SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número69EditorialEdificios Puertas del Golf: Santiago, Chile índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.69 Santiago ago. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962008000200002 

 

ARQ, n. 69 Habitaciones / Dwellings, Santiago, agosto, 2008, p. 12-17.

Notes English

LECTURAS

La casa alta
Tema y variaciones


Ruth Verde Zein*

* Profesora e investigadora de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidade Presbiteriana Mackenzie, Sao Paulo, Brasil.


Resumen

La influencia de la arquitectura moderna en Latinoamérica generó corrientes que, en el caso de Brasil, adquirieron autonomía y características propias. La arquitectura residencial de Mendes da Rocha encarna ese lenguaje y lo traslada notablemente al ámbito doméstico urbano, en una serie de edificios de departamentos en hormigón armado y generosas plantas libres.

Palabras clave:Mendes da Rocha, arquitectura-Brasil, arquitectura moderna, vivienda colectiva, planta libre.


 

Es casi imposible comentar la arquitectura del s. XX sin alguna mención a la obra de Le Corbusier, seguramente el más importante arquitecto de la modernidad tanto en el mundo como en Latinoamérica. Y en Brasil: la arquitectura moderna carioca de los años 1930 a 1950 es tributaria de su contribución, como también lo es, pese a que de manera menos conocida, la arquitectura paulista de tendencia brutalista de los años 1950 a 1970.
La talentosa generación de arquitectos paulistas que empieza su carrera a partir de mediados de los años cincuenta también ha bebido en la fuente munífica de las Obras Completas, hecho común en aquel momento. Pero si bien el brutalismo paulista, que ellos inauguran, tenga innegable influencia corbusiana, sus obras no demuestran tanta afinidad con los excesos barrocos y la expresividad individualista de las arquitecturas tardías del maestro, como la capilla de Ronchamp. La tradición paulista de ingenieros-arquitectos con formación politécnica (distintos a los arquitectos cariocas formados en las bellas artes) les propicia aprovechar más ciertas lecciones de estructura y forma, presentes en variados momentos de la obra corbusiana, seleccionando preferentemente las propuestas de carácter prototípico y no necesariamente sus proyectos en béton brut. Algunas ideas centrales de Le Corbusier también resultan muy influyentes en el ambiente paulista y se les asigna un valor trascendente, casi doctrinario. Dos ejemplos entre muchos: el plan urbano como síntesis que informa (o bien debería informar) cada decisión edilicia y los pilotis, no sólo como demostración de independencia entre estructura y cerramientos sino también como dispositivo deseable para la implantación en la ciudad contemporánea.
Por su formación y generación, Paulo Mendes da Rocha (nacido en 1928 y titulado como arquitecto en 1954) ha sido necesariamente un lector atento de la obra corbusiana, de la cual extrae algunas pautas transmutándolas en algunos de sus signos creativos. La influencia de los maestros es siempre un fardo estimulante y su negación, uno de los motores ocultos de la angustia creativa. Pero revelarla no necesita ser una disminución del valor del acto creador pues, como afirma el crítico literario Harold Bloom, "la influencia poética no necesita tornar los poetas menos originales: con la misma frecuencia los hace más originales".
La actitud de enfrentar a cada encargo arquitectónico como una oportunidad para experimentar con ideas urbanísticas está muy presente en la obra de Mendes da Rocha, así como en Le Corbusier, que en el decir de François Choay aprovechaba "los encargos individuales como laboratorios para dispositivos arquitectónicos de más amplia relevancia. La casa podría asimismo ser una alegoría conteniendo el sueño de una nueva ciudad en miniatura". Y más que las casas, los edificios habitacionales en altura, sea inspirados en la habitación máxima del Immeuble Villa o en las moradas mínimas de los prototipos Citrohan, Monol, Minimum, Maisons en serie y otras más desplegadas de la fértil imaginación del maestro.
Si bien en el conjunto de la obra corbusiana la estructura independiente Dom-ino y la caja portante Citrohan no representan más que posibilidades fecundas en la amplia variedad de sus propuestas, en la arquitectura paulista brutalista y muy especialmente en la obra de Mendes da Rocha parecen haberse combinado singularmente en una solución híbrida, constituida para enfatizar las cuestiones constructivas y técnicas presentes en potencia en Le Corbusier, pero realizadas en la variante paulista de otra manera, consolidando un tipo peculiar: la casa-departamento de muros cerrados y sombras abiertas sobre pilotis.
Mendes da Rocha explora esa posibilidad en buena parte de su obra residencial, a la par de otros esquemas formales, pero siempre como variaciones sobre el tema de la compacidad. Si en las casas unifamiliares y aisladas las plantas tienden al cuadrado o al rectángulo L/L√2, hay también soluciones alargadas, aprovechando al límite los solares de poco frente y mucho largo, más habituales en las ciudades brasileñas. La idea de una caja cerrada comparece casi siempre, elevada como una casa en el árbol o telúrica como la caverna mítica. Cuando emplea partidos complejos de más de un volumen, es casi como si combinara varias cajas, superponiéndolas o interconectándolas. En el conjunto, sus experimentos pueden ser entendidos como variaciones sobre las cuatro composiciones corbusianas, pero se concretan buscando el consejo del maestro para la solución compacta a lo Garches: "très difficile – satisfaction de l’esprit".
Pese a haber proyectado más de media centena de casas, Mendes da Rocha tiene en su currículum muy pocos edificios colectivos residenciales en altura construidos: los edificios Guaimbê (1962, coautor João de Gennaro), Juaperi (1973), Jaraguá (1984) y Aspen (1986). Hay algunos otros proyectos no ejecutados, entre los que destaca una propuesta para la constructora Forma & Espaço (1973). Tal vez porque los primeros son todos variaciones sobre el tema de la casa aislada y máxima, el último puede ser entendido como una variación sobre el tema de las casas mínimas en hilera. No se trata simplemente de apilarlas, sino de aprovechar creativamente algunas posibilidades que sólo son posibles –o pasan a estar disponibles– por tratarse de una construcción vertical.
Los edificios Guaimbê, Juaperi y Aspen tienen plantas tipo semejantes: rectángulos alargados, de proporción 1:4, 1:3 ó 1:2,5 respectivamente (en Aspen, 1:3 inscribiendo la escalera), orientados con el eje mayor en el sentido oriente-poniente. Se organizan en dos crujías, teniendo al norte los compartimientos que necesitan cerrarse (habitaciones, baños, cocina, escaleras y ascensores) y al sur una sala-galería continua y extendida hacia la otra fachada de menor dimensión. En cada caso ese esquema es parcialmente borrado por situaciones fortuitas: particiones casi móviles conformadas por unos pocos muros no estructurales, curvos o quebrados. De hecho, al arquitecto le agradaría no tener que repartir los espacios de ninguna manera; más que a Le Corbusier, su estrategia hace recordar a Mies: el muro curvo de la casa Tugendhat, la fluidez espacial de las casas-patio, la continuidad interna de la casa Farnsworth, todos temas de otros proyectos residenciales de Mendes da Rocha.
Pese a tener ventanas en todas las fachadas, en las elevaciones y fotos de las obras esa percepción es negada por el uso de paños continuos de hormigón visto en las fachadas más largas, que admiten apenas aberturas estrechas y repetidas en rasgos verticales y abiertas y torcidas en el tejido del concreto. Al posicionar armarios en las fachadas, retirando las ventanas y creando sombras profundas que paradójicamente refuerzan el lienzo continuo de las fachadas laterales, casi se transforman en medianeras para unas cajas Citrohan posibles de yuxtaponerse en una faja continua, a la manera de los rédents.
Si bien son parecidos, esos tres edificios por supuesto no son iguales. Mendes da Rocha es un arquitecto clásico, reiterativo, que se deleita con la repetición variada y minimalista, más como en la música de Phillip Glass que en el arte de Donald Judd o Richard Serra. Mirar tres plantas semejantes faculta el placer de descubrir las diferencias e imaginar qué es lo que puede haberlas producido. La posición de la circulación vertical, único índice del hecho de que no se trata de una casa unifamiliar, puede ser una de las claves: inserta o destacada, en el centro o en los bordes. El placer de la mirada interesada puede disfrutar de la maestría del diseño interno, donde muros, planos de trabajo, armarios y ventanas se alinean en una continuidad axial casi obsesivamente engendrada. O bien, cómo la proporción alargada dialoga disimuladamente con el cuadrado o el rectángulo L/L√2 de su preferencia. Hay otras cifras, y por breve, no las vamos a indicar, permitiendo al lector el placer del descubrimiento.
Los edificios Forma & Espaço y Jaraguá son por cierto opuestos, pero en realidad, semejantes, pues nacen de una misma idea estructural y esa es siempre, para un arquitecto paulista, la clave principal de su pauta. Pueden ser leídos como variaciones sobre la estructura Dom-ino. En el edificio Jaraguá se materializa en seis columnas regularmente desplazadas y voladizos proporcionalmente breves, entre dos cerramientos ciegos, pero de hecho también estructurales. En Forma & Espaço, la necesidad de subdividir en cuatro departamentos es resuelta por la repetición de los muros-columnas transversales y, como no es necesaria estructuralmente, la subdivisión longitudinal casi se desdibuja, velando la lógica de las proporciones perfectas L/L√2 de cada tramo, espejado simétricamente por el área central de la circulación vertical. Los dos también suponen la repetición por yuxtaposición, creando un ambiente urbano o la posibilidad prototípica de cada obra de organizar una solución colectiva urbana.
El edificio Jaraguá sólo puede ser bien comprendido en sección, igualmente el edificio Forma & Espaço. En éste, la subdivisión de los espacios, que Mendes da Rocha aborrece por principio, es inevitable, ya que además corta el acceso a la doble fachada vidriada. Para compensar esa desventaja el arquitecto organiza la estructura verticalmente como en un juego de montaje, donde las columnas tienen capiteles y sostienen las nervaduras de la losa a la manera de un arquitrabe, separados en camadas superpuestas. Con eso, entre cada nervadura es posible un vacío transversal pleno, sin cortar la viga longitudinal, que se puede cerrar a la manera de un shaft horizontal de ventilación. Con esto se aprovecha la ventilación cruzada alternadamente para uno y otro departamento, pese a que cada unidad en sí misma no tenga pleno acceso a las dos fachadas opuestas: una solución simple, efectiva y muy ingeniosa. También es astuta la sección del edificio Jaraguá: las fuertes columnas y sus altas vigas sostienen la estructura y suprimen las nervaduras, permitiendo que las losas se posicionen en la línea superior o inferior de los travesaños, de manera de aprovechar al mismo tiempo las vistas y la ventilación provistas por las dos fachadas vidriadas opuestas. Aunque las plantas tipo de Jaraguá y del Forma & Espaço parezcan completamente distintas, hay que mirarlas de nuevo y notar que, de hecho, son variantes de una misma idea, hábilmente ajustada a cada circunstancia. Para eso hay que deconstruirlas, abstrayéndose todas las particiones internas posibles hasta el vacío máximo, cuando restan apenas los planos de trabajo de la cocina-lavadero y los baños.

Como ya se dijo antes, se podría seguir haciendo otros descubrimientos más, mirando de diferentes maneras los cinco edificios, buscando otras relaciones espaciales, formales, proporcionales y estructurales. Invito de nuevo al lector a que se entretenga con esos placeres; como bonos para complicar el juego se incluyen algunas de sus casas más simples o más complejas, pero siempre sagaces, bastando mirarlas un poco más para continuar con los descubrimientos.

Referentes

Archias, Paulo; Mendes da Rocha, Paulo; Montaner, Josep María y María Isabel Villac. Mendes da Rocha. Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 1996.         [ Links ]
Artigas, Rosa. Paulo Mendes da Rocha. Cosac Naify Editora, Sao Paulo, 2000.         [ Links ]
Piñón, Helio: Paulo Mendes da Rocha. Romano Guerra Editora, Sao Paulo, 2002.         [ Links ]
Mendes da Rocha, Paulo. "Plaza del patriarca, Sao Paulo, Brasil". ARQ N° 65, En territorio. Ediciones ARQ, Santiago, abril de 2007.         [ Links ]
Mendes da Rocha, Paulo. "Centro cultural FIESP". ARQ N° 68, Intervenciones. Ediciones ARQ, Santiago, abril de 2008.
        [ Links ]

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons