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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.77 Santiago abr. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962011000100011 

ARQ, n. 77 Urgencia y materia, Santiago, abril 2011, p.68-77. 

OBRAS Y PROYECTOS

Torre y refugio
TOTO MA Gallery, Tokio, Japón
XII Bienal de Arquitectura, Venecia, Italia

Smiljan Radic *
Marcela Correa **

* Arquitecto, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.
** Escultora, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.


Resumen

Dos experiencias de proyecto aparecen aquí relacionadas por un antiguo relato de los hermanos Grimm. El prototipo estructural de una torre armada con copas de cristal, tensores y barras de acero inoxidable, preparado para la exposición Global ends en Tokio, es uno de los extremos narrativos. Opuesto a él, una cavidad de granito y cedro –presentada en la Muestra central de la Bienal de Venecia en 2010– propone un espacio en penumbra, silencioso, fragante y seguro, a medio camino entre escondite y refugio ante la catástrofe.

Palabras clave: arquitectura-Chile, Bienal de Venecia, Global ends, estructura, piedra, vidrio.


Abstract

An ancient tale by the Grimm brothers bonds two experimental projects: at one end, a structural prototype of a tower built with glasses, wire and stainless steel rods that was part of the Global ends exhibit in Tokyo. Standing in the opposite corner, a granite and cedar hollow –featured at the main exhibition of the 2010 Venice Biennial– offers a gloomy, silent, safe and scented space, halfway between hideaway and catastrophe shelter.

Key words: architecture-Chile, Venice Biennial, Global ends, structure, stone, glass.


 

EL LEBRATO MARINO(1)
Relato de Jacob y Wilhelm Grimm, c. 1814

Vivía cierta vez una princesa que tenía en el piso más alto de su palacio un salón con doce ventanas, abiertas a todos los puntos del horizonte, desde las cuales podía ver todos los rincones de su reino. Desde la primera veía más claramente que las demás personas; desde la segunda mejor todavía y así sucesivamente, hasta la duodécima, desde la cual no se le escapaba nada de cuanto había y sucedía en sus dominios, en la superficie o bajo tierra.
Como era en extremo soberbia y no quería someterse a nadie sino conservar el poder para sí sola, mandó pregonar que se casaría con el hombre que fuese capaz de ocultarse de tal manera que ella no pudiese descubrirlo. Pero aquel que se arriesgase a la prueba y perdiese sería decapitado y su cabeza clavada en un poste. Ante el palacio levantábanse noventa y siete postes rematados por otras tantas cabezas; pasó mucho tiempo sin que aparecieran más pretendientes. La princesa, satisfecha, pensaba: “Permaneceré libre toda la vida”.
Pero he aquí que comparecieron tres hermanos dispuestos a probar suerte. El mayor creyó estar seguro metiéndose en una poza de cal, pero la princesa lo descubrió ya desde la primera ventana y ordenó que lo sacaran del escondrijo y lo decapitasen.
El segundo se deslizó a las bodegas del palacio, pero también fue descubierto desde la misma ventana y su cabeza ocupó el poste número noventa y nueve.
Presentóse entonces el menor ante Su Alteza y le rogó le concediese un día de tiempo para reflexionar y, además, la gracia de repetir la prueba por tres veces; si a la tercera fracasaba renunciaría a la vida. Como era muy guapo y lo solicitó con tanto ahínco, díjole la princesa:
–Bien, te lo concedo; pero no te saldrás con la tuya.
Se pasó el mozo la mayor parte del día siguiente pensando el modo de esconderse, pero en vano. Cogiendo entonces una escopeta salió de caza, vio un cuervo y le apuntó; y cuando se disponía a disparar, gritóle el animal:
–¡No dispares, te lo recompensaré!
Bajó el muchacho el arma y se encaminó al borde de un lago, donde sorprendió un gran pez que había subido del fondo a la superficie. Al apuntarle, exclamó el pez:
–¡No dispares, te lo recompensaré!
Perdonóle la vida y continuó su camino, hasta que se topó con una zorra que iba cojeando. Disparó contra ella, pero erró el tiro y entonces le dijo el animal:
–Mejor será que me saques la espina de la pata.
Él lo hizo así, aunque con intención de matar a la raposa y despellejarla; pero el animal dijo:
–Suéltame y te lo recompensaré–. El joven la puso en libertad y, como ya anochecía, regresó a casa.
El día siguiente había de ocultarse; pero por mucho que se quebró la cabeza no halló ningún sitio a propósito. Fue al bosque al encuentro del cuervo y le dijo:
–Ayer te perdoné la vida; dime ahora dónde debo esconderme para que la princesa no me descubra.
Bajó el ave la cabeza y estuvo pensando largo rato, hasta que, al fin, graznó:
–¡Ya lo tengo!
Trajo un huevo de su nido, partiólo en dos y metió al mozo dentro; luego volvió a unir las dos mitades y se sentó encima.
Cuando la princesa se asomó a la primera ventana no pudo descubrirlo, tampoco desde la segunda; empezaba ya a preocuparse cuando, al fin lo vio desde la undécima. Mandó matar al cuervo de un tiro y traer el huevo y, al romperlo, apareció el muchacho:
–Te perdono por esta vez; pero como no lo hagas mejor, estás perdido.
Al día siguiente se fue el mozo al borde del lago y, llamando al pez, le dijo:
–Te perdoné la vida; ahora indícame dónde debo ocultarme para que la princesa no me vea.
Reflexionó el pez un rato y, al fin, exclamó:
–¡Ya lo tengo! Te encerraré en mi vientre.
Y se lo tragó y bajó a lo más hondo del lago. La hija del rey miró por las ventanas sin lograr descubrirlo desde las once primeras, con la angustia consiguiente; pero desde la duodécima lo vio. Mandó pescar al pez y matarlo y, al abrirlo, salió el joven de su vientre. Fácil es imaginar el disgusto que se llevó. Ella le dijo:
–Por segunda vez te perdono la vida, pero tu cabeza adornará irremisiblemente, el poste número cien.
El último día el mozo se fue al campo, descorazonado, donde se encontró con la zorra.
–Tú que sabes todos los escondrijos –díjole–, aconséjame, ya que te perdoné la vida, dónde debo ocultarme para que la princesa no me descubra.
–Difícil es– respondió la zorra poniendo cara de preocupación; pero al fin exclamó:
–¡Ya lo tengo!
Fuese con él a una fuente y, sumergiéndose en ella, volvió a salir en figura de tratante de ganado. Luego hubo de sumergirse, a su vez, el muchacho, reapareciendo transformado en lebrato de mar. El mercader fue a la ciudad, donde exhibió el gracioso animalito, reuniéndose mucha gente a verlo. Al fin bajó también la princesa y, prendada de él, lo compró al comerciante por una buena cantidad de dinero. Antes de entregárselo, dijo el tratante al lebrato:
–Cuando la princesa vaya a la ventana, escóndete bajo la cola de su vestido.
Al llegar la hora de buscarlo, asomóse la joven a todas las ventanas, una tras otra, sin poder descubrirlo; y al ver que tampoco desde la duodécima lograba dar con él entróle tal miedo y furor, que a golpes rompió en mil pedazos los cristales de todas las ventanas, haciendo temblar todo el palacio.
Al retirarse y encontrar el lebrato debajo de su cola, lo cogió y, arrojándolo al suelo exclamó:
–¡Quítate de mi vista!
El animal se fue al encuentro del mercader y, juntos, volvieron a la fuente. Se sumergieron de nuevo en las aguas y recuperaron sus figuras propias. El mozo dio gracias a la zorra, diciéndole:
–El cuervo y el pez son unos aprendices, comparados contigo. No cabe duda de que tú eres el más astuto.
Luego se presentó en palacio, donde la princesa lo aguardaba ya, resignada a su suerte. Celebróse la boda; el joven convirtióse en rey y señor de todo el país. Nunca quiso revelarle dónde se había ocultado la tercera vez ni quién le había ayudado, por lo que ella vivió en la creencia de que todo había sido fruto de su habilidad y, por ello, le tuvo siempre en gran respeto, ya que pensaba: “Este es más listo que yo”.


Torre

TOTO MA Gallery, Tokio, Japón
Arquitecto Smiljan Radic
Colaborador Alejandro Lüer
Ubicación Expuesto en Global Ends, Toto Ma Gallery, Tokio, Japón
Curador Ken Tadashi
Materialidad copas de cristal, acero inoxidable, madera
Superficie de la instalación 30 x 30 cm
Año de proyecto 2010
Año de instalación 2010
Fotografía Gonzalo Puga

Refugio
XII Bienal de Arquitectura, Venecia, Italia
Autores Smiljan Radic, Marcela Correa
Ubicación Expuesto en People meet in architecture, xii Bienal de Arquitectura, Venecia, Italia
Curadora Kazuyo Sejima
Materialidad granito chileno de La Obra, madera de cedro
Superficie de la instalación 5 x 5 m
Año de proyecto 2010
Año de instalación 2010
Fotografía Archivo Radic Correa

Notas
1. Versión del libro Todos los Cuentos de los Hermanos Grimm. Editorial Antroposófica, Buenos Aires, 2007.

Referentes
Corrada, Manuel y Smiljan Radic. “Tierra neutra”. ARQ Nº 40, Grandes urbanizaciones. Ediciones ARQ, Santiago, noviembre de 1998.
Correa, Marcela y Smiljan Radic. “Casa A, Vilches”. ARQ Nº 70, Arte arquitectura. Ediciones ARQ, Santiago, diciembre de 2008.
Puga, Gonzalo y Smiljan Radic. “r3”. ARQ Nº 43, El agua. Ediciones ARQ, Santiago, octubre de 2000.
Radic, Smiljan. “Guía del abandono”. ARQ Nº 37. Ediciones ARQ, Santiago, noviembre de 1997.
Radic, Smiljan, “Alrededores”. ARQ Nº 39, Materia. Ediciones ARQ, Santiago, agosto de 1998.
Radic, Smiljan. “Frágil fortuna”. ARQ Nº 42, La habitación en altura. Ediciones ARQ, Santiago, julio de 1999.
“Radic+Correa”. AA. VV. Hormigón en obra. Ediciones ARQ, Santiago, abril de 2009, pp. 51-59.


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