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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.69 Santiago ago. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962008000200008 

 

ARQ, n. 69 Habitaciones / Dwellings, Santiago, agosto, 2008, p. 42-47.

Notes English

LECTURAS

Los paisajes de la transformación urbana


Tomás Errázuriz * **
Rodrigo Booth**

* Profesor Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.
** Licenciado en Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.


Resumen

La fotografía de arquitectura suele representar una obra terminada y plena. El registro de Ladrón de Guevara sobre edificios de vivienda en su etapa de obra gruesa -muchos de ellos significativos en las transformaciones de Santiago a principios de los setenta- muestra estructuras en proceso, despojadas y cambiantes, lejos de la imagen de producto terminado.

Palabras clave: Arquitectura-Chile, fotografía urbana, Ladrón de Guevara, arquitectura moderna, vivienda en altura.


 

FOTOGRAFIA Y CONSTRUCCIÓN HABITACIONAL DE SANTIAGO EN LA MIRADA DE LUIS LADRÓN DE GUEVARA (1)/ La fotografía de construcción no ha sido empleada sistemáticamente como fuente para el estudio histórico de la arquitectura y la ciudad en Chile. Existen pocos archivos especializados en este tema y, en general, el interés de los investigadores se ha centrado en aspectos que no incluyen a la fotografía como un material capaz de condensar una realidad arquitectónica y urbana particular(2). Sin embargo, la fotografía de construcción, es decir, aquella que capta el momento preciso en que una obra se levanta, colabora con la historiografía al exponer perspectivas que otros documentos no abordan, como sucede con el valor central que se otorga a las técnicas constructivas empleadas, así como la forma en que exhibe la transformación de la ciudad justo en el momento en que ésta se está desarrollando.
Luis Ladrón de Guevara ha registrado desde la década del cincuenta diversos aspectos de las faenas llevadas a cabo por la industria de la construcción(3). Empleado por las más importantes empresas constructoras de Chile, así como por algunas exitosas oficinas de arquitectos y compañías inmobiliarias para que registrara con una finalidad testimonial y publicitaria las obras que ellas ejecutaban, proyectaban o vendían, este fotógrafo acumuló un vasto acervo documental en el que se conserva la memoria visual de empresas como delta, desco, salfa, la oficina Bresciani, Valdés, Castillo, Huidobro y otras(4). Como encargado de registrar el desarrollo de grandes obras arquitectónicas y urbanas llevadas a cabo por estas empresas, Ladrón de Guevara fue testigo privilegiado de las transformaciones que modelaron la fisonomía de la ciudad de Santiago en esos años; muchas de estas imágenes dan cuenta de los procesos de crecimiento de la ciudad -a veces no planificados- propiciados por el mercado de la vivienda.
Las fotografías dedicadas a la construcción de numerosos conjuntos habitacionales, unidades vecinales, torres de departamentos y poblaciones revisten especial interés para examinar históricamente las transformaciones del paisaje urbano: ellas describen el proceso mediante el cual grandes obras de arquitectura fueron instaladas en la trama de la ciudad. Al tratarse muchas veces de testimonios que captaron el momento justo en que los proyectos eran desarrollados, las fotografías urbanas de Ladrón de Guevara delataron las afecciones cruzadas que los nuevos edificios establecieron con su contexto. Entre las secuencias fotográficas que permiten atender este problema se cuentan los encargos realizados por los constructores y arquitectos de la Unidad Vecinal Portales, la Villa Olímpica, las Torres de Tajamar, la Villa Santa Adela, la Remodelación San Borja, la población Colón 8.000, la Unidad Vecinal Providencia y también de varios proyectos de vivienda social, todas obras que impactaron a gran escala en la fisonomía de Santiago.
Las fotografías presentadas corresponden a la construcción de algunos de esos grandes conjuntos habitacionales. El estado de avance en que se fotografiaron estas obras da cuenta de la etapa de terminaciones: concluida la obra gruesa, la edificación debe acondicionar sus estructuras para ser habitada. A diferencia del levantamiento inicial del edificio, esta fase final de las obras supone tiempos de duración más difusos, que suelen superponerse con el período inicial de ocupación.
Antes de ahondar en algunas interpretaciones que estas fotografías sugieren, es conveniente detenerse en la particular composición de lo que se observa en ellas. Es posible distinguir tres componentes básicos que articulan estas imágenes y que se repiten con frecuencia en la fotografía de construcción de Ladrón de Guevara. En primer lugar se observan siempre elementos del paisaje (cielo, cordillera, paños de terrenos rurales o vegetación) que entregan ciertas nociones de la escala territorial. Luego, en un segundo lugar, existe un plano conformado por el entorno preexistente, arquitectónico y urbano, construido o en ruinas, ante el cual se mide y se posiciona la nueva obra. Por último, el tercer elemento es la nueva edificación que irrumpe en el lugar, motivo central de la fotografía. La combinación de estas tres piezas es presentada por el fotógrafo desde diferentes encuadres (vistas aéreas y desde las mismas obras), teniendo por única condición que el marco elegido sea lo suficientemente inclusivo para dar cuenta de las distintas escalas que comparecen en la escena.
"La fotografía es una emanación de lo real en un momento preciso y acotado del pasado" (Barthes, 1989). Si bien esta es una condición de toda imagen fotográfica, esta característica se hace más evidente en las vistas correspondientes a la fase de construcción de estos grandes conjuntos de habitación. La acotada extensión temporal que ocupa este proceso en relación a la posterior persistencia de la obra en el tiempo y las alteraciones que esta fase de construcción imprime sobre el paisaje urbano, sitúa a estas imágenes como vistas privilegiadas de un momento olvidado, pero siempre presente en la historia de la ciudad: aquél de la irrupción de cada nueva pieza urbana.
Una fotografía aérea del eje del barrio cívico a comienzos de la década del sesenta resulta esclarecedora para comprender, desde el acomodo, el valor de la fotografía en la etapa de instalación de la obra. En esta imagen se observa uno de los más ambiciosos proyectos inmobiliarios capitalinos de las décadas del treinta y del cuarenta, absolutamente incorporado en la trama de la ciudad e integrado en el paisaje urbano. Luego de algunos años ya no quedan rastros de la fractura con el paisaje previo, los contrastes se han suavizado y la altura que alcanza el perfil del conjunto ya no se mide con la arquitectura residencial de principios del s. xx, sino que se desprende como un brazo del centro densamente edificado.
Absolutamente diferentes son las relaciones entre obra arquitectónica y paisaje en las restantes fotografías presentadas. El panorama desolado que presentan las obras en la fase de las terminaciones cuestiona la habitabilidad de la edificación y, con ello, su propia condición de arquitectura. Más coherente con estas imágenes sería hablar de escultura, monumento o hitos de la modernización urbana inconclusos. Se trata de un instante en que no se reconoce si se está frente a una obra a punto de ser terminada y habitada, o ante un edificio abandonado que inicia su fase de deterioro. Como en ningún otro momento, proyecto y obra de arquitectura se espejan. La construcción, prácticamente terminada y potencialmente habitable, parece por momentos una gran maqueta a escala 1:1.
Este estado de incertidumbre que afecta a los grandes conjuntos habitacionales una vez terminada la obra gruesa, que a veces puede persistir por meses o años, se proyecta inevitablemente sobre la porción de ciudad que construyen. Esta situación se agudiza si se tiene en cuenta dos factores específicos de la construcción habitacional durante el periodo referido. Primero, que estos extensos proyectos residenciales fueron la principal herramienta de construcción del paisaje urbano en la época y, segundo, que las formas, emplazamientos y dimensiones que estas edificaciones suponen, implican una ruptura radical con respecto a los testimonios precedentes de viviendas multifamiliares.
Así, en forma de irrupción violenta, estas intervenciones se elevan como conquistas en el espacio urbano. La fractura se vuelve patente no sólo en aquella confusa relación de escombros y suelos arrancados sobre los cuales se erige la nueva arquitectura, sino también en su acción sobre el entorno inmediato que pareciera formar un borde de resistencia y rechazo en torno al nuevo huésped. Otro modo de entender este proceso, esta vez desde un marco desarrollista, consiste en señalar sus semejanzas con las alteraciones y desproporciones características del precipitado crecimiento en los adolescentes. Bajo esta lectura, la irrupción de estas edificaciones en la ciudad evidencia una cierto arrebato, inestabilidad e inadaptación inicial que quedó registrada en estas primeras fotografías, pero que luego, el paso del tiempo y la ocupación se encargaron de suavizar o suprimir en función de la necesaria articulación de las partes.
Atender este paisaje urbano inexplorado significa resistir el olvido que la capacidad de adaptación de la ciudad y el peso de la vida cotidiana imprimen sobre el episodio acotado pero definitorio de la construcción (y como su contracara, la destrucción) urbana. Pero, sobre todo, es reconocer estas fracturas urbanas como acontecimientos clave para la comprensión del desarrollo y conformación de las ciudades contemporáneas, ya no desde la visión productiva, sino desde la crisis e incertidumbre que conlleva lo inacabado.

Notas
1. Este trabajo es producto de la investigación FONDART "Luis Ladrón de Guevara: Fotografía e industria en Chile durante la segunda mitad del siglo XX", realizado bajo la dirección del Centro Nacional del Patrimonio Fotográfico.
2. Una excepción a esta tendencia son las reflexiones entregadas por Armando de Ramón y Gonzalo Leiva a propósito del registro de la transformación urbana de Santiago en las décadas de 1920 y 1930, contenida en el archivo fotográfico de Chilectra (AA.VV., 2001).
3. Luis Ladrón de Guevara (Vejle, Dinamarca, 1926) es uno de los más destacados fotógrafos industriales del país. Su trabajo incluye, además de la construcción, diversas áreas productivas como la minería, siderurgia, agroindustria, servicios y telecomunicaciones. Durante la década del sesenta Ladrón de Guevara trabajó en sociedad con el fotógrafo Jack Ceitelis.
4. Entre las empresas constructoras para las que Luis Ladrón de Guevara trabajó se cuenta también Ábalos y González, Figueroa y Alemparte, Jara Gumucio y Cía. Ltda., Moller y Pérez Cotapos, Yaconi Hermanos, Omega precon, ingas, brotec, Sigdo Koppers y Fuenzalida Propiedades, además de la Cámara Chilena de la Construcción. En este archivo también se conservan registros de empresas que, desde otras perspectivas, también dejaron su huella en el paisaje urbano, como el Metro de Santiago y ENTEL, entre otras.

Referentes
AA.VV. Luces de Modernidad. Archivo fotográfico Chilectra. ENERSIS, Santiago, 2001.         [ Links ]
Barthes, Roland. La cámara lúcida. Editorial Paidós, Barcelona, 1989, pp. 149 a 155.
        [ Links ]

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