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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.56 Santiago mar. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962004005600012 

ARQ, n. 56 Educación / Education, Santiago, marzo, 2004, p. 52-55.

OBRAS Y PROYECTOS

Colegio Monseñor E. Alvear

Gubbins arquitectos
Cerro Navia, Chile

Resumen
Este proyecto, en un barrio conflictivo y marginado de Santiago, no toma una posición defensiva del contexto: una plaza abierta, un acceso transparente y elementos del programa que se integran a las calles, como las canchas y un centro comunitario, activan la relación de la comunidad con el colegio. El edificio para la escuela no es un claustro para estudiantes, más bien un centro de intercambio para la comunidad.
Palabras clave: Arquitectura – Chile, establecimientos educacionales, escuelas públicas.

Abstract
Set in a conflictive marginal neighborhood of Santiago, this project has avoided taking a defensive stance. Instead, an open square, a transparent access, and elements that integrate with the streets, like the play grounds and a community center, activate the relationship between community and school. The school building is not a student cloister, it is a meeting place for the community.
Key words: Architecture – Chile, educational institutions, public schools.


Sobre nuestra experiencia
No hay duda que, mirado a la distancia, cada cual puede apreciar de qué manera la arquitectura escolar que tuvo ocasión de ocupar influyó en su vida personal, en su desarrollo y encuentro con los otros.
La reforma educacional en curso se ha distinguido por una búsqueda del fortalecimiento de la formación personal, del incentivo a la cultura y del despertar individual y colectivo ante el conocimiento, únicas maneras de adquirir hábitos que nos acompañen a lo largo de una vida de aprendizaje que, en realidad, no termina nunca.
Y más importante aún es que esa reforma sea acompañada con una nueva manera de enfrentar la arquitectura escolar: flexible; equilibrada en sus espacios internos y externos; diferenciada en sus usos y en sus edades; armónica con su entorno natural y construido, además de otorgar valor a las imágenes del lugar –espacialidad, historia y tradiciones– y otorgar valor a las imágenes de la institución misma –formación personal y colectiva, humanismo y tecnología, conocimiento y cultura–.
El diálogo entre lugar e institución valoriza las imágenes de la arquitectura que se propone: una arquitectura fundadora de una pequeña ciudad, potenciando la convivencia de alumnos y profesores, donde sus umbrales, accesos, puertas y ventanas adquieren el valor de articulaciones entre mundos interiores y exteriores, de señales y guiños, de curiosidad y certeza; los materiales que las construyen adquieren el valor de un cable a tierra, que nos comunica con nuestro alrededor y nos radica en nuestro aquí y nuestro ahora.

Sobre el lugar

Cerro Navia es una comuna donde se respira un enrarecido aire-smog en suspensión en las esquinas, el cual cada vez se emblanquece más; donde la vivienda está en permanente auto-construcción con materiales básicos y elementales; donde no hay claridad de los límites, tanto del ambiente como de la trama urbana; donde no se sabe dónde comienza una plaza, una vivienda o un basural; donde no se conoce el límite entre la vereda y la calle; donde el hip-hop y los graffitis al estilo de un mural sin término viven en permanente espera por encontrar un lugar de expresión propios y donde la marginalidad está presente no sólo en su carencia de recursos y de oportunidades sino que también de lugares urbanos.
De ahí la insistencia en situar el proyecto en la parte sur-poniente de un terreno de grandes dimensiones, donde se emplazan una escuela básica, un jardín infantil, un centro comunitario de desarrollo social, algunas multicanchas (una de ellas techada) y la cancha de fútbol, todos orientándose hacia las calles circundantes y negándose a la posibilidad de ser un lugar autónomo, el centro de la manzana o un centro de equipamiento.
Sobre el colegio y centro comunitario
En esta propuesta educacional nos hemos inclinado por construir una metáfora de la mediagua y la materialidad predominantes en el lugar: arquitectura geométricamente descompuesta que encierra un patio o plaza abierta, el muro que acepta ser pintado por los niños, las escaleras - objeto donde sentarse, la posibilidad de ampliación e incorporación del grupo de árboles que se encuentran más allá, todo ello con la intención de transmitir una identidad que incentive la imaginación y la amistad, el conocimiento y el aprendizaje.
Una geometría desde donde se pretende combatir la ignorancia y construir el conocimiento y la cultura, en personas conscientes de su inserción en un mundo globalizado y competitivo, pero también conscientes que cada uno de ellos tiene un lugar, un derecho y una responsabilidad.

Sobre el patio o plaza abierta
El patio del colegio está conformado por dos edificios paralelos entre sí, dispuestos en sentido norte – sur: uno recto de 100 m de largo por 10 m de ancho –encabezado por una capilla que determina fuertemente la fachada– que aloja las salas de clases, y otro de 60 m de largo, curvo hacia el interior y de ancho variable de entre 12 y 22 m, dedicado al programa de uso común de talleres, comedor, auditorio y biblioteca.
Hacia el límite norte de la propiedad, entre los dos edificios, se ubica el acceso principal a la manera de un gran atrio, cuyo respaldo lo forma el edificio de administración y la gran cubierta en voladizo.
Debido a las proporciones del terreno entregado, largo y angosto, los edificios fueron encontrando en el uso de sus propias formas, estructuras y programa, los recursos necesarios para otorgar al patio la calidad de contenedor de las expresiones de sus usuarios.
Para contrarrestar esta longitudinalidad el edificio curvo se hunde medio nivel, dando la posibilidad de ubicar unas graderías o escalinatas que conducen al escenario del patio, techado en un medio nivel superior, generando una detención y un ancho visual mayor.

Ficha técnica
Colegio Monseñor Enrique Alvear
Arquitectos: Gubbins Arquitectos. Víctor Gubbins Browne y Pedro Gubbins Foxley
Ubicación: Calle El Resbalón s/n, Población Digna Rosa, Cerro Navia, Santiago, Chile
Cliente: Fundación Educacional Cerro Navia Joven
Cálculo estructural: Cánepa y Del Porte
Construcción: DESCO
Materialidad: Hormigón armado a la vista liso, estructuras metálicas, vidrio, cielos de placa de madera contrachapada.
Presupuesto de la obra: 10,5 UF/ m2 ( US$ 255/ m2)
Superficie terreno: 5.560 m2
Superficie construida: 2.650 m2
Año proyecto: 1999
Año construcción: 2000
Fotografía: Pedro Gubbins
Imágenes digitales: Pedro Gubbins

Pedro Gubbins
Arquitecto, Universidad de Chile, 1984. Egresado del Magister de Planificación Urbana de la Pontificia Universidad Católica de Chile, 1987, Diploma en arquitectura sustentable de la P.U.C., 2003. Actualmente es socio de Gubbins Arquitectos Consultores, miembro del directorio de la Fundación Educacional Cerro Navia Joven y profesor de Taller de proyectos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile.

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