SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número66A pie de fotoLibros y revistas recibidos índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.66 Santiago ago. 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962007000200017 

ARQ, n. 66 Espacios de trabajo / Work spaces, Santiago, agosto, 2007, p. 88-93


OBRAS Y PROYECTOS

Cabanon
Roquebrune-Cap-Martin, Francia

Le Corbusier
Texto: Philippe Blanc*

* Profesor de Taller, Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile


Resumen

Varios factores a considerar: primero su tamaño, sólo 16 m2; segundo, un proyecto realizado completamente en madera; tercero, el hecho de haber sido realizado en paralelo al proyecto de Chandigarh y a la finalización de la construcción de la Unidad de Habitación de Marsella hacen que, este lugar de retiro y en ocasiones oficina, concite un particular interés dentro de la obra de Le Corbusier.

Palabras clave: Arquitectura–Francia, Le Corbusier, Cabanon, edificios de pequeña escala, Roquebrune–Cap–Martin.


Abstract

Several factors to consider: first, its size, only 16 m2; second, a project built entirely of wood; third, the fact that it was built parallel to the Chandigarh project and the final stages of construction of the Marseille Unité, draws particular interest to this place of retreat, and sometimes office, within the work of Le Corbusier.

Key words: Architecture–France, Le Corbusier, Cabanon, small scale buildings, Roquebrune–Cap–Martin.


 

En 1927 Eileen Gray junto con Jean Badovici (editor de los primeros escritos de Le Corbusier) construyen en Roquebrune–Cap–Martin la Villa E1027. En 1949 cuando Le Corbusier va a trabajar a la Villa E1027 para realizar el Plan de Bogotá junto a José Luis Sert, entre otros, entra en contacto con Thomas Rebutato, dueño del chiringuito La Estrella de Mar, ubicado a pocos metros de la villa, con quien establecerá una profunda amistad. En 1952 Le Corbusier construye el Cabanon a un lado del chiringuito como la primera de una serie de pequeñas obras que realizaría en Cap–Martin, hasta su muerte en 1965 en el mismo lugar(1).
Una primera coordenada, para situar esta pequeña construcción, es que se encuentra dentro del conjunto de auto–encargos que ritmaron la obra de Le Corbusier:

1925 Villa Le Lac llamada Petite Maison. En el lago Léman, Suiza. (1923 planos, 1925 obra terminada)
1924 Taller en la Rue de Sèvres 35, célula interior.
1931 Edificio en calle Nungesser et Coli, en París (En 1933 se instala en su departamento).
1952 Construcción del Cabanon (16 m2) en Roquebrune–Cap–Martin.
(30 de Septiembre de 1951, Primer esquisse del Cabanon).
1954 Montaje de la Barraque de Chantier (5 m2), barraca de trabajo de Le Corbusier a 15 m del Cabanon.
1955 Diseño de su tumba en el cementerio de Roquebrune–Cap–Martin.
1957 Construcción de las Unités de camping (8 m2) en el conjunto de Cap–Martin.

Por otro lado su reducido tamaño se nos presenta como un lugar privilegiado de observación del cruce de temáticas mayores presentes en la obra de Le Corbusier, las que toman la forma de tensiones internas.

Interior – exterior

EL CUERPO / Una primera tensión se aprecia en el Cabanon como cuerpo, específicamente en cuanto a su materialidad. Si bien la pequeña construcción esta íntegramente hecha de madera el carácter del exterior es muy distinto al del interior. Por fuera vemos una cabaña construida con pedazos de troncos, lampazos, aquellos sectores curvos del tronco que dan a la construcción un carácter rústico. Por otro lado, el interior, se nos presenta como una suerte de construcción náutica, maderas con bordes suaves, un interior-mueble, altamente sofisticado. De este modo el exterior queda caracterizado por un tipo de construcción in-situ con materiales disponibles “de cualquier barraca” y de fácil construcción. El interior por su parte recurre a maderas contrachapadas, a perfiles que hacen referencia a un montaje más que a una construcción, a materiales elaborados industrialmente y con otro grado de sofisticación. Efectivamente, el exterior del Cabanon se construyó en poco tiempo, con materiales disponibles en la zona (recordemos que se trata de un balneario) y el interior fue montado. Es cierto que la conformación del plano, sus medidas y proporciones, fue cuestión de algunos minutos, tal como lo relata el arquitecto en El Modulor:

“El 30 de diciembre de 1951, en la esquina de una mesa de un pequeño chiringuito de la Costa Azul, dibujé, para regalárselo a mi mujer con motivo de su cumpleaños, los planos de una cabañita que al año siguiente construí sobre un peñasco batido por las olas. Estos planos (los míos) fueron hechos en 3/4 de hora. Son definitivos; nada fue cambiado; la cabañita fue realizada con una puesta en limpio de aquel dibujo. Gracias a El Modulor, la seguridad en el caminar fue total.” (Le Corbusier, 1950)

