SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número94Espacio ContinuoImaginarios de transparencia. Metahaven entrevistado por Francisco Diaz índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.94 Santiago dic. 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962016000300014 

Editorial

Editorial

Francisco Díaz1 

1Editor revista ARQ; Profesor, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.

¿Imaginarios?

Una de las explicaciones más acertadas para la actual crisis política global refiere al surgimiento de los single-issue voters (votantes monotemáticos), es decir, aquellos ciudadanos que se movilizan con intensidad por una agenda de intereses muy restringida, anulando la posibilidad de que un 'gran relato' se conecte con múltiples demandas específicas y divergentes (Luna, 2016). Así, cualquier decisión tendrá un pequeño grupo de adeptos y muchos detractores, y ambos se irán rotando según el tema hasta que no quede nadie a favor de nada.

Extrapolando esto a la arquitectura contemporánea podemos observar un proceso similar: un sinfín de agendas individuales hacen muy difícil trazar un mapa sintético del escenario actual. Quizás por eso una parte de la disciplina, tal vez rendida ante la dificultad de leer el circuito de forma coherente, esté mirando con nostalgia a un pasado que parecía más simple de comprender.

Un tema como 'imaginarios' está expuesto a estas mismas dificultades: la imposibilidad de una definición única hace difícil sintetizarlo en términos editoriales. Por el contrario, requiere ser analizado a fondo, incluso en sus contradicciones, para poder saber de qué va y no perdernos en su seductora retórica.

Los imaginarios, por una parte, no son coherentes ni tienen por qué serlo. Si en arquitectura los entendemos como una suerte de boîte-en-valise que cada uno trae consigo (y a la que se echa mano como si fuera una caja de herramientas), sus contenidos son por naturaleza heterogéneos. Los recuerdos, intereses, libros, fotografías u otros estímulos que cada uno carga son distintos y, por ende, la coherencia es imposible (a menos, claro, que todos tuviéramos una biografía idéntica). Es decir, desde una perspectiva individual, habrán tantos imaginarios como arquitectos.

Por otra parte, si entendemos los imaginarios como han sido propuestos en los estudios culturales, es decir, como dispositivos normalizadores que definen horizontes de lo posible, la tarea de una revista de arquitectura es triple. En primer lugar, 'pasar revista' a los imaginarios ya creados o en funcionamiento; en segundo lugar, descubrir cuáles pueden ser los nuevos imaginarios que desafíen a los existentes; y en tercer lugar, analizar cómo operan aquellos imaginarios que ni siquiera habíamos percibido como tales. En este número de arq, la naturaleza heterogénea e incoherente de los imaginarios comparece en toda su amplitud.

La casa de Fake Industries Architectural Agonism y Aixopluc, la propuesta pedagógica de Beals Lyon, los proyectos de Hevia y Urzúa, la casa de Alarcón o las investigaciones de Soffia exploran la idea del imaginario como conjunto de referencias. La revisión de los imaginarios existentes y sus impactos en la forma de entender la ciudad, el territorio o, incluso, el mercado aparece en los textos de Encinas y Tironi, Méndez y Ramírez, y también en el de Peliowski. La creación de nuevos imaginarios, por su parte, es abordada por el texto de Valenzuela, y por las propuestas de Ferrando y Tudor, Brandlhuber+ Emde y Burlon, Izquierdo, Pérez y en la de Arancibia y Casals. Finalmente, el descubrimiento de aquellos imaginarios que estando ahí pasan desapercibidos es analizado en las entrevistas a Metahaven y Lambert, además del texto de Alonso y Palmarola. Dicha amplitud, sin embargo, no responde a la pregunta de por qué hablamos de imaginarios en una revista de arquitectura, ni qué es lo que está en juego con un tema así desde el punto de vista de nuestra disciplina. Para hacerlo, tal vez sea bueno volver a revisar las dos vertientes desde las que proviene este tema.

La noción del imaginario como boîte-en-valise argumenta que el proceso de proyecto siempre requiere de un punto de partida y que la acumulación de imágenes en la cabeza del propio arquitecto podría ser perfectamente ese gatillo proyectual. La otra, que entiende el imaginario como las representaciones que tienden a definir (y, por ende, a limitar) lo que se considera como 'real' en una sociedad específica, supone que dichas representaciones son construcciones humanas y, por tanto, pueden ser descubiertas, criticadas, construidas o reinventadas.

A pesar de provenir de vertientes distintas, ambas nociones se encuentran hoy fortuitamente en las escuelas de arquitectura. Una llega desde el ámbito proyectual (validando la posibilidad de un origen arbitrario para el proceso de proyecto) y la otra desde el mundo intelectual (de la mano de la inclusión de la arquitectura como materia de análisis por parte de los estudios culturales). De ahí que sea importante hablar de imaginarios clarificando sus orígenes y alcances, pues de lo contrario caeremos en el error de creer que hablamos de lo mismo cuando en realidad se trata de cosas distintas. Por eso, cuando la noción de imaginario corre el peligro de convertirse en el comodín que justifica cualquier preferencia irracional es cuando más debemos analizar las trayectorias intelectuales de este concepto.

Este 2016 hemos podido ver cómo el populismo ha retomado, a nivel mundial, un poder político que pensábamos superado, tendiendo un manto de incertidumbre sobre el imaginario de la democracia liberal que creíamos tan estable. No hay que ser muy perspicaz para observar que el populismo se basa en la demagogia, que esta última - enemiga tanto de la ciencia como de cualquier cosa que no sea 'simple' - se alimenta de la irracionalidad, y que ambas miran con recelo al ámbito intelectual tildándolo de 'complejo' (de hecho, ya hay quienes usan el adjetivo 'intelectual' en tono despectivo). Ante esa amenaza, y en lugar de cometer el error de rehuir de la complejidad simplificando el concepto de imaginarios, creemos que es necesario descomponerlo para entender sus itinerarios y posibilidades, dando cabida al conocimiento seriamente producido sobre sus distintas vertientes y posibilitando un debate bien argumentado al respecto. Si no lo hacemos, estaremos renunciando a nuestra responsabilidad con el conocimiento y cediendo un espacio que probablemente sea capturado por la irracionalidad. El cuidado de ese espacio no es sólo la misión de una institución académica, sino también el imaginario editorial que nos mueve como revista.

Referencias

Luna, Juan Pablo. "Por qué usted puede estar ayudando a la crisis de nuestra democracia". Ciper Chile, 2 de noviembre de 2016. <http://ciperchile.cl/2016/11/02/por-que-usted-puede-estar-ayudando-a-la-crisis-denuestra-democracia/> Accedido el 9 de noviembre de 2016. [ Links ]

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons