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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.90 Santiago ago. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962015000200003 

LECTURAS

Reversibility
Desmontando la mega-ciudad efímera más grande del mundo

  

Rahul Mehrotra*(1), Felipe Vera**(2)

*Chair Department of Urban Planning and Design, Graduate School of Design, Harvard University, Cambridge, MA, EE.UU. mehrotra@gsd.harvard.edu

** Co-director, Centro de Ecología, Paisaje y Urbanismo, Universidad Adolfo Ibáñez, Santiago, Chile. luis.vera@uai.cl


Resumen

Parece increíble pero es cierto. En la India existe una mega-ciudad efímera, que dura cinco semanas, y que luego se desmantela hasta un nuevo montaje. Esta investigación no sólo narra la historia de este impresionante ejemplo de urbanismo reversible, sino que además analiza las claves y lógicas –administrativas y materiales– que le permiten funcionar con una flexibilidad que difícilmente asociaríamos a un asentamiento urbano, menos aún si este puede recibir hasta 7 millones de habitantes.

Palabras clave: India, Kumbh Mela, urbanismo, efímero, informal.



© Felipe Vera

Sexta recomendación: diseña ‘infraestructura liviana, temporal y reversible’; construye caminos, puentes, conexiones con sistemas no rígidos, no definitivos, removibles y lógicos que no dejen huella alguna en el suelo y que se adapten al cambio de necesidades locales a través del tiempo. (Branzi, 2015:26)

La estructura física de las ciudades alrededor del mundo evoluciona, cambia y muta, transformándose en algo más maleable, fluido y abierto al cambio que las tecnologías e instituciones sociales que las generan. Hoy, los entornos urbanos enfrentan crecientes flujos de movimientos humanos, desastres naturales cuyas frecuencias se han acelerado, crisis económicas reiterativas que modifican los flujos de capital y su distribución en los componentes físicos de las ciudades. Como consecuencia, los asentamientos urbanos deben flexibilizarse para responder, organizar y resistir presiones tanto internas como externas. En tiempos donde el cambio y lo inesperado son la nueva normalidad, atributos como la reversibilidad y versatilidad parecen ser elementos críticos a la hora de pensar en la articulación de una forma más sustentable de desarrollo urbano. El caso del Kumbh Mela y las lecciones que de éste podemos extraer están claramente alineadas con estos atributos.

Kumbh Mela en contexto

Como señala Warren E. Fusfeld, podemos encontrar rastros del Kumbh Mela como una práctica religiosa regular ya alrededor del siglo 6 a. C. Surge como una estrategia militar promovida por las jerarquías religiosas, y desde su origen estaba muy relacionada a intereses políticos y económicos (Fusfeld, 1974). Los naga babas(1) durante el gobierno del emperador Akhbar eran militares ascéticos. Lochtefeld incluso los describe como un posible recurso de empoderamiento del emperador; de hecho él argumenta que:

Los orígenes últimos de la militancia ascética son inciertos. Una bien conocida historia atribuye su origen en los reiterados ataques que recibieron los eruditos ascéticos hindúes por parte de los faquires musulmanes. Esta historia relata que en 1565 el eminente líder sannyasi Madhusudana Saraswati fue en busca de ayuda donde Birbal, un consejero hindú del emperador mongol Akhbar. Birbal sugirió que los ascéticos iniciaran a no-brahminos en sus órdenes, como hombres de lucha para proteger a los eruditos. El propio Akhbar aprobó esta sugerencia, la que se puso en marcha inmediatamente. (Lochtefeld, 1994:590)


© Felipe Vera


© Felipe Vera

El festival en sí comienza a ser descrito en detalle por primera vez por Hsuan Tsang, un viajero chino que pasó por India a finales del 600(2). Luego de eso, los Melas(3) han estado presentes de una u otra forma en los registros históricos. De hecho, en su última versión se realizó una muestra de archivo con imágenes históricas y dibujos montada por la administración. Sin embargo, la explicación más significativa no es la histórica sino la que reside en la memoria del pueblo hindú, construida tanto por la experiencia como por las leyendas. El origen mitológico del festival proviene de una leyenda que describe una batalla entre dioses (devas) y demonios (asuras), donde cuatro gotas del néctar sagrado de la inmortalidad –Amrit– cayeron en las cuatro ciudades donde el festival hoy se realiza. Se dice que cuando la relación entre el planeta Júpiter y el Sol replica el mapa celestial que fue testigo de la batalla, los ríos sagrados donde cayeron las gotas adquieren el poder de entregar enormes beneficios espirituales. Es bajo estas condiciones que millones de peregrinos se reúnen durante el mes de Magha(4) para habitar en el sitio del Kumbh. Hombres de fe, devotos, peregrinos, extranjeros, y todo tipo de personas, se juntan en la reunión pública más grande del mundo para recibir los beneficios sagrados.

El Kumbh Mela es aún más importante, sagrado y visitado cuando sucede en Allahabad, en la confluencia de tres ríos. Hoy, dos de ellos son visibles, el Ganges y el Yamuna, mientras que el tercero es un río mítico llamado Saraswati que aparece sólo en los textos sagrados, y actualmente se asume que corre bajo tierra. La atención entregada a este festival en relación a otros puntos de peregrinación en las Puranas y Vedas(5) legitima su importancia desde el período Gupta. Saraswati (1975), Dubey (2001), y Eck (2012) han contextualizado esta interpretación en la idea de India como una ‘geografía sagrada’ conformada por una red de lugares que se repiten y replican en relación a otros a través del país. Los textos sagrados que relacionan a los dioses y sus sucesos con una geografía particular –conectando por ende a los lugares sagrados– les llaman tirthas y son concebidos como puntos donde los umbrales entre lo divino y lo mundano se desvanecen (Bakker, 1990; Dubey, 2001; Eck, 2012). Entre estos tirthas, Allahabad tiene la categoría de tirtharaja que significa «el rey de los lugares sagrados». Se dice que éste es el lugar más sagrado de los tres mundos: el cielo, la tierra, y el inframundo (Dubey, 2001:12). Prayaga (nombre original de Allahabad) también es conocido como Triveni, que significa el encuentro de tres ríos sagrados GangaYamunaSaraswati. En este sentido el Kumbh Mela (que se realiza también en otras tres ciudades, Haridwar, Nashik, y Ujjain), es más popular y más sagrado cuando ocurre en Allahabad, adquiriendo una significación especial.


© Felipe Vera

En Allahabad, las personas vienen al Triveni(6) cada año en el mes de Magha para tomar un baño santo en la confluencia de los ríos, pero cada doce años el baño logra una escala incomparable haciendo de ese baño anual en Kumbh Mela algo muy especial. Esta convergencia sitúa a Allahabad como uno de los tres tirthas más grandes de India, junto con Kasi (Varanasi) y Gaya (Ayodhya) (Acharya, 1997). «La tierra entre el Ganga y el Yamuna se considera el mons veneris de la diosa Tierra y Prayaga se entiende como su órgano generador. Esta es una alusión cosmogónica del lugar que sugiere a Prayaga como el centro mítico de creación del universo» (Dubey, 2001:14). La región entre el Ganges y el Yamuna fue también el lugar donde el Aryan y los indígenas se unificaron transformándose en un centro político para varias de las grandes dinastías imperiales. En India: una Geografía Sagrada, Eck demuestra cómo la importancia de estos lugares sagrados se puede verificar en su potencial de ser replicados. Prayaga (Allahabad) fue repetido en otros lugares de India, nombrando a otras ciudades. Prayaga como Kasi (Varanasi) es también un lugar donde la gente acude para recibir Moksa (liberación), por lo que mendigos, peregrinos, campesinos, y reyes viajan a este lugar para bañarse en la unión sagrada.

Aparte de su naturaleza sagrada, esta reunión masiva que resulta en la mega-ciudad efímera más grande del mundo, genera un caso extremo de urbanismo efímero, forzándonos a reflexionar profundamente sobre la forma en que pensamos las ciudades de forma más amplia y sobre la cual podemos extraer varias lecciones e ideas. Este ensayo reflexiona sobre un atributo clave de la ciudad efímera del Kumbh Mela, su condición reversible, y las lecciones que podemos extrapolar desde ella hacia la arquitectura, el diseño urbano, y la planificación en el mundo contemporáneo.


© Felipe Vera

Reversibilidad

La ciudad del Kumbh Mela desafía la idea de sustentabilidad –entendida como la ansiedad por preservar el equilibrio– invitándonos a pensar en el diseño urbano como una operación reversible. Tras examinar las increíbles imágenes de la ciudad efímera, uno tiende a fijar la mirada en la inconmensurable expansión que sufre la ciudad cuando está en operación. Sin embargo, lo más notable sobre el Kumbh Mela no es sólo que se construye en un período corto de tiempo, sino que también posee la cualidad de ser desmontado con la misma rapidez con la que fue construido. El Kumbh Mela levanta una serie de sutiles preguntas sobre cómo la reversibilidad podría ser re-imaginada en la producción de futuras ciudades. En sólo unas semanas, la reunión pública más grande del mundo despliega sus propios caminos, puentes de pontones, carpas de algodón que sirven de vivienda, espacios para reuniones espirituales, y un gran espectro de infraestructura social, todas replicando las funciones de una ciudad real y permanente. Esta mega-ciudad ‘pop-up’ sirve a unos 5 a 7 millones de personas que se reúnen por cincuenta y cinco días, y un flujo adicional de 10 a 20 millones de personas que visitan por ciclos de 24 horas en las principales cinco fechas de baño. Una vez terminado el festival, la ciudad completa se desarma tan rápido como se desplegó, revirtiendo la operación constructiva, despiezando el asentamiento en sus componentes básicos, y reciclando la mayor parte del material utilizado.

Sin ver imágenes del Kumbh Mela difícilmente podríamos creer que una mega ciudad compleja y así de extensa pudiese llegar a ser desplegada en un período de tiempo tan corto, aún con todos los instrumentos tecnológicos y el conocimiento disciplinar que hoy poseemos. Sin embargo, es precisamente en la ausencia de especificidad tecnológica –y asumiendo la reversibilidad como restricción a priori para su despliegue– donde radica su potencia. Por lo tanto, una de las lecciones más valorables ofrecidas por el Kumbh Mela es la implementación de tácticas que permiten el despliegue de una ciudad completa como una estrategia provisoria para procesos urbanos temporales que no aspiran a ser permanentes. Es en la solución no permanente para un problema no permanente donde radica la raison ďêtre de esta ciudad. Esta alineación entre la naturaleza temporal del problema –en este caso, recibir a millones de personas por cincuenta y cinco días– y la de la solución, es algo que podríamos y quizás debiéramos incorporar como protocolo base para las ciudades que transformemos y generemos en el futuro.


© Vineet Diwadcar


© Vineet Diwadcar

La reversibilidad puede ser examinada en dos dimensiones contrastantes, material e inmaterial. Sus aspectos materiales –que se traducen en la reversibilidad física de su armazón construida– dan soporte a la existencia del Kumbh Mela, mientras que sus aspectos inmateriales enmarcan una estructura política e institucional reversible que da sustento a la construcción y organización de la ciudad efímera.

En el contexto de asentamientos más permanentes, las instituciones asociadas a procesos urbanos toman tiempo en formarse, y a menudo no son creadas como estructuras maleables y flexibles. Sin embargo, en el caso del Kumbh Mela, se crea un sistema de gobierno temporal y flexible para actuar como un sustituto de algo que podría haber sido más permanente. Este sistema de gobierno se conecta a una organización de manejo urbano preexistente a nivel de estado y extrae su expertise de instituciones existentes, reuniendo muchas veces (en el corto período de un año) a los mejores administradores del estado. Durante el festival, el marco institucional del Kumbh Mela se convierte en una ciudad autónoma manejada por varias agencias temporales de gobierno que tienen jurisdicción sobre el sitio.(7) La estructura institucional de la ciudad varía y evoluciona según la etapa en que operan. El despliegue de la ciudad se organiza en cuatro grandes fases que afectan a su vez la naturaleza de su gobierno. La primera fase es utilizada en la etapa inicial de planificación, que ocurre fuera del espacio físico del Kumbh, e involucra a autoridades de gobierno que van desde un nivel local a un nivel nacional. La segunda etapa es de implementación que sucede tanto en la periferia del sitio mientras el río aún está alto, y luego en directamente en el sitio cuando el Ganges y el Yamuna se retiran. La administración es la tercera etapa del despliegue, que corresponde al período en el cual la ciudad se encuentra operativa, lo que no sólo incluye el desafío de manejar las multitudes de personas, sino también la vigilancia de un río que puede fluctuar o cambiar su trayectoria en treinta pies por día. Finalmente, la etapa de ‘desmontaje’ se inicia después del último día de baño del Kumbh Mela, que reordena el espacio en campos agrícolas por unas cuantas semanas antes de que el Ganges inunde todo durante el monzón para reclamar nuevamente el terreno de la ciudad.


© Vineet Diwadcar


© Vineet Diwadcar

La administración de la ciudad es implementada a través de una estructura organizacional que no sólo es efímera –algo que uno podría esperar dada la condición temporal de la ciudad– sino que también es flexible, permitiendo la aparición progresiva de conexiones transversales de comunicación a través de las distintas jerarquías. Esto se hace evidente cuando se examina la naturaleza de las reuniones y la autoridad que cada miembro tiene durante los distintos momentos de evolución de la ciudad. Las relaciones de poder y las conexiones varían dependiendo de la etapa de despliegue. Durante la etapa de planificación, la interacción se enmarca en reuniones por departamento que son de pequeña escala y donde la autoridad reside mayormente en los representantes del estado. Durante este proceso, el estado de Uttar Pradesh involucra a veintiocho departamentos como también a siete divisiones centrales distintas desde el gobierno nacional. Una vez iniciada la etapa de implementación, el sistema de gobierno se hace más dinámico, articulando circunscripciones a diferentes niveles que son representadas en terreno. Durante esta etapa, se conforman diversos mecanismos de retroalimentación a través de distintos niveles entre las jerarquías, para así lidiar con la necesidad de decisiones rápidas y ajustes en la materialización del plan. El dinamismo de esta estructura logra su clímax cuando la ciudad está en operación. En ese momento, la autoridad pasa de los más altos niveles de la pirámide –a nivel estatal y regional– a la administración en terreno del Kumbh. Un dato crucial es el hecho de que la administración del Kumbh se reúne en terreno todas las tardes durante el festival en una dinámica que conecta de manera transversal cada uno de los niveles de una estructura administrativa que de otra forma sería jerárquica. Esto le da al administrador del evento la capacidad de reaccionar a imprevistos de forma rápida y efectiva, evitando –cuando es posible– ineficientes solicitudes de permisos y aprobaciones. Una vez terminado todo el proceso, los administradores son habitualmente promovidos o reubicados en la estructura gubernamental preexistente. Cuando el río inunda el terreno producto de las lluvias estacionales del monzón, el marco institucional que permitió tamaña operación se desvanece junto a las huellas de la ciudad.

La reversibilidad es también el mayor atributo que soporta el despliegue físico de la ciudad. La estrategia de implementación, que es genérica y emplea técnicas constructivas low-tech, facilita la conformación de los edificios y morfologías más espectaculares, dejando abierta la posibilidad de revertir todas las operaciones una vez terminado el festival. Esto también permite que los materiales sean reciclados mediante su reincorporación en las economías regionales e industrias locales. Las escasas técnicas constructivas implementadas en el Kumbh se basan en la repetición y combinación de un módulo básico con conexiones simples. Este es usualmente un palo (de aproximadamente 6 a 8 pies de largo) que, por agregación, genera diversas envolventes en una amplia gama de formas desde pequeñas carpas a complejas parafernalias constructivas, dando expresión a instituciones sociales como teatros, monumentos, templos, hospitales, etc. Todos ellos son construidos con los mismos elementos: varas de bambú como estructura y materiales laminares como metal corrugado y tela. La simplicidad del sistema constructivo no sólo facilita el armado, reconfiguración, y desarme en terreno, sino que también facilita la logística y los canales de distribución de cada componente y pieza. Una persona o grupos de personas definen la modulación de cada material, de forma tal que pueden ser transportados y manipulados en la ausencia de maquinaria pesada. Los componentes materiales son pequeños y lo suficientemente livianos como para ser fácilmente transportados y distribuidos a cada rincón del asentamiento de forma rápida y eficiente, facilitando tanto la construcción y reconstrucción, así como también la formación y reabsorción en las diversas ecologías y geografías de la región. Todo es construido y luego desarmado con igual facilidad.


© Felipe Vera


© Felipe Vera

Todo el Kumbh nagri comienza a ser desmantelado luego del último gran día de baño, que fue el 17 de febrero de 2013, durante el último ciclo. Como en esa última ocasión llovió intensamente –durante un período de tres días– algunos de los Akharas, Ashrams, y Kalpavasis decidieron que era mejor irse antes que otros años. La lluvia también causó inundaciones en los sectores siete y ocho, empapando las carpas. Sin embargo, la mayor parte de las personas dejaron el lugar entre el 20 y el 26 de febrero. Para el 10 de marzo, que fue el último día de baño, sólo unos pocos grupos de habitantes seguían en el Kumbh y participaron del baño. El vacío de lo que antes había sido una ciudad en completo funcionamiento estaba ya, a inicios de marzo, casi totalmente desocupado, a excepción de las estructuras de gobierno que seguían en pie. Sin embargo, siguieron apareciendo algunos visitantes por uno o dos días. Para el 16 de marzo de 2013, sólo la mitad de las estructuras de gobierno seguían en pie, las que en su mayoría eran estructuras de tableros eléctricos.

El desarme de los campamentos de Akhara y Ashrams comenzó por los devotos llevándose sus cosas por diferentes medios –autos, camiones o tractores– mientras que los líderes de cada orden religiosa y sus chelas (seguidores) se quedaron hasta el último día. Cuando una orden religiosa está lista para dejar el Kumbh, se ponen en contacto con el contratista que les construyó su campamento. Esto lo hacen de forma directa, si es que ellos mismos pagaron por el campamento, o bien a través del magistrado del sector, si es que el campamento fue construido con fondos de la administración del Kumbh Mela. Se establecen ciertos días para que camiones y trabajadores lleguen a retirar todo el material: las carpas, planchas de madera, láminas de acero que formaron las rejas, y todos los otros componentes del campamento. Una vez desarmado, el material es llevado a recintos para ser almacenados, contabilizados, y clasificados para separar piezas dañadas. Luego de eso, los diferentes elementos son enviados a distintos proveedores en todo India en camiones, cada uno llevando un tipo específico de material.


© Felipe Vera

Gran parte de la infraestructura común también es desarmada una vez que termina el Kumbh. Por ejemplo, desenterrando todas las tuberías de aguas residuales y de abastecimiento, los contratistas de Jal Nigam removieron todas las conexiones de servidumbre de aguas. De la misma forma en que las carpas son despiezadas y separadas por tipo de material para ser devueltas a sus proveedores originales, las conexiones de paso, motores, y tuberías son devueltos a la tienda de la cual se pidieron originalmente. Una vez desarmado, el material es usado en diferentes lugares de Uttar Pradesh en otros proyectos de Jal Nigam. Una tubería de un metro de largo es posteriormente soldada como extensión de pozos tubulares, de manera que extiendan su altura para evitar que el río los llene con su crecida.

Otra parte de la infraestructura común permanece en el sitio. Los pozos de alcantarillado, por ejemplo, son destapados de su cubierta de bambú, tratados con químicos y vueltos a tapar con arena; lo mismo se hace con las reservas de agua. Otros tipos de infraestructura, como sacos de arena y baños, son removidos. Los baños son una de las infraestructuras más dispersas construidas por la administración del Kumbh Mela. La comunidad de barrenderos supervisa la remoción de los baños; ellos llevan los sanitarios de cerámica a la principal tienda de salud, mientras que el resto de los ladrillos y bambúes se vende a diferentes contratistas para ser reutilizados en otros lugares. Lo mismo ocurre con la infraestructura eléctrica. El cableado se baja y se enrolla, los postes se dividen en secciones de concreto, y las piezas metálicas se llevan a almacenaje. Unos tableros eléctricos especiales llevan un inventario digital de cada ítem registrado.

Los caminos y puentes de pontones son desarmados sector por sector y llevados a tres grandes lugares de acopio en el área: uno en el terreno del festival, un segundo cerca de las líneas de trenes, y el más grande en Jhusi, al lado del paradero de buses. Los puentes son despiezados en partes, primero las barandillas, luego las placas, y finalmente las vigas y los pontones. Una vez que todo el material se ha despiezado, el gobierno estatal decide dónde repartirán los puentes y caminos. Esto depende de las necesidades de cada distrito (por ejemplo, pequeños pueblos con calles de tierra que son propensos a inundarse). Una vez tomadas estas decisiones, la infraestructura es distribuida y reconstruida en diversos emplazamientos dentro de Uttar Pradesh.

Una vez terminado el Mela, no sólo el material de construcción es reciclado, sino que los desechos también se transforman en recursos a ser removidos del lugar. Un gran número de barrenderos y recolectores de áreas dentro y fuera de Allahabad llegan al sitio; ellos desentierran carbón de desecho eliminado por las cocinas comunitarias para utilizarlo como combustible; vacían los sacos de arena utilizados en la construcción de ghats para hacer cuerdas; toman cualquier trozo de madera o bambú para hacer fuego. Se llevan casi todo, dejando el sitio completamente limpio.

Cuando todo el material es removido, la planicie de inundación del río sigue siendo un paisaje lleno de patrones, puntos, y huellas de la ciudad. Es posible ver una amplia gama de elementos, desde ladrillos y sanitarios que quedan inutilizables, hasta altares que permanecen como una traza fugaz. Las grandes estatuas son trasladadas pero sus plintos de ladrillo quedan en el sitio con algunas estatuillas sagradas como shiva lingams y otras estatuas menores que no son removidas. El material orgánico que queda allí, como sacos de arena y postes de bambú, se desintegra gradualmente con el tiempo.


© Vineet Diwadcar

Cuando la actividad de desmontaje acaba, el sitio restablece sus patrones naturales anuales. Personas de poblados cercanos preparan paños agrícolas para plantar vegetales estacionales, como pepinos y calabazas. El césped grueso o la paja que sirvió de estera para los suelos de las carpas es usualmente quemado, haciendo más fértil la tierra. Se construyen pequeños pozos en las cercanías creando un sitio agrícola fecundo. El terreno de cremación en el sector cinco es eventualmente invadido por la vegetación y la ribera del río es recolonizada.

Reflexionando sobre los procesos anteriormente descritos, uno recuerda que las oportunidades más revolucionarias para redefinir la forma en que producimos el ambiente construido radican en tácticas simples y low-tech. Estructuras múltiples y altamente heterogéneas son organizadas en torno a sistemas combinatorios que se sustentan en estrategias mínimas de construcción. Sus técnicas constructivas permiten un mayor grado de flexibilidad. La condición genérica de los elementos base –palos conectados por cuerdas o simples clavos tanto en relación ortogonal como diagonal– ofrecen infinitas posibilidades de combinación. Su fuerza está en la capacidad de lograr formas específicas y determinadas con un par de soluciones indeterminadas que son aplicables a diferentes contextos y ajustables en cualquier momento. En base a esta aproximación de kit de partes, el material utilizado para erigir carpas, espacios de reunión, y construir monumentos de varios metros de altura, es posteriormente reutilizado en otras construcciones.

De alguna forma, esta condición reversible se convierte en un contrapunto a nuestra cultura constructiva contemporánea, siendo el único aspecto que ha estado notoriamente ausente del debate actual sobre qué hacer con la vida futura de las ‘cosas construidas’ que ya no percibimos como útiles. Hoy en día, los edificios están hechos para durar el mayor tiempo posible. Usualmente no consideramos la eventual necesidad de transformación, entendiendo que dar opciones de reconfiguración en los casos de obsolescencia no es algo que se pondere apropiadamente en la etapa de diseño. Hemos desarrollado una técnica altamente articulada para construir y ensamblar todo tipo de estructuras, que nos permite manejar procesos constructivos más complejos y eficientes. Sin embargo, hemos imaginado poco en relación al desarrollo de formas eficientes para desarmar las cosas que construimos. Paradójicamente, lo que podemos aprender del Kumbh Mela es que las prácticas menos sustentables no radican en la construcción del entorno, sino en cuan ineficientes somos en la reconfiguración del espacio que ya existe. Desafortunadamente, en asentamientos más permanentes, la demolición ha sido la respuesta generalizada para recuperar el espacio que la ciudad necesita para su crecimiento y adaptación a nuevos escenarios. En resumen, la no incorporación de estrategias de desmontaje como parte inherente del diseño –junto a los protocolos constructivos– obstruyen el fluido y sostenible metabolismo del espacio urbano contemporáneo.

Hacia una temporalidad matizada

Luego de haber estudiado el caso del Kumbh Mela, uno podría sugerir que, en un sentido más amplio, el urbanismo y el diseño podrían avanzar hacia formas más sutiles de incorporar la temporalidad como un componente crítico de la ortodoxia institucional y tecnológica. Para entrar en esta discusión, la exploración de paisajes temporales como el Kumbh Mela podría abrir potentes caminos a explorar cuestionando la permanencia como solución unívoca de la condición urbana. Podríamos argumentar, en cambio, que el futuro de las ciudades depende menos de la reorganización de los edificios e infraestructura, y más de nuestra habilidad de imaginar el paisaje tecnológico, material, social, y económico de forma más abierta y versátil. Esto quiere decir que debemos diseñar ciudades (o al menos partes de ellas) como estrategias provisorias, que crecen alineando su escala temporal y las soluciones que conceptualizamos en nuestro imaginario urbano.

El Kumbh Mela ofrece un modelo flexible de construcción espacial que es temporal, cíclico, en constante avance, y listo para entrar en movimiento si el entorno cambia o para dar lugar a las necesidades de los peregrinos que buscan conectarse con la geografía sagrada. El diseño del Kumbh Mela anticipa la elasticidad, construyendo su robustez a través de su capacidad de articular variaciones de población, velocidades, y concentraciones, sin tener que borrar ni restringir la manifestación espacial de la práctica religiosa.