Sin embargo, el diseño detallado del interior tomará más de seis meses. De hecho el proyecto fue pensado dibujado y replanteado en varias alternativas por un grupo de más de cinco personas, todas preocupadas en estos 16 m2. Entre estos colaboradores cabe destacar la presencia de Jean Prouvé y Charles Barberis, pioneros de la construcción industrial. Todo indica la clara voluntad de Le Corbusier de utilizar el Cabanon como prototipo para una futura realización en serie. Releyendo la correspondencia entre Le Corbusier y Jean Prouvé entendemos mejor las prioridades del proyecto. El proyecto se piensa exhaustivamente desde su interior dejando libertad al aspecto constructivo a desarrollar por estos colaboradores, Wogensky escribe por encargo de Le Corbusier a Jean Prouvé:

“Con respecto a la construcción se puede tomar todas las libertades”

Sin embargo, a mediados de 1952 finaliza la colaboración de Prouvé (no se sabe bien el motivo), lo que explica el reemplazo de algunas piezas originalmente pensadas en acero por otras más simples hechas en madera, que encontramos en la versión definitiva.

El Cabanon, en contraste con lo que su aspecto indica, fue completamente prefabricado y minuciosamente supervisado por el arquitecto.
Su fabricación se realizó en los talleres de Barberis en Ajaccio, en Córcega.
Fue transportado en piezas por vía marítima desde Ajaccio y luego por tren hasta la estación de Cap-Martin. Rebutato se encargó del transporte de las piezas hasta el terreno de La Estrella de Mar.
El montaje fue realizado por Barberis y un ayudante bajo la supervisión de Jacques Michel, representando a Le Corbusier.
Queda clara, entonces, esta tensión entre el mundo rústico del salvaje o perteneciente a un mundo básico casi instintivo basado en una arquitectura vernácula y un interior más refinado que pertenece claramente a un mundo altamente intelectualizado, sus colores, proporciones, ergonometría, plan, simbolismo y sistema constructivo, son prueba de ello.
Irónicamente, hoy en día, es el exterior el que sobrevive con mayor prestancia, en contraste con un interior más bien deteriorado, tal vez producto de su construcción menos robusta en comparación con el exterior y que requiere, por lo tanto, mayor cuidado, al igual como fue pensado.

LA PIEL / Otra tensión la encontramos en el lugar en el que se ubica este cuerpo. El paisaje exterior, un roquerío que se asoma a más de 20 m sobre el mar, con una gran vista despejada del horizonte. El terreno es un mirador natural y privilegiado sobre la costa y el Mediterráneo del sur de Francia. Este horizonte despejado en 180° contrasta fuertemente con el interior del Cabanon, prácticamente sin aberturas y vistas del espectacular paisaje que lo rodea. Esta tensión se resuelve en la superficie, en la piel, en sus aberturas. Si nos fijamos en los vanos, encontramos: una puerta vidriada que no se percibe desde el interior de 3,66 x 3,66; dos aberturas verticales para la ventilación y tres ventanas. Las ventanas tienen una condición particular, no entregan vistas sobre el paisaje, se concentran más bien en aspectos materiales o primarios del entorno. Pequeñas ventanas (2 de 70 x 70 y 1 de 33 x 70) desde donde se ven partes aisladas del entorno: una roca, un árbol y el horizonte. Materiales primeros y básicos de la composición corbuseriana: piedra, madera, agua y aire.

“En resumen, en los espectáculos arquitectónicos, los elementos del lugar intervienen en virtud de su volumen cúbico, de su densidad, de la calidad de su materia, y son portadores de sensaciones bien definidas y bien diferentes (madera, mármol, árbol, césped, horizontes azules, mar cercano o lejano, cielo). Los elementos se elevan como muros ataviados en potencia de su coeficiente cúbico, estratificación, materia, etc., como los muros de una sala. Muros y luz, sombra o luz, triste, alegre o sereno. Hay que componer con estos elementos”. (Le Corbusier 1924)

De acuerdo con la cita anterior, en el Cabanon estaríamos en presencia de una composición cúbica interior. En efecto si vemos la planta podemos percibir una composición de cuatro cubos de 226 x 226. Recordemos que el Cabanon era un prueba de la matriz cúbica que Le Corbusier proponía como base de su diseño de viviendas Roc y Rob en esos paisajes. En esta composición cúbica, sin embargo, no aparece el exterior como muros de una sala, por el contrario, aparece como un dato del exterior, una suerte de información de orden pictórico de aquello que rodea al Cabanon. Así, las tres caras libres del volumen enfrentan tres elementos compositivos que son presentados casi como texturas, horizonte, árbol y roca. Cada uno en un cubo de 226 x 226. Cada uno relacionado con alguna actividad de la planta. Así el estudio queda relacionado con el horizonte, el agua interior con el árbol, el descanso con la roca.

