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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.66 Santiago ago. 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962007000200013 

ARQ, n. 66 Espacios de trabajo / Work spaces, Santiago, agosto, 2007, p. 74-75

LECTURAS

Trabajando en China(1)

Marcelo Sarovic*

* Profesor, Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile
   Profesor, Escuela de Arquitectura, Universidad Nacional Andrés Bello, Santiago, Chile


Resumen

El impacto del vertiginoso crecimiento de China en la configuración de las nuevas ciudades, que van sacrificando sus identidades originales para ponerse al servicio de las lógicas productivas, con su bagaje de destrucción, cambio e imitación, sirve para ejemplificar la emergencia de un nuevo referente urbano funcional a un mundo cada vez más interconectado en el que las ciudades se presentan despojadas de su historia.

Palabras clave: Urbanismo–China, nuevo capitalismo comercial, ciudad genérica, territorio, China.


Abstract

The impact of China’s rapid growth on the configuration of new cities that are sacrificing their original identities to serve productive logics, with their baggage of destruction, change and imitation, serves to exemplify the emergence of a new functional urban reference to an ever more interconnected world in which cities are presented stripped of their history.

Key words: Urbanism–China, new commercial capitalism, generic city, territory, China.


 

PANORAMA / En 1997 Rem Koolhaas sorprende al publicar The generic city. En dichos escritos acuña el término de ciudad genérica para establecer un nuevo referente en cuanto a ciudad, territorio y paisaje. El escrito comienza golpeando fuerte con la pregunta: ¿Son las ciudades contemporáneas como los aeropuertos contemporáneos, es decir todas iguales? Estableciendo esa hipótesis inicial, dedica el texto siguiente a establecer condiciones y categorías que apoyan el argumento central, ¿es posible despojarse de las identidades de la ciudad? De ser así ¿cuáles son las ventajas de dicha vacuidad? Koolhaas tiene en la retina el boom de las nuevas ciudades en Asia como los referentes indiscutidos de un mundo interconectado, plano, no esférico, donde las ciudades se presentan despojadas de su historia, constituidas desde un referente funcional, productivo y aparentemente muy distante de una lógica moderna, constituida en la búsqueda del equilibrio de las funciones del hombre: trabajar, descansar, y producir, es decir, lejano al espíritu de la era de la máquina, como referente válido de una modernidad social.
Frente a esa mirada, China se nos presenta en la actualidad como una mega–potencia productiva. En ese sentido, son amplios los trabajos de toda índole que analizan en extenso los factores de desarrollo comercial, expansión de mercados, capacidad técnica instalada, índices de crecimiento, etc. El énfasis de esa visión se ha entendido como una amenaza en el s. XX, inicialmente en términos políticos, y posteriormente, al inicio del s. XXI en términos comerciales. Sin embargo, pocos miran hacia atrás y encuentran en la China anterior al s. XIX una potencia mundial con amplios intercambios comerciales en Asia, y un desarrollo técnico y cultural que superaba ampliamente en algunos campos, a la Europa del Renacimiento(2). Frente a este panorama no debieran impresionar los desarrollos actuales.
En el nuevo capitalismo comercial en China se ha ordenado el territorio con un sistema de reparticiones productivas donde cada región elabora y comercializa sólo ciertos productos que el Estado quiere promover. Estos no pueden ser trasladados internamente sin que se apliquen altos impuestos. Por ejemplo, la región de Quanzhou produce zapatos y ropa. Las empresas más importantes desde la revolución comunista hasta hoy han utilizado como estrategia de implantación de sus fábricas, la construcción de viviendas en altura cerca de sus redes de producción. Es el caso de Nike que sólo en esa región tiene 100.000 empleados para generar y abastecer la producción mundial de zapatillas. Ello supone la generación de una ciudad completa sólo con esta operación. Ese panorama se repite sistemáticamente y se expresa en grandes áreas de la ciudad en demolición y, simultáneamente, en construcción. Una expansión que no logra sostener los límites urbanos, un paisaje donde aparecen miles de grúas–pluma que forman el perfil de la ciudad.
En la China actual las jornadas de trabajo están divididas, por lo general, en bloques, el último da continuidad al funcionamiento de las fábricas en la noche, aumentando la capacidad de producción por sobre la media global. China es hoy, literalmente, una máquina que no se detiene; todos sus mercados más importantes funcionan con el sistema de horario invertido. Las ciudades capitalistas actualmente se renuevan, el concepto de la ciudad vieja original desapareció hace más de 50 años con la llegada del comunismo y el nuevo modelo social. Hoy la ciudad contemporánea está desapareciendo sistemáticamente por nuevas necesidades de traer mano de obra desde el campo a las fábricas. En la actualidad, existe una suerte de autorización de trabajo que se otorga a los campesinos para acceder a las grandes ciudades, permiso que regula el éxodo del campo hacia las grandes urbes, el concepto de ciudad genérica opera entonces a partir de la destrucción de la memoria. Hacer ciudad en la actualidad es literalmente demoler la ciudad reciente, la de tan sólo 50 años y volver a construir una nueva, más densa, en mayor altura y siempre asociada a la ecuación trabajadores–mano de obra y fábricas–producción. El urbanismo productivo, entonces, ordena los números.

NUEVOS REFERENTES / Frente a un panorama dominado por la lógica de la producción existe, simultáneamente, una fuerte ansiedad por construir un nuevo modelo social o referente de vida para las clases más acomodadas. Ha surgido en los últimos 10 años una nueva clase social representada por la figura del empresario y el comerciante exitoso. No hay que olvidar que hoy en China existe cerca de un millón de millonarios, según estadísticas. Este mercado más que naciente es un importante nicho comercial que se refleja en la gran cantidad de carteles publicitarios repartidos en los centros urbanos, mostrando nuevos condominios en torno a canchas de golf, modelos de departamentos equipados con todos los lujos tecnológicos actuales, una imagen cercana al estilo de vida norteamericano, reflejado en viviendas aisladas y grandes jardines al modo de grandes resorts, sumado a un creciente desarrollo hotelero que recibe el flujo de empresarios nacionales e internacionales, todos amparados en la imagen importada de referentes, que tienden a ser traducidos en forma caricaturesca, alejados del cada vez más desperfilado y folclórico sentido de lo propio. En las ciudades proliferan las cadenas internacionales como Mc Donald´s y Coca Cola. Esto podría reforzar el argumento de la transversalidad y pérdida de identidad cultural, sin embargo, es un impacto menor sobre la cultura alimenticia, lo local como el jengibre o el arroz y los camarones son los que se prefieren tempranamente desde el desayuno ya sea en los hoteles de 6 estrellas o en una comida sentado en la vereda.

Notas
1. Impresiones a propósito de un viaje efectuado en Julio de 2006 durante quince días por seis ciudades de China, acompañado por empresarios taiwaneses en busca de materiales y terminaciones para dos proyectos de arquitectura desarrollados en Santiago.
2. “Recuperar el puesto en la economía mundial”. Le Monde Diplomatique, octubre de 2004 pp. 21–23. Philip S. Golub, “Antes de 1800 los intercambios comerciales entre chinos, japoneses, siameses, javaneses y árabes superaban en mucho a los intercambios intraeuropeos, y el nivel de conocimientos científicos y técnicos de esos pueblos era elevado, muy superior al de Europa en numerosos campos. En términos tecnológicos, (China) se encontraba en una posición dominante, tanto antes como después del Renacimiento de Europa, señala Joseph Needham, especialista en historia de la ciencia. Ese avance se confirma en sectores como la producción de hierro y acero, los relojes mecánicos, la ingeniería (puentes colgantes), las armas de fuego y los sistemas de perforaciones profundas”.


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