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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.70 Santiago dic. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962008000300022 

 

ARQ, n. 70 Arte / Arquitectura - Art / Architecture, Santiago, diciembre, 2008, p. 97.


ANEXOS

Noticias de la Facultad

Desmantelamiento programado del Edificio Diego Portales
Javier Rioseco

El siguiente texto es fruto de una investigación paralela realizada por el autor durante 2007 para obtener el título de Arquitecto y la Licenciatura en Arte en la Pontificia Universidad Católica de Chile y es producto del complemento del desarrollo de exploración durante las aulas de titulación de arquitectura y los talleres de memoria de grado de arte. Como tal, se inicia con una investigación teórica e histórica sobre el edificio Diego Portales, en el centro de la ciudad de Santiago, que deriva en un proyecto de tres intervenciones temporales sucesivas. Estas intervenciones serían previas a la realización del proyecto ganador del concurso de remodelación del edificio, posterior al incendio del 5 de marzo de 2006, a cargo de la oficina de Cristián Fernández Eyzaguirre.

¿Cuáles son los nuevos espacios emblemáticos de la ciudad? o desde otro punto de vista: ¿cuáles son los nuevos monumentos capaces de cargar de significado un lugar?
El proyecto establece una aproximación a la transformación de los conceptos de arquitectura, escultura y ciudad respecto del manejo del espacio público durante el s. xx; se podría afirmar que el espacio ha desplazado al simbolismo, puesto que no hemos sabido o no hemos sido capaces de integrarlos.
Una nueva comprensión de la ciudad y de la historia, en que las redes establecidas heterogéneamente son las que la escriben —con su cantidad infinita de relaciones— y son las que producirían en la actualidad una nueva sociedad. Vivimos en un sistema conformado por redes, en las cuales cada lugar se hace específico, sin la posibilidad de compararse con otro.
La sociedad es objeto de estudio para poder establecer aquellas redes que componen el espacio público; esas observaciones se realizan en un medio determinado, algo que se ha definido como performance, esto es un lente de análisis, capaz de observar comportamientos, desplazamientos y relaciones. El edificio Diego Portales aparece como un caso pertinente de representación
de un pensamiento racional.
Las condiciones políticas, sociales y económicas del edificio en cuestión son algunos de los factores para escogerlo como objeto arquitectónico identificable, reconociendo que en la actualidad el artista es un antropólogo. Hal Foster (2001) plantea: “(...) la antropología es considerada como la ciencia de la alteridad; en este aspecto es (...) la lengua franca tanto de la práctica artística como del discurso crítico (...), es la disciplina que toma la cultura como su objeto, (...) la etnografía es considerada contextual, (...) a la antropología se le concibe como arbitrando lo interdisciplinario, otro valor muy repetido en el arte y la crítica contemporáneos”. Javier Maderuelo (1992) dice que “se necesita formar la conciencia de que el arte de los espacios públicos requiere de un nuevo tipo de especialista, de un nuevo tipo de artista que sea capaz de dominar el amplio abanico de factores y técnicas que inciden en el proyecto y elaboración de la obra pública”.
edificio unctad iii, ccmgm, diego portales / La historia del edificio presenta tres momentos precisos y claros. El primero tiene que ver con la voluntad. Chile fue el país elegido sede de a Conferencia Mundial de Desarrollo y Comercio de las Naciones Unidas durante el gobierno de Salvador Allende, momento en el cual la construcción del edificio unctad iii significaba una oportunidad para plantear internacionalmente las inquietudes sobre la distribución igualitaria de riquezas en el mundo. El evento contemplaba un extenso y detallado programa y el gobierno decidió enfrentarlo con la construcción de un nuevo complejo arquitectónico, que sería luego destinado a ser el Centro Cultural Metropolitano Gabriela Mistral (ccmgm). Esa sería la obra ícono del nuevo gobierno de la Unidad Popular y, por lo tanto, una obra responsabilidad de la nación.
El segundo momento nace de una razón política. El 11 de septiembre de 1973, a causa del bombardeo al edificio de La Moneda —sede del gobierno de Chile— la Junta de Gobierno Militar decide que su centro de operaciones será el ccmgm, cambiando su nombre a Edificio Diego Portales. El tercer momento es la actualidad. A partir del retorno de la democracia a Chile en 1990, el edificio continúa en la misma condición mantenida durante la dictadura. Los gobiernos que se suceden no mostrarán ningún interés por realizar cambios; es destinado como sede del Ministerio de Defensa y centro de convenciones de distintos grupos o instituciones. Transcurridos 15 años, el 5 de marzo de 2006 un incendio destruye un tercio de la parte baja del edificio; actualmente la estructura sigue en las mismas condiciones, a la espera que comience la construcción del proyecto ganador del Concurso Público Internacional de Anteproyectos de Arquitectura Centro Cultural Gabriela Mistral, realizado por la oficina del arquitecto Cristián Fernández Eyzaguirre.
desmantelamiento programado del edificio diego portales / El estado actual del edificio junto a su pasado histórico impulsan la generatriz del proyecto. La visión se basa en que el Edificio Diego Portales, Centro Cultural Gabriela Mistral o unctad iii, junto a otros edificios de Santiago, es el reflejo de una nación y de una cultura.
La propuesta consta de tres etapas proyectuales que se deben ir cumpliendo en el tiempo, transformándose en un guión para el edificio. Esto se materializa en desmantelamientos programados, cada uno de ellos proyectados como eventos en sí mismos.
Comprendido de esta manera, el marco de la celebración del Bicentenario de la independencia de Chile parece ser apropiado para implementarlo: su carácter conmemorativo involucra una oportunidad de reflexión tanto para recordar como para proyectar el futuro.
Los desmantelamientos se proponen como celebraciones que ocurrirían a partir de 2009, un año antes de la celebración del Bicentenario: Fonda (septiembre de 2009), Expo Chile 2010 y finalmente Gran Baile Nacional.
Principalmente creo que hoy existe un espesor de materia capaz de resistir a un racionalismo histórico, heredado por la arquitectura y la escultura modernas. El campo de la interdisciplina es válido. Se hace necesario un nuevo tipo de especialista, de artista o arquitecto, que sea capaz de entender y dominar el amplio abanico de factores, que inciden en el proyecto y en la elaboración de la obra pública. En términos de significado, relativiza las nociones de tiempo y espacio respecto de la arquitectura; es aquí donde radica el valor artístico del trabajo.

 

Referentes
Focault, Michelle. “Of other space: utopias and heterotopias. Part V Poststructuralism”. Leach, Neil (editor). Rethinking architecture. Routledge, Taylor y Francis Group, Londres, 1997.
Foster, Hal. “El artista como etnógrafo”. Retorno a lo real. La vanguardia a finales de siglo. Akal Ediciones, Madrid, 2001.
Krauss, Rosalind. “La escultura en el campo expandido”. La originalidad de la vanguardia y otros mitos modernos. Alianza Editorial,
Madrid, 1996.
Maderuelo, Javier. Cuadernos del Círculo: 3 La pérdida del pedestal. Círculo de Bellas Artes, Valladolid, 1992.
Sloterdijk, Peter. “Indoors. Arquitecturas de la espuma”. Esferas III. Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main, 2006.
Tisi, Rodrigo. Arquitectura como performance. Estaciones del errante. Tesis Magíster en Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, 1999.
Tschumi, Bernard. “Rituals”. Event-Cities 2. The MIT Press, Cambridge, 2000.

 

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