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Acta literaria

versión On-line ISSN 0717-6848

Acta lit.  no.60 Concepción jul. 2020

 

EDITORIAL

PRESENTACIÓN

María Luisa Martínez M.1 

1Universidad de Concepción. Concepción, Chile. marmartinez@udec.cl

El número 60 de Acta Literaria ofrece a sus lectores siete artículos de investigadores de España, Argentina, Colombia y Chile. Los textos que componen este número invitan a reflexionar sobre la necesidad de la memoria y el testimonio para dar cuenta de nuestra historia, sobre la identidad errante que compone nuestro trayecto vital, sobre la particularidad de narrar y cantar nuestro recorrido por el mundo que observamos, olemos, tocamos, deseamos y, en definitiva, vivimos. El pensamiento utópico ronda las páginas que siguen a continuación y expresan el sueño de un advenimiento político, social y sentimental que los textos y autores en estudio han imaginado.

Niall Binns, Juan Manuel Fierro y Luis Nitrihual en " 'Elegí un camino'. La guerra civil española como un hito fundacional en los géneros memorialísticos chilenos" se centran en la repercusión que los acontecimientos políticos ocurridos en España entre 1936 y 1939, durante la denominada primera guerra mediática de la historia, tuvieron en Chile, fundamentalmente en la creación del Frente Popular Chileno en 1938. La sociedad chilena, enardecida por el impacto de las noticias y fotografías que se publicaban sobre el conflicto español, se escindió en bandos irreconciliables y varios factores incidieron en esta polarización: una colonia inmigrante (dividida entre quienes ostentaban una posición monárquica y tradicionalista, y quienes se decantaban por una preferencia republicana); el papel protagónico de la embajada chilena en Madrid, y del embajador Aurelio Núñez Morgado, en la defensa humanitaria durante la crisis de los refugiados; la llegada a Chile de María Zambrano en 1936 y su publicación de Los intelectuales en el drama de España, un romancero de la guerra española, además de su participación como catalizadora de Madre España. Homenaje de los poetas chilenos, una antología que lleva un epílogo de su autoría, además de los textos de diecinueve chilenos (entre ellos Vicente Huidobro, Pablo de Rokha, Pablo Neruda y Rosamel del Valle) y de la uruguaya Blanca Luz Brum; las noticias traídas por quienes habían vivido en carne propia, y desde posturas distintas, la guerra civil española. La conversión política tuvo una fuerza innegable en la construcción de una literatura y un arte comprometidos chilenos, como testimonian las memorias de los entonces jóvenes Fernando Alegría y Eduardo Anguita, además de actores sociales y políticos diversos como Volodia Teitelboim, Luis Corvalán Lepe, Orlando Millas, Gabriel Valdés, Sergio Onofre Jarpa, Carlos Altamirano y Clodomiro Almeyda. La división política a partir de la guerra civil española se repetiría años más tarde, durante la Unidad Popular, en un proceso análogo al anunciado por el conflicto español. Pablo Neruda es el intelectual y el escritor chileno más importante en esa traslación desde España a Chile de una oposición política con un desenlace trágico; pero también Violeta Parra, Víctor Jara, Rolando Alarcón y el grupo Quilapayún fueron protagónicos en la medida en que produjeron el canto de un país que transitó entre la esperanza y el derrumbe de los sueños de un espacio más justo donde habitar.

"La paradoja del testimonio en clave literaria" de Estefanía Di Meglio aborda la paradoja del testimonio en Primo Levi a partir de los planteamientos teóricos de Giorgio Agamben y observa en La casa de los conejos de Laura Alcoba la representación de esta paradoja testimonial. La literatura argentina centrada en la última dictadura expresa, como los testimonios sobre el genocidio nazi, el carácter refractario del lenguaje para narrar el horror; Jorge Semprún señala la aporía fundamental, la falta de coincidencia entre los hechos históricos y la verdad: no porque la experiencia vivida sea indecible. Ha sido invivible. Agamben considera a Levi el testigo perfecto de una realidad, la de Auschwitz, donde el estado de excepción coincide con la regla y se convierte en un horror cotidiano. La dificultad de narrar el espanto se intensifica debido a dos elementos que potencian la paradoja testimonial: por una parte se recuerda y se revive el trauma y, por otra, hay carencia de interlocutores válidos que quieran atravesar el trauma que el sobreviviente expresa. El carácter fragmentario que acompaña el relato de los testigos y protagonistas del horror, los vacíos que Agamben denomina lagunas, es un espacio intersticial que la literatura compensa y transforma creativamente. Las diferencias que Di Meglio establece entre el genocidio nazi y las dictaduras latinoamericanas modernas, el primero es un totalitarismo y las segundas son formas de autoritarismo, no impiden ciertos cruces en la tematización y narración del trauma. La literatura argentina de las últimas décadas ha escarbado en la dificultad de la articulación de un relato de lo siniestro y así lo demuestran tanto el carácter metarreflexivo y autorrefencial acerca de la capacidad del lenguaje para dar cuenta de lo experimentado como una poética oblicua y tangencial para enmascarar y aludir lo real. La casa de los conejos de Laura Alcoba expresa la paradoja de narrar el horror en dos aspectos fundamentales: en primer lugar se testimonia por otros, por aquellos que ya no están; en segundo lugar surge el temor ante las eventuales consecuencias de hacer pública la experiencia traumática. La obra de Alcoba trasciende ese temor a ser escuchado y com prendido; la ficción literaria permite superar el distanciamiento temporal respecto de lo evocado y, de acuerdo a la ontologia filosófica y poética de Agamben, nos impulsa a reflexionar y actuar sobre la vida.

Elisa Cohen de Chervonagura y Agustín Conde de Boeck en "La diáspora imaginaria: La imposibilidad de la escritura en Lenta biografía (1990) de Sergio Chejfec" señalan que el texto de Chejfec pertenece a la categoría que críticos como Leonardo Senkman, Saúl Sosnowski y Daniela Goldfine han denominado novela judeo-argentina. Lenta biografía aborda la reconstrucción de la memoria de su comunidad de origen y la erosión de la identidad a partir de los motivos de la autoficción en movimiento, el éxodo, el exilio y las diásporas. Los autores del artículo plantean que la novela de Chejfec problematiza el realismo, pero que se posiciona desde la imposibilidad de dar cuenta de una memoria traumática que se resiste a salir de su reprimido silencio, y la representación política dentro de la ficción a través de un cronotopo lleno de ambigüedades e imprecisiones, que evita las referencias coyunturales a la realidad argentina. La obra de Chejfec, con una notoria influencia de las obras de influencia de Aira, Onetti y Saer, se desprende de la revista Babel y, en esa línea, se aleja de la literatura comprometida precedente y se articula desde el escepticismo, la parodia, el exotismo y el barroco que caracterizaron al grupo Babel; sin embargo, se distancia del carácter lúdico e intelectualizado que caracterizó al grupo. Lenta biografía se caracteriza por un espíritu de seriedad para centrarse en la figura del padre como problema del lenguaje y en el quiebre generacional entre los precursores y sus herederos. La novela de Chejfec expone la idea borgeana de que los argentinos son europeos en el exilio, errancia que se potencia debido al ocultamiento del padre del protagonista sobre su pasado y territorialidad judía. En ese vacío de identidad, Lenta biografía se plantea como una poética de la negatividad.

"Moda 69: Puig, Aira y Mallarmé" de Carlos Walker se detiene en la problemática de la moda en Boquitas pintadas de Manuel Puig a partir de su temporalidad. Agamben señala que la moda actualiza el pasado, decreta lo actual y apuesta por un futuro del que será parte; la novela de Puig se inscribe dentro de esa problemática debido a tres factores simultáneos: el primero se refiere al interés crítico que la novela despierta en el momento de su publicación debido a su novedad formal, el segundo se relaciona con la circulación masiva de la novela y el tercero se afinca en su tematización de la moda. Walker señala que la simultaneidad de monólogos y acciones de los personajes principales de Boquitas pintadas es un rasgo temporal fundamental que se relaciona con focos de tensión del campo cultural argentino de 1969: las disputas sobre el lugar y la significación de la novedad. César Aira traduce y publica "Joyas" de Mallarmé en 1969 en El cielo, revista que Aira dirigía junto a Arturo Carrera. Esta preferencia de Aira de un texto de Mallarmé, que puede parecer muy superficial en su revisión de las joyas parisinas, expresa una misteriosa ligazón con los dones espirituales y con el porvenir que anuncian. Roger Dragonetti plantea que las colaboraciones de Stéphane Mallarmé en La Dernière Mode. Gazette du Monde et de la Famille no sólo cumplían una función alimentaria para el autor, una necesidad impuesta por la subsistencia, sino que estas publicaciones realmente son el palimpsesto creador que le permitía soñar y articular su gran obra. Walker señala que el interés por la moda no es banal en el contexto argentino de 1969 y que la novela de Puig, tanto en su novedad como en su carácter de eje estructurante al interior del texto, establece relatos simultáneos que conjugan temporalidades diversas, distintos tiempos en conflicto, que permiten reflexionar sobre cuánto dura efectivamente una actualidad o cómo es posible leer su duración; inquietud que tanto Puig como Aira, y mucho antes Mallarmé, exploran. La moda, como nos enseña Giacomo Leopardi en Diálogo de la moda y de la muerte, se relaciona con la levedad y con la finitud que nos acecha. Y tanto la muerte como la moda rondan las páginas de Boquitas pintadas y sueñan con un futuro más allá del instante que se desvanece.

Giovanni Reina plantea en "Qué es un narrador y por qué Charles Baudelaire lo es. Una reflexión a partir del pensamiento de Walter Benjamin" que las figuras ligadas a la naturaleza y, entre ellas, las del campesino y del viajero, además de las del artesano y el tejedor (Ulises, Telémaco, los artífices de un oficio que se practica con el cuerpo, con las manos) son propicias para la narración. Mientras estas figuras dejan huellas y rastrean en ellas, la tecnología moderna y su ciencia borran esas marcas fundacionales y se instalan como rutas de tránsito en las que se extravía la cicatriz de la experiencia y entonces surge la historicidad y nuevas formas de comunicación. El acontecimiento traumático de la primera guerra mundial clausura definitivamente el arte de narrar y el regreso a casa es ahora un regreso silencioso que sella definitivamente una experiencia, porque el retorno es más pobre en su incapacidad de comunicar el horror. El cine toma el lugar de la narración literaria a comienzos del siglo pasado, pero el narrador y el autor, como señala Roland Barthes, se resquebrajan paulatinamente. Foucault plantea a su vez que el autor es un efecto del discurso, pero Reina sugiere que este planteamiento refuerza la idea de un escenario devastador para efectos de narrar una experiencia. Benjamin señala que la oralidad se pierde en la modernidad tecnológica y surge la figura de la prostituta como la única escucha posible en reemplazo de lo que antes fue un escenario de voces, mientras el flâneur observa y debe debatirse entre la muchedumbre y su ruido para articular un relato de lo recorrido y admirado. Reina postula que Benjamin retoma el principio de Baudelaire y, entre las ruinas de una sociedad y de un mundo en descomposición, asume una segmentaridad y una fragmentación en la narración de pequeños detalles, en el privilegio de contar un mundo poblado por perdedores y figuras marginales; este descontento, tan lejano a las voces del triunfo, también constituye nuestra historia.

"Algunos comentarios a propósito del romanticismo en la obra de César Vallejo: el nacimiento del nuevo hombre" de Henry Daniel Vera se centra en el influjo que el romanticismo ejerció en la obra de Vallejo y cómo éste luego decantó en una postura socialista. Vallejo se gradúa en la Universidad de Trujillo con la tesis Romanticismo en la Poesía Castellana y ese reconocimiento del espíritu romántico, fundamentalmente el alemán, en particular el de Goethe, Schiller y Schlegel, con su asombrosa sensibilidad y febril agitación en relación al contexto y al momento que le toca vivir, se concreta en una nostalgia que anuncia poéticamente la asunción del nuevo hombre. Vera señala que la exaltación de la subjetividad, la adopción de causas nacionalistas y revolucionarias, además de la desmesura que caracterizaron al romanticismo, plantean una oposición crítica al clasicismo y su exaltación irreal de la condición humana; Vallejo reivindica el valor de la crítica en su estudio sobre el romanticismo español y esta conciencia es el germen de una sensibilidad que se abre a la necesidad de un arte que sea reflejo de toda sociabilidad y, a pesar del innegable tono melancólico de su obra poética, señala su fe en la asunción de un socialismo real.

"El americanismo indigenista de Ernesto Cardenal: Pacifismo utópico y arqueología decadente" de Leonel Delgado destaca la importancia que la cultura indígena norteamericana tuvo para la construcción del pensamiento indigenista presente en la obra del escritor nicaragüense. Delgado señala que Cardenal asume una perspectiva contrahistórica y fragmentaria, a diferencia de la visión totalizante de Neruda en su Canto general, para abordar las historias menores indigenistas en la construcción crítica del presente moderno. El influjo norteamericano en la poesía de Cardenal, su amistad con Thomas Merton, su estancia durante la década del 50 en el Monasterio de Getsemaní en Kentucky (donde asumiría como monje trapense) determinaron un indigenismo que se plantea como práctica cultural y no sólo como el pretexto temático para su obra. La poesía de Cardenal recorre, además de la norteamericana, las geografías y culturas mesoamericana, andina y sudamericana; Delgado se detiene en el estudio de dos textos, "Kayanerenhkowa" y "Mayapán", escritos durante la década de 1960, y plantea que el referente reactiva el deseo de cercanía entre los Estados Unidos y Nicaragua, pero esa arqueología del poeta también repara en el imperio del consumismo y su responsabilidad en la decadencia del indígena, relegado a las ruinas y los vestigios tanto por el militarismo como por un presente capitalista.

Acta Literaria se cierra con la esperanza de que este particular, inestable y frágil presente que nos toca atravesar a quienes habitamos este mundo a veces precario, pero a veces también prometedor, sea atravesado por la luz y capacidad crítica de los textos que presentamos. El diálogo, una de las posibilidades que definen nuestra intención y visión crítica, es posible, incluso en estos días amenazados por la distancia física y el encierro en nuestros reductos más íntimos, gracias a nuestros colaboradores y lectores. Confiamos en que este número de nuestra revista sea recibido con el deseo real de un futuro más auspicioso, anhelo que la literatura nos permite concebir.

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