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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.67 Santiago dic. 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962007000300010 

ARQ, n. 67 Concursos de arquitectura / Architectural competitions, Santiago, diciembre, 2007, p. 64-69

Notes English

LECTURAS

La arquitectura como argumento: DOGMA/OFFICE, concurso para una nueva Ciudad administrativa en Corea

Jorge Heitmann *

* Arquitecto, Santiago, Chile


Resumen

En el marco de una utopía, el concurso de arquitectura alcanza especial relevancia. El autor examina el concurso para la nueva Ciudad administrativa en Corea; desde el análisis del encargo a la propuesta de Una gramática para la ciudad de DOGMA/OFFICE, portadora de un lenguaje rotundo que posiciona a la ciudad en el centro del debate.

Palabras clave: Urbanismo–Corea, concursos, ciudades administrativas, DOGMA/OFFICE, Corea del Sur.



PROBLEMA / ¿Dónde ponemos el acento si el encargo es una ciudad entera, de pies a cabeza y desde cero? Esta pregunta directa cuya respuesta se limitó por siglos a breves instrucciones en tratados como nuestras familiares Leyes de Indias hoy es, aparentemente, inabarcable.
La situación reinante actual, de un universalmente aceptado capitalismo, que gradualmente ha ido transfiriendo el poder desde el ámbito político hacia uno meramente económico, nos ha llevado a identificar nuestras aspiraciones de libertad y ansias democráticas con las políticas de libre mercado, como única alternativa practicable.
En este curso la arquitectura ha abandonado, parafraseando a Kersten Geers, la posibilidad de ser proyecto, de ser un verdadero argumento y no una mera solución(1).
En un contexto bombardeado por posts (histórico, crítico, teórico, moderno, postmoderno, etc.) hemos optado por lo que aparentemente es la única vía de escape, un pragmatismo acomodativo, relegando parte de lo que históricamente ha caracterizado a nuestra disciplina: su capacidad de resistencia como alternativa a lo real y catalizador de posibles nuevas realidades.
Este enfoque realista asumido por la arquitectura ha resultado en proyectos que, por un lado, sólo se centran en aspectos sensuales, en la capacidad icónica o bien en un argumento, que con vanas aspiraciones científicas, pretende derivar de estudios, estadísticas, sistemas y diagramas una cierta forma arquitectónica que, finalmente, resulta foránea y no termina de convencer. A pesar de que en casos particulares pueden llegar a responder a una determinada situación con relativo éxito, se vuelven más y más inverosímiles cuando el problema se torna tan complejo (como el diseño de una ciudad) que cualquier intento por reducirlo a datos ciertos, aparece irrelevante e inadecuado.
Es en este punto donde la arquitectura tiene dos posibles salidas: o reinventa su actitud para tener algo que decir al respecto o desaparece, por lo menos de estas ligas, y se limita a resolver problemas acotados con soluciones más o menos geniales o tristes en mayor o menor grado.
Recientemente, sin embargo, una mayor toma de conciencia sobre la imperfección de un sistema de mercado que lejos de ser libre ha producido una concentración monopólica del poder económico, y ha acarreado desigualdades aberrantes, parece abrir nuevas posibilidades.
En la arquitectura, infortunados ejemplos como el concurso para la Zona Cero en Manhattan después de los atentados del 11 de septiembre, en que las disputas de autoridad por parte de los diversos organismos interesados terminaron finalmente por convertir el proyecto de un memorial para las víctimas del terrible evento en una empresa más de la especulación inmobiliaria, es otro factor que ha puesto en evidencia esta crisis.
Como resultado, una nueva actitud parece estar incubándose en la línea que en cierta medida anticipaban George Baird y Reinhold Martin en los artículos aparecidos en Harvard Design Magazine, números 21 y 22 respectivamente. Partiendo por el mismo caso del concurso para la Zona Cero, concluyen con un llamado a la revisión de esta postura pragmática adoptada por la arquitectura.
“El problema de la utopía debe ser traído de vuelta al debate arquitectónico. Pero no debe ser malinterpretado como un llamado a un mundo perfecto, un mundo aparte, una totalidad imposible que inevitablemente se disuelve en el totalitarismo. En vez, la utopía debe ser interpretada literalmente, en su origen etimológico de no–lugar, es decir en ninguna parte, no por ser ideal e inaccesible, sino porque, en una perfecta simetría espejada, es a la vez en todas partes” (Martin, 2005).
Es precisamente en este contexto en el cual el concurso de arquitectura, que en la última década ha alcanzado una relevancia sin precedentes, aparece habilitando esta posibilidad crítica de la arquitectura, y es en ese contexto que se presenta el siguiente proyecto.

ENCARGO / En mayo de 2005 un comité presidencial especialmente designado anunció la apertura del proceso para la construcción de una nueva Ciudad multifuncional administrativa en Corea del Sur. La preocupación por el dispar desarrollo que ha experimentado el resto del país en comparación con el Área Metropolitana de Seúl, como resultado del acelerado crecimiento económico del noreste asiático en las últimas décadas, finalmente motivó estrategias radicales de descentralización entre las cuales, la reubicación de las principales instituciones político–administrativas en una nueva ciudad, se incluyen como iniciativa central.
La nueva Ciudad que originalmente estaba planteada para 500.000 habitantes en una superficie de 73 km² (algo así como la comuna de La Florida en la ciudad de Santiago, 1,5 veces más densa), además de alojar el cuerpo administrativo (12 ministerios se reubicarían en la nueva Ciudad), debería considerar otras actividades propias de toda ciudad multifuncional, poniendo especial énfasis en los aspectos industriales, educacionales y culturales. La ubicación escogida fue la cuenca del río Geum, en la provincia de Chungcheongnam, 120 km al sur de Seúl.
La primera fase de este proceso consistiría en la organización de un concurso internacional de ideas ampliamente abierto, en el cual se definiría un proyecto ganador destinado a servir como base para el desarrollo del Plan Maestro de la nueva Ciudad, concurso que en Chile en parte ya nos es familiar por la publicación del artículo Ciudad Nueva en ARQ 64, donde se presentó la única propuesta chilena participante, elaborada en colaboración por Cristián Undurraga y Pablo Allard, y que fue seleccionada como uno de los proyectos finalistas.
A esta fase inicial seguiría la formulación de un plan de desarrollo en distintas etapas con nuevos llamados a concursos independientes para las diferentes áreas del proyecto, cuya construcción debía iniciarse en julio de 2007 para estar definitivamente concluido el 2030.
El variopinto jurado de siete miembros, tres locales y cuatro importados, encabezado por el geógrafo David Harvey, Nader Tehrani, Winy Maas y Arata Isozaki, después de dos días de intensa deliberación decidió torcer la estructura ideada para la premiación; un primer lugar, dos segundos lugares, tres terceros y cuatro menciones, optando por una decisión más cómoda, designando cinco primeros lugares y cinco menciones.
Aparentemente –siendo confirmado por concursantes y miembros del jurado– uno de los principales factores que potenciaron el debate y frustraron los intentos por designar un único ganador, fue la incorporación de la propuesta designada con el código DO17888, que posteriormente, una vez seleccionada dentro de los cinco ganadores, revelaría la identidad de DOGMA/OFFICE.
El proyecto en cuestión era el resultado de la colaboración de dos oficinas jóvenes con sede en Róterdam, formadas por arquitectos que bordeaban los 30 años de edad. DOGMA/OFFICE, compuesta por Pier Vittorio Aureli y Martino Tattara(2) y OFFICE KGDVS(3), de Kersten Geers y David van Severen. Los nombres de ambas oficinas fueron adoptados con motivo de este concurso.

PROYECTO / La propuesta Una gramática para la ciudad está basada en la reducción del problema a pocos factores. En primer lugar, identificando la incapacidad del arquitecto para definir la manera en que los programas varían, los flujos se desenvuelven y el cambio que sucede, es la mutabilidad de la vida urbana, lo que figura como la esencia de la ciudad.
“Creemos que solamente enfocándose en su condición absoluta, la arquitectura puede verdaderamente (y honestamente) evocar, por deducción negativa, la imprevisible complejidad de la vida que se desenvolverá en ella” (DOGMA/OFFICE, 2006).
En segundo lugar, tomando en cuenta el carácter privado de los actuales desarrollos urbanos a gran escala, especialmente en Asia en los últimos años, que en la búsqueda de la rentabilidad de sus capitales, fallan en conferir valor al espacio público como espacio colectivo que da forma a la vida en la ciudad. “Democracia no es absoluta libertad sino una serie de reglas precisas que garantizan igualdad al permitir las libertades individuales”. (DOGMA/OFFICE, Ídem). Con estos principios en mente, lo que proponen es una ciudad formada por recintos en vez de calles.
Una serie de muros urbanos, edificios cruciformes de 158,4 m por lado y 36 m de altura, dispuestos en una retícula de 180 m x 180 m que dejan una separación de 21,5 m entre ellos, van definiendo una secuencia de recintos interconectados en la ciudad, cuya planta cuadrada tiene 3,6 km de arista. La solución de sus fachadas es accesoria y su representación la de un recorte blanco sobre un fondo que es a la vez el contenido.
Estos muros urbanos no completan la ciudad, forman solamente el 30% de los metros cuadrados edificados requeridos y son la infraestructura arquitectónica básica al servicio de la generación de espacio. Los recintos resultantes no sólo acomodarían la vida urbana colectiva, sino también el desarrollo consecutivo de nuevos y variados edificios. “Los muros urbanos y los recintos resultantes no son la forma conclusa de la ciudad sino más bien su comienzo definitivo” (DOGMA/OFFICE, Ídem).
La opción tomada por este marco habitable como principio para la ciudad tiene por objetivo asumir la coincidencia del carácter fijo y a la vez flexible de la ciudad, lo determinante del marco y lo impredecible de su contenido se resuelven en una forma única.
La ciudad, enteramente peatonal, se conecta al resto del territorio por carreteras que llegan a su periferia donde se ubican grandes áreas de estacionamientos vinculados al sistema de transporte público subterráneo que nutre la ciudad internamente. Estos cuatro principales puntos determinarán el inicio de la construcción de la ciudad desde la periferia hacia su centro, preservando la claridad del límite urbano y la imagen de la ciudad.
Los mismos autores reconocen lo arbitrario del principio muro–recinto adoptado, pero una vez establecido este principio, asumen el compromiso con la lógica que se deriva del mismo.
El resultado es una ciudad con una imagen clara que se aleja de la mera iconografía y define el mínimo pero rotundo diseño necesario para su posterior desarrollo.
La primera fase del concurso concluyó a fines de 2005, repartiéndose los premios en la situación previamente descrita y a pesar de las efusivas recomendaciones por parte de algunos de los miembros del jurado, el plan maestro definido posteriormente, de manera previsible, no muestra evidencia alguna de haber considerado la propuesta de DOGMA/OFFICE; más bien parece el desarrollo lógico de otra de las propuestas ganadoras.
Para la segunda etapa en la que se invitó especialmente a los ganadores de la primera fase a desarrollar una de las zonas residenciales definidas en el Plan Maestro, DOGMA/OFFICE participó optando por no repetir el mismo esquema a una menor escala, sino por la elaboración de un nuevo principio.
Paradójicamente en esta ocasión no obtuvieron mención alguna, pero el segundo lugar fue asignado al proyecto de los arquitectos italianos Privileggio y Secchi por una propuesta que superficialmente pareciera ser el desarrollo lógico de Una gramática para la ciudad. Este hecho finalmente resulta ser algo así como un honor y nos hace recordar uno de los penosos capítulos en la historia de los concursos de arquitectura, cuando en 1983, el jurado del concurso para la Ópera de la Bastilla en París designó como ganador un proyecto que sugería a vivas voces ser un Richard Meier, lo cual aseguraría mayor atención del público hacia el proyecto. Como resultado, la propuesta de un entonces anónimo arquitecto uruguayo figura en su sitio como un Meier de dudosa calidad arquitectónica.

CONCLUSIÓN / Lo que hace tremendamente atractiva e inquietante a Una gramática para la ciudad, y que la distancia tanto de los vilipendiados ejemplos modernistas de la primera mitad del siglo pasado y de posteriores manifiestos, como el Monumento continuo de SUPERSTUDIO, al cual indudablemente refiere, es la capacidad que exhibe de absorber la mutabilidad característica de la metrópolis contemporánea haciendo mano de un lenguaje arquitectónico que parecía obsoleto por su rotundez.
Es el carácter inconcluso y la consecuencia en la resolución de una lógica adoptada hasta su calce perfecto, que a la vez sugiere respuestas para los requerimientos normales de una ciudad, lo que vuelve a esta propuesta difícilmente rebatible.
El proyecto decide recuperar el problema de la ciudad como parte del ámbito de la arquitectura.
Es la arquitectura en sí misma la que define la ciudad.
Arquitectura y urbanismo coinciden.
“Conjeturar acerca de la forma de la ciudad es la única manera de llegar a responder la pregunta, ¿por qué arquitectura?" (DOGMA/OFFICE, Ídem)


Notas
1. Kersten Geers, conferencia en la exhibición Le Corbusier: el arte de la arquitectura en el Instituto Holandés de Arquitectura NAI, 4 de junio 2007.
2. Pier Vittorio Aureli y Martino Tattara, ambos graduados en el Berlage Institute en Rótterdam, además de obtener el primer lugar en el concurso para la nueva Ciudad administrativa en Corea el 2005, en octubre de 2006 se les concedió el primer premio Iakov Chernikhov para arquitectos jóvenes. Pier Vittorio Aureli ha estado involucrado en actividades académicas en la Architectural Association, Berlage Institute, Columbia University y TU Delft. El 2005 presentó su tesis doctoral Berlage/TU Delft La posibilidad de una arquitectura absoluta sobre la cual se prepara una publicación. En marzo de 2007 formó parte de la organización de la exhibición Brussels, a manifesto: towards the capital of Europe y en mayo del mismo año fue uno de los curadores de la tercera Bienal de Arquitectura de Róterdam. Actualmente ambos forman parte del cuerpo docente del Berlage Institute.
3. OFFICE KGDVS (Kersten Geers, David van Severen) fundada el 2002 con sede actual en Bruselas, ha obtenido primeros lugares en varios concursos de arquitectura, dentro de los cuales se cuentan el concurso Arquine para el cruce fronterizo entre México y EEUU, el Centro de Arte Contemporáneo Wiels en Bruselas y el concurso para la nueva Ciudad administrativa en Corea. Ambos complementan la práctica profesional de arquitectura con labores docentes en Ghent University y TU Delft. En mayo de 2007 fueron invitados a formar parte de la tercera Bienal de Róterdam desarrollando una propuesta para Ceuta, el enclave español en África.


Referentes
DOGMA/OFFICE. “Obstruction: A grammar for the city”. AA Files N°54. Architectural Association, Londres, verano 2006.         [ Links ]
Martin, Reinhold. “Critical of What? Toward a Utopian Realism”. Harvard Design Magazine N°22. Harvard University Graduate School of Design, Cambridge, 2005.
        [ Links ]

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