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Acta literaria

versión On-line ISSN 0717-6848

Acta lit.  no.58 Concepción  2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-68482019000100007 

EDITORIAL

PRESENTACIÓN

María Luisa Martínez M1 

1Universidad de Concepción. Concepción. Chile. marmartinez@udec.cl

El número 58 de Acta Literaria ofrece a sus lectores siete artículos de investigadores argentinos, mexicanos y chilenos, además de tres notas y dos reseñas. La particularidad de este número de la revista reside en la diversidad de temas que los textos abordan y que son reflejo de la pluralidad de inquietudes que la crítica literaria contemporánea explora. Las obras literarias que ocupan a los investigadores señalan la necesaria revisión histórica de nuestro pasado social, político y estético para comprender el presente que vivimos; el diálogo, a veces conflictivo, a veces contenido, a veces amoroso, con los espejos e interlocutores que buscamos y deseamos; la presencia de la poesía extraída de la gran tradición hispanoamericana o del plano fantástico del mundo que habitamos; las anticipaciones, sueños y fracasos que conforman nuestra cultura, nuestras costumbres y nuestra vida cotidiana.

Claudio Maíz en "Correspondencia de Delmira Agustini con Rubén Darío, Manuel Ugarte y Enrique Reyes. Pasiones y sensibilidades en el Novecientos uruguayo", artículo que abre el presente número de la revista, propone una lectura densa del epistolario de Agustini con tres destinatarios masculinos. La lectura densa se refiere al cruce de las cartas de Agustini a partir de una triangulación determinada por la economía emocional del Novecientos uruguayo, por el giro afectivo ambivalente, equívoco y paradojal, por la secuencia oculta de las cosas que Fredric Jameson señala como intrínseca al género epistolar. La correspondencia de Agustini con Reyes, su ex esposo, con Ugarte y con Darío presenta, respectivamente, tres rostros de la poeta uruguaya: el de mujer que asume los imperativos sociales y familiares de su época; el de mujer deseante; y el de alma sufriente que se confiesa, desde la admiración ante el genio, y que expresa su deseo melancolizado. Estos tres planos abordados por Maíz permiten observar las estrategias textuales utilizadas por Agustini, las que marcan el recorrido desde su experiencia vital hacia la conversión de esta última en creación poética.

"El Che y su intertexto literario cervantino: a propósito de ¡Ladran Che! de Carlos Alsina", de Jimena Trombetta, se centra en las huellas que la figura e historia de Don Quijote de la Mancha imprimen en la vida de Ernesto Guevara. Trombetta estudia las relaciones paratextuales y exotextuales entre el texto mayor de Cervantes, la biografía escrita por Pacho O'Donell sobre la figura mítica de la guerrilla latinoamericana y la obra dramática de Alsina, escrita en el contexto de la política neoliberal durante el gobierno de Carlos Menem en Argentina. La autora repasa tanto los planteamientos de Joseph Campbell sobre el concepto de héroe como los de Branislaw Braczko sobre los imaginarios sociales y los de Perla Zayas, quien a su vez recoge las ideas de Roland Barthes y Sergio Labourdette, y las de Mircea Eliade sobre la raigambre escatológica del mito. La biografía de Ernesto Guevara y su propio diario de viaje contribuyeron a la construcción ficcional y poética de una figura emblemática para nuestro continente, un arquetipo que se ve enriquecido con el diálogo que Trombetta observa entre el guerrillero y la naturaleza idealista del personaje cervantino; características que actualizan la acción memorial de rescatar un proyecto vital que, años ya transcurridos desde la muerte del Che, se pierde en el tráfago mercantilista de nuestra nueva identidad latinoamericana.

La cultura del Cono Sur, tras el retorno de las democracias, está signada por las violencias infligidas sobre el cuerpo, pero también por los mecanismos de resistencia a través de soportes artísticos y políticos que den cuenta del pasado reciente. Victoria Cóccaro en "La caligrafía minada de Verónica Viola Fisher" aborda, desde los planteamientos de Michel Foucault, cómo el poder y el discurso repercuten sobre los cuerpos femeninos al interior de una sociedad que privilegia el discurso patriarcal. El poemario Hacer sapito (1995) de Fisher evidencia la inestabilidad de las identidades femeninas en respuesta al discurso afirmativo sobre las mujeres. Cóccaro se centra en el concepto de caligrafía (Barthes) para examinar la sintaxis rota, los encabalgamientos, las repeticiones, el fragmento, el corte, la sustracción y la brevedad de los versos en la poesía de Fisher. El yo femenino del poemario resiste la materialidad del cuerpo, fundada en una serie de violaciones (Butler) y en la violencia que surge con el nombre que se nos asigna. Hacer sapito disputa el derecho a la existencia y a la palabra desde las ruinas que nos constituyen (Rancière) y, desde allí, emerge la batalla de un yo que se torna público.

Ali Calderón, en "Rosa de los vientos. Matrices de escritura en la poesía contemporánea", propone una arqueología del presente, una arqueología postutópica de la poesía contemporánea, la que se nutre de los múltiples pasados que conforman la tradición lírica. Cuatro poetas fuertes son los privilegiados por Calderón como matrices de escritura que incorporan la tradición y la presión de los contextos particulares de su producción poética, y que se erigen como figuras referenciales para la generación posterior. Calderón distingue la escritura de estos cuatro autores a partir de libros que articulan las direcciones de sus poéticas: Alambres (1987) de Néstor Perlongher, Cuadernos contra el ángel (1987) de Efraín Bartolomé, Canto a su amor desaparecido (1985) de Raúl Zurita y Habitaciones separadas (1994) de García Montero. El primero señala el combate al coloquialismo latinoamericano desde la inclusión de elementos fónicos perturbadores de la tradición. El segundo se inscribe en una época carente de heroicidad, una época de cosas que se dicen en voz baja, y evidencia la intención controladora de los niveles formales del poema en diálogo armónico con la tradición y sus procedimientos líricos. El tercero vuelve sobre los pasos de la experiencia del Golpe Militar de 1973 bajo la forma del falso testimonio de un yo que se espejea esquizofrénica y complejamente en otros a través de la iteración sintáctica que purga, en la necesidad de la repetición, los horrores del pasado. El cuarto representa para Calderón la cúspide de la poesía española reciente. La ficción del yo se instala en la referencialidad de una focalización múltiple, simultaneísta.

León Felipe Barrón, en "El nacimiento del neobarroco en la polémica entre Mundo Nuevo y Casa de las Américas", examina la influencia que ejercieron las revistas Casa de las Américas y Mundo Nuevo en la reflexión sobre lo latinoamericano durante la década de los sesenta y frente a la coyuntura de la Revolución cubana. Estas revistas, la primera dirigida por Roberto Fernández Retamar y la segunda por Emir Rodríguez Monegal, comprendieron de distinta manera la tarea del intelectual en relación a su contemporaneidad. Barrón señala que los textos de Severo Sarduy nunca fueron acogidos en Casa de las Américas; sin embargo la importancia de su ensayo "El barroco y el neobarroco", publicado en América Latina en su literatura en 1972, se configura en los artículos que el autor publica en los años sesenta en Mundo Nuevo, que Barrón considera el espacio de gestación del neobarroco. Las diferencias entre Ángel Rama (otra figura señera en el pensamiento cultural de esos años) y Emir Rodríguez Monegal, el primero más sociólogo y pólitico, mientras que el segundo más literario y académico de acuerdo a la visión de Mario Vargas Llosa, determinaron la ruta que posteriormente seguiría la crítica literaria y la creación del canon literario de los sesenta. Sarduy aporta en este contexto sus conocimientos sobre estructuralismo y sus relecturas de Lezama Lima; el neobarroco no despolitiza el ámbito de la literatura, pero sí dota al lenguaje de un sentido revolucionario e ideológico en la esfera de lo simbólico. La relevancia del autor cubano reside en considerar el barroco en su contexto histórico (Beverly) para posteriormente actualizarlo en un barroco postrevolucionario, una ideología estética, a partir de la noción de la metáfora como una enfermedad del lenguaje en Góngora, la textualización del mundo y del cuerpo para alcanzar la erótica del lenguaje que propone Rubén Darío. Sarduy reelabora la metáfora y le asigna un significado, cultural y simbólico, perverso. Su carácter político se desprende de un travestismo devorador de la realidad, donde las duplicaciones, reiteraciones y teatralidades propician las inversiones.

Francisco Pizarro, en "Ovnis y extraterrestres en la ciencia ficción de Hugo Correa: problema teórico y recurso literario", estudia la presencia de teorías ufológicas, de mitos y costumbres del folklore campesino chileno, lo que contribuye a la creación de una ciencia ficción con identidad local. Correa se aleja de los referentes extranjeros del género (Bradbury, Sturgeon, Asimov) y reelabora las lecturas personales que influyeron en su escritura (Poe, Dostoievski, Wells, Kafka, Lovecraft) para plantear una ciencia ficción sudamericana que concibe como una literatura del cambio, más fantástica y humanística que técnica, más ficción que ciencia. Su obra da cuenta de los tópicos tradicionales del género (viajes interestelares, utopía, naturalezas excepcionales), pero trasladados al contexto campesino chileno. Hugo Correa participa del interés mundial por los fenómenos ufológicos que surgen en la década del cuarenta, principalmente el avistamiento de objetos voladores en Washington y Nuevo México, donde tuvo lugar el caso Roswell; pero la particularidad de su producción literaria consiste en la integración de estas indagaciones periodísticas en una ciencia en ciernes, la ufología, dentro de cánones escriturales propiamente chilenos. Su novela Los altísimos (1959) y los cuentos "El último elemento", "Alter ego" y "Meccano" se sitúan en el paisaje chileno y este nuevo escenario, con sus particularidades geográficas, es el espacio donde se despliegan la angustia y el más intenso y antiguo de los miedos, como señala Lovecraft: el miedo a lo desconocido.

"La relevancia del pormenor narrativo en Los días del arcoíris de Antonio Skármeta", de Pablo Fuentes y Yasna Burich, observa la importancia que adquieren los detalles cargados de significación en la construcción del relato. La vestimenta de los personajes, el largo del pelo, los objetos y los colores que habitan y pintan la narración son recursos descriptivos que conforman el decorado del contexto del Plebiscito de 1988, elección orientada a decidir la continuidad o cese en el poder de Augusto Pinochet en la historia política chilena. La novela de Skármeta aborda tanto las funciones cardinales como las catálisis (Barthes), en apariencia insignificantes, pero fundamentales para señalar el carácter dictatorial y disciplinario que el régimen militar impone en marcas ínfimas que, sin embargo, repercuten ampliamente en el imaginario social chileno. Los detalles que Skármeta privilegia como significativos en su novela permiten ingresar en los valores temáticos y políticos de una época signada por mecanismos de poder centrados en la búsqueda de sujetos dóciles y útiles al servicio de la nación y de su ideología.

Este número de Acta Literaria incluye tres notas. La primera, "Cuaderna oscura (2018) de Juan Herrera", de Yenny Ariz, referida al tercer poemario del poeta penquista, un libro que se ofrece como travesía por la cultura medieval y que celebra la clerecía. La segunda, "A propósito de la literatura mapuche contemporánea: Daniela Catrileo y la poesía mapuche urbana incipiente del siglo XXI", de Fabián Bloomfield, ofrece una reflexión sobre la literatura mapuche desde la disciplina antropológica. La tercera nota, "El 'Pope Julio' y el positivismo: reflexiones en torno al personaje principal de la novela Carne y jacintos (2010) de Antonio Gil", de Cristián Vidal, se centra en la figura de Juan José Elizalde, el sacerdote renegado y obliterado por la historia que Gil rescata del olvido.

Dos reseñas cierran el presente número de Acta Literaria: la primera, "Françoise Pérus: el arte de Juan Rulfo" de Jaime Concha, un arte a dos voces entre el autor de Pedro Páramo y la investigadora mexicana; la segunda, "Diego Sola, El cronista de China" de Carlos Ferrer, una investigación sobre el retrato que el fraile agustino Juan González de Mendoza realiza, desde su labor eclesiástica y diplomática, de la civilidad gentil oriental.

Deseamos que los lectores del número 58 de Acta Literaria vean, entre sus páginas, reflejos de sus propios intereses e inquietudes

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