SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número93Extraction: Exposición canadiense en la Bienal de Venecia 2016Expo Milano 2015. Conceptual Masterplan: Milán, Italia. Proyecto, 2009 índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.93 Santiago ago. 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962016000200016 

OBRAS Y PROYECTOS

Food network
Diseño para una nueva lógica territorial

Agustina González Cid *(1)

* Profesora, Universidad Nacional de Rosario Rosario, Argentina. agonzalezcid@outlook.com


Resumen

Más de un tercio del suelo del planeta está destinado al cultivo de alimentos; sin embargo, este diseño territorial ha sido definido únicamente en base a criterios funcionales, logísticos y económicos. Proponiendo incorporar una visión arquitectónica al territorio, este proyecto busca transformar el ‘mar de soya’ de la pampa argentina en un suelo arquitectónico que no sólo se integre al mercado global sino también sirva a las comunidades locales.

Palabras clave: suelo, cultivo, hinterland, Argentina, soya.


Los alimentos moldean el territorio. Mientras sólo el 3% de la superficie del planeta es ocupada por ciudades, el 38% es usado para la agricultura. La mayor parte de esta tierra es usada para cosechar las 7.605 toneladas de alimentos que se producen en el mundo cada minuto. De ellos, casi un tercio se desperdicia y sólo dos tercios serán consumidos, probablemente a miles de kilómetros de su origen.

Si bien los humanos históricamente han consumido adquirido alimentos procedentes de tierras lejanas, la escala de la población global actual hace que el esfuerzo logístico sea astronómico. Como consecuencia, algunos países se transforman en hinterlands globales dedicando altos porcentajes de su territorio a producir lo que otros países requieren para su consumo.

Estos territorios productivos generan una urbanidad única, basada casi exclusivamente en el pragmatismo necesario para alimentar al planeta. Este es el caso de la pampa argentina, área que en un momento fue denominada ‘el granero del mundo’ y que aún es capaz de satisfacer a una población diez veces mayor al tamaño actual del país. Extremadamente plana, con un clima templado y suelo fértil, la región pampeana fue el lugar perfecto para cumplir la función de hinterland agrícola a escala mundial. Los recursos fueron siempre tan vastos para su propia población que el territorio se concentró en el mercado exterior sin considerar las necesidades de consumo interno. Los cultivos en las regiones productivas eran elegidos para complacer a las economías más fuertes, destinando el espacio al producto de moda en el momento y olvidando que la estrategia de monocultivo no podía alimentar a los argentinos.


Mapa analítico de conexiones. S. E.
Las rutas que atraviesan el paisaje de este a oeste forman un collar de pueblos, donde el camino es la cadena que ata al conjunto de comunas y municipios, cada uno a 20 km de distancia. Sin embargo, en dirección norte-sur los caminos son más débiles, desconectando así pueblos vecinos.


Mapa analítico ruta Córdoba – Rosario. S. E.
Una red de más de 30 pueblos ‘flota en un mar de soya’, abarcando un área de 9.800 km² entre las provincias de Santa Fe y Córdoba. Argentina es el tercer productor mundial de soya y la mayor parte de su producción proviene de esta región, que sale al mundo por uno de los puertos de Rosario.


Campo de soya. Córdoba, Argentina
© Agustina González Cid

Diseño de una franja


Diagrama de la red de alimentos
El proyecto crea un conjunto de bandas que albergan la producción de los cultivos necesarios para alimentar a la zona, mientras conecta las ciudades en la dirección norte-sur, permitiéndoles funcionar como una red.

En el sitio de proyecto, un área de 9.800 km² entre las provincias de Córdoba y Santa Fe, hay 36 localidades situadas sobre las antiguas vías del ferrocarril. Ubicadas en uno de los territorios más fértiles del mundo estas localidades rurales quedaron, irónicamente, ‘flotando en un mar de soya’ que no consumen, viéndose obligadas a importar su comida desde otras regiones del país. Así, se hace difícil escapar de este círculo productivo.

Cuestionando esta condición y sugiriendo otro enfoque, el proyecto propone crear una red de alimentos en la que cada urbanización cultive un tipo de producto basado en preexistencias locales para intercambiarlo con las municipalidades y comunas cercanas. De esta manera se lograría la soberanía alimenticia de la zona y se reduciría el movimiento de los alimentos, fortaleciendo la economía local.

1. Conectores existentes: La lógica territorial se define por las líneas ferroviarias que conectan la parte oeste de la pampa, en la Provincia de Córdoba, con los puertos en el este, principalmente en Rosario.
2. Nodos Existentes: Los pueblos existentes fueron creados, en su mayoría, entre fines del siglo XIX e inicios del XX para poblar el área y alojar a trabajadores inmigrantes (principalmente de Italia y España). Creados en relación a las líneas de ferrocarril, la distancia constante entre los pueblos resulta de la necesidad de paradas cada veinte kilómetros aproximadamente.
3. Nuevos Conectores: El proyecto propone un conjunto de seis bandas productivas perpendiculares a los principales conectores, creando así una grilla de pueblos. Esta nueva conectividad da como resultado una región más rica, acercando los alimentos a los consumidores y transformando la estructura urbana en una nueva lógica territorial.
4. Nuevos Nodos: El proyecto no propone crear nuevas ciudades sino reforzar las ya existentes. Sin embargo hay ciertas actividades que, debido a su naturaleza conflictiva, no pueden quedar cerca de las ciudades. Por eso los nuevos nodos se crean lejos de cualquier zona residencial, alojando actividades NIMBY (no en mi patio trasero) pero sin perder su conexión con los nodos principales para ser procesados y consumidos.


Bandas
1. Frutas y vegetales: Esta banda combina barrios residenciales con invernaderos y producción de hortalizas. Como estas actividades pueden ubicarse juntas, esta banda se convierte en un barrio con espacios de recreación, plazas públicas, paseos peatonales, invernaderos y casas, reforzando la relación entre la producción y el consumo de alimentos.
2. Animales NIMBY: Esta banda se utiliza para ubicar a los animales nimby lo suficientemente lejos de las ciudades para que estas no sean afectadas por su olor, pero lo suficientemente cerca del matadero para evitar viajes largos.
3. Granos: Esta banda combina la producción extensiva de granos con su almacenamiento en silos y edificios industriales para su posproducción. Dado que las nuevas tecnologías para la recolección de granos demandan muy poca mano de obra, la producción de valor agregado podría ofrecer nuevas oportunidades de trabajo y aumentar los ingresos de la ciudad.
4. Vacas: Actualmente, la producción de carne y de leche están separadas territorialmente, actuando como dos actividades independientes sin que sea necesario. Esta banda propone la combinación de cada paso de la cadena productiva, desde el nacimiento (donde se produce la leche) hasta el matadero (donde se produce la carne), simplificando el movimiento de alimentos y la logística del transporte.

Esta red se materializaría reforzando las conexiones norte-sur (actualmente muy débiles) replicando la grilla del ferrocarril existente (en sentido este-oeste). Calculando los recorridos se podrían establecer posibles compradores y proveedores en cada localidad, diseñando una nueva lógica territorial donde el hinterland vuelve a alimentar a los habitantes del lugar.

El proyecto se desarrolla en tres escalas, creando nuevos modos de habitar la ruralidad: la escala regional (donde se establece la red de alimentos), la escala local (en la que se intervienen los pueblos), y la escala arquitectónica (en la que se materializa el contacto con los usuarios, creando nuevas tipologías edilicias que combinan producción y consumo).


Vista vuelo de pájaro de Armstrong, Provincia de Santa Fe, Argentina. Creación de una nueva centralidad.


Vista vuelo de pájaro de Chañar Ladeado, Provincia de Córdoba, Argentina. Creación de espacios públicos productivos en el centro del área urbana.


Mercado (más) Fresco
El Mercado (más) Fresco combina un invernadero con un mercado. La idea es eliminar el transporte de los productos, permitiendo a los consumidores comprar sus alimentos directamente en el lugar de producción.


Un nuevo modo de habitar la ruralidad: espacios públicos en relación a áreas productivas.

Arquitecta: Agustina González Cid / Ubicación: Región Pampeana, Argentina / Encargo: Tesis MSc Arch, MIT / Año de proyecto: 2015 / Visualizaciones: Agustina González Cid


1. Agustina González Cid | Arquitecta, Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Diploma en Arquitectura y Tecnología, Universidad Torcuato Di Tella, Argentina. MSc en Arquitectura y Estudios Urbanos, MIT, EE.UU. Actualmente centra su investigación en el análisis de la condición urbana de los territorios productivos y el diseño de nuevas lógicas territoriales basadas en la interacción entre las acciones humanas y la ecología. Desde el 2010 es profesora en la UNR e investiga modos de mapear el territorio productivo en la UTDT.

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons