRIE y su prevalencia de una semana era del 16%. Hasta ese momento,  un 14% había buscado consejo médico. Como la causa del dolor de espalda en los niños puede ser un proceso grave, los pocos niños que manifiestan dolor importante requerían una investigación diagnóstica  cuidadosa.

La columna lumbosacra es una de las zonas más afectadas junto con la región cervical, en los padecimientos de la columna vertebral. Así muchos de los parámetros,  tales como: Ángulo lumbosacro, lordosis, ángulo de la lordosis son  importantes, debido a que en esa región se sustenta  la columna  y una variación de uno de los componentes  hace cambiar los demás. La presencia de curvaturas raquídeas aumenta la resistencia del raquis a las fuerzas de compresión axial. Los ingenieros han podido demostrar que la resistencia de una columna con curvaturas es proporcional al cuadrado del número de curvaturas más uno. De este modo, una columna con tres curvaturas móviles, como la columna vertebral con lordosis lumbar, sus cifosis dorsal y su lordosis cervical, tiene una resistencia diez veces mayor que la columna rectilínea, (Kapandji, 1980).

Nissinen  (1995),  estudió 1060 niños entre 10,8 y 13, 8 años, a los cuáles les hizo un seguimiento anual para ver el desarrollo de su postura. Para la variable ángulo lordótico,  encontró que ésta fue menos pronunciada a los 13,8 años  y hubo una amplia variedad durante la pubertad.  Propst-Proctor (1983), estudiando 218 radiografías de niños encontró que  la lordosis lumbar era, en promedio, de 40º en un rango que oscilaba entre 31 y 49,5º.  Por su parte, Chernukha  et al. (1998) encontraron en  199  individuos sanos de  edades entre 1-30 años, que los valores de desarrollo del ángulo lordótico,  no presentaban un incremento lineal durante  los primeros años de vida y  la  pubertad, permaneciendo en la madurez, aproximadamente, en los 50º.

Estos ángulos fueron  medidos también en 240 personas sanas de edades entre 20 y 79 años y  con dolor en la región lumbar. En ellos, las variables medidas fueron las siguientes: cifosis dorsal, lordosis lumbar, inclinación sacra, lordosis distal (L4 y  S1) e inclinación de cada una de las vértebras entre T4-S1. Los resultados mostraron que  en el grupo control, el  parámetro  cifosis dorsal aumentaba con la edad y la inclinación sacra  disminuía, pero en menor grado  que en el grupo con dolor lumbar. La lordosis lumbar estaba relacionada fuertemente con la inclinación sacra en ambos grupos, pero era más significativo en el grupo control, particularmente en la sexta década. La inclinación sacra fue significativamente mayor en mujeres que en  hombres (p < 0,005), Korovessis et al. (1999).

Gelb  et al. (1995),  estudiaron a 100 adultos voluntarios,  sobre 40 años, sin historia de anormalidades en la columna vertebral. En este grupo el ángulo lordótico lumbar tuvo un promedio de 64º +/-10º. Se determinó además que la lordosis disminuía con la edad.

Hansson  et al. (1985), evaluaron la relación existente entre el grado de ángulo lordótico y la sintomatología lumbar, para lo cual lo midieron en 600 hombres, entre 20 y 63 años. Los hallazgos fueron que la distribución y rango de la lordosis no varió en los individuos con dolor y sin dolor  para la misma edad. Lin et al.  (1992), estudiaron  la curvatura lumbar en una  muestra de 149 adultos  normales,    se midieron  variables como ángulo lordótico  y ángulo  de inclinación sacra, dando como valores promedios  33,2 +/- 12.1º, y 26,4 +/-10º, respectivamente. Se encontró una alta correlación entre ángulo lordótico  e inclinación sacra (r: 0,883, p: 0,0001.) El grado de lordosis puede  encontrarse entre  20-45 grados, con un rango de 1 D.S.  No hubo diferencias entre estos ángulos y el sexo. El ángulo lordótico se incrementaba con la edad, pero hubo diferencias entre el grupo de menos de 35 años,  35 a 60 y el grupo de 60 y mayores. Wright &  Bell  (1991) en un estudio  de 112  radiografías en el plano sagital, correspondientes  a  niños cuyas edades fluctuaban entre 3 y 18 años, encontraron  que la lordosis lumbar se incrementaba con la edad.

El ángulo lordótico se ha relacionado fuertemente con la inclinación sacra, particularmente en la sexta década para un p: 0,001 (Korovessis et al.).  La inclinación sacra parece ser un factor más determinante en el grado de lordosis. Un estudio radiográfico hecho en un grupo  de sujetos entre 9-91 años, demostró que las variables ángulos  lordóticos y lumbosacro variaba ampliamente con la edad. Estas variables tendrían a disminuir después de los sesenta años (Amonoo-Kuof, 1992).

Estos datos epidemiológicos han sido el motivo para  efectuar   un estudio de nuestra población adolescente, ya que se desconocen los parámetros ante enunciados en la Región de la Araucanía, Chile. Desde este punto  de vista, es  necesario tener un conocimiento  de la  morfología de la columna vertebral de este grupo etario y de las variables  que son potencialmente cambiantes a través del tiempo, debido a alteraciones en la  postura,  tonicidad muscular,  enfermedades, etc.

MATERIAL  Y MÉTODO

El estudio se realizó en 50 adolescentes, de edades entre 13 y 17 años, de ambos sexos, alumnos de 8° año Básico de escuelas municipalizadas de la IX Región, que estaban conectadas a la Red Enlace de Informática Educativa. La toma de radiografías se llevó a cabo con el individuo sin ropa,  de pie, descalzo y las dos rodillas completamente extendidas y paralelas. Se tomaron en la mañana radiografías panorámicas de la  columna vertebral desde los planos sagital  y frontal.  La muestra fue tomada al azar, realizándose un muestreo aleatorio simple, en  el cuál se determinó  el espaciamiento de muestreo, la unidad de arranque   fue de 4 para un universo de 2000 sujetos.

El ángulo lumbosacro se midió  trazando una línea  paralela a la superficie superior del sacro y la línea horizontal del suelo, las dos se unen  y forman el ángulo  lumbosacro (normal entre 30º y 40º).  (Fig.1).


Fig.1 Diagrama de medición de  variables de la columna lumbosacra.
F: Profundidad de la lordosis,  H:Horizontal,  L: Oblicuidad de L1. S:Oblicuidad del Sacro.  a:Ángulo lumbosacro. b:Ángulo Lordótico.

La profundidad de la lordosis fue medida  en la columna trazando una línea  que empezaba en el  ángulo formado entre las caras superior y posterior  de la primera vértebra  lumbar y que terminaba en  el ángulo formado por la cara posterior y superior de la   primera vértebra sacra; de ésta línea nace  otra horizontal que se extiende desde la cara posterior del cuerpo de la  tercera  vértebra lumbar y que  es  perpendicular a la primera línea. (Fig.1).

El ángulo de la lordosis se midió trazando una línea que pasó por la cara superior de L5 y otra en  la cara superior de S1, las dos líneas se unen  detrás de la columna vertebral formando un ángulo. (Fig.1)

La muestra fue analizada  por medio del  Software estadístico SPSS 9.0  para Windows.  Se aplicó  estadística descriptiva, como cálculo de: valores de centralización y dispersión mediana, mediana, moda, desviación estándar  y de correlación como la r de Pearson y regresión lineal.

RESULTADOS

En  las radiografías de  plano sagital se estudiaron las siguientes variables: ángulo lumbosacro, ángulo de la lordosis lumbar, valor en mm  de la profundidad de la lordosis lumbar tomadas del análisis radiológico y otras como el sexo, edad,  las cuales  fueron extraídas de la entrevista a los adolescentes, previa a la toma de radiografías.

Tabla I.  Valores de dispersión y centralización de la variable profundidad de lordosis.


Promedio(mm) Mediana Moda D.S. Mínimo Máximo
50 17,08 16,70 15 3,7 9 24

Tabla II.  Valores de dispersión y centralización de la variable ángulo de lordosis.


Promedio(mm) Mediana Moda D.S. Mínimo Máximo
50 62,84 62 50 10,74 43 95

En cuanto a las variables edad y sexo de la muestra estas variaron entre 13 y 17 años, y  26 varones y 24 mujeres. Las variables se correlacionaron con los diversos parámetros medidos, encontrándose lo siguiente: para la edad de 13 años,  el promedio del ángulo sacro fue de 39.9º con 34 sujetos; para la edad de 14 años el promedio del ángulo fue  de 41,69º  con 13  sujetos, siendo su desviación estándar para ellos de 8,66 y 5,14, respectivamente.

Tabla III  Prueba  de Correlación r de Pearson que muestra el alto
grado de asociación entre  los ángulos lordótico y lumbosacro.


    Ángulo sacro Ángulo lordótico
R de Pearson A. sacro 1,000 0,864
  A. lordótico 0,864 1,000
       
Significancia A. sacro   0,000
  A. lordótico 1,000  
  50 50


Gráfico I. Gráfico de regresión lineal que muestra la asociación entre las  variables ángulo lumbosacro y ángulo lordótico.

La relación del ángulo lordótico y el sexo fue: el promedio para el sexo masculino de 63,33º  y para el sexo femenino 62,38.

Para las variables sexo y ángulo lumbosacro se encontró que para los varones el promedio fue de 41,08  y para las mujeres de 40,21.

Las variables sexo y edad  no se correlacionaron con la variable ángulo lumbosacro, profundidad de la lordosis y ángulo lordótico, como lo muestran las Tablas IV y V.

Tabla IV. Niveles de correlación y significación entre las variables sexo y lordosis de la curva, ángulo lumbosacro, profundidad de la lordosis, en 50 adolescentes, de edades entre 13 y 17 años, de ambo sexos, de la IX Región, Chile.

  Lordosis de la curva Ángulo lumbosacro Profundidad de la lordosis

Correlación Pearson 0,045 0,056 0,227
Significación 0,759 0,698 0,112

Tabla V. Niveles de correlación y significación entre las variables edad y lordosis de la curva, ángulo lumbosacro, profundidad de la lordosis, en 50 adolescentes, de edades entre 13 y 17 años, de ambo sexos, de la IX Región, Chile.

  Lordosis de la curva Ángulo lumbosacro Profundidad de la lordosis

Correlación Pearson 0,530 0,177 0,530
Significación 0,713 0,220 0,713

DISCUSIÓN

Los padecimientos lumbares y de columna vertebral en general, son muy frecuentes en el  Hombre. Su posición bípeda le resulta excesivamente susceptible a padecer dolores; el paso de cuadrúpedo a la postura erecta ha exigido y conllevado una serie de adaptaciones anatomofuncionales que todavía no han llegado a su plenitud y perfección. La biomecánica de una región que no estaba preparada para soportar pesos, ha dado lugar a que el 80%  de la población haya padecido lumbalgias o cervicalgia, en algún momento de su vida, Marques (1984).

Para la población adulta, los índices de prevalencia más altos de dolor de espalda se encuentran entre los 35 y 55 años de edad, con diferencias respecto al sexo y al tipo de lesión. Las mujeres parecen presentar índices de prevalencia mayores según va aumentando la edad, Biering-Sorensen & Hilden (1984) y Svensson (1982), quizás como una consecuencia de la osteoporosis. Los hombres por su parte, tienen un riesgo mayor de baja laboral (incapacidad) por lesiones profesionales, alrededor de los 20 años según Klein et al.  (1984) y Spengler et al.  (1986).

Las operaciones por hernia de disco son más frecuentes aproximadamente a los cuarenta años y dos veces más frecuentes en varones que en mujeres, HeliovaaraSpangfort (1972). De forma global, los índices de prevalencia del dolor de espalda en hombre y mujeres son similares. La prevalencia  de cirugía de la columna lumbar es del 10%, en la población total. En el nordeste de USA, la  tasa de artrodesis de la columna es de 3,5 /100.000 habitantes,  frente a 35/100.000 en el oeste, a pesar de esto, la incidencia y prevalencia de trastornos vertebrales no son mayores. Frimoyer & Pope (1980).

Desde este punto de vista,  según Toro & Almagià (1994),  la epidemiología del dolor vertebral  y otros aspectos morfológicos resultan  necesarios conocer en  nuestra población adolescente,

En USA  los costos de la asistencia sanitaria son superiores a los de cualquier otra nación.  Con respecto a la espalda, en 1990, se gastaron más de 60.000 millones de dólares en los trastornos de la columna (Cats-Baril & Frimoyer, 1991).

El 70% del costo  se puede atribuir a sujetos que padecen incapacidad prolongada según Bigos & Batie (1991). Alrededor  de un tercio de este costo es médico y el resto lo  constituyen  gastos indirectos, relacionados con la pérdida de horas de trabajo y con el pago de indemnizaciones a los trabajadores. En lo que respecta sólo a los trastornos de la región inferior de la espalda, se calcula que, en 1990, superó los once mil millones de dólares, según Webster & Snook (1990).

Los costos indirectos probables superaban los treinta  mil millones  de dólares y los costos totales eran probablemente bastante superiores a los cincuenta mil millones de dólares.  Bigos & Batie.

Todas las curvas de la columna vertebral, dependen del ángulo lumbosacro y están en relación con el mantenimiento del equilibrio con el centro de gravedad. Sobre esta base sacra se equilibra toda la columna vertebral con todas sus curvas fisiológicas. El aumento de este ángulo demanda un aumento de otro. En la columna estática, la mayor parte de los estados dolorosos se puede suponer, sin temor a equivocarse, que el 75% de todos los dolores  lumbares estáticos o posturales se deben al  aumento de este ángulo. Hay diversos grados de ángulo lumbosacro, que dependen de diferencias culturales genéticas y raciales. Cambios en  este ángulo también son causados por hábitos posturales, laxitud ligamentosa y tono muscular. Desde  el punto de vista matemático, si el ángulo es de 30º, el estrés de deslizamiento será de 50% del peso suprayacente. Si el ángulo aumenta a 40º, el estrés de deslizamiento aumentará a 60% del peso suprayacente. Un ángulo de 50º  causa un estrés de deslizamiento de un 75% del peso del objeto móvil, (Calliet,1982).

Abitbol  (1987), estudió el ángulo lumbosacro en 131 niños, desde el nacimiento hasta los 5 años. El ángulo se incrementó, entre  20º  hasta los 70º.  Este estudio demostró que no existe relación en el aumento de la edad, estatura y peso. Al parecer el incremento angular está relacionado con la progresiva postura erecta y el desarrollo ontogenético de la marcha bípeda.

Se han estudiado los cambios del ángulo lumbosacral y la curvatura de la espina lumbar,  pero no está claro si estos ángulos son iguales  en los adultos normales. En este estudio se demostró que los parámetros varían ampliamente con la edad y que difieren en hombres y mujeres, encontrándose en las mujeres  ángulos mayores que en  los hombres, Amonoo-Kuofi (1992).

Hellems & Keats (1971), estudiaron el ángulo lumbosacro, en una muestra  de 319  sujetos masculinos normales,  de edades entre 17 a 58 años,  quienes tenían radiografías de columna,  encontrando  que el promedio del ángulo lumbosacro era de 41,1º;  una desviación estándar de 7,7º;  el 95% de los individuos tenían valores entre 25,5º y 56,6º. Sin embargo, Calliet afirma que, las  variaciones naturales pueden variar desde un ángulo lumbosacro de 10º a 90º.

Fernand & Fox (1985) en una evaluación radiográfica de  973 adultos  en los cuales se midió el ángulo lumbosacro, se obtuvo un promedio de 45.05º, y el ángulo de la lordosis en  29.96º;   encontrándose  además, diferencias entre las mujeres y los  hombres.  Para este autor, menos de 23º lo definió como hipolordosis  y más de 68º como hiperlordosis.

De acuerdo a los  resultados se puede comprobar que el ángulo lumbosacro varía entre  20º a 59º, siendo las mayores frecuencias  entre los ángulos 30º y 49º. En cambio,  Hellems & Keats  reportan en promedio 41,1º y una desviación estándar de 7,7º valor similar a este estudio, ya que arrojó un valor promedio de 40,6º con una desviación estándar de  7,83º,  lo que indica que está de acuerdo a los parámetros internacionales.

En la muestra estudiada,  no hubo diferencias significativas en los promedios del  ángulo lumbosacro entre  las mujeres y los hombres, siendo los valores promedios entre ellos  de 41,08º para los varones y 40,21º para las mujeres, para un p= 0.005. Korovessis et al. encontraron  diferencias significativas para un p< 0.005 entre las mujeres y hombres, siendo el ángulo lumbosacro en las mujeres mayor, lo que también confirma  Amonoo-Kuofi.

Los valores de dispersión de la muestra para la variable ángulo lumbosacro, fueron máximo de 60º y mínimo de  26º, siendo el rango 34 y la varianza 61,2. En cuanto a los valores de centralización de estas variables se encontró que  la mediana era de 40 y la moda de 45; los valores de  dispersión concuerdan también con los hallazgos  de Lin et al. y Calliet. Cuando  se relacionaron las variables edad y sexo con el ángulo lumbosacro y ángulo de la lordosis con pruebas  paramétricas, no se encontró relación significativa, a pesar de que Amonoo-Kuofi, observó diferencias entre los hombres y mujeres.  Con respecto a la amplitud del ángulo lumbosacro, Abitbol señaló que esté ángulo es mayor en las mujeres que en los hombres.

En cuanto  al valor del ángulo lordótico, es posible afirmar que  los resultados  son más amplios que lo encontrado en la literatura.    Lin et al.  encontraron  valores de  33,2 ±12.1º  y sus  rangos variaron de 20º a 45º; en cambio,  en la presente muestra se  observa  que los valores de centralización   y dispersión son más amplios, ya que el promedio es de 63º, la mediana 62º  y los valores de variabilidad  son desde 43º y 95º, y la desviación estándar de 10,74 lo que indica que los valores se concentran más hacia ángulos mayores, que los encontrados por otros autores (Gelb  et al.).

Con respecto a la variable  profundidad de la lordosis se encontró que  el promedio fue de 17,08 mm, siendo el valor máximo 24 y el mínimo 9 mm,  con una desviación estándar de 3,7,  indicándonos que existe una clara tendencia, hacia valores altos, de la profundidad de la lordosis, que se correlacionan con el aumento de la lordosis y aumento del ángulo lumbosacro. Estos valores indican que las articulaciones posteriores están siendo sometidas a estrés constante  y soportan peso en la postura estática.

De acuerdo a la literatura,   existe una fuerte asociación entre los ángulos lumbosacro y lordótico,  que se manifiesta cuando  aumenta el ángulo lumbosacro como también  el lordótico, (Calliet, Amono-KuofiLin et al.   y  Korovessis et al. ).

En este  estudio  hubo una fuerte asociación,  entre las variables señaladas, cuando se aplicaron pruebas de correlación, encontrándose que para la  prueba r de Pearson,  su valor fue de   0.864 para un p = 0.001  simétrico.

Fernand, & Fox,  clasificaron  los valores del ángulo lordótico en  hipolordosis (menos de 23º), normal e hiperlordosis (68º hacia arriba). En este trabajo no existen individuos con hipolordosis, pero sí el 44% de ellos tenían hiperlordosis.  De acuerdo a esto, es posible que estos sujetos tengan  un factor adicional   para padecer  dolor en su columna en el futuro,  debido a que existe una mayor carga en los elementos dinámicos de la columna lumbosacra. En relación a esto, Calliet afirma  que sobre 50º  existe un stress de deslizamiento de un 75% del objeto móvil, en la articulación lumbosacra. Por lo tanto, la muestra  se puede considerar de alto riesgo  y   que  estos parámetros se deben considerar al  momento de la evaluación clínica.

Las variables edad y sexo, en general,  no muestran grados de correlación con las variables ángulo lordótico, profundidad de lordosis y ángulo lumbosacro.

Finalmente, creo que es necesario implementar  pautas de prevención en el ámbito primario, por ejemplo al nivel de los establecimientos de enseñanza media, como parte del currículo de los estudiantes. Esta forma de prevención ayudaría a disminuir  en parte la aparición  de esta sintomatología  y de  los gastos en tratamientos y rehabilitación.

SUMMARY: The spine problems are high prevalence in the world and cause physical disability. This public Health problem affects people when adult.

The spine problems are multifactor and one of them is the growing lumbar lordosis, lumbosacral angles, and lordosis depth. The main goal in the present work was to know these variables in the adolescent, because there is little information about the adolescent morphology.

We analyze fifty x ray pictures of the adolescent spine, between 13 and 17 years old, 24 male and 26 female of Temuco. The total of the case, 76% of them had angles lumbosacral between 30 and 49º, this represent a normally in relation to the other authors. In relation to the lordosis angle, the mean was between 43º and 95º, the mode 50º, mean 62.84, median 62º, and standard deviation was 10.74º. The other variable, the lordosis depth, the mean was 17.08 mm, the maximum and minimum were 9 and 24 mm, the standard deviation was 3.7 and the mode was 15.

It is  very important to know the parameter of the adolescent column and alterations, to promote  prevention program.

KEY WORDS: 1. Lordosis; 2. Sacral angles; 3. Spine.

Dirección para correspondencia:
Prof. Héctor Silva Mella
Depto. Ciencias Básicas
Facultad de Medicina
Universidad de La Frontera
Casilla 54-D
Temuco - CHILE

Email: hsilva@ufro.cl

 Recibido : 19-06-2001
Aceptado: 28-09-2001

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