Lo unitario y lo múltiple

INDIVIDUAL – COLECTIVO / No deja de impresionar que durante la construcción del Cabanon el arquitecto se encuentre diseñando la ciudad de Chandigarh y terminando la construcción de la Unidad de Habitación de Marsella. No llama la atención tanto por diseñar cosas de tan distinto tamaño como por el hecho de que estas construcciones se encuentran íntimamente ligadas en cuanto a su concepción teórica, es decir, por su continuidad conceptual. De hecho se trata de dos caras de la misma moneda, por un lado la célula independiente, aislada e individual, por el otro, la vida colectiva, la comunidad y el conjunto. Si bien esto ocurre en los años 50 encontramos su fundamento en las observaciones del arquitecto en su viaje a Italia, específicamente su encuentro con la Certosa D’Ema en 1907.
El estudio espacial del Cabanon se explica con los conjuntos habitacionales Roc y Rob. Conjunto de viviendas en densidad propuestas por Le Corbusier para la Costa Azul, como contrapropuesta, irónicamente, a la proliferación de viviendas individuales.
Estos conjuntos serían construidos en base al sistema constructivo en metal ya patentado por Le Corbusier en base a un módulo espacial de 226 x 226, del cual el Cabanon puede ser entendido como un primer prototipo, en el que explora las propiedades espaciales del interior, dejando de lado la utilización del acero.
Finalmente la pequeña construcción fue concebida dentro del espíritu de aislamiento, de la célula a la que hace alusión en forma recurrente.

UNIDAD – CONJUNTO / Existe una suerte de lógica del Cabanon, que consiste en esta construcción básica que procura una cierta lejanía del mundo, un volumen aislado. Sin embargo, al observar la planta constatamos que no tiene cocina, actividad que era suplida por su proximidad al restaurante, al cual se adhiere como una suerte de parásito. Llama la atención entonces la tensión entre este deseo de aislamiento, el querer estar solo y al mismo tiempo su extrema proximidad al restaurante.
Además de esto cabe entender que el Cabanon no es solamente una construcción aislada, es un conjunto. Un complejo de pequeñas obras e intervenciones sobre el lugar, conformando un conjunto exterior.
De los seis auto–encargos que realiza Le Corbusier durante su vida, tres se encontraban en el conjunto de Cap-Martin, cuatro si es que incluimos su tumba a escasa distancia. Vemos en esto una clara tensión, por un lado la voluntad de construir el volumen autónomo, por el otro, la necesidad de un conjunto como manera de ocupar el territorio.
Entre otras cosas, es claro, en esta carta que envía Le Corbusier a su madre y hermano, la visión que él mismo tiene de su Cabanon. Lo vemos como una pieza engastada, un volumen que no podemos rodear que se encuentra adosado al restaurante y prácticamente pegado al cerro. Y sin embargo esta pieza arquitectónica domina la composición.
En esa carta Le Corbusier deja ver hasta dónde llega esa composición, enumerando las partes de ella, tanto geográficas como inmediatas:

“31 agosto 55
Estimados
Miércoles 8 de la mañana.
Buenos días! Caballero y dama!
Un nuevo día por delante.
Pienso en (…) Festival (…) Debieron haber tomado (…)
Los diarios hablaron mucho, y bien. Mañana jueves (yo) Pasado mañana viernes “tren azul” a las 19h a Montecarlo.
París sábado en la mañana 8h 55.
Y todo recomenzará!

A: Cabanon 3m.66 x 3.66
B: Mi oficina 180 x 380 (en planta)
C: Castillo “Roquebrune (…)”
D: La cabeza de perro
E: Mónaco
F: El bananero
G: Dominó el gato
H: Yuki el perro
I: Corbu escribiendo
Yvonne en tareas domésticas
El gato y el perro se libran todas las mañanas a juegos homéricos!

Los abraza muy afectuosamente”.

Notas
1. Le Corbusier nace el 6 de octubre de 1887 y muere el 27 de agosto de 1965 a los 78 años debido a un infarto, luego de un baño en la costa de Cap–Martin en el mar Mediterráneo (N. del ed.).
2. Carta del 15 de febrero de 1952. Documento F.L.C., M2[9] 221

Referentes
Le Corbusier. Vers une Architecture. G. Crès et Cie, Paris, 1924. p. 245.         [ Links ]
Le Corbusier. Le Modulor 2. Editions de l’Architecture d’aujourd’hui, Paris, 1950. p. 154.
        [ Links ]

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons