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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.63 Santiago ago. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962006000200015 

ARQ, n. 63 Mecánica electrónica / Mechanics & electronics, Santiago, agosto, 2006, p. 68 - 73.

OBRAS Y PROYECTOS

Hotel Remota
Puerto Natales, Chile

Germán Del Sol*

* Profesor del Taller de titulación, Universidad de Chile, Santiago, Chile.


Resumen

La construcción en un territorio apartado supone a lo menos dos cosas: la invención de un paisaje y un esfuerzo exigido a la materia. Dejando a un lado el problema de las distancias, los materiales movilizados para esta construcción se han preparado para enfrentar cierto abandono, el mismo que dio forma al paisaje donde se emplaza.


Palabras clave: Arquitectura-Chile, hotel, refugio, Patagonia, hospedería.


Abstract

Building in a distant land implies at least two things: the invention of a landscape and certain demands upon materials. Besides traveling distance issues, the materials involved in this construction have been left to their fate, facing the same abandon that shaped the territory where it stands.

Key words: Architecture-Chile, hotel, lodge, Patagonia, hostel.


La interioridad

I. Creo, que la arquitectura es dar al mundo
un orden que sea favorable a la vida;
una estructura interna, y no aparente.
Creo, que la arquitectura no está en la forma,
ni tampoco en los materiales con que está construida.

II. La arquitectura es el contenido del espacio
mal llamado vacío, siempre y cuando el vacío
no sea simplemente el hueco resultante
de una forma pensada desde afuera,
sino que sugiera de algún modo,
lo que le importa a cada uno:
los recuerdos, y los sueños
lo que existe, lo que no existe,
incluso lo que nunca existirá.

Cuando uno esta distraído en Chile,
decimos que está mirando el techo.
Uno recorre pensativo el espacio
que queda sobre la cabeza,
y que no está vacío realmente,
sino lleno de cosas que no se pueden nombrar
porque no hay palabras para hacerlo:
están ahí sobre nuestra cabeza,
en el espacio más propio de la arquitectura.

III. Creo, que la arquitectura es un más allá
del más acá de la pura construcción.
Es la gracia de hacer mucho con poco.

IV. Creo, que la arquitectura es mostrarle
a cada uno el esplendor que puede alcanzar
la vida humana tal como es,
incluso en la miseria más grande.

V. La dignidad de la vida humana
es sentir que se tiene algo más valioso,
que una buena calidad de vida.

La dignidad aparece con la cultura,
que es fruto del cuidado de un grupo
por darle sentido, un más allá,
a la vida humana aquí en la Tierra.

VI. El cuidado que las culturas prestan
a los objetos de uso común;
el esfuerzo porque el plato, el vaso, o la olla de barro
tengan algo extra artístico,
muestran la necesidad de trascender lo cotidiano.

VII. Así mismo ocurre con la arquitectura
que es capaz de transformar con gracia poética,
el barro o la madera que recibe, en una obra que da.

Digo que lo hace con gracia poética,
cuando recibe todo lo bueno que hay,
sin mostrar las miserias,
ni sentir nostalgia por lo que falta.

VIII. Entonces la piedra verde
ya no es una piedra sino una joya,
y la casa no son muros de barro,
vigas de madera y una cubierta de paja,
sino el hogar.
La morada del hombre y la mujer;
su lugar en el mundo;
el lugar donde se reúnen en una interioridad,
sus afectos.

IX. La interioridad de la arquitectura
no está necesariamente en su interior.
A veces está afuera,
como en muchas obras precolombinas de América.

Porque la interioridad de la arquitectura,
ofrece una certeza prestada que es esencial para vivir,
en la condición humana de no saber casi nada,
(y digo prestada porque no es una certeza absoluta).

El plano de una plaza,
o del suelo levantado de una casa,
la recta de una alameda,
o de las líneas de Nazca...
son certezas prestadas a la vida humana
por la arquitectura.

Llenar la plaza de Cuzco de arena de mar,
o hacer que las líneas de Nazca
o las alamedas parezcan infinitas,
es mostrar el esplendor que ella puede alcanzar.

X. La interioridad de La Meca
por poner un ejemplo,
presta un lugar para que los musulmanes,
puedan rezar orientados por un fervor común.

La interioridad de la plaza de San Pedro,
está abierta al mundo, porque los católicos creen
que, donde dos o más se reúnen a rezar, allí está Dios.

XI. Para mostrar que la arquitectura
no está en los materiales
que se usan para construirla,
tratamos de poner más empeño
en emplearlos con soltura y con gracia,
que en la gracia de los materiales en sí mismos.

XII. Para mí la calidad del material depende más
de lo que pueda dar de sí para el total de la obra,
que de su apariencia aislada.

XIII. Lo mismo ocurre con la forma,
que invita a recorrer la obra y a detenerse,
a rumiar la experiencia del edificio como un todo.

XIV. La arquitectura no es lo que se ve,
sino el resultado de un esfuerzo que se oculta.

XV. La arquitectura para mí, como todo arte,
es una mentira, una ficción,
que es capaz de mostrar a cada uno
algo verdadero que lleva consigo.

XVI. Y por eso trabajamos con sugerencias y destellos,
que se comprenden porque tocan lo más profundo,
lo común a la naturaleza humana.

XVII. La condición humana no ha cambiado mucho que yo sepa,
en los últimos miles de años.

XVIII. Por eso es posible compartir experiencias de vida
con cualquier cultura de la que no sabemos nada,
conociendo sus obras.


El hotel no es una casa

El hotel Remota tiene algo de casa,
y algo de plaza, en cuanto acoge
a viajeros de un mundo ancho y diverso,
en un lugar remoto más allá de su casa.

El hotel es un lugar donde se detiene
el viajero que pasa,
a descansar y a rumiar
las experiencias del viaje,
porque tal vez si no para, y piensa,
no repara en lo que hace.
Quizá lo que no se piensa, no pasa.

El viajero avanza hacia lo extraño,
para encontrar lo propio,
Toma distancia quizá,
para ver su vida en perspectiva,
sin los detalles cotidianos que confunden,
y no dejan ver la totalidad.

Esa totalidad que a veces se trata de resumir
en un propósito, yo responderé,
o al final en una lápida, Hizo lo que pudo.

La arquitectura del hotel Remota
busca por eso, igual que una plaza,
abrir un espacio para mostrar
aquello que hay de único e irrepetible,
en la cultura y naturaleza de la Patagonia;
aquello que la curiosidad del viajero espera
para sacarlo de sí mismo, y volverlo un niño
que descubre y juega con lo que pasa afuera.

Abre un espacio como quien abre
un claro para ver el bosque,
y construye así un lugar, separándolo
de la pura extensión geográfica.

La arquitectura transforma
la extensión geográfica de la naturaleza
en un lugar favorable
para que la vida pasajera del viaje
llegue a una cierta plenitud;
que uno se diga,
...con esto tengo bastante...

La arquitectura del hotel Remota ofrece
entre potreros y huertos de Puerto Natales,
un lugar favorable para detenerse
en el ir y venir de los viajes,
y contemplar la majestuosa vastedad
presente en la plaza abierta y vacía de cosas,
que no sean sugerencias
que muestren a cada uno, lo que lleva consigo.

Se trata de abrir una plaza en el corazón del hotel,
en busca de la vastedad
a veces monótona de la Patagonia,
que ha prestado su vacío fecundo
a la imaginación de gente de todo el mundo.
No sólo a los que viajan, también a los que leen
y sueñan despiertos sin salir de su casa.

La arquitectura del hotel recoge
el vacío magnífico de la Patagonia,
y evita aquellas cosas de la ciudad
que no son indispensables,
para que el viajero pueda disfrutar de lo esencial
como un privilegio.

Dice Jorge Teillier en Los Dominios Perdidos:
“Pues lo que importa no es la luz que encendemos
día a día,
sino la que alguna vez apagamos
para guardar la memoria secreta de la luz.
Lo que importa no es la casa de todos los días
Sino aquella oculta en un recodo de los sueños...”

La arquitectura del hotel trata también
de ser un motivo de alegría para el viajero,
que después de andar y andar,
como un ovejero vagando con sus perros,
descubre a lo lejos la luz amarillenta del hotel
a través de los cortes verticales
de las ventanas en los muros,
y la promesa de un tibio interior para descansar.

La alegría de encontrar signos de vida
dispersos en la vastedad casi desierta.
Pequeños signos que animan la imaginación,
tanto o más,
que el exceso de estímulos de la ciudad.

Dice Jorge Teillier:
“Pero no importa que los días felices sean breves...
pues siempre podremos reunir sus recuerdos,
así como el niño castigado en el patio
encuentra guijarros para formar brillantes ejércitos...”


Ficha técnica

Hotel Remota
Arquitecto: Germán del Sol
Arquitectos colaboradores: José Luis Ibañez, Francisca Schüler
Gráfica: Rodrigo Arenas, Carlos Venegas
Ubicación: Km 1,5 Camino de Puerto Natales a Torres del Paine, Puerto Natales, Chile.
Cliente: Inmobiliaria Mares del Sur Ltda.
Cálculo estructural: Pedro Bartolomé
Construcción: SALFACORP S.A.
Asesores técnicos: Egar Monsalve, Francisco Arriagada, Claudio Molina (SALFACORP S.A.)
Instalaciones sanitarias: Carlos Pérez
Proyecto eléctrico: Carlos Marnell
Proyecto de climatización: Favio Restovic
Proyecto de iluminación: Germán del Sol
Materialidad: estructura de hormigón armado, cierros de panel Obscon con núcleo de poliestireno expandido de alta densidad revestidos en membrana asfáltica pintada negra, pavimentos de piedra pizarra, cubiertas de grava y 30 cm de pasto natural
Presupuesto: 35 UF/ m2 (US$ 1.145/ m2)
Superficie terreno: 4,31 Ha
Superficie construida: 5.213 m2
Año proyecto: 2004 - 2005
Año construcción: 2004 - 2005
Fotografía: Jaime Bórquez (JB), Felipe Camus (FC), José Luis Ibáñez (JLI)


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