© Vineet Diwadcar


© Felipe Vera

Un pensamiento que surge luego de haber examinado la construcción y desmontaje de esta ciudad, es que quizás existen formas de anticipar temporalidades diversas y extremas en la imaginación del diseño. Aceptar el cambio como una dimensión activa de la producción espacial, tanto en edificios aislados como en el diseño de masterplans, es algo que arquitectos y planificadores deben considerar con mayor profundidad. La transformación material se encuentra en todos lados, y la riqueza intelectual que uno puede ganar del minucioso análisis de este caso reside en entender que, de alguna u otra forma, toda ciudad atraviesa un constante proceso de reformulación interna; es decir, que están en un constante estado de desmontaje. Ya sea de forma perceptible o no, los materiales envejecen y se desvanecen a distintos ritmos, y las geografías cambian a distintas velocidades. La modulación del cambio a través del diseño permite la producción de estructuras flexibles, elásticas, y débiles, a cualquier escala.

Dejando de lado el refinamiento técnico que ya ha sido relevado en este estudio, no podemos evitar dar un vistazo a la forma en que la experiencia es vivida y percibida desde dentro. Todo se dio en la cima de un cerro que sobre miraba la gran vista del Kumbh Mela, esta mega-ciudad temporal que literalmente se propagaba bajo nuestros pies. Desde lejos, era imposible adivinar que la ciudad era efímera; una proeza de la planificación, ingeniería, y construcción, armada en un par de meses y desmontada con igual rapidez. Nos paramos allí, observando en silencio, pensando en cómo mapear y entender de mejor manera esta ciudad efímera, totalmente enfocados en sus carpas, calles, e infraestructura. Nos impresionamos de la fluidez con que los componentes más elementales podían asimilarse a los de una ciudad permanente. Luego uno de nosotros preguntó a la dueña de un campamento, una sadhvi que trabajaba junto a los Akharas: «Entonces… ¿el río realmente inunda la planicie completa en donde se construye la ciudad? ¿O sea que las riberas son inaccesibles durante el monzón?». A lo que ella respondió de forma tajante: «No. Nos sentimos bendecidos de que la diosa madre –Ganga– se retire y nos permita sentarnos en su regazo.».

 

Notas

1. Los naga babas son gurús desnudos que han sido frecuentemente descritos por la prensa como el espectáculo del Kumbh Mela.

2. Para mayor información ver Los Viajes de Hsuan-Tsang – Peregrino Budista del Siglo 7, por Irma Marx, 1997, disponible en línea en la página de la Fundación Silkroad en http://www.silk-road.com/artl/hsuantsang.shtml.

3. Mela es la denominación para una reunión religiosa en la tradición Hindú.

4. El mes de Magha es el mes que comienza cada año cuando el Sol entre en Capricornio y según el calendario Hindú corresponde al onceavo mes del año.

5. Los Vedas y Puranas son textos religiosos hindúes.

6. Triveni es el nombre otorgado a la confluencia de los ríos Ganges, Yamuna y Saraswati.

7. El Reglamento Mela de las Provincias Unidas es público y accesible en línea http://kumbhmelaallahabad.gov.in/pdf/Mela_rules_1940.pdf

 

Referentes

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FUSFELD, Warren. The Kumbh Mela in Allahabad: Networks of Communication in nineteen century in north India. Thesis for obtaining the degree of «Master of Arts in History.» University of Pennsylvania, 1974.         [ Links ]

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SARASWATI, Baidyanath. Kashi: Myth and Reality of a Classical Cultural Tradition (Simla: Indian Institute of Advanced Study, 1975)        [ Links ]

1. Rahul Mehrotra | Arquitecto y educador. Trabaja en Mumbai, y es profesor de la Graduate School of Design de la Universidad de Harvard, donde además es director del Departamento de Planificación y Diseño Urbano, así como miembro del comité directivo de la Iniciativa de Asia del Sur de la Universidad de Harvard.

2. Felipe Vera | Arquitecto, Universidad de Chile (2006). MDeS en Urbanismo, Paisaje y Ecología de la Graduate School of Design, Harvard University (2013). Profesor y co-director del Centro para la Ecología, Paisaje y Urbanismo del DesignLab, UA , Chile. Visiting Fellow del Departamento de Urbanismo y Diseño de la Universidad de Harvard.

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